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lunes, diciembre 01, 2008

LA FIL Y EL MONOPOLIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR

Germán Robles
Código Político

01 de diciembre de 2008


La FIL y el monopolio de educación superior


A raíz del pasado conflicto universitario quedo claro, para no pocos, que el enemigo número uno en razón de oferta, oportunidades y calidad educativa para los hijos del pueblo de Jalisco, de los trabajadores como para la población de escasos recursos no es en sí mismo la mafia imperante en la universidad de Guadalajara comandada por el capo Raúl Padilla.

Aún más que por eso, la verdadera condición enemiga es justamente la del monopolio de la educación superior pública en el occidente mexicano, en Jalisco y su capital; solapado claro por cada gobierno estatal en turno; monopolio y los remanentes de la corrupción sin los cuales no se entienden eventos como la FIL.

Monopolio con el que no es posible esperar un cambio de profundas raíces ni mucho menos una democratización en la UdeG ya que en primer término las disidencias existentes en su cúpula emanan de un mismo y corrupto cuerpo histórico con todo lo que ello significa. Mientras impere la mafia y en todos sus niveles una universidad pública única, es decir el monopolio, se seguirán reproduciendo los mismos esquemas, vicios, cacicazgos.

Y no, no sólo por eso, como muchos suponen para la escaramuza del depuesto ex rector Carlos Briseño al decir que éste simplemente fracaso en su intentona por destronar la mazorca padillista en función de una crisis de credibilidad del ídem, en todo caso, ¿quién o quiénes que emanados, disidentes o no dentro del grupo universidad podrían tener credibilidad?, ¿se trata acaso de una cuestión de credibilidades o de un problema estructural en la oferta educativa pública? Aquí pensamos que se trata de lo segundo.

Y en esta misma línea argumentativa, tampoco se podría esperar un cambio mayor desde la base universitaria de la que en principio se esperaría una reacción para un movimiento democrático. Si bien ética y moralmente esta base es decir administrativos, docentes y alumnos estarían obligados, todos los anteriores en una amplia mayoría ya demostraron que en los hechos no están dispuestos a impulsar dicho cambio. ¿Por qué? Porque en monopolio, no les interesa, ni les conviene.

Lo anterior lo señalamos con base a su patética, silenciosa y timorata reacción durante el pasado conflicto universitario y en otros tantos eventos recientes donde la universidad se ha envuelto en el escándalo ya sea por el supuesto tráfico de órganos en la red de hospitales civiles de Guadalajara, los manejos pocos transparentes de los recursos públicos y lo insultante de sus obras faraónicas a costa de la matrícula universitaria más una maraña de dudas.

Reflejo social de la vida y cultura política nacional, donde el clasismo y la exclusión también son parte de organismos públicos, sí claro, si bien dicen que la universidad es cosa de pocos, de privilegiados, no todos llegan a la misma ¿entonces de que nos sorprendemos?

De tal suerte que la burocracia en la UdeG desde su parte dorada hasta el lumpen lo único que puede exigir, demandar y por lo cual se esperaría una movilización es para peticiones meramente sindicalistas, es entonces inútil esperar que tiren al "capo de capos" o pedirles movilización para bogar por estudiantes, rechazados o gente de fuera. Y queda claro también, a modo de picaresca popular, que en los últimos acontecimientos la base académica en general, políticos y hasta algunos que se dicen de izquierda asidos a la misma institución parecerían decirnos, recordarnos entre risotadas y en un tono cínico que nos dijeron ser universitarios, no pendejos.

Ni desde la base ni por dentro viene la solución a la demanda de espacios y calidad educativa, para ampliar la democracia interna, ni para la transformación de la universidad pública en Jalisco y que al mismo tiempo es la número dos a nivel nacional por el número de su plantilla estudiantil. No sólo por un problema de incapacidad o insuficiencia presupuestal, sino porque no les importa. Porqué, otra vez, con el monopolio “ganamos todos”. Así ¿quién quiere cambiar, quién quiere competir, quién quiere competencia?

Razón de más para pensar que ese cambio democrático, que no doméstico, ni mucho menos meramente político, sólo lo puede hacer la sociedad en su conjunto, sobre una base plural, con personas dentro y fuera de la universidad, con los más interesados que son los estudiantes, las nuevas generaciones en demanda de educación, las filas de rechazados, intelectuales y académicos de a pie así como egresados, que sólo organizados y por fuera podrían impulsar dicho cambio.

¿Y acaso estamos hablando de que para llevar dicha causa a puerto habría que afrontar a la inexpugnable “autonomía” universitaria con la que Raúl Padilla tiene eufemismo y picaporte a la impunidad? No.

Porque sencillamente, hablamos de impulsar la competitividad entre universidades públicas en la entidad y que la educación superior no sea el asqueroso monopolio ni patrimonio de una mafia corrupta como la de Raúl Padilla así como del gobierno estatal con sus universidades “tecnológicas” más todos los derivados de ambos, es decir, de las instituciones “patito”.

Combatir desde lo sociocultural, sin grillas, de veneno contra veneno a dicho monopolio, con la gestión y demanda para que instituciones de educación superior pública tales como la UNAM, el IPN y otras tantas interesadas vengan a dar cobertura educativa pública y participen aunque sea poco a poco en Jalisco.

Democratización con base a la competencia, con todas las reglas de transparencia y equidad presupuestal que implican en grado de obligatoriedad tanto a dichas instituciones como al gobierno del estado de Jalisco. Así ganamos todos, pero más los mortales de a pie, y ganamos en términos de mayor matricula, calidad y competencia educativa, transparencia y desamortizaríamos al monopolio poniendo a competir y a rendir cuentas a la Universidad de Guadalajara, a su cúpula y sobre todo a su burocracia para que pasen de ser parásitos del presupuesto a competidores en un esquema de libre competencia entre universidades públicas y así ver que tan eficientes, calificados y preparados nos resultan ser.

Y vale todo lo anterior para puntualizar que la Feria Internacional del Libro de Guadalajara como el resto del “circo y la carpa” con membrete de compañía telefónica no son más que negocio y el subproducto con mascada cultural de las prácticas corruptas, clientelares y monopólicas de la mafia imperante de Raúl Padilla a costa de los sustantivos que casi todos conocemos. Que por cierto hay que recordar que en el portal de “transparencia” de la UdeG no se da cuenta clara de su fortuna, ingresos por los múltiples puestos que ostenta ni de su patrimonio.

Y toda una perla: dentro de “la caja de cristal”; quién preside, es dueño y maneja más de una docena de empresas para universitarias y más de la mitad del presupuesto público de la UdeG, no rinde cuentas, ni aparecen sus recibos de nómina, ni se sabe de manera pública sobre su patrimonio personal ni familiar, ni mucho menos se sabe de los impuestos que causa, si los paga ni nada derivado de su patrimonio con origen en recursos públicos. ¿Qué les parece?

¿Qué sucede con la información?; ¿cómo sabemos si en la estrecha relación entre miembros del grupo universidad con los barones de las “universidades incorporadas” no existe malversación de fondos, el uso o traspaso privilegiado de dinero público que en principio se destina a la UdeG y en cambio termina en equipo, incentivos de este o aquel amigo cercano al grupo?; ¿quién sigue la pista? Nadie. ¿Qué autoridad lleva una seria auditoria pública a la universidad? Ninguna. ¿Quién puede exigir o dar explicación documentada del enriquecimiento y patrimonio de Raúl Padilla? … ¿Quién sigue la pista del dinero? Otra vez: nadie.

Ya en anteriores entregas de este código político hemos hecho una crítica socio cultural sobre lo que significa la FIL, sobre sus comilones, frivolidad, absurdos organizativos, manipulación de prestadores de servicio social, del acarreo de estudiantes de preparatoria, etc.; y que se trata en el fondo de una vitrina político comercial; y de nuevo reiteramos sobre la responsabilidad de ciudadanos que aplauden la feria y les reconocemos que: “a nadie le dan pan, ni circo que llore”.

Y retamos a quienes tengan argumentos para defender al CIL –Circo Internacional del Libro… a ese evento pasado por feria- a que los pongan sobre la mesa. Pero que antes de argumentar se hagan el favor así mismos de establecer un epígrafe con su grado de parentesco e interés que tiene con la mafia de Raúl Padilla. A otros pedirles que si van hablar para bien o para mal sobre la UdeG se hagan el favor de dar la cara y a otros tantos que aclaren en principio si escriben en los diarios afines al padillato donde pululan sus cuates.

Para lo anterior nos referimos al diario Público Milenio de Guadalajara y al otro diario al de la fuente de los intereses de derecha, tanto del empresariado azul tapatío de Alfonso Petersen al tiempo que también integra gacetillas que promueven el circo y la carpa del pro hombre de la cultura Raúl Padilla, nos referimos a la Jornada Jalisco, aunque decirlo así no sea del agrado de algunos fanáticos y facciosos.

Se piden argumentos que claro no se limiten a los beneficios comerciales ni al número de visitantes o acarreados a la feria sino su capitalización e impacto económico real para la UdeG que se refleje en un aumento de su matrícula y calidad educativa, en mayores activos para docentes y estudiantes y que lleven al renombre a la universidad y no a la empresa Telmex, argumentos que expliquen si la industria editorial de la UdeG por ejemplo ha crecido y si se ha proyectado por su número y calidad a otras latitudes. ¿Quién puede explicar si estas cosas han sucedido?

Nadie lo puede explicar porque nada de eso ha sucedido, no obstante hay quienes insisten en que eventos como la FIL y demás circo y carpa son lo “positivo” del cacicazgo. ¿Y que es o como se define en un debate serio lo “positivo”?; ¿de verdad hay algo de positivo en la mafia y corrupto monopolio de educación superior de la UdeG de Raúl Padilla?

Se exigen argumentos que no se limiten a convalidar dicha feria del libro por su mera proyección turística, porque los hoteles de la zona rosa de Guadalajara tienen cupo completo y que todos “ganan” abajo gracias a la reproducción a mansalva de empleos logísticos tales como botones, taxistas, etc. Argumentos que no aplaudan a la FIL porque ha llegado al punto de publicitarse en un refresco de cola, en papas fritas o porque en la compra de una cámara Kodak se te regala un boleto de entrada; sí, argumentación de párvulos que sólo es tragada por los denominados “fresas”, “wannabes” y demás “estupidazos” cautivos de los horarios triple “A” de la televisión.

