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martes, diciembre 09, 2008

Imágenes de la FIL ::Jorge Gómez Naredo::


Jorge Gómez Naredo

Parte II
publicado en La Jornada Jalisco
Fotos: Carmen Robledo,
Luis "El AbueLO", Cesar Huerta




Los taquilleros y los no taquilleros

Hay autores que presentan sus libros o que presentan un libro que no es suyo y las salas se llenan. Es el caso de Paco Ignacio Taibo II. Presentó cinco libros suyos y dos de autores italianos; estuvo en un foro sobre el 68 y fue uno de los pocos autores que fueron más allá de la FIL: dio una charla en la Preparatoria de Tonalá. Taibo II es un escritor conocido y querido. La gente llena las presentaciones donde está. Sabe cómo captar la atención de sus oyentes, sabe cómo provocar la reflexión y sabe también cómo criticar, cómo burlarse de los de derecha, de los académicos, de los moderados y de ese inexplicable país que se llama México. El viernes pasado Vicente Leñero se quejó: al finalizar una presentación de libro decenas de personas lo empujaron y no podía salir de la sala. Ignacio Solares lo intentó calmar: “es el efecto Taibo”.
Los eventos académicos son los más desolados, los más alejados de la gente que asiste a la FIL. Hay presentaciones de reconocidos doctores que no llegan a tener una asistencia mayor a las diez personas, ¿por qué será? Los académicos son extraños: esas preguntas no se las hacen.

Libros

La FIL es un evento de libros. La mayoría de quienes asisten lo hacen para comprar uno, o dos, o tres, o ninguno (y más ahora que el dinero escasea con este gobierno de buenos resultados macroeconómicos). Una buena parte de los que ingresan a la Expo Guadalajara no sabe que hay eventos. Y tampoco les interesa saber. Ellos vienen a comprar. Pero ahora, según refieren varios vendedores, las ventas han bajado: sí, hay gente, pero no se llevan títulos. Este proceso es de fácil observación: niños y jóvenes, adultos y ancianos, todos caminan, se detienen, miran, preguntan el precio y continúan su recorrido. Y es que los precios asustan: es difícil conseguir un libro en menos de 100 pesos. La mayoría de las obras recién editadas rondan, según las editoriales, entre 150 y 400 pesos. Los asistentes a la FIL salen atiborrados de bolsas, periódicos (que regalan) y propaganda: pocos de libros. La crisis ha llegado a la industria editorial. O más bien, nunca se ha ido. Uno de los dependientes de un stand, que asistió el año pasado, menciona: “es buena la feria, porque Guadalajara es buena, pero este año sí bajaron las ventas”.

Y en la fiesta de los libros, la televisión manda

Los escritores italianos Valerio Evangelisti y Pino Cacucci, en diferentes actos, coincidieron en el mismo planteamiento: las televisoras atontan a las personas. El primero mencionó que quienes aparecen en las pantallas de la televisión mexicana son siempre gente blanca, “gente bien”. Por su parte, Cacucci resumió así los efectos de la televisión nacional: “las televisoras son usadas para hacer un lavado de cerebro cotidiano”. Y no se equivocaron. La FIL lo confirmó. La mayoría de las presentaciones de autores italianos (Italia fue el invitado de honor), lucieron vacías o medio llenas. Nunca completamente abarrotadas. En cambio, la visita de Sebastián Zurita Bach, hijo de Humberto Zurita y Christian Bach y protagonista de una telenovela de Televisa, causó un caos: cientos de adolescentes se agolparon para que les firmara el libro del director de Ángel caído, Arturo Anaya Treviño. Zurita es el protagonista de ese film. No cabe duda, la televisión manda.

También este “don de mando” se observó cuando Diego Luna, que un día sí el otro también es nombrado en los programas de chismes de la televisión, asistió a la FIL para presentar el libro Rudo y cursi, del director de cine Carlos Cuarón. Luna estuvo acompañado en todo momento de guaruras: caminó rodeado de guaruras, vio algunos libros rodeado de guaruras, fue al baño rodeado de guaruras, salió por la puerta de atrás rodeado de guaruras. Y es que la gente lo quería ver, saludar, que le diera un autógrafo en la camisa (lo mismo que le sucede a González Márquez cuando visita otros estados de la República, según el mismo gobernador de Jalisco ha reconocido). Así pues, la tele sigue mandado. Y no se mira cuándo dejará de mandar.

Los pasillos llenos

Llegan solos, en pareja o en grupos. Cada quien con su historia y con sus hipótesis del mundo, cada quien con sus lecturas o la ausencia de ellas. Los pasillos de la FIL se llenan de ojos y de pasos, de voces que se dicen y de voces que se callan. Es difícil no sentirse apretujado ante este enjambre de personas que recorren los stands de la feria. La mayoría se queda donde observa la palabra mágica: “oferta”. Y las ofertas, la mayoría de las veces, suelen ser solamente un instrumento para atraer al posible lector, pues atrás de ellas se encierra un engaño. Por ejemplo, un libro que en una librería de la ciudad cuesta 90 pesos, aquí, en la FIL, vale 150. Pero, ah, ¡qué magnánimas suelen ser algunas editoriales!, el libro tiene un “descuentazo” y se obtiene por la cantidad de 105 pesos. Es la mercadotecnia y la publicidad, ¿qué se le va a hacer?
Pero no todas las “ofertas” son timos. En la editorial Siglo XXI hay una mesa que dice “30 pesos”. La gente ve, escudriña, piensa en el dinero que trae en la cartera o en el bolso y se lleva uno, dos, tres, o como una joven que contenta tomó cuatro y los pagó: todo por 120 pesos. Esa cantidad no le hubiera servido para comprar un libro de alguna de las editoriales más comerciales y que tiene los más amplios stands en la feria. La joven se retiró sonriente.
En el pasillo central de la feria está ubicada una especie de estudio de televisión del Canal 22. Los viandantes lo ven, lo miran, se paran para ver quién sale, quién habla, a quién o a quiénes están grabando. Un grupo de adolescentes, que toman fotos desde su celular, se detienen abruptamente: “quién es”, “sí, yo la he visto”, “pero no sé cómo se llama”, “está bonita la morra, ¿no?” Después de infructuosas reflexiones acerca del nombre de la conductora del programa de televisión, deciden seguir su periplo, no sin antes captar unas cuantas imágenes de quien, en ese momento, habla de cultura.

Días de feria

La FIL, ¿logra su cometido? Habría que pensar, antes que nada, ¿cuál es su cometido? ¿Acaso es incentivar la lectura en los jaliscienses?, ¿o quizá es un negocio para sus organizadores?, ¿o un intento por traer a Guadalajara algo de la élite intelectual? Muchas preguntas surgen y seguramente muchas surgirán. Cada quien tendrá sus cuestiones. Y también, cada quien vivirá su FIL: la FIL de los eventos, la FIL de los libros caros, la FIL de la escuela que trae a sus alumnos en camiones, la FIL de las editoriales que venden más caros los libros que en las librerías, la FIL de las editoriales que no saben cómo pagar su pedazo de gloria (es decir, su stand). Cada quien se lleva su FIL, como esa joven tan linda como pocas, que nada más traspasar la entrada, comenta a su compañera: “qué güeva me da venir a la FIL”.






::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

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