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sábado, marzo 17, 2007

Viaje de Bush: mucho ruido pocas nueces

Mar 16,2007 por Silvia Palacios

Reseña Estratégica del MSIa, 16 de marzo de 2007.-Tan inútil fue el viaje del presidente George Bush por Iberoamérica, como inocua la protesta de contrapeso que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con el beneplácito de su contraparte de Argentina, Néstor Kirchner, representó en Buenos Aires, en la serie de manifestaciones celebradas simultáneamente al paso de Bush por América del Sur.

Además de que Bush quedó como la proverbial figura del pato manco luego de su derrota electoral de noviembre, -sin una alternativa clara para salir del atolladero militar en Irak y Afganistán-, por otro lado, su única iniciativa diplomática es disponer de los recursos naturales de la región para mitigar la crisis en curso de la globalización financiera. Chávez, por su parte, maniobra en su afán de protagonismo de un “socialismo caribeño” ideológico que sin proponerse una reforma serie del sistema financiera, deja fuera a fuerzas políticas determinantes con las que se debe contar para lograr un cambio drástico en el continente.

Esta falsa disyuntiva presentada y fomentada como destino ineluctable del continente por los miopes publicistas políticos neoconservadores y sus contrapartes socialistas, tiene vida corta pues se topa con la contundente realidad de que a la crisis estratégica se suma la financiera. Ahí en su propia casa la bomba especulativa del mercado inmobiliario norteamericano está explotando e impactará con consecuencias impredecibles a todo el sistema financiero internacional, principalmente a los eslabones más débiles como México y Brasil.

Por eso, ni siquiera en México, ultimo tramo de la gira, diseñada por los ingenieros sociales de la Casa Blanca y del Departamento de Estado, para cerrar con broche de oro el paseo que se inicio días antes en Brasil, continuo por Uruguay, Colombia y Guatemala, el presidente Norteamericano se movió en piso seguro, por varias razones

Siendo la nación mexicana la prioridad estratégica hemisférica de los Estados Unidos, en la era neoliberal fue considerada una mera extensión del área económica y de seguridad de la casta oligarca angloamericana, pero ahora existen varias incógnitas sobre su futuro debido a la inestabilidad que se instauró en el país luego de la crispante elección presidencial que impuso fraudulentamente al presidente Felipe Calderón.

Temas candentes de las relaciones bilaterales entre ambos países como las cláusulas en vías de ejecución del neocolonial Tratado de Libre Comercio (TLC), leyes de emigración y asuntos de seguridad fueron tratados por Bush en su paso por Yucatán, en público de manera general. Pero siempre dejando establecido cuáles son los términos del compromiso leonino para darle con su presencia, legitimidad internacional y seguridad, a un presidente débil que trata de equilibrarse para continuar con el modelo impuesto. A sabiendas de que cualquier costura puede reventar en medio de la ebullición política no vista en décadas, encabezada por la resistencia cívica pacífica que dirige Andrés Manuel López Obrador, y que exige cambios de raíz en ese despiadado sistema de saqueo económico. Evidentemente por esta atmósfera de repudio nacional a continuar con la servidumbre, el encuentro Bush-Calderón tuvo una agenda paralela oculta, no divulgada, ni siquiera insinuada: el petróleo, y la codiciada privatización de PEMEX.

Otro asunto espinoso fue el tema agrícola. Como es sabido las autoridades norteamericanas presionan para que el capítulo agrícola del TLC entre en vigor en el plazo acordado –de aquí a diez meses-, lo que implica dar paso a una liberalización total del comercio de granos; el asunto es muy candente y a flor de piel de todo el país que acaba de atravesar por la crisis de la tortilla. Por eso, Bush lo tocó claro en su contenido, aunque en el comunicado conjunto que ambos presidentes emitieron al final de las reuniones, se menciona la necesidad de una cierta concesión para “suavizar la transición”. Antes, en la cena que Calderón le ofreció el 13 de marzo, Bush afirmó que el presidente mexicano:

“Entiende la importancia del comercio libre y justo, entiende la importancia de la economía, entiende que debemos trabajar juntos para facilitar una transición hacia el comercio libre, pleno, especialmente en los temas sensibles como el maíz y el fríjol.

Por otro lado, pese a versiones contrarias, Calderón no se mueve en un ambiente que controle para cumplir la tarea para la que fue elegido. Pese a que él socarronamente diga que la sombra de López Obrador no lo persigue, las cuchilladas sangrientas que le permitieron la falsa victoria en las urnas, como lo fueron la andanada de calumnias contra su oponente, todavía lo torturan. Campaña publicitaria orquestada en los medios neoconservadores de Washington. En una entrevista divulgada por el periódico La Jornada el 13 de marzo, tan solo un día antes de la reunión con Bush, interrogado sobre temas espinosos de la campaña electoral que aún levantan sospechas, Calderón tuvo que admitir que el electorado votó por él inducido por el miedo, es decir por las oleadas de mentiras que le cargaban a López Obrador.

