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domingo, diciembre 14, 2008

JORGE GÓMEZ NAREDO El PAN y la corrupción en el Ayuntamiento de Guadalajara

foto: Cesar Huerta/Extensión Medios

La Jornada Jalisco

Hace no mucho tiempo, el PAN manejaba un discurso en contra de la corrupción y a favor de elecciones limpias y transparentes; incluso hacía mención de la justicia social. Esos tiempos quedaron atrás. Hoy sabemos que los discursos fueron sólo eso: discursos. Las administraciones panistas se han caracterizado por los mismos vicios que antes criticaron. Son multitud los ejemplos. Ahí está el caso de Felipe Calderón, que llegó a la Presidencia gracias a un fraude electoral y al apoyo de grandes y rapaces empresarios: como en los tiempos de ese PRI que tanto criticó el panismo de antaño.

El himno del PAN (hecho por Gonzalo Chapela y Blanco en 1939) dice en su última estrofa: “¡Es la hora de luchar! / nuestro México ha de ser / con justicia y libertad / una patria para todos / y un baluarte del ideal”. Por supuesto que eso se ha olvidado. Y se ha olvidado muy rápido. Acción Nacional, hoy, no busca la lucha, no quiere un país con justicia y libertad, no pretende una patria para todos. Al contrario, las iniciativas, las declaraciones y las acciones de los panistas van encaminadas a reducir la libertad y la justicia y a que México sea patria de unos cuantos potentados que lo tienen todo y quieren aún más.

En Jalisco el PAN se ha querido presentar, desde hace ya más de 20 años, como un organismo político de cambio, moderno, digno de estos tiempos que corren. Este discurso funcionó: muchas personas lo creyeron y aún hoy algunas lo siguen creyendo. Pero se ha visto que dicho discurso es mentiroso: una estafa. Por ejemplo, según el actual Comité Ejecutivo Estatal del blanquiazul, la misión del PAN es “ser un partido organizado, congruente, innovador, eficaz y eficiente; que conoce las necesidades sociales y tiene propuestas para cubrirlas; su liderazgo se basa en los principios panistas y al mismo tiempo se percibe moderno, democrático, responsable y triunfador”. Pero, ¿acaso eso es el PAN de hoy?

Hace algunos días se conoció públicamente de una red de aviadores en el Ayuntamiento de Guadalajara. Todo de película: funcionarios de las direcciones de Cultura, Educación y Obras Públicas, en lugar de cumplir las funciones por las cuales fueron contratados, reclutaban gente para el PAN. No solamente fue un caso de corrupción en varias dependencias de una institución, sino que mostró una red venal a nivel más amplio, donde se vieron implicados el presidente municipal de Guadalajara, Alfonso Petersen Farah; el presidente del PAN Jalisco, Eduardo Rosales, y el coordinador de los diputados el PAN en el Congreso local, Jorge Salinas Osornio: ellos como cabezas. Abajo, seguramente, muchos conocían de esta red, muchos la apoyaban y la cuidaban.

El viernes pasado, la directora de Cultura del Ayuntamiento de Guadalajara, María Elena Matute, y el director de Obras Públicas, Gilberto Toscano García de Quevedo, presentaron sus renuncias con carácter de irrevocables. Sí, cayeron por el escándalo, pero no tendrán castigo, no habrá penas ni se harán investigaciones. La impunidad continuará: es una especie de premisa para toda administración panista.

Pero este escándalo de los aviadores del Ayuntamiento tapatío no hay que observarlo como un hecho aislado, sino como un fenómeno generalizado que afecta al PAN: en poco tiempo los miembros de este organismo político han emulado (y lo han hecho muy bien) todos los vicios y defectos del PRI: corrupción, nepotismo, intento de coartar la libertad de expresión a través de la publicidad oficial, racismo, discriminación, utilización de medios de comunicación para legitimarse, etcétera. Han aprendido rápido y eficazmente. Estas nimiedades, sin embargo, a los panistas no les importan: Jorge Salinas, prototipo del político fantoche y alejado de la realidad social, se ve ya, pronto, ocupando la alcaldía de Guadalajara. ¡Qué lejos están estos personajes de esa estrofa del himno panista!: “nuestro México ha de ser / con justicia y libertad / una patria para todos”.

Pero, ¿por qué el PAN continúa ahí, en el poder?, ¿por qué muchos siguen votándolo? Quizá la respuesta no esté en el PAN, sino en los demás partidos políticos: el PRI no representa una opción viable; el PRD, la izquierda, aquí, en Jalisco, se comporta como de derecha (salvo honrosas –y pocas– excepciones), el Verde es un partido que se vende al mejor postor; el PT, pequeño, carente de bases; Convergencia, sin presencia en el estado, y el Partido Alternativa Socialdemócrata, una izquierda light, fresa, oportunista y que reduce su ideología a dos o tres propuestas. Así pues, ¿cuáles son las opciones?, ¿acaso hay opciones?, ¿por quién votar? No cabe duda, es el tiempo de la participación, de hacer posible una democracia en las cales, más allá del voto y de los partidos políticos. La cuestión es, ¿cómo? Una pregunta que necesita, pronto, ser respondida.

jorge_nared@yahoo.com



::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

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