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martes, octubre 11, 2011

Conferencia Felipe Calderón a la Corte de la Haya







· El país atraviesa por una crisis humanitaria de enormes proporciones
· La errada estrategia militar contra el narcotráfico y la sociedad ha devastado al país entero
· Es urgente utilizar todas las vías pacíficas y legales a nuestro alcance para detener el derramamiento de sangre

El martes 11 de octubre, a las 10 a.m. un grupo de abogados, periodistas, académicos, defensores de derechos humanos y miembros de la sociedad civil expondremos las razones que serán presentadas en la Haya frente a la Corte Penal Internacional (CPI) para denunciar a Felipe Calderón, a sus altos mandos militares y civiles, así como a los narcotraficantes que atacan a nuestra sociedad, por crímenes de guerra y de lesa humanidad.
México vive un estado de emergencia y atraviesa por la crisis humanitaria más dramática de su historia reciente que ha dejado ya más de 50 mil muertos, 230 mil desplazados, 10 mil desaparecidos y 1,300 jóvenes y niños asesinados. Existe también una constante violación a los derechos humanos de la población civil, en particular de los grupos más vulnerables como las mujeres y los migrantes quienes constantemente son victimizados por las autoridades y el crimen organizado.
Esta situación se debe por igual a la acciones de delincuentes dentro y fuera del gobierno. Vivimos además una situación de impunidad estructural en la que únicamente el 12% de los delitos son denunciados y el 8% investigados. La falta de autonomía de la Procuraduría General de la República y la inmunidad del ejecutivo federal generan una situación en la que es prácticamente imposible juzgar dentro de las instancias nacionales a los altos funcionarios civiles y castrenses por su responsabilidad en esta crisis humanitaria.
Frente a la imposibilidad de buscar justicia a nivel nacional, en fechas próximas presentaremos ante el Fiscal de la CPI, Luis Moreno Ocampo, la solicitud formal para que se inicie una investigación sobre la situación prevaleciente en México. Nuestra petición está respaldada por más de 20 mil firmas--autógrafas y electrónicas-- de ciudadanos mexicanos, lo que la convierte en la denuncia civil más grande que haya recibido la CPI en su historia.
La petición continúa abierta para recibir nuevas firmas adherentes enhttp://www.petitiononline.com/CPI/petition.html El sitio garantiza la identidad de las personas y la no duplicidad de las firmas que respaldan nuestra petición.
Diversas personalidades se han adherido ya a esta petición y en la conferencia de prensa nos acompañarán entre otros:

· Epigmenio Ibarra (Presidente, Argos Comunicación)
· John M. Ackerman (Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM)
· Manuel Fuentes Muñiz (Presidente, Asoc. Nac. de Abogados Democráticos (ANAD)
· José Rosario Marroquín (Director, Centro de Derechos Humanos "Pro Juárez")
· Julio Scherer Ibarra (Jurista, periodista y autor)
· Loretta Ortiz Ahlf (Departamento de Derecho, Universidad Iberoamericana)
· Irma Eréndira Sandoval (Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM)
· Miguel Badillo (Director de la Revista "Contralinea")
· Rafael Barajas ("El Fisgón", La Jornada)
· Sergio Méndez Silva (Abogado Defensor de los Derechos Humanos)
· David Manrique (Caricaturista)
· Netzaí Sandoval Ballesteros (Abogado redactor de la denuncia ante la CPI y experto en Derecho Penal Internacional)

Otros firmantes y convocantes:
· Edgardo Buscaglia (Abogado, investigador y consultor de la ONU)
· Virgilio Caballero (Periodista)
· Julio Hernández López (Astillero, La Jornada)
· Octavio Rodríguez Araujo (Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM)
· Victor Quintana (Defensor de derechos humanos, Chihuahua)

Para mayores informes y nuevas adhesiones:
· Lic. Netzaí Sandoval Ballesteros (04455) 3897-9971, netzai@gmail.com, Twitter: @ElNetza


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2011::

martes, marzo 01, 2011


Jenaro Villamil

No habrá honores oficiales para los 4 hijos, el nieto y la nuera de doña Sara Salazar asesinados en Ciudad Juárez en menos de tres años. Tampoco ninguna palabra de aliento o de condolencia del primer mandatario Felipe Calderón. Mucho menos coberturas especiales en las dos grandes televisoras como lo hacen cuando se trata de armar linchamientos para ganar rating. El PRD ni siquiera se ha dado por enterado que esta familia de activistas insumisos pertenecía al partido que se desgarra por los restos que dejan los Chuchos a su paso.

Sin embargo, a pesar de la indolencia gubernamental y partidista, quedará grabada para siempre la foto de la agencia Reuters tomada durante el funeral del pasado sábado 26 de febrero como símbolo imborrable del dolor, la ira y la indignación que rodean a los juarenses y a la familia Reyes Salazar. Esa imagen sintetiza la tragedia, por un lado, y la resistencia que se han enraizado en Ciudad Juárez.

En esta instantánea que recorrió el mundo, se observa a doña Sara Salazar viuda de Reyes con los brazos extendidos. Tiene los ojos cubiertos por unos lentes oscuros. Su pelo blanco ondea en el aire. Un grito de dolor es ahogado con el trasfondo de un cielo gris, tan gris como el desierto de la frontera. Tres féretros coronan la tragedia de esta familia que en los últimos cinco años perdió a cinco de sus integrantes, pero no ha dejado de denunciar los abusos cometidos durante los operativos militares.

Otras fotos ilustran que más de 500 efectivos militares custodiaron el sepelio, pero ninguno de ellos ayudó a cavar la fosa. ¿A quiénes protegían realmente estos soldados: a la institución involucrada en las denuncias o a la familia que ha resistido todo tipo de amenazas y crímenes, incluyendo el incendio de sus propiedades y la eliminación selectiva, al estilo de una guerra sucia?

Tan sólo Josefina Reyes Salazar, ejecutada el 3 de enero de 2010, documentó 15 casos de detenciones ilegales cometidas por personal de las fuerzas armadas en contra de la población juarense en los últimos dos años. Su hermano Rubén padeció la persecución y el allanamiento de su casa, antes de ser asesinado, y su hijo Julio César Reyes, ultimado en noviembre de 2008, también acompañó en la organización de las denuncias.

El 7 de febrero de este año, en el nuevo gobierno de viejas impunidades encabezado por el priista César Duarte, desaparecieron Malena y Elías Reyes Salazar, al igual que su esposa Luisa Ornelas. En protesta, doña Sara Salazar inició el 9 de febrero una huelga de hambre frente a las instalaciones de la Fiscalía General de Chihuahua, a pesar de su edad avanzada y del agudo deterioro de su salud. Acompañada de su hija Marisela Reyes, quien ha tomado la estafeta del activismo de la familia.

Marisela no se anduvo con eufemismos cuando le informaron que sus parientes habían sido asesinados, al igual que Josefina, Rubén y Julio César: exigió que el gobierno de Calderón “retire las tropas y que termine con esta pinche guerra estúpida que nadie pidió”.

Esas palabras nunca fueron transmitidas en Canal 2 ni en Canal 13. Se ocultaron en las crónicas de los medios impresos, pero reverberaron con una fuerza inusitada en los medios internacionales y en las redes sociales.

Cinco países les han ofrecido asilo a los sobrevivientes de la familia Reyes Salazar: Estados Unidos, Canadá, Francia, España y Venezuela. Doña Sara Salazar analiza irse a España, pero antes continuará el plantón que inició hace casi un mes para denunciar la impunidad, la guerra de odio que se ha desatado contra los activistas en Juárez.

Este sábado 5 de marzo, ellos se convertirán en el eje de una marcha de protesta e indignación que nunca encuentra tranquilidad en Ciudad Juárez, la ciudad más violenta del mundo, el epicentro de los feminicidios impunes dese 1993, el sitio de tránsito entre las drogas, la maquila y las armas, la plaza disputada por los cárteles más violentos que desafían día con día la ineficaz guerra desatada por el gobierno federal y también el sitio desde donde se construyen los expedientes de abusos militares y policiacos que le costarán al calderonismo su pase a la historia de la infamia.


