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martes, octubre 14, 2008

Opinión - Jorge Gómez Naredo

Artículo publicado en La Jornada Jalisco, el 13 de octubre de 2008.

¿Qué hacer?


Alfonso Gutiérrez Carranza, secretario de Salud en imagen de archivo
Alfonso Gutiérrez Carranza, secretario de Salud en imagen de archivo Foto: HECTOR JESUS HERNANDEZ

I

Un mosquito vuela, va de aquí para allá, se acomoda en un brazo o en una pierna, en la espalda o en el cuello, con su pequeña trompa (llamada probóscide) penetra la piel de un humano y lo infecta de varios virus que producen, después, una enfermedad llamada dengue.

Aunque las autoridades lo nieguen, existe una epidemia de dengue en Guadalajara. El reportero de La Jornada Jalisco, Mauricio Ferrer, lo constató en carne propia. Cientos de personas en toda el área metropolitana han sido picados por mosquitos que transmiten dengue y ahora convalecen de la enfermedad. Las autoridades sanitarias del estado no han tomado medidas preventivas para impedir que la epidemia se propale: se observan negligencia y justificaciones absurdas. El jueves pasado, el titular de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ), Alfonso Gutiérrez Carranza, dio una explicación que debería ser enmarcada como una de las más disparatadas que se han mencionado en las administraciones panistas: “La movilidad urbana, es decir, el trasladarse de un lugar a otro puede hacer que brinque el dengue, es algo que ocurre. No le podemos decir a las personas ‘no te subas a un camión, ni vayas a otra colonia’. No soy el mago ni el responsable del tránsito”. Sí, que la gente salga de sus casas es la causa del dengue.

¿Cuáles son las funciones de la SSJ?, ¿acaso no debería pugnar para que enfermedades endémicas no se propalen entre la población?, ¿no debería prevenir las enfermedades, luchar contra ellas y hacer un análisis de las causas y de las posibles soluciones? Parecería que Alfonso Gutiérrez Carranza vive en otro mundo: un mundo alejado de la problemática de cientos de miles de jaliscienses.

II

Como los mosquitos que portan el virus del dengue, también los funcionarios públicos vuelan. Y vuelan lejos. Una comitiva bastante robusta fue a Nueva Zelanda, dizque para promocionar y fortalecer a Jalisco en estos tiempos de crisis del capitalismo neoliberal. Iban encabezados por Emilio González Márquez. Sí, Jalisco rumbo a la conquista de Nueva Zelanda: muchas pláticas, muchas reuniones, mucho turismo. La intención, argumentó el gobernador en su primer día en tierras tan lejanas, fue “establecer una alianza con este país, yo creo que puede ser una relación ganar–ganar y es por eso que estamos aquí”. Sí, ganar y ganar, no dejar nunca de ganar.

Convenios signados, compromisos para que pronto Jalisco se integre más a Nueva Zelanda y el tráfico comercial, cultural y científico se estreche: logros al por mayor. Ahí estaba, siempre, en las mesas donde se discutían los grandes e históricos acuerdos, el diputado panista Jorge Salinas, quien quiere, desea y anhela ser el próximo alcalde de Guadalajara y, si el futuro es condescendiente, llegar a gobernador de Jalisco.

Los viajes ilustran, son provechosos. Y más si se pagan con cargo al erario público, si los funcionarios y empresarios y amigos y conocidos y familiares no ponen un peso de su peculio. Esos son los viajes que se deben aprovechar: aunque los acuerdos firmados no fructifiquen y quede todo en letra muerta: lo viajado y lo vivido, ni el pueblo lo puede quitar.

III

Muerte por aquí y por allá, muerte en todas partes. El país se ha vuelto un escenario donde la sangre es la constante: ejecutados, ajusticiados, descabezados, masacres, etcétera. En Lagos de Moreno, Jalisco, la semana pasada ocho policías estatales fueron brutalmente balaceados por presuntos Zetas. Alrededor de 800 cartuchos percutidos se encontraron en la escena del crimen. Murieron cinco policías, tres se debaten entre la vida y la muerte y dos civiles fueron resultaron heridos.

González Márquez había mencionado antes de sucedida la mascare en Lagos de Moreno una frase de las que le gusta gritar: “vamos a partirle la madre a los narcos”. Así de fácil, así de rápido. Esta actitud resume la forma cómo la mayoría de las autoridades (municipales, estatales y federales) conciben un problema profundo y complejo. Para ellos, todo se resume en una guerra, en una batalla que hay que ganar, en sangre que falta derramar. Sí, una simple cuestión punitiva.

Las muertes relacionadas con el crimen organizado han aumentado de una manera preocupante. Pero el problema no se solucionará con declarar una guerra y llevarla a cabo de manera torpe. El tráfico de drogas y la consolidación del crimen organizado son problemas profundos provocados por la corrupción, la pobreza indignante que experimenta el país, la falta de empleo y muchos otros factores que las autoridades nacionales y estatales ni miran ni escuchan ni atienden.

IV

Ante una epidemia de dengue que no es atacada eficientemente ni fue prevenida por las autoridades sanitarias estatales; ante un viaje con cargo al erario donde los funcionarios públicos se van de turistas y regresan sin logros ni acuerdos que valgan el dinero invertido en sus periplo por el mundo; ante organizaciones dedicadas al tráfico de drogas que se matan y matan un día sí y el otro también, ¿qué hacer?, ¿qué hacer ante gobernantes ineptos y faltos de sensibilidad?, ¿qué hacer ante la inutilidad de las autoridades para afrontar problemas cotidianos?, ¿qué hacer ante un país que se viene abajo, que se cae en pedacitos?, ¿qué hacer ante un gobierno estatal que ha demostrado, en tan sólo dos años, una supina incapacidad?, ¿qué hacer?

jorge_naredo@yahoo.com

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