”En la campaña puse a mi equipo la regla de que la recaudación que se tuviera fuera lícita y no dudosa en su origen. Como lo dije en su momento a los donantes: yo no tengo ningún compromiso, el único es ganar. Me ayudaron mucho las circunstancias, porque había temor a mi oponente (se refiere a López Obrador), así que mucha gente lo único que buscaba era mi triunfo”.


El ensueño americano

En Brasil, el viaje de Bush y pesada comitiva se limitó a un buen momento para disfrutar de la amistad con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de forma tan cordial que dentro de tres semanas el presidente brasileño se encontrará nuevamente con su contraparte americano en Camp David, lugar al que solo es invitado el circulo de más confianza de los presidentes norteamericanos.

El tema que más expectativa había despertado, el de la posible colaboración Brasil-Estados Unidos para la producción de etanol, para juntos controlar el mercado mundial del biocombustible –no porque este ultimo sea la panacea energética- fue una frustrante respuesta de Bush, que al no tener la fuerza en el Congreso de su país para tratar del problema de los subsidios agrícolas americanos, dejo cualquier acuerdo de tarifas para la conclusión de las negociaciones de comercio en la Ronda de Doha.

El aspecto más deplorable o patético de Bush fue constatar el deplorable papel que la otrora potencia industrial americana se ha auto impuesto dentro de la globalización financiera, sustituyendo lo que fuera una próspera cooperación económica, y de ciencia y tecnología con otras naciones, por la ridícula ayuda asistencialista, que dicho sea de paso, fue con este tipo de programas con los que el presidente Lula da Silva ganó la gran popularidad de la que goza.

Tal ayuda asistencialista ahora conducida por un montón de ONG fue ratificada como política de gobierno por el embajador de los Estados Unidos en Brasil Clifford M. Sobel en una entrevista con O Estado de São Paulo, publicada en su edición del 11 de marzo. Cuestionado sobre la poca ayuda económica que el gobierno de los EU destina a Iberoamérica, la misma cantidad que otorga a un solo país, Egipto, él respondió: “La relación entre los Estados Unidos y América Latina no se limita a gobiernos, engloba también la iniciativa privada, la comunidad de ONG”.

A decir verdad no se podía esperar otro resultado de la gira de trabajo de Bush, ya que su gobierno está en un callejón sin salida y con la amenaza cada día más cercana de una violenta recesión en los Estados Unidos.

Una realidad que no se oculta en los medios político-diplomáticos del continente como trascendió en Brasil al término de su paso por el país. En un artículo publicado en el influyente periódico brasileño O Estado de São Paulo, el 11 de marzo Marcos Azambuja ex secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores (Itamaraty) y varias veces embajador de su país afirmó: “Tal vez de las muchas visitas presidenciales americanas a Brasil esta haya sido una de las menos retumbantes, y quién sabe, tal vez una de las más inútiles. Ocurrió cuando la hegemonía norteamericana está siendo desafiada, prenuncio de que, abandonado el hubris unilateralista, el realismo y el buen sentido podrán regresar a la Casa Blanca”.

Además la alerta sobre el oscuro devenir de la economía americana y sus repercusiones para Brasil, también se escucho. Por ejemplo el ex ministro de Hacienda, Luiz Carlos Bresser Pereira en un articulo publicado de manera prominente en el periódico Folha de São Paulo sobre la “próxima crisis mundial”, afirmó que el remesón no será una “recesión modesta en los Estados Unidos”, y “el ajuste externo será inevitable, pasara por una depreciación del dólar y no será un soft landing” (aterrizaje suave)

Por último, tal parece que el ensueño americano neoconservador echó rienda suelta en Brasil también en una agenda paralela que realizó parte de la delegación norteamericana, la que según el comentarista en asuntos de seguridad de O Estado de São Paulo, Roberto Godoy abarcó una posible cooperación en el área de defensa en general, y un sensible tema militar en particular. Según esto, “Al Departamento de Defensa, el Pentágono le gustaría mucho poder utilizar las bases aéreas de Boa Vista, Porto Velho y Manaus, para apoyar las misiones de vigilancia en el espacio de la Amazonía (...) El problema es que Brasil no admite –desde el fin de la concesión de la base de Natal en 1945- el uso de instalaciones militares por fuerzas extranjeras”, afirma el periodista. De confirmarse tal pretensión, veríamos que el ensueño americano desbarrancó y se convirtió de plano en una alucinación.

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