Homo Zapping
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sábado, diciembre 04, 2010

Anabel Hernández presenta: Los señores del Narco [Feria Internacional del Libro FIL]


Anabel Hernández una de las mejores periodistas de investigación en México, presentó su último libro de investigación, en el marco de la Feria Internacional del Libro que se lleva a cabo en la ciudad de Guadalajara. 

Después de cinco años de ardua investigación, Anabel Hernández logró desentramar una serie de relaciones entre los miembros de la clase política mexicana, del gobierno de Felipe Calderón y de la clase empresarial. La periodista, deja en claro que no es la sociedad la culpable de que los capos mexicanos actúen en total impunidad, sino que sin el apoyo de los poderosos en este país, el narcotráfico no hubiera podido coexistir. 

“Yo me preguntaba, ¿cómo estos hombres se convirtieron en eso? Quién los ayudó, quién los protege, quiénes les lavan el dinero, quiénes los asesoran financieramente si los señores no pasaron ni por Harvard ni por las grandes escuelas de economía, quiénes enseñan cuestiones militares, quiénes enseñan los operativos, quién les da las armas, los dineros, los pases, las entradas y salidas del país libremente” afirmo Anabel Hernández. 

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martes, enero 05, 2010

Tiro al periodista en México

Protestas. Un grupo de periodistas se manifiestan en la capital mexicana para airear la situación de vulnerabilidad de la profesión, el mes pasado. Foto: EFE / mario guzmán 
Protestas. Un grupo de periodistas se manifiestan en la capital mexicana para airear la situación de vulnerabilidad de la profesión, el mes pasado.
Foto: EFE / mario guzmán

Toni Cano
MÉXICO

Con 14 periodistas asesinados, varios desaparecidos y exiliados, ataques a redacciones con granadas y fusiles de asalto, así como innumerables amenazas, el 2009 ha sido el peor año para el ejercicio del periodismo en este país colapsado por la guerra del narcotráfico. La alarma es tan grande que el gremio trata de formar una piña defensiva y crea estos días un Frente Nacional de Periodistas por la Libertad de Expresión. El presidente de la otra Fundación para la Libertad de Expresión, Armando Prida, resume así el goteo de muertos: «En México a veces cuesta la vida decir la verdad».

Los que siguen tecleando tiemblan cuando en el identificador del teléfono aparece la leyenda llamada privada. «El telefonazo proviene entonces de una u otra banda», dice Juan Cuevas, director de El Debate de los Calenturos, un diario de Ciudad Altamirano, en plena región de Tierra caliente, entre Michoacán y Guerrero. Así le llegan las consignas en medio de insultos y amenazas: «Date por satisfecho con informar. Nada de encuestas, nada de opinión, nada de editorial». Esto es ahora disputado territorio del cártel de La Familia, como antaño de caciques y brotes guerrilleros.

Al menos Cuevas lo puede seguir contando. La situación no es mejor para la prensa en otros lugares, incluso en los de calidez turística. Como lo prueba la última víctima anual del gremio, Alberto Velázquez, reportero del periódico Expresiones de Tulum, asesinado hace 11 días. O Daniel Martínez, muerto en julio en Acapulco. O Daniel Méndez, asesinado en febrero en Veracruz. La lista de 14 se completa con periodistas convertidos en víctimas colaterales de la guerra entre los cárteles de la droga en otros puntos de Guerrero, Michoacán, Durango, Jalisco, Sinaloa y Chihuahua.

Sicarios en las redacciones

Los asesinatos son ejemplares. Disfrazados de policías con pasamontañas, los comandos de sicarios entran en las redacciones y acribillan al ya amenazado. Como a Norberto Miranda, director de Radio Visión, en Casas Grandes, Chihuahua, y autor de la columna El Gallito. Otros periodistas han aparecido estrangulados junto a una nota: «Por bocazas». O con un cartel más largo: «Esto me pasó por informar al Ejército y escribir de más».

La amenaza quedó clara desde que hace casi tres años se encontró en el puerto de Veracruz una testa humana acompañada de un mensaje: «Este es un regalo para los periodistas, van a rodar más cabezas». Ahora, hasta la comisión de derechos humanos oficialista corrobora en su último boletín: «México se ha convertido en un país de alto riesgo para el trabajo periodístico».

Ricardo Chávez, reportero de Radio Cañón, vivía en Chihuahua junto a la frontera pero nunca pensó en cruzar. Ni siquiera tenía pasaporte. Hace 20 días, los sicarios mataron a sus sobrinos Diego y Argenis, de 15 y 17 años, junto a otros dos jóvenes. Chávez exigió justicia y denunció que muchos sicarios circulan armados por Ciudad Juárez pese a la abrumadora presencia militar y «como si estuvieran protegidos». Poco después, recibió una llamada privada en su móvil: «Tú eres el siguiente al que vamos a matar por hablador».

Impunidad total


Ricardo huyó enseguida con su familia, cruzó a pie el puente fronterizo y pidió asilo en el estado de Tejas. «De entrada nos van a detener, pero es mejor estar encerrado que muerto», dijo. Es el cuarto periodista de Ciudad Juárez que pide refugio en el extranjero.

Desde el año 2000 han sido asesinados 59 periodistas y ocho siguen desaparecidos. Ni discursos ni fiscalías especiales han logrado ni siquiera disminuir la total impunidad. Apenas un miembro de Los Zetas detenido y confeso de secuestrar y matar a Eliseo Barrón en Durango para, dijo, «dar un escarmiento a los periodistas». Pero su jefe, conocido como El Lucifer, que torturó y disparó otras cuatro veces a Barrón, sigue matando y escupiendo: «Pinches periodistas».

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domingo, agosto 02, 2009

Doce mil muertos deja guerra de Felipe Calderón






MEXICO, (JULIO OLVERA)

Hora Cero (diario digital de Panamá)

.- Cifras más, cifras menos, pero el hecho es que la violencia en México aumentó hasta llegar a 12 mil muertos desde el presidente Felipe Calderón declaró una guerra abierta contra el narcotráfico.

Calderón anunció su batalla contra el crimen organizado en diciembre del año 2006.

El diario Milenio informó que con 854 ejecutados, el pasado julio fue el mes más violento de los dos años y siete meses que lleva el gobierno de Calderón, y que con 11 casos diarios, Chihuahua es el estado que reportó más asesinatos. El total nacional de muertos vinculados a esta guerra lo ubicó ese rotativo en 12 mil 904 personas.

Mientras, el periódico El Universal situó su cifra total en 12 mil 480 muertos, y reportó que en los últimos 44 días, la guerra interna en el narcotráfico y el crimen organizado, así como la ofensiva lanzada por las fuerzas de seguridad causaron al menos 22 muertes violentas diarias en promedio.
Con esa cifra –subrayó– se establece una nueva marca de cuatro mil ejecutados en los primeros siete meses del presente año.

Ambos periódicos publicaron un balance de muertos relacionados con tráfico de drogas con cifras de sus propios conteos, y aunque distintos unos de otros, los números coinciden en un aumento de casi 70 por ciento de víctimas fatales de esa guerra.

Milenio indicó que, por segundo mes consecutivo, se superó el récord de ejecuciones, toda vez que julio, con 854 muertos vinculados con el crimen organizado, se convierte en el periodo más violento del actual gobierno al superar por 85 casos los 769 registrados en junio anterior.

Anotó además que en lo que va del año hubo cuatro mil 300 ejecuciones, que en comparación con años anteriores es la cifra más elevada, pues en el mismo lapso de 2008 se contabilizaron dos mil 651 casos, mientras en 2007 la cantidad fue de mil 672.

