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miércoles, septiembre 05, 2007

Opinión - Jorge Souza Jauffred

El gobierno de Calderón construye su propio país virtual

Jornada Jalisco

Los anuncios del gobierno se despliegan día y noche en la radio y la televisión; tal profusión nunca antes se había visto. Principalmente, en medio de los noticieros, programas clave de gran auditorio y horarios pico. Pareciera que cada una de las secretarías del gobierno federal hubiera recibido la orden de exponer sus programas (o mejor dicho, la dimensión imaginaria de sus programas) para en esa forma integrar sus acciones y objetivos al imaginario colectivo de los mexicanos. Así, la lucha del gobierno contra el narco, la búsqueda del “país que queremos”, la “fuerza de la democracia”, el número de consultas que da el “nuevo” ISSSTE, el Seguro Popular y muchos otros programas y acciones oficiales son repetidos hasta la saciedad para que los mexicanos los incorporemos a nuestras creencias, para que nos saturemos de ellos..

No es una tendencia ingenua. Es una estrategia perfectamente planeada, bien configurada y dirigida por los poderes reales que exprimen a México. Es una forma de construir, en el espacio mediático, un México virtual muy distinto al de la realidad; una forma de edificar una imagen mental de un país pujante, luchón, que tiene un gobierno justo, honesto y limpio. Es una forma de construir imágenes que hagan pensar a los mexicanos que las cosas andan bien y que si algo anda mal no es el sistema, sino por culpa de las personas en particular, que no han aprovechado las oportunidades y libertades que les concede. Por culpa de los violentos, por culpa de los tercos, por culpa de los necios.

El que aparece en los medios masivos de comunicación es un México muy distinto al que vemos en la vida real. En el primero, si falta el agua potable a diez millones de mexicanos, el gobierno está trabajando para que dentro de cinco años, “el 95 por ciento de los mexicanos” tenga el líquido a su disposición. En el segundo, vemos cómo cada día la pobreza se extiende, como consecuencia de un sistema político y económico injusto e inequitativo.

Una nueva forma de esclavismo

Calderón, en su mensaje del domingo, ampliamente difundido, presumió que se ha logrado generar 618 mil empleos en lo que va del año. Los organismos empresariales, minutos después, se apresuraron a rectificar que en México se requiere por lo menos un millón de empleos al año para más o menos salir al paso. Pero además, la enorme mayoría de esos empleos son trabajos mal pagados, que permiten apenas a las familias mal comer, siempre y cuando trabajen tres o cuatro de sus integrantes.

Y dígame si no es una nueva forma de esclavitud, cuando en la mayoría de las maquiladoras, las fábricas, las oficinas, las franquicias, pagan a las personas que ahí laboran menos de 3 mil 500 pesos mensuales. Dígame cómo vive usted con tres mil 500 pesos mensuales. Qué come, qué ropa usa, a dónde va a divertirse, en qué casa vive, qué calidad de vida disfruta. Y aún así, con esos sueldos de hambre estimulados por un bajísimo salario mínimo determinado por un comité anacrónico, el presidente presume… La verdad es que no veo razón para enorgullecerse. Sin embargo, lo que difunden la televisión y el radio en cadena nacional es el gesto de triunfo, la sensación de que las cosas se están haciendo bien, la seguridad, el aplomo de un hombre que se dice limpio, aunque sus manos estén sucias.

El mensaje de Calderón afianza el México virtual

El mensaje de Calderón, puesto (a pesar de todo) en la categoría de lo ritual por los medios masivos, se convierte en la palabra anual que establece y refunda el país en el imaginario de los mexicanos. Ahí, en ese espacio intangible, las palabras presidenciales que llaman en un gesto dramático a transformar a México parecen verdaderas al oído ingenuo de la gente. Para muchos, se convierten en un estímulo, un acicate que el pueblo entiende e integra a sus creencias, porque para muchos es cierta la sinceridad del mensaje. Asimismo, hace creer a la gente que son los ciudadanos quienes tienen la posibilidad de transformar el país. Naturalmente, ambas premisas son absolutamente falsas. Ni el mensaje es honesto, ni tampoco (pobres ingenuos) tenemos la capacidad de transformar al país. Una sola palabra de Carlos Slim lo transforma más, mucho más, que los intentos que realicen a lo largo de un año los 40 millones de miserables que habitan en el territorio nacional.

Pero ahí, en el país virtual que ha erigido la repetición mediática y el discurso calderonista se abren espacios imaginarios, sólo imaginarios, para que la gente recupere la confianza en un gobierno que llegó al poder a través de un proceso electoral sucio, y herido en el costado más sensible: la legitimidad.

Los pavos felices son más sabrosos

La tecnología ha hecho avances impresionantes. Para que den más y mejor leche, lo sabemos, en las granjas suizas obligan a las vacas a escuchar a Mozart; y en los grandes gallineros (o paveros) estadunidenses brindan a los animales estupendas condiciones para que engorden y no padezcan estrés. Guardando las proporciones, el mensaje de Calderón busca proporcionar a los mexicanos un efecto similar: disminuir las tensiones, tranquilizar a un país cansado de la explotación y la pobreza, mantener quieta a la gente. Esa es la mejor medicina para que unos cuantos sigan chupando la riqueza nacional sin la protesta pública generalizada. Y eso es todo por ahora. Nos leemos mañana, ya lo saben, pero en esta misma Feria.


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Peje en 2007::

martes, julio 10, 2007

Opinión - Jorge Souza Jauffred

La Feria

210 mexicanos han muerto en 2007 al internarse ilegalmente en Estados Unidos

Santo Toribio Romo, el más popular después de Juan Diego

Jornada Jalisco

Mientras Ning Ye, el abogado en Estados Unidos del empresario de origen chino Zhenli Ye Gon, lanza una nueva amenaza contra el gobierno del presidente Felipe Calderón, advirtiendo que el 18 de julio revelará pormenores inéditos del caso del decomiso de más de 200 millones de dólares en una casa de Las Lomas, el Instituto Nacional de Migración dio a conocer otras cifras, más trágicas pero menos notorias y que podrían pasar desapercibidas con facilidad: en lo que va del año han muerto 210 mexicanos al intentar cruzar en forma ilegal la frontera con Estados Unidos.

Se trata de muertes silenciosas a las que rodea una desgracia callada, lacerante, que no encuentra eco en los medios de comunicación ni se presenta (como el abogado del chino Zhenli Ya Gon) con el estrépito del poder y la contundencia de una bomba mediática. No. Los “ilegales” mueren sin que se culpe a nadie, sin que se encierre a nadie y sin escándalo. A nadie –excepto, quizás a su familia– provoca rabia la muerte de los migrantes. Acaso lágrimas. Nadie exige justicia porque, inexplicablemente, se les culpa a ellos mismos de su fallecimiento. No a la miseria de la que huyen. No a la pobreza de la escapan. No al hambre que los acosa y a la falta de oportunidades en su tierra natal.

Son ellos, los mexicanos que buscan otra mejor forma de subsistir, quienes practican innumerables formas de cruzar la línea fronteriza. Algunas veces, se valen de los inescrupulosos “polleros” para que los transporten escondidos en camiones o camionetas hasta el otro lado; otros se adentran en las aguas del río Bravo para llegar a la tierra prometida y, algunos más son conducidos por “coyotes” a rutas escondidas, a través del desierto, con la indicación de dirigirse en cierta dirección para alcanzar alguna ciudad en la que, supuestamente, estarán a salvo.

La imaginación de algunos es tal que se han encontrado migrantes escondidos bajo el asiento trasero hueco de algún auto, a otros metidos en barriles petroleros y a otros más cubiertos por mercancías de diversos tipos, en camionetas comerciales. Todo es posible para ellos. Todos los intentos para llegar son válidos. Lamentablemente, en lo que va de este año, por lo menos 210, no consiguieron su objetivo y su insistencia les causó la muerte.

Un santo de los migrantes, nutrido en este contexto

Sólo de paso y casi entre paréntesis, les diré a mis lectores que ha sido en ese contexto de constantes peligros e inquietud por cruzar la frontera, en el que ha crecido y se ha robustecido la fe en Santo Toribio Romo, el “santo de los migrantes”. Los Originales de San Juan, un grupo de música entre norteña y de banda, ya le compusieron un corrido que se toca una y otra vez en las estaciones rancheras y en las que reproduce música grupera. Y es que contar de un momento a otro con un santo protector de los migrantes no es poca cosa. Significa, para los trabajadores ilegales, tener de su parte la voluntad divina para lograr el objetivo de internarse en el territorio estadunidense, que se ha convertido en el imaginario de los campesinos mexicanos en una especie de tierra prometida. Es ahí en donde –ellos piensan– podrán sobrevivir en mejores condiciones que las que ofrece la patria, la tierra del origen, la nación. No es extraño, pues, que en esas condiciones este santo cristero reciba ya un amplio homenaje de parte de quienes realizan (gracias a él, presumen) el sueño de trabajar en Estados Unidos; por ello, su capilla, en Santa Ana de Guadalupe, municipio de Jalostotitlán, en Los Altos de Jalisco, se convierte día tras día en un santuario importante, que visitan ya miles de personas.

Este santo cristero nació en Jalostotitlán en 1900 y murió en 1926, bajo las balas federales. Se ordenó sacerdote a los 22 años. Pero cuatro años más tarde, tropas federales lo encontraron y le dieron muerte. Con esos antecedentes y la fama comprobada de que protege a los migrantes, Toribio Romo se ha convertido en el más popular de los santos mexicanos, después de Juan Diego, asegura una encuesta de la Conferencia del Episcopado Mexicano, realizada en 2004. La verdad es que los trabajadores mexicanos que se encuentran como “ilegales” en el país del norte constituían un sector, amplio y pudiente, que no había encontrado la protección divina que requería. No había un santo especializado en sus causas. Sin embargo, ahora es distinto.

