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sábado, febrero 17, 2007

De milpas y otras quimeras


El auge de la agricultura industrial y el estancamiento de la milpa campesina, dos focos que revelan los efectos de la política gubernamental hacia el campo Foto: María Luisa Severiano

La crisis del maíz, saldo de 25 años de neoliberalismo y abandono del campo

Armando Bartra - La Jornada

Lo que vale una tortilla: Asia es impensable sin arroz, y Europa inconcebible sin trigo. En cambio aquí, en Mesoamérica, nos estamos quedando sin maíz. Y los gobiernos dicen que no hay problema, que son cosas del mercado y que el mercado las va a remediar... algún día.

Así, en 2007 los mexicanos amanecimos pagando casi el doble por la tortilla. Todo porque desde hace 25 años los neo-liberales en el poder dejaron de fomentar la milpa alegando que importar era más barato, de modo que hoy, cuando en el mundo se disparan las cotizaciones de un cereal que se emplea también -y crecientemente- para la producción de etanol, tenemos que comprarlo fuera y a cualquier precio, porque aquí escasea, pero también porque hay ocultamiento y especulación.

Con una producción anual promedio de 20 millones de toneladas, México todavía es autosuficiente en maíz blanco. Aunque, visto más de cerca, esto no es tan buena noticia, pues las cosechas que han crecido son los cultivos del noroeste, sobre todo de Sinaloa; siembras de riego, intensivas en agroquímicos y de altos rendimientos, que además acaparan los subsidios; en cambio, la producción maicera en tierras de temporal y con menores rendimientos no ha dejado de disminuir. Así, el maíz devino agronegocio empresarial mientras la milpa campesina se estancaba y retrocedía. Además de que la autosuficiencia es sólo en maíz blanco, en cambio traemos de Estados Unidos un promedio de 7 millones de toneladas anuales del amarillo, que es para uso industrial o forrajero. Pero cuando hay escasez y precios altos en el mercado mundial, el maíz blanco se exporta con subsidio, se da al ganado en sustitución del amarillo y se oculta con fines especulativos. De modo que siendo autosuficientes y aun excedentarios en el grano para consumo humano, para completar lo que se ocupa en las tortillas debemos comprar en el extranjero un maíz caro, amarillo y en parte transgénico.

Si queremos comer, los mexicanos necesitamos importar más de 100 mil millones de pesos anuales en alimentos, entre ellos 25 por ciento del maíz que aquí se consume. ¿Cómo llegamos a esto? ¿Por qué, si antes nos dábamos abasto sobradamente, caímos en la dependencia? La respuesta es sencilla, pero alarmante: porque desde los ochenta del pasado siglo los tecnócratas en el poder renunciaron voluntariamente a la soberanía alimentaria en nombre de las "ventajas comparativas"; un paradigma según el cual es mejor exportar mexicanos e importar comida que apoyar a los campesinos para que cultiven aquí nuestros alimentos. El resultado ha sido dependencia alimentaria y migración, es decir, hambre y éxodo.

Y cuando los precios del maíz se disparan, y con ellos los de la tortilla, el huevo, el pollo, la carne de puerco... los empleados de Calderón proclaman que los designios de la oferta y la demanda son inescrutables, limitándose a autorizar importaciones que servirán para que se siga especulando, y a convenir con los acaparadores un aumento de "sólo" 30 por ciento. Incremento brutal para quienes tienen en la tortilla su principal alimento, que por si fuera poco no se respeta.

Racismo alimentario: El maíz es identidad porque es el sustento de los pobres, el alimento básico de la mayoría del pueblo mexicano. En El nuevo cocinero mexicano, libro de recetas publicado en 1831, se define al maíz como "Planta (...) indígena del suelo americano (...) que se ha cultivado con sumo provecho de la gente pobre, que en su fruto ha encontrado un alimento sano, sabroso al paladar y barato". Sin embargo, después de la apología, se afirma también que: "este ramo de industria se ha descuidado enteramente con notable perjuicio de los pobres, que tendrían pan a menos precio, por ser siempre más barato el maíz que el trigo". Por su parte, unos años antes, el científico y viajero Alejandro Humboldt escribía, refiriéndose a México: "...el maíz debe considerarse como el alimento principal del pueblo, como lo es también de la mayor parte de los animales domésticos (...) El año en que falta la cosecha de maíz es de hambre y miseria".

¿Por qué, entonces, si fue y es tan importante, el maicero ha sido un ramo enteramente descuidado, como ya en 1831 reconocían los autores del Nuevo cocinero mexicano? Las razones son muchas, pero una de ellas -y no poco relevante- es, precisamente, que el maíz es el alimento de las mayorías, de los pobres, de los herederos de las culturas mesoamericanas originarias. Maíz es lo que comen los indios, lo que comen los campesinos, lo que come el peladaje. Y los criollos y sus herederos, que desprecian a la indiada, desprecian también el grano que la alimenta. Así las cosas, el maíz ha sido relegado por consideraciones racistas.

El desprecio racial a los pueblos originarios ha sido una constante de la derecha mexicana, tanto la criolla, como después la afrancesada y hoy la agringada. Desprecio que se complementa con la subestimación de las lenguas, culturas y alimentos vernáculos. Pero además de discriminatoria, la derecha es socialmente insensible y le tiene sin cuidado el hambre del pueblo, salvo cuando se alborota, de modo que ni por razones culturales ni sociales le preocupa mayormente la falta de maíz. Un inmejorable ejemplo del racismo alimentario de la derecha lo encontramos en Francisco Bulnes. Hostil a Benito Juárez, favorable a Porfirio Díaz y enemigo de la revolución de 1910, Bulnes renegaba también de quienes defendían los derechos indios, con argumentos idénticos a los de derechistas de hoy, como Enrique Krauze. "Los yaquis eran bárbaros y pretendían ser nación, como un francés de la nación francesa" -escribía nuestro ultramontano en la inmediata posrevolución-. "En México 35 por ciento de la población es de indios aborígenes (...) y según la doctrina de los defensores de los yaquis, los mestizos, criollos y extranjeros propietarios (...) deben restituir a los aborígenes todo lo que los españoles les quitaron (...) El zapatismo ha sido una consecuencia lógica del yaquismo (...) Ningún mexicano debió haber aceptado la existencia de una nación yaqui de cualquier otra clase dentro de la nación mexicana". Pues bien, este antindianista radical era consecuente y sostenía también la superioridad racial de los blancos comedores de trigo sobre los prietos comedores de maíz y los amarillos comedores de arroz, razas de segunda cuya proverbial barbarie y molicie justificaba cualquier exceso civilizatorio en que tuviera que incurrir el hombre blanco.

Más sofisticado y reciente que el de Bulnes es el racismo embozado que alega la ausencia en el maíz de dos aminoácidos esenciales para la alimentación: lisina y triptofano, como presunta explicación científica de la incapacidad de los mexicanos para acceder a los niveles de bienestar y cultura de las naciones desarrolladas. ¿Cómo va a prosperar -sostienen- un pueblo que se alimenta de un grano propio para animales? Aparte de la obviedad de que ningún pueblo se sustenta sólo en un cereal, pues todos son nutricionalmente limitados, y de que la cultura del maíz se apoya también en el frijol, el chile y otros alimentos, el argumento seudocientífico es una muestra más de racismo alimentario.

