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lunes, diciembre 01, 2008

LA FIL Y EL MONOPOLIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR

Germán Robles
Código Político

01 de diciembre de 2008


La FIL y el monopolio de educación superior


A raíz del pasado conflicto universitario quedo claro, para no pocos, que el enemigo número uno en razón de oferta, oportunidades y calidad educativa para los hijos del pueblo de Jalisco, de los trabajadores como para la población de escasos recursos no es en sí mismo la mafia imperante en la universidad de Guadalajara comandada por el capo Raúl Padilla.

Aún más que por eso, la verdadera condición enemiga es justamente la del monopolio de la educación superior pública en el occidente mexicano, en Jalisco y su capital; solapado claro por cada gobierno estatal en turno; monopolio y los remanentes de la corrupción sin los cuales no se entienden eventos como la FIL.

Monopolio con el que no es posible esperar un cambio de profundas raíces ni mucho menos una democratización en la UdeG ya que en primer término las disidencias existentes en su cúpula emanan de un mismo y corrupto cuerpo histórico con todo lo que ello significa. Mientras impere la mafia y en todos sus niveles una universidad pública única, es decir el monopolio, se seguirán reproduciendo los mismos esquemas, vicios, cacicazgos.

Y no, no sólo por eso, como muchos suponen para la escaramuza del depuesto ex rector Carlos Briseño al decir que éste simplemente fracaso en su intentona por destronar la mazorca padillista en función de una crisis de credibilidad del ídem, en todo caso, ¿quién o quiénes que emanados, disidentes o no dentro del grupo universidad podrían tener credibilidad?, ¿se trata acaso de una cuestión de credibilidades o de un problema estructural en la oferta educativa pública? Aquí pensamos que se trata de lo segundo.

Y en esta misma línea argumentativa, tampoco se podría esperar un cambio mayor desde la base universitaria de la que en principio se esperaría una reacción para un movimiento democrático. Si bien ética y moralmente esta base es decir administrativos, docentes y alumnos estarían obligados, todos los anteriores en una amplia mayoría ya demostraron que en los hechos no están dispuestos a impulsar dicho cambio. ¿Por qué? Porque en monopolio, no les interesa, ni les conviene.

Lo anterior lo señalamos con base a su patética, silenciosa y timorata reacción durante el pasado conflicto universitario y en otros tantos eventos recientes donde la universidad se ha envuelto en el escándalo ya sea por el supuesto tráfico de órganos en la red de hospitales civiles de Guadalajara, los manejos pocos transparentes de los recursos públicos y lo insultante de sus obras faraónicas a costa de la matrícula universitaria más una maraña de dudas.

Reflejo social de la vida y cultura política nacional, donde el clasismo y la exclusión también son parte de organismos públicos, sí claro, si bien dicen que la universidad es cosa de pocos, de privilegiados, no todos llegan a la misma ¿entonces de que nos sorprendemos?

De tal suerte que la burocracia en la UdeG desde su parte dorada hasta el lumpen lo único que puede exigir, demandar y por lo cual se esperaría una movilización es para peticiones meramente sindicalistas, es entonces inútil esperar que tiren al "capo de capos" o pedirles movilización para bogar por estudiantes, rechazados o gente de fuera. Y queda claro también, a modo de picaresca popular, que en los últimos acontecimientos la base académica en general, políticos y hasta algunos que se dicen de izquierda asidos a la misma institución parecerían decirnos, recordarnos entre risotadas y en un tono cínico que nos dijeron ser universitarios, no pendejos.

Ni desde la base ni por dentro viene la solución a la demanda de espacios y calidad educativa, para ampliar la democracia interna, ni para la transformación de la universidad pública en Jalisco y que al mismo tiempo es la número dos a nivel nacional por el número de su plantilla estudiantil. No sólo por un problema de incapacidad o insuficiencia presupuestal, sino porque no les importa. Porqué, otra vez, con el monopolio “ganamos todos”. Así ¿quién quiere cambiar, quién quiere competir, quién quiere competencia?

Razón de más para pensar que ese cambio democrático, que no doméstico, ni mucho menos meramente político, sólo lo puede hacer la sociedad en su conjunto, sobre una base plural, con personas dentro y fuera de la universidad, con los más interesados que son los estudiantes, las nuevas generaciones en demanda de educación, las filas de rechazados, intelectuales y académicos de a pie así como egresados, que sólo organizados y por fuera podrían impulsar dicho cambio.

