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martes, agosto 28, 2007

OAXACA

GUELAGUETZA: ¿PODER O SERVICIO?

Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres y mujeres oaxaqueños, sobre todo de los pobres y de todos aquellos que sufren, son también los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los discípulos de Cristo (Cf. Vat. II, Gaudium et Spes, 1) Palabras contra realidades 1. El gobierno y los legisladores de Oaxaca hablan mucho del estado de derecho; pero lo único que vemos es que la justicia, la verdad y el respeto a la dignidad de las personas brillan por su ausencia. No es posible creer que se está abierto al diálogo cuando se sigue utilizando la represión, la violencia y la agresión militar y policiaca en contra de las manifestaciones pacíficas de la ciudadanía. 2. Se ha propagado por todos los medios, nacionales e internacionales, que Oaxaca está en paz, pero, al preparar la “fiesta de los oaxaqueños”, se hace notar en el Cerro del Fortín -ante los mismos medios y la ciudadanía- la barricada aterrorizante de soldados, PFP, AFI, policias preventiva, auxiliar bancaria y municipal, y hasta agentes de tránsito, todos en actitud de guerra contra su propio pueblo. 3. Se convoca a actuar con prudencia, madurez y responsabilidad a las organizaciones sociales y al pueblo descontento, pero el 16 de julio –cuando festivamente se dirigen hacia el Fortín a solicitar autorización para celebrar la guelaguetza popular en el auditorio que es del pueblo- se les hace caer en una batalla desigual que permita obtener al poder, el botín que necesita de presos, desaparecidos, heridos, moribundos, esa batalla y su botín dejan un sabor a venganza personal y a escarmiento con el fin de amedrentar a la gente y frenar cualquier intento de protesta contra el anquilosado y actual modo de gobernar en Oaxaca. 4. Se convoca al diálogo a los que son considerados oponentes políticos, pero en la batalla del Fortín, representantes de ellos, se convierten en blanco bien localizado para ser golpeados con saña -2 miembros del Comité 25 de Noviembre que defienden a presos políticos, un defensor de derechos humanos de indígenas, maestros y activistas del movimiento social y hasta transeúntes- que sirvan de modelo a fin de que los demás desistan de cualquier lucha pacífica. 5. Se hace gala del apoyo popular para la guelaguetza comercial, pero con mucha evidencia, para llevar público al auditorio, se utiliza el viejo estilo haciendo pagar los favores a quienes reciben algún beneficio del Estado: acarrearlos y presionarlos para que llenen los espacios. Engañándose a sí mismos no caen en la cuenta de que aunque llenaran diez auditorios, el mal: gobierno-represión ya quedó exhibido. Preocupaciones. ¿A quién recurrir?

6. El panorama cruel que se ha puesto otra vez a la vista de todo mundo con motivo de la guelaguetza, hace que al pueblo oaxaqueño le queden muchas preocupaciones que lo dejan desolado.