El desprecio racial al maíz y a los mexicanos de a pie se expresa muy claramente en los periodos de crisis agrícola, cuando caen las cosechas del cereal. En estas coyunturas es habitual que se enfrenten dos posiciones: la de quienes reivindican la importancia de recuperar la producción maicera campesina, por razones económicas, pero también de justicia social y de preservación de la cultura, y la de quienes reducen la cuestión a un asunto de mercado, por lo que apuestan a la importación
y, en todo caso, a la producción intensiva y empresarial del grano. Las reacciones frente al estancamiento de la producción maicera durante los años setenta del siglo pasado -crisis que rompió una larga historia de autosuficiencia y tuvo que compensarse con importaciones crecientes con las que se satisfacía la cuarta parte del consumo total- ejemplifica esta confrontación, en términos que se han mantenido básicamente iguales durante los últimos 30 años. La exposición El maíz, fundamento de la cultura popular mexicana, con que Guillermo Bonfil inaugura el Museo Nacional de Culturas Populares, es una de las respuestas a la crisis de los setenta; una acción político-cultural con la que se reivindica el carácter nacionalista e indianista de la defensa de la milpa. En el libro publicado en 1982 con motivo de la exposición, encontramos argumentos que hoy, cuando seguimos importando 25 por ciento de lo que consumimos, resultan plenamente vigentes: "Para romper el círculo vicioso de la dependencia es preciso alcanzar la autosuficiencia alimentaria. Y para ello sólo hay dos posibilidades. Una es reproducir, en escala nacional, la situación que predomina en las relaciones económicas internacionales: dejar en manos de las empresas trasnacionales y sus aliados internos la producción de alimentos básicos. Esto implica que el Estado debe concederles grandes subsidios para asegurarles altas tasas de ganancia (...) La otra es apoyar las iniciativas populares; la lucha por la tierra y por la autonomía en
la producción; las demandas campesinas por mejores precios a sus productos y por conservar una mayor proporción de su cosecha, como medio de asegurar su subsistencia y desarrollo". No es accidental que 20 años después, en 2002, el Museo Nacional de Culturas Populares haya realizado una segunda exposición con el mismo tema, titulada Sin maíz no hay país, y tampoco es casual que la fórmula se haya transformado en lema de las luchas recientes de productores y consumidores.

Defensa de la diversidad: La reivindicación de la milpa -la defensa de la producción campesina de maíz- es una lucha contra el hambre y el éxodo, un combate por la soberanía alimentaria y por la soberanía laboral. Pero es también una batalla, aún más profunda y decisiva, por preservar la pluralidad cultural y la diversidad biológica, de las que depende no sólo el futuro del país, sino también el futuro de la humanidad.

Pese al implacable emparejamiento tecnológico y cultural del último medio siglo, el mapa de los maíces mexicanos es aún la cartografía de los pueblos originarios. Nuestra diversidad maicera es raíz y sustento de nuestra diversidad étnica. Pero el maíz está amenazado no sólo por la insuficiencia de la producción y el acoso de las importaciones, sino también por la tendencia a transformar un cultivo campesino de milpa en una siembra intensiva empresarial.

Lo más valioso del maíz es su diversidad; las cerca de 300 variedades de una planta domesticada que se desarrolló en múltiples condiciones agroecológicas y que se fue adaptando a distintos fines. Pero esta espléndida multiplicidad, que originariamente se correspondía con la pluralidad cultural, se ha venido erosionando y hoy apenas se cultiva una treintena de variedades. Y así como son diversos los maíces, lo es la milpa en que se siembran y la producción campesina de la que forman parte. En la parcela tradicional hay maíz, pero también frijol y calabaza, y por lo general la familia cultiva igualmente algunas hortalizas y frutales, sostiene animales de traspatio, aprovecha el acahual y el bosque, practica la caza y la pesca. Diversidad virtuosa que también se está perdiendo por el avance de una especialización que se impone a través de la propia naturaleza del paquete tecnológico.

El mundo campesino no fue avasallado por la implacable extensión del comercio que transformó en mercancías una parte creciente de sus insumos y de sus productos; tampoco fue derrotado por el latifundio expropiador de las mejores tierras, ni por la competencia desleal del empresario agrícola, ni por la rapiña del usurero, ni por la inequidad del coyote, ni por la torpeza del burócrata. La debacle profunda del mundo campesino empezó con la insidiosa inducción de una tecnología que carcome el núcleo duro de su racionalidad, al sustituir la laboriosa conservación de la fertilidad natural por el empleo de máquinas e insumos de síntesis química; recursos que terminan por hacer de la tierra un simple sustrato estéril dependiente de los fertilizantes sintéticos y por mudar el equilibrio biológico basado en la diversidad en un frágil monocultivo cuyas plagas sólo los más feroces pesticidas pueden abatir.

Hoy, el campesino está preso en las asimetrías del mercado, pero también, y sobre todo, en la perversidad de un modelo tecnológico que lo obliga a emplear dosis
crecientes de abonos químicos que proporcionan una apariencia de fertilidad pero agotan los suelos; que le exige el uso de herbicidas y "selladores" -propiamente llamados "mata todo"- que destruyen las diversas formas de vida, y por la aplicación de agresivos pesticidas que envenenan los suelos y las aguas enfermando al agricultor y a los consumidores. Una milpa donde se aplica Gramoxone es una milpa en la que no puede haber matas de frijol y de calabaza; es una milpa a suelo raso, sin biodiversidad y propensa a las plagas; es una milpa crecientemente contaminada por pesticidas y cada vez más dependiente del fertilizante químico, y es, por último, un cultivo cada día más caro cuya cosecha ya no paga el costo de los insumos.

El paradigma campesino de producción, que había resistido con prestancia desarrollos agronómicos en última instancia basados en el manejo tradicional del agricultor, es herido de muerte hace medio siglo por una "revolución verde" cuya fuentes son la mecánica y la química. Y recibirá la puntilla si no detenemos a tiempo la amenaza de los transgénicos; una tecnología que, como los híbridos de la revolución verde, fortalece la dependencia respecto de las trasnacionales que la producen, pero que a diferencia de los primeros, amenaza a la diversidad biológica desde el corazón, desde el propio germoplasma.

Muchos de los campesinos maiceros mexicanos están aprisionados en una trampa tecnológica, pues suplantaron la vieja milpa por una parcela degradada que sólo sigue produciendo a fuerza de dosis crecientes de insumos comerciales. A veces la adicción a los agroquímicos todavía tiene remedio, pero para superarla hacen falta fuerza de voluntad y fuerza de trabajo, pues para restaurar la fertilidad natural de los suelos hay que sustituir los insumos químicos por materiales biológicos y por labores adecuadas. Y algunos campesinos tienen la fuerza de voluntad, pero no tienen la fuerza de trabajo, pues la crisis del campo derivó en migración, y de un tiempo a esta parte en muchos pueblos ya no hay mano de obra. Así las cosas, el cultivo de una pequeña parcela de maíz para autoconsumo a base de agroquímicos y con el menos trabajo posible se ha transformado en una estrategia campesina; vía sin duda insostenible, pero por un tiempo adecuada a las condiciones de migración que encarece la mano de obra, y de remesas que permiten adquirir los insumos.

