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jueves, noviembre 30, 2006

Comentario desde abajo 30/11/2006

Camilo Ná
Más elocuente no puede ser: encerrados en un búnker, con miles de policías impidiendo que “el pueblo” que lo votó lo vaya a linchar, así Felipe Calderón recibirá el primer minuto del 1° de diciembre el "gobierno" de manos de Vicente Fox. Vaya, estos panistas sí que dan risa: a media noche y por televisión, es decir, metáforas del acuerdos en "lo oscurito" y de lo mediático como regla, como ley, como Dios. Pero la realidad está ahí y no se va: un presidente sin apoyo del pueblo, pero con ayuda de empresarios y, especialmente, de las televisoras. Debemos preguntarnos, ¿puede llamarse gobernante a un presidente que para tomar posesión necesita esconderse y hacer una campaña de odio mediática? Si Vicente Fox se quejaba de la “parálisis” legislativa, ¿qué podrá decir Calderón en su apenas iniciada gestión?
Hay una campaña mediática e “intelectual” (que va desde Soledad Loaeza -investigadora del Colmex y elitista desde siempre- hasta el Consejo Coordinador Empresarial y las televisoras) en la cual se busca ver al PRD como agresivo..., como un peligro para México. La misma guerra sucia contra López Obrador, ahora aplicada a toda la izquierda (ya sea partidista o no), para omitir miles de voces en contra del gobierno espurio y de su gabinete de la muerte. Pero no pueden borrar la realidad con miles de anuncios en radio y televisión ni con cientos de artículos escritos por académicos que jamás salen de sus cubículos o mesas de discusión sobre "la sociedad" (que pocas veces la ven de cerca, sólo de lejitos). No pueden porque la realidad está ahí: la pobreza se siente, la desigualdad se vive, el caos gubernamental se huele, el fraude no se olvida y la corrupción y desfachatez con las cuales ha actuado el PAN, jamás se quitarán de las mentes de millones de mexicanos. Felipe Calderón tiene lo que se merece, lo que sembró: odio, odio y más odio. Nunca tendrá al pueblo queriéndolo, nunca llenará una plaza sin acarreo, nunca será, en fin, un hombre íntegro y congruente. Esté donde esté seguirá siendo un hipócrita, un cínico, un corrupto, un delincuente (quien comete un fraude es delincuente), un pelele. Hoy más que nunca: NI NOS VAMOS A RAJAR NI NOS VAMOS A DEJAR.

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