7. Hoy nosotros podemos decir en Oaxaca, lo que los obispos latinoamericanos decían en Puebla en 1979: Desde el seno de los diversos pueblos del estado está subiendo hasta el cielo un clamor cada vez más tumultuoso e impresionante. Es el grito de un pueblo que sufre y que demanda justicia, libertad, respeto a los derechos fundamentales del hombre y de los pueblos. Hace un año podíamos decir: “un sordo clamor brota de millones de hombres y mujeres, pidiendo a sus pastores una liberación que no les llega de ninguna parte”. “El clamor pudo haber parecido sordo en ese entonces. Ahora es claro, creciente, impetuoso y, en ocasiones, amenazante” (D:P. 632-634). 8. Las preocupaciones son de alto peligro. Hay en el pueblo mucha desesperanza y total desconfianza a sus instituciones. Nadie duda que el conflicto oaxaqueño se ha ido administrando conforme a cálculos políticos de conveniencia partidaria y de poder nacional. No han importado las muertes, los encarcelamientos injustos con expedientes torcidos y por ello el atropello descarado a las leyes. Nadie cree que en verdad se busque con las decisiones gubernamentales la paz. 9. El poder federal, con la presencia de sus militares, sus policías y sus arreglos políticos, primero era considerado cómplice; pero ahora se arraiga la convicción, en Oaxaca y en el país, de que es un poder totalmente subordinado al poder gubernamental local. Quedan así, desprestigiado el ejército por ser considerado enemigo del pueblo y, debilitada la autoridad moral y la capacidad del gobierno federal como garante de la justicia y la paz social en el país. 10. A quién recurrir es la pregunta de muchos. Lágrimas, enfermedades, depresión en adultos, niños desnutridos y asustados, con males psicológicos duraderos para siempre a causa del terror -que en Oaxaca se toca casi físicamente- y a causa de la indefensión en la que quedan cuando son agredidos por paramilitares o policías ante la indiferencia –o complacencia- de las instituciones encargadas de defenderlos, las cuales siguen haciendo su juego político en lugar de buscar una salida justa y pacífica a este conflicto. Por este modo de proceder de las autoridades federales y estatales, que no es nuevo, es que el pueblo se ha rebelado y ha salido a las calles. 11. No basta que en las primeras planas se publique que ya hay dinero para la rezonificación. El arzobispo de Oaxaca lo ha dicho una y otra vez, mientras los problemas de fondo no se resuelvan, el conflicto seguirá ahí. Y los problemas de fondo se siguen expresando, a través del conflicto oaxaqueño, en ese actuar oficial que deja impunes a los responsables de los asesinatos y de los atropellos cometidos contra este pueblo. 12. Nos preguntamos ¿Cuándo se empezarán a encaminar las recomendaciones para investigar a funcionarios que presuntamente actuaron contra el pueblo de Oaxaca? ¿Seguirán siendo premiados con curules y fueros? ¿Cuándo las viudas y los huérfanos de este conflicto verán tras las rejas a los asesinos de sus esposos y padres y cuándo serán indemnizados debidamente? ¿Cuándo pagarán su violación a la ley todos los funcionarios que encarcelaron por consigna y contra todo derecho a tantos hombres y mujeres sin culpa alguna? ¿Cuándo sabremos los nombres de los torturadores y de quienes les dieron las órdenes, que dejaron a tantos lisiados física o psicológicamente de por vida? ¿Hasta cuándo los dirigentes del movimiento tendrán que vivir bajo la zozobra de ser encarcelados sólo por buscar una forma diferente y justa de gobierno? ¿Quién va a investigar y a castigar las amenazas de muerte contra dirigentes que han tenido que huir después del 25 de noviembre y después del 16 de julio, amenazas de personas que han hablado de parte de autoridades? ¿Cómo quitar del ambiente esa sensación de que si alguien habla con libertad y a favor del movimiento es una persona destinada al cadalso de la cárcel, de la tortura o de la muerte?

13. ¿Cómo desaparecerá la idea que hay en muchos de que la “solución” que llegó del poder olía a plan de exterminio físico y/o mental de grupos humanos y pueblos? Muchos sienten que la parte más inhumana del neoliberalismo que cree que se puede prescindir de los pobres, se está aplicando en Oaxaca. Estas preocupaciones ya no se sabe quién puede resolverlas. Nuestra esperanza 14. Quienes esto escribimos somos hombres de fe y, la mayor parte de ese pueblo que ahora lucha por una sociedad y un gobierno nuevos. son hombres y mujeres que comparten la misma fe. Cuando entró la PFP vimos cómo le hacían frente con las imágenes sagradas. A los encarcelados y a sus familiares los hemos visto con qué fervor oran, tienen sus imágenes y buscan consuelo y justicia en Dios. Por eso creemos que muchos miles de participantes en este movimiento son movidos por los anhelos de justicia social que la misma Iglesia católica promueve. Esa fe les hace buscar una y otra vez vías pacíficas para ver llegar signos del reino de Dios y su justicia, viviendo el principio de Jesús de que no hay amor más grande que el de aquel que da la vida por su pueblo.

