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lunes, diciembre 15, 2008

Jorge Gómez Naredo La crisis económica y el gobierno ineficiente

Foto: Cesar Huerta/Extensión Medios

El Occidental
24 de noviembre de 2008

Y ahora, ¿qué hará el Gobierno que hace ya dos años llegó al poder sin legitimidad? ¿Cómo enfrentará los claros síntomas de una crisis económica de dimensiones mundiales? El dólar roza los 14 pesos; la mezcla mexicana de petróleo ha bajado hasta llegar a 38 dólares, cuando meses atrás había rebasado los 110; los bancos han incrementado sus tasas de interés hasta proporciones inconcebibles: 110%; varias empresas han decidido liquidar a sus trabajadores porque ya no son "viables" en estos tiempos de incertidumbre; los braceros mexicanos en Estados Unidos disminuyen las remesas que puntualmente mandan a sus familiares; el desempleo aumenta y, un largo etcétera. Ante esta nada halagüeña situación, ¿qué hará el Gobierno que hace ya dos años llegó al poder sin legitimidad?

Felipe Calderón, quien se supone es el encargado de guiar al país, se encuentra en una burbuja donde no mira ni escucha nada. Ahí solamente se habla de combate a la delincuencia, de una "guerra" que se va ganando y de un país lleno de oportunidades y de bondades. Mientras tanto, millones de mexicanos experimentan los estragos de la crisis. Seguramente la pobreza, en lugar de disminuir, se ha incrementado. Pero nada importa mientras se vaya ganando la "guerra" contra el narcotráfico.

Calderón elaboró, en 2006, una campaña electoral donde se hacía nombrar "el presidente del empleo" y de la estabilidad económica. Pero, a dos años de distancia, ni ha sido el presidente del empleo ni ha podido mantener al país económicamente estable. Las campañas de miedo hechas por el PAN argüían que si llegaba Andrés Manuel López Obrador al poder, México entraría en crisis, habría devaluaciones, desempleo e inflación: esas campañas terroríficas describían lo que ahora sucede con Calderón en la presidencia.

No cabe duda, existe una crisis, una crisis económica, una crisis del sistema actual, del capitalismo. Los países que se han resistido a los designios del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, es decir, a los grandes focos del neoliberalismo, han enfrentado de una mejor manera los estragos de esta crisis del capital. Aquí, en México, no ha sucedido esto. Los últimos tres gobiernos priístas y los panistas no han intentado dar marcha atrás a un sistema neoliberal que desde hace ya varios años ha mostrado que, en lugar de producir justicia y bienestar, provoca iniquidad.

Debe quedar claro que en México, en 2000, se dio la alternancia política, mas no la económica. Vicente Fox aplicó a rajatabla los esquemas neoliberales, no hubo variaciones ni matices. En 2006, López Obrador significó la esperanza en una transformación a nivel económico: no un gran cambio, sino una reforma. Esto puso nerviosas y temerosas a las élites y, por eso, los grandes intereses económicos le apostaron a la continuidad, sin variación alguna, del neoliberalismo: le apostaron a Calderón.

Pero Calderón pronto dio signos de ser más perjudicial de lo que parecía. En él se unen varias cualidades negativas: inexperiencia, ineficacia y soberbia. Su gestión ha sido caótica y llena de fracasos: intentó hacer una guerra contra el narcotráfico sin planeación ni inteligencia y los resultados están a la vista de todos. En varios lugares del país hay focos rojos que pueden estallar rápidamente y, para colmo, la situación económica de millones de mexicanos cada día se deteriorar más. Por eso, la pregunta es: ¿qué hará el gobierno que hace ya dos años llegó al poder sin legitimidad? La respuesta es simple: del actual gobierno panista no podemos esperar nada bueno.

jgnaredo@hotmail.com


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