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miércoles, septiembre 17, 2008

Homenaje a Pepe

Humberto Ortiz

Resulta complicado decir algunas palabras acerca de Pepe, teniendo tan cerca su ausencia y estando tan presente en nuestra memoria.
Resulta muy complicado hablar cosa por cosa teniendo enfrente un cúmulo de emociones que se imponen y no deja ver las partes. Algo sucede, porque por más que intentas decir lo fundamental te queda la impresión que algo falta, que no está completo.
Pepe llegó a Jalisco hace 3 años. Nadie nos lo presentó, nadie nos avisó, nadie nos dijo que alguien vendría a tratar de dar orden y sentido a las manifestaciones espontáneas y no espontáneas, en torno a la candidatura de López Obrador.
No hubo embajador, ni ceremonia, Pepe llegó sólo, tal cual lo conocimos, sencillo, con una misión, una carpeta con teléfonos de amigos y la enorme responsabilidad de armar una estructura a corto plazo que fuera el motor de la campaña de Andrés Manuel López Obrador aquí en Jalisco.
Estamos hablando del 2005, año en el que un 7 de abril le es retirado el fuero al Gobernador del distrito federal y una parte del movimiento de izquierda en Jalisco empieza a salir a la calle, recordando tiempos mejores.
Así inicia para mi este recuento, por supuesto que José Zamarripa de la Peña tenia un pasado y una vida, ilusiones y muchas batallas a cuestas, pero para su servidor y para la mayoría de quienes nos encontramos en este lugar, nuestro encuentro con él inició así.
El primer contacto se dio quizá en una asamblea, en una cafetería, o en la calle; pero inició con un encuentro amigable y respetuoso. No digo esto de forma gratuita, quizá no hemos valorado lo suficiente en que siempre fue un encuentro sencillo directo y las más de las veces amigable.
Imaginen ustedes, a otra persona, digamos un político tradicional, repartiendo tarjetas de presentación, ostentándose como representante del hombre más famoso, más influyente y quizá más poderoso de México. Seguramente para este personaje cualquier ciudadano sería poca cosas pasaría por encima de las organizaciones, se movería en vehículos de lujo, vistiendo formal, comiendo en restaurantes caros; por que pensándolo bien eso hubiera sido lo “normal” y casi nunca reparamos en ello, casi nunca reparamos en lo extraordinario de Pepe.
Zamarripa era de otra condición y venia de ser gobierno y del mejor gobierno que ha habido en la historia reciente de México. Eso le daba una visión muy clara y lo hacía tener una ruta propia, la que deviene de haber formado parte de una generación de la Izquierda mexicana, sin duda la más exitosa en el sentido del crecimiento de los movimientos sociales y sobre todo en cuanto a los triunfos electorales.
Su forma de ser, sencilla, haciendo de la política una forma de relación humana, fue lo que le abrió las puertas de todos los municipios de Jalisco; esa forma de ser, no era una postura, una careta, una estrategia de marketing para avanzar políticamente; era su propia condición de ciudadano, de mexicano y sobre todo de patriota.
Me tocó estar con él en buena parte del Estado y fui testigo de su paciencia y buenos oficios para ir tejiendo las redes de apoyo a López Obrador, en un contexto de abandono político y bajo una atmosfera de manipulación y utilización de las expresiones sociales y políticas.
Esos encuentros no fueron sencillos había dolor y abandono, a pesar de que la última esperanza la encarnaba López Obrador, la historia de manipulaciones y mentiras pesaba fuertemente sobre personas, organizaciones y movimientos. Pepe lo sabia y caminó con paciencia y mucho respeto a los diferentes proceso y a las distintas condiciones políticas y humanas de las personas. No presionó dejó que se recuperara la confianza poco a poco, con los hechos con la congruencia.
Habló con la verdad, no prometió puestos ni candidaturas, sólo habló con la verdad y tuvo un trato digno. Para la mayoría de la gente humilde y honesta ello fue suficiente.
Lo que voy a decir, no lo diré por que Pepe haya fallecido, igual lo diría en vida si me lo hubiera permitido…Fue Zamarripa muchas cosas que no hay que olvidar, fue el primer político que me tocó conocer que hacia de la práctica política una profesión seria; al primero que ví que en cada cita, llegaba a tiempo, tomaba nota de los acuerdos y les daba seguimiento; al primero que al llegar a su casa estudiaba lo hecho y hacia una agenda puntual.
Zamarripa se abría paso por sus ideas y su actitud de obrero de la política.
Con Pepe comprobé que no se puede hablar de un verdadero cambio y seguir haciendo política de forma tradicional….que ningún movimiento político puede poner en riesgo la vida de las personas que es en última instancia el fin de la política misma.
Nadie tiene el derecho de llevar irresponsablemente un movimiento a la derrota y menos aún al fracaso personal.
“Hay que ir hasta donde te de el movimiento”, solia decir, “no puedes llevar las cosas más allá de donde la gente está dispuesta”.