Muertes que produce la miseria

Pero, dejemos a un lado la historia de Santo Toribio Romo, y continuemos con el asunto de los migrantes ilegales que se adentran en el territorio de Estados Unidos. Se trata de un flujo demográfico anual de unos 400 mil hombres y mujeres (a veces también niños) que sortean peligros que podrían conducirlos a la muerte para entrar a Estados Unidos. El año anterior más de 400 mexicanos perecieron en su intento por llegar a esa tierra en donde consideran que podrán vivir mejor. Este año, ya son 210 los mexicanos muertos. Las amenazas están presentes y los medios de comunicación, constantemente, nos informan de la muerte de personas que intentaron infructuosamente cruzar la frontera buscando huir de la miseria que no ha sido abatida en nuestro país por los gobiernos neoliberales. Y eso es todo por ahora. Los invito a encontrarnos de nuevo mañana en esta misma Feria.

lunes, mayo 21, 2007

Opinión - Jorge Souza Jauffred

La Feria

Las palabras del Papa reflejan indiferencia ante los pobres

Hugo Chávez exige una disculpa a Benedicto XVI

La Conquista constituyó “un verdadero genocidio”


Jornada Jalisco

Tenía que suceder. Evo Morales, el presidente indígena de Bolivia, y Hugo Chávez, el mandatario venezolano descendiente de indígenas, le brincaron al Papa Benedicto XVI para exigirle que se disculpe por el discurso con el que inauguró la quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, sustentado el pasado 13 de mayo en Brasil, en el que afirmó que el arribo del cristianismo a América Latina “no fue una imposición de una cultura extraña” para las culturas precolombinas; al contrario, gracias a la evangelización conocieron al “Dios desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban en sus ricas tradiciones religiosas”.

En su discurso, el Papa no hizo ninguna alusión a la violencia ejercida por los conquistadores ni tampoco a la imposición, el saqueo y la explotación sostenida a lo largo de los tres siglos de la Colonia. Como un elemento adicional de enfrentamiento, en su misma intervención hizo advertencias sobre el surgimiento de “gobiernos autoritarios” en la región, y aunque no mencionó a qué países se refería, quedó claro que lanzaba la piedra contra los gobiernos de inclinación socialista, tales como los de Hugo Chávez, Evo Morales y, de paso, con menor rigor, contra los de Néstor Kirchner, de Argentina, y Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil.

Evo Morales protestó casi de inmediato: “la Iglesia debe decir si va a rezar o hacer política”. Poco después, altos funcionarios de su gobierno sustentaron y defendieron la postura del líder aymara boliviano. Tampoco Hugo Chávez se quedó callado. El viernes anterior por la noche tronó contra el Papa y le exigió una disculpa: “como jefe de Estado, ruego a Su Santidad que ofrezca disculpas a los pueblos de nuestra América. Creo que es lo correcto. ¿Cómo va a decir que vinieron –cuando vinieron con arcabuces– a evangelizar sin ningún tipo de imposición?”. Y agregó que con la conquista de América “ocurrió algo mucho más grave que el holocausto en la Segunda Guerra Mundial, y nadie puede negarlo, ni Su Santidad puede negar el holocausto aborigen en esta tierra”.

La interpretación papal despertó reacciones

En los días siguientes, la visión que Benedicto XVI difundió sobre la Conquista provocó numerosos cuestionamientos de parte de estudiosos y especialistas que pusieron de manifiesto la crueldad de los españoles, el sometimiento de las culturas indígenas y el elevado número de muertes causadas por la imposición de la cultura europea sobre las tradiciones latinoamericanas.

Entre muchos otros, Roberto Olivares, presidente de una importante ONG brasileña, calificó como “ridículas” las declaraciones del Papa y afirmó que la Conquista “fue trágica para los pueblos indígenas de todo el continente; fue un genocidio impresionante, escudado con la bandera de la evangelización”. Para el historiador brasileño Waldir Rampinelli, el Papa “debería leer a Bartolomé de las Casas”, quien da noticia de la crueldad y el salvajismo ejercido contra los pueblos aborígenes; para Gesinaldo Sateré, coordinador de organizaciones indígenas de la Amazonia, “la historia demuestra que la evangelización fue sólo una estrategia de la colonización que diezmó a los pueblos indígenas”.

En ese contexto, ¿cómo entender la visión del líder de la comunidad religiosa más numerosa del mundo? No es difícil saberlo. En el mismo discurso explica la actitud que debe tener la Iglesia católica en América Latina. Aunque reconoce que “siguen aumentando los sectores sociales que se ven probados cada vez más por una enorme pobreza o incluso expoliados de los propios bienes naturales”, niega que la Iglesia deba defenderlos. Es decir, reconoce que aumenta el número de gente que no tiene para comer pero, según vemos, en esta forma están siendo probados. Con esta particular forma de percibir el fenómeno de la marginación, el Papa suprime los rasgos de explotación social y remite la miseria al mundo de las pruebas, una especie de exámenes sobrenaturales, que envía Dios (?) a los seres humanos para ver si merecen el cielo. Con ello, naturalmente, justifica el neoliberalismo y llama a los católicos a aceptar las pruebas.

La Iglesia debe mantenerse al margen, afirma el pontífice

Benedicto XVI definió también qué es lo que debe hacer la Iglesia ante la injusticia del sistema, ante el crecimiento de la miseria, ante la gente que no tiene los recursos suficientes para comer, ante la gente que es sometida por los poderosos, ante la gente que es desposeída de sus derechos humanos, ante los grupos étnicos que han sido despojados de sus recursos y propiedades. Explica en su discurso el Papa: “este trabajo político no es competencia inmediata de la Iglesia. El respeto de una sana laicidad –incluso con la pluralidad de las posiciones políticas– es esencial en la tradición cristiana auténtica”. Es decir, a la Iglesia no le compete proteger, defender, ayudar a los desvalidos, como lo indicó, en su momento, Jesús, el Cristo.

Y es que el pontífice romano tiene para ello la siguiente explicación: “si la Iglesia comenzara a transformarse directamente en sujeto político, no haría más por los pobres y por la justicia, sino que haría menos, porque perdería su independencia y su autoridad moral, identificándose con una única vía política y con posiciones parciales opinables. La Iglesia es abogada de la justicia y de los pobres, precisamente al no identificarse con los políticos ni con los intereses de partido”. Naturalmente, en este argumento hay una mezcla de figuras retóricas que tienen como objetivo justificar el alejamiento de la Iglesia, de las causas sociales. Menciona, por ejemplo, los “intereses de partido”, que nada tienen que ver con el contexto de su discurso e implícitamente llama a mantener la calma ante la prueba de la miseria.

Lejos estamos de aquel ordenamiento de Jesús que llama a dar de beber al sediento y dar de comer al hambriento. Y eso es todo por ahora, nos leemos mañana, pero en esta misma Feria.

lunes, abril 16, 2007

Opinión - Jorge Souza Jauffred

La Feria

En Jalisco también se encuentran historias kafkianas

Rinconada de los Cerros, en el centro de una de ellas

La Jornada

Franz Kafka (Praga, 1883-1924) es uno de los autores sobre los que se ha vertido más tinta. Con razón. Sus obras (particularmente La Metamorfosis, El Castillo y El Proceso) son estupendas y logran construir un universo terriblemente humano, en el que la comunicación suele naufragar ante una sociedad insensible que se convierte trágicamente en el peor enemigo del hombre.

¿Cómo ignorar la fuerza con que se incrusta en el imaginario colectivo, por ejemplo, la historia de K., el agrimensor que viaja a un pueblo localizado al pie del castillo cuyos amos lo contrataron sin conocerlo y a quienes él no logra conocer? Pese a su cercanía, el castillo aparece a lo lejos como un objetivo inalcanzable. A lo largo del libro, K. intenta entender quiénes son sus contratantes, cuál es su trabajo y su misión, pero no lo consigue. Su experiencia de acercarse una y otra vez al castillo sin lograrlo (o a veces lográndolo a medias, y en otras ocasiones dando incluso la sensación de encontrarse más lejos que nunca de su objetivo) se ha convertido en un escenario prototípico, que en nuestro idioma ha encarnado en el adjetivo “kafkiano”, para designar lo laberíntico, lo absurdo, lo imposible, lo abrumadoramente obtuso e imponente.

Lo “kafkiano” también aparece en El Proceso, en donde Joseph K. es acusado de buenas a primeras de cometer un delito que ni siquiera se especifica. En su búsqueda infructuosa por probar su inocencia, el protagonista recurre a distintas personas sólo para entender que en realidad todas ellas forman parte de esa especie de contingente amorfo que lo enjuicia y que, a fin de cuentas y a pesar de sus esfuerzos, lo condenará a muerte.

Lo kafkiano hunde raíces en Jalisco

Pero todo esto viene al caso porque lo kafkiano se ha enraizado en nuestro país y en nuestro estado en múltiples y diferentes formatos. Sería interminable (habría que escribir muchos libros) dar cuenta de, por ejemplo, los trámites burocráticos para reponer una tarjeta de vacunación de un niño de cinco o seis años que ya cubrió casi todo el carnet y requiere demostrarlo ante una guardería para ser aceptado. O de los trámites que deben cumplirse para construir un cuarto en el jardín de una casa rentada. Pero en fin, eso es otro tema.

El laberinto kafkiano que aparece ahora es el que recorren muchos compradores de casas en una Zona Metropolitana en la que los fraccionadores y comercializadores con frecuencia incumplen sus promesas e incurren, incluso, en actitudes inmorales en perjuicio de los compradores, a quienes engañan.

El botón de muestra es el caso de Collen Blake Harter, quien toca el corno francés en la Orquesta Filarmónica de Jalisco y su esposo, el restaurador Alfredo Salazar Santoscoy. Ellos han sido engañados en tres ocasiones por urbanizadores que prometen el paraíso en su publicidad pero no cumplen.

En el primer intento fallido de comprar casa se les ofreció una vivienda en un coto que, al final, no cumplió lo prometido, por lo que les devolvieron su dinero. El segundo intento fue en el coto Hacienda Santa Anita, en donde entregaron de enganche 83 mil pesos en mayo de 2004, pero no les respetaron el trato (ni les daban la casa comprometida, ni el precio acordado), pero tampoco les devolvían el dinero. Fue necesario una denuncia ante Profeco y un juicio mercantil para recuperar su pago, un año después. La Profeco, es cierto, multó a la empresa con 50 mil pesos, pero el abogado del fraccionamiento, más tarde les dijo a los quejosos que la multa, como en casi todos los casos, había sido condonada.

Pero el caso más grave es el que afecta hoy a Collen y Alfredo; es decir, el tercero. Desde septiembre de 2006 compraron una casa en el conjunto Rinconada de los Cedros, cuya propaganda promete “casas duplex, listas para escriturarse”, a través de la Corporación Ullmar. Como enganche han pagado cerca de 50 mil pesos, en aportaciones mensuales. A cambio, la empresa se comprometió a entregarles la casa a principios de enero. Desde entonces, cada semana acuden a las oficinas en donde les indican que regresen “la semana que entra”.