¿Y acaso estamos hablando de que para llevar dicha causa a puerto habría que afrontar a la inexpugnable “autonomía” universitaria con la que Raúl Padilla tiene eufemismo y picaporte a la impunidad? No.

Porque sencillamente, hablamos de impulsar la competitividad entre universidades públicas en la entidad y que la educación superior no sea el asqueroso monopolio ni patrimonio de una mafia corrupta como la de Raúl Padilla así como del gobierno estatal con sus universidades “tecnológicas” más todos los derivados de ambos, es decir, de las instituciones “patito”.

Combatir desde lo sociocultural, sin grillas, de veneno contra veneno a dicho monopolio, con la gestión y demanda para que instituciones de educación superior pública tales como la UNAM, el IPN y otras tantas interesadas vengan a dar cobertura educativa pública y participen aunque sea poco a poco en Jalisco.

Democratización con base a la competencia, con todas las reglas de transparencia y equidad presupuestal que implican en grado de obligatoriedad tanto a dichas instituciones como al gobierno del estado de Jalisco. Así ganamos todos, pero más los mortales de a pie, y ganamos en términos de mayor matricula, calidad y competencia educativa, transparencia y desamortizaríamos al monopolio poniendo a competir y a rendir cuentas a la Universidad de Guadalajara, a su cúpula y sobre todo a su burocracia para que pasen de ser parásitos del presupuesto a competidores en un esquema de libre competencia entre universidades públicas y así ver que tan eficientes, calificados y preparados nos resultan ser.

Y vale todo lo anterior para puntualizar que la Feria Internacional del Libro de Guadalajara como el resto del “circo y la carpa” con membrete de compañía telefónica no son más que negocio y el subproducto con mascada cultural de las prácticas corruptas, clientelares y monopólicas de la mafia imperante de Raúl Padilla a costa de los sustantivos que casi todos conocemos. Que por cierto hay que recordar que en el portal de “transparencia” de la UdeG no se da cuenta clara de su fortuna, ingresos por los múltiples puestos que ostenta ni de su patrimonio.

Y toda una perla: dentro de “la caja de cristal”; quién preside, es dueño y maneja más de una docena de empresas para universitarias y más de la mitad del presupuesto público de la UdeG, no rinde cuentas, ni aparecen sus recibos de nómina, ni se sabe de manera pública sobre su patrimonio personal ni familiar, ni mucho menos se sabe de los impuestos que causa, si los paga ni nada derivado de su patrimonio con origen en recursos públicos. ¿Qué les parece?

¿Qué sucede con la información?; ¿cómo sabemos si en la estrecha relación entre miembros del grupo universidad con los barones de las “universidades incorporadas” no existe malversación de fondos, el uso o traspaso privilegiado de dinero público que en principio se destina a la UdeG y en cambio termina en equipo, incentivos de este o aquel amigo cercano al grupo?; ¿quién sigue la pista? Nadie. ¿Qué autoridad lleva una seria auditoria pública a la universidad? Ninguna. ¿Quién puede exigir o dar explicación documentada del enriquecimiento y patrimonio de Raúl Padilla? … ¿Quién sigue la pista del dinero? Otra vez: nadie.

Ya en anteriores entregas de este código político hemos hecho una crítica socio cultural sobre lo que significa la FIL, sobre sus comilones, frivolidad, absurdos organizativos, manipulación de prestadores de servicio social, del acarreo de estudiantes de preparatoria, etc.; y que se trata en el fondo de una vitrina político comercial; y de nuevo reiteramos sobre la responsabilidad de ciudadanos que aplauden la feria y les reconocemos que: “a nadie le dan pan, ni circo que llore”.

Y retamos a quienes tengan argumentos para defender al CIL –Circo Internacional del Libro… a ese evento pasado por feria- a que los pongan sobre la mesa. Pero que antes de argumentar se hagan el favor así mismos de establecer un epígrafe con su grado de parentesco e interés que tiene con la mafia de Raúl Padilla. A otros pedirles que si van hablar para bien o para mal sobre la UdeG se hagan el favor de dar la cara y a otros tantos que aclaren en principio si escriben en los diarios afines al padillato donde pululan sus cuates.

Para lo anterior nos referimos al diario Público Milenio de Guadalajara y al otro diario al de la fuente de los intereses de derecha, tanto del empresariado azul tapatío de Alfonso Petersen al tiempo que también integra gacetillas que promueven el circo y la carpa del pro hombre de la cultura Raúl Padilla, nos referimos a la Jornada Jalisco, aunque decirlo así no sea del agrado de algunos fanáticos y facciosos.

