Páginas

::::

lunes, enero 22, 2007

Opinión - Jaime Hernandez

Un nuevo hampa: policía secreta

Jornada Jalisco - 22/01/07

Pueden detener a quien sea, pero ellos no pueden ser detenidos; pueden hablar el mismo lenguaje y asumir las mismas expresiones culturales de un grupo social o político, pero buscarán disolverlo o destruirlo; pueden actuar en plena luz del día pero pasarán desapercibidos; pueden disfrazarse de civil, de indígena, de obrero, de campesino, de amas de casa, pero su conciencia es de obediencia ciega y sumisa al poder del Estado; pueden combatir la aparente ilegalidad con una real ilegalidad; pueden cometer abusos y dejar contundentes evidencias, pero su identidad la podrán cambiar a la del más bondadoso personaje; pueden cometer y planear delitos, ser cómplices e involucrar o inducir a otros en ello, pero gozarán siempre de total impunidad. Es la policía secreta.

En el Congreso del Estado se encuentra ya una iniciativa por Octavio Solís Gómez, gobernador interino del Estado para crear la policía secreta en la entidad a través de una reforma a la Ley contra la Delincuencia Organizada. Era de esperarse una propuesta así, sobre todo proveniente de un personaje oscuro y gris cuyo estilo de lentes parecen ser los de un antifaz y que conoce los secretos más turbios de la mal llamada Procuraduría de Justicia del Estado.

A tono precisamente con el estilo militar de gobierno que impulsa Felipe Calderón y Francisco Javier Ramírez Acuña, la iniciativa de crear una policía secreta en Jalisco busca ser, en esencia, un modelo local experimental y legal de represión; con un correlato a nivel federal dentro de la Procuraduría General de la República. Como sabemos, son las nuevas propuestas de Ramírez Acuña respecto a la reestructuración del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN).

Estado policial

El propósito de esta policía secreta es aparente: pretende infiltrar policías en la delincuencia organizada para combatir el crimen, pero en realidad su intención es otra: reprimir, violentar los derechos humanos y constituir un Estado Policial. El estado ideal de la derecha.

Algunas de las características de todas las policías secretas son:

1. - se crean de manera natural en Estados de Excepción, es decir, en aquellos que no son Estados democráticos ni de derecho;
2. - son entidades ajenas a todo control institucional, no pueden transparentarse en nada porque “legalmente” son secretas;
3. - actúa clandestinamente y sus miembros responden a órdenes que de manera pública nunca se dan, pero que públicamente se desconocen;
4. - tiene facultades metalegales y discrecionales: pueden hacer lo que la ley les prohíbe;
5. - como es previsible, pueden detener y confinar personas en centros operativos sin que se conozca de ello, es decir, pueden institucionalizar “desapariciones forzadas”;
6. - pueden actuar como instrumentos de venganza y de represión sistemática contra grupos específicos que no pueden ser comprados o sometidos y sostienen una oposición activa contra el Estado y sus órganos: sindicatos, ONG, medios de comunicación independientes, entre otros.;
7. - los principios que rigen a la policía secreta no son la imparcialidad ni la justicia, ni valor parecido: el principio y su finalidad es la existencia de una guerra total no declarada contra los enemigos del Estado y del gobierno en turno.


De esta manera, las llamadas policías secretas han tenido un historial sangriento en toda dictadura. Ahí el caso de la DINA, la Dirección Nacional de Inteligencia Nacional en Chile, que dejó una estela de terror y muerte. De igual forma las policías secretas de varios países latinoamericanos conformaron la llamada Operación Cóndor; que, como todos sabemos, no focalizó su lucha contra la delincuencia común, ni organizada ni desorganizada, sino contra la disidencia y la oposición política y todas las organizaciones de izquierda. Las policías secretas a lo largo y ancho del mundo han empleado el secuestro, la tortura y el asesinato como métodos de acción. Ese fue el papel de la Dirección Federal de Seguridad en México.

Bien sostiene el Diagnóstico sobre los Derechos Humanos en México de las Naciones Unidas sobre las funciones de seguridad y Justicia Penal: “ El hecho que en algunos programas y en la legislación sobre la materia, se incluya a la justicia penal como parte del sistema de seguridad pública, tergiversa y desvanece las distinciones que deben existir entre ambas, e incide en la relación existente entre división de poderes y seguridad pública. Bajo este enfoque, los poderes judiciales llegan a conducirse en departamentos administrativos responsables de dictar sentencias, y en lo posible condenatorias, pues de otro modo se considera que no están contribuyendo a la seguridad pública”.

Legalización de los abusos

De esta forma, la propuesta de crear una policía secreta en Jalisco sólo revela el fracaso del Ministerio Público que, antes bien tener una reforma que lo independice del poder ejecutivo, vive una de las regresiones más absurdas. Con esto se podrán falsear pruebas, fabricar delitos y condenar a inocentes.

Esto lo vimos en el caso 28 de mayo de 2004: el gobierno del estado nunca investigó a los provocadores infiltrados cubiertos con pasamontañas, quienes huyeron ante la vista de miles de policías. Y los detenidos, dizque detenidos in fraganti, de ninguno de ellos existen parte ministerial de haber portado pasamontañas. Desde entonces, decenas de personas pertenecientes a cuerpos policíacos vestidos de civil, simulando ser luchadores sociales, darketos pero que no se despojan de la pulsera de oro, o bien de reporteros “independientes” de revistas y medios fantasmas, están presentes en toda manifestación y protesta ciudadana en Jalisco. Este y no otro, será el ambiente para la infiltración.

En este contexto, es de lamentar la postura de Samuel Romero Valle, próximo coordinador de la fracción parlamentaria del PRD, al considerar esta iniciativa “con más ventajas que desventajas”, pues de ventajas no tiene ni una. Es comprensible que piense así quien se pone dentro de la geometría política en la derecha en lugar de la izquierda.

Ojalá que los diputados del Congreso rechacen esta iniciativa que atenta contra los más elementales valores de legalidad y derechos humanos, y que con mucho sacrificio ha luchado la sociedad civil. Con todo, si no se pone un freno a esta iniciativa, lo más seguro es que pronto veremos en Jalisco un nuevo hampa y una nueva institución: la policía secreta.

No hay comentarios.:

radioamloTV