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martes, marzo 18, 2008

Encinas: ¿Refundará al PRD?

Código Político
Germán Robles
18 de marzo de 2008






Encinas ¿refundar al PRD?

...Y de nuevo el aplastamiento del grupo Universidad.


El proceso interno del día domingo en el PRD puso por enésima vez y de forma grosera la evidencia de que en este partido existe una brutal crisis institucional. Crisis que abarca desde el modelo ideológico, el diagnóstico, estrategia social y de operatividad interna, externa…

Y eso es un fiel reflejo de lo mucho que ocurre en distintas instancias de gobierno pertenecientes al partido amarillo y de su incapacidad ídem de gobernar o tener una presencia o influencia mínima en muchas entidades federativas.


Es decir, una crisis, toda, por dentro y por fuera que si bien no es endémica al PRD, sí tiene la particularidad de que en este partido no quieren, no pueden, no deben o no existen las condiciones para la cohesión y disciplina partidista mínimas en momentos que parecen cruciales, no les importa el impulso práctico de una doctrina consensuada y por sobre todo la lucha por el interés común y las causas sociales.


¿Y que es un partido político sino el instrumento por hacerse del poder?, bien ¿pero el poder con qué fin?, Sí el de gobernar, pero en el sol azteca, el poder es medio y fin y eso se demostró en la porqueriza de elección del pasado domingo, una característica casi proverbial. Y no se trata de calificar o descalificar el proceso según como a cada quién le haya ido en la feria; la lista de irregularidades atribuibles a ambos bandos es larga -contrarios en proyectos, similares en conductas antidemocráticas-.

Es por eso que lo ocurrido en la elección no fue la puesta en juego del futuro del partido por el hecho de que las principales corrientes o tribus que como las mismas antípodas libraron una guerra de declaraciones y obstáculos,- corrientes, las cuales de forma discursiva Alejandro Encinas pretende refundar -.
En todo caso dicha victoria o el resultado del proceso en sí, nos conduce a tres escenarios fundamentales:

Una, la subordinación de nueva cuenta de los “Chuchos” en la dirigencia nacional, pero con la garantía salvaguarda del grueso del aparato burocrático amarillo con el que el PRD da la cara en la mayoría de municipios, estados y ambas cámaras --donde gobierna y legisla respectivamente--. Esa es una, aguardemos las otras dos.

Pues aún y a pesar de las notorias y previsibles irregularidades, la ventaja de Alejandro Encinas de entre 6 y 7 puntos porcentuales sobre su más cercano contendiente Jesús Ortega –líder de la fauna NI conocidos mejor como los chuchos- entierra por completo a piedra y lodo la posibilidad de impugnaciones fructíferas y la negociación fortuita. Y es que tanto la fórmula López Obrador-Encinas como la de los “Chuchos” así como el resto de los contendientes como Camilo Valenzuela, Alfonso Ramírez Cuéllar se temía –o se deseaba según fuera el resultado- la posibilidad del “empate técnico” e incluso era riesgosa una ventaja por cualesquiera de los candidatos menor al cuatro por ciento.

Así, el escenario de impugnación tanto al comité técnico electoral así como de ser necesario llegar a la instancia de los tribunales, es pólvora mojada para Jesús Ortega, pues la percepción y conocimiento mediático -cuyas encuestas de salida generan muchas dudas- de la victoria de Encinas ya están sentados y una ventaja de seis puntos parece difícilmente impugnable, más cuando las marrullerías y trampas del aparato de NI son considerables en tanto denuncia, documentación y pruebas.

Y si de bombas “cebadas” hablamos, qué decir del escenario harto conveniente a Camilo Valenzuela, como al mismo Alfonso Cuéllar, a quienes les convenía más un escenario cerrado --o de empate técnico, tal como se menciono arriba--pero ni entre toda la chiquillada alcanzaron seis puntos y no podrán negociarlos con los “Chuchos” a fin de impugnar el proceso interno y obtener plazas gananciosas pues la ventaja de Encinas fue superior a los cuatro puntos.