La señorita Laura Gómez, quien los atiende, les explicó primero que “aún no se liberaba el gravamen”, por lo que había que esperar unas semanas más. El tiempo sin resultados, por lo que los quejosos fueron al Registro Público de la Propiedad y supieron que el trámite se realiza en una semana. Así que volvieron a las oficinas del fraccionamiento y ahí les enteraron que, en efecto, la libertad de gravamen ya no era el problema, sino que “el Infonavit no liberaba su crédito”. Los afectados fueron entonces al Infonavit a ver qué ocurría. Pero resultó que a esa dependencia ni siquiera habían llegado los papeles de su trámite y el fraccionamiento estaba registrado con otro nombre (El Rocío).

Por enésima vez, Collen y Alfredo fueron a la fraccionadora y ahí, la secretaria confesó finalmente que la casa que compraron, ubicada en Manuel Delgado 3713, en la privada 14, había sido hipotecada por el dueño de la constructora, quien requería efectivo. Pero les explicó que no se preocuparan, porque en 15 días ya estaría libre y podrían habitarla.

Collen y Alfredo ya no saben qué hacer. Están pagando renta y el abono a la casa; un gasto doble, difícil para ellos. Pero lo peor es que la casa que compraron sigue hipotecada. El camino de Collen y Alfredo es kafkiano. Urge la intervención de las autoridades para reencauzarlo y permitir que al fin, después de cuatro años de intentos kafkianos, adquieran su casa.

jueves, abril 12, 2007

Opinión - Jorge Souza Jauffred

La Feria

Incursiona el gobernador en la ecología

Crece la distancia entre Emilio y el grupo de Rosales y Salinas Osornio

Jornada Jalisco

Abril, “el mes más cruel” según nos dice T. S. Eliot, ha servido de espacio a la política de Jalisco para que se expongan dos temas relevantes. El primero tiene qué ver con la incursión del gobernador Emilio González Márquez en los renglones ambientales y ecológicos. El segundo, con la estrechísima relación que se ha manifestado entre el gobierno estatal y el nuevo rector de la Universidad de Guadalajara. Ambos temas, además, están relacionados. Vayamos al primero.

1. El día 3, Emilio anuncia que propondrá al Congreso estatal aprobar un cobro mínimo de 4 pesos en los recibos de agua, para destinarlos a la conservación del bosque de La Primavera. Este anuncio fue bien recibido por los grupos de ecologistas y de ambientalistas de la entidad, ya que promete obtener unos 48 millones de pesos extra para los requerimientos de La Primavera.

No obstante, el día 10, el gobernador matizó su idea y explicó que la aportación sería proporcional al consumo de agua de cada familia, por lo que las cuotas irían de 20 centavos a 4 pesos. Sin embargo, la recaudación disminuiría a unos 24 millones de pesos anuales, lo que significa reducir las pretensiones de proteger el principal pulmón de Guadalajara.

Aplicar en forma gradual el cobro es justo, pero reducir el monto buscado de 48 a sólo 24 millones no resulta conveniente. Más bien habría que graduar la aportación entre 20 centavos y 8 pesos, con el fin de que se mantenga el propósito original de recaudar 48 millones extras para el bosque. La Primavera requiere inversiones del gobierno, del pueblo, para cumplir mejor con su misión. No basta que sea un sitio para días de campo, debe convertirse en un enorme parque, con un programa de recorridos, con infraestructura suficiente, con baños, juegos, viveros, andadores, balnearios y un largo etcétera. Ya José Guadalupe Zuno Hernández, en un libro publicado por la Universidad de Guadalajara a principios de los años setenta, proponía la creación de hoteles, albercas, albergues, etcétera, que pudieran ser disfrutados por todos los ciudadanos.

Así que destinar al bosque 50 millones es apenas un primer paso para preservar adecuadamente y estructurar este espacio cada vez más agredido y deforestado en beneficio (principalmente) de los tapatíos. Falta que el gobernador envíe su iniciativa al Congreso y que una buena campaña de difusión la respalde para presionar a los diputados a su aprobación, porque, como se verá en los próximos párrafos, las ideas de Emilio y las del coordinador del PAN en el Congreso, Jorge Salinas, son muy, pero muy distintas.

2. El día 4, el gobernador firmó convenios ambientales con dependencias federales por 881 millones de pesos. Bueno para la entidad. Dos puntos son clave. Uno, es la necesidad de un mejor sistema de medición de la contaminación ambiental a la que se destinará parte del presupuesto. El otro, el destino de 157 millones de pesos del convenio para el programa federal Pro árbol, un programa complejo que esconde, bajo la máscara de la reforestación, la posibilidad de beneficiar a unos cuantos terratenientes que sembrarían árboles, sí, pero como negocio. Ya tocaremos ese punto en otra ocasión.

3. El día 9, sorpresa. Durante un recorrido por Manantlán, el flamante rector de la UdeG, Carlos Briseño, solicitó al gobernador en donación una superficie de las mil 245 hectáreas, en donde se encuentra la estación científica de Las Joyas, y desde donde la casa de estudios realiza aportaciones muy valiosas para el ecosistema. Emilio González vio con buenos ojos la solicitud y se comprometió a tramitar ante el Congreso estatal la donación.

Pero el día 10, en una reacción inmediata, Jorge Salinas Osornio anunció que el PAN recomendará al gobernador que no done el terreno, sino que lo mantenga la Universidad pero en comodato, es decir, prestado por el gobierno. La UdeG, hay que recordarlo, ya tiene en comodato esa extensión desde hace más de 20 años; así que, de acuerdo con la propuesta de Salinas, seguiría manteniéndose el mismo esquema. Nuevamente aparece con claridad la distancia política entre la postura del gobernador y la de Jorge Salinas, quien trabaja en cercanísima colaboración con Eduardo Rosales, presidente del PAN Jalisco. Ambos, a su vez, fueron los dos hombres de mayor confianza del anterior gobernador y actual secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, así que la pregunta inevitable es ¿hasta dónde se han distanciado Ramírez Acuña y Emilio? ¿Qué tanto daño les harán a ambos estos continuos roces? No hay que olvidar que ambos entran al sexenio con la etiqueta de presidenciables.

Lo cierto es que la UdeG y Emilio muestran ya una sólida alianza ante el antagonismo del bloque legislador panista. Naturalmente, estas diferencias se han manifestado también en los cargos de poder. Mientras que Eduardo Rosales logró colocar a numerosos miembros de su grupo generacional (los Lalo boys) en numerosas direcciones de los nuevos ayuntamientos, no logró hacer lo mismo en cargos del gobierno estatal. La sola presencia de Herbert Taylor, como supersecretario, les ha cerrado poco a poco las puertas, y hubo incluso secretarías que evitaron colocar en cargos principales a funcionarios pertenecientes al “grupo generacional” de Rosales y Salinas.

Simplemente, hay que decir que no importa tanto quién sea el propietario del predio de Las Joyas como el programa científico que desarrolle y cómo se le brinden los apoyos a este programa. Si hace falta que sea propiedad de la UdeG para que se capten recursos de organismos internacionales, entonces los diputados deberían considerar en serio esa posibilidad.

4. Finalmente, el día 10, Emilio visitó la sierra de Quila, una amplia zona de protección de la flora y la fauna, localizada en cinco municipios. Baste decir que esta visita, junto con los hechos anteriores, ha despertado en los grupos ambientalistas y ecologistas la esperanza de que “ahora sí” se aborde con seriedad y recursos este renglón fundamental para la conservación de los recursos de Jalisco. Y eso es todo por ahora. Nos encontraremos mañana en esta Feria.

Opinión - Jorge Souza Jauffred

La Feria

Los salarios de los políticos, establecidos sin ningún parámetro

El CTVS, una voz en el desierto

Jornada Jalisco

Salarios y ¡Salarios! Nada más justo que el aumento de 7 por ciento que se otorgó recientemente a los trabajadores del gobierno del estado, luego del largo castigo de seis años que impuso la anterior administración a sus aumentos salariales. Nada más pertinente que incrementar (aunque no sea suficiente) el pago mensual de esta gente que cumple una jornada completa de trabajo a cambio de sueldos de 3 y 3 mil 500 pesos mensuales. Y estamos hablando de miles de empleados que luchan día con día contra la carestía y las limitaciones para cubrir el costo de alimentos, vivienda, transporte (por cierto malo y caro), educación, medicinas y un larguísimo etcétera.

Es en ese contexto, de una realidad que muestra a miles de burócratas con sueldos ínfimos, en donde debemos discutir el nivel de los salarios que perciben los regidores, los diputados y otros políticos afortunados. El marco del debate debe ser la enorme distancia que prevalece entre lo que ganan los altos jefes y lo que reciben los empleados. Entre los ciento y tantos mil pesos contra los 3 ó 3 mil 500. Ahí es donde debemos plantear cuáles son los salarios adecuados para uno y otro puesto; donde debemos justificar cada salario con argumentos sólidos, sustentados por un espíritu de justicia y equidad.

¿Cómo y por qué los regidores de Guadalajara reciben 117 mil pesos, y cómo, por qué y sobre qué bases los regidores de Zapopan quieren igualar sus percepciones con sus pares tapatíos? Da más bien la impresión de que, más allá de argumentos y justificaciones, la preocupación principal de estos funcionarios es aumentar en la medida de lo posible sus ingresos personales. Qué lástima que no haya una valoración objetiva y científica del trabajo, que no exista una institución que dictamine cuál es el salario justo de un político y cuál el de los trabajadores de base, en el gobierno.

Con la idea de crear este mecanismo se constituyó en el año 2002 el Comité Técnico de Valoración Salarial de Jalisco (CTVS), integrado por representantes de los tres poderes en el estado y por investigadores de las seis principales universidades locales. Aunque se integró en respuesta a las reiteradas protestas de los jaliscienses por los salarios desajustados, injustos y desfasados que muchos políticos se otorgaban a sí mismos, el CTVS ha ido en picada y ahora ya no responde a las exigencias de la opinión pública.

En sus primeros años, las recomendaciones que emitió el comité sobre los sueldos que debían percibir los jefes del gobierno fueron difundidas ampliamente por los medios de comunicación, con el consecuente impacto en la opinión pública. Esta forma de mostrar el desfase de los salarios fue seguida con frecuencia por las correcciones requeridas y los ajustes necesarios. Pero más tarde, las recomendaciones que emitía el organismo comenzaron a ser ignoradas; no sólo por los medios, sino también por los afectados, quienes mantenían sus mismos salarios a pesar de la opinión del Comité.