De ahí la importancia de un cambio cultural y de actitud frente a los eventos éticamente cuestionables, faraónicos y de megalomanía personalísima. Casi por nada es que el grupo de Raúl Padilla y sus genios para el control de daños echaron a andar la campaña “con la FIL ganamos todos”, ¿partimos de que no ganaban todos entonces, sino unos cuantos?, ¿Cuál es el temor?, ¿Qué haya un menor número de visitantes a la feria a raíz de la crisis universitaria o la actual crisis económica o alguna otra relacionada con el prestigio del capo?, ¿estarán muy seguros al afirmar a la FIL como evento consolidado?

Sí, en tiempos de crisis, de desempleo, de inseguridad e incertidumbre… obliga y resulta también de elemental preguntarse… ¿cómo se sentiría usted para asistir a la FIL si después de trabajar duro todo el día o estar desempleado le dijeran que con su ingreso paga doble caución tributaria y que hace más millonaria a una corte de enanos y a un verdadero parásito del presupuesto público que a la vez es dueño de un auténtico tambo de basura como lo es el PRD estatal a costa de sacrificar espacios educativos y matrícula para los más pobres? La clave sugerida para el que quiera ver: no asistir a la FIL, no pagar por un boleto, no ser parte del juego ni del autoengaño con barniz cultural.

Justo porque los cambios políticos de fondo exigen los instrumentos que tenemos los ciudadanos de a pie tales como el juicio mediante la opinión pública y las posturas culturales es cómo podemos empezar a castigar las injusticias de la clase política y potentados. Con pequeñas acciones, en un cambio de pensamiento cultural, como por ejemplo dejando de asistir a dichos eventos y buscando otras alternativas y programas tales como por ejemplo los de la Otra FIL o la Feria Popular del Libro.

Y cabe señalar del porqué los hay quienes -en amplia mayoría dentro de la dizque izquierda y organizaciones civiles en Jalisco- no hacen mayor pronunciamiento en contra de la mafia de Raúl, ni crítica mayor a la FIL ni al circo parauniversitario, sino que por el contrario y en contradicción organizan, tienen espacios así como invitados propios dentro del marco de la feria.

Y ese porqué es por la simple razón de que esta curiosa izquierda –con muy honrosas excepciones- no conoce, ni le importa en su cultura política el trabajo social ni la creatividad ni la propuesta contracultural; además de que su visión es netamente electorera, facciosa, de protesta y grilla. Y por si fuera poco dichas organizaciones están impregnadas por los mismos universitarios ya mencionados entre los cuales y en mayoría pertenecen al PRD Jalisco; es decir arrastran con la tara congénita antidemocrática del pro monopolio y la pro mafia. Bonita izquierda.


En el tintero.


Y soltaron a las gallinas, polluelos que aún no abren los ojos, a los cuales ni agrediéndolos pican; y a todos se les ve la FIL en la cara.




::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

miércoles, octubre 29, 2008

Fracaso opositor de 20 años

Ricardo Alemán
Itinerario Político
28 de octubre de 2008


Fracaso opositor de 20 años


Cárdenas, ‘Marcos’, Fox, AMLO… endiosados por una sociedad que se equivocó
Ayer el estandarte era sacar al PRI de Los Pinos; hoy todos aplaudirán que vuelva


La disputa político-electoral entre el PRI y sus opositores de derecha e izquierda no tiene más de 20 años; data de 1988.


Entre 1988 y 2008, hemos visto pasar a por lo menos seis potentes liderazgos que, llevados por el imaginario colectivo al nivel de divinidad, no sólo terminaron arrumbados en los trebejos, sino que fracasaron en las dos recientes décadas.

Existen quienes incluso motejan a ese periodo las dos décadas perdidas de la democracia mexicana. ¿Por qué? Porque en la vorágine por sacudirse la tutela y el control vertical, corrupto, represor y nada democrático del PRI, la sociedad llevó al pedestal de dioses de la política lo mismo a Cárdenas que a Clouthier; a Marcos que al Jefe Diego; a Fox que a López Obrador. ¿Y que pasó? Casi nada. Que en esos 20 años perdidos, la sociedad se equivocó tantas veces como líderes inventó, en tanto que los prohombres terminaron en calidad de vulgares “enanos del tapanco”.

Y por si fuera poca la tragedia mexicana vivida en esas dos décadas perdidas para derecha e izquierda, a 20 años de que el estandarte nacional era echar al PRI de Los Pinos, hoy amarillos y azules parecen trabajar con todo para un solo objetivo: hacer que el PRI regrese a Los Pinos. Y en ese frenesí de esquizofrenia, resulta que los defraudadores de ayer, los represores, autoritarios, criminales de la oposición y practicantes de la mordaza mediática oficial son los demócratas de hoy, los defensores de la izquierda, los promotores de la libertad de expresión. ¡Ver para creer!

Clouthier y Cárdenas fueron dos poderosos sembradores de la democracia mexicana. El primero falleció hace 10 años en condiciones poco claras, mientras que el segundo encarnó el primer fenómeno de endiosamiento colectivo, más mesiánico que racional. Las de 1988 —con leyes incomparables con la de 2006— fueron el fraude electoral que derramó el vaso. Con Cárdenas a la cabeza se creó el PRD y la primera alternativa real de poder a partir de un partido de izquierda que reivindicaba la revolución democrática.

Pero la mezcla nada democrática del PRI disidente y el estalinismo de la izquierda fusionada a ese PRI reprodujo un liderazgo autoritario, vertical. Una réplica del PRI, con casaca dizque de izquierda que pronto desencantó a muchos. Mientras eso ocurría en la izquierda, en la derecha apareció el potente liderazgo del Jefe Diego Fernández de Cevallos. Por razones que hoy nadie sabe, claudicó en los hechos, en tanto que era asesinado Colosio.

En 2004 apareció uno de los más cautivadores liderazgos, el mítico guerrillero zapatista Marcos. Los mismos que endiosaron en su momento a Cárdenas llevaron al altar a Marcos, mesías que cultivó a Luis XIV: “El movimiento soy yo”. Y si antes era un pecado capital cuestionar a Cárdenas, luego lo fue criticar a Marcos, quien arrebató toda la clientela a Cárdenas —intelectuales, académicos, saltimbanquis, periodistas y oportunistas del poder—, al grado de que en las elecciones de 2000 la izquierda y el PRD se habían vaciado, y la derecha albergó a un bulto político: Vicente Fox, quien sin darse cuenta sepultó al líder guerrillero, al permitirle salir de la clandestinidad.

Se repitió el ciclo, pero ahora con un ranchero hablantín, tonto, hábil para la venta de chatarra que enamoró a las clases media, alta y baja, y también a la dizque izquierda intelectual, que promovió “el voto útil”. Es decir, rendir doctrina e ideas por una causa mayor, sacar al PRI del poder. Todos felices porque se fue el PRI del poder. Pero criticar a Fox entonces era un pecado igual al que seis años después fue criticar a AMLO. Criticar al mesías azul o amarillo era igual a traicionar la patria.

Fox no sólo hizo uno de los peores gobiernos, sino que en buena medida fue el responsable de encumbrar al nuevo ídolo popular: AMLO. Pero el ciclo se volvió a repetir, ya que resultó otro dictadorzuelo que se enamoró de su propia caricatura. Hoy terminó el ciclo del tabasqueño y el respetable —intangible que nunca se equivoca— se apresta a encumbrar a su nuevo dios. ¿Quién será? Pronto aparecerá.

Lo curioso es que hoy son próceres de la democracia Manuel Camacho, Marcelo Ebrard, Manuel Bartlett, Ricardo Monreal, Dante Delgado… y defensores de la libertad de expresión otrora censores oficiales como Jacobo Zabludovsky, entre otros. Y seguro todos aplaudirán el regreso del PRI en 2012. Oportunismo y desmemoria. ¿Y los intelectuales? ¡Qué pena! Veinte años perdidos. Al tiempo.
Comentario al pie de Germán Robles.
Para quienes entienden de libertad, de la expresión, saben y procesan la información con criterio sabrán tomar a bien el texto anterior. Porque con argumentos se construye el debate, el lenguaje político y la diversidad de ideas.
Si AMLO es motejado de mil formas, si es o no el "mesías" eso no es lo importante, más que el liderazgo, lo que importa es la acción civil del pueblo, hablamos de su organización y conciencia para los más nobles fines colectivos y de solidaridad que pueda tener; es decir todo aquello que nos hace una nación soberana, lo que nos hace mexicanos justos y libres.
Pero la simulación, los juegos mesiánicos, la desmemoria resultan para nosostros verdaderas condiciones y actitudes sociales de enemistad y engaño. Es tiempo de redignificar a la izquierda y que esta sea realmente tal, hacer y llamarle así pues a las cosas por su nombre.
Habrá que tener mucho cuidado porqué parece ser que la dizque izquierda -la política- trabaja en realidad para el PRI y con ello este partido va que vuela de regreso a la casa presidencial para reinstaurar de manera casi permanente la vieja cultura política que sólo se entiende en una sociedad dividida, fanatizada, adormecida sin la conciencia ni los fundamentales de la justicia e igualdad anhelados históricamente. Un afectuoso saludo a los amigos de extensión medios y suerte con su labor informativa.

lunes, septiembre 08, 2008

Universidad y poder público: hablar de… sin hablar de

Germán Robles
Código Político

08 de septiembre de 2008

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Universidad y poder público: hablar de… sin hablar de

A Pepe Zamarripa, comprometido demócrata y mucho mejor persona. Por su descanso.




Poderes públicos, gobierno y partidos, al igual que la universidad en Jalisco demostraron su verdadera vocación antidemocrática y con ello exhibieron al más fiel espejo, ese penoso reflejo de la sociedad toda en su más puro estado de descomposición.


Bastó una semana para que en Jalisco se supiera quién es quién; en medio de la polarización por la crisis institucional que atraviesa la universidad cada quién y cada cual se dijo, escribió o al menos medito en silencio lo que tanto uno piensa del otro.

Poderes públicos, gobierno y partidos, al igual que la universidad en Jalisco demostraron su verdadera vocación antidemocrática y con ello exhibieron al más fiel espejo, ese penoso reflejo de la sociedad toda en su más puro estado de descomposición.

