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jueves, enero 15, 2009

JORGE GÓMEZ NAREDO ::El programa Rescate de Familias en Situación de Calle: entre ineficacia y criminalización::

JORGE GÓMEZ NAREDO , II PARTE
Un menor trabaja en un crucero después de asistir a la secundaria
Un menor trabaja en un crucero después de asistir a la secundaria Foto: ARTURO CAMPOS CEDILLO

Objetivos del programa y tiempos cortos

Según el programa Rescate de Familias en Situación de Calle (RFSC), el trabajo en los cruceros provoca “arraigo y procesos de exclusión social” y genera “mendicidad, economía informal, grupos de poder y pandillas, que amenazan la seguridad pública”. Es decir, limpiar parabrisas es casi un delito o conduce a cometer, tarde o temprano, un crimen. Lo que se pretende es “reintegrar socialmente a las familias en situación de calle […] mediante la participación conjunta con los organismos de la sociedad civil e iniciativa privada, ampliando sus perspectivas de desarrollo en un marco de respeto y promoción de sus derechos”. Esta perspectiva, lo indica Eduardo Reyes Lara, de Amigos del Crucero AC, “genera odio, genera rechazo”. También resulta extraño que se presuma la “participación conjunta” cuando el programa ha marginado a las distintas asociaciones dedicadas a laborar con población en situación de calle.

La tesorera de Amigos del Crucero AC, Otilia Arellano Fonseca, indica: “Sabemos que no es una tarea fácil [erradicar la pobreza], y no creemos que en poquito tiempo ya no haya gente trabajando en la calle”. Y agrega que las autoridades están alejadas de la situación: “Hace falta que sean más realistas, porque dicen que les damos cierta cantidad de dinero, con ese dinero en seis meses, las familias ya, acabaron su pobreza, o por lo menos ya están trabajando o están en un techo seguro, ¡pero es mentira!”. Y es que el funcionamiento del programa es cuestionable en demasía.

Existen “promotores” que se acercan a las familias en situación de calle y les ofrecen muchos beneficios: becas, ayudas económicas (que pueden llegar hasta los 12 mil pesos), vivienda, capacitación, etcétera. Hasta aquí, todo parecería bien. Sin embargo, diversas organizaciones sociales critican que no haya seguimiento ni exista un plan a largo plazo. Todo se hace con la lógica de un periodo específico: en cuanto se termine la administración, ya, todo, se terminó. Por eso Ricardo Fletes cuestiona: “pareciera que este programa es temporal, de alcance muy limitado, inmediatista, que va a las consecuencias y no a las causas. Y se pierde una oportunidad de lanzar un programa más pensado, más articulado”. El dinero invertido se va, se dilapida entre buenos propósitos y mala planeación, aunque el encargado de instrumentarlo, Alejandro Martínez Gómez, lo defienda y diga que se han “visto muy buenos resultados” y que “no queremos que los recursos se vayan a un barril sin fondo”.

Los jefes del programa saben que es inmediatista. Salvador Novoa, jefe de Protección a la Infancia del DIF Guadalajara, en una reunión de evaluación el pasado lunes 12 de enero, adujo: “las administraciones son por tres años, el tiempo se nos va: éste es el último año, o nos apuramos a dar de alta [a personas en situación de calle en el programa] y dar algunos resultados con las [46] familias que ya venimos trabajando en estos primeros seis meses, o ya no presentamos nada”. La cuestión que surge es: ¿eso ayuda a combatir la pobreza y rescatar verdaderamente a las personas que viven en situación de calle? Quizá son perspectivas distintas: la lógica del gobierno y la lógica de quienes buscan eliminar, de manera duradera, la pobreza y sus lacerantes consecuencias.

El lanzamiento del programa ha trastocado la labor que han hecho varias organizaciones. Otilia Arellano, de Amigos del Crucero AC, indica: “los confunde [a los limpiaparabrisas], pues ahora [nos] dicen: ‘y qué me vas a dar’. Todos se están yendo por la feria. Es lo que está pasando”. Y es que parece ser que el DIF Guadalajara quiere “ganar” al mayor número de personas para darles apoyo sin una investigación y un seguimiento de largo alcance. Además, el proceso de selección de las familias que se va a apoyar no es claro. Eduardo Reyes Lara se cuestiona: “¿Por qué les dan a unos y a otros no?, ¿cuáles son los criterios? A unos les dan una cantidad y a otros otra”. Y pone ejemplos: “[se le dan recursos a] un señor que sí trabaja en la calle, pero que tiene un puesto de periódicos. O a gente que trabaja en el tianguis. [Sin embargo] en la campaña publicitaria, en la mediática, al que están apoyando, dicen, es a los de la calle, a los de los cruceros: no veo dónde esté la relación”. En el programa no se hacen explícitos los criterios de selección.