Urge revivir el CTVS, en bien de la transparencia

Ese es precisamente el momento en el que el CTVS deja de ser un organismo útil y se convierte en una especie de cascarón, pero vacío. La única forma en la que podría revivirse es convirtiendo obligatorias sus recomendaciones. Si se le da el poder de determinar los salarios oficiales y de obligar a los funcionarios a que se ajusten a ellos, entonces se habrá dado un gran paso. Los ciudadanos tendrán la certeza de que las percepciones de magistrados, diputados, regidores, secretarios y hasta las del gobernador, no han sido fijadas caprichosamente, sino que responden a un programa de definición salarial, con bases sólidas, científicas, operadas por expertos. Pero si, en cambio, el CTVS continúa vegetando y “recomendando” sin que nadie acate sus recomendaciones, entonces no tiene sentido su existencia.

El gobernador Emilio González ha dicho en varias ocasiones que su gobierno será transparente. Un elemento básico para llevar esa transparencia al campo de la definición de los salarios políticos sería la readecuación de este comité, otorgándole el poder de la obligatoriedad de sus recomendaciones. Así, los políticos mantendrían sus manos limpias, alejadas de la asignación de sus propios emolumentos, y se brindaría a los ciudadanos la tranquilidad de saber que, al menos en lo que a salarios se refiere, no se está abusando de los recursos públicos. En esa forma, los regidores de Guadalajara tendrían que acatar el salario que el Comité determine; igual que los de Zapopan, los de Tlaquepaque o los de El Salto.

Finalmente, hay que consignar que es absolutamente cierto lo que dijo Jorge Salinas a La Jornada Jalisco. A los ciudadanos les molestan los altos sueldos de los políticos. Sí, pero les molestan, primero, por la distancia que existe entre estos salarios y los que percibe la gente común, y, segundo, porque estas percepciones se fijan caprichosamente. El ciudadano común, a través de los medios de comunicación, observa cómo algunos políticos disputan los aumentos salariales, cómo luchan por obtener un bono pese a quien le pese, y cómo (a veces con cinismo) hacen valer la ley de sus pantalones para otorgarse compensaciones, prebendas y otras ganancias que tal vez podrán ser legales, pero nunca lícitas. Y eso es todo por ahora. Nos leemos mañana en esta misma Feria. Mientras, que usted disfrute la parte final de sus vacaciones.

jueves, abril 05, 2007

Opinión - Jorge Souza Jauffred

La Feria

La Primavera, agredida desde hace años por traficantes de tierras

Falta un plan de manejo del bosque

Jornada Jalisco

Guadalajara tiene la fortuna de tener cerca el bosque de La Primavera; los árboles de sus aproximadamente 36 mil hectáreas (30 mil 500 de ellas protegidas por decreto) oxigenan la región, actúan como regulador climático y han permitido durante largos años que nuestra ciudad sea conocida como una de las que disfrutan de un eterno verano.

Por si fuera poco, en esa zona existe una gran diversidad de especies. Más de mil variedades de planta, 106 de animales, entre ellas, 28 de mamíferos como venado de cola blanca, puma (aún existe aunque parezca extraño), lince, coyote, zorra gris, mapache y conejo; 19 especies de reptiles y anfibios, y seis de peces. Algunas de estas especies se encuentran lamentablemente en peligro de extinción y no tenemos planes suficientes ni proyectos para salvarlas.

La Primavera cuenta, asimismo, con grandes reservas de agua y se considera que a unos 6.5 kilómetros de profundidad se localiza una gran cámara de origen magmático en donde elevan su temperatura las aguas termales que fluyen en cerca de 400 puntos del bosque. De esta agua que se filtra a través de la jal del suelo, los habitantes del México prehispánico regaban sembradíos y la aprovechaban para múltiples usos… y los pueblos que posteriormente se asentaron en la zona hicieron lo propio.

Reserva indispensable agredida por traficantes inmobiliarios

En fin. A pesar del peso específico indudable que La Primavera tiene en nuestro entorno, la mayoría de los tapatíos parece no haber reparado en ello. Así, en los últimos 30 años, esta reserva natural 140 mil años de edad ha sido sometida a constantes agresiones que le han arrebatado una parte sustancial de su superficie y amenazan con reducirla aún más.

El problema más grave lo constituyen las ambiciones de quienes pretenden cambiar el uso del suelo y convertir el bosque en una enorme colonia de tipo residencial. Los avances de esta idea, autorizados por los ayuntamientos respectivos en su momento, los encontramos en las colonias Buganvillas (con sus cada vez más amplias y numerosas subdivisiones y secciones), El Palomar, San José del Tajo y decenas de asentamientos menores que silenciosamente trepan por el bosque y acaban con sus recursos naturales, convirtiendo la tierra en objeto de especulación inmobiliaria.

Pero además afectan al bosque muchos otros problemas, entre ellos la tala ilegal, practicada con fines agropecuarios o para cambiar el uso del suelo; los incendios, intencionales o no, que le han arrebatado al bosque una tercera parte de su extensión sólo en los años recientes; el descuido, el vandalismo y la indolencia de los gobiernos en turno, que sólo han servido para legalizar nuevas urbanizaciones y dar apoyo a los fraccionadores para que logren sus objetivos.

Cuatro pesos por familia

Si hacemos un balance de lo que han hecho los últimos gobiernos para proteger La Primavera, las dependencias oficiales salen perdiendo. En los últimos 12 años, como nunca, se han autorizado nuevas construcciones, se ha permitido que los terratenientes provoquen incendios y se ha descuidado la protección de la biodiversidad.

Por eso, la idea que expuso el gobernador Emilio González ante los legisladores del Estado, de que se cobren 4 pesos en los recibos del agua para destinarlos al cuidado del bosque, es un signo de preocupación que debe ser bien recibido. Por vez primera en dos decenios, el gobierno ha mirado hacia La Primavera con la intención de enfocar los problemas que le afectan y de buscar una fórmula para atender su cada vez más grave problemática.

El bosque recibe actualmente la ridícula cantidad de 4 millones de pesos anuales, que son insuficientes para pagar guardianes, conservación, viveros, protección, etcétera. Con la nueva aportación colectiva, La Primavera podría recibir 48 millones anuales, lo que ya constituye una diferencia amplia. Digamos que ya habría recursos para comenzar a pensar en serio en rescatar, preservar y mantener este hermoso pulmón de la región tapatía.

Sin embargo, esta aportación, si es que se implementa, no debe ser una medida aislada. El gobierno debe tomar cartas en otros asunto que afectan a La Primavera, para controlar el desorden que en estos momentos existe.

1) Primero e indispensable. Debe meter en cintura a esas familias ricas de Guadalajara que reclaman derechos sobre terrenos protegidos y queman (como ya se ha constatado extraoficialmente) extensas superficies para poder, más tarde, traficar con los terrenos ya sin árboles.

2) Debe crear un plan integral de protección, que incluya medidas para frenar de una vez por todas las constantes invasiones de tierras; acabar con el truco reiterado que practican tanto ejidatarios como pequeños propietarios, quienes levantan una casa en un par de semanas y luego se amparan para evitar que el gobierno la tire. El tiempo pasa, la casa sigue creciendo y luego, ante hechos consumados, las autoridades ceden o acceden.

3) Debe crearse un plan integral de desarrollo ecológico, que permita y estimule el estudio de la reserva, su mejor aprovechamiento y su disfrute. Digamos que La Primavera podría ser el centro de una apropiación ciudadana, como lo han sido algunos parques urbanos (Los Colonos, el Metropolitano) recientemente.

Y es que los 4 pesos, que en realidad constituyen una cantidad mínima y que rendirán beneficios importantes si es que se aprovechan adecuadamente, son –es cierto– un signo de preocupación del gobierno, pero también equivalen a un nuevo impuesto, que pagarán por igual –y por lo tanto inequitativamente– ricos y pobres.

Así que si se trata de proteger y recuperar el bosque, sea. Pero que no se trate sólo de pasar la charola para reunir el dinero, sino que esta propuesta se sustente en un plan integral que permita que los tapatíos del futuro disfruten de este recurso que hemos ido, más rápido que lentamente, destruyendo. Y eso es todo por ahora, nos leemos mañana en esta misma Feria.

miércoles, marzo 21, 2007

Opinion - Jorge Souza Jauffred

La Feria

Silenciosa partida del "curador" de las letras mexicanas: José Luis Martínez

Jornada Jalisco

Ayer, a la una de la tarde, murió uno de los grandes constructores de ese edificio que damos en llamar “letras mexicanas”. El maestro José Luis Martínez (Atoyac, Jalisco, 1918–México DF, 2007) falleció, según dijo su hijo Rodrigo, “de causas naturales”. Un bello nombre para clasificar la muerte de un hombre que amó la literatura y que hizo de ella el motivo de su vida; una muerte que se anuncia sin aspavientos, en silencio, con la anticipación precisa, y que un mediodía de un día cualquiera, se acerca para tocar con su dedo de hielo el corazón de un hombre de letras.

Un recuerdo. La última vez que vi al maestro de Atoyac, hace casi un año, mi visita fue breve y triste. Llamé a las puertas de su casa en la colonia Anzures, en el Distrito Federal, y la señora que le ayudaba desde hace años abrió la puerta; me pasó a aquella estancia saturada de libros (la casa entera es una biblioteca) mientras me contaba, palabras más, palabras menos, que un día antes el maestro se había caído. Ella llegó a la casa, como todas las mañanas, y se encontró aún encendida la luz de la sala; de inmediato supuso que algo no andaba bien y, en efecto, el maestro tropezó la noche anterior y sus fuerzas menguadas por una enfermedad que le dificultaba caminar, le impidieron incorporarse, José Luis Martínez tuvo que pasar la noche tendido sobre la alfombra. Luego, la señora subió y, segundos después, me pidió que subiera ya que el maestro no podría bajar.

Un año antes, el miembro más antiguo de la Academia Mexicana de la Lengua (de la que fue presidente casi tres décadas) había estado en Guadalajara para sustentar una conferencia sobre otro jalisciense, Agustín Yáñez, a quien conoció a fondo como escritor y como amigo. En esa ocasión, a pesar de sus piernas lastimadas por la enfermedad decidió subir por su propio pie los escalones del ex Convento del Carmen hasta la capilla Elías Nandino, en donde leyó su texto.

Al maestro de Atoyac le gustaba la birria de Las Nueve Esquinas.

