CECILIA DURAN Y CARLOS G. PARTIDA
La Jornada Jalisco - 08/01/07
Es 2007. Hace cuarenta años, Gabriel García Márquez publicó una de las obras literarias más importantes y leídas del siglo pasado: Cien años de soledad. La novela significó no sólo la consagración del Premio Nobel colombiano, atrajo además tras de sí una estela fecunda que dinamitó lo que hoy se conoce como el boom latinoamericano que dio a la literatura mundial un punto de referencia en el quehacer artístico que se hacía en esta parte del planeta.
Fernando del Paso, uno de los escritores más importantes de México en la segunda mitad del siglo pasado y quien últimamente ha sido mencionado en diversos foros como posible candidato al Premio Nobel de Literatura, hace para La Jornada Jalisco una reflexión sobre la trascendencia de la obra de García Márquez que centra en Macondo, ese pueblo imaginario, los límites filosóficos entre la fantasía y la realidad, entre la creación del hombre como especie terrenal y sus ilimitada trascendencia como el único ente que puede recrear e imaginar.
De entrada Del Paso, dixit, reconoce la obra pero contradice las interpretaciones formales que ubicaron la novela como la más representativa del realismo fantástico.
“Significó para mí un hito muy importante, pero no en realismo fantástico como dicen todos los críticos, sino exactamente lo contrario, en la fantasía realística, que desde luego no fue inventada por García Márquez pero sí significó una gran irrupción en nuestras letras”.
El autor de Noticias del Imperio afirma que Cien años de soledad no es una obra de realismo fantástico porque, de acuerdo a los conceptos de Alejo Carpentier, la obra sería de una realidad latinoamericana “tan lujuriosa y abundante, tan sorprendente”, que más bien parece fantasía y “me parece que lo de García Márquez es exactamente lo contrario.
“El habla de personajes que levitan cuando beben chocolate, a otro que lo persiguen todo el tiempo las mariposas, Remedios asciende al cielo en cuerpo y alma. Y esa es una fantasía que el talento del autor nos hace verosímil; es como los cuentos de hadas, pero este es un cuento de hadas para adultos. Estamos leyendo fantasías convincentes”.
Del Paso también considera que la novela del colombiano, publicada en 1967, “sigue siendo un libro actual”, que en su momento tuvo una influencia muy grande en autores como Isabel Allende, Arundhati Roy, Laura Esquivel, pero también influencias nefastas como la ejercida en Salman Rushdie en su libro Versículos satánicos.
“Los lectores ya conocen todas esas obras, así que es posible que su impacto no sea el de antes, pero que su belleza se conserve intacta”, concluyó el también director de la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz y maestro emérito de la Universidad de Guadalajara.
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