En Chihuahua fueron ejecutados 344 (40 por ciento del total nacional), lo que representa que en ese norteño estado fronterizo se cometen 11 homicidios cada día, y que del total de ejecuciones en la entidad, Ciudad Juárez acumula 76 por ciento del total estatal, lo que la convierte en el municipio más violento del país.

Otras entidades con elevado número de ejecuciones en el mes de julio fueron Sinaloa y Guerrero con 83 y 86, de manera respectiva.

Milenio hizo notar también que de los 73 asesinatos cometidos ese mes en el occidental estado de Michoacán, 48 ocurrieron entre el 9 y el 14 de julio, cuando sicarios del cartel “La Familia Michoacana” perpetró una serie de ataques contra bases de la policía federal tras la detención del capo de esa banda criminal Arnoldo Rueda.

Destacó que durante julio se registró el segundo día más violento de los que va del gobierno de Calderón, toda vez que el 14 de julio fueron ejecutadas 47 personas en 11 estados, 20 de ellas se dieron en Chihuahua.

El día con más asesinatos relacionados con el crimen organizado, señaló, fue el 10 de febrero pasado, cuando hubo 51 ejecuciones.

De acuerdo con el diario El Universal, en los primeros siete meses de 2005, la cifra de muertes violentas debido a ejecuciones, enfrentamientos y ataques, fue de 810. Para 2006 pasó a mil 147; en 2007 subió a mil 588 y para 2008 llegó a dos mil 422, lo que significa que entre enero y julio de este año se incremento 65.19 por ciento la cifra de muertos con respecto a igual lapso de 2008.

A la fecha, en los últimos dos años y siete meses, entre ejecutados, muertos por enfrentamientos entre bandas rivales o de pistoleros contra las fuerzas federales, suman 12 mil 480 (en 915 días), que da un promedio de al menos 13 decesos diarios.

Coincidió con Milenio en que Chihuahua, con mil 626 ejecutados, es el estado más violento, seguido de Durango (437), Sinaloa (411), Guerrero (370) y Michoacán (233).

El Universal observó que con la escalada de violencia iniciada este año en paralelo con unos operativos conjuntos del ejército y la policía federal, diseñados para contener el narcotráfico, aumentó la crueldad con la que los cárteles de la droga asesinan a sus enemigos e incluso a militares y policías federales.


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Julio el mes más violento en México desde 2006, con 854 ejecutados

Foto: AFP

MÉXICO — Las ejecuciones ligadas al crimen organizado en México sumaron 854 en julio, el mes más sangriento desde la asunción del presidente Felipe Calderón en diciembre de 2006, según un recuento del diario Milenio publicado este sábado.

La localidad más violenta fue de nuevo la fronteriza Ciudad Juárez (norte) con 250 homicidios, según el recuento de la AFP.

"Por segundo mes consecutivo se superó el récord de ejecuciones ya que julio, con 854 muertos relacionados con el crimen organizado, se convierte en el periodo más violento del sexenio", publicó Milenio.

La anterior marca se estableció en junio pasado con 769 asesinatos, de acuerdo con el periódico.

De enero a julio de este año se han perpetrado un total de 4.300 ejecuciones atribuidas al crimen organizado mexicano, en especial a los cárteles del narcotráfico, mientras que en el mismo periodo de 2008 la cifra fue de 2.651.

En lo que va del sexenio de Calderón (2006-2012) el balance es de 12.904 asesinatos, según los datos periodísticos.

Chihuahua (norte), que comparte una amplia frontera con Estados Unidos, volvió a ser el estado más violento con 344 crímenes en julio, el 40% del total nacional.

En Chihuahua se ubica Ciudad Juárez, limítrofe con El Paso (EEUU), que es la localidad más castigada del país con 1.161 asesinatos en lo que va de 2009, 250 de ellos en julio, de acuerdo con un recuento de la AFP basado en información de la Subprocuraduría de Justicia del estado de Chihuahua.

Un enfrentamiento entre dos cárteles de la droga disparó en 2008 la violencia en Ciudad Juárez, donde los balances anteriores eran de 227 asesinatos en todo 2005, 251 en 2006 y 301 en 2007.

La noche del viernes fueron ejecutadas cinco personas en Ciudad Juárez, dos de ellas en un restaurante, y tres más este sábado, reportó la subprocuraduría.

Por su parte Michoacán (oeste), donde fueron desplegados 5.500 efectivos federales en julio, fue el cuarto estado más violento ese mes con 73 asesinatos, 48 de ellos en sólo cinco días en los que el cártel de La Familia perpetró una inédita ofensiva que dejó 16 policías federales muertos.

Entre las fuerzas de seguridad mexicanas hubo un total de 60 bajas en julio, 58 policías y dos militares, según Milenio.

Felipe Calderón emprendió a su llegada al cargo un despliegue de más de 36.000 militares en los estados más afectados por los cárteles de la droga, a los que oficialmente se atribuyen más de 7.700 asesinatos desde 2006.


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lunes, julio 27, 2009

El presidente del fracaso

Foto: César Huerta/Extensión Medios

Jorge Gómez Naredo
27 de julio de 2009


El país se viene abajo y Felipe Calderón continúa empecinado en ganar una guerra que ya, desde hace mucho tiempo, está perdida: la guerra contra el narcotráfico. Hay desempleo, cierre de empresas, cada día es más difícil sobrevivir en México y Calderón sólo insiste en retar a los narcos y terminar con ellos. Hay recorte de presupuesto porque el gobierno capta menos ingresos (de impuestos, venta de petróleo, etcétera) y Felipe Calderón sólo dice que él y sus aliados pronto triunfarán y mancillarán al crimen organizado. Cientos de mexicanos, a diario, deciden irse a Estados Unidos a buscar las oportunidades que en México no existen; esos mexicanos representan mano de obra, trabajo, esfuerzo que es desperdiciado, juventud que no se utiliza, fuerza y energía que son explotadas por otras naciones, talento que se desaprovecha. Esto no impide a Felipe Calderón, argumentar, todos los días, que la lucha contra el narcotráfico se ganará pronto.

Mientras el secretario de Hacienda y Crédito Público, Agustín Carstens, anunciaba que la "brecha fiscal" (es decir, la diferencia entre lo que se presupuestó y lo que no se ha obtenido de los ingresos estatales) ha crecido hasta 421 mil millones de pesos, y que por ende se recortará al presupuesto (un "ajuste", lo nombra Hacienda) 50 mil millones de pesos, Felipe Calderón, acompañado del gobernador represor de Oaxaca, Ulises Ruiz, decía: "Hoy México encara nuevos enemigos, criminales que desafían al estado, desafían a sus instituciones y que asedian y lastiman a la sociedad; que amenazan a la nación". Mientras Hacienda acepta, tímidamente, que la economía del país está convertida en un caos, Calderón se empecina con la lucha contra los "enemigos" de la nación", los "criminales" que desafían al país. Mientras todo se viene abajo, Calderón promete sangre, más sangre derramada, para salvar al estado de "los malos".

Felipe Calderón hizo su campaña electoral en 2006 centrado en dos frentes: repetir hasta el hartazgo que sería el "presidente del empleo" y atacar a López Obrador (que según los panistas traería, de llegar a la presidencia, desempleo, crisis económicas, violencia, inseguridad, etcétera). El viernes pasado, Miguel Messmacher, titular de la Unidad de Planeación Económica de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, mencionó: "el empleo tarda más tiempo para recuperarse. Todavía estaremos observando caídas en el empleo durante un cierto periodo, después de que la economía empiece a repuntar". Sí, "el presidente del empleo" terminó siendo el presidente del "desempleo". Y aunque Calderón justifique su fracaso con la idea de una crisis que "viene de fuera", es claro que los índices de desempleo son altos y cada día crecen más. Y claro, la economía mexicana no mira la luz: hay cierre de empresas, carencia de dinero en los bolsillos de los trabajadores, un mercado interno sin articulación y dependemos, hasta para alimentarnos (la situación del campo es alarmante) del extranjero. Eso, claro, no le impide a Felipe Calderón decir: "esta lucha -contra el narcotráfico-, desde luego, no ha estado exenta, como lo sabíamos y lo advertimos desde el principio, de grandes sacrificios. Muchos marinos, soldados, policías y servidores públicos honestos y comprometidos con la patria, han dado la vida para defender la tranquilidad y la seguridad de las familias mexicanas". ¿Y la lucha contra el desempleo?, ¿la lucha para que las familias mexicanas vivan dignamente?, ¿y la guerra contra las aberrantes desigualdades económicas entre los mexicanos?