Entendí por su ejemplo que poner las verdaderas ideas, que son las que pasan la prueba de la verdad, en el centro de la acción, hacía que ellas mismas se abrieran paso. Su estilo de hacer política, pragmático y directo llegó desesperar a quienes requieren de la discusión como método para aceptar la realidad, pero él al igual que muchos otros luchadores sociales, venia de dejar atrás una generación que hizo del análisis político una forma de vida caracterizada por poner la acción intelectual por encima de la práctica política.
Pepe no rehuyó la discusión; discutía una vez, dos veces y pasaba a la acción, al activismo, a la resistencia y la lucha.
Nunca buscó convertirse en vanguardia, a lo sumo quiso caminar junto a las personas, caminar con dignidad, con la frente en alto y agradeciéndole a la vida la oportunidad de vivir pleno. Por que definitivamente nuestro amigo vivió exactamente como él lo decidió dedicado en tiempo completo a la lucha.
La forma de entender la política y ponerla en práctica en Zamarripa, fue sin duda el resultado de su circunstancia y la puesta en práctica de su pensamiento ético. Me consta, rechazó candidaturas y cargos por los que otras personas de la izquierda hubieran enloquecido.
Decir en este México que alguien pudo haberse enriquecido con la política y no lo haya hecho, puede parecer algo increíble o ser tachado de tonto. José fue un funcionario de primera importancia, un dirigente nacional y un hombre cercano a los verdaderos círculos del poder político y nada de eso le quitó el sueño o lo movió un centímetro de sus ideas.
Nunca necesitó traer la cartera llena para sentirse seguro, ni vestir de marca para ser escuchado, su fortaleza venia de la fortaleza de la gente humilde y sencilla que lo veían como una extensión de López Obrador, a pesar de tener su personalidad y forma de trabajo propia. Sin embargo, nunca le fue dado un cheque en blanco, avanzó como se avanza en la política; cumpliendo acuerdos, estando las personas y entablando relaciones horizontales, entre iguales.
Esa forma de ser tan sencilla resultaba molesta para quienes han contribuido a la degradación de la política y él lo sabia. También entendía la ofensa que significaba no hablar de componendas y acuerdos con quienes que han hecho de la política un negocio.
Jamás aceptó entrar a un restaurante caro para hablar de política, jamás aceptó ayuda de extraños, ni un centavo viniendo de desconocidos o de personas que veían en Pepe un escalón para llegar más alto. Eso hay que decirlo y repetirlo sobre todo en estos tiempos, sobre todo aquí Jalisco. Nunca nadie podrá decir que el dirigente de las redes fue deshonesto, donde pepe se paraba, estaba el orgullo de todos nosotros.
No estoy descubriendo nada sobre su personalidad, muchos de ustedes lo conocieron bien, sólo estoy diciendo lo que creo que se debe quedar con nosotros, solo destacando aquello que le hizo ganarse el respeto de todos.
Por que también hubo personas que no estuvieron de acuerdo con él, pero lo respetaron al igual como él los respetó. Jamás llevo las diferencias políticas al plano personal.
La mañana del 3 de julio del 2006 nos vimos y platicamos en la calle caminando, como cuando hablábamos cosas importantes me dijo: “Tienen tomado el aparato, se metieron al IFE, no vamos a prosperar en los tribunales, pero si bajamos las manos van a pasar por encima de nosotros y eso no lo vamos a permitir.” Sentí entonces que la verdadera lucha estaba iniciando, que había que soportar el golpe y defender a los nuestros. Volteé a verlo estaba tranquilo, a las pocas horas del fraude sabía claramente el escenario de resistencia.
En verdad nadie estábamos preparados para lo que se venía, nunca pasó por nuestras cabezas esa posibilidad de un fraude de semejantes proporciones. Bajo ese contexto la experiencia de Pepe fue fundamental, nadie mejor que él para luchar sin bajar la guardia, por que mientras el movimiento en otras entidades se vió disminuido, aquí no dejamos de caminar; a veces crecemos, a veces nos mantenemos y eso ya es ganancia en una actividad tan desprestigiada como la política. El pasa asamblea nacional, Jalisco fue la cuarta entidad que más ciudadanos llevó a la plancha del zócalo.
Pepe cargó con muchas cosas a cuestas, hace apenas una semana me decía que le preocupaba que no pudiéramos detener el grado de descomposición social que se viene dando a todo lo largo y ancho de México. Le comentaba que eso estaba fuera de nuestra esfera y me contestó que si el país se empezaba a derrumbar, nadie, ni nuestro movimiento lo podría detener.
El movimiento nos ha hecho bien, nos hemos entendido mejor, la lucha nos ha hermanado y en las luchas nos han enseñado a respetarnos y entendernos. Quizá nos preocupa de más las diferencias que tenemos, creo que podemos caminar juntos, iguales y diferentes. La lucha por el petróleo nos ha dicho que sí, que ello es posible.
Ese sería el verdadero homenaje a la memoria de Zamarripa, aprender a vivir con nuestras diferencia, a caminar y vernos diferentes, y respetar las diferencias, reconociendo el pluralismo y poniendo las reglas universales de la convivencia: El respeto, la igualdad, la equidad, sobre la mesa.
Nuestro amigo José Zamarripa vino a Jalisco a sembrar, a aportar, en esta tierra que pudiera ser como alguna vez lo dijo, un poco individualista, o tal vez egoísta, pero nunca malagradecida con alguien como nuestro querido compañero Pepe Zamarripa


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando a Andrés Manuel López Obrador en 2008::

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