Pero para comprender a fondo a la universidad, a la educación y poderes públicos así como la grave señal de degradación y sinvergüenza que Jalisco está proyectando como paradigma de lo que ocurre a nivel nacional; es necesario hablar, hacer algunas precisiones “de” sin necesidad de hablar “de”; es decir partir sin aquello u lo otro, sin mito alguno o falacia de por medio que sólo distraiga el debate.

No hablemos del depuesto rector Carlos Briseño, ni del “otro rector” ni del capo mayor Raúl Padilla. Hablemos más bien de lo que se esté haciendo o de lo que está obligado a hacer la comunidad académica para reformar la ley orgánica, exigir y aumentar los espacios de participación y establecer una democracia realmente representativa de sus intereses y personas.

No hablemos de la Feria del libro, del Festival de Cine ni del CCU, teatros, auditorios, ni de la “carpa y el circo”. Hablemos mejor de la transparencia, rendición de cuentas, de que el gobierno audite a fondo la operación de los recursos, de los mínimos de pundonor para que se eliminen partidas en esos eventos tales como comilones, banquetes y ceremonias groseras con cargo al erario.

Hablemos de la democratización en el modelo de decisiones, elección de puestos y personal para dichos eventos, de revisar las figuras jurídicas de patronatos, fideicomisos y presidencias honorarias y de lo poco ético del que estas sean manejadas por un solo hombre. Que cada ciudadano consciente y en libertad decida si paga o no un boleto para asistir a dichas ferias. Que no haya acarreo de estudiantes de preparatoria y que de los ciudadanos con su presencia dependa su continuidad.

No hablemos del neoliberalismo que tanto Raúl Padilla, Carlos Salinas y Elba Esther Gordillo pactaron para la educación media y superior en Jalisco. Tampoco hablemos de las reformas llevadas por Raúl Padilla, ni del “éxito” de programas y su gestión. Por el contrario hablemos de los más de 46 mil rechazados por la universidad en todos los niveles en el último calendario escolar.

De cómo por ejemplo la universidad cierra el ciclo educativo en el nivel básico para los hijos de los trabajadores, de la dictadura a cuál más modelo autoritario priísta ha sido llevado en nivel escala a la universidad y aderezado con privilegios y cooptación económica para su élite que mantiene los controles en ese “feudo perfecto”.

Hablemos mejor aun de la sutil exclusión social, del neopositivismo llevado al extremo, de privilegios, estímulos, reconocimientos y equipo didáctico de primer nivel confinados a los guettos del grupo en el poder y a quiénes son leales a la mafia imperante.

No hablemos de la “descentralización” de las decisiones y el “adelgazamiento” de rectoría; hablemos de la nueva y simulada distribución de poder y cooptación llevada a los centros universitarios y rectores de centro que reciben las diásporas del poder del “señor licenciado”, cosa que hará aún más fuerte su poder y menos difícil cortarlo de tajo. Se trata, claro, de un “autoritarismo atomizado”.

Hablemos de la exigencia a autoridades civiles y militares de todos los niveles de no intervenir en asuntos propios de una universidad, de permitir que esta dirima sus diferencias en base a sus leyes y reglamentos internos. También hablemos de que autonomía no significa impunidad, anarquía ni cheque en blanco para delinquir, gobernar, decidir ni establecer acto o relación alguna por encima de la ley suprema.

No comentemos sobre falsas autonomías, ni la Ley Orgánica universitaria, ni su Estatuto General, así como de sus “hoyos negros” que solapan el gobierno de las mafias haciendo del asqueroso amiguismo, el nepotismo y la cooptación los medios inexpugnables de poder que mantienen secuestrada a la institución.

Por el contrario hablemos de decretos como el emitido por el otrora Presidente de la República, José López Portillo, publicado en el Diario Oficial de la Federación, el 9 de junio de 1980, en el que en la exposición de motivos dispone: “la autonomía universitaria jamás será fórmula de enfeudamiento ni un poder por encima de las facultades primigenias del Estado”.

Así también hablemos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos como ley suprema y de la adecuación plena de las leyes y reglamentos que de la misma emanen.

Para que hablar del “servicio social” universitario. Mejor hablemos de su exhaustiva revisión, de ajustes que sean plenamente acordes con la Ley de Trabajo a nivel Federal. Donde se exija que ningún estudiante sea obligado a prestar un servicio de trabajo en actividades fuera del ámbito académico o de estricta utilidad pública, es decir que no exista trabajo impago en la organización logística de eventos privados, negocios y demás con fines de lucro tales como la FIL, festivales y banquetes.

No hablemos de la universidad de tal ciudad o tal estado; hablemos mejor de la educación y universidad pública por y para todos en todos los niveles, que sea del pueblo y sus hijos; hablemos de que el rango de obligatoriedad del estado para con la educación sea a nivel medio superior; dinero hay, que se lo robe el hampa política es otro asunto.

Hablemos de tener un Campus de la UNAM en Jalisco, ¿o que tal uno del IPN?; es decir la exigencia social de que los institutos nacionales sean realmente de presencia nacional y que aumenten la oferta pública para miles de jóvenes en este estado.

No pensemos en las “escuelas incorporadas” de Raúl Padilla y de su claque. Exijamos que la PROFECO persista de manera puntual en señalar la calidad, las quejas y denuncias que tiene sobre las “escuelas patito” en la Zona metropolitana de Guadalajara y la entidad y que si no cumplen con la reglamentación se clausuren; hablemos de su papel y revisión legal por parte de la SEP.

No hablemos de la purga de trabajadores universitarios. Sino de sus derechos laborales, de la responsabilidad de la Junta de Conciliación y Arbitraje, de la creación de una nueva cultura laboral y respeto en el marco de la administración, docencia y vida académicas. Hablemos de un verdadero sindicalismo, sin líderes charros cooptados por el “líder moral”.

No hablemos del control del capo mayor, ni del miedo a romper el silencio, ni de la apatía socio-universitaria. Hablemos de exigir, de denunciar, de convocar, de unir fuerzas y crear modelos comunes para la protección de derechos, para la denuncia, para garantizar la libre y decidida manifestación de las ideas dentro y fuera de la universidad pública sin temor a ser molestados en nuestras pertenencias y personas.

Hablemos de convergencias donde la disciplina, la responsabilidad laboral y estudiantil, donde la asistencia y los puntos no sirvan ni se confunda como medios de coerción para el control político y la amenaza laboral que coarta libertades básicas.

Así bien no hablemos de levantamiento político de actas administrativas, inasistencias, de calificaciones, de la “perdida” de expedientes, ni de la provocada “reprobación” de asignaturas; no hablemos de estigmas marcadas en la frente con los hierros de Éfeso retorcidos por la mafia del “señor licenciado”.

Hablemos de la libertad, del artículo tercero constitucional; hablemos de la libertad de asociación y deliberación colectiva, del conocimiento como meta que sólo puede ser alcanzada con la calidad educativa. No hablemos de estatus estudiantil, ni de universitarios, sino de ciudadanos con derecho a la educación universitaria pública y gratuita.

No hablemos de esa entelequia cerril llamada Jalisco; ni de su podrida y sinvergüenza clase política. Tampoco hablemos de gentilicios como “jaliscienses” o “tapatíos”.

Hablemos de que somos ciudadanos mexicanos, de la Federación; de la Carta Magna y sus derechos como obligaciones. Hablemos de re dignificar al poder público, a la educación y a la universidad pública.

Y a todo esto: ¿alguien menciono al gobierno de Jalisco?... ¿y quién habló de la universidad de Guadalajara?; ...¿Qué es eso?… ¿acaso hizo falta?

En el tintero.
EL SACO NO ME LO PONGO Y NO ME LO PONGO...

En el debate sobre esa universidad, hubo de todo “como en botica” en la opinión pública. Pero mucho peor que los silentes, fueron los “lambiscones”, los hipócritas y los sinvergüenza “anónimos”; los hubo quienes se aventaron la puntada de ponerse sobre la cabeza una "bolsa de papel" para así criticar la apatía, la antidemocracia de sus correligionarios políticos y universitarios. Mordida de lengua o escupir para arriba, usted diga; pero no podemos negar que hasta para eso los farsantes tienen ingenio y causan bastante humor.



roblesgerman@prodigy.net.mx








::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando a Andrés Manuel López Obrador en 2008::

domingo, septiembre 07, 2008

Jalisco: Paradigma de la degradación

Germán Robles
Código Político

7 de septiembre de 2008

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Jalisco: paradigma de la degradación

Para quienes marchan, encienden veladoras e inciensos, y para quienes no, pero igual se cuestionen del porqué de la desbordada delincuencia, de la carestía, división y violencia social que vivimos los mexicanos, echando un vistazo en “Jalisco” encontraran parte de las respuestas.

Pues en la última semana fuimos testigos de dos auténticas perlas de “civilidad democrática” tanto de la clase política y la sociedad en pleno.

Por un lado la crisis universitaria, por el otro, algo que ante la polvareda universitaria pasó casi desapercibido para la “opinocracia” de Jalisco, y fue la aprobación de 223 nuevas plazas que el congreso del estado otorgo al gobierno de Emilio González después de que este hizo una “pataleta” mediática.

En el caso de la UdeG se manifestó una polarización social entorno a asuntos tales como su democratización y el dominio e injerencia que tiene Raúl Padilla, sobre el “circo y la carpa” que administra a su antojo tales como la FIL, el CCU, Auditorio Telmex, entre otros.

Aquí la degradación encuentra lugar en la actitud reaccionaria que el grueso de la clase dirigente y potentada dentro y fuera de la universidad tuvo no sólo hacia la intentona de golpe de mano de Carlos Briseño, sino por el contrario a la de cuestionar, a la de vulnerar con el pétalo de una crítica la gestión, el mito y obra del “señor licenciado Raúl Padilla” así como el golpe de estado perpetrado por sus peones.

Bien dice la picaresca popular que “la culpa no la tiene el indio sino quién lo hizo compadre”… indio que fue el blanco de ataques por sus impericias, falta de tacto y táctica política como de credibilidad, muy cierto. Lamentable es que esto haya servido como escusa para desvirtuar el debate sobre la urgente democratización en la UdeG.