Felipe Calderón sabe que su gestión ha sido un fracaso en todos los sentidos: en lo económico, en lo político, en lo social, en lo deportivo, en fin, en todo. Y quiere ocultar esos fracasos con una "guerra" que, dice, se va a ganar, que se está dando, que no terminará. Una guerra que a diario deja a decenas de personas muertas, una guerra que no se ha vencido y que no se vencerá, porque estuvo mal planeada y porque Calderón no está capacitado (ni él ni su equipo de colaboradores) para combatir el narcotráfico con éxito. Así pues, el que se dijo iba a ser "el presidente del empleo", terminó siendo "el presidente del fracaso". ¿Hasta cuándo soportará el pueblo mexicano esto?

jgnaredo@hotmail.com

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domingo, julio 26, 2009

De pobreza y “guerra” contra el narcotráfico

Foto: César Huerta/Extensión Medios

Jorge Gómez Naredo

La Jornada Jalisco

El país se cae en pedacitos, se viene abajo y se desmorona; mientras, Calderón solamente piensa en lucha contra el narco y más lucha contra el narco. La situación económica se vive mal, no solamente abajo, sino también arriba: hay cientos de empresas que han cerrado, dinero que vale cada día menos (es decir, inflación que crece, crece y crece), trabajadores despedidos, hambre, pobreza y pobreza extrema, lágrimas de cientos de mexicanos que cruzan fronteras para buscar en Estados Unidos las oportunidades que acá, en su país, no encuentran. Hay crisis. Y Calderón solamente piensa en más sangre a derramar, en más sacrificios para un “México sin delincuencia”.

El déficit público es un hecho: el presupuesto ha sufrido ya dos recortes porque no hay dinero, porque la captación de impuestos ha disminuido (a pesar de la “gran reforma fiscal” aprobada por panistas y priístas), al igual que las ganancias provenientes de la exportación de crudo. Hasta la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha manifestado que el desempleo seguirá creciendo. Sí, cientos de miles de personas más perderán sus fuentes de trabajo en el sexenio de quien dijo sería “el presidente del empleo”. Las palabras de Miguel Messmacher, titular de la Unidad de Planeación Económica de la SHCP, son claras: “el empleo tarda más tiempo para recuperarse. Todavía estaremos observando caídas en el empleo durante un cierto periodo, después de que la economía empiece a repuntar”. El país se dirige a una catástrofe económica. Mientras esto acontece, Calderón sigue en su lucha solitaria: la “guerra” contra el narco. Dijo el jueves pasado: “hoy México encara nuevos enemigos, criminales que desafían al Estado, desafían a sus instituciones y que asedian y lastiman a la sociedad; que amenazan a la nación”.

El gobierno de Felipe Calderón (si se le puede llamar “gobierno” a eso que ha hecho) se ha caracterizado por el repunte en los índices de pobreza. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso), en un informe presentado hace poco más de una semana, indicó que desde 2006 la pobreza ha aumentado de 46.1 por ciento a 50.6 por ciento. Estas son cifras oficiales. Hay otras más alarmantes: según el investigador de El Colegio de México y colaborador de La Jornada, Julio Boltvinik, la pobreza la vive el 75 por ciento de la población mexicana. ¿Y qué hace Felipe Calderón?, ¿acaso inicia una guerra contra la marginación, contra las injusticias económicas, contra las aberrantes desigualdades sociales de este país? No, él está empecinado en ganar la conflagración contra el narcotráfico.

Miles de millones de pesos, que deberían ser invertidos en programas sociales y en paliar la pobreza en México, han sido canalizados a la “guerra contra el narcotráfico”. Una guerra que, debe decirse, desde antes de iniciada está perdida, pues no se han combatido las causas profundas del tráfico de drogas (pobreza extrema, falta de oportunidades, desempleo, un mercado inmenso de droga en Estados Unidos, corrupción, contubernio entre funcionarios de alto nivel y grandes capos de la droga, etcétera).

Calderón está obcecado en ganar su cruzada contra el narco. El jueves pasado mencionó: “De lo que se trata, señoras y señores, es de poner un alto al crimen organizado en su totalidad; es decir, un enemigo que mata, que secuestra y que tortura gente inocente; un enemigo que extorsiona amenazando la vida y la integridad de hombres y mujeres honestos; un enemigo que cancela posibilidades de desarrollo de comunidades enteras y que, en su ambición sin escrúpulos, corrompe, amenaza e, incluso, pretende suplantar a la autoridad”. Valdría la pena preguntarse: ¿cuándo se castigará a quienes, desde el gobierno, han provocado la pobreza de cientos de miles de mexicanos?, ¿cuándo estarán en las cárceles quienes han causado catástrofes económicas que han dejado en la miseria a millones de mexicanos?, ¿cuándo se condenará a los funcionarios públicos que han optado por la dilapidación de los recursos públicos (grandes comilonas, viajes por doquier, autos lujoso y un largo etcétera) en lugar de idear programas efectivos para disminuir la pobreza, procurar empleos con sueldos dignos y potenciar el mercado interno?, ¿cuándo? ¿Acaso esos personajes no son “enemigos”?, ¿acaso ellos no son personas que han cancelado “posibilidades de desarrollo de comunidades enteras y que, en su ambición sin escrúpulos, corrompen”?, ¿acaso no debería ser castigado Felipe Calderón por el caos en que ha convertido a la nación?

Mientras el país se cae en pedacitos, se viene abajo y se desmorona, Calderón despliega a cientos de efectivos castrenses en varias entidades del país: ¿cuándo entenderá que hoy, la prioridad en México, no es acabar con el narcotráfico sino disminuir la pobreza?, ¿cuándo los tecnócratas (del PAN, PRI y PRD) sabrán que lo que precisa el país es desarrollo con justicia?, ¿cuándo comprenderán que México, con las desigualdades que tiene hoy, simple y llanamente no es una nación viable? Parece que nunca.

jorge_naredo@yahoo.com


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sábado, julio 25, 2009

¿Comenzó una nueva etapa de golpes de Estado?

Foto: César Huerta/Extensión Medios

Desfiladero
Jaime Avilés
La Jornada

En los momentos en que estas palabras encuentran acomodo definitivo en este espacio, el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, deja Nicaragua y se interna apenas unos cuantos metros en el territorio de su país. La televisión transmite, en vivo desde el sitio donde ocurren los hechos, un episodio clásico del siglo XIX. En lugar de un carruaje como el de don Benito Juárez, o de un caballo como el de José Martí, Zelaya viaja en un jeep blanco y, en vez de un sable, empuña un teléfono celular. Más allá de la tecnología y de la parafernalia, la escena pertenece al mismo tiempo al pasado y al futuro.

A los mexicanos la perspectiva de regresar al pasado nos deja indiferentes porque vivimos en el siglo XIX hace ya muchos años: los últimos cuatro gobiernos sexenales destruyeron el pacto social que surgió de la Revolución de 1910 y nos hicieron retroceder a una época anterior al porfiriato, cuando, como ahora, no había ferrocarriles. Así que eso no nos preocupa. Somos la economía latinoamericana que ha registrado el menor crecimiento en 25 años. Intentemos atisbar, por lo mismo, qué nos reserva el futuro, al menos desde la perspectiva que anuncia el golpe de Estado en Honduras.

