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domingo, marzo 29, 2009

Crónica de un dictamen más o de un ataque simbólico a las que se quiere dominar

Laura Cruz

Guadalajara, 27 de marzo de 2009

Ayer jueves por la tarde del 26 de marzo de 2009, en la sesión extraordinaria
del Congreso de Jalisco, poco después de que dieran las 5 de la tarde, fue
aprobado el decreto de la Comisión de Puntos Constitucionales, Estudios
Legislativos y Reglamentos que reforma y adiciona el artículo 4º de la
Constitución Política del Estado de Jalisco y el artículo 228 del Código Penal
para el Estado de Jalisco.

Dicha reforma plantea “proteger la vida desde la concepción” y castigar a quien
no siga este mandato en cualquier circunstancia, sea embarazo forzado por
violación, el peligro a la vida de la madre o la malformación del feto (aunque
en el decreto diga que aún está permitido en estas circunstancias, nada está por
encima de la Constitución legalmente). Desde ayer por la tarde, en Jalisco, a
cualquier mujer que tenga un aborto será una criminal.

La entrada a civiles a las sesión del congreso estuvo reservada a grupos que
apoyaban la iniciativa también conocida como Ley Antiaborto, creada por la
agrupación Mexicanos por la vida de Todos que está formada por grupos del
Partido Acción Nacional, religiosos, entre los que se cuenta al cardenal de
Jalisco y la luz del mundo, así como civiles y estudiantes de colegios particulares.

Fue mínima la asistencia de personas que se manifestaran en contra de la ley
antiaborto, mínima y fácilmente minada por la asistencia agresiva de hombres
mayoritariamente y adolescentes masculinos que portaban uniforme escolar quienes
además de gritar su consigna “sí a la vida” agredían con adjetivos negativos
como “gordas” y “asesinas” a las mujeres que por su parte abogan por un “sí a la
vida y al derecho a decidir sobre mi cuerpo”.

Las mujeres de grupos feministas contra la iniciativa que abordamos hoy, tomaron
por unos minutos un tramo de la calle Hidalgo; ante este hecho representantes
del Partido Socialdemócrata que hasta ese momento estuvieron ahí también
manifestándose en contra de la iniciativa abandonaron el lugar alegando que sus
manifestaciones “siempre han sido pacíficas”, tomar la calle “lo consideraban
como un acto agresivo” y que por tanto se retiraban porque no querían ser
ligados o relacionados a los grupos feministas.

En el interior del recinto del Congreso, en la discusión en lo general del
dictamen de la “ley antiaborto” se esbozaron los discursos ideológicos de los
partidos. El primero en hablar fue el diputado por el PRD Enrique Alfaro cuyos
principales argumentos expresaron el cómo hasta este momento el PAN y los
conservadores han estado incurriendo en un falso debate sobre estar a favor o en
contra de la vida: No se podía dar un debate más falso que pretender hacer creer
que existen seres humanos a favor de la vida y otros en contra de la propia
vida, cuando estamos precisamente utilizando los instrumentos que nos ha dado la
civilización para ponernos de acuerdo, como es este parlamento… y anunció el
retiro de su fracción del recinto para no votar por una iniciativa en la que no
se había tomado en cuenta la opinión de todas las mujeres ni la de cada una de
las organizaciones de la sociedad.

Ocho diputados oradores más se manifestaron a favor de la iniciativa, panistas
en su mayoría, esbozaron discursos asentados en doctrina, esencia y mística
panista, aduciendo también un punto de vista “científico” sustentado por
científicos como Jesús Kumate, Fabio Salamanca [que] han comentado este concepto
[de] que la vida inicia desde el momento de la fecundación… En el momento en que
el óvulo y el espermatozoide se unen es cuando la información genética es
recogida dentro del huevo fertilizado y la información queda escrita en un tipo
de cinta a la que llamamos ADN, entonces, señores, comienza la vida, de un nuevo
ser humano con sus 46 cromosomas, a partir de ese momento se determina el color
de los ojos y de la piel así como otras características físicas… Y notemos pues
cómo hablan de “el concepto de que la vida inicia” o cuando la “información
genética es recogida en un tipo de cinta” como su mayor argumento científico de
“vida”.

A este tipo de argumentos le siguieron algunos más de tipo sentimental: Hay días
en la vida de uno, son de esos días que te llenan de orgullo… el lunes pasado…
mi esposa me informó que está embarazada… a partir de ahí subir a esta tribuna
para mí era muy importante… subirme a esta tribuna a decirle a alguien que cree
que cuando llego a mi casa y trato de hablar con mi hijo… a alguien que me diga
que no le estoy hablando a nadie… llego y platico con mi hijo… o mi hija… y
alguien me dice que ahí no hay vida… está mintiendo. Otra vez una creencia
religiosa de la existencia del alma.

No entraré más en este asunto, pues sobre el asunto de ¿la vida desde cuando?,
no se esbozan siempre más que discursos morales y de creencia religiosa. Los
hechos, lo sabemos, son que las mujeres abortan, diga la iglesia que se condenan
o no; que las mujeres son violadas, que muchos niños viven en la calle, son
abandonados o crecen en entornos disfuncionales; el hecho de que es el cuerpo de
la mujer la única realmente involucrada en la formación de lo que será una
persona al nacer y por tanto la principal que debería determinar y juzgar sobre
ese hecho, es indiscutible.

No obstante, sólo a dos activistas, Ángela García y Adela Jiménez, con estos
datos en su conciencia, se les permitió la entrada al recinto. Increparon
durante todo este acto de dictaminación a los diputados que esbozaron discursos
pseudo poéticos y moralinos sobre “el derecho a la vida”. Advertidas, las dos
mujeres integrantes de Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de
los Derechos de las Mujeres (Cladem), varías veces por el presidente de la mesa
directiva, Samuel Romero Valle, de que de no terminar con sus “interrupciones” a
los oradores serían desalojadas por la fuerza pública, llegó la votación.

