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jueves, agosto 30, 2007

Opinión. Germán Robles

Cuarta República
Germán Robles
30 de agosto de 2007
Todos tiran sus fierros al piso, el trueque de trampas legislativas por las “reformas” electorales y de otro tipo.


Concientes todos los partidos y actores de que con trampas y señuelos para efectos de llevarse a cabo el informe presidencial por un lado, así como su impedimento perredista por el otro, sólo los conducirían al triste espectáculo del zafarrancho; se llegó a un acuerdo cupular de neutralidad informativa y a un “pacto de civilidad”. Todos a enfundar sus armas.

Los ciudadanos de a pie una vez más quedamos como espectadores ante las grandes componendas bicamarales, en este caso de la cámara de diputados, y los negro amarrillos como gesto de buena voluntad republicana –vaya contrasentido- nombraron a la diputada Ruth Zavaleta como presidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados; célebre por hacerla de valet parking, o de holding chair de las enaguas del priísta Manlio Fabio Beltrones, el pasado primero de diciembre, donde el pleno perredista entre silbatinas e insultos simuladores recibieron la toma de protesta del “legal”.

Como si la base obradorista fuese siempre un ente monolítico opinante, y una levanta dedos ante los reactivos convencionistas hechos en la plaza pública, así de nuevo se tomo a la resistencia civil en cuenta; para efectos de que la cúpula arropara a Ruth Zavaleta; “Todos entorno a Ruth, cerremos filas ante la grave responsabilidad que tiene”. La misma chuchista, amante de Oscar Nahum Círigo –alias René Arce- que sin necesidad de previo arropamiento político ya había declarado el reconocimiento de facto de la investidura presidencial del “legal” en un juego de palabras a la usanza de la perpetua contradicción monoteísta, “donde se es y no se es a la vez”.

De tal suerte que si el perredismo había lanzado la carnada legislativa, que cubriera el factor sorpresa impedidor de la presencia gerencial en tribuna, este se ha echado abajo; es decir se tragaron la zanahoria antes de lanzarla. Nadie puede adelantar, avisar una posición pública real de lo que se va a hacer, si en el fondo no quieres que se sepa hasta llevarlo acabo sino como factor sorpresa. El perredismo se harto antes del primero de diciembre de 2006 de decir que evitaría la toma de poder por parte de Calderón, pero esa no fue nunca su intención cupular, al margen de los apasionados valientes que si estaban dispuestos a evitarlo a toda costa.

Cuando el inefable de Guanajuato entregó la ultrajada banda presidencial al “presidente electo” un día antes frente a las FF.AA. en un evento sui géneris en el traspaso del poder mexicano, lo hizo para que las mismas tropas convalidaran el acto, antes que la representación “popular” en Sán Lázaro. Si se hubiese evitado la toma de poder por parte del “legal” en aquella fatídica fecha; los perredistas hubiesen incurrido en desacato constitucional, en golpe de estado –posterior al ex ante de los panistas-, activado una crisis social y político-constitucional que hubiese hecho estallar al país en llamas; ¿y a quién cree usted que los castrenses hubiesen reconocido como autoridad fundamental frente a la rebatinga post electoral? Al mismo “legal” quién asumió el poder frente a ellos, previamente siendo tomada la banda presidencial por las propias manos de un cadete miembro del ejército mexicano.

¡Ah que cosas de la semántica republicana, de los simbolismos! ¿Alguien duda de quién tiene el poder político del país bajo resguardo?; si desde antes del primero de diciembre, ahora y en las postrimerías vivimos bajo un régimen de simulación, ¿quién puede dudar que la voluntad popular, la dignidad del pueblo mexicano sean moneda de cambio de la partidocracia?; entre tanta simulación y discursos chuchistas disuasivos ¿porqué negarse a pensar que lo que vendrá el próximo primero de septiembre no será más que una confirmación de la misma simulación?

El presidencialismo llegó a su fin, hoy los podereres fácticos asumen las decisiones públicas fundamentales, la actual reyerta legislativa aparentemente negociada no es sino el reflejo de un falso debate que sólo alude a la crítica de lo anacrónico, lo anquilosado de un viejo ritual, y que quizó aderezarse con la opción del “debate entre poderes” (sic); y no resultó, porque el fondo del asunto es el no reconocimiento de la investidura presidencial, pues el “legal” tiene una ilegitimidad de origen, se atento contra la voluntad, soberanía popular y la razón de la república misma, por si fuera poca cosa: ¿alguien precisa más motivos?.

