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domingo, febrero 04, 2007
Opinión - Antonio Gershenson
La Jornada
Hubo una serie de hechos que se iniciaron con un debate que se dio en el contexto de la reunión anual de Davos. Participaron Lula, presidente de Brasil; el inquilino de Los Pinos; Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, y el principal directivo de una enorme empresa estadunidense, ALCOA, de apellido Belda. El debate fue coordinado por una periodista de la oficina en Londres de una cadena internacional de televisión.
Se trataba del desarrollo y perspectivas de América Latina. Hubo dos afirmaciones de Calderón que dieron al debate un carácter polémico. Por un lado, habló de dictaduras personales, sin decir nombres. Es claro que no se refería al gobernador de Oaxaca que, si bien es cierto que se ha sostenido en el poder mediante asesinatos, torturas, encarcelamientos, etcétera, también lo es que lo hizo con el apoyo del gobierno federal mexicano. Es más, hay cosas que un gobernador no puede hacer, como la deportación de presos políticos a lugares muy alejados, dentro del país, al estilo de Porfirio Díaz. Entonces, en Latinoamérica, no quedaba duda de que se refería a los presidentes de Bolivia y, sobre todo, Venezuela, aunque no quisiera decirlo francamente.
La coordinadora sí mencionó el nombre prohibido para Calderón, y preguntó a Lula su opinión sobre si Chávez podía ser considerado como factor de intranquilidad en América Latina. Lula no sólo dijo que eso no era cierto, que Chávez había sido elegido tres veces con todas las reglas de la democracia, con observadores internacionales, y que había que considerar los problemas de cada país antes de emitir discursos al respecto.
Tal vez el otro punto polémico fue más a fondo, y seguro que despertó más polémica, ahora entre los cuatro participantes en el debate. Calderón habló en favor del libre mercado y en contra de las nacionalizaciones. Lula, en la misma intervención en que tocó el punto anterior, dijo que no había que asustarse con las nacionalizaciones. Que Venezuela y Bolivia tenían en sus recursos naturales su única riqueza. Que cada país es diferente y que había que comprender incluso que el gobierno de Bolivia quisiera mejores precios por el gas natural que vende a su país, Brasil. Y también dijo, en otra intervención, que se consideró que el mercado iba a resolver los problemas, lo cual no fue cierto.
Lo que dijo sobre esto Insulza, de la OEA, tuvo menos repercusión pero en mi opinión fue muy importante. Dijo que en los años 80, cuando se inició el periodo que nosotros podríamos llamar "de los tecnócratas", se consideró que el Estado era parte del problema, pero no parte de la solución. Y que eso ha cambiado. El papel del Estado está nuevamente en acción. Y hay que hacer algo frente a los problemas. Bolivia no sólo es el país más pobre, sino tiene la peor distribución de la riqueza. Si, en un extremo, en Uruguay el 20 por ciento más pobre de la población recibe 9 por ciento del ingreso nacional, en Bolivia ese 20 por ciento recibe 2.2 por ciento del ingreso nacional. En evidente alusión a México, sin mencionarlo, dijo que si se ganaba una elección por un margen muy estrecho, se iban a tener más problemas.
Por si fuera poco, el empresario Belda también reivindicó el papel del Estado. Indicó que ahora que esto se recuperaba, había que recuperar, también, los 20 años en los que países como China y Corea del Sur sí estuvieron creciendo. Calderón ya no sabía por dónde salirse.
En México, días después, se concentran las manifestaciones de descontento que había habido por el aumento de los precios del maíz, de la leche Liconsa y de otros productos, varios de ellos de la canasta básica. Se conjugan en marchas y en mítines en el Zócalo, en un número de descontentos que no se había dado después del primero de diciembre en que Calderón inició su mandato. Su rollo de defensa del supuesto mercado libre cae ante la realidad de monopolios en México, apoyados y hasta subsidiados por el gobierno. Y los precios aumentados no fueron de mercado, porque, como se ha mostrado, una y otra vez, son más altos que, por ejemplo, en Estados Unidos. Fueron precios de monopolio.
Hay varios indicios de que las marchas y mítines que tuvimos son sólo el principio de una nueva etapa de lucha. No sólo porque lo dijeron los que encabezaron las marchas y los mítines. Por un lado, el primero de enero de 2008 faltan menos de 11 meses, conforme al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), quedan abiertas las importaciones de maíz y frijol, que forman la combinación más nutritiva para quienes no tienen dinero para alimentos más caros. Desde la campaña, López Obrador señaló reiteradamente que esto no debía entrar en vigor, por sus efectos catastróficos para millones de campesinos. La derecha, claro, o se quedó callada o dijo que se debía respetar tal cual el TLCAN.
Por otro lado, Calderón, en una reunión con legisladores de su partido, plantea que deben lograrse reformas para posibilitar la inversión privada en Pemex y en la Comisión Federal de Electricidad. Aunque no les quiera decir a las cosas por su nombre, está planteando pasos privatizadores, desnacionalizadores, prohibidos por la Constitución.
Calderón, cada vez más aislado en Latinoamérica y en el mundo, aferrado a un periodo histórico que nuestra región y el mundo cada vez han dejado más rebasado, se ve también enfrentado a sectores crecientes de la población mexicana. Por eso detesta la derecha mexicana el creciente viraje a la izquierda en cada vez más países de América Latina. Porque lo sucedido con la derecha de esos países le muestra la imagen de su propio futuro.
sábado, febrero 03, 2007
Opinión - Ramon Guzman Ramos
Jornada Jalisco
La estrategia de la derecha en el poder para disuadir o de plano sofocar violentamente a los movimientos sociales empieza a perder su efectividad ante el crecimiento exponencial del descontento colectivo. Daba la impresión que la crisis postelectoral se desvanecía ante al cerco informativo que se le impuso a Andrés Manuel López Obrador. El despliegue sistemático de las fuerzas públicas en varios estados del país parecía completar el operativo político. No tardaría en que las cosas volvieran a su cauce natural y se asentaran en un remanso de calma. Es la imagen que precisamente trató de llevar Felipe Calderón al extranjero.
El agravio que sufrió un gran porcentaje de la población mexicana ante una elección, la presidencial, llena de irregularidades que en ningún momento se corrigieron para darle certidumbre y legalidad, se agudiza ahora con la indignación y la rabia ciudadanas ante la escalada de precios. La gente no se ha olvidado de los mineros muertos en Pasta de Conchos, ni de la muerte y la represión brutal en Lázaro Cárdenas, Atenco y ahora Oaxaca.
Es probable que estos casos hayan sido provocados por descuido criminal y también para contaminar de miedo la atmósfera de por sí enrarecida que se respira en el país. Ahora vemos que no han servido para detener a esa parte de la sociedad que empieza a transformar su impotencia en voluntad y decisión.