Pero hablemos de los otros remanentes del proceso que habíamos dejado pendientes.

Y el segundo escenario es la amputación del brazo izquierdo al señor “legal” pues en la antesala de un albazo para reformar y así privatizar sistemáticamente a Pemex ya no contará con la certeza del voto amarillo por medio de componenda o pago futuro de prebendas, en este caso hablamos de los “Chuchos” dado que la disposición a “negociar” ya no es la misma antes que después del proceso interno perredista.

De tal suerte que la dinámica negociadora entre los miembros del grupo de los tres podría romperse y tener caducidad próxima en 2009 –dinámica que creó la reforma electoral, relevo al IFE, et.al. reformas de importancia- todas, con las cuáles el señor “legal” se levanto el cuello y presumió sus cartas de productividad legislativa, de diálogo, pero que por el contrario dejaban fuera a López Obrador y esto lo estaba reventando políticamente; ahora pondrá a sus hombres en 2009 tanto en San Lázaro como en Xicoténcatl.

Y la tercera y no menos importante es que con Alejandro Encinas al frente, López Obrador se revitaliza y resucita mediáticamente en sus aspiraciones presidenciales hacia 2012, recupera dos condiciones indispensables: nombramientos y dinero. Pues tendrá mano en el control de flujos de pesos y centavos para financiar su futuro proceso electoral. Su campaña; bajando así los bonos aspiracionales de gente como Lázaro Cárdenas Batel, y del mismo Marcelo Ebrard.

Y no estaba muerto, ni andaba de parranda, López Obrador está más vigente que nunca, y el tema de la reforma al sector energético, -al menos que este se cancele por completo-, pondrá al mismo Obrador en la palestra mediática por buen tiempo. Pues este no quiere, ni tiene más carta de negociación con el “prianato” que él mismo, es decir la presidencia, todo o nada…

¿La refundación?

No hay mucho que abordar sobre la derrota de los “Chuchos” finalmente el proceso interno amarillo, fue eso, algo doméstico y en este partido, el descrédito, el entreguismo y desprestigio de este grupo son una manera clara, llana de explicar la derrota.

Y nadie duda de los argumentos de Alejandro Encinas para refundar al PRD, ni la necesidad de que esto se haga, ¿pero él logrará hacerlo?, ¿de verdad piensa que el grueso de los ciudadanos nos chupamos el dedo y creemos que de verdad cambiarán las cosas, que se trata de una disyuntiva de los buenos contra los malos, de que les conviene una purga y no habrán consecuencias?


Al PRD le conviene más vivir como un matrimonio fracasado, pero unido, por medio de un acuerdo de convivencia, y aunque haya notorias diferencias y posturas en cuanto a cómo asumir los programas y la “ideología” del partido, todos, tienen en común hambre de poder, la cepa priísta, y de izquierda cada vez menos.

El PRD actúa como su propio peor enemigo; y para muestra el actuar omiso y faccioso de varias dirigencias estatales en contra de López Obrador el 2 de julio de 2006, en estados como Jalisco su comité estatal reventó la elección en contra de López Obrador por no cubrir ni vigilar un gran número de casillas electorales, -aún así sumo más de 500 mil votos-. De allí que el grito de no pocos obradoristas fue el de “depuración” pero a muchos les tiembla la mano para mencionarlo y prefieren llamarlo “refundación o renovación” y eso, está en veremos.

¿Y qué si no se trataba de la refundación, era la creación de otro partido? ¿Y por qué la tentación emancipadora sólo estaba del lado obradorista y no del lado de los chuchos? Estos últimos nunca lo harían, ni su pragmatismo ni su clientelismo les da para tanto, ¿pero cree usted que a casi 20 años de la creación del PRD y con el curioso caldo de cultivo llamado “pluralidad” en este partido puede haber una verdadera purga o reagrupamiento que acabe con sus vicios?