Zelaya pertenece a una acaudalada familia de latifundistas que, en muchas ocasiones, honró las tradiciones de crueldad e injusticia típicas de la oligarquía de su país. Una oscura leyenda habla de horrendos crímenes en la hacienda de su padre. Eso no está a discusión. Lo que interesa es que al llegar al poder emprendió reformas sociales en beneficio de los más pobres.

Aumentó los salarios mínimos, extendió la cobertura de la seguridad social y trató de reducir el analfabetismo, pero desarrolló una política exterior que molestó a los halcones de Washington y, por tanto, a las fuerzas armadas hondureñas. Específicamente, firmó con el gobierno de Hugo Chávez convenios para recibir petróleo venezolano a precios bajos y a pagar a largo plazo. Aunque los términos del pacto eran más que favorables, la oligarquía lo derrocó cuando propuso modificar la Constitución para que futuros gobernantes –no él– pudieran relegirse.

El golpe del 28 de junio, en realidad, no fue contra Zelaya sino contra Chávez y también contra Obama. Fue la respuesta de Cheney y los republicanos al discurso que el nuevo presidente demócrata leyó en Trinidad y Tobago, el 19 de abril de este año, cuando habló de su intención de establecer otro tipo de relaciones entre la Casa Blanca y América Latina. Sólo dos meses después, la caída de Zelaya lo puso a prueba: si usaba todo su poder para reinstalarlo en el cargo, en Washington lo acusarían de ser un peón a las órdenes de Chávez; si no metía las manos, quedaría en ridículo ante los votantes de habla hispana.

Obama ha reaccionado con extrema tibieza. Podía aplicar sanciones económicas que en menos de tres días habrían estrangulado al golpista Roberto Micheletti, pero prefirió que Hillary Clinton manejara la crisis por debajo del agua, concediendo a sus adversarios todas las ventajas. Estos ya preparan las elecciones de noviembre, de modo que sólo deben resistir algunos meses más para conformar un nuevo gobierno. A Zelaya, por lo contrario, el tiempo se le acaba. Su presencia en la frontera no produjo el efecto que esperaba, es decir, la salida del pueblo a las calles de todo el país para echar del poder a los usurpadores y acompañarlo en su retorno a Tegucigalpa.

Las reformas sociales de Zelaya –todo así parece indicarlo– fueron tan limitadas que el grueso de la población no se jugó la vida para defenderlas. Quienes se han manifestado exigiendo la restauración de la democracia son los sectores más lúcidos, que no confían en Zelaya pero lo ven como una posibilidad de llevar adelante cambios más profundos. En suma, las perspectivas no son lo que se llama optimistas y Felipe Calderón ya no es el único gobernante de facto de América Latina.

Después de robarse la Presidencia de la República en las elecciones de 2006, y de perder en forma patética las de 2009, reprobado por los especialistas en todas las materias, vapuleado por el narcotráfico, Calderón gobierna cada vez más con el apoyo del Ejército y observa los acontecimientos hondureños con sumo interés, tomando nota de los detalles y prendiéndole veladoras a Fujimori, el ex presidente peruano que gracias a un decreto disolvió el poder legislativo y se convirtió en dictador.

Objetivo: el petróleo

Envalentonados por su éxito y por la debilidad de Obama, los halcones de Washington avanzan rumbo al sur. Desde Colombia –que desempeña en Sudamérica el mismo papel que Israel en Medio Oriente– han lanzado una grave acusación contra el presidente de Ecuador, Rafael Correa: afirman tener pruebas de que la guerrilla de las FARC financió su campaña a la presidencia.

Al mismo tiempo, Colombia da su beneplácito para que el Pentágono ponga bases militares cerca de la frontera venezolana. Ya que los halcones no pudieron acabar con Chávez mediante el golpe militar de abril de 2002, ahora hacen pública su intención de declararle la guerra. Entre tanto, continúan saboteando de todas las formas posibles al gobierno de Evo Morales. Les queda muy claro que Ecuador, Venezuela y Bolivia poseen, además de Brasil y México, las mayores reservas de petróleo y gas natural del subcontinente. Y Estados Unidos jamás renunciará a ellas.

México está destrozado; ningún adjetivo describe mejor lo que nos han hecho los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox y Calderón tras el desastroso sexenio de De la Madrid. Sobrevive la mitad de los mexicanos con mil 900 pesos al mes, informó La Jornada, en su nota principal de primera plana, el domingo anterior y, al otro día, en el mismo espacio, desplegó la siguiente noticia: “Medio México, campo de batalla contra el narco”. No debemos extrañarnos: si la mitad de la población carece de lo más indispensable, es lógico que la mitad del territorio haya sucumbido a la violencia.

Pero falta lo peor. La crisis económica seguirá deteriorando las condiciones de vida de todos: aumentará el desempleo, la carestía, la falta de liquidez y la inseguridad, pero ni los dueños del país, ni los políticos a su servicio, ni los intelectuales que supuestamente deberían iluminarlos con sus reflexiones reconocen que este desastre fue causado por un modelo económico que debe ser sustituido. Lo más desesperante es que ni siquiera discuten el tema, no les pasa por la cabeza, no se les ocurre. Lo que más les preocupa, si acaso –en un plano muy secundario, además de sus continuas pérdidas económicas– es quién remplazará a Calderón en 2012.

¿Quién les administrará el rancho, quién mantendrá a raya a 80 millones de pobres? Ya lo verán en su momento. Ya decidirán, cuando llegue la hora, si el país queda en manos de Enrique Peña Nieto, el gobernador mexiquense que no oculta su admiración por Álvaro Uribe, es decir, por los ejércitos paramilitares que éste utiliza para combatir la guerrilla y el narcotráfico.

Por lo pronto, el martes próximo, Andrés Manuel López Obrador comenzará una gira por los más de 400 municipios de usos y costumbres de Oaxaca. Al final del año habrá concluido su visita a todos los ayuntamientos del país y habrá terminado de construir la red de comités del gobierno legítimo, cuyos afiliados suman ya más de 2 millones de personas.

En la ciudad de México y en otras regiones del país, entre tanto, el movimiento que encabeza espera propuestas para reanudar sus actividades. Las señales, en principio, llegarán cuando se defina la agenda legislativa del Congreso. ¿Nos impondrán ahora el IVA a alimentos y medicinas? ¿Lo permitiremos?


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miércoles, julio 22, 2009

Más víctimas del narco: los niños

UN número silencioso que no aparece en las cifras oficiales, pero que esta latente y que es un saldo más de esta supuesta guerra contra el narco.




http://www.youtube.com/watch?v=_TM-ikz6yH0


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Michoacán un búnker militares y federales en las calles contra narcos




http://www.youtube.com/watch?v=PLnPv_5s0WY

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domingo, julio 19, 2009

Taibo II: «Felipe Calderón es un presidente corrupto»

Por la izquierda, Jorge Moch, Francisco Haghenbeck, Eduardo Monteverde y Paco Ignacio Taibo II. / marcos león

«Prometió llevar a cabo una guerra contra el narcotráfico que todavía no se ha concretado», destaca el hispanomexicano


Gijón, Ó. G. CUERVO

La Nueva España

Los autores mexicanos Jorge Moch, Francisco Haghenbeck, Eduardo Monteverde y Paco Ignacio Taibo II, que también es el director de la «Semana negra», debatieron ayer sobre el pasado, el presente y el futuro de uno de las mayores problemáticas que invade México. Los cárteles de la droga y la guerra contra el narcotráfico centraron los principales puntos de la discusión, donde se repasaron algunas de las medidas que los autores proponen para reparar esta violenta situación.

«La demanda procede de Estados Unidos», apunto Monteverde, «un país que tiene dos caras frente a esta problemática», matizó.