Las marchas y concentraciones que se llevaron a cabo el miércoles pasado en varias entidades del país y en el Distrito Federal son una muestra fehaciente del grado de intensidad y expansión que está alcanzando el descontento popular. La gente ha vencido el miedo a la represión y ha vuelto a tomar las calles y las plazas públicas para condenar y rechazar la política de hambre y desesperación que el gobierno federal le impone a la mayoría de la sociedad. En esta visión neoliberal de la economía de libre mercado sólo los ricos y los poderosos tienen derecho a incrementar sus ingresos, no así los de abajo, a los que se les niega rotundamente un aumento salarial de emergencia para conjurar la muerte por inanición.
La crisis política se ha trasladado ahora al seno del gobierno federal. No sólo tiene que enfrentar la arremetida de su propio partido, el PAN, que pretende imponerle a Calderón una línea de extrema derecha y de protección a los privilegios de quienes formaron parte del gobierno anterior, incluyendo al propio Fox, sino que enfrenta una oleada de descontento emergente al que no podrá apagar a sangre, fuego, cárcel y persecución implacables, como se ha hecho en los casos mencionados. Esa imagen de dureza sólo ha pretendido esconder una debilidad que no tarda en hacerse evidente. La disyuntiva a la que se enfrenta el gobierno no podría ser más difícil: o decide recapacitar y abandonar la política neoliberal que le dicta desde el otro lado de la línea George W. Bush, o queda atrapado en una crisis que podría llegar a ser de gobernabilidad.
Decenas de organizaciones sociales de diversa índole han decidido unirse para enfrentar la arremetida del gobierno a la economía popular. Es ya un paso trascendental que estaba haciendo falta. La unidad, sin embargo, ha partido de las cúpulas y por ello mismo ha mostrado ciertos vicios que se tendrían que desterrar. Un movimiento como el que estamos presenciando tendría que asumir el carácter de frente amplio y unitario. En un organismo así las organizaciones que lo integran no tienen por qué renunciar a su autonomía ni a sus principios. El frente se forma por los puntos en que logran coincidir las organizaciones, como es el caso de la lucha contra el alza a los precios y por un nuevo pacto social.
Por eso extraña esa actitud de los líderes de las organizaciones que se movilizan en el sentido de no permitir que Andrés Manuel López Obrador marchara a la cabeza de la columna ni que participara como orador en el mitin. Habría que recordar que es en estos momentos una figura a la que siguen cientos de miles de ciudadanos, quizá millones, en todo el país; que tiene un enorme poder de convocatoria y que ha cuestionado radicalmente la política neoliberal del régimen. Las organizaciones no se contaminan las unas a las otras al marchar codo a codo por demandas comunes.
Lo que ha sucedido es hasta cierto punto explicable porque han sido las cúpulas de las organizaciones y no las bases las que han tomado la iniciativa de movilizarse. No sería raro que en esta decisión estuviera de por medio también un cálculo de beneficio personal. Pero éste que inicia es un movimiento que podría tener un impacto democratizador en las bases de los sindicatos y demás organizaciones que salen a tomar la calle.
Esta podría ser la hora de los trabajadores de la ciudad y el campo. Pero nada impide que las reivindicaciones de carácter económico y social confluyan y se unan a las reivindicaciones de tipo político. El error hasta ahora ha sido, precisamente, que se han pretendido abordar por separado.
En Jalisco tenemos también un ejemplo estimulante de lo que puede lograr la sociedad y la opinión pública cuando se ponen en movimiento y no cejan ante lo que consideran convicciones profundas. Finalmente, la reaparición de la policía secreta, infiltrada, que no sería otra cosa que policía política, no pasó en el Congreso local. El PAN se quedó solo y la iniciativa no se pudo convertir en ley. Es hora también de empezar a probar las pequeñas y las grandes victorias de la sociedad.
viernes, febrero 02, 2007
Opinión - Gabriela Rodríguez
La Jornada
Finalmente tomamos las calles; ya nos habíamos tardado. Con esta administración hasta por el derecho a comer tortillas hay que defendernos y hoy nos toca exigir la más material de nuestras necesidades: la alimentación. Para controlar las movilizaciones sociales o "el populismo", como ellos le llaman, la nueva derecha necesita apoyar sus políticas económicas con proyectos sociales y culturales, por lo que está invirtiendo para formar cuadros y regular a las nuevas generaciones. Los últimos nombramientos para completar el gabinete envían señales contradictorias, por decir lo menos.
Una vez que empieza a corregir sus iniciales y fallidas declaraciones, el secretario de Salud elige como director jurídico a Bernardo Fernández del Castillo, quien es, nada más y nada menos, que el abogado defensor de Jorge Serrano Limón, acusado por defraudación de recursos públicos que le fueron asignados irregularmente desde esa secretaría para programas que confrontan los derechos reproductivos de las mujeres.
Además de ser consejero jurídico de Provida, Fernández del Castillo ha sido defensor de Norberto Rivera y de la Arquidiócesis de México. Serios conflictos de intereses se van a enfrentar aquí. ¿Cómo defender el interés público en contra de su defendido en su despacho privado? ¿Cómo separar al patrón (Estado) de su cliente (Iglesia)? ¿Qué normas de salud va a autorizar un jurista cuyos clientes han sido las organizaciones que se oponen a las políticas de salud reproductiva y de lucha contra el VIH/sida, diseñadas y ejercidas por la Secretaría de Salud?
En el Instituto Mexicano de la Juventud también hay novedades. Una institución, cuyo equipo se había caracterizado por su seriedad y profesionalismo destacado, está en riesgo de perder ese rasgo. Desde 1994 con Luis Sánchez al frente se revitalizó al legendario CREA, se tuvo el acierto de comenzar con diagnósticos y estados del arte sobre la juventud que no tenían precedente, por su cobertura, visión crítica, compromiso plural e incluyente. Desde el Centro de Investigación y Estudios sobre Juventud (CIEJ) se realizaron estudios y encuestas para conocer las necesidades del grupo de edad que representa el mayor peso demográfico en la historia, impulsaron relaciones con la academia para vincular la investigación y los programas operativos dirigidos a los y las jóvenes, fortalecieron las redes de organizaciones de la sociedad civil en diversos y cruciales temas, y publicaron múltiples trabajos de corta, mediana y larga escala para difundir el conocimiento y ofrecer insumos para la elaboración de políticas y proyectos hacia la juventud mexicana. Con el cambio sexenal de 2000, aunque el IMJ no tuvo un papel destacado, sobre todo por replegarse de los grupos progresistas y dirigir más apoyos a organismos religiosos y conservadores distantes de la problemática juvenil, hay que reconocer que los anteriores dirigentes respetaron la continuidad de los trabajos del CIEJ y mantuvieron un equipo plural de alta calidad técnica.
