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domingo, diciembre 10, 2006

Opinión - Jorge Gómez Naredo

La Jornada Jalisco 10/12/2006

¡PELIGRO! Embestida de la derecha contra la educación pública

Jorge Gómez Naredo
El diputado federal jalisciense por el PAN, Raúl Alejandro Padilla Orozco, dio muestra de su ignorancia y su falta de sensibilidad, resumiendo, en pocas y elocuentes palabras, la visión de la derecha sobre la educación. Para él, las escuelas privadas son las únicas viables para el desarrollo del país. Tiene esperanza de que “los mexicanos” puedan ingresar a una de ellas, porque, según él, la educación pública no cumple los parámetros de eficiencia; sus palabras dicen más, muestran mucho, resumen una visión obtusa y zafia del mundo: “[Mis hijos] Estudian en escuelas privadas, y me encantaría que todos estudiaran en escuelas que tuvieran mejor capacidad”. La UNAM, la UAM, la Universidad de Guadalajara, todas las universidades públicas no tienen “la capacidad” para dar una buena educación, pero, eso sí, las escuelas privadas, el TEC, el ITAM, la Panamericana y tantas otras, ésas, según el flamante diputado jalisciense, son “mejores” y tienen “capacidad”.

El embate iniciado por el PAN (junto a algunos círculos del PRI) y el gobierno federal en contra de la educación pública exhiben la discriminación de quienes se “sienten” superiores por haber cursado sus estudios en una escuela privada. Ellos son los que intentan gobernar al pueblo mexicano, quienes “buscan mejorar” a las mayorías con “pasión” y “manos limpias”. Sin embargo, lo único que dejan ver es su ignorancia, su exigua visión del mundo y sus prejuicios. Ignoran que la Universidad Nacional Autónoma de México es una de las instituciones educativas más importantes del mundo, que el 50% de la investigación realizada en México sale de dicha universidad y que millones de científicos se han formado en sus aulas.

Pero ¿qué podemos esperar de diputados como Padilla Orozco, miembro de la comisión ejecutiva del Consejo Coordinador Empresarial de 2003 a 2006, ex presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio y de la Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara, además de miembro del consejo consultivo de la Universidad Autónoma de Guadalajara, una de los centros educacionales más retrógrados y racistas de México y del mundo? Padilla Orozco muestra su ignorancia ingente, tanto que ni siquiera puede hilar una oración coherente sin caer en errores de sintaxis. Estos “representantes” populares son una verdadera vergüenza. Y resulta verdaderamente sorprendente cómo los jaliscienses (inoculados por las mentiras de la televisión) continúan votando por un partido que simple y llanamente quiere desaparecer la educación pública y moldear un país de pobres y ricos, con mexicanos de primera, segunda y tercera.

Pero el embate a la educación pública (a la cual, en la propuesta de presupuesto enviada por Felipe Calderón, se le quitan más de 4 mil millones de pesos, monto con el cual se podrían cubrir más de 50,000 becas de estudiantes de posgrado) es a nivel nacional. En la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, la diputada panista Celina Saavedra injurió al rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (institución creada por Andrés Manuel López Obrador) y, sin ambages, argumentó que el apoyo de Calderón a la educación pública “no necesariamente tiene que verse reflejado en el presupuesto”. ¿Debemos enojarnos o reírnos?

Esta embestida bestial por parte del PAN contra la educación pública nos lleva a plantear dos preguntas claves, ¿cuándo saldrán los académicos a la calle para defender la investigación científica, la formación de nuevos científicos y la educación pública que es, sin duda, uno de los imperativos para el mejoramiento de la sociedad mexicana y el despegue del desarrollo económico del país?, ¿cuándo dejarán el confort de sus cubículos y se mezclarán con el pueblo y con los cientos de miles de mexicanos que están indignados por las mentiras y la represión del gobierno encabezado por Felipe Calderón?

La organización de la sociedad mexicana es un imperativo en la lucha contra un gobierno que día a día muestra su rostro represor y discriminatorio. La educación pública, la salud, la seguridad social, la cultura y tantas otras áreas estratégicas en el mejoramiento de un país están siendo atacadas por el PAN, por Felipe Calderón, por Ramírez Acuña y por los empresarios metidos en política (como el diputado blanquiazul Padilla Orozco). Es hora de salir a las calles y decir “basta” al gobierno encabezado por Felipe Calderón que llegó, no debemos olvidarlo, a través de una campaña de odio, miedo y de un fraude electoral. Se necesita alzar la voz y gritar: “Nosotros decimos no” (recordando el título de un libro de crónicas del escritor Eduardo Galeano). Y se precisa hacerlo con enojo y coraje, para que allá, en las oficinas de Carstens, Ramírez Acuña y Calderón, los temblores que les produce el pánico se hagan cada vez más y más insoportables.

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