15 Este pueblo se inspira en Jesús, que una vez también entró con una multitud a Jerusalén para proclamar la presencia de Dios y la paz que ésta da, expulsando a quienes habían convertido en cueva de ladrones la casa común de los hermanos, la casa de Dios (Domingo de ramos); los dueños del poder intentaron callar a él y a sus discípulos y al poco tiempo lo aprehendieron, lo culparon de proclamarse Hijo de Dios, de ser un revoltoso y de mover a las turbas para oponerse al emperador (Lc 19,36-44; 23, 2-5; Jn12, 12-14; 19, 12). Caminos 16. Ya que en la democracia el poder reside en el pueblo, quienes lo formamos, tenemos una responsabilidad muy grande. No es verdad, en nuestro caso, que merecemos el tipo de gobierno que tenemos, otra cosa es que lo hayan secuestrado durante tanto tiempo. Oaxaca es un pueblo noble, con la experiencia de gobierno participativo, corresponsable, honesto y justo que nos heredaron los abuelos indígenas y, a pesar de que en algunos pueblos estä contaminado ahora de ambiciones y entreguismos, podemos todavía, para gobernarnos, beber del manantial original que pervive en muchas comunidades. 17. Cuando están en el poder, a muchos políticos se les califica de ineptos, soberbios, autoritarios, inhumanos, mentirosos, que no cumplen con su papel, que defienden sus propios intereses no los comunitarios, que llenan sus bolsillos con el dinero del pueblo aunque se lo lleven manchado con sangre de sus hermanos, gente que se ha pervertido. Entonces, los ciudadanos hemos de asumir con anticipación nuestra responsabilidad de elegir a personas que garanticen que no actuarán de esa manera. 18. Es necesario ahora participar activamente en la elección de candidatos a las diputaciones locales. Hemos de vencer el pesimismo y elegir, libres nosotros mismos de intereses mezquinos y egoístas, movidos solamente por el mayor bien que podamos procurar, recordando que elegir en conciencia es una forma privilegiada del amor. Si todos nos parecieran malos tendríamos que elegir al menos malo. Después habrá que seguir vigilando que las expectativas por las que elegimos a alguien, éste las cumpla.

19. Habrá que mantener la mirada en un horizonte de más largo plazo hasta que las reformas necesarias de buen gobierno se cumplan con la participación activa del pueblo, transparencia, democracia real, economía participativa, medios de comunicación del estado al servicio del pueblo, educación, ciudadanización de la comisión estatal de derechos humanos y de las instituciones que sean necesarias, candidaturas ciudadanas no sólo de partidos, plebiscito, referéndum, revocación de mandato,… Todavía hay un buen trecho que recorrer. 20. Quienes gobiernan Oaxaca han de caer en la cuenta una vez más de que no se puede seguir gobernando con demagogia y mentira. No es con imagen y con encuestas a modo como se extirpa el verdadero mal de la miseria y de los derechos conculcados. No es su papel matar las esperanzas de la gente a base de represión, amenaza, muerte, encarcelamiento. 21. Tampoco puede seguir vigente un sistema que origina corrupción cuando se mantiene la adhesión de personas a base de dádivas ya sea a grandes negociantes o hasta al más necesitado de una despensa. 22. Deben comprender que ha llegado el momento del cambio real. No hagan más largo y doloroso el camino, pues si éste ya empezó no va a detenerse; es posible incluso que un día aquí empiece y después, como en Argentina, suene masivamente en todo el país el grito: “Que se vayan todos”. Den muestras de que pueden gobernar de otra manera, con inteligencia, con diálogo, con acuerdos y con respeto al pueblo. 23. No necesitamos una clase política, lo que necesitamos es un grupo de hombres y mujeres honrados que hagan política con clase, capaces de conducir una democracia que no sea sólo una forma de gobierno ni sólo aquello que está escrito en la constitución, sino un concepto de la existencia que se basa en la confianza en los seres humanos, en la humanidad, en la naturaleza humana. 24. El gobierno federal tiene todavía la oportunidad de rectificar y abrir mesas de diálogo que destraben el conflicto y encuentren soluciones. Por el bien del país, por su propia credibilidad tiene que hacerlo. 25. Mediante una fiscalía especial, atraiga los casos delictivos de funcionarios de Oaxaca. 26. También es una obligación ética y de buen gobierno no seguir militarizando nuestro estado, ni este ni otro gobierno se sostiene bajo la amenaza de las armas. 27. A quienes participan en el movimiento social los animamos a no perder la esperanza y a mantenerse siempre en la via pacífica que han escogido para traer justicia, libertad, paz y democracia a Oaxaca. 28. Los periodistas y comunicadores son muy importantes en esta historia que Oaxaca está escribiendo. Los exhortamos a que nunca vendan su pluma, su voz o su imagen por treinta monedas de traición a la verdad. Ojalá actuemos todos conscientes de que el juicio de la historia colocará a cada uno en su lugar.

