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viernes, marzo 02, 2007

México importó arroz cancerígeno de EU

Se compraron más de 750 mil toneladas, dice senador del PRI

El cereal transgénico estaba infectado con precursores de las temidas aflatoxinas.


1-Marzo-07 -
Publico

En agosto pasado, Estados Unidos advirtió al mundo que sus contenedores comerciales de arroz estaban contaminados con grano experimental transgénico infectado de hongos cancerígenos. México ignoró esa alerta y compró más de 750 mil toneladas del cereal sin que hasta la fecha se sepan los resultados de los análisis practicados al grano.

Así lo denunció el presidente de la Comisión de Desarrollo Rural del Senado, el priista Heladio Ramírez López, quien agregó que el arroz comprado por México había sido rechazado por la Unión Europea.

En reunión de trabajo con productores de arroz de México, Inglaterra, Guayana y Trinidad y Tobago, el legislador trazó un lúgubre retrato de la situación del cereal en el país.

En 1990, México era autosuficiente: 25 mil productores plantaban 250 mil hectáreas del cereal más cultivado del mundo; hoy lo siembran 5 mil 400 productores en 65 mil hectáreas. De 70 molinos arroceros que había hace una década, sólo quedan 36.

Ramírez López dijo que las políticas oficiales dejaron en el abandono a los productores de arroz, pues los obligaron a recurrir a la banca privada, cuya falta de respuesta literalmente los envió a la quiebra.

Una consecuencia es que hoy México importa más de 750 mil toneladas anuales del cereal, para abastecer 70 por ciento del consumo nacional.

Por si fuera poco, se acerca la desgravación total de aranceles en el marco del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, y los empobrecidos productores nacionales tendrán que competir con los productores de Estados Unidos, que reciben hasta 99 por ciento de subsidio de su gobierno.

Ante los productores y legisladores de otros partidos, el ex líder campesino condenó la aceptación no controlada de un arroz que rechazaron las autoridades sanitarias de la Unión Europea “por ser transgénico y por contener hongos precursores de aflatoxinas, probados agentes cancerígenos”.

Cuestionó que las autoridades no apliquen las medidas de control fitosanitario que demandan tanto la salud del pueblo mexicano como la del ambiente.

Ramírez López recordó que en agosto de 2006 Estados Unidos avisó que sus contenedores estaban “inexplicablemente” contaminados con el arroz transgénico LL601 de Bayer, el cual contenía precursores de aflatoxinas.

Esa alerta hizo que Japón cancelara sus importaciones de arroz estadunidense y puso a todo mundo en alerta, incluido México. Los precios del cereal se desplomaron 65 por ciento.

De acuerdo con el legislador, las autoridades a cargo de verificar que sólo puedan entrar al país los productos transgénicos aprobados no han hecho su tarea; citó en particular a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Cofepris, que depende de la Secretaría de Salud.

Aunque el 13 de septiembre pasado se tomaron muestras del arroz que están comiendo los mexicanos, no se ha ofrecido a la población ninguna información.

México • Angélica Mercado

domingo, febrero 04, 2007

Opinión - Antonio Gershenson

La derecha, fuera de este tiempo

La Jornada

Hubo una serie de hechos que se iniciaron con un debate que se dio en el contexto de la reunión anual de Davos. Participaron Lula, presidente de Brasil; el inquilino de Los Pinos; Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, y el principal directivo de una enorme empresa estadunidense, ALCOA, de apellido Belda. El debate fue coordinado por una periodista de la oficina en Londres de una cadena internacional de televisión.


Se trataba del desarrollo y perspectivas de América Latina. Hubo dos afirmaciones de Calderón que dieron al debate un carácter polémico. Por un lado, habló de dictaduras personales, sin decir nombres. Es claro que no se refería al gobernador de Oaxaca que, si bien es cierto que se ha sostenido en el poder mediante asesinatos, torturas, encarcelamientos, etcétera, también lo es que lo hizo con el apoyo del gobierno federal mexicano. Es más, hay cosas que un gobernador no puede hacer, como la deportación de presos políticos a lugares muy alejados, dentro del país, al estilo de Porfirio Díaz. Entonces, en Latinoamérica, no quedaba duda de que se refería a los presidentes de Bolivia y, sobre todo, Venezuela, aunque no quisiera decirlo francamente.

La coordinadora sí mencionó el nombre prohibido para Calderón, y preguntó a Lula su opinión sobre si Chávez podía ser considerado como factor de intranquilidad en América Latina. Lula no sólo dijo que eso no era cierto, que Chávez había sido elegido tres veces con todas las reglas de la democracia, con observadores internacionales, y que había que considerar los problemas de cada país antes de emitir discursos al respecto.

Tal vez el otro punto polémico fue más a fondo, y seguro que despertó más polémica, ahora entre los cuatro participantes en el debate. Calderón habló en favor del libre mercado y en contra de las nacionalizaciones. Lula, en la misma intervención en que tocó el punto anterior, dijo que no había que asustarse con las nacionalizaciones. Que Venezuela y Bolivia tenían en sus recursos naturales su única riqueza. Que cada país es diferente y que había que comprender incluso que el gobierno de Bolivia quisiera mejores precios por el gas natural que vende a su país, Brasil. Y también dijo, en otra intervención, que se consideró que el mercado iba a resolver los problemas, lo cual no fue cierto.

Lo que dijo sobre esto Insulza, de la OEA, tuvo menos repercusión pero en mi opinión fue muy importante. Dijo que en los años 80, cuando se inició el periodo que nosotros podríamos llamar "de los tecnócratas", se consideró que el Estado era parte del problema, pero no parte de la solución. Y que eso ha cambiado. El papel del Estado está nuevamente en acción. Y hay que hacer algo frente a los problemas. Bolivia no sólo es el país más pobre, sino tiene la peor distribución de la riqueza. Si, en un extremo, en Uruguay el 20 por ciento más pobre de la población recibe 9 por ciento del ingreso nacional, en Bolivia ese 20 por ciento recibe 2.2 por ciento del ingreso nacional. En evidente alusión a México, sin mencionarlo, dijo que si se ganaba una elección por un margen muy estrecho, se iban a tener más problemas.

Por si fuera poco, el empresario Belda también reivindicó el papel del Estado. Indicó que ahora que esto se recuperaba, había que recuperar, también, los 20 años en los que países como China y Corea del Sur sí estuvieron creciendo. Calderón ya no sabía por dónde salirse.

En México, días después, se concentran las manifestaciones de descontento que había habido por el aumento de los precios del maíz, de la leche Liconsa y de otros productos, varios de ellos de la canasta básica. Se conjugan en marchas y en mítines en el Zócalo, en un número de descontentos que no se había dado después del primero de diciembre en que Calderón inició su mandato. Su rollo de defensa del supuesto mercado libre cae ante la realidad de monopolios en México, apoyados y hasta subsidiados por el gobierno. Y los precios aumentados no fueron de mercado, porque, como se ha mostrado, una y otra vez, son más altos que, por ejemplo, en Estados Unidos. Fueron precios de monopolio.

Hay varios indicios de que las marchas y mítines que tuvimos son sólo el principio de una nueva etapa de lucha. No sólo porque lo dijeron los que encabezaron las marchas y los mítines. Por un lado, el primero de enero de 2008 ­faltan menos de 11 meses­, conforme al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), quedan abiertas las importaciones de maíz y frijol, que forman la combinación más nutritiva para quienes no tienen dinero para alimentos más caros. Desde la campaña, López Obrador señaló reiteradamente que esto no debía entrar en vigor, por sus efectos catastróficos para millones de campesinos. La derecha, claro, o se quedó callada o dijo que se debía respetar tal cual el TLCAN.

Por otro lado, Calderón, en una reunión con legisladores de su partido, plantea que deben lograrse reformas para posibilitar la inversión privada en Pemex y en la Comisión Federal de Electricidad. Aunque no les quiera decir a las cosas por su nombre, está planteando pasos privatizadores, desnacionalizadores, prohibidos por la Constitución.

Calderón, cada vez más aislado en Latinoamérica y en el mundo, aferrado a un periodo histórico que nuestra región y el mundo cada vez han dejado más rebasado, se ve también enfrentado a sectores crecientes de la población mexicana. Por eso detesta la derecha mexicana el creciente viraje a la izquierda en cada vez más países de América Latina. Porque lo sucedido con la derecha de esos países le muestra la imagen de su propio futuro.

Opinión - Guillermo Almeyra

La marcha del 31 y el Diálogo Nacional

La Jornada

Nunca había sucedido que, apenas a dos meses de instalado un gobierno mexicano, debiese enfrentar, en un día de trabajo, una enorme marcha de repudio, compuesta a mitad por contingentes sindicales y campesinos numerosos como en un primero de mayo, y por sectores populares que siguen al candidato a presidente que fue víctima de un fraude abierto y escandaloso. En ese sentido, la marcha del 31 fue un éxito y una respuesta a la actual ofensiva brutal y cínica del gobierno del presidente fraudulento contra los derechos democráticos (Oaxaca, Atenco, el fraude) y contra el nivel de vida de los trabajadores. Hay, sin embargo, algunos peros...


Es importante que incluso algunas direcciones sindicales y campesinas charras hayan debido adherirse a la marcha, presionadas por el descontento y el temor a sus bases, pero lo cierto es que lo hicieron para "mostrar los músculos", pero para negociar con el gobierno en mejores condiciones y no para presentar un frente unido de oposición social sino para romperlo (¿mañana, pasado mañana?) si les tiran unas migajas desde el poder. El aguerrido contingente de los electricistas, que saben que están en la mira del gobierno y tratan de formar un frente social para combatir contra la política del gran capital que aplica Calderón, era por eso una excepción. Además, la resistencia priísta a permitir un discurso de López Obrador, y hasta la falta de curiosidad por saber qué diría, se expresó en el éxodo de muchas organizaciones del Zócalo, que quedó amarillo. Dicho sea de paso, esta es una nueva demostración del fracaso del coqueteo perredista con el priísmo que (hasta ahora) se opone a Calderón.