Nos quejamos de personajes y ofensivos cacicazgos como los de Elba Esther Gordillo, de Carlos Romero Deschamps, entre otros; pero parece que se nos “olvida” que en casa los tenemos de igual o peor calaña.

Y es que en todo este enredo por el dinero y el poder quedó manifiesta la mezquindad de la comunidad académica; unos por su actitud oficiosa otros por su sectarismo y los más por sumisión. Jalisco demostró una vez más no tener vocación democrática.

Cosa que no extraña de ordenes de gobierno, partidos y la burguesía dorada de la UdeG; pero si causa estupefacción como si se tratase del mundo al revés ver como ONG´s, la comunidad académica en pleno vasallaje, el grueso de la prensa, “la izquierda liberal” ungida en la UdeG dieron el aval para el golpe de estado y fungen ahora como actores para el solapamiento y justificación del “exitoso” modelo del padillismo. Quieren tapar el sol con un dedo.

Así como en la pirinola y como siempre “pierden todos”: académicos, estudiantes, administrativos de a pie, y claro los nuevos aspirantes; hemos sido testigos también de la penosa purga y violación de derechos laborales a los que están siendo sujetos más de 100 trabajadores universitarios.

Y lo que faltaba en una universidad pública: el riego de la pólvora de la paranoia y sanción estudiantil, la presión laboral y demás amenazas como si se tratase de los mecanismos de la KGB o la Gestapo ejercidos por la claque de Raúl Padilla.

En el caso del gobierno de Emilio González, quedo de manifiesto su hipocresía con la que en las últimas semanas en mancuerna con el sector empresarial y “la sociedad en general” atizó contra el congreso estatal para vetar la “reforma electoral”.

Pues en un descaro de ardid mediático Emilio González y los empresarios nos quisieron engañar con la verdad, justificando su veto y alegando la injusticia de aumentar 500 por ciento la demanda de presupuesto para partidos endosado a la mal llamada “reforma electoral”; que cierto, se trata realmente de una contrarreforma que pretende enriquecer vilmente y aún más a la partidocracia,... y en un comparativo la reforma electoral del senado se quedó corta en ambiciones.

Claro la pataleta del señor “me vale madre” sirvió como medio de presión para pactar espacios políticos, la creación de 223 plazas que en parte exigía el ejecutivo para acomodar a tanto allegado, amigo como padrote haya acompañado y financiado su campaña política en 2006.

En ambos casos tanto en la disputa por la UdeG y la negociación de puestos a cambio de la refor-ma electoral entre el congreso de Jalisco sus partidos y Emilio González existe el común denominador de la complicidad para el insultante enriquecimiento, el engaño colectivo y cierre de filas para no afectar intereses creados. ¡De Jalisco para el mundo!

Asquerosa cultura política de un viejo y reciclado priísmo, un paradigma político y socio cultural que también nutre el germen de la impunidad de la cual se acompaña claro la delincuencia, el narcotráfico y el secuestro como componentes del crimen organizado.

En este sentido el director de la SSPF Genaro García Luna ha descubierto el hilo negro y de forma cifrada acusa que el hampa tiene “base social”.

La frase que pudiera prestarse al humor, quizá no le haga mucha gracia a políticos, mandos policiacos, gobiernos de los tres niveles y no se diga uno que otro industrial, empresario o pudiente que por ahí “curándose en salud” se vista de blanco, encienda veladoras y marche exclamando: ¡si no pueden…!


En el tintero.

En medio de la crisis universitaria, en el diario La Jornada Jalisco hubo pocas luces y si muchas sombras, sobre todo en lo que hace al debate de la democratización universitaria y la crítica hacia “el capo”. Pero nadie le puede “pedir peras al olmo” y menos cuando la nómina se paga en parte con la inserción de gacetillas que promueven el ´circo y la carpa´ del “señor licenciado” Raúl Padilla. Ahora los comprendemos a todos en su objetividad.






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viernes, septiembre 05, 2008

UdeG: Se jodió

Germán Robles
Código Político
5 de septiembre de 2008

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UdeG…se jodió


Ante la llamada crisis universitaria, abundan las dudas y la incertidumbre social, particularmente de la comunidad académica sobre su futuro inmediato y el de la universidad de Guadalajara. Pero pocos advierten que algo ya falló y casi de forma definitiva en esta crisis.

No fue la educación pública universitaria, ni la clase dirigente -como de costumbre- que nos hace ver una crisis política y de gobernabilidad; por el contrario la verdadera crisis está en la comunidad académica en pleno. ¿La causa? su lamentable reacción.

Por un lado no son pocos los incrédulos, los que auguran para el rector depuesto Carlos Briseño el fracaso de su pelea por la vía legal –se le restituya o no- y de su convocatoria para una organización cívica con la que pretende rescatar y reformar a la universidad; pero más que por eso vemos por varias razones aún muy distante el supuesto “fin de la era Raúl Padilla”.
¿A qué viene esto a cuento? A que ha quedado marginada la disidencia política que desde rectoría podía fracturar las redes de control del capo –condición clave para la recuperación de la casa de estudios y la reforma- y con ello también cualquier intento de movilización de la base académica. “El meollo” del asunto es que a estos últimos ni se les avisó a tiempo y tampoco la pretendieron menos les interesó.

Por donde se le vea, ni arriba ni abajo parece haber la posibilidad real de que haya fuerza capaz de construir un cambio. Y es que sin voluntad la falla parece aun más irreparable y no hay mecánico que componga esto.

Y en efecto el cambio no podía esperarse desde la cúpula porque tanto Carlos Briseño como Raúl Padilla son el resultado y producto de ese mismo cuerpo histórico tras la refundación de la universidad en 1925 y que a más de ochenta años ha dado lugar a un legado de mafias, grupos políticos al amparo del poder.

Hemos atestiguado en los últimos días el alcance de los tentáculos y el tamaño de la bota bajo la que que están sometidos grandes intereses y personajes de la clase política que le dieron ese gran espaldarazo político y mediático a su jefe, al capo mayor. Y luego motejan al cardenal Sandoval como el verdadero gobernador de Jalisco.

El capo mayor nos resultó tan grande como el mito y la farsa social del “circo y la carpa cultural” dónde muchos con argumentos de frivolidad y numeralia superflua se niegan a tomar el antídoto democrático y de justicia social para rechazarlo. Nos resulto tan grande como un gorila cuyo único merito formativo fue el haber “macheteado” y el haber seguido a "pie juntillas" el manual de Maquiavelo para darle un giro al lema de la universidad…“Piensa y trabaja…en cómo joder y transar a los demás”

Y se equivocan quienes pretenden asustar y disuadir con el “petate del muerto” derechista, de que en este conflicto el yunque e iglesia quieren recobrar injerencia en la educación universitaria pública.
Las prácticas de derecha, de liberalismo económico, de clasismo, de exclusión estudiantil, de negocios privados y groseros privilegios en la universidad son ostensibles y palpables. Ya los tienen en sus campus, oficinas, estacionamientos, auditorios y aulas. No se necesita de la ultraderecha, ni de la iglesia... con el capo mayor y su déspota corte nos basta y sobra.

En todo caso, son los mismos vicios del grupo universidad, el silencio cómplice y comodino de su comunidad vasalla los que podrían meter a la ultraderecha en algún cargo directivo de la universidad tarde que temprano, ¿Por qué?

Porque Carlos Briseño ya les dio picaporte en la universidad a los gobiernos azules en Jalisco gracias a las denuncias penales presentadas por el supuesto tráfico de órganos en la red de hospitales civiles; y por tanto resultado que pueda arrojar una futura auditoria e información que tenga el gobierno estatal sobre el cochinero en el feudo del capo.
Casi por nada, esa será la carta fuerte de los azules para pactar políticamente la no investigación ni acción penal en contra de personajes del grupo universidad. De ahí la posibilidad de negociar espacios que podrían llegar hasta la misma intromisión de la derecha panista en la universidad; es decir como coparticipe en su manejo.

Se nos pasa el tiempo.

Los tiempos para la renovación democrática, para la sacudida de conciencias y movimientos ciudadanos como estudiantiles son escasos y precisos, se espera mucho tiempo por ellos -permítame la alegoría- es como si esperásemos el paso de un gran cometa y quisiéramos asirnos de la cola del mismo para que nos transporte a un lugar deseado.

Nos cuestionábamos aquí que no sabíamos que era lo peor o más lamentable, si la casta, el grupo o mafia universidad o si por el contrario, la inmovilidad, el silencio la condición vasalla de su comunidad; ahora consideramos que se trata de la última.

Carlos Briseño tuvo el valor civil, la ambición y la locura precipitada si se quiere, de enfrentar a un poder superior. Haya sido bajo presión, porque estaba en un callejón sin salida y lo que gusten; pero pudo pactar intramuros y no lo hizo; pudo más que su conformismo, su condición de vasallo y pelele y asumió su defensa por la vía legal. Les dio una lección a toda la plebe universitaria y los desnudó también en su naturaleza.

Cierto también, que los cambios democráticos en la universidad deben venir desde abajo, y que toman tiempo en insertarse, que caminan a una velocidad distinta; pero justo porque abajo en la comunidad académica no se hace nada o muy poco, es que resulta que la disputa por el poder y el dinero- que no por una democracia ampliada- empieza y termina arriba, en la casta maldita de ese “grupo universidad”. Como diría el clásico “la libertad no se otorga, sino se conquista,”…igual pasa con la democracia y resulta que la comunidad nos demostró en los hechos que ni la quiere ni le importa.

A continuación copio y cito a dos periodistas que refieren la lamentable actitud de la comunidad universitaria, en primer término a Antonio Ortuño -que amén de su defensa a la FIL – reclama a los universitarios: “Para cualquier reportero que frecuente el tema, hay una cosa clara: fuera de unos pocos académicos coherentes, lo que hay es una maraña de miedo, silencio, omisiones y desorganización de los propios universitarios. ¿No deberían ser ellos los primeros que se movilizaran para tener focos, enchufes, azulejo, equipo, programas, estímulos, claridad, transparencia?”…

Y en este mismo contexto Rubén Martín dice: …”Además de permitir discutir más abiertamente los asuntos de la Universidad, este conflicto también ha dejado en claro que un cambio de fondo en la casa de estudios no vendrá de las disidencias del grupo de poder en turno”.