Este es el tamaño del reto. Salvar al país es salvar al maíz. Pero salvar al maíz es restaurar la milpa como paradigma de agricultura sustentable basada en la diversidad productiva y sustento de la pluralidad cultural. Y para eso el campo mexicano necesita una cirugía mayor, una rectificación profunda que es impensable sin un cambio de rumbo general, un viraje histórico en el modelo civilizatorio.

***

La apertura comercial desordenada y el fin de las políticas de fomento destruyeron nuestra agricultura y también nuestra industria pequeña y mediana que generaba empleos, de modo que para el millón de jóvenes que cada año se incorpora al mercado de trabajo sólo hay tres opciones: economía subterránea, migración o desempleo. Y el pueblo no aguanta más. Todos los días sindicatos, organizaciones campesinas y ciudadanos del común protestan airados. Pero siendo múltiples, los agravios se resumen en uno solo: la vía por la que los tecnócratas encaminaron a México lleva al precipicio, pues el llamado "modelo neoliberal" sólo beneficia a megaempresarios y trasnacionales. Llevamos 30 años esperando que la riqueza gotee y los pobres son cada vez más pobres. Miseria y desesperanza que la derecha gobernante enfrenta con migajas asistenciales y tanquetas.

El alza de la tortilla es una señal. El tiempo se acaba, y si queremos recuperar a México necesitamos retomar las riendas de la nación rescatando para el pueblo la soberanía que los gobiernos del PRI y del PAN hipotecaron por migajas. Soberanía para crear empleos y producir alimentos, pero también para preservar nuestra diversidad biológica y cultural, asuntos mayores que no pueden dejarse al arbitrio del mercado.

domingo, febrero 04, 2007

Opinión - Rolando Cordera Campos

Medir las palabras (globales y no)

La Jornada

Con el drama de la tortilla, México topó con la noticia de que su problema económico fundamental, que tiene que ver con la capacidad de supervivencia y reproducción de su gente, no está resuelto. De no ser este el caso, como han dicho algunos analistas, de haber capacidades de producción e importación oportuna de los bienes básicos, entonces habría que admitir que la situación es peor, porque lo que el país tiene enfrente es un problema moral fundamental no resuelto, que habla de la mala distribución de los bienes esenciales, de su concentración con fines especulativos y de expoliación, lo que niega toda presunción de equidad y modernidad, o civismo, dentro de los propios cánones que ha podido darse la civilización capitalista.

Si esta es la perspectiva de México, hay razones para sugerirle al presidente Calderón que mida sus palabras, tanto las dirigidas al consumo interno como las destinadas a la venta global. Para enfrentar con éxito una situación como la sugerida se va a requerir de grandes dosis de cooperación y concertación política y social, y no hay nada peor para ello que ir por el mundo convulso de nuestros días asestando lecciones e inventando polarizaciones.

Por ejemplo: el 2 de julio, México no votó por el libre comercio, debido entre otras cosas a que tan evanescente tópico no estaba en la agenda electoral.

El libre comercio puede ser una hipótesis de trabajo escolar, o una aspiración permanente, una ilusión siempre buscada por grupos de fieles y hasta por inteligencias agudas, como las de The Economist actual y original, pero no es una realidad que pueda ponerse a disposición de votante alguno. Cuando se convierte en obsesión se vuelve sospechosa: puede traer consigo una perversión y siempre acaba siendo el fruto de una vanidad mal canalizada, como ocurre con muchos economistas que arriban al poder imbuidos de algún sentimiento salvacionista. No en balde el diablo, por boca de Paccino, decretó que la vanidad era su pecado favorito (vanity is my favorite sin, dijo aquél).

Lo que en las elecciones de julio se puso tímidamente en cuestión fue la continuidad de la política económica adoptada hace años para navegar por una globalización llena de ilusiones libertarias, pero dominada por realidades de dominio militar y hegemonías políticas y económicas. Este cuestionamiento tenía que ver sobre todo con la eficacia de dicha política para llevarnos a buen puerto, beneficiarnos nacionalmente de la apertura, y realizar aunque fuese poco a poco la promesa de bienestar hecha por quienes decidieron el cambio estructural globalizador y postularon la continuidad de una doctrina económica considerada como única por sus propios oficiantes.

Tampoco se votó por el pasado, sino por un futuro distinto a un presente que se busca imponer como continuo y que no ofrece sino más de lo mismo con menos recursos disponibles, dada la dilapidación del petróleo y la renuencia de las elites económicas a una reforma fiscal digna de tal nombre. Nadie propuso que el país se saliera de la globalización, aunque haya voces que reclamen la revisión de los modos como nuestra inserción se lleva a cabo. Voces como estas se oyen en francés, inglés, alemán o danés, pero pocos se atreverían a llamarlas retrógradas.

Los regaños y las lecciones sobre la modernidad "decente" provienen de la mala educación de españoles nuevos ricos, y ahora del presidente Calderón, que se deja querer por los intereses particulares ibéricos o busca presentar un México glamoroso que todos saben no existe. No es este un problema de política exterior "inexperta", sino una disonancia mayor del poder con el país que pretende gobernar.

En ninguna oferta electoral se propuso ir a economías cerradas y centralmente planificadas; en lo esencial, todas mantenían su apego al "modelo" de economía abierta y de mercado. Lo que se buscaba eran opciones para superar pronto la pobreza masiva y dejar atrás los dos problemas envenenados de que hablamos: el que tiene que ver con el abasto básico, y el que se nos presenta hoy agravado, entre otras cosas debido al discurso escogido por el presidente Calderón, que nos refiere a la moral social y la (in)capacidad política de convertirla en una ética pública calificada por objetivos de equidad y justicia distributiva.

Así, habría que admitir que la mayoría votó contra la continuidad, porque la entiende como un obstáculo serio para mantener y enriquecer la democracia. Con tanta pobreza, enrarecida por tanta desigualdad, no hay democracia que salga indemne. Y es por esto que hay que salirles al paso cuanto antes y con decisión. De esto se trata México hoy, aunque los publicistas pagados y los extraños exégetas y consejeros oficiosos de Calderón pretendan lo contrario.

El consejo y la publicidad buena están ahora en las calles, donde se fraguó la modernidad y se reproduce, aquí o en París, Roma, Madrid o Nueva York. Los viajes solían servir para aprender cosas como estas.

viernes, febrero 02, 2007

Opinión - Adolfo Sanchez Rebolledo

El sibilino discurso de la derecha

La Jornada

Durante la campaña electoral, Felipe Calderón se planteó "rebasar por la izquierda" a su principal adversario. Ahora, cumplidos los dos primeros meses de gobierno, se ha olvidado por completo de tales aspiraciones. Y no es para menos. La crisis de la tortilla canceló las fantasías económicas, poniendo a la vista el duro rostro de la realidad: el país es más vulnerable y menos dueño de su propio destino que nunca. El mercado no ha resuelto el grave problema de asegurar el abasto de alimentos básicos sin favorecer a los especuladores, cuya impunidad está más que asegurada. Tampoco hay crecimiento; menos, redistribución y empleo. Esa es la triste verdad.


