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lunes, marzo 31, 2008

Opinión - Juan Gomez Partida

Agora

El empujón

La Jornada Jalisco

No es la primera vez que San Juandoval Iñiguez arremete contra la prensa. Corta las entrevistas, gritonea ya, ya, ya estuvo bueno, aparta grabadoras; pocas veces uno como reportero puede encontrar un gesto amable del prelado y todos estamos acostumbrados a los exabruptos de alguien acostumbrado a su vez a la reverencia.

Pero ahora el hombre que debería ser ejemplo de humildad, como primer requisito de su investidura espiritual, empuja a quienes lo cuestionan en la que, dice, es su casa, la misma finca de Tlaquepaque que presume en una de las principales revistas del jet set nacional y donde sin pudor exhibe la alberca techada, sus gym, sus animales exóticos o la realeza propia del buen vivir destinado a quienes tienen la fortuna material a su favor. Le faltaron los coches, por supuesto. Pero esos –y otros– son los bienes que atan a la tierra a quien habla todos los días del cielo.

El punto es que la agresión cardenalicia a un reportero el viernes pasado –nada del otro mundo, no hubo lesiones, fue un empujón para abrirse camino y no contestar– no es algo tan simple como parece. El enfrentamiento gratuito e inútil que se ha generado por el interés permanente de mezclar el Estado con la Iglesia de parte del gobernador Emilio González Márquez, podría llegar a mayores.

Uno de mis cinco lectores, Aída Fuentes, me recordó que es precisamente en la religión y, en menor grado, en el deporte, donde los fanatismos son exacerbados y las figuras emblemáticas tienen un peso específico en las mentes dominadas por la pasión mal conducida. La guerra cristera es el ejemplo natural en este caso, cuando hordas de campesinos de las regiones ultraconservadoras del país –Jalisco a la cabeza– asolaban a los pueblos donde se impartía la educación laica en vigor desde entonces, causando al menos 200 muertos descuartizados tan sólo entre maestros rurales, impulsados por las curias que pregonaban la llegada del maligno en la falta de catecismo escolar.

Hay también ejemplos recientes de lo que puede provocar el fanatismo religioso mal encaminado aquí mismo, sin irnos a la zona islámica ni mucho menos. El caso de la destrucción de la obra La Patrona, del caricaturista Manuel Ahumada, cuando en el 2000 se exhibió en el Museo del Periodismo, debido a que dos jóvenes ultracatólicos la consideraron ofensiva a su visión religiosa, es uno de los signos de cómo la intolerancia es un adjetivo muy cercano al sustantivo represión. Un caso que por cierto desde el inicio tuvo como protagonista, con sus puyas y expresiones públicas de desagrado, al mismo cardenal que el viernes empujó a un reportero que quería conocer la opinión de quien recibió en toda la historia de Jalisco uno de los más grandes donativos.

El ministro liberal

En la CEDHJ se rompe récord cada día desde el sábado. Hasta ayer 80 personas habían interpuesto queja formal en el organismo por considerar que se violaban sus garantías constitucionales por el abuso de clero y panistas jaliscienses traducido en 90 millones de pesos. Hoy se prevé que la Luz del Mundo meta a la olla el peso de su feligresía, salvo negociación en contrario, lo que lograría algo quizá inédito en todo el país por el número de inconformidades generadas. Y como la indignación crece, también es fácil esperar que la ciudadanía laica –que sobra decir no es lo mismo que anticatólica– siga manifestándose.

Pero bueno, ya el presidente de la CEDHJ anunció que van a tardar varios meses en resolver, independientemente de lo que suceda en otros frentes. Esos otros frentes se llaman Poder Judicial. Ya hoy también comenzarán a ser explorados cuando por fin el PRD comienza a asumir un papel más activo en un tema que se prefiguró desde que llegó Emilio El Católico al poder. ¿A poco no se acuerdan de los 2 millones de pesos, un regalazo al Vaticano en diciembre pasado, cuando Jalisco asumió el papel nacional de festinante por la reanudación de las relaciones diplomáticas entre México y ese país clerical? Hasta a Roma fue el gobernador jalisciense a entregar junto a la esposa del ¿presidente? Felipe Calderón lo que de fondos públicos se convirtió en alegría de unos cuantos por algo que no comparten todos los que pagaron el pato.

Y como el tema ha dado a nivel nacional, donde González Márquez sigue subiendo en el rating de los peores gobernadores por su laxitud con los dineros ajenos, un ministro de la Suprema Corte de Justicia de cuyo nombre no quiero acordarme, prácticamente invitó a cualquier alcalde jalisciense del PRI o del PRD, incluso del PAN si existe uno tan macho, a presentar una controversia constitucional por sentirse agraviado en la recepción de los recursos públicos mientras en otras áreas el gobernante estatal muestra manga ancha con el dinero público. Eso judicializaría el tema donde debe judicializarse, no aquí en la Procu de Tomás donde les dan vuelta a tantos temas espinosos porque aclararlos sería escupir para arriba con la consecuencia nefasta esperable.

Este ministro, muy indignado por cierto, hasta bosquejó el tema de tal controversia: Se donan 90 millones de pesos mientras se descuidó o no se recibieron fondos por tal partida. Judicializarlo, dijo, lograría entonces que se llegara al tuétano del tema y obligaría a Emilio El Católico a explicar fehacientemente porque dijo que no existía una partida de la cual estaba tomando el dinero, lo que obligadamente llevaría a suponer que como es de una bolsa común entonces se los resta a muchos de los alcaldes que, por cierto, durante todo el año pasado se han quejado de que por no ser panistas padecen del olvido estatal.

Pues ahí está. Todo es que si de verdad hay liberales dirigiendo el PRI o el PRD, pongan a trabajar a sus militantes con puesto de presidente municipal. La invitación, conste, viene de muy buena fuente. Alguien tan prominente y con un peso legal que de facto vale más que el moral que ya expresó el constitucionalista Raúl Carrancá y Rivas, quien, por supuesto, condenó el despilfarro y la violación a la ley de leyes del país.

Transparencia

¿Costará el santuario cristero 2 mil millones de pesos en realidad? Me importaría muy poco, la verdad, si no hubiera fondos públicos involucrados. Pero desde el momento en que estos dineros pasaron de la Tierra a quienes dicen controlar el ingreso al cielo, mi duda parece muy razonable.

Ya Emilio El Católico dijo que le importa una pura y dos con sal si la Arquidiócesis obtiene 3 mil millones de pesos –no mil 450 millones como leí por ahí– por la venta de sus 118 mil nichos en el santuario. El lo que quería era donar, y donó, así fuera dinero tuyo, mío o de cualquiera de los 7 millones que vivimos en el estado. Pero a partir de su compromiso de que donaba el 4.5 por ciento del costo total de la faraónica empresa, debe haber una transparencia muy clara que certifique que con esa millonaria cantidad no va a pasar como con los 80 millones de pesos que se juntaron al principio –esos sí de donativos privados– y que hasta una demanda judicial por malversación de fondos propició de parte de constructores contra el entonces encargado del proyecto, quien desapareció del mapa.

¿Dónde se puede consultar lo que ya se ha invertido en el santuario cristero, porque es un hecho, ya se invirtió en él y todo comenzó a costar desde ahí? ¿Dónde se podrá consultar en qué exactamente están siendo utilizados los 90 millones? Si no lo regresan, al menos que digan en qué.

• garciapartida@yahoo.com.mx

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