En efecto, si ese cambio de fondo no viene de las disidencias de los grupos de poder ni necesariamente de sus tiempos, ¿entonces de quién?... Sí, de la comunidad universitaria, de docentes, administrativos y alumnos. ¿Pero…Dónde están?, ¿sino es ahora, en que después de 20 años se da la coyuntura entonces para cuando?

Ni Raúl Padilla, ni Carlos Briseño, ni sus lacayos, ni los debates en exceso academicistas, introspectivos y de retórica democrática lo van hacer, ni ciudadanos comprometidos, tampoco los frentes ciudadanos ni personas por fuera, ni los miles de litros de tinta que se puedan gastar en torno a este tema lo harán.

Si no se hace nada de fondo por establecer cambios democráticos que derrumben la sumisión propia, como tanto la estructura y los perversos mecanismos de poder y control en la universidad, así sean difíciles y dolorosos, será la propia comunidad la gran irresponsable al permitir que la tragedia universitaria se siga extendiendo.

Casi todos recuerdan que Raúl Padilla y su grupo llegaron fuertes por la traición pero débiles para la gobernabilidad en un contexto histórico de descomposición social, del fraude electoral en 1988 y de los inicios de los gobiernos neoliberales en México, cuando el mundo parecía derrumbarse, en tiempos de la Perestroika en la Unión soviética, del derrumbe del socialismo real y sus ideólogos. Tiempos donde erróneamente muchos auguraban que llegaba “el fin de la historia”.

Pero la cualidad cíclica y pendular de la historia se repite, y después de casi veinte años precisa decir que las políticas neoliberales incluidas las educativas están en pleno fracaso y que terminarán por destruir al país; que el mundo observa de nuevo hacia la izquierda; que la llamada globalización se desinfla.

En este contexto nacional, de una ambiente enrarecido por el desempleo, la acumulación de la pobreza, la impunidad, la inflación, salarios bajos, 3,000 muertos este año como producto de la delincuencia y su fallido combate; así como por gobiernos débiles, de reajustes en el poder… ¿Qué pitos toca la educación en todo esto… y que pasa con las universidades públicas?, ¿Qué nos dice en este contexto a los universitarios de Guadalajara la toma de la universidad autónoma de Zacatecas, la toma de rectoría de la UABJ de Oaxaca o las marchas de profesores en contra de la desaparición de las escuelas normales? ¿Les dice algo?

Casi todos lo ignoran o le restan importancia, porque Jalisco es un feudo, una isla, un gallinero y el grueso de la comunidad académica nos falló en momentos clave en su responsabilidad histórica de defender al más elaborado proyecto de educación universitaria pública de occidente, que costó el trabajo, el fuego y la sangre de miles, quienes en la historia valen más y se encuentran primero que la extinta tradición fegista.

La mafia terminará cayendo sí, pero eso no resuelve las cosas, porque para la educación pública en Jalisco quizá sea demasiado tarde.

También falló la izquierda política aglomerada en el PRD porque la mezquindad de pretender el poder por el poder no permite criticar a golpistas ni sus cotos, menos cuando en ciernes pretenden a la vez derrocar al “señor legal”; en la prensa afloró el mutis, la arrogancia, la pobreza del análisis político y la crítica; periodistas y escritores que fueron superados rotundamente por las “cartas de los lectores” en los diarios; y que decir de los pocos tamaños, el “amiguismo” sinvergüenza de la intelectualidad orgánica del capo y la irresponsabilidad social de universitarios en todos los niveles.

Se jodió la universidad, -claro no para sus clientelas mejor acomodadas y privilegiados, para quienes ya le sacaron raja- para las nuevas generaciones... por la neutralidad, por el golpe de estado, por la impericia política de Briseño, por el cierre de filas de potentados y la clase política en torno al grupo universidad, por el cacicazgo, por la inmovilidad de su comunidad. Por todos.

Y la puntilla fue ese injustificado miedo universitario propio de la santa inquisición, del Medievo, de las dictaduras, como si se tratase del régimen cubano, del socialista, de la guerra sucia, de los más recónditos tiempos del régimen priísta -ahora en momentos de “transición democrática”- que creíamos ya por desaparecidos. Miedo que ni la generación de 1968 en condiciones más difíciles toleró. Pero en el fondo pudo más el privilegio, la cooptación, la mezquindad y la supremacía de los cotos.

La universidad ha perdido toda credibilidad crítica y qué decir de “la izquierda” dentro de la universidad. Más les vale no volver a abanderar más causas sociales y democráticas porque no habrá quién se trague más a sus impostores ni sus actos de comedia.




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miércoles, septiembre 03, 2008

Código Político.- Germán Robles

Germán Robles
Código Político.

3 de septiembre de 2008

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El capo: nexos y alianzas

En los últimos días fuimos participes de una exhibición de contundente -y no menos lamentable- “espaldarazo” que dio buena parte de la clase política en Jalisco al capo mayor Raúl Padilla en momentos de crisis universitaria y confusión legal por tener una rectoría bicéfala.
Misma lanzada que con cierta sutileza hicieron tanto la nobleza, potentados económicos, como personajes de injerencia política sumados al “porrismo académico” es decir el de los vasallos al seno de la segunda universidad del país –por tamaño, no crea que por otra cosa- ; unos a nivel intramuros, pasillos y algunos otros frente a cámaras dejaron entrever el interés que tienen por la continuidad de la gestión cultural, caciquil, política y de intromisión al modelo de vida académica que ha mantenido hasta el día de hoy el “capo”.
Pero más allá de la filia o fobia por uno u otro rector o personaje “innombrable” –que más que “en medio de”…es el principio y fin de la disputa- está el amor por los millones de pesos en juego, la componenda, la extensión de compromisos comerciales, contratos y conciencias compradas. Por eso no dudamos que por encima de personajes hay también intereses de derecha que quieren meter mano en la UdeG, sino es que claro ya está metida en la práctica.

Móvil económico sin el cual no se entiende el apoyo moral, institucional y el reconocimiento por parte de órganos de gobierno de todos los colores para el nuevo rector atrincherado, lo señalaremos como un señor de apariencia bonachona y actitud porril.

Reconocimientos implícitos por parte del Emilio “el metrojaliscience”, el alcalde de Guadalajara Alfonso Petersen y el congreso del estado de Jalisco principalmente. Golpe de poder y “de quedito” asestado a Carlos Briseño, pero suficiente para que el “rector de repuesto” escupiera al cielo para reclamar que tiene el aval, la razón y “legitimidad” política gracias al reconocimiento expresado por los mismos órganos de gobierno. Aún así cuando en los poderes del estado no dejan de comunicarse con Carlos Briseño, tampoco han hecho pronunciamiento sólido alguno sobre su estatus como autoridad universitaria. Sólo es “una de las partes en conflicto”.

Pero eso sí, para el porrismo padillista en pleno en este caso no hay intromisión “por fuera” y luego dicen que su legalidad tiene base total en la sesión del golpista consejo general universitario del pasado viernes. Que con esa basta y les sobra. Tan seguros están que pepenan para su causa los atrevidos pronunciamientos públicos de los distintos poderes. Que por cierto si tienen peso, pero es político y frente a las resoluciones judiciales no avalan ni sirven de nada.

Mismos poderes que hacen llamados a la mesura, a la legalidad y terminan pasándose “por el arco” la espera y el contenido de resoluciones legales superiores como las judiciales. Jurisperitos que le dieron a Carlos Briseño material para darle otro “mazazo” mediático y legal a Raúl Padilla. ¿La razón?

Porque en tanto no haya una resolución definitiva, Carlos Briseño ante la ley sigue siendo rector de la UdeG, pueden pasar hasta tres meses para que llegue la misma y en tanto no concluya el alegato judicial, los nombramientos y actos de gobierno que haga “el rector hechizo” podrían al final carecer de validez legal aun sin la restitución plena de Carlos Briseño como rector de la universidad; en tanto que el último sigue teniendo los reflectores para su campaña política, se rearma se reagrupa y alista para devolver el golpe.

Más allá de que nos simpatice o no, a Carlos Briseño le concedemos el temporal y delicado beneficio de la duda que puede fortalecerse en proporción a la congruencia y consistencia de su renovada postura política en donde entre otras reformas termine por “poner en el basurero de la historia a Raúl Padilla” –dixit, con la penosa agua que destila por los ojos ante temores y amenazas familiares-.

Lo anterior porque en el fondo estamos en contra del cacicazgo que ejerce Raúl Padilla desde hace una veintena de años, de la poca cultura democrática que padece la universidad, y tanto mecanismo de cooptación, clientelismo y corporativismo político ha creado para manejar la universidad como una dictadura política y de grosero enriquecimiento personal a costa de los sustantivos de una universidad.

Detestable cultura política -pero también actitud social y personas- porque en el discurso la reprueban muchos pero en la práctica la solapan todos, de ahí que lamentamos el conformismo de los universitarios, su temor, doble moral, el silencio cómplice y vasallaje; pero más aun su escasa cultura política, de debate interno e impostura hacia las causas democráticas y por si fuera poco esa reprochable actitud social de aplaudir el “circo y el espectáculo” a costos sociales muy altos.

Todos, sí todos, por “mangas o anchas” han permitido y tolerado coexistir con los mecanismos de poder y control que hasta la misma “dictadura perfecta priísta” del siglo pasado envidiaría.

Raúl Padilla, creó su propia “familia” cuando escindió al “grupo universidad” que algunos de sus leales motejaban como el “mini sanedrín" a modo de burla involuntaria que no hace referencia al consejo de sabios judío, sino a auténticas juntas de la mafia llevadas por no más de doce tipos, diligencias hechas en casonas privadas, “en la menudería” y demás alcantarillas fuera de las aulas.
En su historia de alianzas “el capo” para derrocar a los Ramírez Ladewig supo que tenía que echar mano, pedir ayuda de un poder superior al costo que fuera posible y recurrió al auxilio y concertacesión con el ex presidente Carlos Salinas para solicitar su apoyo para tomar por asalto la universidad en 1989 y enterrar a piedra y lodo a la FEG extirpándola como órgano de estudiantes perteneciente a la UdeG. Esa fue una de sus primeras alianzas de peso.