Esos días, el maestro estaba de estupendo humor. Bromeaba. Un día antes insistió en que llamara a un poeta tapatío, Luis Alberto Navarro, para compartir con él un plato de birria en Las Nueve Esquinas. El académico no sabía que esa sería su última visita al centro de la ciudad en donde estudió la secundaria y la preparatoria. La ciudad que dejó para inscribirse en la carrera de Medicina en la UNAM, sólo para cambiarse dos años después a la Facultad de Filosofía y Letras de esa universidad.

Otro recuerdo. En 1992, cuando Juan José Arreola recibió el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, José Luis Martínez estuvo presente en representación del jurado. En ese acto, un emocionado pero elocuente Arreola, recordó a su amigo de la niñez con las siguientes palabras: “Entre las tentaciones que disputan en mi alma está la primera de todas, el encuentro con José Luis Martínez, y cómo de pronto escribió de México al amigo, maestro de Guadalajara, Arturo Rivas Sainz, después de leer en México la aparición de uno de dos textos, y preguntó: “¿Juan José aquí?, ¿quién es Juan José Arreola? Porque yo tuve un condiscípulo en Zapotlán que era simplemente Juanito Arreola, Juanelo o Juanito”. Arturo le contestó que ese Juanito era yo”. Y continuó, un poco más adelante: “entonces, Guadalajara es en mi vida el término medio, la patria chica, Guadalajara es lugar a donde llegué en 1934, después de despedirme unos años antes de José Luis Martínez, que sí pudo venir a estudiar a Guadalajara, en el mismo colegio Renacimiento, donde nos enseñaron a leer verdaderamente”. En efecto, los viejos amigos estuvieron en Guadalajara estudiando, pero sólo para separarse por años antes de un nuevo reencuentro.

José Luis Martínez, como lo dijo Gabriel Zaid, es el “curador” de las letras mexicanas. Sus lecturas minuciosas, sus análisis, sus ensayos y la atención que sostuvo durante más de la mitad del siglo XX hacia las obras y autores que aparecían, le permitieron crear una obra crítica y ensayística de gran valor que valoró y ordenó la producción literaria. Esta aportación se ha convertido en punto de referencia fundamental para comprender tanto las raíces como las ramas del gran árbol de la literatura contemporánea de México y una buena parte de la de nuestro continente.

Además de numerosas representaciones culturales, José Luis Martínez desempeñó una amplia gama de cargos políticos. Entre otros, ostentó los de secretario de El Colegio Nacional (1947-1951), diputado federal (1958-1961), embajador en Perú (1961-1962) y en la UNESCO (París, 1963-1964), director general del INBA (1965-1970), embajador en Grecia (1971-1974), gerente general de los Talleres Gráficos de la Nación (1975-1977), cronista de la ciudad de México (1975-1985), director general del Fondo de Cultura, y director de la Academia Mexicana de la Lengua.

Su obra se encuentra en una serie interminable de artículos de crítica literaria y ensayos, así como varias decenas de libros, entre los que destacan: Literatura mexicana. Siglo XX (1949), Letras mexicanas del siglo XIX (1955), El ensayo mexicano moderno (1955), Unidad y diversidad de la literatura latinoamericana (1972), Nezahualcóyotl. Vida y obra (1972), Bernardino de Sahagún. El México antiguo (1981), El Códice Florentino y la Historia general de Sahagún (1982) y Hernán Cortés (1990), entre muchos otros. Además, tuvo a su cargo la edición (texto, introducción y notas) de las obras completas de Justo Sierra, Ramón López Velarde y Alfonso Reyes, entre otros autores.

Hoy, el gran curador de las letras mexicanas se ha ido, pero su trabajo está inmerso en la construcción del mapa de la literatura nacional actual, tal como la entendemos. Descanse en paz este gran maestro jalisciense. Y a ustedes, lectores, los espero mañana en esta misma Feria.

lunes, marzo 19, 2007

Opinión - Jorge Souza Jauffred

La Feria

Calderón coloca la trampa: "el petróleo se acaba"

Fox no previó el problema con 180 mil mdd extras

Jornada Jalisco

En cuestión de petróleo la situación se vuelve cada vez más clara y más triste para México. El arribo de Felipe Calderón al poder condena al país a entregar a manos privadas lo que le queda de su riqueza petrolera; tal y como lo previeron los poderes fácticos que lo apoyaron; tal y como lo previeron los gobernantes que ya comenzaron hace 20 años la privatización, no de Pemex, sino de su riqueza.

Y para documentar nuestro pesimismo, resulta que Cuauh-témoc Cárdenas, hijo de Lázaro, representante de la “izquierda” y fundador del PRD, fue más allá que Calderón y propuso, con ese rostro adusto que le caracteriza, la participación de la iniciativa privada “de forma limitada” (ni modo que ilimitada) en “algunos” proyectos de la industria petrolera. Ello sería, dice, “para evitar el deterioro de ese sector”. En esa forma, el hombre que se empleó por unos meses como comparsa de Fox para organizar las fiestas del bicentenario de la Independencia, aseguró que “la inversión privada puede robustecer dentro de la ley un sector maltrecho pero clave para el país”.

Ha sido gracias al petróleo que México, a pesar de los salinas, zedillos, foxes y calderones, sobrevive en medio de las tempestades financieras mundiales. Ha sido gracias al petróleo que no hemos caído en una crisis similar a la que vivió Argentina, en una descomposición social como ocurre en ciudades importantes de Brasil, o en la pobreza generalizada de algunos países de Centroamérica. Pero ahora resulta que la riqueza generada por el petróleo será para beneficiar a unas cuantas manos y no al pueblo.

Al celebrar ayer el aniversario número 69 de la Expropiación de la Industria Petrolera, Calderón acomodó la trampa. Dijo que sólo quedan reservas petrolíferas para los próximos nueve años y exhortó a los poderes de la Unión a que busquen soluciones al problema “sin perjuicios partidistas”. El mensaje de Calderón difiere de las declaraciones aún recientes de Vicente Fox, quien triunfalista afirmaba que había petróleo para los próximos 20 años. Ahora resulta que no y que hay que buscar soluciones inmediatas.

Ya en el mes de noviembre pasado, el entonces diputado perredista Alejandro Sánchez Camacho, casi con clarividencia, previno al país de que el grupo gobernante, y poderosos consorcios privados vinculados a él, intentarían demostrar ante la opinión pública que Pemex se encuentra en malas condiciones para justificar su privatización; una privatización que no necesariamente puede ser abierta, sino que más bien se mantendrá velada, bajo esquemas de legalidad que permitan su saqueo.

Entre las muchas preguntas que podemos plantear, está la siguiente: ¿por qué el gobierno de Vicente Fox, que recibió aproximadamente 180 mil millones de dólares por excedentes en los precios del petróleo a lo largo de su mandato, no fortaleció a Pemex; por qué no permitió que la paraestatal empleara estos recursos para fortalecer su infraestructura, para reforzar sus exploraciones y para consolidarse como la quinta empresa petrolera más importante del mundo?, ¿por qué ahora Calderón, a boca de jarro, nos lanza a la cara que el petróleo está por terminarse, cuando su partido tuvo seis años y mucho dinero extra para atender el problema?

La privatización, no de Pemex, pero sí de la riqueza que genera el petróleo mexicano, ya está en marcha. En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (el gran privatizador) se crearon los contratos especiales para permitir que empresas extranjeras participaran en la explotación de la riqueza petrolera, a través de subsidiarias de Pemex en países extranjeros, y por lo mismo lejos de ámbito de las leyes mexicanas.

Más tarde, con Zedillo, se creó otro instrumento mortífero. Los Proyectos de Impacto Diferido en el Registro del Gasto (Pidiregas), que son contratos para que empresas privadas financien y construyan obras de infraestructura para Pemex, que, más tarde, debe pagar las obras más las utilidades pactadas con las empresas más el costo de los intereses. ¡Qué tajada! Y nuevamente surgen preguntas. ¿Por qué si Fox recibió 180 mil millones de dólares extras por excedentes en el precio del petróleo, otorgó contratos a constructores privados (entre ellos, a la empresa Swecomex, de Carlos Slim) para que realizaran obras por las que el país (con la riqueza de Pemex, claro) deberá pagar 30 mil millones de dólares en los próximos dos años?

El dinero del petróleo, en una u otra forma, es el seguro de vida para la economía nacional. Pero nuestros gobiernos, minados hasta las alturas por la corrupción, no han sabido defenderlo. La idea básica parece ser permitir que Pemex siga debilitándose para entregarlo a los “salvadores” de la iniciativa privada. Calderón, sin ningún recato, a sólo 100 días de su arribo al poder, ya está anunciando la debacle.

A su vez, las bancadas del PAN y del PRI en el Congreso de la Unión, salvo algunas honrosas excepciones, ya afinan nuevos instrumentos de participación privada para llevar a manos de empresas nacionales y extranjeras, no a Pemex, no, los ambiciosos no quieren el armazón completo, sino la riqueza que esta industria genera. Y qué mejor forma que permitiendo que los salvadores lleguen, inviertan, salven a la empresa, y luego cobren con creces su participación. No estoy seguro de que el pueblo de México merezca a sus gobernantes. Y eso es todo por ahora, nos leemos mañana en esta misma Feria.

viernes, marzo 16, 2007

La Feria

La megabiblioteca, herencia de Fox, hace agua

El discurso megaliberal de Calderón hace agua

Jornada Jalisco

Vicente Fox la inauguró al final de su sexenio con bombo y platillo. Fue la obra “cultural” de su administración. Costó más de mil 300 millones de pesos, así que su realización “se tragó” el presupuesto anual del Conaculta, dejando a los estados sólo migajas. Ahora, a 100 días de comenzado el sexenio de Felipe Calderón, las deficiencias en la construcción de la biblioteca Vasconcelos y, particularmente, las peligrosísimas y numerosas filtraciones de agua que padece, obligaron el día de ayer a anunciar que a partir del domingo se cierra para efectuar las reparaciones necesarias.

Ignacio Padilla, el escritor que ha sido nombrado por Sergio Vela como director de esa mole con capacidad para recibir más de millón y medio de libros, precisó ayer los daños: “se trata de cosas pequeñas y grandes en todas las áreas. En todos los sentidos ubico necesidades de terminación de la obra. Desde ascensores y baños, hasta instalación técnica segura (...); el jardín botánico, (...) y procesos técnicos”. El edificio, como es bien sabido, se terminó con precipitación, porque el presidente Fox, ese dechado de cultura, se empecinó en inaugurar la obra que legaría a las generaciones posteriores.