Aunque la Declaración del Zócalo, en líneas generales, hace críticas y formula puntos de lucha correctos, no dice sin embargo cómo organizar el combate para concretarlos ni da objetivos inmediatos. Es más, la exigencia de las organizaciones sociales y del propio AMLO de un nuevo "pacto social" demuestra que, por razones de interés, ignoran deliberadamente el carácter del gobierno y de los capitalistas a los que proponen ese pacto, los objetivos y planes de ambos y el sentido de su política y de su ofensiva. ¿O alguien cree en serio en la neutralidad del gobierno espurio y en el sentido social de los capitalistas mexicanos y de sus achichincles? El discurso de López Obrador demuestra ese mismo intento negociador y conciliador. AMLO formuló objetivos (aumento general de salarios, defensa del campo, etcétera) pero dejó todo en manos de su fracción parlamentaria. Ahora bien, aparte de que la misma es minoritaria y, por consiguiente, en el mejor de los casos sólo puede levantar banderas que le rendirán hipotéticamente en futuras elecciones pero que no organizan hoy, esa fracción es la que aceptó el presupuesto del gobierno, sin presentar una alternativa, y esos partidos son los mismos que presentan en Yucatán a la yunquista ex dirigente panista Ana Rosa Payán como nueva Virgen Roja del derecho, las libertades y el progresismo. Por eso y como la gente tiene politización y olfato, ni el Zócalo se llenó para escuchar al Pejepresidente, ni hubo entusiasmo y creatividad, ni la marcha y el acto posterior contaron con la indispensable proporción de jóvenes necesaria para una lucha seria. ¡Ah!, una vez más los de la otra campaña se destacaron por su ausencia sectaria, y Marcos por su silencio, que Calderón agradece...

El Diálogo Nacional (DN), que trata de asegurar la continuidad de las movilizaciones y de construir un frente social amplio, no puede ignorar cuál es la relación de fuerzas ni dejar de considerar hasta dónde pueden ir sus aliados transitorios y qué se debe hacer para llegar a la mayoría de los trabajadores y de la población. La gente común desconfía de los que se agitan para que el gobierno los vea y para negociar con éste en mejores condiciones, formulando amenazas, pero sin intentar cumplirlas. El DN, contrariamente a AMLO y a la otra campaña, sólo puede subsistir si inicia un trabajo lento pero importante para unir a la mayoría de la población detrás de su programa y de sus objetivos irrenunciables, pero organizándola, explicando un programa nacional y obrero alternativo, cómo construir otro país. Para eso es necesario unir la acción a la palabra. Si a dos meses de la toma de posesión de Calderón más de 100 mil personas se unieron en una marcha es porque existe, en amplios sectores, disposición a moverse si su esfuerzo parece efectivo, tal como lo demostraron el plantón perredista en el Zócalo y la lucha de la APPO hace unos pocos meses. Es posible, pues, preparar con movilizaciones la convocatoria de un paro cívico nacional por las reivindicaciones comunes de los que asistirán al DN y de los que asistieron a la marcha, y en la perspectiva de la lucha por una política alternativa a la del gran capital. Los planes alternativos para la energía, la educación, la sanidad, la ciencia, el campo existen desde hace rato y son fruto de una elaboración colectiva. AMLO los ignoró y los enterró, la otra campaña simplemente los ignora y buena parte de las direcciones sindicales y campesinas los dejan de lado para negociar, como sucedió con los planteamientos de El Campo no Aguanta Más. Pero la esperanza del Peje en los Sabines y en las Ana Rosa Payán o en futuros triunfos en las elecciones por venir no tiene nada que ver con lo que pasa en el país y en el mundo. Calderón sólo puede aplicar su política hambreadora y antinacional con la ilegalidad y la represión (y eso incluye también la anulación de cualquier elección que no esté amañada y preparada, como estuvo la que organizó el PAN). Si se quiere trabajo, defensa del campo, tortillas, democracia, hay que contar por lo tanto con las propias fuerzas. Nadie en el poder nos regalará nada, ni por iluminación del Espíritu Santo hará nada menos que un nuevo pacto social con quienes quiere aplastar.

sábado, febrero 03, 2007

Opinión - Ramon Guzman Ramos

El descontento social

Jornada Jalisco

La estrategia de la derecha en el poder para disuadir o de plano sofocar violentamente a los movimientos sociales empieza a perder su efectividad ante el crecimiento exponencial del descontento colectivo. Daba la impresión que la crisis postelectoral se desvanecía ante al cerco informativo que se le impuso a Andrés Manuel López Obrador. El despliegue sistemático de las fuerzas públicas en varios estados del país parecía completar el operativo político. No tardaría en que las cosas volvieran a su cauce natural y se asentaran en un remanso de calma. Es la imagen que precisamente trató de llevar Felipe Calderón al extranjero.


El agravio que sufrió un gran porcentaje de la población mexicana ante una elección, la presidencial, llena de irregularidades que en ningún momento se corrigieron para darle certidumbre y legalidad, se agudiza ahora con la indignación y la rabia ciudadanas ante la escalada de precios. La gente no se ha olvidado de los mineros muertos en Pasta de Conchos, ni de la muerte y la represión brutal en Lázaro Cárdenas, Atenco y ahora Oaxaca.

Es probable que estos casos hayan sido provocados por descuido criminal y también para contaminar de miedo la atmósfera de por sí enrarecida que se respira en el país. Ahora vemos que no han servido para detener a esa parte de la sociedad que empieza a transformar su impotencia en voluntad y decisión.

Las marchas y concentraciones que se llevaron a cabo el miércoles pasado en varias entidades del país y en el Distrito Federal son una muestra fehaciente del grado de intensidad y expansión que está alcanzando el descontento popular. La gente ha vencido el miedo a la represión y ha vuelto a tomar las calles y las plazas públicas para condenar y rechazar la política de hambre y desesperación que el gobierno federal le impone a la mayoría de la sociedad. En esta visión neoliberal de la economía de libre mercado sólo los ricos y los poderosos tienen derecho a incrementar sus ingresos, no así los de abajo, a los que se les niega rotundamente un aumento salarial de emergencia para conjurar la muerte por inanición.

La crisis política se ha trasladado ahora al seno del gobierno federal. No sólo tiene que enfrentar la arremetida de su propio partido, el PAN, que pretende imponerle a Calderón una línea de extrema derecha y de protección a los privilegios de quienes formaron parte del gobierno anterior, incluyendo al propio Fox, sino que enfrenta una oleada de descontento emergente al que no podrá apagar a sangre, fuego, cárcel y persecución implacables, como se ha hecho en los casos mencionados. Esa imagen de dureza sólo ha pretendido esconder una debilidad que no tarda en hacerse evidente. La disyuntiva a la que se enfrenta el gobierno no podría ser más difícil: o decide recapacitar y abandonar la política neoliberal que le dicta desde el otro lado de la línea George W. Bush, o queda atrapado en una crisis que podría llegar a ser de gobernabilidad.

Decenas de organizaciones sociales de diversa índole han decidido unirse para enfrentar la arremetida del gobierno a la economía popular. Es ya un paso trascendental que estaba haciendo falta. La unidad, sin embargo, ha partido de las cúpulas y por ello mismo ha mostrado ciertos vicios que se tendrían que desterrar. Un movimiento como el que estamos presenciando tendría que asumir el carácter de frente amplio y unitario. En un organismo así las organizaciones que lo integran no tienen por qué renunciar a su autonomía ni a sus principios. El frente se forma por los puntos en que logran coincidir las organizaciones, como es el caso de la lucha contra el alza a los precios y por un nuevo pacto social.

Por eso extraña esa actitud de los líderes de las organizaciones que se movilizan en el sentido de no permitir que Andrés Manuel López Obrador marchara a la cabeza de la columna ni que participara como orador en el mitin. Habría que recordar que es en estos momentos una figura a la que siguen cientos de miles de ciudadanos, quizá millones, en todo el país; que tiene un enorme poder de convocatoria y que ha cuestionado radicalmente la política neoliberal del régimen. Las organizaciones no se contaminan las unas a las otras al marchar codo a codo por demandas comunes.

Lo que ha sucedido es hasta cierto punto explicable porque han sido las cúpulas de las organizaciones y no las bases las que han tomado la iniciativa de movilizarse. No sería raro que en esta decisión estuviera de por medio también un cálculo de beneficio personal. Pero éste que inicia es un movimiento que podría tener un impacto democratizador en las bases de los sindicatos y demás organizaciones que salen a tomar la calle.

Esta podría ser la hora de los trabajadores de la ciudad y el campo. Pero nada impide que las reivindicaciones de carácter económico y social confluyan y se unan a las reivindicaciones de tipo político. El error hasta ahora ha sido, precisamente, que se han pretendido abordar por separado.

En Jalisco tenemos también un ejemplo estimulante de lo que puede lograr la sociedad y la opinión pública cuando se ponen en movimiento y no cejan ante lo que consideran convicciones profundas. Finalmente, la reaparición de la policía secreta, infiltrada, que no sería otra cosa que policía política, no pasó en el Congreso local. El PAN se quedó solo y la iniciativa no se pudo convertir en ley. Es hora también de empezar a probar las pequeñas y las grandes victorias de la sociedad.

viernes, febrero 02, 2007

Opinión - Luis Javier Garrido

El repudio

La Jornada

1. En la historia mexicana ningún gobernante de facto había sido tan repudiado en su intento de llegar al poder por vías ilegales como el panista Felipe Calderón, y no hay tampoco otro que tras haber usurpado la Presidencia de México haya concitado un rechazo tan inmediato a sus políticas antipopulares y antinacionales como este panista que, a menos de cien días de estar en Los Pinos, carece de la menor autoridad moral para ejercer ese poder de hecho.

2. La Marcha por la Soberanía Alimentaria, la Defensa del Salario y el Empleo, que reunió el 31 de enero a cientos de miles de manifestantes de más de 150 agrupaciones campesinas, sindicales, sociales ciudadanas y políticas, anunciando el inicio de una nueva "etapa de lucha" contra las políticas del gobierno de facto y ante el fracaso absoluto del actual modelo económico, es un nuevo anuncio de la situación crítica por la que atraviesa México tras cuatro sexenios de políticas neoliberales, agravada por las decisiones que ha tomado Felipe Calderón contra el poder adquisitivo de la mayoría de los mexicanos ­y cuyo detonador fue el alza del precio de la tortilla­, y de que México se halla en una situación límite.

3. La gran manifestación fue significativa en primer término por su pluralidad, ya que rompe uno de los fundamentos de la estrategia de los últimos gobiernos para poder imponer sus políticas consistente en dividir a las fuerzas sociales en su lucha con el gobierno para mejor controlarlas y cooptarlas. Muy significativo resultó que confluyeran tanto los contingentes de la izquierda como del PRI; igualmente campesinos, trabajadores e intelectuales que simples ciudadanos; lo mismo las columnas de las organizaciones sindicales ­desde las del Frente Sindical Mexicano hasta las de la UNT­ que las de los partidos integrantes del Frente Amplio Progresista, encabezadas por Andrés Manuel López Obrador. Y, en particular, que todas coincidieran en la llamada Declaración del Zócalo, documento que hace un llamado a construir una "amplia unidad social" con un programa concreto.