De ahí vinieron otras con tanto partido político y grupos de poder alcanzaran sus tentáculos, se apropió del PRD Jalisco, hizo alianzas con el PAN y PRI, sacándole toda la raja posible a su relación con quién gobernaba Jalisco –durante su rectorado- de manera interina hasta 1995 el priísta Carlos Rivera Aceves y de ahí en adelante supo negociar políticamente con los gobernadores azules en turno que le siguieron en el poder, hasta llegar con Emilio González pactando civilidad política en Casa Jalisco después del destripadero y por demás cuestionado proceso electoral del 2006 que los hizo parte de intercambios verbales en la llamada guerra sucia.

Sus alianzas y nexos son tan amplios, conocidos y casi innumerables que rebasan incluso la esfera estatal y llegan hasta la cámara federal de diputados con uno de sus incondicionales frente a la comisión de educación así como con amplios sectores del perredismo nacional, los llamados “chuchos” quienes le arrendan la franquicia PRD Jalisco.

De tal suerte que el capo no necesita hablar, hacer escándalo mediático ni asomarse en la prensa, ni para hacerse notar ni defenderse; por el contrario delega el trabajo sucio de su intromisión, las labores difíciles, las posturas impopulares y de cuestionamiento público de la universidad a su claque y personeros; él por el contrario en dos décadas se encargó astutamente de crear los anticuerpos sociales -totalmente cuestionables- para beneficio de imagen pública y legitimidad para hacer inexpugnable su prestigio… ¿a través de qué? De encabezar patronatos, fideicomisos y empresas culturales que lo han llevado a la proyección internacional con eventos como la FIL y el mal llamado auditorio Telmex. La construcción del mito.

Hemos sido testigos de que en el extremo de su poder, basta y sobra que se cuestione y vulnere por un momento al mismo, para que “sin meter las manos” sea defendido no sólo por los suyos, sino con una mayor ferocidad por quienes están por fuera de la universidad. En un kafkiano símil de hermandad y tregua de la mafia cuando atacan a uno de los suyos, haciendo posible lo impensable, y es que en Jalisco, como muy pocas veces, hemos sido testigos de que cuando un jefe de las “cinco familias de la mafia” de occidente es vulnerado entran las otras cuatro a su protección y arropamiento. Lo que nos faltaba en medio de una ambiente nacional enrarecido por la fiesta de la complicidad política y la impunidad total.

De este modo PRD Jalisco, los diputados locales amarillos Enrique Alfaro, Samuel Romero, Carlos Orozco Santillan, sectores de todos los partidos, tanto azules como rojos, gobiernos municipales panistas de la zona metropolitana -donde tiene asiento “el circo de tres pistas culturales”-, ex gobernadores y un largo etcétera han demostrado que no sólo están bajo la influencia del capo; que en la crisis actual se suman como sus incondicionales sino que además están auténticamente bajo su bota.

Y acudimos al padre putativo de la ciencia política a Nicolás Maquiavelo para encontrar algunas claves básicas para comprender la crisis universitaria, triste reflejo de la propia podredumbre, pobreza y crisis social; y nos referimos a la resistencia a los cambios donde dice: “Los hombres viven tranquilos si se les mantiene en las viejas formas de vida”.

La otra no menos importante que representa el antiviral social de mayor impacto para el sostén e imagen personal “favorable” que la sociedad jalisciense en su grueso tiene aún de “el capo”: Entretener al pueblo: “Se debe entretener al pueblo en las épocas convenientes del año con fiestas y espectáculos”. Claro el “pan y circo”… con todo y su millonaria propaganda, al que hasta los llamados universitarios sucumben y justifican a toda costa, opio con máscara cultural que muestra los verdaderos tamaños democráticos en Jalisco.

Guadalajara y su sociedad feudal, como esa suerte de la otrora Nueva York de la familia de Carlo Gambino, pero con auténticos parásitos del presupuesto público. Luego no lloren como “magdalenas” por los muertitos y secuestrados que más que por las manos de la delincuencia, caen por las garras del capital. ¿De qué tamaño es el conformismo, la irresponsabilidad social, la fobia a los cambios sociales y a los “pejes “a los “briseños”?, ¿Cuánto es el terror a que se modifique el statu quo en Jalisco?
Adivinó del tamaño de ser la entidad clave que con sus votos en 2006 quiso y lanzó al “señor legal” directo a la silla de los Pinos. Y del mismo tamaño con el que amplios sectores defienden al “grupo universidad” en la UdeG, es decir, sus vicios.
No en vano, nos dicen el gallinero de la república, luego nos quejamos de la delincuencia, el nivel de la educación y hasta de los fraudes electorales.

Y por último, para concluir con Maquiavelo, otra cita política que significa veneno puro para los conformistas, silenciosos y lacayos que cohabitan la universidad: los neutrales; frase que a Carlos Briseño le convendría saber bien en su aventura política como “Constantino de resortera” -que por ahora parece ser-… y dice el autor de El Príncipe: “El vencedor no quiere amigos sospechosos, que no le auxilien en la adversidad, y el vencido no acogerá al neutral, puesto que se negó a tomar las armas, para correr las contingencias de su fortuna”.

De tal suerte que por un lado “el capo” está tomando nota de la labor porril de sus leales y también de quién se manifiesta públicamente en su apoyo; pero eso no nos importa, en todo caso acusamos la neutralidad crítica de la izquierda más que política del PRD en pleno, tanto nacional, como local, incluida para el caso toda la neutralidad de la resistencia civil es decir la de AMLO.

Neutralidad de no pocos periodistas, intelectuales de la izquierda, periódicos como la Jornada -que con honrosas excepciones- en esta coyuntura no se han caracterizado por pronunciamiento o crítica contundente a la mafia imperante… ¿Qué pasó?, ¿Dónde está toda esa carga crítica, decenas de periodistas que ferozmente –y con justa razón- atacaron el “macrolimosnazo” de Emilio González? ¿A dónde se fueron? …como si “el capo” y su grupo no dieran suficiente “carnita” tan igual o peor como dar donativos con dinero público a la iglesia.
¿Ya se les olvidó que el "grupo universidad" y que en particular Raúl Padilla se encargó de reventar la atalaya de representantes, organización y el apoyo electoral de López Obrador en Jalisco, antes y el día 2 de julio de 2006?... Para este grado de incongruencia, usted lector me disculpará, y es que ni consultando a Maquiavelo entre líneas, ni asistiendo a razón pragmática alguna encuentro explicación. Es cuando el análisis político no alcanza, hace falta uno de tipo psiquiátrico.

Y bien. Carlos Briseño, está en una difícil, pero interesante aventura política, y si sabe ser más político avezado que universitario comprometido no sólo está obligadísimo a cumplir sus posturas por escrito y con hechos sino que en caso de avanzar en su apuesta deberá escupir no sólo a quién tenga nexos o haga nueva alianza con “el capo”, también a quién en su adversidad se mantuvo neutral con él -sea propio o extraño a su grupo- así igual con los “amigos sospechosos”.

Incluidos para el caso “los callados” -quienes con su silencio exhibieron por si mismos su tamaño real- del partido amarillo, universitarios, gente que se dice de izquierda y del más calado “progresismo cultural” ya sea que estén en la cúpula universitaria o en el mismo lumpen.
En adelante habrá que tomar con reserva a los "callados" no con las causas propias de Briseño, sino ante las de la sociedad; y que aun así tengan el cinismo de decirse parte de “la resistencia civil” u “organización cívica o ciudadana” dónde unos se desgañitan por la defensa de la patria y el petróleo de la nación y otros tantos organizan la protesta civil en contra de presas, “macro limosnas”, la creación de “ciudadelas” y quienes se dicen los nuevos próceres de “la movilidad urbana” pero eso sí no son capaces de denunciar y oponerse a los cacicazgos y la antidemocracia en su propia casa. Buen ejemplo el que nos dan... sigan por ese camino.





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lunes, septiembre 01, 2008

Código Político.- Germán Robles

Germán Robles
Código Político

1 de septiembre de 2008


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¿Más FIL, festivales y banquetes culturales?...¡que paguen ellos!

El golpe anunciado
¿porqué las marchas...?

Sabemos de que se trata asistir o ir de “gorra” a una fiesta; Bien. Esa expresión popular que refiere a todo aquel o aquello que ingresa a un evento sin pagar, sin ser convidado, invitado, quién no recibe boleto o carta invitación y que aún así termina “colándose”. Pero para efectos de opinión e interés público aclaramos que no estamos hablando de bodas, ni bautizos o eventos familiares.

Pues bien, como muchos ya sabrán a raíz de la crisis política que vive la Universidad de Guadalajara,- y como hemos dado cuenta en este código político entre los días 8 y 29 de agosto-, se han disparado las voces y reclamos en torno al futuro de la insultante industria ferial de la universidad controlada por el capo mayor, su nombre ya lo conoce.
Varios artistas, personalidades de la cultura, del cine, la farándula literaria y los mismos “líderes de opinión” e “intelectuales” de siempre han puesto el grito en el cielo mediante artículos, desplegados, convocatorias para defender la continuidad de dichas ferias, se aferran a algo que parece consideran suyo, su fiesta, esa mojiganga a costillas de los contribuyentes del erario público y universitario.

Y adivinó, con todo y que sean invitados de honor estos personajes terminan exhibiéndose como esa especie de “gorrones” esos “conchudos” sociales a través de la cultura. Todos ellos entran por la puerta grande bastan y alcanzan para llenar los espacios. Y no les estamos reclamando el pago del boleto de taquilla, sino el costo total del evento.

Con ellos se da una cuestión muy curiosa: no pagan el convite y muchos otros, quienes sí lo hacen- o pagan más que los primeros- ni siquiera se asoman a las afueras de donde está la fiesta, pues existe un económico, clasista y sutil derecho de admisión social. ¿Qué les parece?... ¿Qué fiesta tan peculiar no? Nosotros pagamos sus premios, lujosos comilones, sus honores y los casi rituales victorianos organizados por esa dizque cara cultural de complejos nobiliarios que tienen il capo di tutti cappi y la “familia” gobernante en la Universidad de Guadalajara. ¡Vive la FIL!