No se discutió ni se habló en ningún momento por parte del presidente de la mesa
directiva, nada respecto a los gritos de los que apoyaban la ley, quienes además
de repartir rosarios, folletos y demás mercancía rezaban el rosario (Según
testimonio de Ángela García del Cladem), imagino, con la plegaria de que se
aprobara la ley que por supuesto el PAN ya había negociado con el PRI y
acomodado con un estrechamiento de términos en su proceso legislativo.



“Me da tanta tristeza ver a dos mujeres que, gracias a sus madres, están hoy
aquí manifestándose en contra de la vida”, fueron las palabras, desde la tribuna
legislativa, del diputado panista Felipe de Jesús Pulido. Las palabras
produjeron la reacción de las activistas. Angela García expresó: “¡por un voto
no se vende la vida de las mujeres!”. (La Jornada Jalisco, 27 de marzo de 2009).



En reacción a esto, Samuel Romero Valle ordenó a los cuerpos de seguridad que
sacaran del recinto a las dos activistas, dos mujeres de seguridad (según
testimonio de uno de los asesores de la Dip. Gloria Rojas) se abalanzaron hacia
las mujeres y detrás de ellas más agentes de seguridad. Ante esto, dos de las
diputadas, Gloria Rojas y Verónica Martínez, ambas priistas, rodearon con sus
cuerpos a las mujeres para evitar que las lastimaran, una voz adujo el fuero
constitucional que tienen las dos diputadas, lo que significaba que los cuerpos
de seguridad no podían tocarlas y por tanto tampoco a las dos mujeres a las que
protegían, que no fueron sacadas a la fuerza sino que salieron en vista de la
situación tan agresiva que estaba sucediéndose.

La votación estaba efectuándose en ese momento por lo que las dos diputadas no
pudieron votar, quedando su voto en sentido de abstención.

La iniciativa fue aprobada con 32 votos a favor y dos abstenciones por mayoría
absoluta.

Afuera del congreso aún esperábamos algunas personas a las que no se nos
permitió pasar, para saber la resolución de la iniciativa. Se pudo observar al
titular de la iniciativa, Daniel Gallegos saliendo del congreso, contento,
realizando una llamada y anunciando que estaba aprobada. Segundos después la
diputada Gloria Rojas salía alterada y con prisa para abordar un carro. Por fin
salieron Ángela y Adela, alteradas también y al punto del llanto, impresionadas
por los hechos que acababan de suceder. Ángela corroboró lo sucedido dentro del
recinto legislativo y apuntado líneas arriba.

Después de eso las activistas se retiraron, los diputados salieron de a poco.

Sé que el sentimiento que a continuación me invadió fue compartido por las
mujeres que estábamos ahí. Un sentimiento de derrota, de desilusión… de tristeza
y sobre todo frustración; de la soledad, de la ausencia de interés de otras
mujeres a las que se les está afectando su condición.

Queda hasta el momento un trago amargo, impotencia por mirar que son esas mismas
estructuras, aquellas que se jactan de civilizadas, de estar al servicio del
bienestar del pueblo, son las que imponen medidas por fanatismo e ideología. Y
la pregunta constante ¿con qué seguirá ahora el estado autoritario del PAN para
minar la estabilidad, la confianza de la gente que intentamos vivir día a día?
¿En manos de quién estamos y estaremos después?

Sí, es cierto, tal vez pueda tildárseme de exagerada, dramática; de que la vida
y la cotidianidad, el estado, lo hacen, lo sostienen cada una de las personas
que de veras trabajan allá afuera, no los gobiernos ni los partidos.

En términos más inmediatos se me dirá que la iniciativa será tumbada por
anticonstitucional y por violar varios tratados internacionales en cuestión de
derechos reproductivos y de la mujer. Pero dudo mucho que eso ocurra mientras
estemos en manos del actual gobierno aquí en Jalisco y mientras la gente de
Jalisco siga atrapado en la desilusión, en la apatía, en los “a mí no me
interesa la política”, “para que me preocupo si de todos modos el gobierno hace
lo que quiere”.

La política es la vida misma, emana del ser humano y maneja al ser humano. Se me
tildará de dramática y exagerada, pero estoy segura que en algún momento de sus
vidas han mirado esos ojos cristalinos de la desilusión y la frustración, de la
derrota… en algún momento han visto o verán las pieles quemadas por el sol, esa
piel marcada por el paso del tiempo y por el trabajo, en marchas, marcadas por
el cansancio de gritar sin ser escuchadas.

En algún momento han de escuchar junto al suyo, el nudo en la garganta de quien
grita cada vez más débil y cada vez más sola. En algún momento sentirás la
necesidad de ir codo a codo, aunque no grites, aunque no cambies nada
radicalmente, sentirás la necesidad de mostrarte y de intentar cambiar de la
realidad lo que no te hace feliz.

Mientras eso sucede, yo por ahora les dejo de tarea esta humilde crónica que
sentí necesidad de compartir.

Tal vez la aprobación de esta iniciativa no marque nefastamente el bienestar de
las mujeres, tal vez… pero aún así, por qué entonces este malestar, esta
incomodidad de sentir que algo se cierne sobre nosotras, algo sin presencia
física (a menos que sea un “piropo”, un manoseo en la calle o en el peor de los
casos una violación sexual) pero que igual nos asfixia la mayor parte del
tiempo… Se los dejo de tarea.

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