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jueves, octubre 25, 2007

LOS INVENTORES DE IMPUESTOS


Por Benito Rojas Guerrero

TEQUIO: Aportar materiales o tu fuerza de trabajo para realizar o construir una obra comunitaria.

Todas las comunidades deben hacer obra pública para mejorar su nivel de vida, es decir, los servicios colectivos –agua, drenaje, luz, escuelas, servicios de limpieza, plazas, deportivos, hospitales, mercados, museos, caminos, etc.-, se hacen con recursos de todos para el bienestar de la colectividad. Este hecho ya lo practicaban los Aztecas a través del Tequio –del náhuatl tèquitl,trabajo o tributo-, que era su manera organizada de construir obras públicas. Durante la colonia y hasta nuestros días los distintos gobiernos hacen obra pública recabando diversos tributos o impuestos a todos los ciudadanos, negocios y empresas; pero es durante la dictadura del Porfirismo que se recuerdan impuestos que serían chistosos de no ser porque la explotación a través de la recaudación era cruel e inhumana, así por ejemplo, se cobraba por el número de perros, o número de ventanas de las habitaciones. Las autoridades de todos los niveles deben administrar los impuestos que es dinero sagrado porque es producto del trabajo del pueblo, con el mismo o mejor celo que el Padre o Madre de familia hace con sus recursos, buscando siempre la satisfacción de las necesidades primarias, sin endeudarse más allá de su capacidad de pago y jamás pretender gastar lo que no se tiene. Hoy vemos en nuestro estado que el gobernador Emilio Gonzáles Márquez, violando el más elemental sentido común ha inventado un nuevo impuesto por medio del cambio de placas de los vehículos automotores, y es un invento porque no es necesario el cambio de placas y su única justificación es que se necesita para la realización de las obras que beneficiarán a todos los Jalisciences; pero hasta hoy no se ha molestado en explicar de que obras se trata, es decir, primero pretende recabar dinero y luego a ver en que se lo gasta y no es cualquier cantidad de dinero ya que se trata de dos mil seiscientos cuarenta millones de pesos que resultan de multiplicar 1200 pesos por los 2.2 millones de vehículos que circulan en la entidad. Ante este asalto en despoblado las protestas ciudadanas cada día van en aumento y también han surgido algunas modalidades alternativas al atraco, como son el promover hacer el refrendo de las placas en los estados vecinos de Nayarit, Colima, o Michoacán; el pago en cómodas mensualidades, o por medio de tarjeta de crédito o la mejor: si de lo que se trata es de recabar dinero, que no se cambien las placas pues se tendrán que mandar fabricar – posiblemente con algún pariente o compadre del gobernador-, preferible ahorrarnos este gasto y pagamos el impuesto que se necesite –ya sin placas nuevas seguramente sería muy poco-, cuando el gobernador nos explique para que quiere dinero y seguimos utilizando las mismas placas. Al parecer la razón de fondo de Emilio son sus sueños políticos y pretende hacer obras que no se necesitan o a costa de endeudarnos quien sabe por cuantos años. En esta cruzada por supuesto que cuenta con el apoyo incondicional de la jerarquía católica, y su desprecio por el pueblo es más que manifiesto cuando declara que “asumirá el costo político de esta medida”, que se puede traducir como El mismo ha expresado en otras ocasiones: “me vale madre”; a este rezador y supuesto seguidor de la Biblia se le olvida que en su catecismo dice que la soberbia es pecado y el Dios-Pueblo lo puede castigar.

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