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miércoles, abril 15, 2009

México desde abajo

Atando cabos
Cambio de Michoacan
Javier López Osorio


Andrés Manuel López Obrador nos sigue sorprendiendo, ahora como ensayista de una realidad nacional lacerante vivida desde abajo, al recorrer dos mil 38 municipios del país; durante más de 430 días transitó por 148 mil 173 kilómetros de caminos pavimentados y de terracería, para llegar a los pueblos más apartados de México, nos dice en su texto aparecido, en cinco entregas, en el periódico La Jornada nacional.

Haciendo uso de un lenguaje directo y lleno de sentimientos de su amor por México, López Obrador nos hace partícipes de una realidad dolorosa, llena de contradicciones, pobreza y desigualdad social inocultables, dentro de un país con una vasta riqueza natural y humana. Aquí nos vuelve a compartir sus vivencias y reflexiones, ahora sobre la gran diversidad geográfica y ecosistémica, las condiciones de devastación de nuestros recursos naturales y la inhumana explotación de los trabajadores, los contrastes entre regiones, la desigualdad, la marginación, la pobreza, la alta y peligrosa corrupción gubernamental, y la vocación de trabajo y humanidad que hay en el pueblo mexicano.

Documento de primera mano, que sin perder los detalles del acontecer y con un amplio conocimiento de la historia nacional se orienta a delinear un país propio, proponiendo optimista la necesidad de “una verdadera transformación en todos los órdenes de la vida pública”, único camino para darle viabilidad histórica a esta nación. Con ello nos hace recordar el magnífico texto de Guillermo Bonfil Batalla, México profundo, integrando la visión de los de abajo, de los sin voz, en cotidiana reafirmación de su ser mexicano, surge el complemento de un proyecto civilizatorio, que sin olvidar a los indígenas incluye a una gama más amplia del pueblo mexicano, que busca reorientar la vida nacional hacia la construcción de un proyecto alternativo de nación.

En contra de aquel “México imaginario” descrito por Bonfil y asumido en la lectura que López Obrador hace del país, ubicando la figura actual de “una República aparente, simulada, falsa; que ha confiscado todos los poderes”. Considerando la presencia de una “especie de gobierno mafioso o de dictadura encubierta (que) no sólo ha nulificado la vida democrática, sino que ha causado una infame e inmoral desigualdad económica y social”.

Lo vivido en este largo camino por el México de abajo, de las mayorías, lo lleva a afirmar con visión de estadista: “La renovación (que requiere el país) tendrá que darse de abajo hacia arriba, a partir de una revolución de las conciencias, de un cambio de mentalidades, con la organización y con la participación de la gente”, donde cuenta a aquellos dos millones 200 mil ciudadanos que se han inscrito como representantes del “gobierno legítimo” y asumen su compromiso de luchar por la transformación de México. Constatando a cada paso la existencia de una gran movilidad social, que busca por muchos caminos las alternativas necesarias para lograr mejores condiciones de vida, más digna e incluyente, enarbolando una lucha desde abajo y desde la izquierda, buscando así la instauración de “una nueva República, más justa, más humana y más igualitaria”.

Municipio por municipio, región por región, López Obrador va detallando las condiciones particulares de cada lugar visitado, observando importantes consideraciones que van estructurando un plan de gobierno desde abajo (para crear “una nueva corriente de pensamiento y, al mismo tiempo, definir estrategias, objetivos y metas para evitar caer en la improvisación y echar a perder algo tan importante y verdaderamente transformador”), que imprime una visión de cómo atender las graves desigualdades presentes, con el señalamiento de importantes acciones que deben realizarse a nivel local, regional y nacional; incluyendo la agricultura, pesca, ganadería, forestal, pequeña y mediana industria, acciones en salud, educación, seguridad social, servicios básicos, medio ambiente, económicas. Bajo un verdadero proyecto transformador del país, basado principalmente en cuatro ejes fundamentales: 1.- Rescatar a las instituciones políticas del Estado; 2.- Cambiar el modelo económico; 3.- Moralizar al gobierno; y 4.- Crear una nueva corriente de pensamiento.

Es pues el desarrollo de una experiencia vital, de contacto humano que en el transcurso de más de dos años de andar, convivir y razonar nuestra realidad nacional, López Obrador nos hace partícipes de un imaginario colectivo incluyente e igualitario, alentando “un pensamiento que ayude a impedir el predominio del dinero, del engaño, de la corrupción y del afán de lucro, sobre la dignidad, la verdad, la moral y el amor al prójimo”.



::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

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