¿Estos personajes de la cultura, en algún momento se han detenido a visitar algún centro universitario o preparatoria de la UdeG para observar en qué condiciones se encuentran?, y si lo hicieron… ¿Como sinodales de la cultura que son… han hecho alguna vez un pronunciamiento igual de rotundo sobre las injusticias y carencias que saltan a la vista?

¿Se habrán tomado alguna vez la molestia de preguntarse quién paga, cuales son los costos, las partidas que se sacrifican, el número de legítimos aspirantes rechazados el último año a la universidad, el cómo se obtienen los ingresos, como se sostienen año con año esos banquetes, ferias y festivales que tanto vanaglorian para ustedes, para el capo Raúl Padilla, Guadalajara y el país?

Parece que no y tal vez ni les importe; sólo quieren apersonarse y hacer gala. Gente como Pedro Armendáriz, Felipe Cazals, Jorge Fons, Everardo González, Vicente Leñero, Paul Leduc y Bertha Navarro reclaman y dejan entrever que quieren literalmente llegar a “aplastarse”, servirse de la mesa y los manteles largos para que la claque les aplauda. Quién y cómo los pongan les importa un pito; luego dicen que la cultura no es elitista… ahora, nos ha resultado cínica, caprichosa y socialmente irresponsable.

Se equivocan señores; ustedes y quienes apoyan las ferias se llenan la boca y se inflan el pecho con falsos argumentos, que si “la FIL registró 500 mil visitantes el último año”, “que es la segunda feria de las letras a nivel mundial”… “que si la imagen percepción de Guadalajara, de Jalisco, de la ciudad se han transformado en destino cultural”. Y aún sin dejar de reconocer estos beneficios –y que el dinero público es indisoluble de los mismos- para efectos de imagen externa, contribución y difusión de la cultura…aun así no deja de asaltarnos una pregunta… ¿Y…?

Mitos, verdades engañosas, que componen ese bien lustrado y espeso atole cultural con el que nos pretenden “jugar el dedo en la boca” a los ciudadanos de a pie y contribuyentes. E Insistimos, no se trata de que desaparezcan, decrezcan este tipo de eventos, y tampoco esto es un extremo; se trata de la necesidad de cuestionarnos si: ¿la universidad tiene en realidad capacidad técnica y financiera para realizar ferias y festivales?, ¿esa es su labor prioritaria o papel?, ¿podrían sostenerse estos eventos si se programaran y cotizaran como cualquier empresa privada con un cálculo real de costos, nómina y capital variable?, ¿cuál sería el tamaño real de la FIL por ejemplo si se ejerciera prioritariamente el gasto en educación, oferta y aulas públicas?. Aquí es donde “la puerca torció el rabo”.

Inversiones que los privados difícilmente se interesarían hacer amén de colaboraciones tripartitas con el presupuesto gubernamental, pero bien, ese es asunto de ellos; porque lo que nos importa es si la universidad pública -un OPD- sea la que en realidad este obligada técnica, jurídica, económica y moralmente a sostener este esquema de las ferias.

Opacidad, cuentas poco claras, falta de transparencia y de voluntad política por parte de auditores fiscales oficiales y de la misma casa de estudios nos dan cuenta de que existe un cochinero bajo vitrinas y bambalinas; tropelías que sólo así hacen creíble y posible la celebración de estos banquetes feriales. ¿Será acaso por eso la terca oposición de Raúl Padilla para que se auditen los recursos?

Eventos como la FIL sencillamente no llegaría a ser posibles en tamaño y funcionamiento sin el poder, influencia, trapacerías y solapamientos que sectores de la clase política y la élite cultural comparten con el capo mayor. Saben que sin el capo, sin el astuto de “las relaciones públicas” sin su asqueroso manejo discrecional y unipersonal de los recursos no hay FIL, ni festivales de cine, ni farándula en teatros ni en el mal llamado auditorio Telmex, así de simple. Por eso su defensa y apoyo.

Sabemos que de utilizarse los verdaderos criterios operativos, financieros y de fiscalización, y muy importante, en conjunto con una reorientación presupuestal dando prioridad a la oferta educativa, definitivamente la FIL sería otra, de otro tamaño y proyección real. Quizá ni existiría tal como hoy la conocemos, pero cierto… sí sería una mucho más justa.

Y si acaso no es eso, porque seguro muchos alegarán que dejaría de ser negocio, porque se perderían tanto proyección turística, difusión, aporte cultural y lo “positivo” de la mafia en la UdeG; pues bien, si no se desea que desaparezcan las ferias y festivales hechos con dinero público entonces que los hagan los empresarios, los “intelectuales” y “líderes de opinión”. Hagan las ferias que quieran con su dinero; sí, ustedes gente como los Frangie, los Romero Velasco, los Gómez Flores, los Vergara; así como quién se ponga el saco; que de su billetera y por fuera pague el “capo” e invitados como tanto parásito cultural o ciudadano que por mera afición, delirio intelectual, capricho y gusto personal los quiera. Paguen y háganlos ustedes de su bolsillo.

Y si a las de por sí ya costosas y “populares” entradas a diversos eventos de “cultura UdeG” les sumamos la pregunta de ¿qué pasaría si el costo real del evento se lo cargan al consumidor, público o turista?… ¿cuál sería el costo real del boleto? Tendríamos tan alto costo, que muy pocos ciudadanos lo pagarían, no habría gobierno que lo subsidiara por sí mismo o empresario que se atreva a invertir en este. Muy cierto. Pero justo por eso es que dicen “Que lo haga la universidad” y el…“déjenos a nosotros el resto de la raja”. Muy vivos que son.

Pero para los acarreados, los de gorra, ciegos e ingenuos tanto para los “porros culturales” de la universidad el desgarre de las vestiduras llega cuando están en riesgo sus pasarelas, alguna componenda o el banquete; haciendo responsable a la UdeG de que continúen los manteles largos; y seguro que su puntada les hará “mucha gracia” a los miles de aspirantes que continúan siendo rechazados por la universidad y a quienes literalmente se “sientan en el piso” para recibir alguna clase; sí vayan y díganles “misa” a estos jóvenes en su cara.

Sobran argumentos, los hay de todo tipo… técnico, de pesos y centavos, culturales, de ética pública, legales y hasta literarios si se quiere; consideramos que los festivales y la FIL no son sostenibles. Consideramos también que en esta trinchera no nos toca convocar a defender en las calles el presupuesto público universitario, ni a manifestación o marcha alguna para que se tire la FIL, eso ya será tarea de otros.

Sin embargo, desde la opinión pública nos pronunciamos a favor de la conciencia ciudadana para no asistir a estos eventos por las razones ya expuestas, en tanto no se aclare el cochinero; así mismo asistimos a la responsabilidad de órdenes de gobierno para no colaborar más con estas empresas por las mismas razones y las de interés público que resulten, y que los órganos de gobierno de las cámaras local y federal dedicados a realizar auditorías y la ASF se pongan a trabajar ya.

Emplazamos a Carlos Briseño - si es que quiere hacer extensiva y creíble su convocatoria social - a que si tiene información de “la cloaca” presente la misma ante el ministerio público. Así por último denunciamos la pequeñez, sinvergüenza, la farsa e irresponsabilidad pública del “capo”, sus vasallos, “porros culturales”, de artistas, empresarios e intelectuales como ciudadanos que se pronuncian a favor de que sea la universidad la que siga realizando estos eventos; y quién los defienda en tanto no se priorice y haya transparencia de los recursos. Y si ya dados y justificados estos elementos se establece que las ferias continúen que así se haga y si no que se acaben.

Lamentamos que la universidad tenga dos lastres: su casta política y el abundante conformismo de su comunidad, y la verdad no sabemos cuál sea el más lamentable, ni cuál acabará primero. ¡Pero claro! si dijeron que son universitarios, no tontos.

El golpe anunciado.


Como ya sabrán se asestó el golpe de estado en contra del todavía rector -con amparo judicial- Carlos Briseño; reaparecieron el porrismo y el acarreo. Y ese mismo día viernes la otra, esa “nueva rectoría fast track” -designada por el CGU- que “tan convencida de su legalidad” escupiendo para arriba se atrincheró en las oficinas centrales de las Avs. Juárez y Enrique Díaz de León. Golpes al puro estilo de la mafia; el pleito de cantina como forma cíclica; como eficaz y solapado sustituto de la democracia para llegar al poder y gobernar así desde hace décadas y generaciones en esta universidad.

A ver ahora con qué cara dura nos salen a decir que los festivales y la FIL no son injustos ni un cochino negocio privado… sino que son una moderna, necesaria y positiva expresión de la “cultura y el progresismo” de esa dizque izquierda que dice representar la UdeG, el “capo” con todo su grupo y lumpen, el PRD y conexos, que de suyo unos por su complicidad y otros con su silencio dieron el aval para este golpe.

Y a ver también si después de esto habrá quién se trague su farsa democrática y tenga la poca vergüenza de asistir a alguno de sus próximos festines culturales.

En el tintero.

¿Porqué las marchas, la quema de veladoras, antorchas e inciensos? Aglutinar ríos blancos de gente con el cemento de la rabia y el miedo por la inseguridad que priva en México parece comprensible y efectista; pero eso no detendrá la inseguridad, ni el asqueroso oportunismo del “señor legal”, medios de comunicación y otros delincuentes de cuello blanco que cínicamente entonan el himno nacional y aparecen a cuadro a modo de “show” cívico-religioso. La sociedad organizada, sin duda, lleva la batuta y tiene un enorme futuro frente a la podrida clase política, pero estos no son “extraterrestres” nosotros los pusimos en el cargo.

Esperemos que la misma sociedad civil sea capaz de sacudirse la sombra de la impericia ciudadana, los palos de ciego contra la delincuencia y de las actitudes de estupidez e infantilismo a la hora de organizarse y expresar el ¡ya basta! Otra marcha en la cuenta donde se conciben y consideran las consecuencias y no las causas de la delincuencia. Esa sombra también estuvo presente durante la marcha del pasado sábado… ¿la habrán notado?... ¿le habrán dado luz? Más les vale.

