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jueves, julio 26, 2007

“Yo propuse la estrategia del miedo” Jorge Castañeda

Asegura que “todo se vale” en elecciones para ganarle al adversario
Hasta el fraude?... ENGAÑABOBOS
Controversial, provocador -incendiario incluso-, Jorge Castañeda ratifica que "todo se vale" en elecciones para ganarle al adversario. En respuesta a su amigo el historiador Lorenzo Meyer, quien catalogó como "un manifiesto" la frase del excansiller de que a López Obrador había que "ganarle a la buena, a la mala y de todas las maneras posibles", tan sólo precisa: "Mi error fue no haber agregado ahí, tal cual, "dentro de la legalidad..." En entrevista con Proceso, Castañeda no tiene empacho en aceptar que él propuso la unión de los empresarios y la estrategia del miedo para contrarrestar la ventaja de López Obrador previa a las elecciones del 2006.

Álvaro Delgado/ Proceso

Jorge Castañeda no se anda por las ramas: Después de que, en mayo del 2004, proclamó que al perredista Andrés Manuel López Obrador había que “ganarle a la buena, a la mala y de todas las maneras posibles”, ratifica que en las elecciones todo se vale. “Se entra a ganar, punto”, reafirma Castañeda, inhabilitado como candidato presidencial “ciudadano” en las elecciones del año pasado, quien sin embargo precisa ahora su frase del 2004, justo cuando el gobierno de Vicente Fox inició el juicio de desafuero contra López Obrador: “Mi error fue no haber agregado ahí, tal cual, ‘dentro de la legalidad’ para que no hubiera ninguna confusión, como alguna gente lo tomó, que era casi un llamamiento a un linchamiento, a un asesinato, qué sé yo. Por todo lo demás, creo que es la única manera de entrar a una campaña electoral.” En respuesta a su amigo el historiador Lorenzo Meyer (Proceso 1602), quien catalogó esa frase como “un manifiesto” que hizo suyo la derecha para evitar el triunfo de López Obrador, Castañeda insiste: “Se entra a ganar, por las buenas, por las malas, como se pueda... dentro de la legalidad.”

De hecho, evoca, “fue la tesis que utilicé en la campaña del 2000”, cuando apoyó a Vicente Fox, y seis años atrás, como asesor de Cuauhtémoc Cárdenas, también. “Cuando empezó el tema del dinero –que si Fox recibía dinero de fuera o no–, yo saqué el dinero que había buscado el ingeniero Cárdenas y que yo le había ayudado a conseguir. ‘Cómo te atreves a decir eso’, me dijeron. Bueno, se trata de ganar. Y en la entrevista, más o menos célebre en Proceso, cuando debatí con Carlos Monsiváis, en esa portada que se dividió en dos, la tesis que yo más enfatizaba era esa: Aquí se trata de ganar, como se pueda. Punto. Se entiende que dentro de los parámetros de la legalidad. Escrúpulos no, legalidad sí.” –Pero hay un valor que tiene que ver con la política: La ética. –Yo ahí soy todavía de la vieja escuela, quizá leninista: En una elección se juega a ganar. Todo se vale, porque todo mundo recurre a todo. López Obrador recurrió a exactamente lo mismo. Un ejemplo fue la acusación, en el debate, a Hildebrando Zavala, cuñado de Felipe Calderón. “Hizo una acusación que él sabía que era falsa y que ese es un golpe bajo, no ético. Si a mí me preguntan, creo que se vale, se vale. Lo importante es si resulta o no resulta, dentro de la legalidad.” –Es lo que Calderón dice: “Gané: aiga sido como aiga sido” –Yo no discrepo de eso mientras la Suprema Corte, que no le quiso entrar, y el Tribunal, que sí le entró, decidan si eso es ilegalidad. El Tribunal determinó que es legal, pues ni modo. Hay malas tardes.

Asesor del miedo

Amigo e inquilino de Elba Esther Gordillo, excanciller de Fox y amigo de Calderón, a cuyo gabinete quiso entrar desde el principio y todavía espera invitación –“estoy puesto”–, Castañeda refuta a Meyer sobre la coalición de intereses que se alineó en el 2006 y que él mismo sugirió, en un artículo en el diario Reforma, en febrero del 2006. “¿Se dio una coalición? Por supuesto que se dio. ¿Qué esperaba López Obrador y, en su caso, los intelectuales distinguidos y otros no tan distinguidos que lo apoyaban? Por supuesto que se iba a dar un frente o coalición o complot, o como se quiera llamar, de los adversarios para impedir que ganara. Ahora, si alguien se salió de los límites de la legalidad en ese intento, eso no le corresponde a la prensa ni a los partidos ni a los candidatos determinarlo, sino a las autoridades que tenemos.” Él dice que no participó en esa coalición de intereses sino hasta después del 2 de julio: “Le ayudé a Calderón, después de la elección, a tratar de remontar lo que era un déficit internacional muy serio en cuanto a la elección. Hasta ahí fue mi participación en la coalición que dice Lorenzo.” En entrevista en su casa la tarde del jueves 19, Castañeda también acepta que él propuso la unión de los empresarios y la estrategia de “miedo” para contrarrestar la ventaja de López Obrador: “Yo creo que no me hicieron caso a mí, pero mucha gente tuvo la misma idea. Por ejemplo, en toda la campaña de asociar a López Obrador con Hugo Chávez a quien le hicieron caso fue a Dick Morris para generar la campaña de miedo. Pero yo lo había propuesto semanas antes. A mí no me hacían caso, pero me parece cantado: No se necesita la experiencia de Dick Morris ni el ocio mío para que se les ocurra, es evidente.” –Meyer dice que una “democracia sustentada en el miedo es miedo a la democracia”.

