Plaza Liberación
La cabra tira al monte
Jornada Jalisco
El gobernador, Emilio González Márquez, ha lanzado lo que pretende ser como su principal programa político de los próximos seis años, la Gran Alianza por Jalisco, sin contar con un proyecto formal y definitivo previo –las propuestas surgirán de las regiones– y en momentos en que, como ocurrió cuando fue alcalde de la capital, crece el escándalo porque su hermano y su cuñado cínicamente fueron incluidos en la nómina de la administración estatal, al mejor estilo del lopezportillismo.
El hecho de que desde los municipios surjan las propuestas de seguridad pública, generación de empleos, vivienda, educación, salud e inversión en infraestructura social refleja, sí, una actitud de escuchar a la sociedad jalisciense, pero también habla no sólo de falta de imaginación y acción de la administración panista, sino que representa asimismo una forma de manipulación de la consulta.
Por ejemplo, la gran alianza debería incluir todas las voces que se han pronunciado en contra del proyecto de la presa en Arcediano, sobre el cual especialistas y organizaciones sociales advierten el peligro de echarlo a andar, especialmente por el grado de contaminación de las aguas que pretenden entregar como potables a Guadalajara y su zona conurbada.
La pretendida alianza busca convocar, además, a ciudadanos, dirigentes sociales, económicos y políticos, pero la discusión no partirá de una discusión definida, sino más bien de una idea inclusive etérea e inasible, cuando se esperaría de un gobierno constituido una propuesta específica para resolver los problemas de cada región. Se supone que para eso González Márquez hizo campaña y hubo quienes votaron por él. A menos que, como ocurría con el priísmo monolítico, sus electores sufragaran de manera ciega.
Ni siquiera se plantean los alcances de la alianza, ya no digamos los temas específicos, cuando al estado lo agobian problemas de gran calibre, como la contaminación y escasez de sus aguas, la mala calidad del aire en la Zona Metropolitana, el crecimiento sistemático de la pobreza y, aunado a ésta, la reproducción de las zonas de miseria alrededor de la capital y los municipios que la rodean.
González Márquez debe saber, por ejemplo, que Jalisco se ha colocado en el segundo lugar de expulsión de personas de sus lugares de origen, ya sea hacia el centro político del estado, o bien hacia Estados Unidos.
Reflejo del primer fenómeno es el aumento de los cinturones de miseria en Guadalajara y su zona conurbada, en los que habitan comunidades que no cuentan con los mínimos servicios públicos, y del segundo que la migración colocó a Jalisco en la segunda posición de estados con más alto índice de personas que dejan sus lugares de origen para irse en busca del sueño americano, que se vuelve pesadilla. Es decir, está en una posición que antes le correspondía a Michoacán, con sus más de 4 millones de paisanos en Estados Unidos.
En realidad, lo que debe ocurrir con el gobernador es que está más ocupado y preocupado por colocar a sus parientes en la nómina del gobierno. Porque, aun cuando trate de disfrazarse el nombramiento de su hermano Samuel como gerente de saneamiento del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), es evidente que un funcionario de su administración acató una orden para darle chamba.
En el remoto caso de que la designación no contara con el aval del Ejecutivo estatal, también tenía la posibilidad de expresar, al menos, su sorpresa y solicitar que su consanguíneo fuera separado del cargo. No porque Samuelito no necesite el empleo y el millón 188 mil pesos anuales del hueso, pero también a veces hay que actuar con cierto decoro.
El hecho es que no estamos ante un actuar aislado. Como es público, el ahora gobernador colocó a tres de sus cuñados para trabajar en el ayuntamiento de la capital: Fernando Galván, en la Dirección de Mantenimiento; Eduardo Agredano, en Fomento Deportivo, y Carlos Díaz, en Servicios Médicos Municipales. Esta vez, también su cuñada María Graciela Guzmán, administra la Casa de Gobierno. Como decían las abuelas: la cabra tira al monte.
Esta semana, en la ciudad de México entrará en vigor la Ley de Sociedades de Convivencia, que permite la formalización legal de las relaciones entre personas del mismo sexo, y tal ha sido la reacción de la comunidad lésbico-gay, que organizaron actos públicos en cada una de las 16 delegaciones para conmemorar la ocasión. El pasado mes de febrero comenzó a operar una legislación similar en Coahuila, impulsada por el gobernador Humberto Moreira, y la primera pareja en enlazarse fue la de dos jovencitas que viajaron desde Monterrey. En Jalisco, el gobernador ve muy lejana la posibilidad de que se apruebe una ley similar, y en sus discursos considera que la sociedad tapatía es aún muy conservadora, cuando tiene una larga historia de ideas y acciones liberales. No sea que lo vaya a castigar El Yunque.
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