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viernes, febrero 06, 2009

Reciben habitantes de Temacapulín apoyo de López Obrador contra El Zapotillo

“En caso de que quieran reprimir a la gente, aquí voy a estar”

JORGE GOMEZ NAREDO

El cielo arriba azul, muy azul, con una luna medio escondida, medio desnuda. Abajo, el pueblo de Temacapulín, con su plaza y su iglesia, con su Virgen de los Remedios y su Señor de la Peñita, con su gente que no se deja, que no quiere presa El Zapotillo ni agua inundando su pueblo. Así fue recibido Andrés Manuel López Obrador, presidente legítimo de México, por habitantes de esta localidad que han sido objeto, en últimas fechas, de presiones de las autoridades estatales para que vendan sus casas y así se dé paso al inicio de la construcción del embalse.

Las pancartas abundaron en esta asamblea de López Obrador: cada quien traía la suya. Lo importante era que se mostrara la inconformidad con la presa El Zapotillo, que se viera que los de Temaca no se dejan, que no venden sus propiedades ni se arrostran ante las descalificaciones, presiones y burlas de las autoridades estatales y federales. Leer los mensajes indicaba claramente el pensar de la gente de Temaca: “Sr. López Obrador, Temacapulín espera su apoyo para la cancelación de la presa El Zapotillo”, “Somos salvajes ante el ataque salvaje de César Coll”, “Bienvenidos a Temaca, donde el gobierno no respeta los derechos humanos ni cumple lo que promete”, “López Obrador+Temaca+50+1=Temaca no se inundó”, “Temaca está con López Obrador y López Obrador está con Temaca”, “¿Expropiación o violación a los derechos humanos? No a la reubicación”, “López Obrador, Temaca cuenta contigo”, “Manuel López Obrador, Bienvenido a Temacapulín, que data del siglo IV y es más antiguo que Guadalajara. Quieren desaparecer esta localidad por 25 años de vida útil de la presa El Zapotillo. No a la presa”, “Sr. López Obrador, confiamos en que nos apoye en la defensa de nuestro pueblo Temacapulín, que el gobierno actual lo quiere inundar con la construcción de la presa El Zapotillo”, “Basta, queremos y exigimos vivir en paz. Somos felices en Temaca”.

En la plaza central del poblado, varios vecinos le contaron a Andrés Manuel López Obrador lo que el gobierno estatal quiere hacer: desaparecerlos. Las quejas eran constantes. Cartas y más cartas recibió el ex jefe de Gobierno del DF antes de llegar al lugar donde hablaría: la gente buscaba enterarlo, contarle que ellos quieren vivir donde siempre han vivido, que no desean irse de su pueblo, que nunca pidieron la reubicación ni los dineros ofrecidos por la Comisión Estatal del Agua (CEA).

Los de Temaca deseaban quejarse, necesitaban expresar su inconformidad y también mostrar su parecer. Pero, ante todo, buscaban el apoyo de López Obrador: que fuera una voz más en su lucha constante, su lucha de todos los días. La regidora de Cañadas de Obregón, María Alcaraz, lo delineó claramente en su discurso: “Le pedimos humildemente nos ayude: el gobierno de Jalisco, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la CEA nos quieren matar: quieren inundar nuestro pueblo histórico […] Les urge sacarnos de nuestra tierra, utilizando amenazas tras amenazas e intimidaciones. Ayúdenos presidente legítimo”. Apoyo ante el gobierno estatal, enfatizó la regidora, pues “la terquedad ha sido el sello de nuestro alcohólico gobernador”.

Cuando López Obrador comenzó su alocución, la gente, los de Temaca, esperaban pronto las palabras de apoyo. Y las esperaban con impaciencia, porque López Obrador, desde un principio se caló una cachucha negra que, en letras rojas y blancas decía: “No a la presa del Zapotillo”. Pero el ex candidato presidencial, en lugar de iniciar comentando algo acerca de la presa El Zapotillo, habló del movimiento en defensa del petróleo y de la economía popular, de la incapacidad de Felipe Calderón y de Agustín Carstens para enfrentar la crisis económica, de la necesidad de un plan de austeridad, de los altos sueldos de los funcionarios públicos, de la “chachalaca ladrona de Vicente Fox”, de la purificación de la vida pública y de un cambio en la política económica.

Los de Temaca esperaban, y esperaban atentos. Hasta que llegó el momento. AMLO mencionó: “Les quería platicar esto, yo sé que a ustedes lo que les importa es la defensa de su pueblo. Y ya entrando en la materia, quiero decirles que cuenten con nosotros”. Y los aplausos y los bravos y las vivas estallaron.

López Obrador prometió a los de Temaca que iba a estar atento de lo que sucediera, que los apoyaría en todo momento y enviaría a un senador y un diputado, además de un abogado, para que auxiliara a los pobladores y conocer de fondo lo que se quiere hacer con el pueblo: “Cuenten con nosotros”, dijo, y nuevamente los aplausos y los bravos y las vivas estallaron. Recomendó a los de Temaca “no perder la cabeza” y siempre mantenerse como un movimiento pacífico: “recurren a la fuerza bruta quienes no tienen la razón, y ustedes tienen la razón y la razón siempre triunfa”. Advirtió que no se debe caer en ninguna provocación, pues “sí funciona la resistencia civil pacífica [y] tenemos muchas posibilidades de salir adelante”.

Los de Temaca sonreían. Y no era para menos: ahí, en su pueblo de no más de 600 habitantes, estaba un ex candidato presidencial, un “presidente legítimo”. Sí, ahí, en ese lugar que suele estar excluido de las giras de los gobernadores (Emilio González Márquez no lo ha visitado), diputados y senadores, López Obrador les reconocía su lucha y los apoyaba: “cuenten con nosotros, no están solos”. El clímax del discurso llegó cuando AMLO dijo: “si es necesario, yo me vengo aquí, con ustedes”. Los aplausos y los bravos y las vivas estallaron. Igualmente lo hicieron cuando, al hablar del padre Gabriel Espinosa, considerado por César Coll, director de la CEA, como un revoltoso que solivianta a los de Temaca, comentó: “el padre está actuando como un buen cristiano”.

Al finalizar las palabras de López Obrador, los de Temaca comenzaron a gritar: “se ve, se siente, Obrador está presente”. “Obrador, Obrador, Obrador” y “Temaca sí, presa no. Temaca sí, presa no”. Antes de retirarse de Temaca, López Obrador insistió: “en el caso de que no paren el proyecto y quieran reprimir a la gente, aquí voy a estar”. Los habitantes de Temacapulín se fueron dejando la plaza con sonrisas en los rostros. Una señora con bastón, lentes, pelo blanco y paso lento, comentó a una jovencita: “no vamos a abandonar nuestro pueblo, ni nuestro templo ni nuestra Virgen”. Atrás de ella se miraba una pancarta escrita con marcador negro en papel amarillo fluorescente: “El miedo es nuestro peor enemigo”. En Temaca, el día de la visita de López Obrador el miedo huyó: no se le vio por ninguna parte.



::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

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