Se piden argumentos que claro no se limiten a los beneficios comerciales ni al número de visitantes o acarreados a la feria sino su capitalización e impacto económico real para la UdeG que se refleje en un aumento de su matrícula y calidad educativa, en mayores activos para docentes y estudiantes y que lleven al renombre a la universidad y no a la empresa Telmex, argumentos que expliquen si la industria editorial de la UdeG por ejemplo ha crecido y si se ha proyectado por su número y calidad a otras latitudes. ¿Quién puede explicar si estas cosas han sucedido?

Nadie lo puede explicar porque nada de eso ha sucedido, no obstante hay quienes insisten en que eventos como la FIL y demás circo y carpa son lo “positivo” del cacicazgo. ¿Y que es o como se define en un debate serio lo “positivo”?; ¿de verdad hay algo de positivo en la mafia y corrupto monopolio de educación superior de la UdeG de Raúl Padilla?

Se exigen argumentos que no se limiten a convalidar dicha feria del libro por su mera proyección turística, porque los hoteles de la zona rosa de Guadalajara tienen cupo completo y que todos “ganan” abajo gracias a la reproducción a mansalva de empleos logísticos tales como botones, taxistas, etc. Argumentos que no aplaudan a la FIL porque ha llegado al punto de publicitarse en un refresco de cola, en papas fritas o porque en la compra de una cámara Kodak se te regala un boleto de entrada; sí, argumentación de párvulos que sólo es tragada por los denominados “fresas”, “wannabes” y demás “estupidazos” cautivos de los horarios triple “A” de la televisión.

De ahí la importancia de un cambio cultural y de actitud frente a los eventos éticamente cuestionables, faraónicos y de megalomanía personalísima. Casi por nada es que el grupo de Raúl Padilla y sus genios para el control de daños echaron a andar la campaña “con la FIL ganamos todos”, ¿partimos de que no ganaban todos entonces, sino unos cuantos?, ¿Cuál es el temor?, ¿Qué haya un menor número de visitantes a la feria a raíz de la crisis universitaria o la actual crisis económica o alguna otra relacionada con el prestigio del capo?, ¿estarán muy seguros al afirmar a la FIL como evento consolidado?

Sí, en tiempos de crisis, de desempleo, de inseguridad e incertidumbre… obliga y resulta también de elemental preguntarse… ¿cómo se sentiría usted para asistir a la FIL si después de trabajar duro todo el día o estar desempleado le dijeran que con su ingreso paga doble caución tributaria y que hace más millonaria a una corte de enanos y a un verdadero parásito del presupuesto público que a la vez es dueño de un auténtico tambo de basura como lo es el PRD estatal a costa de sacrificar espacios educativos y matrícula para los más pobres? La clave sugerida para el que quiera ver: no asistir a la FIL, no pagar por un boleto, no ser parte del juego ni del autoengaño con barniz cultural.

Justo porque los cambios políticos de fondo exigen los instrumentos que tenemos los ciudadanos de a pie tales como el juicio mediante la opinión pública y las posturas culturales es cómo podemos empezar a castigar las injusticias de la clase política y potentados. Con pequeñas acciones, en un cambio de pensamiento cultural, como por ejemplo dejando de asistir a dichos eventos y buscando otras alternativas y programas tales como por ejemplo los de la Otra FIL o la Feria Popular del Libro.

Y cabe señalar del porqué los hay quienes -en amplia mayoría dentro de la dizque izquierda y organizaciones civiles en Jalisco- no hacen mayor pronunciamiento en contra de la mafia de Raúl, ni crítica mayor a la FIL ni al circo parauniversitario, sino que por el contrario y en contradicción organizan, tienen espacios así como invitados propios dentro del marco de la feria.

Y ese porqué es por la simple razón de que esta curiosa izquierda –con muy honrosas excepciones- no conoce, ni le importa en su cultura política el trabajo social ni la creatividad ni la propuesta contracultural; además de que su visión es netamente electorera, facciosa, de protesta y grilla. Y por si fuera poco dichas organizaciones están impregnadas por los mismos universitarios ya mencionados entre los cuales y en mayoría pertenecen al PRD Jalisco; es decir arrastran con la tara congénita antidemocrática del pro monopolio y la pro mafia. Bonita izquierda.


En el tintero.


Y soltaron a las gallinas, polluelos que aún no abren los ojos, a los cuales ni agrediéndolos pican; y a todos se les ve la FIL en la cara.




::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

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