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martes, octubre 07, 2008

El ingreso a una nueva era.

El ingreso a una nueva era.
Por Michael Liebig.


Reseña Estratégica, 4 de octubre de 2008 (www.msia.org.br).-
Hay que ser mesurado al emplear el término "histórico" para referirse a los acontecimientos actuales. No obstante, el quebranto financiero de Estados Unidos en este mes de septiembre, sí merece que tal caracterización. En tan sólo unos cuantos días aparecieron en la prensa alemana muchos comentarios que indican que la crisis financiera centrada en Estados Unidos se puede ver, sin lugar a dudas, como un cambio abrupto.

El Neue Zürcher Zeitung del 23 de septiembre dijo en su editorial que somos testigos del "fin de una era" pues "hay indicios de que nada será como antes de la irrupción de la crisis financiera -se ha puesto en marcha la transformación irreversible de los mercados financieros internacionales," Yo subrayaría que no sólo en los mercados financieros.

El editorial principal del Frankfurter Allgemeine Zeitung del 21 de septiembre reconoció que la ruptura no se produjo tan sólo en el terreno financiero, sino también en el geopolítico, "¿Se le llamará a este siglo estadounidense? Existen motivos para decir que no, si las cosas siguen el curso actual. Ahora mismo, al final de la primera década, Estados Unidos ha llegado al grado más bajo (…) la quiebra alcanzó la política estadounidense y sus entrañas. Neoliberalismo y neoconservadurismo se han abatido." Esto se dice en un periódico que hasta el día de ayer no había dejado de respaldar o al menos racionalizar el pensamiento neoliberal y neoconservador estadounidense.

Todavía más claro que este editorial es el encabezado del FAZ del 19 de septiembre. El comentario editorial de primera plana titulado "Luego del derrumbe" iba acompañado con la fotografía de un billete de dólar ajado con una nota que dice que ahora lo que cuenta es la leyenda "In God We Trust." (En Dios confiamos).

La palabra alemana para referirse a "caída" -Untergang- tiene una connotación histórica especial para los alemanes que vieron la untergang de un sistema tres veces en el siglo pasado: 1918, 1945 y 1989. Esta última fecha fue el inicio de la "era de la post guerra fría" y la supremacía estadounidense y ahora -a 19 años de la caída del Muro de Berlín- esta era llega a su fin.

En tan sólo unos meses se ha desatado un debate fascinante en la prensa suiza y alemana sobre si Europa y Alemania pueden "desacoplarse" de la crisis de Estados Unidos. Me parece que los acontecimientos de las dos últimas semanas pueden resolver este debate. Europa tomará la iniciativa y seguirá su propio camino para hacer frente a las consecuencias de la crisis estadounidense. El discurso del Presidente Francés, Nicolás Sarkozy ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, no es el único indicio claro de esto.

Un discurso político y económico nuevo.
La reacción de la pragmática Angela Merkel ante la crisis financiera de Estados Unidos lo dice: Desde el 19 de septiembre, la canciller Merkel acusa casi a diario a los gobiernos británico y estadounidense de haber obstruido su propuesta -muy moderada- en la reunión de Heilgendamm del Grupo de los 7, realizada en junio de 2007: Mayor "transparencia" de los mercados financieros, capital para deudas con varios respaldos financieros y la regulación de los fondos de riesgo y de las agencias calificadoras de organismos y actividades financieras. Merkel dice que nunca compartió el parecer tan de moda de que la globalización significa el debilitamiento del Estado.


La legislación alemana bien pudiera ser adecuada, pero los reglamentos de la Unión Europea tienen que mejorar, dijo. El problema verdadero es la falta de "acuerdos internacionales obligatorios para establecer reglas contra la especulación financiera con sentido de la responsabilidad."

El tono del gobierno alemán subió luego de que el secretario de Hacienda de Estados Unidos Paulson dijo que exigiría "con apremio" a otros países su ayuda para que los Estados Unidos puedan reunir los 700 mil millones de dólares para el rescate estatal que pretende llevar a cabo con la compra de "activos" sin valor o sin liquidez de los bancos privados.

