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martes, marzo 27, 2007

A CIENCIA CIERTA



Aborto y retórica.
ARTURO BARBA

Periòdico Pùblico
MARZO 27 DE 2007

El “uso” de la ciencia como recurso retórico para justificar posturas ideológico-religiosas en torno al aborto está predominando, por ejemplo, el fin de semana pasado, Norberto Rivera Carrera dijo que “...¡la ciencia ha demostrado que el embrión es tan humano como cualquiera y que sólo le falta crecimiento...!”.Desde el punto de vista científico este “postulado” es incompleto y falso, pero la intencionalidad de esta declaración es lo más grave y debe tomarse con la misma credibilidad que los anuncios de los “productos milagro” que abarrotan la televisión todas las noches: ambos utilizan a la ciencia como mera estrategia mercadológica discursiva, aunque en realidad no les importe su avance.Creer que despenalizar el aborto es un método anticonceptivo es erróneo, ya que es una medida de salud pública que va orientada a abatir el grave problema de la mortalidad producida al interrumpir el embarazo en condiciones peligrosas; tan sólo en el Distrito Federal ello ocupa entre la cuarta y quinta causa de muerte en mujeres de entre los 20 y 29 años.La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que cerca de 25 por ciento de los embarazos en todo el planeta terminan en un aborto provocado, lo que representa cerca de 50 millones de abortos anuales, de los cuales 20 millones se realizan en condiciones peligrosas para quienes se lo practican; la mayoría ocurre en países pobres como el nuestro.La OMS recomienda despenalizarlo, brindar técnicas seguras y tratamientos médicos para sus complicaciones, es decir, disponer las mejores circunstancias posibles (incluidas las médico-científicas) a un hecho cuya gravedad no se disminuirá con rezos, excomuniones o penalizaciones.Muchos de quienes se oponen al aborto también se oponen al uso de anticonceptivos y a la educación sexual. Son los mismos que dicen estar a favor de la vida y la dignidad humana, pero no dicen nada cuando se vulneran los derechos humanos de cientos de personas, como en San Salvador Atenco y en Oaxaca, o callan ante los casos de niños violados por curas pederastas.En un país laico y que aspira a la democracia y al ejercicio pleno de sus libertades, las personas que se oponen al aborto están en todo su derecho de no abortar, es su decisión, pero no lo tienen para imponer a los demás su ideología mágico-religiosa, por lo que deben respetar a quienes deciden abortar y no manipular el conocimiento científico a conveniencia propia.

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