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando a Andrés Manuel López Obrador en 2008::

viernes, agosto 29, 2008

Opinión.- Germán Robles

Germán Robles
Código Político

29 de agosto de 2008



FIL: se tambalea la vitrina

Con la ruptura del “grupo universidad”, es que con toda razón tal como lo plantean algunos periodistas y sectores sociales, el conflicto está en un punto de no retorno; la posibilidad del pacto, del arreglo y el acuerdo político intramuros entre Carlos Briseño y Raúl Padilla López han quedaron agotados. Y en efecto, con ello se abre de manera efectiva el tan necesario debate sobre la universidad, de su futuro, del qué hacer con todas y cada una de sus esferas educativas, labores docentes, actividades y empresas culturales como de gobierno.

Bien que mal, nos guste o no, nos adentramos al comienzo de una larga guerra, hacía un muy espeso caldo de cultivo donde “el ring se irá ampliando”; por ahora el conflicto pasa por la destitución de dos de los principales y más poderosos cargos que tenía Raúl Padilla bajo su control; se advierte por el manejo de eufemismos varios, posturas políticas que buscan la legitimidad de acciones emprendidas y por emprender por parte de Briseño Torres y del otro lado esa suerte de “justificación moral e histórica” con la que Raúl Padilla pretende defender su emporio de industrias, puestos, obras y gestión para impulso a la cultura en Jalisco; eufemismos, verdades a medias en donde cada cual, a su estilo, asume su “verdad” y trata de hacerla rentable, comerciable y digerible a nivel prensa y social. Briseño aquí está ganando la mano.

Guerra por dinero y poder, como de costumbre, que amenaza con extenderse más allá de la grilla provocada por los intereses y la mezquindad de la élite universitaria, rebasará los periodicazos, desplegados, sombrerazos, infiltraciones a la prensa, denuncias cruzadas, lanzamiento de lodo y patadas de ahogado de quién todavía es el jefe máximo en la universidad. Todo lo anterior -aún siendo de impacto político y declarativo- aterrizará en los próximos días y semanas en terreno de lo jurídico y de lo que resulte, las partes en conflicto con todo y sus faunas llevarán el conflicto mismo y su cochinero a los cuerpos administrativos, a la academia, sindicatos y al estudiantado.

Y por si fuera poco, aparecen en el entarimado los resabios del pistolerismo, salidos desde “catacumba”, es decir la FEG la cuál apoya abiertamente a Carlos Briseño, quienes amenazan con tomar rectoría de ser necesario. Los acérrimos enemigos del “capo” ya se compraron el conflicto que tanto esperaban.

Es de esperarse entonces, sin ser ave de mal agüero, una espiral de violencia, de inestabilidad política al seno de la UdeG. Cosa que prende los focos rojos en el gobierno de Emilio González; y al parecer no habrá mesas ni mucho menos “mes de conciliación” que alcancen, pues nadie puede calcular el tamaño de la crisis socio-universitaria si es que esta se dirige hacia “abajo”.
Y se preguntará… ¿porqué se tambalea la Feria Internacional del Libro en Guadalajara?

Primero queda claro que ante la sorpresiva embestida de Carlos Briseño y la sacudida de grandes conflictos y grupos de interés; diversos políticos, empresarios, periodistas así como actores involucrados en los negocios culturales de Raúl Padilla ni tardos ni perezosos saltaron para preguntarse con ánimo soliviantado, “¿Qué va a pasar con la FIL y con la presidencia de Raúl Padilla”? Esa joya de la corona de la que tanto presumen Raúl Padilla, sus amigos, su claque y hasta no pocos de los “matraqueros” del obradorismo en Jalisco.

Y es que una experiencia técnica y administrativa de poco más de veinte años no es poca cosa y prescindir del “capo” en esta tarea hace pensar al menos dos veces las cosas a Briseño; de ahí, su hermetismo y espera para “evaluar” si el señor se va o se queda. Y como bien lo dijo Briseño, “sólo los niños y los borrachos dicen lo que van hacer”…pero sólo ellos, también, dicen la verdad, la misma que encontramos si aplicamos lo contrario a los dichos de los políticos. La cartelera, la farándula del teatro Diana, del Auditorio Telmex, de La FIL y tanto recurso, programa e invitados estén comprometidos por ahora se quedan, es parte de una mesurada estrategia política, anunciar en estos momentos cancelaciones, disminución de presupuesto y recortes de tajo sería como una bomba que ahora no conviene hacer estallar. Briseño lo sabe bien.

Muy cierto que con el capo fuera, también lo estará casi toda su gente; fuera toda la crema y nata de “las relaciones públicas” que son el enlace entre artistas, intelectuales, políticos y promotores financieros con la FIL y fuera con ello tanta componenda, cochupos o arreglos económicos en lo oscurito existan para la comercialización de la misma en el recinto de la expo. ¿Por eso la exclamación... qué va a pasar con la FIL?”. Sí, en un ambiente de cambios, renovación y sustituciones más de uno se tienta el cuello al no saber si le pasaran la guillotina y con ello se dan las especulaciones de aquí al infinito.

Por ello no sólo es que por compromisos, experiencias y relaciones públicas que parecerían insustituibles o difíciles de alcanzar en harto grado de eficacia es que la FIL podría seguir igual al menos este año. Pues en breve podría sujetarse a cambios, y no es que se espere del predecible tambaleo su decrecimiento o incluso su desaparición, pues de toda la perversión presupuestal de la industria ferial de la UdeG, la FIL “programa”, la FIL como "la promoción de la lectura" es de lo más noble y rescatable.

¿Quién en su sano y centrado juicio podría estar en contra de que Guadalajara sea destino cultural a nivel internacional?, ¿que su infraestructura ferial, teatral y cultural estén a la altura de las mejores de América latina? Que en el mundo se nos valore por eso. Nadie.

Pero nadie, con dos dedos de frente, con un sentido mínimo de democracia y valores educativos podría tolerar que sea la universidad pública en un contexto como el mexicano la que impulse todo esto a un altísimo costo social: de mala preparación académica, aulas de vergüenza, rechazados semestrales contados por decenas de miles. Y claro no faltaran los ingenuos y quienes se ungen como “próceres” de la cultura argumentando que “por cada peso que invierte la UdeG, los gobiernos municipales de Zapopan, Guadalajara, de Jalisco, Federal ponen otro peso”... Sí claro, y también el diablo y los que gusten ponen otro peso.

Falso o débil argumento, si es que la universidad deposita, malversa, tira a la basura 40 o 50 centavos o los que sean del único peso que tiene, es un dinero irrecuperable para abastecer la demanda educativa y otras prioridades en el tiempo que estas se precisan. Los recursos son escasos, la demanda mucha y la mezquindad en rectoría y del grupo universidad no menos. ¿Dónde están los beneficios?, ¿acaso se ven reflejados directamente en la infraestructura educativa?

Si esa inversión la hiciese por sí misma una universidad privada, el gobierno u otro grupo de poder, se comprendería, pero de una universidad pública en carestía y en democracia es inaceptable. Inversiones que por cierto nunca se interesarían hacer los privados, pues proyectos como la FIL no permea a todo el “círculo verde”, no les maximiza sus ganancias. Pero eso sí le sacan toda la raja por fuera, es decir en atracción del turismo a sus hoteles y plazas.

Y es que criticar a la FIL en este espacio y sin la coyuntura de por medio resultaba una tarea difícil, pues muchos nos tachaban de "locos", de que "se trata de un sinsentido criticar a la FIL" y que predicábamos en el desierto. Pero no nos hace falta buscar por debajo de las piedras los argumentos. Estos saltan a la vista.

Jóvenes y estudiantes usados como carne de cañón, armando la logística básica del capo para operar la FIL ofreciendo su “servicio social”; ¿los empresarios y gobierno querrían pagar eso? “No que lo haga la universidad y sus estudiantes”, parecerían decir entre risotadas... ¿Ha fortalecido en algo dicha feria, a la Editorial Universidad de Guadalajara? No. ¿Realmente la FIL ha contribuido a un aumento sustancial del hábito de la lectura en los jaliscienses? Los números dicen que no.

A propósito, el editor Felipe Ponce, director de la editorial Arlequín, en entrevista hecha en marzo de 2007 comentó que…” no veía mal la apuesta por los espectáculos comerciales, sin embargo, le parece que la UdeG ha centrado la mayoría de sus esfuerzos en este tipo de proyectos”…”En el ámbito literario, la casa de estudios no publicó nada rescatable.”… Y continúa…"Hay una especie de descontrol. Aunque existe una editorial universitaria y ha destacado por unas excelentes ediciones, éstas contrastan con la mediocridad con las que se hacen en otros Centros".

Es entonces que ese fenómeno llamado “FIL” no es criticado por pocos, y nos sumamos a ellos, y no sólo con argumentos de dignidad pública considerando a aspirantes, alumnos, equipo para aulas, reactivos para laboratorios y hasta piso en preparatorias; no sólo con los argumentos de una redignificación de una institución como la UdeG. Sino que existen diversos ángulos de crítica social hacia el mismo evento.

Resulta inadmisible e incluso repugnante, el “culto” a la personalidad que se maneja en torno a la feria misma, esos falsos orgullos, la frivolidad, la excentricidad hecha fiesta. Todos oyen, han visto sabido y quieren ir a la FIL, pero pocos saben a que van…entre ellos estudiantes de preparatoria que son coptados para asistir a la feria y con todo boleto y “descuento con credencial” pagado; es decir muchos acarreados para el llenadero de la “Expo Guadalajara”. Y van para evitar inasistencia o sanción en alguna de sus notas.

Y es que el codearse entre luminarias de la política, de la literatura, de las artes y a cuanto “famoso” se halle en el recinto resulta alto apetecible en una sociedad de disfraces, doble moral y que pretende la excentricidad y lo cosmopolita cuando no es capaz de abastecer y dar cobertura educativa básica siquiera. La FIL como evento vitrina para exhibirse, como negocio de unos cuantos, como ese reflejo y disfraz de la hipocresía y pobreza cultural de la sociedad tapatía y mexicana. ¿Y la lectura, la democracia, las aulas y el futuro de los estudiantes?... ¿a quién le importa?
En el tintero.
De comedia, la impostura de lo que dice ser una universidad, hablamos del grueso de la comunidad académica, ahí no existe ni se conoce el debate, no hay voz ni aspiración democratica, todos calladitos esperando los reajustes, no vaya ser que por hablar de más arriesguen el prestigio o mejor dicho su status, aspiración o cargo. No hay duda, nadie arriesga la "papa".




::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando a Andrés Manuel López Obrador en 2008::

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