Ahora las cosas son distintas. La nueva dirigente Isabel Priscila Vera Hernández ha solicitado la renuncia a José Antonio Pérez Islas de la dirección del CIEJ, quien, además de sus cualidades académicas y ejecutivas, lograba convocar a grupos de todos los partidos, religiones e ideologías. La directora del IMJ es una jovencita del ITAM sin la menor experiencia en el tema ni en el ejercicio público y podría desmantelar todo un proyecto histórico en su afán de "limpiar" los cubículos de todo aquello que no provenga de las huestes del PAN. Es muy preocupante que un proyecto que se encaminaba hacia una verdadera política de Estado sea convertido en un centro partidista de formación de cuadros, un puntal estratégico para fortalecer la visión ideológica y política del blanquiazul, ¡lavacerebros de jóvenes! ¡Católicos ultra!
Pero estas cosas no parecen casuales, sino bien anticipadas. ¿Cómo no relacionar estos hechos con la inauguración de la nueva sede de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), presidida hoy por el dirigente del PAN, Manuel Espino? La imagen fotográfica es la sombra de esos oscuros hombres algunos de traje negro, otros con hábitos religiosos y una sola mujer vestida con sastre negro que sonríen a la cámara e informan ante los medios que "van a enfrentar el comunismo en el continente". Suena estridente y asertiva la frase, casi casi como los mensajes antiterroristas de Bush, ¡hasta asustan! ¿No pretenderán ahorcar a Chávez o a Castro?
Ahí estuvieron los panistas de México presidiendo la ceremonia, los republicanos del norte, el Episcopado Mexicano, los cubanos de Miami. Felipe Calderón disculpó su inasistencia por tener que atender la gira de trabajo por Europa, pero envió a su representante. Vicente Fox tampoco acudió "por respeto y consideración con el actual mandatario" .
No cabe duda que el contenido religioso representado por Cristo ha sufrido grandes transformaciones. La eficacia política con que se utilizó su figura después de la caída del divino César en Roma es una lección de la historia, un tesoro estratégico que en pleno siglo XXI quieren rescatar los arqueólogos de la derecha. Sólo que entre tanto ocurrió la modernidad, ¿podrán contra ella?
gabriela_alfuentes@prodigy.net.mx
Opinión - Luis Javier Garrido
1. En la historia mexicana ningún gobernante de facto había sido tan repudiado en su intento de llegar al poder por vías ilegales como el panista Felipe Calderón, y no hay tampoco otro que tras haber usurpado la Presidencia de México haya concitado un rechazo tan inmediato a sus políticas antipopulares y antinacionales como este panista que, a menos de cien días de estar en Los Pinos, carece de la menor autoridad moral para ejercer ese poder de hecho.
2. La Marcha por la Soberanía Alimentaria, la Defensa del Salario y el Empleo, que reunió el 31 de enero a cientos de miles de manifestantes de más de 150 agrupaciones campesinas, sindicales, sociales ciudadanas y políticas, anunciando el inicio de una nueva "etapa de lucha" contra las políticas del gobierno de facto y ante el fracaso absoluto del actual modelo económico, es un nuevo anuncio de la situación crítica por la que atraviesa México tras cuatro sexenios de políticas neoliberales, agravada por las decisiones que ha tomado Felipe Calderón contra el poder adquisitivo de la mayoría de los mexicanos y cuyo detonador fue el alza del precio de la tortilla, y de que México se halla en una situación límite.
3. La gran manifestación fue significativa en primer término por su pluralidad, ya que rompe uno de los fundamentos de la estrategia de los últimos gobiernos para poder imponer sus políticas consistente en dividir a las fuerzas sociales en su lucha con el gobierno para mejor controlarlas y cooptarlas. Muy significativo resultó que confluyeran tanto los contingentes de la izquierda como del PRI; igualmente campesinos, trabajadores e intelectuales que simples ciudadanos; lo mismo las columnas de las organizaciones sindicales desde las del Frente Sindical Mexicano hasta las de la UNT que las de los partidos integrantes del Frente Amplio Progresista, encabezadas por Andrés Manuel López Obrador. Y, en particular, que todas coincidieran en la llamada Declaración del Zócalo, documento que hace un llamado a construir una "amplia unidad social" con un programa concreto.
4. El hecho histórico de que por fin múltiples organizaciones de diversas tendencias confluyan en un programa de lucha política y social, que exige cambios concretos a la política económica y social para hacer del campo la prioridad, así como renegociar el capítulo agropecuario del NAFTA o TLC, es de enorme trascendencia, pues contribuye a fortalecer las condiciones existentes para que el centro del poder político siga desplazándose de Los Pinos a San Lázaro.
5. La apuesta del gobierno ilegítimo de Calderón de que podría seguir imponiendo impunemente políticas antipopulares a los mexicanos durante seis años, como hicieron sus predecesores de Salinas a Fox, gracias a la manipulación que hacen los medios masivos de comunicación, se ha ido así desmoronando junto con el sueño panista de seguir dando al pueblo atole con el dedo, como hicieron en el pasado sus aliados priístas. Las fuerzas sociales y políticas no están desmovilizadas, como ha buscado la extrema derecha que controla el poder político, y lejos de ello anuncian que las cosas van a ser diferentes en el futuro.
6. El sistema de poder que se fraguó en el régimen salinista tras el fraude electoral de 1988, y que suponía que reformulando las instancias políticas bajo la tesis de la supuesta "transición democrática" con la alternancia PRI-PAN y dando más espacio a otros partidos iba a dar legitimidad al poder público, pues todas las fuerzas políticas y sociales apoyarían el mismo proyecto y así los grupos económicos que se apoderaron entonces del poder en México podríanconsolidar su dominación, se está resquebrajando tras el fraude electoral de 2006 y la situación económica crítica creada por la prosecución de las políticas de los neoliberales.
7. La "crisis de la tortilla", como la llama la prensa europea, no es otra cosa que la punta del iceberg que refleja esa gravísima crisis económica, política y moral del aparato de poder en México, cuyas mafias y grupos corruptos, parapetados tras las siglas del PAN, con un profundo desprecio por la realidad social, creen poder seguir decidiendo impunemente las políticas generales del Estado en función de sus intereses económicos inmediatos, parapetándose en la excusa de que lo único que están haciendo es aplicar con disciplina las políticas monetaristas dictadas por los organismos internacionales.
8. El marco institucional ha sido en estas semanas de abierta simulación, pues el gobierno de facto no hace otra cosa que desafanarse de sus responsabilidades, como expresaba el comunicado de prensa del 31 de enero, asumiendo que el alza de los productos básicos no es competencia suya, como tampoco enfrentar los intereses privados que determinaron la situación, mientras muchos de sus integrantes llegan al colmo del cinismo al negar la existencia de una situación crítica para el pueblo, como Guillermo Ortiz (gobernador del Banco de México), quienes hablan de una situación imaginaria en un pueblo esquizofrénico.