4. El hecho histórico de que por fin múltiples organizaciones de diversas tendencias confluyan en un programa de lucha política y social, que exige cambios concretos a la política económica y social para hacer del campo la prioridad, así como renegociar el capítulo agropecuario del NAFTA o TLC, es de enorme trascendencia, pues contribuye a fortalecer las condiciones existentes para que el centro del poder político siga desplazándose de Los Pinos a San Lázaro.

5. La apuesta del gobierno ilegítimo de Calderón de que podría seguir imponiendo impunemente políticas antipopulares a los mexicanos durante seis años, como hicieron sus predecesores ­de Salinas a Fox­, gracias a la manipulación que hacen los medios masivos de comunicación, se ha ido así desmoronando junto con el sueño panista de seguir dando al pueblo atole con el dedo, como hicieron en el pasado sus aliados priístas. Las fuerzas sociales y políticas no están desmovilizadas, como ha buscado la extrema derecha que controla el poder político, y lejos de ello anuncian que las cosas van a ser diferentes en el futuro.

6. El sistema de poder que se fraguó en el régimen salinista tras el fraude electoral de 1988, y que suponía que reformulando las instancias políticas bajo la tesis de la supuesta "transición democrática" ­con la alternancia PRI-PAN y dando más espacio a otros partidos­ iba a dar legitimidad al poder público, pues todas las fuerzas políticas y sociales apoyarían el mismo proyecto y así los grupos económicos que se apoderaron entonces del poder en México podríanconsolidar su dominación, se está resquebrajando tras el fraude electoral de 2006 y la situación económica crítica creada por la prosecución de las políticas de los neoliberales.

7. La "crisis de la tortilla", como la llama la prensa europea, no es otra cosa que la punta del iceberg que refleja esa gravísima crisis económica, política y moral del aparato de poder en México, cuyas mafias y grupos corruptos, parapetados tras las siglas del PAN, con un profundo desprecio por la realidad social, creen poder seguir decidiendo impunemente las políticas generales del Estado en función de sus intereses económicos inmediatos, parapetándose en la excusa de que lo único que están haciendo es aplicar con disciplina las políticas monetaristas dictadas por los organismos internacionales.

8. El marco institucional ha sido en estas semanas de abierta simulación, pues el gobierno de facto no hace otra cosa que desafanarse de sus responsabilidades, como expresaba el comunicado de prensa del 31 de enero, asumiendo que el alza de los productos básicos no es competencia suya, como tampoco enfrentar los intereses privados que determinaron la situación, mientras muchos de sus integrantes llegan al colmo del cinismo al negar la existencia de una situación crítica para el pueblo, como Guillermo Ortiz (gobernador del Banco de México), quienes hablan de una situación imaginaria en un pueblo esquizofrénico.

9. La ausencia de una autoridad real moral y política en quien encabeza el gobierno de facto, que no puede ser visto más que como cómplice de los intereses de grupos económicos y, en consecuencia, como un enemigo de las mayorías del pueblo mexicano, deja la decisión de los asuntos públicos en los funcionarios que actúan como mandatarios de esos grupos: Guillermo Ortiz, hombre de las confianzas del Banco Mundial; Agustin Carstens (secretario de Hacienda y Crédito Público), quien actúa como empleado del FMI; el español Juan Camilo Mouriño (jefe de la oficina de la Presidencia), señalado como uno de los principales traficantes de influencias y representante de intereses empresariales extranjeros; Luis Téllez (secretario de Energía), personero de grupos empresariales salinistas y de los intereses oscuros que lo conforman; Gerónimo Gutierrez (subsecretario de Relaciones Exteriores para América Latina), hombre clave del Pentágono y del Departamento de Estado de Estados Unidos; Manuel Espino (presidente nacional del PAN) y mandatario del PP español y de grupos de la ultraderecha europea y latinoamericana. En un régimen espurio y surgido del fraude, sus integrantes no pueden tener representatividad social alguna: no representan más que intereses espurios.

10. El futuro inmediato de México dependerá, una vez más, de la capacidad de presión y de la fuerza que tengan las bases de las organizaciones sociales y políticas para impulsar a su dirigentes a no ceder ante la probable nueva ofensiva oficial, pero el primer paso, sin embargo, ya está dado.

Opinión - Adolfo Sanchez Rebolledo

El sibilino discurso de la derecha

La Jornada

Durante la campaña electoral, Felipe Calderón se planteó "rebasar por la izquierda" a su principal adversario. Ahora, cumplidos los dos primeros meses de gobierno, se ha olvidado por completo de tales aspiraciones. Y no es para menos. La crisis de la tortilla canceló las fantasías económicas, poniendo a la vista el duro rostro de la realidad: el país es más vulnerable y menos dueño de su propio destino que nunca. El mercado no ha resuelto el grave problema de asegurar el abasto de alimentos básicos sin favorecer a los especuladores, cuya impunidad está más que asegurada. Tampoco hay crecimiento; menos, redistribución y empleo. Esa es la triste verdad.


Calderón puede decir a los grandes empresarios del planeta que "México es un seguro contra el populismo", aunque carezcamos de una política nacional alimentaria digna de tal nombre, en parte por imprevisión y torpeza, aunque una de las razones sea la dependencia ideológica respecto a los dogmas del ya decrépito "consenso de Washintong" convertido en el catecismo inamovible de los beneficiarios de la globalización "sin alternativas.

Es esa manera de ver y pensar la realidad mundial, la que lleva a Calderón a confrontaciones que parecen innecesarias, a darle lecciones a los demás sobre asuntos que en México no están resueltos, como el destino de la democracia tras las elecciones de 2006 o el papel que le tocará al Estado desempeñar en Latinoamérica, dado el contexto de integración al vecino del norte. Es imposible pensar en el futuro, como pide Calderón, sin reconocer que la expansión del capitalismo no trajo la era de prosperidad prometida, lo cual obliga a pensar en un cambio de rumbo, no en la reiteración cansina de los tópicos de 1989-1994. No incorporar la crítica de lo ocurrido es desconocer que la globalización por sí misma no producirá fatalmente mejores condiciones de vida para la mayoría de la sociedad humana, antes al contrario: con ella también ha crecido la desigualdad, la pobreza adquiere la dimensión de una catástrofe universal. La increíble modernización productiva, dejada a la suerte de los mercados, deja en la indefensión a millones de seres humanos carentes de todo frente a la obscena concentración de la riqueza, situación propicia para la aparición de otros conflictos de orden religioso y nacional de gran explosividad. El orden mundial está sujeto a fuerzas cada vez más irracionales e incontrolables, así que no hay motivos para idealizar ese camino como hace Calderón.

Sin embargo, pretende dar lecciones a otros o, al menos eso intentó con sus intervenciones en Davos. Al hablar del "dilema" latinoamericano, volvió a defender la neutralidad del desarrollo capitalista, así como la inutilidad de la distinción política entre "izquierda" y "derecha", en un nuevo intento de eludir una definición propia: "... Lo que quiero decir ­afirmó textualmente­, que ese dilema, precisamente, no es entre izquierda y derecha, sino entre pasado y futuro, es entre si decidimos fortalecer la democracia, que es el camino del futuro, o decidimos volver a regímenes dictatoriales del pasado". En otras palabras, prosigue: el dilema "es si vamos a promover, precisamente, mercados cada vez más rápidos (sic) y cada vez más diversos, inversiones cada vez más globales, o vamos a volver a regímenes del pasado, de economías cerradas y centralmente planificadas, controladas por el Gobierno a través de expropiaciones" (cursivas ASR). He aquí, en síntesis, la visión del gobierno mexicano en torno a las opciones latinoamericanas.

La pregunta obligada es si tales "dilemas" corresponden a la situación actual o son, sencillamente, la versión ideológica de los fantasmas recurrentes de la derecha presentados de una manera tramposa para atacar a otros gobiernos, ensalzando los méritos propios, así sean imaginarios. Cuando el Presidente declara que existe el riesgo de volver al pasado, es decir, repito, a "regímenes del pasado, de economías cerradas y centralmente planificadas, controladas por el Gobierno a través de expropiaciones", entiendo que no se refiere a nuestro continente ni a su historia, aunque lo diga explícitamente, pues si aquí bien registramos innumerables dictaduras (derechistas) ninguna proponía economías cerradas y menos "centralmente planificadas", a menos que el intervencionismo estatal, la desaparecida "sustitución de importaciones" o las economías mixtas que favorecieron el ascenso de los capitalismos nacionales y las oligarquías, se consideren expresiones del "socialismo real" o simples manifestaciones del populismo que ahora con tanto fervor se crítica sin el menor rigor teórico. ¿Mala memoria? ¿Confusión en los términos de la ecuación? ¿Dificultad para verbalizar la postura real del gobierno ante sus pares "incómodos"? Tal vez, pero si no se refiere al pasado histórico, entonces convendría precisar de qué habla el sibilino presidente Calderón. O padecer respuestas como la que recibió del brasileño Luis Inacio Lula, quien rechazó con elegancia las imputaciones implícitas a Bolivia y Venezuela respecto de las nacionalizaciones estigmatizadas por el mexicano.

En el fondo, dichas bravatas, innecesarias desde el punto de vista diplomático, sólo confirman que la visión reaccionaria de su partido sigue presente, sólo que ya no se trata de la doctrina anticomunista "clásica" de otras épocas, sino de la readaptación, en clave democrática, de los mismo viejos reflejos, aplicados ahora contra el "populismo", el nuevo fantasma que según los agoreros amenaza al continente. Lo peor es que esa rendija Felipe Calderón pretende elevar el protagonismo de México, perdido gracias al utopismo neoliberal del gobierno anterior. A querer o no, quiso congraciarse con los grandes empresarios europeos sin advertir y reconocer que el verdadero destinatario de sus planteamientos está en Norteamérica y en los cuarteles de la derecha "iberoamericana", encabezada por el Partido Popular de Aznar, a cuyos jefes quiso lisonjear Manuel Espino mediante una abyecta declaración contra Rodríguez Zapatero, la cual al final obligó a una penosa rectificación del visitante. ¿Y no era Felipe Calderón el que iba a "rebasar por la izquierda?" En fin.

jueves, febrero 01, 2007

Opinión - Jorge Souza Jauffred

La Feria

Jornada Jalisco

México se quejó a través de cientos de miles de gargantas


La carestía afecta dolorosamente a 40 millones de pobres

Calderón recibe a Espino y jala la atención de los medios

Cientos de miles de personas se reunieron ayer en el Zócalo de la ciudad de México para exigir al gobierno poner freno a la carestía de los productos básicos. El clamor también se dejó sentir en Guadalajara, en donde en una manifestación de miles de personas exigieron al gobierno, desde la Plaza de Armas, que adopte medidas para evitar que se lucre con el hambre de los más pobres. Es inusitado que en Guadalajara una protesta reúna a tan crecido número de gente, pero lo cierto es que lo que está ocurriendo merece acciones como la de ayer y más.