El secretario de Hacienda, Peer Steinbrück, dijo que las crisis financiera de Estados Unidos era "doméstica," que la situación del sistema bancario alemán era muy diferente y que no había motivos por los que el gobierno alemán tuviese que intervenir en el mega rescate estadounidense. También el secretario de Economía, Michael Glos, dijo, con un refrán, que Alemania no intervendría en el plan de rescate de Paulson; "Todos debieran limpiar sus casas y sus aceras, así la ciudad se vería mejor".

El vocero de la señora Merkel lo dijo en términos más diplomáticos: Entre Estados Unidos y Alemania "hay diferencias con respecto a la responsabilidad y los efectos de la crisis."

El rechazo al plan de rescate de Paulson tuvo el respaldo de los partidos de la oposición y de destacados institutos económicos. Las excepciones fueron -muy graciosas- del dirigente del Partido Izquierda, Oskar Lafontaine, y de Norbert Walter, jefe de economistas del Deutsche Bank, que tiene una importante presencia en Estados Unidos. Sin embargo, el Deutsche Bank compró 30 por ciento de las acciones (y tiene la opción de comprar 20 por ciento más) del Postbak de Alemania, un banco que tiene 14 millones y medio de clientes "pequeños."

Se trata de un giro digno de tomar en cuenta, ya que el Deutsche Bank hasta hace poco se había especializado en inversiones bancarias y clientes adinerados. Con gran alivio, la opinión pública alemana recuerda que 70 por ciento del sistema bancario alemán está regido por la ley pública y, en especial las cajas de ahorro y las cooperativas bancarias.

Por su parte, el primer ministro francés Fillon dijo que Francia no era culpable de los "platos rotos" de Estados Unidos. Y el representante francés en el FMI, Dominique Strauss-Kahn, dijo al FAZ el 24 de septiembre: "No olvidemos que, ante todo, estamos ante una crisis estadounidense y que la mayoría de las pérdidas han ocurrido en Estados Unidos. Por lo tanto, el enfrentar esta crisis es una tarea que corresponde en primer lugar a los estadounidenses."

Inclusive es muy probable que el gobierno británico tampoco quiera involucrarse en el plan de Paulson. En contra de la letanía del derrumbe económico de Europa continental de Ambrose Evans-Pritchard del London Telegraph, es Gran Bretaña, precisamente por su dependencia de la "industria financiera," la que puede transformarse en el "enfermo de Europa." Que las lonjas europeas -y las lonjas emergentes- hayan pujado tanto como la estadounidense no se debe tanto a "temores de los inversionistas" a una severa recesión europea como al resultado de las repatriaciones de emergencia de capitales de los estadounidenses.

Esas repatriaciones significan cambiar euros por dólares, lo cual explica porqué el dólar permanece estable en condiciones de crisis. La tasa de cambio del dólar no es de verdad motivo de confianza en la economía de Estados Unidos.

Claro, los europeos van a cooperar con Estados Unidos para hacer frente a la crisis y evitar un derrumbe que en reacción en cadena arrastre al sistema financiero. No obstante esto, estoy completamente seguro de que no aceptarán ningún chantaje para subsidiar la bancarrota interna del sector financiero estadounidense.

Si George Bush va a la Asamblea General de las Naciones Unidas para decir que "nuestras economías están más conectadas que nunca," los gobiernos sabrán de antemano que quiere decir ese mensaje, pero no va a conseguir los subsidios que busca. El futuro presidente de Estados Unidos va a hacer lo mismo. La respuesta general será similar a la del primer ministro ruso Putin: A su debido tiempo tendrán que realizarse conversaciones para una "arquitectura financiera nueva," pero tendrá que partir de la lección aprendida de que "el mundo no puede depender una sola máquina de hacer dinero."

El punto de vista de Putin no es aislado. La prensa alemana difundió ampliamente las reacciones en América Latina a la crisis estadounidense. El Presidente de Brasil, Inácio Lula da Silva, dijo, como informó la prensa alemana, que Estados Unidos tiene que ocuparse de sus asuntos y que Brasil no sería arrastrado por la crisis estadounidense. Los mismos bancos que por décadas han sermoneado y presionado a Brasil, ahora se han hundidos por sus actos. Se informa que la Presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, dijo que el banco Lehman, que hace poco había advertido que Argentina podía caer de nuevo en la insolvencia, está en la quiebra.