9. La ausencia de una autoridad real moral y política en quien encabeza el gobierno de facto, que no puede ser visto más que como cómplice de los intereses de grupos económicos y, en consecuencia, como un enemigo de las mayorías del pueblo mexicano, deja la decisión de los asuntos públicos en los funcionarios que actúan como mandatarios de esos grupos: Guillermo Ortiz, hombre de las confianzas del Banco Mundial; Agustin Carstens (secretario de Hacienda y Crédito Público), quien actúa como empleado del FMI; el español Juan Camilo Mouriño (jefe de la oficina de la Presidencia), señalado como uno de los principales traficantes de influencias y representante de intereses empresariales extranjeros; Luis Téllez (secretario de Energía), personero de grupos empresariales salinistas y de los intereses oscuros que lo conforman; Gerónimo Gutierrez (subsecretario de Relaciones Exteriores para América Latina), hombre clave del Pentágono y del Departamento de Estado de Estados Unidos; Manuel Espino (presidente nacional del PAN) y mandatario del PP español y de grupos de la ultraderecha europea y latinoamericana. En un régimen espurio y surgido del fraude, sus integrantes no pueden tener representatividad social alguna: no representan más que intereses espurios.
10. El futuro inmediato de México dependerá, una vez más, de la capacidad de presión y de la fuerza que tengan las bases de las organizaciones sociales y políticas para impulsar a su dirigentes a no ceder ante la probable nueva ofensiva oficial, pero el primer paso, sin embargo, ya está dado.
jueves, febrero 01, 2007
Discurso AMLO Marcha 31 Enero
movilización por la defensa de la economía popular, en el Zócalo de la Ciudad de México
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Gracias por esperar, gracias por su lealtad.
No quería la derecha y algunos medios de comunicación que yo hablara en el Zócalo, pero aquí estamos. Muchas gracias.
Inicio afirmando que tengo motivos suficientes para sostener que nuestro país no podrá salir del atraso en que se encuentra, ni mucho menos frenar el empobrecimiento de la mayoría de los mexicanos, si no cambiamos el actual régimen político de corrupción y privilegios y llevamos a cabo una renovación tajante en todos los órdenes de la vida pública.
El país necesita, para que se entienda bien y se escuche lejos, una transformación de las dimensiones del movimiento de Independencia, del movimiento de Reforma y de la trascendencia de la Revolución Mexicana.
Sólo así podremos enfrentar los grandes y graves problemas nacionales. Desde luego, en nuestro tiempo, esta gran transformación debe darse de manera pacífica y sin violencia, apoyada en una revolución de conciencias y en mucha organización ciudadana.
Aunque parezca una utopía, este es el camino a seguir, y quiero expresar con todo realismo y objetividad, que hay condiciones inmejorables para llevar a cabo este cambio de fondo.
¿Por qué sostengo que esto es posible?
Porque tenemos tres cosas fundamentales: en primer término, y eso es lo mero principal, hay millones de mujeres y hombres de buena voluntad, libres y concientes, dispuestos a llevar a cabo esta indispensable transformación.
Estoy recorriendo de nuevo el país y donde quiera que voy, hasta en el más aportado rincón de la Patria, encuentro gente que me dice vamos adelante, no aflojemos, no claudiquemos, gente por todos lados, muy firme en sus convicciones.
Mujeres y hombres que incluso nunca habían participado en política, que se fueron involucrando en el movimiento desde el desafuero y que terminaron por convencerse durante el proceso electoral, y que ahora no cambiarán por nada, su manera de pensar y de ser.
Este es nuestro principal recurso. Nuestro tesoro.
En segundo lugar, tenemos la suficiente autoridad moral para impulsar los cambios que requiere el país.
A diferencia de la derecha y de sus aliados incondicionales o fortuitos, nosotros no hemos titubeado, ni hemos traicionado nuestros principios y en tercer lugar es justa y necesaria la causa que postulamos y defendemos.
Nadie puede negar, con un poco de luz en la frente, que debe cambiar la actual política económica, antipopular y entreguista, nadie puede decir en honor a la verdad que debemos seguir haciendo política con la corrupción de siempre. Y mucho menos, nadie que se precie de humanista puede aceptar que siga imperando la desigualdad económica y social, esta monstruosa desigualdad económica y social que afecta, que golpea, que padece la mayoría de los mexicanos.
Esa desigualdad social que ha llevado al extremo de que unos cuantos lo tienen todo y la mayoría carece hasta de lo más indispensable. Esa desigualdad social que ha cancelado injustamente el futuro de millones de mexicanos, vamos a terminar con eso.
En este marco debe entenderse esta manifestación en defensa de la economía popular. Es indispensable definir bien lo que queremos, para lograr nuestros propósitos, desde ahora, con la movilización ciudadana o para sostener esos propósitos y llevarlos a cabo cuando haya condiciones o triunfe en definitiva nuestro movimiento.
¿Qué proponemos?
Es obvio que debemos insistir en cambiar la actual política económica. No sólo por razones ideológicas, sino porque sencillamente no ha funcionado: en 24 años de aplicación del modelo neoliberal en nuestro país, no ha habido ni crecimiento económico ni generación de empleos.
Y la prueba más dramática, más dura, más dolorosa, es que cada año, medio millón de mexicanos se ven obligados a emigrar del país para buscar trabajo del otro lado de la frontera.
En estas circunstancias, aunque estamos inmersos en una profunda crisis económica y de bienestar social, y son muchos los asuntos que debemos atender, considero urgente defender el salario, rescatar al campo del abandono en que se encuentra y apuntalar la endeble economía popular.
De manera específica propongo cinco acciones inmediatas:
1. Aumento salarial de emergencia, lo voy a razonar, lo voy a argumentar, en tan sólo dos meses del gobierno usurpador, en tan solo dos meses del gobierno espurio, usurpador, mientras el salario mínimo aumentó un peso con 90 centavos al día, es decir, un raquítico 3.9 por ciento, los precios de la mayoría de los productos básicos se han incrementado en un 26 por ciento en promedio. En consecuencia, es justo e impostergable recuperar, al menos, esta pérdida en el poder adquisitivo del salario. Hay que hacer valer el derecho constitucional a un salario justo y remunerador que garantice a las familias de los trabajadores del campo y de la ciudad la satisfacción de sus necesidades básicas.
2. Debe implementarse, entre otras acciones, un programa de apoyo a los productores de alimentos básicos, mediante el establecimiento de precios de garantía o precios de referencia. Actualmente la ley que impera es que el productor tiene que vender barato lo que produce y comprar caro todo lo que necesita.
Nosotros tenemos que seguir apoyando a los productores nacionales ante la competencia desigual que están padeciendo por lo del Tratado de Libre Comercio. Vamos a seguir insistiendo en que se debe de revisar el Tratado de Libre Comercio. Vamos a seguir apoyando a los productores nacionales, primero México y luego el extranjero.
Vamos a seguir apoyando a todos los productores, ejidatarios, pequeños propietarios, pero sobre todo vamos apoyar a los campesinos más humildes y a los indígenas, queremos que coman los que nos dan de comer.
3. Y por eso mismo, tenemos que impedir, por todos los medios, que entre en vigor en el 2008, la cláusula del Tratado de Libre Comercio que permite la libre importación de maíz y de fríjol, lo cual significaría un golpe definitivo a 4 millones de familias campesinas.
Si es necesario aquí nos vamos a volver a reunir, a congregar para que no entre en vigor esa cláusula del Tratado del Libre Comercio.