No es para menos. La tortilla, el alimento básico de las grandes mayorías, se vende hasta diez pesos el kilo. Y en México hay por lo menos diez millones de personas que viven con diez pesos diarios (un dólar). Treinta millones más subsisten apenas con 20 pesos diarios y su régimen alimenticio se basa en ese producto derivado del maíz, herencia ancestral de quienes lo cultivaron y lo domesticaron en la costa del Pacífico mexicano hace unos diez mil años.

Así que para 40 millones de mexicanos el encarecimiento de la torilla es cuestión vital: de salud o enfermedad, de vida o muerte. El problema, por supuesto, no es sencillo. Distintos factores de diversa índole –algunos muy añejos– son los que inciden en el problema. Sin embargo, en la raíz inmediata de esta cuestión se encuentra el hecho de que la última cosecha de casi medio millón de toneladas fue comprada por los grandes consorcios, entre ellos MIMSA y Bimbo, a precios menores a los dos pesos por kilo y ese maíz se encuentra guardado en bodegas. Igualmente, la crisis es una consecuencia de 20 años de neoliberalismo, en los que el gobierno mexicano ha dejado al garete a los productores de maíz, quienes sin apoyos eficaces e inteligentes no pueden competir con el producto que se importa de Estados Unidos... unos seis millones de toneladas anuales,

La carestía se generaliza

Hace apenas dos días, en España –a donde también llegó el escándalo–, el secretario de Economía, Eduardo Sojo, acosado por la prensa, se comprometió a contener el alza de la tortilla. Pero su estrategia no ha funcionado; por el contrario, la embestida de precios alcanzó ya a muchos otros productos primarios. En todo el país, los consumidores compran ya al alza, no sólo la tortilla, sino muchos otros alimentos. La zanahoria, por ejemplo, cuesta el doble de lo que costaba hace un mes, la calabaza 60 por ciento más, el chayote 40 por ciento y el huevo casi 35 por ciento. La carestía, pues, se generaliza. Los expendedores explican que el alza de los precios no es culpa de ellos; se debe –dicen– “a las heladas” o a que “todo nos lo dan más caro”. Lo cierto es que la vida cuesta más pesos ahora que hace sesenta días, cuando Felipe Calderón asumió el poder. Y para 40 millones de mexicanos esto es muy grave.

Pero ¿qué podemos esperar después de 20 años de políticas neoliberales que han dejado a los pobres a merced de los intereses de las grandes empresas? No sólo en México, sino en muchos otros países latinoamericanos el neoliberalismo ha arrojado resultados criminales. Por ese motivo, en países como Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia, Uruguay y aún Chile han cambiado su rumbo político y económico.

En estas naciones los votantes imprimieron un giro radical al modelo del mercado libre y comenzaron a buscar soluciones alternativas después de observar muy de cerca el estrepitoso derrumbe de la economía argentina, cuyo modernizador, Carlos Menem, había entregado a las empresas privadas la energía, la electricidad, el gas y hasta el agua del país para que la comercializaran de acuerdo con la oferta y la demanda. La pretensión de Menem, de sostener el peso argentino a la par con el dólar hasta el último momento, nos permite entender hasta qué punto sentía este presidente que caminaba por el camino firme del neoliberalismo.

Lamentablemente, Menem había labrado la tumba del modelo en una Argentina explotada hasta la médula por grandes corporaciones que habían encarecido la luz, el agua, el gas, y que exigían pagos puntuales a una “deuda de desarrollo” que se convertía impagable. El catastrófico final y la moratoria obligada hundió al país en una situación ruinosa de la que apenas se levanta.

Un distractor envía al olvido las protestas

Así que ayer, mientras la marcha exigía control de precios y la conductora de televisión Verónica Velasco –oradora en el acto– leía la Declaración del Zócalo, pidiendo un pacto social incluyente, un nuevo distractor surgía para desviar la atención pública puesta en la protesta. Felipe Calderón recibía al líder panista Manuel Espino, quien hace unos días, ante al periódico La Razón, de España, criticó al mandatario de ese país. José Luis Rodríguez Zapatero por dialogar con la ETA. El distractor funcionó. Los medios dejaron a un lado la protesta y volvieron micrófonos y pantallas hacia el encuentro de un presidente vacuo y un líder de partido, peligroso y oscuro.

Afuera, en el Zócalo, miles esperaron a que Andrés Manuel López Obrador tomara la palabra, al concluir el acto, para pedir incremento salarial de emergencia, exigir un programa de apoyo a productores, un subsidio al precio de la tortilla y que no entre en vigor la cláusula del TLC que libera la importación del maíz y del frijol. En tanto, los medios ya habían dejado en segundo plano la cuestión alimentaria; la cortina de humo había caído mientras la gente regresaba a sus casas con la sensación de que algo está podrido en el país. Y eso es todo por ahora. Nos leemos mañana en este mismo espacio.

Imagenes de la Caceroliza en Plaza de Armas






El Universal - AMLO en la MegaMarcha en el DF


Anuncia AMLO cinco acciones contra alza de precios

Anuncia López Obrador la celebración, el próximo 24 de marzo, de la Convención Nacional Democrática

Jorge Octavio Ochoa
El Universal
Ciudad de México
Miércoles 31 de enero de 2007

20:22 En un discurso de aproximadamente media hora, Andrés Manuel López Obrador anunció que promoverá cinco acciones específicas para enfrentar la escalada de incremento de precios implementada por el gobierno de Felipe Calderón.

De esta forma, AMLO delineó cinco acciones que impulsará su gabinete económico y anunció la celebración, el próximo 24 de marzo, de la Convención Nacional Democrática:

1.- Aumento salarial de emergencia.

2.- Implementación de un programa de apoyo a los productores de alimentos básicos mediante la implementación de precios de garantía.

3.- Impedir que entre en vigor en el 2006 la cláusula del Tratado de Libre Comercio que libera la importación de maíz y frijol y que significará, dijo, un golpe para la economía de más de 4 millones de familias.

4.- Implementar un subsidio urgente para reducir el precio de la tortilla.

5.- Aprobar de inmediato una iniciativa sobre precios y contra monopolios.

Ante un zócalo atiborrado, López Obrador advirtió que México está viviendo las consecuencias de ser gobernado por un grupo de delincuentes de cuello blanco.

Durante su discurso, López Obrador advirtió que el senador priísta Francisco Labastida Ochoa "anda muy afanocito" prometiendo que habrá privatizaciones en el sector petrolero y eléctrico, pero advirtió de antemano que el Frente Amplio no lo permitirá.


Encabeza AMLO contingente en el Ángel

A su llegada a la columna de la Independencia, el ex candidato presidencial fue rodeado por personas que coreaban su nombre diciendo Usted es nuestro verdadero presidente

Jorge Alejandro Medellín
El Universal
Ciudad de México
Miércoles 31 de enero de 2007

16:57 El ex candidato presidencial de la Coalición Por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, llegó al Monumento a la Independencia para encabezar uno de los contingentes de la marcha contra la carestía, el desempleo y el alza a los alimentos, la cual está partiendo de este lugar, luego de aguardar por 45 minutos la llegada del tabasqueño.

A su llegada, cientos de personas lo rodearon y coreaban su nombre, diciendo "Usted es nuestro verdadero presidente".

En este punto se reunieron cerca de 5 mil personas, la mayoría simpatizantes del PRD y de la disuelta Coalición por el Bien de Todos.

Asimismo, se concentraron en este sitio decenas de organizaciones obreras y campesinas como la Unión General de Obreros y Campesinos de México, UGOCEM, el Frente Popular Francisco Villa, la Central Campesina Independiente, estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Federación de Estudiantes Democráticos del Distrito Federal y del Partido del Trabajo.

López Obrador encabeza un contingente en el que destaca junto a él las presencias de Manuel Camacho Solís, Porfirio Muñoz Ledo, Jesús Ortega, Jesús Zambrano, Jesús González Schmal, Alejandro Encinas y Pablo Gómez.

Minutos antes de la llegada de López Obrador, un orador arengaba a la gente, recordando que la marcha es pacífica y para protestar en contra del alza de los precios, de la falta de empleo y por la defensa del salario.

"Antes amarrábamos a los perros con longaniza, ahora no nos alcanza ni para tortillas", señalaba el integrante del PRD, al tiempo que culpaba al gobierno federal de "esta política criminal".

Llaman a crear nuevo pacto de defensa social


México, DF. Decenas de miles de personas arribaron al Zócalo, como parte de la marcha contra la carestía. En distintas ciudades del país se realizaron actos similares. Notimex

La Jornada On Line - 31/01/2007 19:10

México. Los participantes de la marcha contra la carestía se pronunciaron por la construcción de un pacto social incluyente, que defienda la soberanía nacional, alimentaria, el empleo y el salario.

En voz de la oradora principal de esta movilización -cuyo mitin se realizó en la Plaza de la Constitución-, Verónica Velasco, los contingentes conformados agrupaciones sociales y obreras dieron lectura a la "Declaración del Zócalo, compromiso de unidad".

El documento destaca la necesidad de un acuerdo nacional que derive en un nuevo pacto social en beneficio de los mexicanos y cuyos ejes fundamentales sería la defensa de la soberanía nacional, alimentaria y energética, así como el salario y el empleo.

Al frente de la concentración, la comunicadora señaló que los nuevos problemas no pueden ser resueltos con las mismas prácticas privatizadoras cuyos efectos limitan la capacidad del Estado para cumplir con sus obligaciones.

Pese a que el total de contingentes no había terminado de arribar al zócalo, se dio inicio al discurso principal de esta movilización, la cual también descalificó la actuación represora del gobierno ante las manifestaciones sociales de descontento.