Calderón puede decir a los grandes empresarios del planeta que "México es un seguro contra el populismo", aunque carezcamos de una política nacional alimentaria digna de tal nombre, en parte por imprevisión y torpeza, aunque una de las razones sea la dependencia ideológica respecto a los dogmas del ya decrépito "consenso de Washintong" convertido en el catecismo inamovible de los beneficiarios de la globalización "sin alternativas.

Es esa manera de ver y pensar la realidad mundial, la que lleva a Calderón a confrontaciones que parecen innecesarias, a darle lecciones a los demás sobre asuntos que en México no están resueltos, como el destino de la democracia tras las elecciones de 2006 o el papel que le tocará al Estado desempeñar en Latinoamérica, dado el contexto de integración al vecino del norte. Es imposible pensar en el futuro, como pide Calderón, sin reconocer que la expansión del capitalismo no trajo la era de prosperidad prometida, lo cual obliga a pensar en un cambio de rumbo, no en la reiteración cansina de los tópicos de 1989-1994. No incorporar la crítica de lo ocurrido es desconocer que la globalización por sí misma no producirá fatalmente mejores condiciones de vida para la mayoría de la sociedad humana, antes al contrario: con ella también ha crecido la desigualdad, la pobreza adquiere la dimensión de una catástrofe universal. La increíble modernización productiva, dejada a la suerte de los mercados, deja en la indefensión a millones de seres humanos carentes de todo frente a la obscena concentración de la riqueza, situación propicia para la aparición de otros conflictos de orden religioso y nacional de gran explosividad. El orden mundial está sujeto a fuerzas cada vez más irracionales e incontrolables, así que no hay motivos para idealizar ese camino como hace Calderón.

Sin embargo, pretende dar lecciones a otros o, al menos eso intentó con sus intervenciones en Davos. Al hablar del "dilema" latinoamericano, volvió a defender la neutralidad del desarrollo capitalista, así como la inutilidad de la distinción política entre "izquierda" y "derecha", en un nuevo intento de eludir una definición propia: "... Lo que quiero decir ­afirmó textualmente­, que ese dilema, precisamente, no es entre izquierda y derecha, sino entre pasado y futuro, es entre si decidimos fortalecer la democracia, que es el camino del futuro, o decidimos volver a regímenes dictatoriales del pasado". En otras palabras, prosigue: el dilema "es si vamos a promover, precisamente, mercados cada vez más rápidos (sic) y cada vez más diversos, inversiones cada vez más globales, o vamos a volver a regímenes del pasado, de economías cerradas y centralmente planificadas, controladas por el Gobierno a través de expropiaciones" (cursivas ASR). He aquí, en síntesis, la visión del gobierno mexicano en torno a las opciones latinoamericanas.

La pregunta obligada es si tales "dilemas" corresponden a la situación actual o son, sencillamente, la versión ideológica de los fantasmas recurrentes de la derecha presentados de una manera tramposa para atacar a otros gobiernos, ensalzando los méritos propios, así sean imaginarios. Cuando el Presidente declara que existe el riesgo de volver al pasado, es decir, repito, a "regímenes del pasado, de economías cerradas y centralmente planificadas, controladas por el Gobierno a través de expropiaciones", entiendo que no se refiere a nuestro continente ni a su historia, aunque lo diga explícitamente, pues si aquí bien registramos innumerables dictaduras (derechistas) ninguna proponía economías cerradas y menos "centralmente planificadas", a menos que el intervencionismo estatal, la desaparecida "sustitución de importaciones" o las economías mixtas que favorecieron el ascenso de los capitalismos nacionales y las oligarquías, se consideren expresiones del "socialismo real" o simples manifestaciones del populismo que ahora con tanto fervor se crítica sin el menor rigor teórico. ¿Mala memoria? ¿Confusión en los términos de la ecuación? ¿Dificultad para verbalizar la postura real del gobierno ante sus pares "incómodos"? Tal vez, pero si no se refiere al pasado histórico, entonces convendría precisar de qué habla el sibilino presidente Calderón. O padecer respuestas como la que recibió del brasileño Luis Inacio Lula, quien rechazó con elegancia las imputaciones implícitas a Bolivia y Venezuela respecto de las nacionalizaciones estigmatizadas por el mexicano.

En el fondo, dichas bravatas, innecesarias desde el punto de vista diplomático, sólo confirman que la visión reaccionaria de su partido sigue presente, sólo que ya no se trata de la doctrina anticomunista "clásica" de otras épocas, sino de la readaptación, en clave democrática, de los mismo viejos reflejos, aplicados ahora contra el "populismo", el nuevo fantasma que según los agoreros amenaza al continente. Lo peor es que esa rendija Felipe Calderón pretende elevar el protagonismo de México, perdido gracias al utopismo neoliberal del gobierno anterior. A querer o no, quiso congraciarse con los grandes empresarios europeos sin advertir y reconocer que el verdadero destinatario de sus planteamientos está en Norteamérica y en los cuarteles de la derecha "iberoamericana", encabezada por el Partido Popular de Aznar, a cuyos jefes quiso lisonjear Manuel Espino mediante una abyecta declaración contra Rodríguez Zapatero, la cual al final obligó a una penosa rectificación del visitante. ¿Y no era Felipe Calderón el que iba a "rebasar por la izquierda?" En fin.

jueves, febrero 01, 2007

Frente de Defensa

Tomado de la Jornada

Decenas de miles de integrantes de organizaciones sindicales, campesinas, sociales, así como de corrientes de PRD, PT, Convergencia e inclusive del PRI, llenaron la Plaza de la Constitución en la Marcha por la Soberanía Alimentaria, la Defensa del Salario y del Empleo. En los hechos fueron dos movilizaciones casi conjuntas: la primera formada por contingentes del Frente Sindical Mexicano, la Unión Nacional de Trabajadores y del Congreso Agrario Permanente; la segunda por grupos que simpatizan con Andrés Manuel López Obrador FOTO Cristina Rodríguez

Llaman a crear nuevo pacto de defensa social


México, DF. Decenas de miles de personas arribaron al Zócalo, como parte de la marcha contra la carestía. En distintas ciudades del país se realizaron actos similares. Notimex

La Jornada On Line - 31/01/2007 19:10

México. Los participantes de la marcha contra la carestía se pronunciaron por la construcción de un pacto social incluyente, que defienda la soberanía nacional, alimentaria, el empleo y el salario.

En voz de la oradora principal de esta movilización -cuyo mitin se realizó en la Plaza de la Constitución-, Verónica Velasco, los contingentes conformados agrupaciones sociales y obreras dieron lectura a la "Declaración del Zócalo, compromiso de unidad".

El documento destaca la necesidad de un acuerdo nacional que derive en un nuevo pacto social en beneficio de los mexicanos y cuyos ejes fundamentales sería la defensa de la soberanía nacional, alimentaria y energética, así como el salario y el empleo.