«Es como si hubiesen golpeado todos los avisperos y los hubieran encerrado en un tonel. La violencia ha llegado a las calles y los colegios», indicaron Monteverde y Taibo, quienes han sugerido, junto a Haghenbeck, que se proceda a «controlar el flujo de armas procedentes de Estados Unidos». «Ellos tienen que vigilar el tráfico de armas para evitar que los narcos se hagan fuertes», destacaron.

Taibo fue más allá y calificó al actual presidente mexicano, Felipe Calderón, de «corrupto, al ganar las elecciones mediante fraude electoral». «Para ser reconocido por el Gobierno saliente de Bush, Calderón prometió llevar a cabo una guerra contra el narcotráfico que todavía no se ha concretado», matizó Taibo, quien opinó que «los problemas están dentro del Gobierno». «La Policía está corrupta en todos sus niveles. A los narcos les sale más barato comprar a la Policía que entrenar sicarios», indicó.

«En México ha habido 10.000 asesinatos derivados del tráfico de droga, más muertes que en la guerra de Irak. Los muertos son narcos, policías o gobernadores, aunque también hay hombres y niños civiles que nada tienen que ver con la droga, son las víctimas colaterales», expresó.

Hoy finaliza la 22.ª edición de la «Semana negra» con dos actividades. En la carpa del encuentro, a partir de las 12 horas del mediodía, se clausurará oficialmente el certamen literario, mientras que a partir de las 19 horas, se llevará a cabo la última jornada del festival Trazos.

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viernes, julio 17, 2009

Arístegui entrevista a Edgardo Buscaglia Narco en México 13-07-09

Programa de Aristegui entrevista a Edgardo Buscalglia 13-07-09
Después de la violencia en Michoacán, los ataques a la policia federal y el involucramiento de servidores públicos, golpea a la ciudadania y afecta a las instituciones, Edgardo buscalglia analiza con carmen Aristegui la situación del narco en méxico y las posibilidades que tiene el gobierno federal de mejorar esta "guerra contra el narcotráfico"

Fuente MVS Radio.







http://www.youtube.com/view_play_list?p=98839667399CB6D8



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sábado, junio 13, 2009

Denuncian abusos de militares en México


Human Right Watch denunció que integrantes de las Fuerzas Armadas cometieron abusos en el marco de la lucha antinarco.
Univision.com y Agencias

12 de Junio de 2009

Homicidios y abusos
Amenazas y agresiones

CIUDAD DE MEXICO - Human Rights Watch (HRW) se sumó a Amnistía Internacional (AI) en la denuncia de abusos cometidos por militares y violaciones a los derechos humanos, en el marco de la guerra que le declaró el gobierno de Felipe Calderón a los carteles del narcotráfico en México.

En efecto, HRW señaló que el gobierno mexicano no investiga de manera exhaustiva las acusaciones sobre abusos de soldados, incluidos asesinatos, violaciones y torturas, presuntamente cometidos durante la ofensiva contra los carteles narcotraficantes.

Homicidios y abusos

Una declaración entregada el jueves por la organización, con sede en Nueva York, al Consejo de derechos Humanos de la ONU señala que la decisión del mandatario mexicano Felipe Calderón, de emplazar soldados federales para combatir el tráfico de drogas, ha llevado a un aumento drástico en las quejas de abusos militares.

La declaración señala que el delegar en el sistema de justicia castrense la investigación de los presuntos abusos ha contribuido a un clima de impunidad.

Tamara Taraciuk, investigadora de HRW, dijo que las cortes civiles deberían investigar las acusaciones.

Antes, Amnistía Internacional había denunciado que integrantes de las Fuerzas Armadas y la policía de México cometieron "graves violaciones de derechos humanos" en 2008, año en el que miles de agentes y soldados fueron dedicados a combatir el crimen organizado.

Según el Informe de AI sobre la situación de los Derechos Humanos en el mundo, la seguridad pública y la reforma del sector energético dominaron "el debate político" en México durante ese año.

Exceso de excesos

La organización agrega que los graves abusos cometidos por las fuerzas de seguridad (policiales y militares) "incluían homicidios ilegítimos, uso excesivo de la fuerza, torturas y detenciones arbitrarias".

"Se desplegaron miles de efectivos de la policía federal y 45 mil miembros de las Fuerzas Armadas en operaciones contra la delincuencia organizada. Sin embargo, aumentó el nivel de violencia atribuido a las redes delictivas", y, según los medios de comunicación, añade AI, "durante el año más de 6 mil personas perdieron la vida en incidentes violentos de este tipo".

Asimismo, "decenas de agentes de las fuerzas de seguridad murieron también o resultaron heridos en el cumplimiento de su deber".

AI detalla casos de matanzas y asesinatos encuadrados en el clima de violencia que sufre México, y cita algunas medidas o leyes impulsadas por las instituciones. Entre ellas figura el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad.

"En diciembre, el Congreso aprobó leyes en materia de seguridad pública para la regulación de las fuerzas de policía, pero no se reforzaron las garantías sobre derechos humanos", dice AI.

"En agosto, el Gobierno hizo público su Programa Nacional de Derechos Humanos, pero en éste no se precisaba ni cómo ni cuándo se llevarían a efecto los compromisos generales formulados en él", añade.

Con respecto a las fuerzas de seguridad, AI reporta que la Comisión Nacional mexicana de los Derechos Humanos "formuló nueve recomendaciones sobre los graves abusos perpetrados por personal militar durante 2008".

Asimismo, aunque se adoptaron medidas para "crear una policía federal única con mayores atribuciones en materia de investigación", AI dice que "no se pusieron en marcha iniciativas importantes para reforzar la rendición de cuentas de la policía por violaciones de los derechos humanos".

Además de reseñar casos de abusos atribuidos a fuerzas de seguridad, AI denuncia que los defensores de los derechos humanos "siguieron siendo objeto de amenazas, agresiones, cargos penales de motivación política" y otros actos hostiles. También hubo agresiones contra miembros de comunidades indígenas.

AI recuerda que al menos "cinco trabajadores de medios de comunicación" murieron violentamente y uno fue secuestrado, y que estos y otros delitos contra periodistas atribuidos a bandas de delincuentes "siguieron impunes".

La impunidad sigue amparando delitos atroces, como la matanza de Tlatelolco, más de cuarenta años después de que fuera perpetrada, el 2 de octubre de 1968, agrega Amnistía Internacional.

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domingo, mayo 31, 2009

A ganar elecciones: los mecanismos del PAN

Foto: César Huerta/Extensión Medios

JORGE GÓMEZ NAREDO

La Jornada Jalisco

Y todo por ganar una elección. Sí, el PAN ha hecho lo posible y lo imposible para, en la próxima Legislatura federal, tener mayoría. Nada está prohibido. La derecha (representada por Acción Nacional), no quiere dejar el poder. Busca más y más y más. Aunque el país esté siendo conducido a un despeñadero, ¡no importa!: lo que vale es el triunfo. Y para ello ha maquinado varios mecanismos. La intención: ganar votos, ganar votos y seguir ganando votos. Pero, ¿cómo lograrlo?

Campaña publicitaria-electoral sucia. El PAN, en estos últimos años, ha aprendido bien las artes de desprestigiar al contrincante. Lo hizo en 2006 con Andrés Manuel López Obrador: se dijo del ex jefe de Gobierno del Distrito Federal que era un peligro para México, que habría desvaluación si asumía la presidencia, que el desempleo crecería raudamente si arribaba al poder. Todo esto sucedió, pero no por López Obrador, sino por la ineptitud de Felipe Calderón, el “presidente del empleo” (y recuérdese bien: poseedor de las “manos limpias”). Ahora, en 2009, el enemigo no es López Obrador, sino el PRI. El PAN ha emprendido una campaña sucia, donde las propuestas están ausentes y lo importante es la difamación. Sí, desprestigiar a un partido de por sí desprestigiado pero con posibilidades de hacerse de la mayoría en San Lázaro. El presidente nacional del PAN, Germán Martínez, ha ideado (no él, pues, sino sus publicistas –porque en México a eso se reducen las campañas electorales: a la publicidad–) los mecanismos necesarios para vilipendiar al oponente. Lo ha hecho a través de mercadotecnia, mercadotecnia y más mercadotecnia, de frases agresivas, de falacias y embustes. El Instituto Federal Electoral (el supuesto “árbitro de la democracia”), es simple y llanamente un cero a la izquierda: nada vale.