El crédito de Estados Unidos.
El problema fundamental de la crisis financiera estadounidense es el crédito de Estados Unidos. Con la nacionalización de Fannie Mae y Freddie Mac, el Congreso elevó la deuda federal de 9 billones 800 mil millones de dólares a 10 billones 600 mil millones, y con el plan de Paulson a 11 billones 300 mil millones de dólares. El gobierno de Estados Unidos "posee" ahora las deudas de Fannie Mae, de Freddie Mac y de la aseguradora gigante AIG, que probablemente agregarán otros 6 billones. El déficit presupuestal del año fiscal 2008-2009 llegará probablemente a 1 billón 600 mil millones de dólares.


Más temprano que tarde, la cuestión del crédito de Estados Unidos saldrá a la superficie. La posibilidad de una moratoria estadounidense es "la chiva en la cristalería" de las finanzas internacionales. Ya se han presentado dudas sobre el crédito de Estados Unidos en la prensa europea, aunque cautas. El 20 de septiembre, el NZZ escribió: "La solvencia del Estado americano puede sufrir presiones mayores" cuando la deuda total de Estados Unidos llegue a "más de los 20 billones de dólares."

En una entrevista concedida al FAZ el 17 de septiembre, el viejo banquero estadounidense Peter G. Peterson dijo "Dentro de poco Estados Unidos estará endeudado con los extranjeros en una dimensión comparable al endeudamiento de algunos países en desarrollo." Peterson dijo que los últimos sobresaltos financieros de los Estados Unidos eran "los acontecimientos más extraordinarios que haya visto en mi vida," y comparó las tareas que enfrenta hoy Estados Unidos con la Segunda Guerra Mundial.

La propuesta de Sarkozy.
El presidente francés, a quien le correspondió hablar luego de George Bush en la Asamblea General de las Naciones Unidas, convocó a una conferencia internacional "antes de fin de año para examinar las lecciones de la crisis financiera más grave que haya experimentado el mundo desde los años treintas." Luego de reunirse con el presidente brasileño, Lula da Silva, Sarkozy dijo que el G-8 más China, India, Brasil, México y África del Sur deberían participar en la conferencia.


Por su parte Lula agregó: "Las instituciones económicas internacionales no tienen la autoridad ni los instrumentos necesarios para detener la anarquía de la especulación. Tenemos que reconstruirlas por completo." Sarkozy dijo que la conferencia que había propuesto tendría la tarea de "reconstruir un capitalismo reglamentado, uno en que ninguna parte de la actividad financiera quede al capricho de los operadores del mercado, sino uno en el que los bancos hagan su trabajo que es el de financiar el progreso económico y no la especulación."

Cuando Sarkozy propuso que la conferencia internacional se realizase antes de fin de año, se debe recordar que la presidencia de Francia de la Unión Europa termina el 31 de diciembre, y ya para el 5 de noviembre sabremos quien es el futuro presidente de Estados Unidos. La propuesta de Sarkozy está coordinada con Alemania. El "estadista más viejo," el ex primer ministro Heltmuth Schmidt, ha propuesto exactamente lo mismo que Sarkozy.

Alemania fue representada en la Asamblea General de las Naciones Unidas por el ministro del Exterior, Frank-Walter Steinmeir. En una entrevista concedida a Wirtschaftswoche desde Nueva York, Steinmeier, que será candidato a canciller por el Partido Socialdemócrata el año entrante, hizo una observación trascendental para la reforma estructural del sistema financiero: El sector financiero ha servido a la economía real.

Steinmeier dijo que "Alemania no ha seguido las modas económicas para depender de los sectores de los servicios y las finanzas… Que algunos países obtengan casi la totalidad de sus ingresos de las actividades financieras no es nuestra norma. Por lo tanto, hoy somos la economía industrial más sólida de Europa. Que la crisis financiera no haya afectado a Alemania al grado que lo hizo en Estados Unidos o Gran Bretaña es algo que tiene que ver con la fortaleza industrial de nuestra economía." Steinmeier agregó: "Estamos en una etapa de transición. El mundo está en la búsqueda de un orden nuevo. Seguro, este orden tendrá que ser multipolar." Es cierto, el ancien regime del capitalismo financiero post moderno está acabado, estamos entrando a una era nueva.

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

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