Al frente de la concentración, la comunicadora señaló que los nuevos problemas no pueden ser resueltos con las mismas prácticas privatizadoras cuyos efectos limitan la capacidad del Estado para cumplir con sus obligaciones.

Pese a que el total de contingentes no había terminado de arribar al zócalo, se dio inicio al discurso principal de esta movilización, la cual también descalificó la actuación represora del gobierno ante las manifestaciones sociales de descontento.

El texto, que abarca nueve puntos principales señala que "la reforma social y democrática del Estado es hoy más que nunca una tarea fundamental y para alcanzarla se requiere de un nuevo pacto social incluyente".

Velasco hizo mención que ni siquiera quienes ganaron las elecciones tienen derecho al monopolio de las decisiones públicas, por lo que el nuevo pacto social deberá darse de cara a la nación.

Al terminar la lectura, los convocantes del mitin comenzaron a retirarse del lugar para dar espacio a la marcha encabezada por Andrés Manuel López Obrador, quien también dirigirá un mensaje público desde este mismo sitio.

A continuación, se presenta el texto íntegro firmado por las organizaciones participantes de la marcha:


Declaración del Zócalo. Compromiso de unidad

1. Las organizaciones campesinas, sindicales, civiles y políticas que convocamos a esta histórica manifestación de los diversos sectores de la sociedad, de los hombres y mujeres del campo y la ciudad, declaramos -de manera plural y unitaria- que iniciamos una nueva etapa de lucha por las demandas de los sectores mayoritarios de la sociedad mexicana.

2. Es evidente lo que desde hace años sosteníamos: el modelo económico que se impuso al país no es viable y hoy está en crisis. El estancamiento económico, la incapacidad para generar los empleos necesarios, el deterioro del salario, la falta de competitividad internacional y la pérdida de la soberanía alimentaria son algunos de los múltiples problemas derivados de su aplicación. Mientras que en otros países están buscando alternativas para sustituir las políticas neoliberales, en México el gobierno se ha quedado a la zaga e insiste en aplicar un modelo que, después de un cuarto de siglo, ha demostrado su ineficiencia e inequidad, convirtiéndose así en uno de sus últimos defensores en el ámbito internacional. Al actuar de esta manera no nos representa ni defiende nuestros derechos. Sólo podremos ponernos a la altura del siglo XXI si realizamos los cambios profundos que la situación requiere y el pueblo demanda. Urge avanzar hacia un modelo incluyente, equitativo y no discriminatorio.

3. No se puede continuar con una política que, ante nuevos problemas, responde con las viejas recetas desreguladoras y privatizadoras que implican menor capacidad del Estado para cumplir con sus obligaciones y mayor subsidio a los capitales ineficientes. No se puede continuar sacrificando a generaciones de mexicanos y mexicanas, destruyendo al campo y a la industria, dejando a los jóvenes sin futuro y profundizando las desigualdades que niegan viabilidad a nuestro país en el contexto internacional.

4. Tampoco es admisible que la única respuesta a los movimientos sociales surgidos como consecuencia de la descomposición política asociada al continuismo, sea la represión. Necesitamos hacer prevalecer los derechos humanos ante cualquier decisión política y la negociación ante el uso de la fuerza. Frente a la política excluyente y represora habrá que oponer la defensa integral de nuestros derechos y nuestras libertades.

5. Es imprescindible democratizar la economía y superar el estancamiento en la democratización de la política. La reforma Social y Democrática del Estado es hoy más que nunca, una tarea fundamental. Para alcanzarla se requiere de un Nuevo Pacto Social incluyente. Nadie, ni aún los que afirman haber ganado las elecciones, tienen derecho al monopolio de las decisiones públicas. El nuevo Pacto Social que estamos demandando deberá darse de cara a la Nación, ni las pláticas palaciegas, ni los acuerdos cupulares sirven para construirlo, lo que se requiere son nuevas formas institucionales que permitan la inclusión de los diversos actores en las decisiones públicas, con capacidad para participar de las decisiones y no sólo para ser consultados.

6. Planteamos un Nuevo Pacto Social que modifique la política económica para asegurar la inclusión social, la equidad, la competitividad internacional, el empleo y la alimentación de todos los mexicanos, así como el control y la administración eficiente de la Nación sobre sus bienes básicos y estratégicos. Ello implica cambios en la política social para pasar de la caridad pública al reconocimiento pleno de los derechos de toda la ciudadanía. La nueva política social deberá apoyar las capacidades productivas y organizativas de los diversos sectores sociales; pondrá en el centro a la educación: laica, gratuita y de calidad, así como a la seguridad social. Este nuevo Pacto incluye cambios en el ámbito electoral y en el régimen político para dar seguridad a la ciudadanía sobre el resultado de su voto, para promover la democracia, para ser viables y efectivos los acuerdos entre poderes y entre ordenes del gobierno y para democratizar el mundo del trabajo, evitando toda injerencia gubernamental en la vida interna de las organizaciones sindicales, campesinas y civiles. Todo lo anterior deberá incorporarse en el Plan Nacional de Desarrollo para lo cual se requiere la participación de toda la sociedad y no sólo de las élites.

7. Las condiciones inmediatas para avanzar en la construcción del Nuevo Pacto Social son: I) Hacer del campo la prioridad, revirtiendo su destrucción, apoyando a los pequeños y medianos productores y recuperando la rectoría del Estado para así fortalecer la soberanía alimentaria, demandamos la actualización del Acuerdo Nacional para el Campo; II) Es imprescindible la renegociación del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, excluyendo del mismo los productos alimenticios básicos, estableciendo un programa emergente de fomento a su producción, garantizando la protección al ambiente y a la biodiversidad; III) Frenar el aumento en los precios de los bienes básicos, castigando a los responsables de su artificial incremento; pactar un aumento salarial de emergencia que compense la pérdida del poder adquisitivo; IV) Impulsar políticas de gobierno para la generación inmediata de empleos formales con salarios dignos que propicien la reactivación del mercado interno; V) Crear espacios institucionales para que los distintos sectores sociales participen eficazmente en las decisiones sobre las políticas públicas; VI) El gobierno deberá comprometerse a detener la respuesta represiva a los movimientos sociales, evitando en todo momento la violación de los derechos humanos para así cumplir estrictamente con los convenios en la materia a los que se ha comprometido el Estado mexicano.

8. Nuestras demandas son claras y viables, este acto no es sino el inicio de la respuesta social al deterioro de la vida pública. Continuaremos articulando las diversas expresiones sociales, vinculando la protesta con la propuesta, el diálogo con la movilización, las demandas de soluciones inmediatas a los problemas con los planteamientos de mediano y largo plazo; la expresión de las grandes organizaciones sociales y políticas con la participación del ciudadano individual, el campo con la ciudad, las nuevas con las viejas generaciones, los hombres con las mujeres, la reivindicación nacional con la presencia internacional. La palabra con la acción.

9. Llamamos a toda la población del país a expresarse, a discutir, a construir la amplia unidad social que se requiere para impulsar las reformas necesarias y promover la más amplia solidaridad con los movimientos sociales, las revisiones salariales y contractuales, sólo así podremos alcanzar el anhelado bienestar de todos y todas, darle un futuro a las nuevas generaciones y democratizar la vida pública. Hoy demandamos la soberanía nacional, tanto la alimentaria como la energética, la defensa del salario y del empleo, estos son los primeros pasos para construir un gran acuerdo nacional que se transforme en el Nuevo Pacto Social que a todos beneficie.