El texto, que abarca nueve puntos principales señala que "la reforma social y democrática del Estado es hoy más que nunca una tarea fundamental y para alcanzarla se requiere de un nuevo pacto social incluyente".

Velasco hizo mención que ni siquiera quienes ganaron las elecciones tienen derecho al monopolio de las decisiones públicas, por lo que el nuevo pacto social deberá darse de cara a la nación.

Al terminar la lectura, los convocantes del mitin comenzaron a retirarse del lugar para dar espacio a la marcha encabezada por Andrés Manuel López Obrador, quien también dirigirá un mensaje público desde este mismo sitio.

A continuación, se presenta el texto íntegro firmado por las organizaciones participantes de la marcha:


Declaración del Zócalo. Compromiso de unidad

1. Las organizaciones campesinas, sindicales, civiles y políticas que convocamos a esta histórica manifestación de los diversos sectores de la sociedad, de los hombres y mujeres del campo y la ciudad, declaramos -de manera plural y unitaria- que iniciamos una nueva etapa de lucha por las demandas de los sectores mayoritarios de la sociedad mexicana.

2. Es evidente lo que desde hace años sosteníamos: el modelo económico que se impuso al país no es viable y hoy está en crisis. El estancamiento económico, la incapacidad para generar los empleos necesarios, el deterioro del salario, la falta de competitividad internacional y la pérdida de la soberanía alimentaria son algunos de los múltiples problemas derivados de su aplicación. Mientras que en otros países están buscando alternativas para sustituir las políticas neoliberales, en México el gobierno se ha quedado a la zaga e insiste en aplicar un modelo que, después de un cuarto de siglo, ha demostrado su ineficiencia e inequidad, convirtiéndose así en uno de sus últimos defensores en el ámbito internacional. Al actuar de esta manera no nos representa ni defiende nuestros derechos. Sólo podremos ponernos a la altura del siglo XXI si realizamos los cambios profundos que la situación requiere y el pueblo demanda. Urge avanzar hacia un modelo incluyente, equitativo y no discriminatorio.

3. No se puede continuar con una política que, ante nuevos problemas, responde con las viejas recetas desreguladoras y privatizadoras que implican menor capacidad del Estado para cumplir con sus obligaciones y mayor subsidio a los capitales ineficientes. No se puede continuar sacrificando a generaciones de mexicanos y mexicanas, destruyendo al campo y a la industria, dejando a los jóvenes sin futuro y profundizando las desigualdades que niegan viabilidad a nuestro país en el contexto internacional.

4. Tampoco es admisible que la única respuesta a los movimientos sociales surgidos como consecuencia de la descomposición política asociada al continuismo, sea la represión. Necesitamos hacer prevalecer los derechos humanos ante cualquier decisión política y la negociación ante el uso de la fuerza. Frente a la política excluyente y represora habrá que oponer la defensa integral de nuestros derechos y nuestras libertades.

5. Es imprescindible democratizar la economía y superar el estancamiento en la democratización de la política. La reforma Social y Democrática del Estado es hoy más que nunca, una tarea fundamental. Para alcanzarla se requiere de un Nuevo Pacto Social incluyente. Nadie, ni aún los que afirman haber ganado las elecciones, tienen derecho al monopolio de las decisiones públicas. El nuevo Pacto Social que estamos demandando deberá darse de cara a la Nación, ni las pláticas palaciegas, ni los acuerdos cupulares sirven para construirlo, lo que se requiere son nuevas formas institucionales que permitan la inclusión de los diversos actores en las decisiones públicas, con capacidad para participar de las decisiones y no sólo para ser consultados.

6. Planteamos un Nuevo Pacto Social que modifique la política económica para asegurar la inclusión social, la equidad, la competitividad internacional, el empleo y la alimentación de todos los mexicanos, así como el control y la administración eficiente de la Nación sobre sus bienes básicos y estratégicos. Ello implica cambios en la política social para pasar de la caridad pública al reconocimiento pleno de los derechos de toda la ciudadanía. La nueva política social deberá apoyar las capacidades productivas y organizativas de los diversos sectores sociales; pondrá en el centro a la educación: laica, gratuita y de calidad, así como a la seguridad social. Este nuevo Pacto incluye cambios en el ámbito electoral y en el régimen político para dar seguridad a la ciudadanía sobre el resultado de su voto, para promover la democracia, para ser viables y efectivos los acuerdos entre poderes y entre ordenes del gobierno y para democratizar el mundo del trabajo, evitando toda injerencia gubernamental en la vida interna de las organizaciones sindicales, campesinas y civiles. Todo lo anterior deberá incorporarse en el Plan Nacional de Desarrollo para lo cual se requiere la participación de toda la sociedad y no sólo de las élites.

7. Las condiciones inmediatas para avanzar en la construcción del Nuevo Pacto Social son: I) Hacer del campo la prioridad, revirtiendo su destrucción, apoyando a los pequeños y medianos productores y recuperando la rectoría del Estado para así fortalecer la soberanía alimentaria, demandamos la actualización del Acuerdo Nacional para el Campo; II) Es imprescindible la renegociación del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, excluyendo del mismo los productos alimenticios básicos, estableciendo un programa emergente de fomento a su producción, garantizando la protección al ambiente y a la biodiversidad; III) Frenar el aumento en los precios de los bienes básicos, castigando a los responsables de su artificial incremento; pactar un aumento salarial de emergencia que compense la pérdida del poder adquisitivo; IV) Impulsar políticas de gobierno para la generación inmediata de empleos formales con salarios dignos que propicien la reactivación del mercado interno; V) Crear espacios institucionales para que los distintos sectores sociales participen eficazmente en las decisiones sobre las políticas públicas; VI) El gobierno deberá comprometerse a detener la respuesta represiva a los movimientos sociales, evitando en todo momento la violación de los derechos humanos para así cumplir estrictamente con los convenios en la materia a los que se ha comprometido el Estado mexicano.

8. Nuestras demandas son claras y viables, este acto no es sino el inicio de la respuesta social al deterioro de la vida pública. Continuaremos articulando las diversas expresiones sociales, vinculando la protesta con la propuesta, el diálogo con la movilización, las demandas de soluciones inmediatas a los problemas con los planteamientos de mediano y largo plazo; la expresión de las grandes organizaciones sociales y políticas con la participación del ciudadano individual, el campo con la ciudad, las nuevas con las viejas generaciones, los hombres con las mujeres, la reivindicación nacional con la presencia internacional. La palabra con la acción.

9. Llamamos a toda la población del país a expresarse, a discutir, a construir la amplia unidad social que se requiere para impulsar las reformas necesarias y promover la más amplia solidaridad con los movimientos sociales, las revisiones salariales y contractuales, sólo así podremos alcanzar el anhelado bienestar de todos y todas, darle un futuro a las nuevas generaciones y democratizar la vida pública. Hoy demandamos la soberanía nacional, tanto la alimentaria como la energética, la defensa del salario y del empleo, estos son los primeros pasos para construir un gran acuerdo nacional que se transforme en el Nuevo Pacto Social que a todos beneficie.

¡Viva la Unidad Social que lo hará posible!

¡Viva el pueblo soberano!

¡Viva México!

México DF, 31 de enero de 2007.

Organizaciones convocantes: Conorp, FSM, CCN, CAP, UNT, CONOC y FAP

miércoles, enero 31, 2007

Hoy, segunda caceroliza para protestar contra alza a precios

Los inconformes realizarán una marcha

REDACCION - Jornada Jalisco

Este miércoles, a las 17 horas, organizaciones sociales y políticas, sindicatos, centrales campesinas, organizaciones estudiantiles y ciudadanía en general, realizarán la segunda caceroliza frente a Palacio de Gobierno en protesta por la escalada de precios y el raquítico aumento al salario. Una hora antes, algunas organizaciones convocadas por la Coordinadora Estatal del Movimiento Urbano Popular (CEMUP) iniciarán una marcha desde la glorieta de la Normal, que concluirá también en la Plaza de Armas.

La manifestación forma parte de la jornada nacional que en distintas ciudades del país se realizará este mismo día, con el mismo objetivo, bajo la convocatoria, sobre todo, de sindicatos independientes.

En el caso de Guadalajara, la convocatoria la realizan la Unión Nacional de Trabajadores y sus sindicatos filiales, organizaciones como la CEMUP y centrales como la Campesina Cardenista y asociaciones ciudadanas.

“Ante la ofensiva del proyecto neoliberal encabezado por Felipe Calderón, la escalada de precios y el raquítico aumento al minisalario, es urgente la respuesta del pueblo organizado. Por eso te invitamos a manifestar tu inconformidad y tu repudio a la política neoliberal en una magna concentración”, señala la invitación que, básicamente, ha sido distribuida por medio de volantes.

La invitación, tanto para quienes quieran participar desde la marcha que iniciará a las 4 de la tarde como a quienes acudan directamente a la Plaza de Armas, es para que vayan “armados” de cacerolas y cucharas metálicas para hacerlas sonar en señal de reprobación a los aumentos en cascada en los artículos de la canasta básica.

domingo, enero 28, 2007

Sojo: El que calla, otorga

Carlos Acosta Córdova - Proceso

México, D.F. (apro).- Por quienes convocan y por quienes asistirán, la megamarcha que se realizará el próximo miércoles, en protesta por las alzas en los precios de los productos de consumo básico, puede suponerse que será una expresión contundente de rechazo al pacto firmado por el gobierno y los representantes de todos los eslabones de la cadena maíz-tortilla, para estabilizar el precio de ese insumo básico en la dieta de la mayoría de los mexicanos.

La marcha será, simplemente, un dato más –por espectacular que sea-- en el conjunto de expresiones de descontento e inconformidad que se han venido registrando en los últimos días por el manejo que el gobierno federal ha dado al problema.

Los consumidores se quejan, unos, de que pocos establecimientos respetan el precio fijado, de 8.50 pesos el kilogramo de tortilla; pero otros, también, de que por culpa de ese pacto ahora tienen que comprar la tortilla al precio fijado, cuando días antes la compraban a menos de 8.00 pesos.

Los tortilleros acusan a los empresarios de la masa y la harina de que les siguen vendiendo caros esos insumos, y que por eso no pueden vender más barato. Los productores chicos y medianos, que hacen la mayoría de los 3.5 millones que hay en el país, protestan porque los comercializadores les compran al precio que quieren sus toneladas de maíz, en un rango que, en el tiempo, fue de entre 1,200 pesos (o menos) y 2,200 pesos la tonelada; no más, aunque ahora esos comercializadores, que guardaron el grano, lo vendan a casi 4,000 pesos la tonelada.