La cosa es realmente grave, al grado de que peligra el acervo de medio millón de libros que ya se encuentran en ese recinto. En entrevista con los medios, Nacho Padilla explicó ayer lo que a su juicio merece atención inmediata: “Todo el edificio, con su vulnerabilidad ante la cuestión de las aguas. Las fitraciones, las goteras, con todo el riesgo que implica para el usuario, para el personal, para el equipamiento y el acervo. Uno de los grandes problemas es la vulnerabilidad ante los fenómenos meteorológicos”.

Así que, como muchas otras herencias de Fox, la megabiblioteca José Vasconcelos hace agua, y esto, en el caso de libros es gravísimo. Basta con que haya cierto grado de humedad para que las páginas creen hongos y se peguen; basta un poco de humedad para que los libros se tuerzan. Por lo mismo, la biblioteca estará cerrada hasta que se realicen las obras de remodelación y reparación que requiere. De acuerdo con la gravedad que trasluce este hecho, es posible que estemos hablando de un cierre temporal que se prolongue varios meses. Lástima.

El discurso del presidente Felipe Calderón ante empresarios de Consejo Coordinador Empresarial el día de ayer nos deja una vez más la sensación de que nuestro Presidente es un político vacío, acartonado, que recurre constantemente a lugares comunes del discurso neoliberal, sin siquiera matizarlo u otorgarle la solidez de una visión de gobierno consistente. No, nada de eso. Si lo comparamos con las palabras que pronunció el gobernador jalisciense Emilio González Márquez ante empresarios el martes pasado, entonces podremos entender la vacuidad de las palabras de Calderón.

Para el Presidente no hay pobres. Los trabajadores son “mano de obra” a la que “hay que capacitar” y ése es el gran reto de los negociantes. Por favor. Para Calderón el país debe ser “ganador” en la competencia internacional y, para ello, requiere mejorar el nivel de los trabajadores e inculcarles “valores”. ¿Qué valores van a poder inculcar en ellos los señores de las empresas que llegan a obtener (Slim es la pruba) 19 mil millones de dólares de utilidades en un año, cuando unos 10 millones de trabajadores mexicanos viven con menos de 20 pesos diarios? Se trata, pues, de hacer demagogia. De decir nada. De mantener una estructura formal sin permitirse siquiera una palabra que pueda generar una visión nueva del país. Nada que ofenda a los señores del dinero.

Y la verdad sea dicha, qué diferente el discurso de Emilio. Un discurso en el que exigió a los empresarios invertir aquí las millonadas que ganan aquí, mejorar los salarios de los trabajadores y buscar, una vez más, la justicia social.

Y no es todo. Ayer por la tarde, cuando el Presidente celebró con una ceremonia en Palacio Nacional los logros de su gobierno, luego de 100 días de actividades, dijo cosas como: “más allá de las diferencias, todos somos mexicanos, tenemos una historia de esfuerzos y logros compartidos, un futuro de retos y responsabilidades” (¡bingo!). Naturalmente, cuando palabras como éstas no vienen acompañadas de los actos consecuentes, pertenecen al campo llano de la demagogia. Cuando palabras como éstas acompañan actitudes como las de Felipe Calderón, sólo podemos encontrarlas vacías.

Calderón destacó, en el mismo acto, el logro de la tranquilidad actual, como si fuera un logro suyo y no una consecuencia de la incapacidad de la oposición para replantear su papel. El país es muy distinto al de hace tres meses, dijo. Y tiene razón; a la agitación poselectoral sucedió una especie de calma chicha que, sin embargo, no significa de ninguna manera un horizonte cierto y promisorio. También destacó con énfasis la lucha contra el narco y afirmó que, tras los operativos, hay menos ejecuciones en Guerrero, Michoacán y otros estados. Tal vez, pero para su mala suerte, el fin de semana asesinaron a ocho personas en Michoacán, mientras que entre martes y miércoles “ajusticiaron” a 19 y el día de ayer mataron a otras 17. Así que, parece demasiado pronto para cualquier acto celebratorio. ¿No les parece así a mis lectores? Y eso es todo por ahora, nos leemos el lunes en esta misma Feria y, entretanto, que pase un feliz fin de semana.

jueves, marzo 15, 2007

Opinión - Jorge Souza Jauffred

La Feria

López Mateos, ni con sus túneles es vía rápida

Sorprende el discurso de Emilio a empresarios

Jornada Jalisco

Ayer entre dos y tres de la tarde, y entre siete y ocho de la noche era muy difícil transitar por la avenida López Mateos. Apenas unos meses después de que el gobierno del estado terminó los pasos a desnivel del nodo Colón y de avenida de Las Rosas, la vía se encuentra nuevamente saturada en las horas pico y los congestionamientos vuelven interminable el recorrido. Por si fuera poco, la respiración se dificulta cuando los vehículos transitan a vuelta de rueda por los largos túneles de ese viaducto. Total, el remedio no dio el resultado deseado.

Ante esta situación, queda cada vez más claro que la exigencia de la ciudad es contar con una red de transporte colectivo eficiente y rápido. Un sistema que permita a los tapatíos dejar el automóvil estacionado en la cochera de su casa y trasladarse a bordo de un autobús o un tren a su trabajo o a otros destinos. Está clarísimo que una de las necesidades de las familias, en las condiciones actuales de transporte, es contar con uno más autos tan pronto como sea posible, lo que agravará más el problema.

El transporte de Guadalajara presenta múltiples deficiencias. Pero, cuando lo comparamos con los sistemas de otras ciudades extranjeras, con similar número de habitantes, nos percatamos que nuestro transporte está por los suelos. Baste señalar, entre muchas otras, las siguientes deficiencias:

1) No opera después de las 10 de la noche, lo que es bastante grave, ya que a esto se debe en gran parte la muerte nocturna que padece el centro de la ciudad. 2) Los conductores no tienen, en términos generales, la capacitación requerida por ese oficio. Muchos de ellos no son amables, tampoco sirven para informar adecuadamente a las personas, y por si fuera poco, cada que se les aplican los exámenes antidoping muchos de ellos resultan “positivos”. 3) Las unidades suelen estar sucias, maltratadas e incómodas. 4) En términos generales, es lento, inseguro (como lo demuestran los altos índices de accidentes) y peligroso. 4) No se ha modernizado debido a los múltiples intereses de grupos de transportistas, sindicatos y mafias que cuentan con el enorme poder de paralizar a la ciudad si algo no les parece o no les conviene.

La pregunta es: ¿por qué el gobierno del estado no invirtió el dinero de los pasos a desnivel (Colón, Las Rosas, La Calma, etcétera) en una nueva línea de tren o en otro sistema más ágil? Ya desde el año 2002 la construcción de túneles y pasos a desnivel había sido seriamente cuestionada por especialistas, como respuesta a los problemas de incremento del tránsito.

Los empresarios, sorprendidos por el discurso del gobernador

Todavía ayer, algunos empresarios tapatíos comentaban sorprendidos el discurso que les dirigió el gobernador Emilio González Márquez, en el marco de la 52 Asamblea Anual Ordinaria de la Coparmex. No esperaban que las palabras del mandatario abrieran la posibilidad de ser interpretadas como una llamada de atención; “no se usa”, decían. Más allá de los detalles, de los que han dado cuenta los medios de comunicación, lo interesante es la postura del mandatario de Jalisco, en relación con la función del empresariado como eje de desarrollo.

No hay que olvidar que, como lo hice notar en su momento, en su discurso de toma de posesión, Emilio expuso una visión en la que prevalecía la búsqueda de justicia social. Aunque los medios de comunicación destacaron las frases efectivistas del mensaje (“no venimos a robar”), lo cierto es que lo notable de aquel discurso fue la descripción de un Jalisco en el que la opulencia se manifiesta al lado de la miseria y la necesidad de buscar una mayor equidad. Que un gobernador reconozca ese Jalisco doble –dije entonces– es un primer paso; aún sabiendo que no podemos adivinar qué hará este gobierno a futuro.

Por lo pronto, hay un signo más de que Emilio se preocupa por los trabajadores jaliscienses, quienes, dijo ante la Coparmex, son reconocidos aquí y en Estados Unidos porque “se distinguen por su entrega y su voluntad”. Pidió, abiertamente, por ejemplo, que los empresarios no sólo se preocupen por sus cuentas y chequeras sino también por pagar mejor a sus trabajadores. Vea usted tales declaraciones con el escepticismo que quiera; lo cierto es que hace mucho, pero mucho, que un gobernador de Jalisco no tocaba esos puntos con tal claridad ante los empresarios.

Así que, bien podemos decir que su discurso de toma de posesión sí sostiene los mismos esquemas que el que sustentó ante los empresarios. Y qué bueno. Por supuesto que la respuesta del dirigente de la Coparmex, Luis Fernando Pérez Aguayo, fue: “no nos queda el saco”.

Dos pequeñas buenas noticias ecológicas

Ayer hubo buenas noticias en cuestión de ecología. La contingencia ambiental será declarada a partir de los 100 Imecas y no de los 150, como se hizo hasta ahora. Esto significa que las medidas de emergencia para frenar la contaminación se activarán antes de que el nivel llegue a la gravedad que revisten los 150 imecas. La noticia es buena, sobre todo cuando Guadalajara está viviendo índices muy elevados de contaminación ambiental.

En ese mismo rubro, Emilio González anunció que buscará que el gobierno federal no cobre tenencia a los autos híbridos; para ello enviará su iniciativa al Congreso local y al de la Unión. Ahora sólo falta que impulse, como dijo que lo haría, un transporte colectivo eficaz; eso disminuiría el uso del automóvil y, por lo tanto, la contaminación atmosférica en la urbe. Y eso es todo por ahora. Nos leemos mañana en esta misma Feria.

martes, marzo 13, 2007

Opinión - Jorge Souza Jauffred

La Feria

Representación de protesta frente al consulado de Estados Unidos en Guadalajara, ante la llegada de George W. Bush, en la que Calderón besa los pies al presidente estadunidense Foto: ARTURO CAMPOS CEDILLO

Jornada Jalisco

Un desgastado Bush viene a México por más comercio

Briseño, por nuevas fórmulas de extensión cultural

A fin de cuentas, en el último cuarto del partido, un presidente estadunidense con la imagen gastada, con un discurso deteriorado y en el declive de su poder, se ha dignado por fin volver los ojos hacia Latinoamérica; sólo que este continente no es el mismo con el que podría haber negociado a principios de su periodo de gobierno. Ahora hay un Mercosur pujante, una Venezuela que recuperó su riqueza petrolera y una serie de presidentes que se inclinan abiertamente hacia la izquierda.