4. Demandamos que se aplique un subsidio urgente para reducir el precio de la tortilla. Más allá de la concepción tecnocrática que sataniza los apoyos y los subsidios, mientras en el mundo se protege a los productores y a los consumidores, se debe poner por delante el derecho a la alimentación de todos los mexicanos.
¿Con qué cara se va a conmemorar un aniversario más de la proclamación, de la promulgación de la Constitución de 1917? Si se está violando flagrantemente el derecho que tiene el pueblo a un salario justo y el derecho del pueblo a la alimentación. ¡Al diablo con las hipocresías!
5. Debe aprobarse de inmediato la iniciativa de Ley sobre Precios Competitivos y en contra de los monopolios que presentamos en el Senado de la República. Con esta decisión política los legisladores estarían beneficiando a millones de consumidores mexicanos, quienes obtendrían ahorros equivalentes a más del 10 por ciento de sus ingresos. Ya es tiempo de que los integrantes del Poder Legislativo dejen de actuar en la esfera de los poderosos y se conviertan en auténticos representantes del pueblo.
Por razones de tiempo, no puedo explicar y argumentar a detalle las características de esta propuesta. Pero el día de mañana será presentada ampliamente a la opinión pública, por el Gabinete Económico del Gobierno Legítimo.
Amigas y amigos:
La derecha lo deshumaniza todo. Ya estamos viviendo las consecuencias de la imposición de un gobierno dominado por delincuentes de cuello blanco. Ellos sí son un peligro para México.
Pero a pesar de todo, quiero expresar aquí, en la principal plaza pública de México, que estoy absolutamente convencido de que más temprano que tarde, va a triunfar nuestra causa, la causa de la libertad, de la justicia y de la democracia.
Y quienes conocen la historia de México saben muy bien que en nuestro país, la derecha sólo ha podido prevalecer transitoriamente. Y siempre con resistencia popular. El pueblo de México tiene alma colectiva, libertaria y progresista, que se escuche bien.
Desde aquí les decimos a los potentados: que no les va a salir su numerito, su fórmula de tratar de imponerse con un presidente pelele, y a través del control y la manipulación de los medios de comunicación y con la intimidación y la fuerza.
Pueden seguir atacándonos los conductores de televisión y de radio, pueden seguir atacándonos los periodistas oficiosos, con honrosas excepciones, pueden seguir actuando como alcahuetes de la derecha, pueden seguir envileciéndose y haciendo el ridículo, pero no podrán ocultar la verdad y no podrán seguir engañando a la mayoría de los mexicanos. Al pueblo se le puede engañar una vez, dos veces, pero no se le puede engañar toda la vida.
Hablando de la fórmula que aplican, que consiste en manipulación e intimidación, piensan que van a poder imponerse manipulando, y piensan que van a poder también imponerse intimidando y usando la fuerza.
Aquí aprovecho, precisamente, para expresar de nuevo mi solidaridad con el pueblo de Oaxaca, exigir la libertad de los ciudadanos de ese estado que permanecen injustamente encarcelados, y el castigo a los que deben estar en la cárcel, a los responsables de los asesinatos, de las violaciones, a los responsables de la represión en Oaxaca, empezando por la destitución inmediata de ese gobernador nefasto, Ulises Ruiz.
Amigas y amigos:
Mantengamos con firmeza nuestras convicciones. Hoy más que nunca hay que actuar con perseverancia, con terquedad en la defensa de nuestros principios y de nuestros ideales. Debemos inspirarnos en la inquebrantable fe, que siempre tuvo en el triunfo ese presidente ejemplar, Benito Juárez García.
En esta ocasión, quiero recordar esa anécdota de cuando Juárez y su gabinete estaban esperando noticias de una batalla que libraban los liberales en contra de los conservadores. Al llegar el parte militar, Juárez lo leyó y, aunque las fuerzas liberales habían perdido esa batalla, se volteó y les dijo a los miembros de su gabinete: “señores les informo que sólo le han quitado una pluma a nuestro gallo”.
Esta lucha no es de un día, nos puede llevar tiempo, pero vale la pena porque es muy trascendente la causa que estamos defendiendo, si ya iniciamos la construcción de una Nueva República, vamos a hacerlo bien, que se construyan buenos cimientos.
Vamos a establecer nuevas condiciones en lo económico, en lo social, en lo político, en lo cultural y en lo espiritual, por nosotros y por los que vienen detrás de nosotros, por nuestros hijos. Ni un paso atrás, ni siquiera para tomar impulso.
Repito, atendamos el ejemplo de Juárez y de los liberales, nunca perdieron la fe en el triunfo y al final consumaron la obra, restauraron la República y se logró la segunda Independencia de México.
Hay que seguir adelante, porque está en juego la transformación del país, está de por medio, repito, el futuro de las nuevas generaciones.
Cumplamos cada quien con nuestra tarea, porque me preguntan mucho sobre en qué se puede ayudar, cumplamos con nuestra tarea, dondequiera que se esté, se puede contribuir, se puede apoyar la causa. Tenemos que convencer, por ejemplo, a más gente, a vecinos, a familiares, a amigos y a compañeros de trabajo, inclusive hay que convencer a quienes fueron engañados con la guerra sucia, hacerles ver de que sólo con este movimiento habrá Patria, seguridad, bienestar y futuro para todos.
Hay que argumentar, también, y debatir en los medios de comunicación, no hacernos a un lado, porque la libertad no se implora, se conquista.
Tenemos que hablar a programas de radio, enviar correos a las televisoras, mandar cartas a los periódicos defendiendo nuestros puntos de vista. Hagamos valer el derecho a la información.
Estemos atentos, porque así como estamos ahora, congregados defendiendo la economía popular, mañana posiblemente, en el futuro, tengamos la necesidad de volver a movilizarnos para que no se abandone por completo la educación pública; vamos a defender la educación pública gratuita, de calidad en todos los niveles escolares; vamos a defender que no falte el presupuesto a las Universidades públicas, no queremos que la educación se convierta en un privilegio, la educación es un derecho de nuestro pueblo.
Podemos también llamar para no permitir, y hay que estar muy atentos, la privatización de la seguridad social. Tenemos que defender las instituciones de seguridad social. Debemos, de manera muy especial, defender la industria eléctrica y el petróleo.
No permitir la privatización en ninguna de sus modalidades de la industria eléctrica y del petróleo. Ahí anda Labastida Ochoa, coordinador de la Comisión de energético, del PRI, en el Senado muy afanosito haciéndole el trabajo sucio a la derecha, diciendo que van a permitir que haya inversión privada, nacional y extranjera, en Pemex; desde aquí les decimos: No vamos a permitir que se privatice la industria eléctrica y el petróleo. La Patria no se vende, la Patria se defiende.
También tengamos en cuenta que aquí nos vamos a volver a encontrar del 21 al 24 de marzo para llevar a cabo la Convención Nacional Democrática.