¡Viva la Unidad Social que lo hará posible!

¡Viva el pueblo soberano!

¡Viva México!

México DF, 31 de enero de 2007.

Organizaciones convocantes: Conorp, FSM, CCN, CAP, UNT, CONOC y FAP

miércoles, enero 31, 2007

Hoy, segunda caceroliza para protestar contra alza a precios

Los inconformes realizarán una marcha

REDACCION - Jornada Jalisco

Este miércoles, a las 17 horas, organizaciones sociales y políticas, sindicatos, centrales campesinas, organizaciones estudiantiles y ciudadanía en general, realizarán la segunda caceroliza frente a Palacio de Gobierno en protesta por la escalada de precios y el raquítico aumento al salario. Una hora antes, algunas organizaciones convocadas por la Coordinadora Estatal del Movimiento Urbano Popular (CEMUP) iniciarán una marcha desde la glorieta de la Normal, que concluirá también en la Plaza de Armas.

La manifestación forma parte de la jornada nacional que en distintas ciudades del país se realizará este mismo día, con el mismo objetivo, bajo la convocatoria, sobre todo, de sindicatos independientes.

En el caso de Guadalajara, la convocatoria la realizan la Unión Nacional de Trabajadores y sus sindicatos filiales, organizaciones como la CEMUP y centrales como la Campesina Cardenista y asociaciones ciudadanas.

“Ante la ofensiva del proyecto neoliberal encabezado por Felipe Calderón, la escalada de precios y el raquítico aumento al minisalario, es urgente la respuesta del pueblo organizado. Por eso te invitamos a manifestar tu inconformidad y tu repudio a la política neoliberal en una magna concentración”, señala la invitación que, básicamente, ha sido distribuida por medio de volantes.

La invitación, tanto para quienes quieran participar desde la marcha que iniciará a las 4 de la tarde como a quienes acudan directamente a la Plaza de Armas, es para que vayan “armados” de cacerolas y cucharas metálicas para hacerlas sonar en señal de reprobación a los aumentos en cascada en los artículos de la canasta básica.

Opinión - Alberto Carrillo

El error de diciembre

acarrillo@milenio.com - Publico

Los fines de año y de sexenio se prestan a excesos y errores que se aprovechan de los vacíos o inexperiencia de gobiernos y funcionarios entrantes. En 1995 se produjo la crisis por la devaluación del peso. Un “pequeño” error inicial que el doctor Zedillo aceptó hasta final de su sexenio. También por esos meses, Fox exclamó: “¡Y yo, por qué!”, ante los reclamos derivados de cuando a Salinas Pliego se le ocurrió asaltar con un comando armado las instalaciones de Canal 40, en el Chiquigüite.

Hoy las cosas no son tan diferentes. También en esta ocasión se presenta un descontrol grave del gobierno, en relación con la alimentación básica. El abasto de maíz y su precio van a estar en la preocupación y el debate nacional por lo menos este año y es probable que muchos más. Ello tiene que ver con la dificultad estructural del país para abastecer con sus propios recursos la demanda interna, tiene que ver con el crecimiento de la demanda internacional, con las estructuras oligopólicas que controlan la producción agropecuaria del país y con la ineficiencia gubernamental y su fe ciega en la mano invisible del mercado.

Calderón subestimó el problema, pensando que los mecanismos de mercado actuarían y los desequilibrios se resolverían rápidamente. Por eso, en su reacción inicial, dijo que “se trataba de un problema temporal que el mercado pronto resolvería”. Y efectivamente así es, el mercado lo puede resolver, pero de una forma muy distinta a lo que las autoridades mexicanas piensan. Las verdaderas fuerzas del mercado tienen una estructura y un carácter oligopólico y están asociadas en poderosos grupos de interés, que persiguen rentas o ganancias extraordinarias a corto plazo. Así cuando empezó a desentrañarse lo que estaba pasando, el gobierno empezó apenas a comprender la magnitud del problema e inició acciones para encararlo, gracias en parte a la reacción social por el incremento del precio y por las declaraciones de Guillermo Ortiz de que no era un problema de mercado, sino esencialmente de una distorsión monopólica.

No le faltan argumentos al gobernador del Banco de México: la trasnacional Cargill, que domina 20 por ciento del mercado mexicano, tiene una fama bien ganada de manipular mercados y precios en el mundo. Las cortes estadunidenses y las comisiones antimonopolios han encontrado culpable a la empresa de manipular precios y de especular en el Chicago Board of Trade, el mercado de futuros de Chicago de commodities. Los gobiernos de Fox y Calderón no advirtieron que las condiciones metereológicas, aunadas con la crisis estructural del campo mexicano, llevan irremediablemente a obtener una producción declinante de granos en todos los estados, particularmente Jalisco y Sinaloa, que disminuye la oferta nacional, que no es tan fácil compensar con importaciones a bajo precio. El precio internacional del maíz se incrementó de septiembre de 2006 a enero de 2007 en 50 por ciento, debido principalmente al incremento de la demanda asiática y su uso para producir etanol en Estados Unidos.

En esas condiciones, resulta inexplicable que Fox autorizara la exportación del producto subsidiado por el gobierno a los mercados asiáticos a precio internacional. Pero no nos preocupemos… se trata de otro pequeño error de cálculo que el mercado corregirá.

domingo, enero 28, 2007

Sojo: El que calla, otorga

Carlos Acosta Córdova - Proceso

México, D.F. (apro).- Por quienes convocan y por quienes asistirán, la megamarcha que se realizará el próximo miércoles, en protesta por las alzas en los precios de los productos de consumo básico, puede suponerse que será una expresión contundente de rechazo al pacto firmado por el gobierno y los representantes de todos los eslabones de la cadena maíz-tortilla, para estabilizar el precio de ese insumo básico en la dieta de la mayoría de los mexicanos.

La marcha será, simplemente, un dato más –por espectacular que sea-- en el conjunto de expresiones de descontento e inconformidad que se han venido registrando en los últimos días por el manejo que el gobierno federal ha dado al problema.

Los consumidores se quejan, unos, de que pocos establecimientos respetan el precio fijado, de 8.50 pesos el kilogramo de tortilla; pero otros, también, de que por culpa de ese pacto ahora tienen que comprar la tortilla al precio fijado, cuando días antes la compraban a menos de 8.00 pesos.

Los tortilleros acusan a los empresarios de la masa y la harina de que les siguen vendiendo caros esos insumos, y que por eso no pueden vender más barato. Los productores chicos y medianos, que hacen la mayoría de los 3.5 millones que hay en el país, protestan porque los comercializadores les compran al precio que quieren sus toneladas de maíz, en un rango que, en el tiempo, fue de entre 1,200 pesos (o menos) y 2,200 pesos la tonelada; no más, aunque ahora esos comercializadores, que guardaron el grano, lo vendan a casi 4,000 pesos la tonelada.