Pluralidad: ¿principal atributo o defecto? Depurar o refundar, sería casi suicida, sería ir contra del PRD mismo, porque no lo pueden hacer y aunque lo quisieran no lo harían porque se fracturaría al partido y se perdería mucho del poder obtenido al día de hoy y sería un retroceso a una lucha de más de treinta años.

Esa contradicción existencial en el PRD es aceptada por la mayoría de sus militantes, por simuladores, ex priístas y demás fauna política porque les conviene, les da frutos, ¿Por qué? Porque todo queda dentro, terminan coexistiendo en ella, en ese mundillo de la politiquería barata; pero a la sociedad en su conjunto este partido así, no le sirve de nada y menos a quienes urgen por la revaloración y futuro de una verdadera izquierda, por quienes si se preocupan por sus principios sociales.

De nuevo el grupo Universidad aplasta.


Y que mejor ejemplo de la imposibilidad real de “refundar” o “depurar” al partido que el caso de la dirigencia amarilla en Jalisco, que fue ganada de nueva cuenta y de forma arrolladora por el grupo u(NI)versidad, grupo encabezado por Raúl Padilla López y su claque.

Mismo grupo que le reventó la elección a López Obrador en Jalisco. Se equivocaron quienes aseguraron que Raúl Padilla perdería el control del PRD Jalisco, pues el control clientelar y coercitivo de agentes universitarios esta vez si pagó réditos y lealtades a favor de Raúl Vargas – otro pelele del claque Padilla—contra un Marco Antonio Jasso que se quedo muy lejos y que a saber de muchos malquerientes de AREMOS –redes ciudadanas obradoristas en Jalisco- se trata de otro ex priísta simulador quién no pudo acertar en la carnada de que era plenamente “contrario” al grupo universidad y que por eso él era la única opción viable para desfalcar -al cuentachicles, líder del maximato- del control del PRD estatal.

Lo cierto es que el control caciquil de Raúl Padilla llegó para quedarse y persiste la duda de quién realmente podrá hacerle frente a su poco ético poder, pero un frente auténtico en pos de democratizar y re dignificar a la universidad, al PRD y que no se quede en el juego del “quítate tú, para ponerme yo y las cosas siguen igual”. Así las cosas, la izquierda, el PRD Jalisco y una vacilada son lo mismo, son una tragedia, parecen no tener ningún futuro.

En el tintero.

-Hablando de la claque de Raúl Padilla y del grupo NI Universidad. ¿Qué tal con el más “Chicho” de sus muchachos?

Sí, ese que ya reunió días atrás un número de firmas exigidas por ley para que el elefante blanco conocido como el instituto electoral del Estado de Jalisco lleve a cabo un referéndum ciudadano para revocar el alza de cinco pesos al transporte público.

¡Claro! Lo más fácil es la coerción, acarrear estudiantes a las calles, pedir firmas, cámaras y atención de los medios, ¿cómo no se nos había ocurrido? Sí y el tema del alza al transporte como uno de los primeros ensayos políticos con los que Raúl Padilla entrena normalmente a sus muchachos “chichos” que juegan a la polaca con el vejestorio llamado FEU. ¿Y usted se tragó la “bondad” de dicha iniciativa? Esa táctica de reunir rúbricas para sacar raja política es de la más rancia escuela priísta y padillista.

Y lo fácil también es eludir la responsabilidad política de reestructurar a fondo el transporte público y meter en cintura a los concesionarios del transporte ídem, y para ello lo mejor es satanizar a los choferes y concesionarios en medios electrónicos para que el pueblo tenga a quién linchar en la plaza pública y Emilio González pueda lavarse las manos. ¡Hombre, caray, lo bueno es que el PRI dejó de gobernar Jalisco!



roblesgerman@prodigy.net.mx




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