Muchas gracias por su participación en este acto. Muchas gracias de todo corazón. Muchas gracias por su generosidad, porque han decidido quedarse o venir a escucharme.
Y como decía el presidente Juárez, con mucho optimismo, porque el futuro es nuestro: vamos a rescatar a México como se pueda, con lo que se pueda y hasta donde se pueda.
¡Viva la nueva República!
¡Viva México!
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Opinión - Jorge Souza Jauffred
Jornada Jalisco
México se quejó a través de cientos de miles de gargantas
La carestía afecta dolorosamente a 40 millones de pobres
Calderón recibe a Espino y jala la atención de los medios
Cientos de miles de personas se reunieron ayer en el Zócalo de la ciudad de México para exigir al gobierno poner freno a la carestía de los productos básicos. El clamor también se dejó sentir en Guadalajara, en donde en una manifestación de miles de personas exigieron al gobierno, desde la Plaza de Armas, que adopte medidas para evitar que se lucre con el hambre de los más pobres. Es inusitado que en Guadalajara una protesta reúna a tan crecido número de gente, pero lo cierto es que lo que está ocurriendo merece acciones como la de ayer y más.
No es para menos. La tortilla, el alimento básico de las grandes mayorías, se vende hasta diez pesos el kilo. Y en México hay por lo menos diez millones de personas que viven con diez pesos diarios (un dólar). Treinta millones más subsisten apenas con 20 pesos diarios y su régimen alimenticio se basa en ese producto derivado del maíz, herencia ancestral de quienes lo cultivaron y lo domesticaron en la costa del Pacífico mexicano hace unos diez mil años.
Así que para 40 millones de mexicanos el encarecimiento de la torilla es cuestión vital: de salud o enfermedad, de vida o muerte. El problema, por supuesto, no es sencillo. Distintos factores de diversa índole –algunos muy añejos– son los que inciden en el problema. Sin embargo, en la raíz inmediata de esta cuestión se encuentra el hecho de que la última cosecha de casi medio millón de toneladas fue comprada por los grandes consorcios, entre ellos MIMSA y Bimbo, a precios menores a los dos pesos por kilo y ese maíz se encuentra guardado en bodegas. Igualmente, la crisis es una consecuencia de 20 años de neoliberalismo, en los que el gobierno mexicano ha dejado al garete a los productores de maíz, quienes sin apoyos eficaces e inteligentes no pueden competir con el producto que se importa de Estados Unidos... unos seis millones de toneladas anuales,
La carestía se generaliza
Hace apenas dos días, en España –a donde también llegó el escándalo–, el secretario de Economía, Eduardo Sojo, acosado por la prensa, se comprometió a contener el alza de la tortilla. Pero su estrategia no ha funcionado; por el contrario, la embestida de precios alcanzó ya a muchos otros productos primarios. En todo el país, los consumidores compran ya al alza, no sólo la tortilla, sino muchos otros alimentos. La zanahoria, por ejemplo, cuesta el doble de lo que costaba hace un mes, la calabaza 60 por ciento más, el chayote 40 por ciento y el huevo casi 35 por ciento. La carestía, pues, se generaliza. Los expendedores explican que el alza de los precios no es culpa de ellos; se debe –dicen– “a las heladas” o a que “todo nos lo dan más caro”. Lo cierto es que la vida cuesta más pesos ahora que hace sesenta días, cuando Felipe Calderón asumió el poder. Y para 40 millones de mexicanos esto es muy grave.
Pero ¿qué podemos esperar después de 20 años de políticas neoliberales que han dejado a los pobres a merced de los intereses de las grandes empresas? No sólo en México, sino en muchos otros países latinoamericanos el neoliberalismo ha arrojado resultados criminales. Por ese motivo, en países como Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia, Uruguay y aún Chile han cambiado su rumbo político y económico.
En estas naciones los votantes imprimieron un giro radical al modelo del mercado libre y comenzaron a buscar soluciones alternativas después de observar muy de cerca el estrepitoso derrumbe de la economía argentina, cuyo modernizador, Carlos Menem, había entregado a las empresas privadas la energía, la electricidad, el gas y hasta el agua del país para que la comercializaran de acuerdo con la oferta y la demanda. La pretensión de Menem, de sostener el peso argentino a la par con el dólar hasta el último momento, nos permite entender hasta qué punto sentía este presidente que caminaba por el camino firme del neoliberalismo.
Lamentablemente, Menem había labrado la tumba del modelo en una Argentina explotada hasta la médula por grandes corporaciones que habían encarecido la luz, el agua, el gas, y que exigían pagos puntuales a una “deuda de desarrollo” que se convertía impagable. El catastrófico final y la moratoria obligada hundió al país en una situación ruinosa de la que apenas se levanta.
Un distractor envía al olvido las protestas
Así que ayer, mientras la marcha exigía control de precios y la conductora de televisión Verónica Velasco –oradora en el acto– leía la Declaración del Zócalo, pidiendo un pacto social incluyente, un nuevo distractor surgía para desviar la atención pública puesta en la protesta. Felipe Calderón recibía al líder panista Manuel Espino, quien hace unos días, ante al periódico La Razón, de España, criticó al mandatario de ese país. José Luis Rodríguez Zapatero por dialogar con la ETA. El distractor funcionó. Los medios dejaron a un lado la protesta y volvieron micrófonos y pantallas hacia el encuentro de un presidente vacuo y un líder de partido, peligroso y oscuro.
Afuera, en el Zócalo, miles esperaron a que Andrés Manuel López Obrador tomara la palabra, al concluir el acto, para pedir incremento salarial de emergencia, exigir un programa de apoyo a productores, un subsidio al precio de la tortilla y que no entre en vigor la cláusula del TLC que libera la importación del maíz y del frijol. En tanto, los medios ya habían dejado en segundo plano la cuestión alimentaria; la cortina de humo había caído mientras la gente regresaba a sus casas con la sensación de que algo está podrido en el país. Y eso es todo por ahora. Nos leemos mañana en este mismo espacio.
Cacerolazo en Guadalajara contra el alza a los precios de la canasta básica
La marcha se llevó a cabo de manera simultánea a otras ocurridas en varios estados de la República
JORGE COVARRUBIAS - Jornada Jalisco
Mientras que en el Distrito Federal la megamarcha en contra del alza a los precios a los productos de la canasta básica conglomeró a miles de personas, en Guadalajara apenas alcanzó la cifra de 800. Aunque superó en número a la primer cacerolazo el sonido de las cucharas y enseres domésticos no fue tan estridente como el de la semana pasada. Las banderas blancas de la Coordinadora Estatal del Movimiento Popular Urbano (CEMUP) ondearon a lo largo de la Avenida Alcalde.
Los lemas de batalla acapararon la atención de paseantes y automovilistas, más sin embargo no consiguieron sumarlos a la ola de protestas.
“Queremos un aumento salarial decente para que comamos con dignidad”, rezaba uno de los tantos cartelones que exclamaron su repudio a las políticas de corte neoliberal instauradas por el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.