Sin embargo, no sólo los que intervienen en la cadena maíz-tortilla, salvo los intermediarios, se quejan y protestan. También los legisladores han hecho lo propio, al grado de pedir, inclusive, la renuncia del secretario de Economía, Eduardo Sojo, quien, ciertamente, se ha visto errático desde que estalló el problema con el alza súbita, irracional e injustificada en el precio de la tortilla.

Pero ha llamado la atención que hasta el propio Consejo Coordinador Empresarial, el organismo cúpula de la iniciativa privada, se haya sumado a las críticas no sólo al pacto sino a la manera en que el gobierno ha ido atendiendo al asunto. Del pacto, el CCE dijo el lunes pasado que es “tibio y de poco alcance” y, por si fuera poco, que a la Procuraduría Federal del Consumidor y a la Comisión Federal de Competencia les faltan “dientes” para meter en cintura a los especuladores. Así dijo. Y también, que el gobierno no ha podido (o no ha querido o no se le ocurre) tomar “medidas más enérgicas” para mandar “señales más claras a todos los mercados”.

Sorprende que sea el propio Consejo quien le insista al gobierno que es en el eslabón de los intermediarios –chicos y grandes-- donde está el centro del problema. “Sobra decir que quienes sufren los efectos de la especulación y las prácticas monopólicas son los productores del campo y los consumidores finales”, dijo, también el lunes, el organismo cúpula.

Pero el gobierno o no quiere entender o no quiere tocar en lo más mínimo a las grandes empresas que compran la mayor parte de la cosecha de maíz, que la guardan, la acaparan, la esconden, que generan un desabasto mayor del que naturalmente pueda haber y que, en una interpretación desviada e interesada de las bondades de la economía de mercado, ventajosa y alevosamente luego sacan el grano para regalarse ganancias inmorales, sin el mayor esfuerzo.

Esas empresas tienen nombre y apellido, y se los restregaron en la cara, una y otra vez, a Eduardo Sojo en la comparecencia del martes pasado, en la Comisión Permanente: Cargill, ADM (Archer Daniels Midland), Minsa y Maseca, entre otros, fueron las empresas cuyos nombres oyó Sojo de manera repetida. Pero él, como si la Virgen le hablara. Y le insistían diputados y senadores en la Permanente: esas grandes empresas compraron la tonelada de grano, inclusive a menos de mil pesos, y ahora la están vendiendo a más de 3,800 pesos. Pero él no hacía caso. Nunca lo hizo.

La actitud de Sojo irritó a muchos legisladores. Pero no sólo a ellos. A buena parte de la sociedad. No se diga a muchos de los que intervienen en todo el proceso que va desde la producción del grano hasta la venta de las tortillas, exceptuando –otra vez-- a quienes hacen de la especulación su modus vivendi.

De hecho, más que el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas, o la secretaria de Desarrollo Social, Beatriz Zavala –de quienes también se podría decir mucho--, es en Eduardo Sojo en quien han caído los reflectores y las críticas. Y no sin razón.

Sojo estuvo todo el sexenio pasado en una posición privilegiada, como coordinador de políticas públicas de la Presidencia de la República que fue. Y también fue integrante del equipo de transición de Felipe Calderón. Pero desde que se suscitó la crisis de la tortilla ha actuado como si nunca hubiera estado en esas posiciones. Parece que no se enteró que desde el 2005 se estaban creando las condiciones para que se diera una situación como la que estalló al inicio de la segunda semana de enero con el aumento súbito de la tortilla.

La información de primerísima mano que siempre tuvo respecto de la economía de México y el mundo, no le sirvió para dimensionar el incremento persistente en los precios internacionales del maíz. Le pasó de noche el sostenido acaparamiento del grano en México por parte de las grandes empresas comercializadoras. Y una vez ocurrido el aumento en el precio de la tortilla, reaccionó con sorpresa, lentitud y sin capacidad para coordinarse con el titular de la Sagarpa.

Nunca atinó a dar una explicación convincente de lo que estaba pasando. Siempre minimizó la dimensión y el alcance de los hechos. Son cosas del mercado, coyunturales, que “naturalmente” se resolverán, siempre dijo. Y para nada –ni al principio ni ahora-- ha querido achacarles, aunque sea un poquito, de responsabilidad a los especuladores grandes. Tuvo que ser el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, y luego el propio presidente Felipe Calderón, quienes metieran a escena a los que acaparan y manipulan los precios del grano.

Cuando Sojo balbuceaba razones de mercado, de precios internacionales y de desabasto mundial –que, en efecto, son parte, pero sólo parte, de la explicación--, Guillermo Ortiz apareció para sugerir: déjense de tonterías, los altos precios que ha registrado la tortilla no tienen ningún sustento real y más bien son producto de la especulación, del acaparamiento y de un comportamiento no competitivo en la fijación de precios. Punto.

Luego Calderón, cuando tomó la batuta –ante la inconsistencia de sus secretarios--, también hizo énfasis en el fenómeno de la especulación. Pero Sojo no lo acepta. Finge actuar en correspondencia con ello, pero en sus acciones aflora una tibieza monumental: cuando forzadamente admite que hay especulación, lo más que hace es, a través de la Profeco, vigilar y sancionar a tortillerías. Hasta el miércoles pasado, esa procuraduría había realizado visitas de inspección a 3,022 tortillerías… de las 75,000 que hay en todo el país.

Para que se viera que también la autoridad va sobre los acaparadores, la Profeco, que depende de la secretaría de Sojo, ya informó que hasta el miércoles pasado había realizado 73 visitas de inspección a los centros de distribución de maíz, de los que hay más de 300 en el país. Encontró anomalías en 20 de ellos, que ya están emplazados a proceso administrativo, y que algunos de éstos serán turnados a la PGR para que investigue la presunta comisión de delitos contra el consumo. En la picota están empresas que tenían guardados entre 100 y 1,500 toneladas de grano.

Qué valiente. Pero nada contra las empresas, monopólicas, que compran, acaparan, no miles, sino centenares de miles de toneladas de maíz y que guardan, para manipular y especular, gran parte de esas compras. Y otra vez los nombres de Cargill, ADM, Maseca, Minsa. Contra ellas, nada.

La sospecha de que se les da protección a éstas creció la semana pasada, cuando la Comisión Federal de Competencia informó que a partir del martes 23 de enero iniciaría la investigación de oficio para detectar prácticas monopólicas, posibles manipulaciones de precios o de cantidades ofrecidas en el mercado, lo mismo en el ámbito de la producción que en el de la distribución y comercialización de maíz, de harina de maíz y de tortilla en todo el país. El problema es que 12 días antes, el 11 de enero, la propia Comisión había dicho que ese mismo día, “estaba iniciando” la investigación aludida.

Es decir, en 12 días no hubo investigación alguna. Mintió la autoridad. Es claro que no se quiere molestar a los grandes especuladores, es decir, las empresas nacionales y trasnacionales que compran la mayor parte de la cosecha y guardan el grano para provocar escasez y luego venderlo más caro.

Pero más allá de que la especulación sea inherente a las “libertades” del mercado, lo que va saliendo a flote son los compromisos del actual gobierno con quienes financiaron la campaña presidencial de Felipe Calderón, y muchos de ellos, sin duda, son los que controlan y manipulan el mercado alimentario nacional.

Por eso no sorprende que Sojo se quede callado. Pero el que calla otorga, dicen.

miércoles, enero 24, 2007

Existe el peligro de alzamientos populares por excesivos incrementos, prevé José Narro

Son resultado del gobierno de Calderón, dice el dirigente del PT

FRANCISCO BARBA VIZCAINO (Corresponsal) - Jornada Jalisco

Tlaltenango, Zac., 23 de enero.- Una burbuja especulativa con el aumento al precio de la tortilla, el maíz, el gas, el diesel, la gasolina, de la electricidad, del huevo y de la carne, son el resultado de estos días de gobierno de Felipe Calderón, quien no ha resuelto el problema del empleo, al contrario, ha sido incapaz de actuar en contra de los especuladores, porque al final quienes se han visto beneficiados con estos incrementos son grupos como Maseca, Minsa, Wal Mart, Copel, a las que ya les autorizó instalar sus propios bancos como parte del pago a su factura por los apoyos que recibió en su campaña, aseveró José Narro Céspedes, dirigente del PT, durante la gira de trabajo de Andrés Manuel López Obrador por varios municipios del sur de Zacatecas.

Con estos incrementos, dijo Narro, Felipe Calderón está llevando a un límite explosivo a la mayoría de la población, dado que este incremento está generando que la gente no tenga la posibilidad de tener las más mínimas condiciones, a partir de sus precarios ingresos, de adquirir los alimentos básicos para poder salir adelante.

Se ha creado un círculo pernicioso que ha generado mayor desempleo, lo que ha provocado una caída estrepitosa del poder adquisitivo de las clases trabajadoras, que son los grupos más pobres de México.

Insistió en que ante estos incrementos, ante la represión y el autoritarismo, como en el caso de Oaxaca, y el caso de la imposición y el fraude electoral, hay peligro de que se den alzamientos masivos en el país, pues a muchos sectores se les está orillando a la desesperación y a tomar otras medidas que pueden desestabilizar a México.

Está seguro de que de los 15 millones que votaron por Felipe Calderón, muchos se están arrepintiendo porque se están dando cuenta de que la mayor parte de los compromisos no se ha cumplido; en la campaña se dedicó a hacer una sarta de promesas falsas que no tienen ningún sustento y está demostrando que eran sólo planteamientos para ganar votos del electorado, ya que no hay una estrategia para fortalecer la economía, al contrario, quienes se han convertido en multimillonarios son los grandes acaparadores porque hay maíz en el país.

Dijo que Calderón Hinojosa debió haber intervenido en las bodegas y poner el maíz a disposición de la industria nixtamalera del país, para que la tortilla mantuviera su precio.

Por último, considera que la campaña que está realizando en todo el país Andrés Manuel López Obrador es una campaña positiva, se necesita construir una gran fuerza que sea capaz de obligar a que los compromisos de campaña se hagan realidad y este gobierno de derecha no siga llevando al despeñadero al país.