–Es una frase muy inteligente, muy ingeniosa de Lorenzo, pero no conozco ningún país donde haya elecciones y donde no haya una campaña de miedo. George W. Bush, dice, le ganó a John Kerry con la campaña del miedo sobre Al Qaeda y, en 1994, Carlos Salinas hizo ganar a Ernesto Zedillo por el miedo que generó el zapatismo y los magnicidios. “A mí no me parece que el PAN se traicione a sí mismo con eso. Todos los partidos tienen referencias a la ética en sus manifiestos, etcétera, etcétera y por razones legales lo tienen que hacer, pero todos los partidos recurren a eso. Diego Fernández de Cevallos lo hizo contra Cárdenas en el debate del 94.”

AMLO está vivo

Castañeda, quien se pronuncia porque en la ley se permita la guerra sucia y el costo se pague en las urnas por las mentiras –“como lo pagó Roberto Madrazo”–, ve legítimo también el intervencionismo de Fox en la elección del 2006, pese a que éste se quejó seis años antes del activismo de Zedillo, y por el que López Obrador protestó diciéndole “¡cállate, chachalaca!” “Estoy totalmente de acuerdo con su intervencionismo y no estoy de acuerdo con mis colegas en que echó a perder la elección”, dice, y añade que el propio Tribunal Electoral no lo acusó de haber violado la ley. –¿No es una simulación? –No, no es simulación ni hipocresía. Yo podría hacer toda una teoría justificándolo en abstracto, pero tiene sentido hacerlo. Para empezar que lo haga Fox, no yo. Pero a mí, independientemente de si estuvo bien Fox o no en el 2000, en haber denunciado a Zedillo por intervenir o no, ese es otro asunto, pero en este caso Fox, o el que sea, a mí no me preocupa en lo más mínimo. No resulta para mí problema que un presidente en funciones haga campaña para el candidato de su partido. A la pregunta de si lo que se ha impuesto es una democracia tutelada, porque las masas no tienen derecho a equivocarse, Castañeda responde: “Por un pelito se hubiera equivocado. Yo estoy convencido de que si López Obrador no comete dos o tres errores evidentes en los últimos meses de su campaña gana, con lo que se quiera: complot, coalición, fraude supuesto, algoritmo, inclusive con uno, con la chachalaca.” López Obrador, aclara Castañeda, no está liquidado todavía, sobre todo hacia la elección del 2012. “Yo no creo que esté muerto, ni mucho menos. No lo doy por muerto, porque creo que él será el candidato, y en segundo lugar, nunca se sabe. Eso de que ahorita está en el suelo y el PRD en la lona, sí, pero se pueden recuperar dependiendo de cómo le vaya a Calderón y al país.”

–Entonces, ¿por qué la que usted llama comentocracia insiste en su defunción? –Porque les sirve a muchos, para tener a quién golpear y para justificar una serie de cosas. López Obrador sirve enormemente, es muy funcional a esa derecha de la que tanto se habla, porque muestra claramente que no hay alternativa. “López Obrador y el PRD no lo son para el 65 por ciento del electorado y por eso deben cambiar, porque de lo contrario podrán ganar gobiernos estatales o presencia en el Congreso, pero no la presidencia de la República”. A su modo, lo dice: “Es cierto que para convencer te tienes que volver un pinche socialdemócrata y reformista de mierda. ¡Sí, tienes que aceptar básicamente el neoliberalismo y la relación con Estados Unidos, sí!” Él mismo tuvo que hacerlo y por eso recibió “entre tres y cuatro millones de dólares” de empresarios para financiar su aventura por la candidatura “ciudadana”, que inició cuando renunció a la cancillería con Fox y que a la postre resultó frustrada. –Usted nunca informó quién le dio el dinero. –Sí, no informé al público, pero sí a Transparencia Mexicana, a un comité de tres personas que dieron fe de los nombres y montos y ellos dieron fe de que era legítima. A los medios y a la opinión pública no tengo la obligación legal ni mucho menos moral de hacerlo. Producto de esa aventura, Castañeda se queja de que está “vetado” por Televisa, cosa que –asume– también es válida: “Se vale todo y se vale que yo le pegue y se enoje Joaquín López Dóriga. Es un combate tremendamente desigual, pero se vale.”
RATAS OLIGARCAS

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