El sindicato de telefonistas, el Movimiento Patriótico Nacional, el Movimiento de Bases Magisteriales, la Coordinadora 28 de Mayo, el sindicato de trabajadores y académicos de la Universidad de Guadalajara, así como organizaciones vecinales participaron en la marcha que se llevó de manera simultánea en diversos estados de la república.
“Queremos hacer patente al gobierno federal que su política neoliberal ya se agotó, es momento de que digamos ya basta, siempre hay un denominador común cada inicio de sexenio: ¡crisis económica!”, vociferó el secretario general del Sindicato de Telefonistas Francisco Javier Valderrama Bautista.
En el templete que se instaló en la Plaza de Armas, entre los edificios de Palacio de Gobierno y la Arquidiócesis de Guadalajara los oradores exigieron al gobierno federal una revisión al Capítulo Agropecuario del Tratado de Libre Comercio, que permitirá el ingreso de maíz y frijol dejando sin protección al campo mexicano.
“Los mexicanos no recibimos los mismos apoyos que los campesinos de otros países, ¿por qué entonces queremos entrar en un tratado de libre comercio?, ¿cuántos años más debemos sacrificarnos para saciar la voracidad de los acaparadores?”, cuestionó la líder del Sindicato Universitario, Patricia Elena Retamoza.
Faltando diez minutos para las 6 de la tarde se dio lectura al documento que exige la suscripción de un pacto social, incluyente con los diversos sectores de la población en la toma de decisiones.
“Ni las pláticas palaciegas, ni los acuerdos cupulares sirven para construirlo, lo que se requiere son nuevas formas institucionales que permitan la inclusión de los diversos actores en las decisiones públicas para participar de las decisiones y no solo para consultarlos”.
Guadalupe Ortega del Movimiento Patriótico y Red Insurgente de Mujeres finalizó diciendo que la resistencia continuará con trabajos comunitarios en donde se hará llegar el mensaje y capacitará a la población para enfrentar las políticas neoliberales.
El Universal - AMLO en la MegaMarcha en el DF

Anuncia AMLO cinco acciones contra alza de precios
Anuncia López Obrador la celebración, el próximo 24 de marzo, de la Convención Nacional Democrática
Jorge Octavio Ochoa
El Universal
Ciudad de México
Miércoles 31 de enero de 2007
20:22 En un discurso de aproximadamente media hora, Andrés Manuel López Obrador anunció que promoverá cinco acciones específicas para enfrentar la escalada de incremento de precios implementada por el gobierno de Felipe Calderón.
De esta forma, AMLO delineó cinco acciones que impulsará su gabinete económico y anunció la celebración, el próximo 24 de marzo, de la Convención Nacional Democrática:
1.- Aumento salarial de emergencia.
2.- Implementación de un programa de apoyo a los productores de alimentos básicos mediante la implementación de precios de garantía.
3.- Impedir que entre en vigor en el 2006 la cláusula del Tratado de Libre Comercio que libera la importación de maíz y frijol y que significará, dijo, un golpe para la economía de más de 4 millones de familias.
4.- Implementar un subsidio urgente para reducir el precio de la tortilla.
5.- Aprobar de inmediato una iniciativa sobre precios y contra monopolios.
Ante un zócalo atiborrado, López Obrador advirtió que México está viviendo las consecuencias de ser gobernado por un grupo de delincuentes de cuello blanco.
Durante su discurso, López Obrador advirtió que el senador priísta Francisco Labastida Ochoa "anda muy afanocito" prometiendo que habrá privatizaciones en el sector petrolero y eléctrico, pero advirtió de antemano que el Frente Amplio no lo permitirá.
Encabeza AMLO contingente en el Ángel
A su llegada a la columna de la Independencia, el ex candidato presidencial fue rodeado por personas que coreaban su nombre diciendo Usted es nuestro verdadero presidente
Jorge Alejandro Medellín
El Universal
Ciudad de México
Miércoles 31 de enero de 2007
16:57 El ex candidato presidencial de la Coalición Por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, llegó al Monumento a la Independencia para encabezar uno de los contingentes de la marcha contra la carestía, el desempleo y el alza a los alimentos, la cual está partiendo de este lugar, luego de aguardar por 45 minutos la llegada del tabasqueño.
A su llegada, cientos de personas lo rodearon y coreaban su nombre, diciendo "Usted es nuestro verdadero presidente".
En este punto se reunieron cerca de 5 mil personas, la mayoría simpatizantes del PRD y de la disuelta Coalición por el Bien de Todos.
Asimismo, se concentraron en este sitio decenas de organizaciones obreras y campesinas como la Unión General de Obreros y Campesinos de México, UGOCEM, el Frente Popular Francisco Villa, la Central Campesina Independiente, estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Federación de Estudiantes Democráticos del Distrito Federal y del Partido del Trabajo.
López Obrador encabeza un contingente en el que destaca junto a él las presencias de Manuel Camacho Solís, Porfirio Muñoz Ledo, Jesús Ortega, Jesús Zambrano, Jesús González Schmal, Alejandro Encinas y Pablo Gómez.
Minutos antes de la llegada de López Obrador, un orador arengaba a la gente, recordando que la marcha es pacífica y para protestar en contra del alza de los precios, de la falta de empleo y por la defensa del salario.
"Antes amarrábamos a los perros con longaniza, ahora no nos alcanza ni para tortillas", señalaba el integrante del PRD, al tiempo que culpaba al gobierno federal de "esta política criminal".
Llaman a crear nuevo pacto de defensa social

La Jornada On Line - 31/01/2007 19:10
México. Los participantes de la marcha contra la carestía se pronunciaron por la construcción de un pacto social incluyente, que defienda la soberanía nacional, alimentaria, el empleo y el salario.
En voz de la oradora principal de esta movilización -cuyo mitin se realizó en la Plaza de la Constitución-, Verónica Velasco, los contingentes conformados agrupaciones sociales y obreras dieron lectura a la "Declaración del Zócalo, compromiso de unidad".
El documento destaca la necesidad de un acuerdo nacional que derive en un nuevo pacto social en beneficio de los mexicanos y cuyos ejes fundamentales sería la defensa de la soberanía nacional, alimentaria y energética, así como el salario y el empleo.
Al frente de la concentración, la comunicadora señaló que los nuevos problemas no pueden ser resueltos con las mismas prácticas privatizadoras cuyos efectos limitan la capacidad del Estado para cumplir con sus obligaciones.
Pese a que el total de contingentes no había terminado de arribar al zócalo, se dio inicio al discurso principal de esta movilización, la cual también descalificó la actuación represora del gobierno ante las manifestaciones sociales de descontento.
El texto, que abarca nueve puntos principales señala que "la reforma social y democrática del Estado es hoy más que nunca una tarea fundamental y para alcanzarla se requiere de un nuevo pacto social incluyente".
Velasco hizo mención que ni siquiera quienes ganaron las elecciones tienen derecho al monopolio de las decisiones públicas, por lo que el nuevo pacto social deberá darse de cara a la nación.