Sin embargo, no sólo los que intervienen en la cadena maíz-tortilla, salvo los intermediarios, se quejan y protestan. También los legisladores han hecho lo propio, al grado de pedir, inclusive, la renuncia del secretario de Economía, Eduardo Sojo, quien, ciertamente, se ha visto errático desde que estalló el problema con el alza súbita, irracional e injustificada en el precio de la tortilla.

Pero ha llamado la atención que hasta el propio Consejo Coordinador Empresarial, el organismo cúpula de la iniciativa privada, se haya sumado a las críticas no sólo al pacto sino a la manera en que el gobierno ha ido atendiendo al asunto. Del pacto, el CCE dijo el lunes pasado que es “tibio y de poco alcance” y, por si fuera poco, que a la Procuraduría Federal del Consumidor y a la Comisión Federal de Competencia les faltan “dientes” para meter en cintura a los especuladores. Así dijo. Y también, que el gobierno no ha podido (o no ha querido o no se le ocurre) tomar “medidas más enérgicas” para mandar “señales más claras a todos los mercados”.

Sorprende que sea el propio Consejo quien le insista al gobierno que es en el eslabón de los intermediarios –chicos y grandes-- donde está el centro del problema. “Sobra decir que quienes sufren los efectos de la especulación y las prácticas monopólicas son los productores del campo y los consumidores finales”, dijo, también el lunes, el organismo cúpula.

Pero el gobierno o no quiere entender o no quiere tocar en lo más mínimo a las grandes empresas que compran la mayor parte de la cosecha de maíz, que la guardan, la acaparan, la esconden, que generan un desabasto mayor del que naturalmente pueda haber y que, en una interpretación desviada e interesada de las bondades de la economía de mercado, ventajosa y alevosamente luego sacan el grano para regalarse ganancias inmorales, sin el mayor esfuerzo.

Esas empresas tienen nombre y apellido, y se los restregaron en la cara, una y otra vez, a Eduardo Sojo en la comparecencia del martes pasado, en la Comisión Permanente: Cargill, ADM (Archer Daniels Midland), Minsa y Maseca, entre otros, fueron las empresas cuyos nombres oyó Sojo de manera repetida. Pero él, como si la Virgen le hablara. Y le insistían diputados y senadores en la Permanente: esas grandes empresas compraron la tonelada de grano, inclusive a menos de mil pesos, y ahora la están vendiendo a más de 3,800 pesos. Pero él no hacía caso. Nunca lo hizo.

La actitud de Sojo irritó a muchos legisladores. Pero no sólo a ellos. A buena parte de la sociedad. No se diga a muchos de los que intervienen en todo el proceso que va desde la producción del grano hasta la venta de las tortillas, exceptuando –otra vez-- a quienes hacen de la especulación su modus vivendi.

De hecho, más que el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas, o la secretaria de Desarrollo Social, Beatriz Zavala –de quienes también se podría decir mucho--, es en Eduardo Sojo en quien han caído los reflectores y las críticas. Y no sin razón.

Sojo estuvo todo el sexenio pasado en una posición privilegiada, como coordinador de políticas públicas de la Presidencia de la República que fue. Y también fue integrante del equipo de transición de Felipe Calderón. Pero desde que se suscitó la crisis de la tortilla ha actuado como si nunca hubiera estado en esas posiciones. Parece que no se enteró que desde el 2005 se estaban creando las condiciones para que se diera una situación como la que estalló al inicio de la segunda semana de enero con el aumento súbito de la tortilla.

La información de primerísima mano que siempre tuvo respecto de la economía de México y el mundo, no le sirvió para dimensionar el incremento persistente en los precios internacionales del maíz. Le pasó de noche el sostenido acaparamiento del grano en México por parte de las grandes empresas comercializadoras. Y una vez ocurrido el aumento en el precio de la tortilla, reaccionó con sorpresa, lentitud y sin capacidad para coordinarse con el titular de la Sagarpa.

Nunca atinó a dar una explicación convincente de lo que estaba pasando. Siempre minimizó la dimensión y el alcance de los hechos. Son cosas del mercado, coyunturales, que “naturalmente” se resolverán, siempre dijo. Y para nada –ni al principio ni ahora-- ha querido achacarles, aunque sea un poquito, de responsabilidad a los especuladores grandes. Tuvo que ser el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, y luego el propio presidente Felipe Calderón, quienes metieran a escena a los que acaparan y manipulan los precios del grano.

Cuando Sojo balbuceaba razones de mercado, de precios internacionales y de desabasto mundial –que, en efecto, son parte, pero sólo parte, de la explicación--, Guillermo Ortiz apareció para sugerir: déjense de tonterías, los altos precios que ha registrado la tortilla no tienen ningún sustento real y más bien son producto de la especulación, del acaparamiento y de un comportamiento no competitivo en la fijación de precios. Punto.

Luego Calderón, cuando tomó la batuta –ante la inconsistencia de sus secretarios--, también hizo énfasis en el fenómeno de la especulación. Pero Sojo no lo acepta. Finge actuar en correspondencia con ello, pero en sus acciones aflora una tibieza monumental: cuando forzadamente admite que hay especulación, lo más que hace es, a través de la Profeco, vigilar y sancionar a tortillerías. Hasta el miércoles pasado, esa procuraduría había realizado visitas de inspección a 3,022 tortillerías… de las 75,000 que hay en todo el país.

Para que se viera que también la autoridad va sobre los acaparadores, la Profeco, que depende de la secretaría de Sojo, ya informó que hasta el miércoles pasado había realizado 73 visitas de inspección a los centros de distribución de maíz, de los que hay más de 300 en el país. Encontró anomalías en 20 de ellos, que ya están emplazados a proceso administrativo, y que algunos de éstos serán turnados a la PGR para que investigue la presunta comisión de delitos contra el consumo. En la picota están empresas que tenían guardados entre 100 y 1,500 toneladas de grano.

Qué valiente. Pero nada contra las empresas, monopólicas, que compran, acaparan, no miles, sino centenares de miles de toneladas de maíz y que guardan, para manipular y especular, gran parte de esas compras. Y otra vez los nombres de Cargill, ADM, Maseca, Minsa. Contra ellas, nada.

La sospecha de que se les da protección a éstas creció la semana pasada, cuando la Comisión Federal de Competencia informó que a partir del martes 23 de enero iniciaría la investigación de oficio para detectar prácticas monopólicas, posibles manipulaciones de precios o de cantidades ofrecidas en el mercado, lo mismo en el ámbito de la producción que en el de la distribución y comercialización de maíz, de harina de maíz y de tortilla en todo el país. El problema es que 12 días antes, el 11 de enero, la propia Comisión había dicho que ese mismo día, “estaba iniciando” la investigación aludida.

Es decir, en 12 días no hubo investigación alguna. Mintió la autoridad. Es claro que no se quiere molestar a los grandes especuladores, es decir, las empresas nacionales y trasnacionales que compran la mayor parte de la cosecha y guardan el grano para provocar escasez y luego venderlo más caro.

Pero más allá de que la especulación sea inherente a las “libertades” del mercado, lo que va saliendo a flote son los compromisos del actual gobierno con quienes financiaron la campaña presidencial de Felipe Calderón, y muchos de ellos, sin duda, son los que controlan y manipulan el mercado alimentario nacional.

