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miércoles, enero 14, 2009

El subsidio al pasaje y el negocio del transporte público

Tomado de Cronica de Sociales

En medio de la crisis económica más severa que padece la economía capitalista mundial en muchos años, los transportistas de Jalisco exigieron un aumento en el precio de la tarifa del transporte público de 40 por ciento, a todas luces imposible de pagar por las personas que viven de su fuerza de trabajo, que son la mayoría de los usuarios. Baste señalar que el salario mínimo para 2009 apenas aumentó dos pesos diarios, aumento que se irìa en la compra de un pasaje de transporte público si se hubiera aceptado la petición de aumentar de 5 a 7 pesos el precio del boleto.

Como medida de presión los empresarios del transporte llevaron a cabo un paro del servicio el domingo y lunes pasados. En lugar de fajarse los pantalones, el gobierno del estado se los bajó y aceptó el chantaje de los dueños del transporte público y argumentando las auténticas carencias de las familias trabajadoras, decidió conceder un subsidio de 258 millones de pesos a dichos empresarios.

Hay que recordar que además de los 258 mdp de subsidio, el gobierno va a regalar la inversión en infraestructura para el Macrobús, 580 mdp, a fondo perdido a los empresarios que operarán ese servicio. De modo que en realidad el donativo de Emilio González a los transportistas en apenas dos años será de 838 mdp.

El subsidio al pasaje seguramente será bien recibido por muchos usuarios del transporte debido a lo oneroso que hubiera sido pagar 7 pesos por cada pasaje. Pero el subsidio que concedió el gobernador Emilio González a los transportistas no tiene el genuino interés de ayudar a los más necesitados, sino que responde a dos objetivos:

1. Seguir apoyando a un grupo empresarial que ha creado un sistema de transporte caro, ineficiente, contaminante e inseguro del cual han obtenido jugosas ganancias desde décadas atrás; y

2. Tranquilizar temporalmente la irritación de cientos de miles de usuarios del transporte público hasta que pasen las elecciones del domingo 5 de julio próximo. El gobierno de Emilio González y su Partido Acción Nacional (PAN) quieren presentarse como defensores de las necesidades populares cuando en realidad quieren aprovechar estas necesidades para convertirlas en votos. Pasada la elección, se terminaría el subsidio y se puede apostar a que autorizarán el aumento al precio del pasaje.

Lo que acaba de ocurrir es a todas luces un montaje bien armado entre el gobierno de Emilio González y los empresarios del transporte. Aunque es legítima la necesidad de ayuda (subsidio) que recibirán durante estos seis meses millones de usuarios del transporte, en realidad el subsidio no está pensado para ayudar a la clase trabajadora sino para jugar con esta necesidad y traducirla en votos. Además el subsidio al transporte no es un regalo del gobierno, sino una decisión que pagamos todos los contribuyentes.

El fondo del asunto es, otra vez, que un servicio que debiera ser público se pone en manos de un grupo empresarial que pretende, antes que otra cosa, obtener jugosas ganancias. Un servicio esencial para la población no debiera estar en manos privadas que buscan a toda costa obtener beneficios económicos. El sistema de transporte debiera pensarse, antes que otra cosa, como un servicio público sin fines de lucro.

El fondo de todo es que ya no debemos tolerar más la lógica capitalista que se ha venido imponiendo a la gran mayoría de los servicios públicos que consiste en concecionarlos para beneficio de algunos y en darles subsidio cuando su ganancia está en riesgo. Se trata de la vieja historia capitalista de privatizar las ganancias y socializar las pérdidas.

Es hora de cambiar esta lógica, pero la solución no vendrá de los gobernantes que solo están pensado en el siguiente cargo público, (hueso). Ésta lógica sólo cambiará con la participación de todos, para hacerle saber a la autoridad que ya no se cree en sus engaños y que se le exige otra forma de solucionar las cosas.

Ante ello proponemos:

1. Cambiar la lógica del servicio del transporte público; quitarle de una vez por todas, su carácter de negocio para unos cuantos, para convertirlo en un servicio público, organizado en una empresa de carácter colectivo.

2. Para ello sumar la inversión del Macrobús (580 mdp) y el subsidio al pasaje (258 mdp) para crear una empresa de propiedad social que maneje el transporte. La empresa no estaría en manos del gobierno solamente, debería ser gestionada también por los trabajadores y, principalmente, usuarios.

3. Crear comités barriales y vecinales de transporte y movilidad para identificar las necesidades que tiene cada territorio en esta materia y para decirle al gobierno cuáles son las medidas que requiere cada comunidad; que las soluciones y decisiones vengan de abajo y no de arriba, como siempre ocurre.

4. Desenmascarar entre todos a los dueños reales del transporte público. La impunidad con que se han manejado se debe a que muchos políticos participan de este negocio. Los medios no quieren o no pueden denunciar qué políticos están metidos. La población tiene más información y conocimiento que cualquier medio de información.

5. Si estas de acuerdo con estas propuestas difúndelas y llévalas a cabo de la forma más eficaz que tengas a la mano.

¡No más soluciones privadas a las necesidades colectivas!
¡Por una empresa de propiedad social que se haga cargo del transporte público!
¡Que el subsidio se convierta en inversión pública en una empresa de propiedad social!



::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

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