El tortillazo une a centrales obreras en torno a protestas y movilizaciones


Organizaciones Civiles de Jalisco se manifestaron ayer por una de las principales avenidas de la ciudad de Guadalajara, en contra del incremento a los precios de los productos de la canasta básica Foto: Notimex

El Frente Sindical Mexicano, la UNT y el CT buscan el apoyo de la CTM

Exigen al gobierno responder al descontento si no quiere más "Oaxacas" o "Atencos"

Patricia Muñoz , Matilde Pérez , Antonio Castellanos , Ciro Pérez y Víctor Ballinas - La Jornada

Por considerar que es absolutamente "insuficiente" el plan presidencial para estabilizar el precio de la tortilla, cuyo aumento presionó alzas en toda la canasta básica, por primera vez en la historia reciente del país, la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y el Frente Sindical Mexicano se unirán con el Congreso del Trabajo (CT) en una protesta nacional para demandar control de precios para 34 productos, aumento salarial de emergencia, audiencia con el Presidente y garantizar la soberanía alimentaria.

Estas centrales obreras, que agrupan al menos a 116 sindicatos y marcharán juntos en una movilización el próximo 31 de enero al Zócalo, también acordaron: romper el "techo" de 4 por ciento de aumento que quiere imponer el gobierno a los salarios contractuales, invitar a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) a la jornada de protestas; no aceptar reuniones "de manera individual" con el secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, sino conjuntas, y apoyar mutuamente sus emplazamientos a huelga.

Por otro lado, en conferencia de prensa, el senador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) Ricardo Monreal Avila denunció que "el supuesto pacto" para estabilizar el precio de la tortilla es un realidad un aumento disfrazado de 38 por ciento a ese producto, porque "días antes del error de enero ­de este gobierno­ el kilo de tortilla costaba 6.50 pesos, y después de la especulación y acaparamiento, el gobierno lo fijó en 8 pesos con 50 centavos".

Adelantó que en las comparecencias del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y del procurador general de la República (PGR), Eduardo Medina Mora ­este martes ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión­, el PRD reclamará a la PGR qué ha hecho en relación con las denuncias contra los acaparadores y especuladores del maíz, porque eso es un delito tipificado en la ley y "pareciera que el gobierno los deja actuar con toda impunidad y complacencia".

Monreal abundó que eso del pacto es "un acto propagandístico, una medida tibia, miedosa, aislada y temerosa del gobierno que no quiere tocar a los grandes magnates de la industria de la harina de maíz y la tortilla. Es grave que el gobierno siga siendo cómplice de estos grandes especuladores que han provocado el alza en todos los productos".

Recordó que el PRD desde la semana pasada propuso en la Comisión Permanente que se otorgue un salario de emergencia porque en los primeros 50 días "del gobierno de facto de Felipe Calderón", se perdió 30 por ciento del poder adquisitivo del salario.

Por otra parte, el movimiento Ciudadano Obradorista interpuso un amparo colectivo contra el alza a productos básicos y por el mini-incremento a los salarios mínimos.

Encabezados por Román Díaz Vázquez, habitantes de la ciudad de México, representantes de grupos de Oaxaca, Chiapas y estado de México acudieron al Palacio de Justicia Federal para interponer su amparo y una demanda contra el jefe del Ejecutivo, los titulares de las Secretarías de Economía y del Trabajo y los integrantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos por violar diversas garantías constitucionales, entre ellas la de tener un ingreso justo y equilibrado, porque el gobierno no atiende ni comprende los problemas nacionales.

Según Díaz Vázquez el amparo solicitado ayer en los juzgados federales busca proteger a 5 mil personas y buscará que a este procedimiento se sumen más ciudadanos y por ello el grupo pondrá una mesa informativa la tarde del próximo sábado en el Monumento a Juárez.

Los acuerdos de las centrales obreras fueron tomados en una reunión a puerta cerrada entre la presidencia colegiada de la UNT, que forman Valdemar Gutiérrez, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social; Francisco Hernández Juárez, dirigente de los trabajadores telefonistas, y Agustín Rodríguez, secretario del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, con los dirigentes del Sindicato Mexicano de Electricistas, Martín Esparza; de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, (CROC), Isaías González Cuevas, que forman el Frente Sindical Mexicano, y representantes del Congreso del Trabajo.

Allí plantearon, además, que si el gobierno no quiere más "Oaxacas" o "Atencos" tendrá que responder al descontento generalizado que ha provocado el incremento de 40 por ciento al precio de la tortilla, el cual lo oficializó el gobierno al fijar el techo de 8.50 pesos por kilogramo.

martes, enero 23, 2007

Más de 200 manifestantes realizaron cacerolazo contra el alza de precios

El contingente de inconformes marchó por avenida Alcalde hasta Palacio de Gobierno

La crisis económica está causando el despertar de la gente, advirtieron con la sartén en la mano

JORGE COVARRUBIAS Jornada Jalisco

Pequeña en número, pero con un peculiar sonido, miembros de distintas organizaciones protagonizaron ayer una manifestación en contra del alza de precios a los productos de la canasta básica, que en las últimas semanas se han ido "hasta las nubes”. El ruido doméstico de las cacerolas y las cucharas sacudió por lapso de una hora la avenida Alcalde, la cual fue recorrida por los inconformes desde la glorieta de La Normal hasta la Plaza de Armas, justo frente al Palacio de Gobierno.

Los ruidos atronadores se combinaron con las banderas blancas de la Coordinadora Estatal del Movimiento Urbano Popular (CEMUP) y los lemas de batalla en contra del gobierno “espurio” que encabeza el presidente de la república Felipe Calderón Hinojosa.

Amas de casa, adultos mayores, estudiantes y adherentes del Movimiento de Bases Magisteriales, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, el Movimiento Patriótico y Red de Mujeres Insurgentes y la Coordinadora 28 de Mayo se unieron al cacerolazo como una muestra de repudio a las políticas neoliberales del actual gobierno.

“¡Pan no, tortilla sí”, “¡Pan no, tortilla sí!”, corearon los inconformes.

El grupo de aproximadamente 200 manifestantes circuló por uno de los tres carriles de norte a sur de la avenida Alcalde por lo que no hubo necesidad de cerrar la vialidad en sentido contrario. A la cabeza del contingente con una enorme pancarta que exigía prisión para los “hambreadores” y “explotadores” marcharon personas de la tercera edad solicitando además un subsidio a los productos y servicios básicos como la tortilla, carne, huevo, agua, electricidad y transporte urbano.

“¡Huevo, leche y pan, por las nubes siempre están!”, “¡Huevo, leche y pan, por las nubes siempre están!”, fue otra de las consignas exclamadas.

Con un ligero viento fresco que hizo ondear las banderas y que por momentos enchinó la piel, los manifestantes se encaminaron hacia el Palacio de Gobierno en donde el cuerpo de seguridad ya los esperaba con las puertas cerradas.

Sólo un leve cruce de miradas medió entre los uniformados, y el grupo de manifestantes, para dar paso al acto de protesta en el que se vertieron repudios a la escalada de precios, y las medidas de “represión” que pretende llevar a cabo el gobierno local a través de la creación de una policía secreta.

“Este gabinete de bajo perfil, no va a poder gobernar, no lo va a poder hacer, la pobreza cada día se extenderá más a lo largo y ancho de la república, basta con acercarse a los centros de cada ciudad del país y veremos un pequeño reflejo de la paupérrima pobreza”, expresó Karla Michelle, miembro de la Coordinadora 28 de Mayo.

Después intervino Guadalupe Ortega, representante del Movimiento Patriótico y Red Insurgente de Mujeres, lamentó que la población ni siquiera tenga lo mínimo para alcanzar dignos estándares de vida.

“Nuestros mínimos de bienestar no alcanzan y que los máximos de bienestar para los empresarios y para los burgueses de nuestro país están cada día más alejados”, dijo.

El ímpetu de los discursos desembocó en exaltados vítores al ex candidato de la Coalición por el Bien de Todos a la presidencia de la república Andrés Manuel Obrador a quien se reconoció como presidente legítimo de México.

Las manifestaciones en contra de la elevación de precios a la canasta básica continuarán hasta lograr que éstos disminuyan adelantó José Luis Sánchez, líder del CEMUP, estimó que a finales del mes se tendrá una manifestación masiva.

“La crisis económica está contribuyendo al despertar de la gente, lo que no logran mil discursos, una sacudida económica, lo está logrando”, concluyó.

lunes, enero 22, 2007

Opinión - Rafael Sandoval

Las tortillas, los especuladores y la lucha de clases

Jornada Jalisco - 23/01/07

Le dicen alegóricamente “el error de enero” a lo sucedido con la maniobra que el gobierno ilegítimo de Felipe Calderón instrumentó para cumplir con el compromiso de dar continuidad a la cesión de soberanía en materia alimentaria. Me refiero al aumento en el precio del kilo de tortillas, tomando como pretexto el supuesto desabasto de maíz nacional con intención de dar entrada al maíz transgénico producido en el vecino país del norte y por consecuencia encarecer y aumentar el costo del kilo de tortilla (de enero de 1994 se ha incrementado su precio en 738 por ciento).

El “error de enero” es una analogía con el también llamado “error de diciembre” de 1994 que provocó una crisis económica que abrió una coyuntura de quiebre del sistema político que trajo consigo la derrota política del Partido Revolucionario Institucional en varias entidades, incluido el Distrito Federal en 1997 y luego la pérdida de la Presidencia en el año 2000, y con ello la crisis del sistema de partido de Estado que cumplía poco más de 80 años de garantizar el control y sometimiento del pueblo mexicano a los intereses del capital nacional y extranjero, particularmente de Estados Unidos.

Una pregunta obligada, de ser realmente un error tan elemental, es si los capitalistas llegan a un grado de estupidez como para provocar las condiciones que, como en 1994, llevaron a la desarticulación del bloque de poder y generar situaciones de inestabilidad política del régimen de gobierno.

Sin embargo, la pregunta conlleva un falso planteamiento, pues la lógica del capital no depende de la buena voluntad ni de la capacidad política de sus administradores del Estado, ya que ellos, los gobernantes y administradores del aparato estatal, pueden ser en esa materia analfabetos funcionales y con grados de inteligencia cercanos a la oligofrenia, como ya quedó suficientemente demostrado con Vicente Fox. La racionalidad del sistema capitalista se basa en la acumulación de capital y ésta tiene en la garantía de la propiedad privada y la explotación del trabajo la posibilidad de prolongarse en el tiempo.

Por eso no es de sorprenderse que lo primero que hace Calderón es aparecer en cadena nacional para proclamar que se hará todo lo necesario para garantizar las inversiones de los capitalistas trasnacionales, y advierte que se aplicará la ley para proteger la propiedad privada de los medios de producción en manos de grandes capitales como Minsa, Maseca, Cargill, Bimbo, Wal Mart, es decir, los mismos beneficiarios desde tiempos de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo.