La bancada perredista debe negociar con los partidos, en una lógica parlamentaria, - a excepción de iniciativas que atentan contra los bienes e intereses nacionales, y si las mismas provienen directamente del “ejecutivo”- empero, impedir todos los viejos rituales republicanos cuando el “presidente” pretenda hacer presencia el San Lázaro, que lo hace en pocas pero significativas ocasiones.
Si bien el PRD y los otros miembros del FAP no son un partido de clase para la revolución social, sino para ganar el poder, competir electoralmente; que los auxilia una noción “posibilitista” o pragmática, eso no los excusa de que en la actual circunstancia política, cualquier pacto con el poder se trataría de la venta del partido y la oposición, una vil y mezquina prostitución del mandato que millones les dieron en las urnas y quienes los sentaron en las curules. ¿O los cree muy puritanos? , remítase a su historia, en el manual de mapacherías y desorganización interna, pepena y alquiler de cuadros políticos, cooptación y derivados del partido: Editorial Sol Azteca, con prólogo de Cuauhtemoc Cárdenas.

El primero de septiembre, día que se supondría fuese para informar a la nación, donde ya sea el presidente “legal” o “legitimo” o como lo llamen, perdió su antiguo carácter de aglutinante de las fuerzas políticas, de ente moral de la vida pública que normaba las relaciones y arbitraba las fisuras internas; hoy los poderes fácticos son los que le han arrebatado el poder; ya no hay más partido-estado, donde el presidente era el eje de la repartición del poder, y quién lo ejercía por medio de en una jerarquía vertical tal como lo hace la iglesia y el ejército.

Y si a eso, encima le agregamos una ilegitimidad, una crisis de origen, ergo, ilegalidad oculta de facto, nos resultan en un acto degradante, lejos de ser una fiesta para el debate, la rendición de cuentas y la exigencia. Así, al verse todos entrampados el “legal” hará como que entrega el informe, el perredismo como que lo “impide” ante la base, pero anteponiendo la alfombra roja para recibirlo en la cocina o el baño de Sán Lázaro si se quiere, pero recibirlo a fin, y en una de esas entrega en la misma tribuna y se va, como muestra de “buena fé” cupular de la bancada de González Garza en cumplimiento a maquillados pactos civiles.

Todo señala que el acuerdo sería lo siguiente: los panistas no tomaran la tribuna, ni permitirán la entrada del “legal” por la puerta trasera, entre empujones y la presencia del EMP, en cambio a los amarillos lo “cortés no les quitará lo valiente” y lo recibirán amablemente quizá en la misma tribuna o en “el cuarto de al lado” sin la no menos amable invitación al “larguese: ciudadano presidente”. ¡Oh, el signo de los nuevos tiempos, como trasmutar las viejas formas y mañas de la política al régimen de simulación actual, sin quedar estáticos y poco creativos! Así la inteliguentsa orgánica al ver que de lo perdido lo caído es ganancia no vacilará en reconocer en sus mesas de debate cierta “modernidad europeizante de la izquierda mexicana”.

Y los tres partidos creen todavía que al grueso de la población le jugaran el dedo en la boca con medidas tan salomónicas. Evidentemente al PRI –protagonista de la película U-galdiña “se lo que hicieron el verano pasado” y al PRD no les conviene la actual estructura directiva y el PAN se ha visto acorralado a cortar las cabezas del actual consejo electoral, en lo que se pretende como una nueva reforma electoral, que de entrada por algunas claves se advierte que será limitada y no modificará lo sustancial: la lóbrega relación partidos, dinero, medios y poder. Quedará prácticamente intacta.

Mientras tanto Luis Carlos Ugalde, el ahijado gordillista nos deleita con sus frases nerviosas y virulentas, en tanto confirma una vez más que en la oración silogística llamada elección del 2006, el enunciado hasta ahora verdadero y común denominador es “el fraude electoral” cuya sola mención por parte de tan ilustre consejero presidente en contra de los partidos nos da un fuerte tufillo a chantaje, que sólo puede ser objetivado en la “aceptación implícita” de la triada electorera si se decide darle cuello al poco “coopelante”. La frase de Ugalde es demoledora para la cúpula del IFE y no queda más que concluir que: a confesión de partes, relevo de pruebas.

Al tiempo que el “legal” prepara la parafernalia festiva y de alegre persuasión televisada hecha “día importante para los mexicanos” por aztecos y televisos conducido por Diane Pérez en el país de las maravillas; el mismo “legal” hará derroche de demagogia y triunfalismo escenografico frente a acarreados y un público entenado y familiar el próximo domingo ya sea en palacio o el auditorio nacional; nadie sabe que pitos informará y si a alguien le importe, a diez meses de comprobados el previsible fracaso de sus programas, falacias y promesas huecas y confirmado quiénes son realmente los peligrosos para el país.

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