Por eso no sorprende que Sojo se quede callado. Pero el que calla otorga, dicen.

sábado, enero 27, 2007

¡Gran Marcha Nacional! en contra de la Alza del Maíz,. y otros productos y servicios.

EL JUSTO RECLAMO INFORMA:

Ahora sí prepárense todos, el 31 de enero gran marcha nacional por el alza de precios encabezada por Andrés Manuel López Obrador, Presidente Legítimo de México que se llevará a cabo en la Ciudad de México.

Todos los mexicanos que estamos decididos a cambiar a México por un país mejor tienen que participar, así que vayan haciendo sus planes. Tenemos que demostrar que el pueblo es quien manda.
Publicado por Sique los 1:57 PM 0 comentarios
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Yo sugiero que los compas de TODO EL PAÍS organicen manifestaciones iguales en las principales plazas de sus ciudades porque esta mega-marcha es a nivel NACIONAL.
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OTRO AVISO A LA COMUNIDAD, NO SÉ QUE TAN CIERTO SEA PERO SE LOS PASO AL COSTO:
CUIDADO Y ALERTEN A SUS FAMILIARES!! !!
CUIDADO !!!, NO APAGUEN SU CELULAR SI RECIBEN UNA LLAMADA COMO ESTA.
ATENCION NO APAGUE SU CELULAR
Ya esta demasiado conocida la extorsión telefónica según la cual alguien llama diciendo que había secuestrado un pariente y para regresarlo a casa hay que pagar una suma en efectivo.
Pues esto acaba de ser remodelado, actualizado, ya que la prensa anduvo divulgando como reaccionar ante ello.
Ahora los bandidos están llamando a los celulares anunciando que fue detectado un clon del aparato:
Así dicen:
- "Hola, somos de (Telcel, Iusacel, Movistar, Unefon ... ), lamentablemente le informamos que su celular fue clonado. Por eso le suplicamos apagar su celular por una hora".
Los que reciben ese telefonema apagan su celular creyendo en el excelente servicio de la concesionaria del servicio telefónico.
En la siguiente hora los bandidos se dedican a extorsionar a la familia de la persona llamada. Telefonan a la casa y practican la extorsión del secuestro.
Quien recibe la llamada en la casa inmediatamente corre a llamar el celular de la persona supuestamente secuestrada y escucha el mensaje:
- "Lo sentimos, el numero que Ud. llamo se encuentra apagado o fuera del área de cobertura del servicio, llama mas tarde, por favor."
De ahí en adelante toda familia entra en pánico total.
A TODOS LO QUE PUEDAS POR FAVOR ENVIA ESTE MENSAJE.
CONCLUSION:
Si les llaman para decirles que les clonaron el teléfono no lo apaguen no les hagan caso manténganlo prendido.




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los amigos jovenes de yucatan se uniran a la marcha el 31 de enero


y el 7 de febrero tienen otra marcha que partira de el parque santa ana a partir de las 12 del dia esto es en merida

por favor pasen la voz y unanse a su lucha en contra de el alza ala tarifa del transporte publico en merida

De redes Ciudadanas de León

Título: REDES CIUDADANAS DE LEÓN, GTO. "SIN MAÍZ NO HAY PAÍS"

Fecha: domingo 28 enero 2007
Hora: 17:30 - 21:30
Próximo recordatorio: El próximo recordatorio de este evento se enviará en 1 día, 18 horas, 4 minutos.
Ubicación: FRENTE AL PALACIO MUNICIPAL, LEÓN, GTO.
Calle: FERNTE AL PALACIO MUNICIPAL
Ciudad Provincia Código Postal: LEÓN, GTO.


Notas: Invitamos a todos los que quieran y puedan al PERFORMANS PLANTON “SIN MAIZ NO HAY PAIS” este domingo 28 de enero enfrente del PALACIO MUNICIPAL DE LEÓN a las 5:30 de la tarde… Los compas organizados en redes ciudadanas y espontáneos orgullosos extendemos a Jesusa Rodríguez de la resistencia creativa y a Víctor Hernández del sendero del peje pa que vengan a dar fe de la legitimidad de nuestro acto, la neta, ojala puedan venir, y a todos aquellos que quieran enterarse de que nuestra gastronomía es nuestra historia nuestra vida, nuestra tierra: México.


León Guanajuato México

miércoles, enero 24, 2007

LA SEMANA DE PURA CUCHARA. Bolillito con frijolitos Mmmmm

Les posteo lo siguiente de un ciudadanos indignado y sus sugerencias.

Siendo personas realmente Pacificas, ejerciendo nuestro derecho
ciudadano, y como como ciudadanos leales al
Presidente Legitimo de los Estados Unidos Mexicanos, sin ningún deseo
de incurrir en ilegalidad ni violencia, les
invitamos a una semana de resistencia civil en memoria de todos los
pobres, las personas de escasos recursos de
nuestro País, y de los que ya estamos hartos de la insaciable avaricia
de empresarios socios del gobierno
espurio, los cuales intentan enriquecerse teniendo como víctimas y
fuente de riqueza a la mayoría de los Mexicanos
(que sobrevivimos a base de canela, tortilla y chile, y huevo cuando
es día de fiesta).

No debemos ignorar que la tendencia del actual gobierno ilegitimo y
sus rémoras empresariales es atacar a la mayoría de los Mexicanos, que
somos de escasos recursos económicos... No aumentan los productos que
consumen los ricos pretendidos o pretenciosos; sino los productos de
primerisima necesidad, para aprovecharse de los que menos tienen.

Entones levantemos nuestra cuchara muy en alto y tomemos una semana
para NO CONSUMIR TORTILLAS DE MAÍZ por 7 días (del Domingo 28 de Enero
al Sábado 3 de Febrero del 2007) , en un intento de darles una
lección, de que NO PASARAN INDEMNES, LES DAREMOS DONDE MAS LES DUELE:
EN SUS BOLSILLOS.

OPCIONES A ESTA MEDIDA:
1) No consumir ninguna tortilla por una semana completa.
2) Racionar un Kilo de tortillas para toda la semana( Los que no
podemos vivir sin la tortilla nuestra de cada día)
3) Sustituir el consumo de tortilla por pan (de preferencia que no sea
del malosito Bimbo, eh!)
4) Comer exclusivamente con la otra cuchara (la que no nos podemos
comer los Mexicanos), aguantar duro y bajar algunos
kilos mas de lo que el mal gobierno nos quiere condenar.

Únanse a esta resistencia civil, mi Familia y yo ya estamos puestos...
Aunque parezca una locura, estamos convencidos
que incluso una sola familia puede hacer la diferencia.. .

Podemos enviar este correo a todos nuestros amigos, conocidos y
familiares.. . podemos hacer impacto... nosotros
haremos volantes para distribuirlos en nuestra colonia, y si se puede
en toda la Ciudad, y mandar mensajes por
celular recordando la fecha a nuestros contactos. Llamémosle la SEMANA
de PURA CUCHARA.

Atte: José "Indignado" Sánchez López
(seudónimo de un Mexicano muy común).

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