La amenaza invisible y el gran fracaso convertido en triunfo innegable. Una ineptitud del gobierno encabezado por Felipe Calderón fue transformada en gloria: el pésimo manejo de la epidemia del virus influenza A/H1N1, a través de una fuerte campaña de publicidad, fue convertido en un gran logro de gobierno. Sí, el desmantelamiento de las instituciones de salud nacionales que posibilitó la muerte de decenas de mexicanos contagiados con un virus fácilmente curable, no estuvo en la discusión. Lo que se escucharon fueron frases tan hilarantes como que Calderón era el “salvador” de la humanidad. Todo esto estuvo acompañado de una fuerte campaña en medios de comunicación donde la intención fue convencer a la población del papel heroico del gobierno federal.

El desgobierno transmutado en administración eficaz. Felipe Calderón emprendió una “guerra” contra el narcotráfico que, desde antes, estaba perdida. Y lo estaba porque se inició sin planeación, sin investigación, sin un orden. Se mandó al ejército a las calles a combatir algo que ha logrado infiltrar gobiernos municipales, estatales y al mismo federal. Calderón se lanzó a la lucha contra el narco sin estrategias inteligentes, y, parece ser, defendiendo a uno de los grupos supuestamente combatidos. Lo importante era la legitimación. Hoy, a casi tres años de esa aventura, tenemos un estrepitoso fracaso (en términos reales). Por eso Calderón necesitaba de un gran golpe. Un golpe que le regresara al PAN votos, que influyera en las próximas elecciones. ¿Y cuál fue ese golpe?

Michoacán. Ahí donde comenzó la “guerra contra el narco”, ahí fue dado el golpe. Cumplió dos objetivos: dejar en la población la idea de que se combate a los gobiernos ligados con el narcotráfico y, de pasada, pegarle al PRD en uno de sus bastiones electorales. De repente, sin avisar a las autoridades estatales (que demostraron muy poca autoridad), el gobierno federal capturó a alcaldes y funcionarios estatales. Leonel Godoy, gobernador de Michoacán, quedó absorto ante lo que pasaba. ¿Por qué Calderón le pagaba tan mal a él que se alejó de López Obrador y se acercó institucionalmente al gobierno de Calderón?

Sí, la intención del operativo en Michoacán fue ganar votos. Inocular en la sociedad la idea de un gobierno federal que actúa, que guerrea con el narcotráfico en todo momento, que no importa quién caiga, si alguien tiene ligas con el narco, la administración de Calderón será implacable. Esa es la idea. Pero, surgen muchas dudas: ¿por qué un arraigo de 40 días a los sospechosos (hasta ahora ninguno es culpable) de tener vínculos con el narcotráfico?, ¿cuarenta días que concluirán exactamente después las elecciones?, ¿por qué nada más en Michoacán?, ¿por qué no en Sinaloa o en otros estados?, ¿por qué a una administración estatal y no en una secretaría federal? No cabe duda, la intención no fue atacar los vínculos narco-política, sino ganar votos y legitimidad: pura publicidad.

El PAN conquistó el gobierno federal en 2000. Seis años más tarde robó la Presidencia de la República. Nueve años después ha superado la corrupción, el cinismo y el alejamiento de la sociedad de muchos gobiernos priístas. ¿Hacia dónde va el PAN?, ¿hacia dónde se dirige? No se sabe a ciencia cierta. Pero todo lo hace para ganar elecciones, para anquilosarse en el poder, y claro, para cumplir esos compromisos adquiridos, esos compromisos que significan el desmantelamiento del país: el despeñadero de una nación.

jorge_naredo@yahoo.com

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domingo, abril 19, 2009

El Chapo Guzmán y la guerra contra el narcotráfico

Foto: César Huerta/Extensión Medios

JORGE GÓMEZ NAREDO

La Jornada Jalisco

Joaquín El Chapo Guzmán Loera anda suelto, anda suelto desde que se fugó del penal de “máxima seguridad” de Puente Grande, en Jalisco. Se escapó: o altos funcionarios le ayudaron a escapar. Se salió con la suya. Ahora recorre el país; pelea con sus enemigos (que no son pocos y sí violentos como él); mantiene, en esta época de crisis económica, el tráfico de drogas sin sobresaltos y con ganancias pingües; hace negocios: es un empresario. Incluso ha sido incluido en la lista de los hombres de dinero más ricos del mundo. El Chapo Guzmán sonríe. Y sonríe porque sabe que no lo aprehenderán, que no lo capturarán. Sabe que él manda.

Felipe Calderón, quien llegó a la Presidencia de la República (nunca se debe olvidar) gracias a un fraude electoral, emprendió una guerra en contra del narcotráfico. Una guerra de antemano perdida, de antemano destinada al fracaso. No importó el amplio nivel de infiltración de los cárteles de la droga en las policías y en la administración pública, no importó que no se tuviera un plan maestro, no importó la carencia de planeación. Lo que verdaderamente se necesitaba era “legitimar” a Calderón. Y la guerra comenzó.

Pero una guerra extraña: los cárteles de la droga más golpeados han sido el del Golfo (y su brazo militar, Los Zetas), el de Juárez y el de Tijuana. El cártel de Sinaloa parece estar protegido por el gobierno federal: es el cártel dirigido por Joaquín El Chapo Guzmán.

El viernes pasado, el arzobispo de Durango, Héctor González Martínez, declaró que El Chapo habita en el norte de Durango: “más adelante de Guanaceví, por ahí está El Chapo, por ahí vive, pero bueno, todos lo sabemos, menos la autoridad”. ¿Qué quiso decir con estas palabras González Martínez?, ¿acaso el paradero de El Chapo Guzmán es por todos conocido?, ¿acaso las autoridades, en lugar de buscar a El Chapo, se dedican a esconderlo, a protegerlo de sus enemigos (los demás cárteles) o simplemente a ignorar su localización? Misteriosas preguntas que no tienen una respuesta.

Al ser cuestionado sobre si interpondría una denuncia por todo lo que ha visto y sabe, el arzobispo de Durango contestó: “todos estamos muy convencidos de que no tiene mucha eficacia”. Es decir, no hay confianza en las autoridades: ¿por qué será?, ¿sabe algo al respecto González Martínez?

Si es verdad lo que dice el arzobispo de Durango, y el escondite de El Chapo “todos lo sabemos”, ¿qué hacen las autoridades por aprehenderlo? Algunas semanas atrás, el 19 de marzo, fuentes de la Procuraduría General de la República mencionaron que era una “prioridad” de Felipe Calderón la “recaptura” de El Chapo Guzmán. El Chapo seguramente sonrió ante estas “prioridades”.

La “guerra” contra el narcotráfico ha costado miles de vidas. México, hace tiempo, parecía un país en paz. Pero Calderón nos dijo que no, que en esta nación no existía la paz y sí la guerra. Y declaró la conflagración y la sigue declarando en cada acto donde se presenta. Sí, México está en guerra. Pero, ¿de quién es la guerra?, ¿a quién o quiénes beneficia?

El negocio del narcotráfico es de millones de dólares. Es una industria que tiene empleados a cientos de miles de mexicanos que carecen de oportunidades de trabajo digno, de dinero y de esperanzas. Hay que comer, y si comer significa delinquir, muchos optan por esta opción (quizá la única opción). Esto no lo comprenden quienes declararon la guerra al narco: siempre han tenido vestido, comida, puestos públicos y dinero.