Se trata para los capitalistas de la lucha de clases: ellos no la encubren ni la niegan, y para eso cuentan con el aparato represivo de la policía y el Ejército, y así lo advierte Calderón en días pasados, cuando frente a 8 mil soldados declara: “seré un presidente cercano a las fuerzas armadas”, “estamos decididos a no tolerar desafíos a la autoridad del Estado”. Así, la cancelación de subsidios a la producción de alimentos por parte de nuestros agricultores y campesinos para favorecer a los empresarios agroproductores estadunidenses y a los monopolios mexicanos agroindustriales distribuidores de masa y propietarios de tortilladoras, es expresión de la explotación, despojo y privatización que no sólo representa la dependencia alimentaria, sino el sometimiento político al capital trasnacional.

Estamos en presencia del siguiente paso en la concreción del Tratado de Libre Comercio con Estados unidos y Canadá, después de la ofensiva del Estado que representó la privatización de la tierra ejidal y comunal, con la imposición del Procede y el Procecom, al amparo de las previas modificaciones contrarrevolucionarias al articulo 27 constitucional en el año de 1992 por el mismo gobierno salinista que firmó el TLC. Esto, considerando que se somete a los intereses económicos trasnacionales la dependencia alimentaria al dejar de garantizar, con los subsidios al campo mexicano, condiciones favorables a la producción de maíz, frijol, y demás productos que constituyen la base de alimentación de los mexicanos y provocando la dependencia alimentaria al exportarlos.

Sin embargo, no se debe olvidar que la irrupción violenta más importante de los más pobres de este país, después de la Revolución Mexicana, la de los indígenas zapatistas de Chiapas, convertida en una rebelión armada que tuvo como detonante, además de la situación de explotación, despojo, desprecio y represión a los pueblos indígenas, la descarada enajenación de soberanía con la firma del TLC en enero de 1994.

Además, es importante resaltar que el Estado mexicano no la pudo contener ni derrotar ni militar ni políticamente, cosa no menor si observamos la historia de derrotas militares infringidas a los movimientos de insurgencia de sectores populares que lograban la movilización de cientos de miles de personas y miles de organizaciones sociales en la segunda mitad del siglo XX.

En este contexto, el posicionamiento de la izquierda institucional contrasta con la franqueza de la derecha que no tiene empacho en reconocer su estrategia política como lucha de clases y se declara dispuesta a la confrontación violenta. Los partidos políticos e intelectuales autonombrados de izquierda, optan por sacarle al bulto y apostar a los mecanismos diseñados por la burguesía capitalista para perpetuarse, las elecciones y el parloteo parlamentario.

Con ello se convierten en cómplices de la estrategia capitalista y se ponen de modo para ser tomados en cuenta para servir como los gobernantes y administradores del desastre que los neoliberales dejan a su paso y, en esta perspectiva, restaurar el sistema de dominación capitalista, pues no es de otro modo como se podría entender el objetivo de luchar por el poder y la utilización del Estado, como forma de relación capitalista, para pretender gobernar y desde ahí “favorecer” primero a los pobres.

Con todo, también se ha venido configurando una opción de izquierda que no tiene ninguna dificultad en reconocer que de lo que se trata es de lucha de clases, aquí tampoco se encubre ni se niega que la carestía, la inflación, la corrupción, el hambre y la explotación, la perdida de soberanía nacional, los fraudes electorales e imposición de gobiernos espurios, entre tantas otros síntomas, son sólo la expresión manifiesta de la dominación capitalista.

Que de lo que se trata en realidad, si se quiere una emancipación de los de abajo, de los trabajadores, habrá que estar dispuestos a dejar de reproducir el capitalismo y, como planteó uno de los miembros de las Juntas de Buen Gobierno en la clausura del Encuentro de Los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo, el 2 de enero del 2007 en Oventik, Chiapas: “quitar al capitalismo los medios de producción, la tierra y las fábricas... (pues) las respuestas se caminan en el campo de la acción… vayamos a la raíz”.

viernes, enero 19, 2007

Opinión - Eduardo Gonzalez Velazquez

El quinazo se lo atizan al pueblo

Jornada Jalisco - 19/01/07

Consumado el fraude electoral del 2 de julio con la decisión de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) a finales de agosto del año pasado para encumbrar ilegítimamente a Felipe Calderón Hinojosa en la Presidencia de México, no pocos analistas comenzaron a plantear la necesidad que tendría Felipe Calderón, una vez llegado a la presidencia, de asestar un fuerte y espectacular golpe político-mediático (similar al quinazo de 1989 que nos regaló Carlos Salinas de Gortari) para conseguir legitimarse en Los Pinos. Efectivamente, Felipe Calderón escuchó esas voces y asestó el quinazo, o diremos el tortillazo, pero al pueblo.


Apenas han transcurrido cincuenta días del gobierno calderonista y la población en general sufre la envestida político-militar-económica-mediática del grupo en el poder. Las acciones emprendidas por el gobierno del “cambio con continuidad” no indican otra cosa que la represión a la población para afianzar el poder ilegítimamente ejercido. Pronto se olvidó el lema de la campaña panista: “para que vivas mejor”. La marca de la casa ha sido la censura, la militarización de los cuerpos policiacos, la criminalización de los movimientos sociales, la violación a los derechos humanos, y por si eso fuera poco, el aumento a los precios de los productos de la canasta básica, encabezados por el huevo y la tortilla.

En tan sólo mes y medio el gobierno federal ha dejado sentir el peso de su brazo represor orquestado a través de la secretaría de Gobernación y su titular Francisco Ramírez Acuña. Escudándose en los llamados operativos conjuntos contra el crimen organizado y utilizando una gran campaña mediática para distraer a la población, el gobierno federal a enviado miles de soldados a las calles para reprimir las manifestaciones de descontento que diariamente suceden a lo largo del país. Pero no únicamente son las fuerzas federales las que participan en estos operativos en contra de los movimientos sociales. Las corporaciones estatales y municipales actúan en consecuencia con el ejército y con la militarizada Policía Federal Preventiva (PFP). El 12 de enero en Miahuatlán de Porfirio Díaz en el estado de Oaxaca, la Policía Preventiva del Estado (PPE) y Municipal desalojaron violentamente el plantón del Comité de Familiares de Asesinados, Desaparecidos y Presos Políticos de Oaxaca (Cofadappo), instalado desde hace varios días en las afueras del reclusorio regional del municipio donde demandan la libertad de sus familiares. El resultado de la represión fueron decenas de manifestantes golpeados y siete personas detenidas. Además de cinco simpatizantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) que también fueron detenidos.

Asimismo, continúan apareciendo evidencias de la violación a los derechos humanos que sufrieron las personas detenidas el pasado 25 de noviembre en Oaxaca. Es cierto que Felipe Calderón aún no llegaba a Los Pinos, sin embargo, ese operativo fue ordenado y ejecutado bajo la supervisión del actual secretario de Gobernación. Los testimonios revelan que varios de los campesinos e indígenas fueron hostigados y agredidos sexualmente por elementos de la PFP desde el momento de su detención y durante su traslado al penal de San José del Rincón, Nayarit. Los detenidos sostienen haber recibido golpes en todo el cuerpo, así como amenazas de muerte, de violación y de ser soltados con los perros. Las mujeres afirman que sufrieron la introducción de toletes entre las piernas.

Como si la represión policiaca y militar no fuera suficiente, la escalada de precios ha comenzado a funcionar en todo el país. Pareciera que se está reeditando el inicio del sexenio zedillista y la dura crisis económica que asoló a la población entera. La escalada de precios parece no tener fin y cada día afecta a un mayor número de productos. No solamente es la tortilla, sino el huevo, el gas, la gasolina, el peaje en carreteras, el impuesto predial. A todo esto el discurso de la clase política panista y de algunos jerarcas de la Iglesia católica indica que la elite continúa viendo otro México, continúa instalada en foxilandia.

El arzobispo primado de la ciudad de México, cardenal Norberto Rivera Carrera, afirmó el pasado fin de semana que el aumento de la tortilla, hasta en treinta pesos en algunos lugares de la República, “no significa una tragedia para el país que pueda generar una guerra social; no es el acabose, ni el final de la historia de México”. Por su parte, para el secretario de Hacienda Agustín Carstens las ‘’variaciones en algunos precios no son aumentos sostenidos y no van a tener un impacto en la inflación”.

De cualquier manera el tortillazo ya se atizó. La población vuelve a pagar el precio de la política neoliberal de los últimos 24 años, a lo largo de los cuales México incrementó su dependencia económica y alimenticia con el extranjero. Hoy, la falta de una política social y económica centrada en lograr soberanía alimenticia vuelve más vulnerable al país frente a las políticas neoliberales del primer mundo. Los ejemplos del maíz y del petróleo son muy claros al respecto. El oro negro se encuentra a la baja entre otras cosas porque las potencias económicas y militares están utilizando el etanol para suplantar procesos productivos donde se usa el petróleo; a su vez los Estados Unidos retiran 40 millones de toneladas de maíz del mercado alimenticio para destinarlos a la producción de etanol. De este modo México pierde por vía doble: la caída en el precio del petróleo donde la mezcla mexicana de exportación ha retrocedido 12 por ciento este año, y el incremento del maíz que se significa como la base de la alimentación de millones de mexicanos.

Para fortalecer nuestro entusiasmo y tocar el violín mientras el barco se hunde, Felipe Calderón nos recuerda que foxilandia no ha muerto. Me siento “muy contento, muy satisfecho”, México vive con “más tranquilidad y certidumbre”. “Estamos en orden y en paz, y eso me llena de satisfacción”. Fueron las palabras con las cuales el fin de semana pasado cerró el análisis de los primeros 45 días de gobierno.

Así las cosas, Felipe Calderón y la derecha yunquista-clerical están empecinados en atizar quinazos a la población para dejar en claro que a Los Pinos ha llegado un presidente legal, fuerte y legítimo. No obstante, el despliegue mediático-político-económico-militar lanzado por el gobierno sobre amplias capas de la población, el resultado es contrario a lo esperado por la Presidencia. Lo que Felipe Calderón ha conseguido en tan sólo 50 días es agudizar la ilegitimidad del Ejecutivo lo mismo en México como en el exterior, donde cada día se le relega más de las decisiones y acuerdos que establecen los países de América Latina para enfrentar la envestida neoliberal que tanta pobreza ha causado en el subcontinente.

ihuatzio@hotmail.com

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