México, incluso, no es el mismo de antes. La relación que comenzó el tejano George Bush con su homólogo (también con máscara de ranchero) Vicente Fox, nunca se consolidó. No hubo aquella “enchilada completa” que nos prometió Chente en materia de migración, pero tampoco sincronía en el trato de los asuntos internacionales, ni respeto a nuestro país. Incluso, cuando los gobiernos de ambas naciones coincidieron en condenar a Cuba ante el organismo de los derechos humanos de la ONU, los resultados fueron magros y los cimientos de la política exterior mexicana se sacudieron.

La pregunta, entonces, es ¿a qué viene Bush a los países del sur, en este momento? Y la respuesta no puede ser más clara. Bush y su séquito no mueven un dedo si no es en busca de un objetivo económico o estratégico. No hay más. Es cierto que su presencia en Brasil, Uruguay y Colombia, en alguna forma, busca contrarrestar la influencia cada vez mayor del presidente venezolano Hugo Chávez (quien por cierto ya dijo que Bush es “un cadáver político”); pero eso no significa que esa sea la causa principal de su recorrido.

Si bien es cierto que en cada nación la visita de presidente invasor de Afganistán e Irak tuvo finalidades específicas distintas, también lo es que en México el objetivo ha sido delineado ingenuamente, si usted quiere, por Tony Garza, embajador de Estados Unidos en nuestro país. Los objetivos de la reunión, dijo Garza, son aumentar la cooperación contra el crimen organizado, así como impulsar el comercio, la inversión y la generación de empleos a fin de reducir la pobreza que aún hay en México.

Energía y petróleo, los renglones que interesan

En esa forma eufónica (¿reducir la pobreza?) se anuncia el verdadero objetivo de la visita: comercio e inversión. Y, claro, alguna declaración sobre el narcotráfico. Particularmente, agregaré yo con apego al contexto, se hablará en privado de posibles inversiones en la industria eléctrica y en la industria petrolera del país. Apenas le queda tiempo a Bush para intentar la embestida final contra uno de los últimos bastiones de la riqueza nacional. Apenas le queda tiempo para “apoyar” a Calderón a apresurar las reformas que permitan un saqueo mayor y más eficaz que el que se realiza actualmente a través de los Pidiregas, en la industria petrolera.

¿Preocupado Bush por la pobreza que hay en México y que ha crecido durante su mandato escandalosamente? Por favor. No hay quien lo crea. ¿Preocupado por incrementar la generación de empleos? Nomás eso falta. Más bien, el mandatario viene a representar, como lo ha hecho antes, los intereses de grandes consorcios que se mueren de ganas de hincar el diente a nuestro petróleo. Porque si bien es cierto que a través de los contratos múltiples y las Pidiregas están extrayendo cientos de millones de dólares de los recursos que capta Pemex, también lo es que la ambición de estas grandes empresas busca bocados mayores.

En este sentido, el secretario de Comunicaciones, Luis Téllez, es la punta de lanza del gobierno de Calderón en materia de privatización. No sólo fue uno de los artífices de las modificaciones constitucionales que permitieron a Carlos Salinas privatizar las tierras ejidales, sino que también ha sido el instrumento para la nueva privatización de las carreteras ya saneadas. Ahora, Téllez y sus amigos recibirán el apoyo de Bush, vía presión a Calderón, para que se acabe de entregar la riqueza del país a grupos privados.

Tras otras fórmulas de extensión cultural

Pasando a un tema más grato y más casero, hay que decir que el rector electo de la Universidad de Guadalajara, Carlos Briseño, está trabajando en construir nuevas estrategias culturales que permitan que la difusión que se ha realizado en forma muy amplia hacia el exterior de la casa de estudios, se efectúe también hacia el interior de la universidad. “Crear nuevos públicos” universitarios y no universitarios es una de sus premisas, sin perder de vista lo ganado en materia de difusión cultural.

En ese marco, las preparatorias podrían ser escenario de nuevos programas, así como los departamentos de enseñanza superior. La consigna parece ser “crecer culturalmente hacia adentro”, en momentos en la que casa de estudios realiza el mayor centro cultural universitario del occidente del país, en la zona de Los Belenes, y en los que los grandes programas de difusión (como la FIL, la Muestra de cine o el Premio de literatura FIL) se han consolidado como los grandes ejes de la extensión de la cultura universitaria.

No sólo eso, el próximo rector considera posible incluir en el contexto de la difusión televisiva que realiza la UdeG, contenidos ligados a diferentes manifestaciones culturales, vestidos en forma propicia para atraer la atención de un público cada vez más amplio. Todo ello, al margen de la continuación de los programas de consolidación académica y los de crecimiento universitario. Y eso es todo por ahora, nos leemos mañana en esta misma Feria.

lunes, marzo 12, 2007

Opinión - Jorge Souza Jauffred

La Feria

Cien días grises ante un pueblo agotado


Jornada Jalisco

En el horizonte de un país agotado y desgastado por la polarización de los recientes comicios, en el que la oposición no ha sido capaz de construir un discurso sólido y consistente, el presidente Felipe Calderón celebró en Tapachula, Chiapas, ante unas 5 mil personas sus primeros 100 días de gobierno y el cumplimiento de “100 acciones”.

Ha tenido suerte el Presidente. La gente, cansada de la confrontación electoral y sin saber qué hacer ante su arribo ilegítimo al poder, ha preferido la desesperanza a la contienda; la resignación a la protesta. Cree entender que los Carlos Slim están destinados a seguir apoderándose de los recursos del país, a seguir aglutinando capital con la complacencia de un gobierno que fomenta un sistema de reglas inequitativas. Ha tenido suerte Calderón. Ha navegado en un mar sin oposición; es cierto que en el Congreso algunos legisladores han criticado o polemizado con su gobierno; pero ni el PRD ni el PRI han sabido construirse como alternativas en momentos críticos, en los que millones de mexicanos esperaban que alguien marcara la dirección correcta para luchar contra el neoliberalismo.

Estamos hablando de un PRI descompuesto, dividido y que no logra maquillar su rostro, profundamente corrompido, para construirse a sí mismo como un partido nuevo, como una alternativa convincente. Ni Beatriz Paredes, su nueva líder, podrá resucitar ese Frankenstein. Pero, el PRD tampoco supo aprovechar la ventaja que le otorgó (aún herido) Andrés Manuel López Obrador. El discurso antineoliberal se quedó en estructura; las redes de organización se mantuvieron limitadas, las tribus no supieron cohesionarse, el líder moral no tuvo la estatura para apoyar a otro izquierdista, y, como la derrota es siempre huérfana, las facciones se arrojaron, unas a otras, la culpa de la caída del líder que parecía destinado a la presidencia. Oportunidad perdida.

Acciones reales: energía, carreteras y petróleo

Sin la presión de una oposición real, Calderón, se mueve con mesura. Con un programa inocuo, esterilizado y superficial, celebra sus primeros 100 días con modestia: “A pesar de adversidades, de mezquindad y de malos augurios (...) con aciertos y con errores, hemos cumplido”, afirma. Sabe muy bien que el tiempo, mientras se mantenga estable el país, corre a su favor. Aunque también entiende que este comienzo de sólo unas semanas “ha sido como de siete años”. El hombre de Michoacán ha tenido la suerte de que en esos 100 días sólo tres grandes marchas se hayan levantado contra su gobierno, pero debe entender que la fragilidad social que vive el país, tras la intervención de Fox en el proceso electoral, podría desgajarse en cualquier momento.

En cuanto a resultados, sus 100 acciones han logrado una magra cosecha social. Las más notorias han sido las que se dirigen a la búsqueda de la seguridad y al fortalecimiento de las Fuerzas Armadas (policías, Ejército, Marina), en cuya protección encuentra el mandatario la tranquilidad que perdió, luego de que las intervenciones abiertas de los empresarios y el gobierno foxista en los comicios, le arrancaron la legitimidad.

Las 100 acciones le han servido a Calderón para mostrar ante el país una especie de plan, de programa de gobierno; le han permitido construir una escenografía que le dé cierta forma a la medianía de su gobierno. Pero hasta hoy, el interior de esa construcción escenográfica se siente vacío, sin sustancia, sin consistencia. Es un gobierno que se ha sostenido apenas en las acciones programadas y realizadas por una Secretaría de Gobernación que, con mayor oficio y capacidad, ordena la reorganización de las policías, estructura los combates contra el narco y pretende poner orden en un panorama político difícil.

Acciones reales: energía, carreteras y petróleo

Muy distintas son las acciones “reales” del gobierno. Por lo pronto, el presidente ha decidido entregar –una vez más– las autopistas del país a empresas privadas. Naturalmente, se trata de un negocio. Si no fuera negocio, las empresas no las recibirían. Y, peor aún, las entrega para pagar un adeudo contraído con las empresas a las que otro gobierno se las recogió para “rescatarlas” porque, en su momento, las habían quebrado.

Igualmente, la embestida viene por el lado de una mayor “participación” de la “iniciativa privada” en dos industrias básicas para el país, la de la energía eléctrica y la del petróleo. En ambas, los esquemas privatizadores creados en los sexenios pasados se encuentran en franca operación. La generación de electricidad ya es permitida a las empresas privadas, quienes la venden al gobierno. En tanto que las grandes obras de infraestructura que requiere Pemex son construidas por capital privado a un altísimo costo para la paraestatal y para el país. Tan alto que el actual gobierno deberá cubrir en dos años 30 mil millones de pesos pon concepto de intereses y capital a las empresas que trabajaron para Pemex en el sexenio de Fox.

La cancha de un gobernador deportista

Por éstas y otras lamentables razones de verdadero peso, me parece intrascendente la polémica que ha despertado la supuesta construcción de una cancha de squash en Casa Jalisco. Total, si el gobernador Emilio González Márquez quiere hacer deporte en su residencia, tiene todo el derecho a hacerlo. Si va a costar 160 mil pesos la construcción de la cancha, que igual lo haga. Esa cifra es nada si con ello se evita el estrés de un gobernante y se mejora la toma de decisiones. El problema no es ese, amigos, el problema está mucho más arriba y ojalá que los periódicos hablen de él con el ahínco que lo hacen cuando Emilio (si es que lo hace) construye una cancha deportiva en Casa Jalisco. Y eso es todo por ahora, feliz semana y nos leemos mañana en esta misma Feria.

viernes, marzo 09, 2007

Opinión - Jorge Souza Jauffred

La Feria

Las fotos que aparecen ayer en la Internet muestran el Zócalo de la ciudad de México saturado por una multitud. Decenas de miles marcharon desde cinco puntos distintos para coincidir en esa enorme plaza, corazón del país, y manifestar con mantas, con gritos, con consignas, su inconformidad, su desesperación, sus exigencias. Más allá de los motivos que impulsaron a estos contingentes, resulta muy significativo que esta manifestación ocurra cuando el gobierno de Felipe Calderón no tiene siquiera cien días en el poder.

