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lunes, enero 12, 2009

JORGE GÓMEZ NAREDO ::Plan anticrisis de Calderón llegó tarde e incompleto::

Foto: Cesar Huerta/Extensión Medios



El Occidental
12 de enero de 2009

"Si López Obrador hubiera llegado a la presidencia, y hubiera cumplido aunque sea el 30 por ciento de sus propuestas (Calderón jamás las tuvo), la situación económica sería hoy mucho mejor".

Nos dicen que con el plan presentado la semana pasada por Felipe Calderón, la crisis económica se va a terminar pronto. Después de haber experimentado varios meses de recesión en Estados Unidos, de cierre de empresas, devaluación e inflación en México, el Gobierno federal por fin lanzó un plan (en su forma de pacto, al viejo estilo priísta) para "paliar" los efectos de la crisis económica. Dicho plan llega tarde, y además es insuficiente.

Las autoridades panistas que llegaron al poder ilegítimamente en 2006 han actuado de manera fallida y negligente. Primero buscaron negar los efectos de la crisis del neoliberalismo. Dijeron que México era una economía sana, que aquí no pasaría nada, que un catarro a lo mucho. Poco a poco se observó que esas palabras eran falaces, y que la crisis sí llegaría a México porque simple y llanamente era lógico: desde hace ya tres décadas el país se ha insertado en una política económica donde se privilegia al mercado exterior y no al interior. Y lo ha hecho de una manera torpe: la mayoría de la producción nacional va a dar a los Estados Unidos. Cuando este país entra en recesión, es lógico que afecte, pues lo que antes se vendía al vecino país del norte ahora no se exportará. Digamos que eso lo entiende cualquier niño de primaria. Las autoridades blanquiazules, parece ser, no lo entendieron.

Después de haberse percatado que la recesión en Estados Unidos sí afectaría a México y lo haría de una manera amplia, el gobierno encabezado por Felipe Calderón no hizo nada. No hubo variación en el modelo económico. Nada, absolutamente nada. Pasaron meses importantes donde se pudieron hacer varias reformas y donde se pudo potenciar el mercado interno. Pero nada. Ahora las autoridades nos dicen que la crisis de la economía mexicana es culpa del exterior y no de las políticas que se siguen al interior del país. ¡Vaya falacia!

La inflación, lo acepta hasta el Banco de México, está desbordada. El Poder Interno Bruto (PIB), lo ha dicho el secretario de Hacienda y Crédito Público, Agustín Carstens, no crecerá en 2009. Esto, señores, se parece mucho a una crisis. Las pequeñas y medianas empresas comienzan a cerrar, el desempleo es mucho y los patrones (que siempre quieren beneficios y jamás perder sus ganancias), en conjunto con los líderes sindicales charros y el Poder Ejecutivo, pactaron a finales de 2008 un aumento irrisorio al salario mínimo. Esto provoca que, en lugar de potenciarse el mercado interno, se desaliente. Así pues, habrá menos producción, se cerrarán empresas y todo marchará peor.

El plan de Felipe Calderón se debió haber aplicado desde hace mucho tiempo. Pero no se hizo. En realidad las propuestas presentadas la semana pasada por el Ejecutivo federal se parecen mucho a las que propugna Andrés Manuel López Obrador, a quienes las élites económicas y el PAN tildaron (y siguen tildando: ¡vaya cinismo!) de un peligro para México.

Resulta bastante triste que quienes fueron engañados por las campañas del miedo elaboradas por empresarios y por Acción Nacional en 2006 sean hoy los que están sufriendo los estragos de la crisis. Quienes votaron por Calderón pensaron que lo hacían por la estabilidad, el crecimiento económico y el empleo. Pero, ¡oh sorpresa!, en realidad lo hicieron por el desempleo, el estancamiento económico (o recesión) y la inestabilidad. Ya nadie se acuerda que Calderón se presentaba como "el presidente del empleo". Daría risa, de no ser tan triste la situación.

Si López Obrador hubiera llegado a la presidencia, y hubiera cumplido aunque sea el 30 por ciento de sus propuestas (Calderón jamás las tuvo), la situación económica sería hoy mucho mejor. El mercado interno se hubiera fortalecido, habría más empleo y la recesión económica en Estados Unidos no hubiera calado tan hondo en México. Pero hubo gente que votó en contra de AMLO, y además, claro está, hubo un fraude electoral. Lástima que muchos, en su momento, no defendieron el voto, y ahora, estamos viviendo las consecuencias de eso que no se hizo en 2006: hacer efectiva la democracia en el país.

jgnaredo@hotmail.com


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

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