“Programa o palo”

El programa RFSC nació al mismo tiempo que el endurecimiento de las medidas punitivas para retirar a los limpiaparabrisas de los cruceros. Casi todas las organizaciones civiles que se consultaron coinciden en señalar que se trata de un programa que en realidad busca una “limpieza” de los también llamados franeleros. El director de Fortalecimiento a la Familia del DIF Guadalajara, Alejandro Martínez Gómez, ha negado que exista dicha relación. El pasado 12 de enero espetó a los representantes de Amigos del Crucero AC: “si hay incidentes con Seguridad Pública no son nuestros”. Esta aseveración se contradice en el documento de presentación del programa, donde se menciona coordinación entre la Dirección de Seguridad Pública municipal y RFSC. Hay muchas dudas…, o certezas: Julio César Aldana Maciel de Ombudsman AC indica: “La intensificación de los operativos se dio al mismo tiempo que la puesta en marcha del programa: lanzan el programa mediáticamente y al mismo tiempo comienzan a joder”. ¿Coincidencias o un plan establecido? Solamente las autoridades del Ayuntamiento lo saben.

El 17 de diciembre de 2008, Macedonio Tamez Guajardo, director de Seguridad Pública, negó que hubiera un operativo contra limpiaparabrisas. Además, agregó: “hay un aumento de las quejas en contra de esa actividad que muchas veces ofende, afecta y siembra temor en los ciudadanos que pasan por los cruceros en sus vehículos y son abordados de manera agresiva por estos individuos”. El mismo Alfonso Petersen Farah rechazó que hubiera un “operativo limpieza” contra franeleros y relación con el programa RFSC: “No tiene nada que ver eso que se ha venido mencionando en torno a los limpiaparabrisas con un programa sensible socialmente hablando que es darles a los niños oportunidades no solamente de nutrición, sino también de educación y salud”. El 23 de diciembre de 2008, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ), envió a Macedonio Tamez Guajardo medidas cautelares; éste giró instrucciones para impedir molestias, sin causas justificadas, a los limpiaparabrisas. Según Patricia Lomas de Amigos del Crucero AC, no se ha obedecido esa disposición, pues “los domingos continúan los hostigamientos, el domingo te paras nomás [en un crucero], y te llegan los policías, te retiran. Nos inventan que tiramos basura, que andamos mal, ¡pero andamos bien!, y argumentan que causamos molestias, pero puras mentiras. Cuando quieren detener nos retiran por cualquier cosa. Y si uno empieza a defenderse, llaman a más unidades y nos esposan. Hasta algunas veces nos han preguntado, ‘¿por qué quieres que te detenga hoy?, ¿por basura?’”.

El investigador de El Colegio de Jalisco, Ricardo Fletes Corona, percibe “una articulación entre programa o palo: si no aceptas el programa, la policía te da tus macanazos. Nosotros no podemos demostrar que eso es parte del plan, pero, visto desde afuera, ésa parece la lógica”. La pregunta es: ¿acaso el programa RFSC está relacionado con el endurecimiento de las medidas policiacas en contra de los franeleros?

¿Rumbo a los Juegos Panamericanos 2011?

Las organizaciones sociales que se consultaron coinciden al afirmar que el programa RFSC parece el inicio de un operativo “limpieza” rumbo a los Juegos Panamericanos de Guadalajara. Este evento, parece, será el logro más importante de las administraciones panistas en Jalisco. Digamos que es como el gran evento que dará invaluable proyección internacional. Quieren que la ciudad quede bonita, bella, y que quede limpia, pero no solamente de basura, sino también de indigentes, pedigüeños y limpiaparabrisas. La actual administración municipal ve a los Juegos como la gran oportunidad para del “desarrollo” de la ciudad. Se presumen las inversiones que se derramarán con el evento y los recursos que se han logrado captar. A tal punto ha llegado esta especie de fijación en los Juegos Panamericanos que el mismo alcalde Alfonso Petersen ha dicho que, hoy, todos debemos sensibilizarnos y sumarnos a “ese gran proyecto, que no es un proyecto de Guadalajara, sino de todo México”.

RFSC (el programa social y su par mediática) ha criminalizado a los limpiaparabrisas. Daniela Strickland, del Colectivo Pro Derechos de la Niñez (Codeni AC), dice que las autoridades “lo pintan como cuestión de seguridad: se hace la relación directa entre delincuencia y trabajadores de la calle”. Por su parte, Julio César Aldana aduce: “aprovechan la desesperación por la inseguridad, para decir: mira, el PAN sí es firme, ya quitó a la gente de la calle, a esa gentuza”.

¿Qué busca realmente el programa RFSC? Si pretende solucionar la situación de pobreza de miles de personas que laboran en las calles de Guadalajara, va por mal camino (ya que no se planeó a largo plazo) y está destinado al fracaso. Si, por otro lado, intenta, a través de campañas mediáticas, generar odio hacia quienes trabajan en los cruceros, lo está logrando. Nada más que ahí, en honor a la sinceridad, sería bueno que las autoridades del ayuntamiento dijeran claramente el objetivo. Y si es el inicio de una cauda de operativos de limpieza de gente “non grata” en las calles de Guadalajara rumbo a los Juegos Panamericanos de 2011, parecería que lo han hecho de manera torpe y con gran empuje discriminador. Así pues, la pregunta que queda es: ¿qué realmente pretende el programa de RFSC? La respuesta la tienen las autoridades.



::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

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