Desde dónde escribimos 29. Somos un grupo de sacerdotes de Oaxaca con mirada de pastores. Hemos estado cerca de este pueblo sufriente. Los padecimientos y logros que nuestros ojos han visto, las palabras de indignación o de esperanza que nuestros oídos han escuchado, los cuerpos y espíritus lastimados o luchando que nuestras manos y corazones han palpado, de eso damos testimonio. Dios dé paz a su corazón: Sacerdotes Firmantes: Arquidiócesis de Oaxaca Pbro. Eulalio C. Vázquez Pbro. Martín O. García Ortiz Pbro. Juan Loera Pinedo Pbro. Jorge Pérez García Pbro. José Rentería Pérez Pbro. Leoncio Hernández Guzmán Pbro. Miguel Angel Morelos García Pbro. Manuel Arias Montes Pbro. Emeterio López Sánchez Pbro. Leopoldo Martínez Martínez Pbro. Angel Angeles Cruz Pbro. Francisco Silencio Cruz Pbro. Guillermo Velásquez Gordillo Pbro. Juan Ruiz Carreño Pbro. Fernando Cruz Montes Diócesis de Tehuantepec Pbro. Ranulfo Pacheco López Pbro. Roberto Raygoza Beltrán Pbro. Francisco Ruiz Ramírez Pbro. José Lino Tenorio Cayetano Pbro. Juan Ignacio Ortega Gómez Pbro. Herminio Guerrero Ferreira Pbro. Lucio Santiago Santiago Pbro. Santiago Ramos López Pbro. David Jaramillo Rico Pbro. Víctor Cabrera Rodríguez Pbro. Mario Hernández Siordia Pbro. Ramón Rosado Ambrosio Pbro. Benito Nolasco Prado Pbro. Francisco Ponce Salmerón Pbro. Pablo Andrés García Cruz

Diócesis de Puerto Escondido Pbro. Armando Muñoz Jarquín Pbro. Fidel Zurita Pbro. Jaime Meneses Lavariega Pbro. Severiano Mendoza Delgad Pbro. Feliciano López López Pbro. Alejandro Zárate Herrera Pbro. Héctor A. Santiago Pacheco Pbro. Arturo Nicolás Vázquez Prelatura de Huautla Pbro. José Luis Sánchez Pbro. Víctor Villalobos Pbro. Julio Ricoy Castillejo Pbro. Jorge J. Pastor Salvador Pbro. Modesto E. Aceves García Pbro. Modesto González Sánchez Pbro. Adán Carrasco Ambros


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