La bandera principal de esta múltiple marcha la constituye la exigencia de un incremento de emergencia al salario mínimo, que en la zona de Guadalajara es apenas de 49 pesos diarios (es decir, poco menos de mil 500 pesos al mes). Esta cantidad, obviamente, no soluciona ni con mucho las necesidades de una familia; y el contraste que surge de comparar esta miseria (unos 10 millones de mexicanos viven con menos de un dólar diario) con la opulencia generada por la acumulación del capital de otros mexicanos, no puede menos que lastimar el sentimiento de equidad, justicia, humanidad.

En efecto, el día de ayer, la revista Forbes dio a conocer que el mexicano Carlos Slim sigue siendo el tercer hombre más rico del planeta, después de Bill Gates, fundador de Microsoft, y del financiero Warren Buffet. La noticia es que Slim, a diferencia de los anteriores, hizo crecer su fortuna, en un año, en la cantidad de 19 mil millones de dólares, para dejarla en 49 mil millones. Esta cifra es el equivalente a unos 500 mil millones de pesos. Y naturalmente, todos cooperamos a reunirla porque pagamos una cuota mensual a Teléfonos de México, que fue del pueblo pero que ahora está en sus manos, gracias a la generosidad del ex presidente privatizador Carlos Salinas.

No pretendo criticar a Slim por el hecho de ser hábil negociante. La reflexión quiero llevarla a la estructura de un sistema, defendido a capa y espada por los poderosos, que permite que alguien se enriquezca en esa forma, gracias a que trabajan para él decenas de miles de seres humanos que obtienen salarios de hambre. Salarios, es cierto, autorizados por la ley. Salarios cuyo crecimiento ha sido frenado año tras año por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, integrada por un representante del gobierno neoliberal, uno del sector empresarial (que sólo se preocupa de sus utilidades) y uno más de un sindicalismo obrero que hace mucho dejó de defender a los trabajadores y que se vende con facilidad a los poderosos.

Pero, volvamos a la marcha que llenó ayer el Zócalo. Además de la exigencia de incrementar los salarios los manifestantes pedìan que no se privatice la energía eléctrica, como pretende hacerlo Calderón y como lo intentó –por fortuna sin conseguirlo– Vicente Fox. Este último ¿no se desgarró las vestiduras y pronosticó que en unos años ya no tendríamos electricidad, para justificar la participación de la iniciativa privada? Ahora aún tenemos electricidad, pero si queda en manos de empresas privadas nos ocurrirá lo que a los países que la han privatizado, y la crisis Argentina no me dejará mentir: las tarifas serán impuestas por los empresarios, agobiando la frágil economía de quienes menos tienen.

Otras quejas que se manifestaron en la concentración de ayer se refieren a las violaciones a los derechos humanos, al encarcelamiento de los líderes de la APPO y a la violencia contra las mujeres. En fin, se trató de un acto de protesta. Llenó el Zócalo... ah, y Andrés Manuel López Obrador no intervino en él.

Hay otro asunto inoportuno que saca chispas y amenaza con traerle más problemas a Calderón, por la injusticia que representa, por hilarse en el filo de la legalidad y porque muestra la mano ancha de su gobierno hacia el ex presidente Vicente Fox. Además, se presenta en un momento muy inoportuno, porque ocurre justo cuando se están cuestionando las pensiones a los ex mandatarios. En resumen: resulta que con dinero del pueblo se está pagando al personal que trabaja en el museo personal de Fox.

En efecto. El gobierno está cubriendo salarios de siete funcionarios federales medios y superiores, aportando la cantidad mensual de 214 mil pesos al proyecto personal foxista. Sí, se acuerda usted bien, se trata del museo aquel en el que el ex presidente de ingrata memoria (“¿y por qué yo?”) quiere exponer sus botas exóticas, los regalitos que recibió de otros gobiernos, sus hebillas y cinturones, y toda clase de chácharas. Como era demasiado trivial el proyecto de un museo sólo para sus cachivaches, entonces decidió agregar un pegoste: también habrá biblioteca y centro de estudios.

Claro, los diputados de la oposición piden al gobierno que explique por qué decidió pagar con recursos de los impuestos al personal privado de Fox. Se trata, sin duda, de una mancha más del tigre, y por lo mismo, nuestra clase gobernante ya ni la nota. Y eso es todo por ahora, nos leemos hasta el lunes en esta misma Feria.

martes, marzo 06, 2007

La Feria

El rostro de Guadalajara se desvanece con el crecimiento urbano sin una correcta planeación

Jornada Jalisco

Tanto y tan rápido ha cambiado, que algunas veces esta Guadalajara tan nuestra me parece ajena. De pronto, en mi automóvil, me encuentro en zonas que no conocía o en espacios que hace apenas cinco o seis años eran terrenos baldíos y ahora son asiento de nuevas colonias. Me parece que fue ayer, por ejemplo, cuando visité la casa del poeta José Ramos en San Sebastián, para pasar con él un día de campo; hoy, esa zona es asiento de miles de nuevas casas que, apeñuscadas en colonias con escasos espacios verdes, ven surgir a nuevas generaciones de tapatíos en condiciones de hacinamiento cuyas consecuencias aún no se prevén.

La visión de muchos constructores de fraccionamientos es tal, que han regateado hasta el último centímetro de terreno, en beneficio de sus bolsillos. Las áreas de donación, por ejemplo, algunos las compraron al ayuntamiento de Tlajomulco o de El Salto, apenas habían sido entregadas. Las calles son estrechas, las casas reducidas, no hay sitio para escuelas, mercados u hospitales. No hay lugar para otra cosa que no sea el terreno que el fraccionador ajusta apretadamente al diseño de casas de 50, 60 ó 70 metros cuadrados, encerradas muchas veces en enormes “cotos”.

En Tlajomulco, al sur de la mancha urbana, crecen como trigales los fraccionamientos. En 2006, fue uno de los municipios con mayor crecimiento urbano en el país; pese a ello, sólo una gran arteria, López Mateos, la une al centro de la urbe y permite el artrítico desplazamiento de cientos de miles de vehículos cada día. De poco han servido los pasos a desnivel que se realizaron en esa avenida como parte de un plan que, ya desde hace años, fue cuestionado por expertos en vialidad urbana. ¿Por qué invertir mil millones (más o menos) en un paso a desnivel, cuando con la suma de esas inversiones podría servir para comenzar un tren urbano, por ejemplo?

La zona norte no se queda atrás. La carretera a Tesistán es el eje sobre el que emergen innumerables colonias (unas precarias otras no, unas irregulares otras no) que, nuevamente, carecen de hospitales (excepto el Angel Leaño, que se encuentra en la zona desde antaño), mercados, escuelas y otros servicios. El valle de Tesistán, considerado como la reserva natural que contendría el crecimiento de Zapopan está invadido por decenas de miles de viviendas, que sin orden ni controles, se reproducen ocupando casi mil hectáreas por año; (300 de las cuales son ocupadas por asentamientos irregulares, carentes de servicios). La avenida a Tesistán es la única arteria que comunica este nuevo y desordenado mundo con la zona más céntrica; claro, está saturada y el lento movimiento de las largas filas de automóviles durante las horas “pico” es desesperante.

Todo esto es parte de la nueva Guadalajara y parte de su nuevo rostro, desfigurado. No hay espacios culturales en estas colonias, ni posibilidad de construirlos; la estructura de organización social es mínima, los tiempos de desplazamiento se alargan, los integrantes de las familias se desconectan, los muchachos se reúnen en calles, esquinas y billares, ante la escasez de áreas verdes, centros sociales, unidades deportivas. Las pandillas en esas zonas se cuentan por cientos, según los registros de la policía estatal, y las formas de integración social que se generan ante la falta de alternativas culturales, de empleo o de estudios, suelen ser violentas y destructivas. Guadalajara se convierte poco a poco en el presente, en un problema futuro.

Pues bien, en esa ciudad cuya fisonomía amenaza con borrarse, surgen también, de cuando en cuando, espacios para el respiro. Uno de ellos, la avenida más bella e importante (el eje Javier Mina-Juárez-Vallarta, incluyendo la avenida Chapultepec), se transforma cada domingo en una vía recreactiva que miles de tapatíos recuperan para sí. La recorren a pie, en patines, en bicicleta o en patineta, acompañados de amigos, de parejas o mascotas. La mirada, entonces, vuelve a hacer suya una parte de que fue esta capital; las hermosas casas de Vallarta, los árboles añosos, el paseo peatonal tranquilo, sin el riesgo del automóvil, la calma de la caminata, la conversación agradable, el ejercicio, el café en una esquina mirando a los que pasan. Un aire más sereno parece recorrer esa avenida los domingos, cuando los tapatíos se apoderan de ella.

Ahí, en esa vía y en otros espacios comunes que la gente disfruta en sus días libres (como la Plaza Tapatía, por ejemplo), más de 100 vacas, creadas por artistas locales, rompen la sensación del “desarrollo” mecanicista y el tráfago cotidiano, y abren un nuevo espacio a la observación, a la sonrisa, al guiño amable al ciudadano que de nuevo se humaniza en la mirada de esos bellos animales. Las vacas dialogan con las familias, con los adultos, con los niños. La gente recorre el camellón de Chapultepec y se acerca a estos increíbles animales; los toca, se fotografía con ellos y, en ese diálogo silencioso, recupera en alguna forma el contacto con su propia ciudad.

En esa forma, las vacas, elementos efímeros, se convierten pretexto que permite a la gente volver a su ciudad, recorrerla, disfrutarla, aunque sea por un rato, mientras que el tiempo sigue destruyéndola.

Finalmente, quiero otorgar mi premio personal a las vacas huicholas, verdaderas obras de arte entre muchas otras, que sin duda quedarán como una bella marca en la memoria. Y, bueno, pues el espacio acaba, así que nos leemos el día de mañana en esta misma Feria.

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