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miércoles, marzo 04, 2009

EL PERIODISMO ÉTICO Y LOS CAMBIOS EN CUBA



Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo

Una nota oficial difundida por la televisión cubana ayer, y por el diario Granma, hoy, informa de manera escueta sobre una serie de movimientos de cuadros y reestructuraciones en organismos de la Administración Pública cubana. Entre los funcionarios removidos hay casos muy notables, como los del Carlos Lage Dávila y Felipe Pérez Roque, que son figuras destacadas y mundialmente conocidas, es cierto; sin embargo, para quienes vivimos en México, lo que sobresalió no fue la difusión de la noticia, sin duda importante, sino la forma escandalosa con que la manejan los medios de difusión internacionales y los de nuestro país en particular, incluido, lamento decirlo, el diario La Jornada, que en otros temas de la lucha social, también sensibles, distintos al de Cuba, se conduce de manera distinta y para bien.

No obstante que ese diario hace gala de su apego a la ética periodística –ver “El 29 de febrero hace 25 años” en su edición del 1 de marzo-, y contrastando con la noción de que se trata de un periódico de izquierda, sobre el tema que nos ocupa cabeceó en su portada de hoy: "Desmantela Raúl Castro el equipo que le heredó Fidel", y continuó en la página 26: "Destituye Raúl Castro a diez funcionarios 'fidelistas" y "Coincide purga con discrepancias entre los dos hermanos, reflejadas en artículos del ex presidente", todo ello al publicar la nota de su corresponsal en La Habana, Gerardo Arreola. Es claro que el uso de palabras y expresiones tales como "desmantelar", "destituir", "funcionarios fidelistas", "purga" y pugnas “entre los dos hermanos", no informan de los hechos, sino editorializan, exteriorizan una opinión del corresponsal y/o del medio sobre lo sucedido. Se trata en este caso de la mezcla de la información con la interpretación y eso en modo alguno constituye un ejercicio ético del periodismo, sino de un vicio en el que por cierto incurren de manera constante los informativos de Televisa y TV Azteca, y por ese hecho están muy desprestigiados, pues se trata de un recurso deshonesto con propósitos de manipulación. La Jornada, igual que Televisa y TV Azteca tienen derecho a difundir sus opiniones, pero en secciones separadas de las informativas, de modo que quede claro para todos, cuál es la información escueta de los hechos y cuál es el juicio que a equis persona y/o a su empresa le merecieron tales hechos. Pueden no hacerlo así, pero entonces carecerán de autoridad moral para hablar de ética periodística. Lo siento por La Jornada, ojalá no viera en la necesidad de expresar este señalamiento crítico sobre tal periódico. Porque, desde otro ángulo, es claro que el manejo indicado nada tiene que ver con una posición de izquierda, sino que se trata de las expresiones usuales y retiradas hasta el cansancio por todos los enemigos de la Revolución Cubana.

Los cambios concretados, por otra parte, se sustentan en lo anunciado ya un año antes, el 24 de febrero de 2008 –como se informa claramente en la nota oficial- en el discurso de Raúl Castro ante la Asamblea Nacional del Poder Popular. En esa intervención, que mereció la aprobación general, expresó la necesidad de reducir el número de organismos de la administración pública, de compactarlos, de darles mayor funcionalidad y de respetar y perfeccionar las instituciones que la propia Revolución se ha dado, razones que fundamentan los cambios que, por cierto, se retrasaron, entre otras causas, por la emergencia de hechos lamentables, como los ciclones terriblemente destructivos que asolaron a Cuba el año pasado y exigieron de toda la atención de la dirección estatal. No hay razones para hablar de “pugnas” entre Fidel y Raúl, más allá de la mala leche de sus malquerientes. Y menos para hablar de “purgas”, todo eso es ridículo y nada tiene que ver con el análisis de la realidad cubana ni de la dinámica de sus cambios y transformaciones.

Ciudad de México, marzo 3 de 2009.

http://www.mlnjalisco.org

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