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miércoles, febrero 11, 2009

El INAH realiza prospección arqueológica en El Zapotillo



Panorama de Temacapulín, poblado que se pretende inundar con el embalse de la presa El Zapotillo. E.PACHECO

  • La Conagua aportó tres millones 676 mil pesos

En octubre se determinará si hay hallazgos dignos de proteger en el área a inundar

EL INFORMADOR

EL ZAPOTILLO, JALISCO.- Desde noviembre pasado, un equipo de nueve investigadores realiza labores de prospección arqueológica en el área de embalse de la presa El Zapotillo, para que en octubre se determinen si existen o no vestigios prehispánicos de relevancia.

De no haberlos, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) emitirá la autorización para la construcción de este proyecto. En caso contrario, la dependencia negará el permiso para inundar los sitios específicos en los que haya habido hallazgos.

Así lo estipula el convenio de colaboración firmado a finales de 2008 por el INAH y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para realizar el proyecto denominado "Salvamento arqueológico de la presa de El Zapotillo", que tendrá un costo de tres millones 676 mil 247 pesos aportados por esta última dependencia.

Las cláusulas del documento, obtenido a través de la Ley de Transparencia (Infomex, folio 1115100001109), determinan que la Coordinación Nacional de Arqueología coordina los trabajos de prospección para la ubicación y registro de sitios arqueológicos y el Centro INAH Jalisco se encarga de la ejecución, control y dirección de las obras, encabezadas por la arqueóloga Marisol Montejano (quien obtuvo permiso del Consejo de Arqueología para este proyecto en marzo de 2008).

A pesar de que en la octava cláusula se explica qué pasará si se encuentran o no hallazgos, nunca se hace mención a que la obra podría cancelarse; únicamente se señala que las áreas donde se determine que hay patrimonio, no serán "afectadas". La pregunta al INAH es cómo se pueden aislar estas zonas. Hasta el momento no se ha podido conseguir ninguna entrevista con trabajadores de la dependencia, ya que hay instrucciones de no hablar con la prensa por ser éste un tema "delicado".

La prospección es realizada por ocho arqueólogos contratados, quienes trabajan en equipos de dos, con peones para trabajos de desmonte. Los primeros ocho meses son para localizar, registrar y catalogar asentamientos; identificar y diagnosticar el estado de conservación de los sitios y así establecer las prioridades de protección técnica y legal de éstos; el levantamiento topográfico; y la recuperación del material en superficie.

La etapa de gabinete -dice el documento- es la "más importante", ya que es cuando se interpretan los materiales recuperados en campo, para realizar el informe técnico final y formular el planteamiento de excavar sitios que podrían ser afectados por la Conagua.

Puntos clave del convenio

- La Conagua aportó tres millones 676 mil 247 pesos al INAH para realizar la prospección arqueológica en el área a inundar. La segunda fase es de gabinete y aún no se sabe el costo, pues dependerá de los resultados obtenidos en el trabajo de campo.

- Concluidos los trabajos (aproximadamente en octubre), el INAH emitirá en un plazo no mayor de 30 días naturales la autorización para la construcción de la presa. Asimismo, el Instituto podrá emitir autorizaciones parciales para no "retrasar" el programa de construcción.

Si los resultados determinan que un área específica no debe ser afectada, el INAH negará la autorización para estos sitios.

- Ambas instituciones podrían realizar alguna publicación, carteles, folletos, boletines u otros medios que se determinen de los hallazgos más relevantes producto de la prospección.

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