Al terminar la lectura, los convocantes del mitin comenzaron a retirarse del lugar para dar espacio a la marcha encabezada por Andrés Manuel López Obrador, quien también dirigirá un mensaje público desde este mismo sitio.
A continuación, se presenta el texto íntegro firmado por las organizaciones participantes de la marcha:
Declaración del Zócalo. Compromiso de unidad
1. Las organizaciones campesinas, sindicales, civiles y políticas que convocamos a esta histórica manifestación de los diversos sectores de la sociedad, de los hombres y mujeres del campo y la ciudad, declaramos -de manera plural y unitaria- que iniciamos una nueva etapa de lucha por las demandas de los sectores mayoritarios de la sociedad mexicana.
2. Es evidente lo que desde hace años sosteníamos: el modelo económico que se impuso al país no es viable y hoy está en crisis. El estancamiento económico, la incapacidad para generar los empleos necesarios, el deterioro del salario, la falta de competitividad internacional y la pérdida de la soberanía alimentaria son algunos de los múltiples problemas derivados de su aplicación. Mientras que en otros países están buscando alternativas para sustituir las políticas neoliberales, en México el gobierno se ha quedado a la zaga e insiste en aplicar un modelo que, después de un cuarto de siglo, ha demostrado su ineficiencia e inequidad, convirtiéndose así en uno de sus últimos defensores en el ámbito internacional. Al actuar de esta manera no nos representa ni defiende nuestros derechos. Sólo podremos ponernos a la altura del siglo XXI si realizamos los cambios profundos que la situación requiere y el pueblo demanda. Urge avanzar hacia un modelo incluyente, equitativo y no discriminatorio.
3. No se puede continuar con una política que, ante nuevos problemas, responde con las viejas recetas desreguladoras y privatizadoras que implican menor capacidad del Estado para cumplir con sus obligaciones y mayor subsidio a los capitales ineficientes. No se puede continuar sacrificando a generaciones de mexicanos y mexicanas, destruyendo al campo y a la industria, dejando a los jóvenes sin futuro y profundizando las desigualdades que niegan viabilidad a nuestro país en el contexto internacional.
4. Tampoco es admisible que la única respuesta a los movimientos sociales surgidos como consecuencia de la descomposición política asociada al continuismo, sea la represión. Necesitamos hacer prevalecer los derechos humanos ante cualquier decisión política y la negociación ante el uso de la fuerza. Frente a la política excluyente y represora habrá que oponer la defensa integral de nuestros derechos y nuestras libertades.
5. Es imprescindible democratizar la economía y superar el estancamiento en la democratización de la política. La reforma Social y Democrática del Estado es hoy más que nunca, una tarea fundamental. Para alcanzarla se requiere de un Nuevo Pacto Social incluyente. Nadie, ni aún los que afirman haber ganado las elecciones, tienen derecho al monopolio de las decisiones públicas. El nuevo Pacto Social que estamos demandando deberá darse de cara a la Nación, ni las pláticas palaciegas, ni los acuerdos cupulares sirven para construirlo, lo que se requiere son nuevas formas institucionales que permitan la inclusión de los diversos actores en las decisiones públicas, con capacidad para participar de las decisiones y no sólo para ser consultados.
6. Planteamos un Nuevo Pacto Social que modifique la política económica para asegurar la inclusión social, la equidad, la competitividad internacional, el empleo y la alimentación de todos los mexicanos, así como el control y la administración eficiente de la Nación sobre sus bienes básicos y estratégicos. Ello implica cambios en la política social para pasar de la caridad pública al reconocimiento pleno de los derechos de toda la ciudadanía. La nueva política social deberá apoyar las capacidades productivas y organizativas de los diversos sectores sociales; pondrá en el centro a la educación: laica, gratuita y de calidad, así como a la seguridad social. Este nuevo Pacto incluye cambios en el ámbito electoral y en el régimen político para dar seguridad a la ciudadanía sobre el resultado de su voto, para promover la democracia, para ser viables y efectivos los acuerdos entre poderes y entre ordenes del gobierno y para democratizar el mundo del trabajo, evitando toda injerencia gubernamental en la vida interna de las organizaciones sindicales, campesinas y civiles. Todo lo anterior deberá incorporarse en el Plan Nacional de Desarrollo para lo cual se requiere la participación de toda la sociedad y no sólo de las élites.
7. Las condiciones inmediatas para avanzar en la construcción del Nuevo Pacto Social son: I) Hacer del campo la prioridad, revirtiendo su destrucción, apoyando a los pequeños y medianos productores y recuperando la rectoría del Estado para así fortalecer la soberanía alimentaria, demandamos la actualización del Acuerdo Nacional para el Campo; II) Es imprescindible la renegociación del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, excluyendo del mismo los productos alimenticios básicos, estableciendo un programa emergente de fomento a su producción, garantizando la protección al ambiente y a la biodiversidad; III) Frenar el aumento en los precios de los bienes básicos, castigando a los responsables de su artificial incremento; pactar un aumento salarial de emergencia que compense la pérdida del poder adquisitivo; IV) Impulsar políticas de gobierno para la generación inmediata de empleos formales con salarios dignos que propicien la reactivación del mercado interno; V) Crear espacios institucionales para que los distintos sectores sociales participen eficazmente en las decisiones sobre las políticas públicas; VI) El gobierno deberá comprometerse a detener la respuesta represiva a los movimientos sociales, evitando en todo momento la violación de los derechos humanos para así cumplir estrictamente con los convenios en la materia a los que se ha comprometido el Estado mexicano.
8. Nuestras demandas son claras y viables, este acto no es sino el inicio de la respuesta social al deterioro de la vida pública. Continuaremos articulando las diversas expresiones sociales, vinculando la protesta con la propuesta, el diálogo con la movilización, las demandas de soluciones inmediatas a los problemas con los planteamientos de mediano y largo plazo; la expresión de las grandes organizaciones sociales y políticas con la participación del ciudadano individual, el campo con la ciudad, las nuevas con las viejas generaciones, los hombres con las mujeres, la reivindicación nacional con la presencia internacional. La palabra con la acción.
9. Llamamos a toda la población del país a expresarse, a discutir, a construir la amplia unidad social que se requiere para impulsar las reformas necesarias y promover la más amplia solidaridad con los movimientos sociales, las revisiones salariales y contractuales, sólo así podremos alcanzar el anhelado bienestar de todos y todas, darle un futuro a las nuevas generaciones y democratizar la vida pública. Hoy demandamos la soberanía nacional, tanto la alimentaria como la energética, la defensa del salario y del empleo, estos son los primeros pasos para construir un gran acuerdo nacional que se transforme en el Nuevo Pacto Social que a todos beneficie.
¡Viva la Unidad Social que lo hará posible!
¡Viva el pueblo soberano!
¡Viva México!
México DF, 31 de enero de 2007.
Organizaciones convocantes: Conorp, FSM, CCN, CAP, UNT, CONOC y FAP




