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martes, octubre 31, 2006

Arde la Comuna oaxaqueña.


La Cuarta República.
Germán Robles Castañeda.


Arde la Comuna oaxaqueña.

Con el arribo de la policía militarizada PFP desde el pasado sábado 28 de octubre a Oaxaca, se mostró que tras más de 160 días de conflicto el gobierno federal y la alta clase política fracasaron en el instrumental del diálogo y el acuerdo. Ni quisieron, ni pudieron resolver un conflicto que ponía en riesgo intereses ajenos al sentir popular. Otro síntoma del brutal divorcio que existe entre dicha clase y la sociedad civil.

El pragmatismo y la mezquindad del ultraderechismo e intereses extranjeros en nuestro país, pusieron por delante cálculos políticos y de clase a fin de asegurar el respaldo de Fecal para su toma de posesión por parte del PRI partido empecinado en proteger a Ulises Ruiz y salvaguardar uno de sus últimos y más arcaicos bastiones de poder. Así el Abad de Bucareli se encargo de crear la división justa entre la sección 22 del magisterio y la APPO, y que ejemplo más evidente que ver a Rueda Pacheco líder de la citada sección sentado frente a López Dóriga en el “noticiero” de canal dos, a saber que en dicho espacio no hay entrevistas, hay scripts y actores complacientes. El tiempo para el gobierno foxista se agotaba y con la muerte del periodista independiente Bradley Will, fue la gota mediática de derramo el vaso de Tony Garza y la excusa perfecta para suspender el diálogo y enviar las fuerzas federales a la entidad sureña; tratando así de endilgar dichos decesos al propio movimiento.

Como siempre y al más clásico estilo del viejo régimen, Fox dio la orden en fin de semana, por su obvia baja informativa y eventos televisivos de alto calado distractor. Al momento se registran tres muertes, todos identificados, más de 40 lesionados y más de un centenar de detenidos, ahora presos políticos y muchos remitidos a regimientos militares. No obstante es una ingenuidad pensar que con la acción represiva y la beligerancia oficial y “legitima” se va a resolver el conflicto. Por el contrario, la falta de sensibilidad política llevará al movimiento a una creciente radicalización extensible incluso a otros estados y llevándonos a una revuelta popular generalizada que nadie desea. Suspender las garantías constitucionales y declarar estado de excepción en tierras oaxaqueñas, sin consentimiento del congreso según el procedimiento legal puede conducir a un pequeño Vietnam que compartirán ambos gobiernos, el saliente y el del pusilánime por venir.

La muchedumbre se repliega sin contestar ataques en lo general, aunque en un movimiento tan plural y horizontal, los voluntarismos y la resistencia violenta son consustanciales, en la Plaza de Santo Domingo se atrinchera de nuevo parte del contingente de la Comuna de la APPO, mientras que en la UABJ se reagrupa y resguarda el movimiento sin saber si la ignominia oficial violará la autonomía universitaria.


El movimiento no se detiene.


A la APPO, movimiento ilustre del sentir y la democracia populares, que nos remiten a antecedentes históricos como la Comuna de Paris, le ha llegado su ejército de Versalles vestido de gris, el Foxismo, Abascal y Calderón buscan reprimir la movilidad y la conciencia de demandas populares, ignorando sus causas y problemas ancestrales. Este movimiento insurreccional dentro de la autoridad, busca un fin legítimo, la salida o destitución popular de un pésimo gobernante. A falta de la figura del referéndum revocatorio el pueblo en su soberanía decide a quién puede elegir y así mismo a quién quita según lo demande. La comuna parisina del siglo XIX duró unos meses, pero la oaxaqueña no podrá ser impelida a su extinción por el uso de la fuerza pública; ya sabemos que Fox se ha manchado las manos de sangre con los casos Sicartsa, Atenco y que la incursión de la fuerza pública termina en bodrios operativos, aquí nuevamente hay descontrol y violencia, muertes, cateos arbitrarios a bienes inmuebles, y el conflicto seguirá latente. Otro fracaso más como colofón de un régimen para el vertedero de la historia, mientras que a cuadro Fox nos dice que le país está de maravilla, y que el uso de la violencia fue de saldo blanco; que reactivará “agresivamente la economía” (sic). Si claro, dando dádivas y moratorias fiscales a hoteleros y demás entenados del poder oaxaqueño como lo hizo con los hoteleros de Cancún tras el paso del huracán Wilma. De locos que caen en el autoengaño.

El traspatio.

Mientras aquí en Guadalajara se realizó una marcha de solidaridad a la APPO que partió de la glorieta de la Normal hacia la plaza de armas de esta ciudad, participaron la comitiva de la APPO en Jalisco, grupos como la coordinadora 28 de mayo, de redes ciudadanas y la CND, entre muchos otros. El evento termino con una pugna de repudio a URO y Fox frente a palacio de gobierno sin mayores incidentes.

A notar solamente la presencia de policías antimotines, estatales y de Guarra-lajara del licenciado Espinosa, que estaban herméticos en el kiosko a la orden de actuar al más mínimo desmán. Entre tanto, seguimos pidiendo peras al olmo al esperar que el sedicente de FRAnquista, Fascisco Ramírez Acuña recule sobre sus dichos en materia de derechos humanos.


Opinión en podcast.

http://www.evoca.com/members/8/2/5/0/1162364520627.mp3

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