Joaquín El Chapo Guzmán se ha convertido en un ser mitológico: logró escaparse de uno de los penales de más alta seguridad, ha sufrido varios atentados y de ellos ha salido ileso. Algunos intentaron atraparlo, pero siempre se escurre, siempre escapa, siempre se escabulle. En marzo de 2009, un oficial antidrogas de Estados Unidos mencionó que El Chapo “es casi intocable […] En el momento que enviamos un helicóptero a algún lugar cercano donde creemos que se encuentra, somos delatados por informantes”. ¿Quiénes son esos delatores?, Misterio, misterio y más misterio.

El arzobispo de Durango declara que todos saben dónde vive El Chapo, excepto las autoridades. Para Calderón es una “prioridad” recapturar al jefe del cártel de Sinaloa. ¿Y si “todos sabemos” dónde habita El Chapo, por qué no se le ha capturado?, ¿acaso el gobierno defiende a un cártel y ataca a los demás?, ¿acaso la guerra contra el narcotráfico debería llamarse la guerra contra algunos cárteles de la droga? Hay muerte y sangre corriendo por las calles; a diario, cuerpos inermes (algunos descabezados) aparecen en cajuelas de autos, en banquetas, por todos lados; las balaceras son ya comunes: cosa de todos los días; hay estados completamente dominados por algún cártel de la droga. Mientras tanto, El Chapo sonríe. Y Calderón, ¿también?

jorge_naredo@yahoo.com



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viernes, abril 03, 2009

Una guerra que no es la solución


Militares patrullan calles de una ciudad mexicana, ante el crecimiento del poder armado de los cárteles del narcotrafico.

Walter Maierovitch
Sao Paulo, Brasil

Antes de embarcar hacia Londres para participar de la Cumbre del G20, y todavía bajo el impacto de lo que dijo la secretaria Hillary Clinton, ¿en la visita que acabó de hacer a México¿, el presidente Felipe Calderón resolvió dividir con otros culpables el fracaso de la war on drugs (guerra contra las drogas) mexicana y la responsabilidad por la tragedia representada por las inocentes víctimas fatales.

En una entrevista a la BBC, el presidente mexicano dijo: "Hay tráfico en México porque hay corrupción en México. Y si usamos el mismo criterio, si hay tráfico en EE.UU. es porque hay corrupción por allá. Es imposible enviar toneladas de cocaína a EE.UU. sin que haya complicidad de algunas autoridades estadounidenses".

Poco antes, Calderón había confirmado datos infiltrados por autoridades mexicanas por ocasión de la visita de Hillary. Es decir, el 90% de las armas usadas por los potentes carteles mexicanos de drogas fue comprado en EE.UU. En las ciudades estadounidenses fronterizas con México, destacó Calderón, funcionan 11.000 tiendas de venta de armas de fuego.

El presidente de México, Felipe Calderón, empezó la guerra contra las drogas en diciembre de 2006, el primer día de su mandato. Contó con la colaboración del entonces presidente Bush, que desperdició dólares con el denominado "Plan Mérida": una adaptación del Plan Colombia, este empezado en 1998, durante el gobierno de Andrés Pastrana, con el apoyo y la sustentación del entonces presidente demócrata Clinton.

Para tener una idea de ese fracaso mexicano, en febrero de 2009, en París, el ministro de economía de México, Gerardo Ruiz Mateos concluyó, ante el poder de los carteles de las drogas, que "el próximo presidente de México será un narcotraficante".

En la Cumbre de las Américas, marcada para este mes de abril en Trinidad y Tobago, el presidente Calderón deberá comentar las muertes de los inocentes, en la guerra mexicana contra las drogas.

En 2008, 5.600 murieron. Y lo peor, más del 70% de las víctimas fatales no tenía ninguna conexión con el tráfico de drogas, con los carteles o con bandas mexicanas. Durante los primeros meses de 2009, ya mataron a 1.501 mexicanos y los carteles vencen la guerra y difunden la violencia y el miedo por el país.

Antes de llegar a Trinidad y Tobago, sede de la Cumbre de las Américas, el presidente Barack Obama pasará por México para visitar a Calderón. Y para ir directo al asunto que interesa, Obama envía a México, para preparar su encuentro con Calderón, varias autoridades como, por ejemplo, la secretaria de defensa nacional, Janet Napolitano, y el ministro de Justicia, Eric Holder.

Durante la visita de Hillary Clinton, el presidente mexicano se mantuvo en silencio. Hillary, secretaria de estado del gobierno Brack Obama, cobró la prisión de Blanca Margarita Cazares, lavadora del dinero sucio de los carteles y admitió que el consumo por parte de los estadounidenses es crucial en la explosión de la violencia en México.

Como se nota, Calderón resolvió desahogarse después que se fue Hillary. Paralelamente, él designó más militares para las ciudades fronterizas más problemáticas, como, por ejemplo, Juárez (frontera con El Paso, EE.UU.) y Tijuana (frontera con San Diego, California).

De las casi 6.000 muertes de 2008, casi 1.600 sucedieron en Juárez, donde actúa el cartel que tiene el nombre de la ciudad. Según Calderón, están en Juárez 10.800 agentes de orden del estado mexicano. El aumento gradual del número de soldados y policías representó, en los últimos 30 días, una disminución en la violencia estimada en un 73%.

PANEO RÁPIDO: El gobernador de Río de Janeiro ensayó una "guerra contra las drogas" al estilo Calderón. Cuando se dio cuenta de que la población pobre estaba en el medio del fuego cruzado entre policías y traficantes, resolvió, felizmente, suspender el espectáculo, que le rendía el apoyo de los moradores de la zona sur, alejados del campo de batalla.

Ahora, el secretario de seguridad de Río reedita el truismos de Bush y del ex gobernador Garotinho al afirmar que los usuarios son los responsables por la violencia.

Siempre que faltan (1) políticas adecuadas para contrastar el fenómeno de las drogas, (2) la capacidad de los agentes para desfalcar la economía movida por la criminalidad organizada y la (3) represión policial eficaz, se elige al usuario, eslabón más débil de la cadena, como el culpable.

Uno todavía no cree que no existe una sociedad sin drogas, como se infiere de la lectura del historiador Heródoto (siglo V a.C.).

Para los que se ponen felices con la veracidad de que "sin consumo no hay oferta", se pueden decir tantas otras: "sin oferta no hay demanda" y "sin los US$ 400 mil millones sucios que circulan por el sistema bancario internacional anualmente, la industria de las drogas no sería tan potente".

Realmente. La guerra contra las drogas y la criminalización del usuario no solucionan el problema.



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sábado, marzo 28, 2009

Desfiladero Jaime Avilés

Foto

Marcando calavera, un modelo colombiano a seguir

Urge un disco para Silvio Rodríguez

Jaime Avilés

La Jornada

En 1991, cuando Augusto Pinochet salió del poder, los neoliberales mexicanos –que en 1973 habían celebrado con champaña la caída de Salvador Allende– se quitaron la máscara bajo la cual nunca vieron las atrocidades de la dictadura chilena y saludaron con alabanzas el nuevo milagro económico de América Latina: el que las bayonetas y las ideas monetaristas de Milton Friedman habían establecido en el país de Pablo Neruda.

México debe seguir el ejemplo de Chile, proclamaron entonces, ya sin fingir pena o vergüenza, los intelectuales salinistas. México debe continuar por la ruta que tomó en 1982 –en cuanto a privatización de la riqueza nacional, destrucción de la clase obrera, desmantelamiento del estado de bienestar y de derecho, renuncia a la soberanía y sujeción del Estado a las exigencias del mercado–, y pronto estará en una situación similar a la de Chile, prometieron... Sí, puede ser que México vaya rumbo a Chile, concedieron por su parte los escépticos, pero agregaron con amargura: antes de llegar a Chile, México pasará una larga temporada en Colombia.

Toda proporción guardada, su pronóstico se cumplió. Si bien Colombia es notoriamente más pobre y sufre la violencia política desde hace más de 60 años, en el marco de un proceso de desintegración en que el Estado perdió el control de enormes extensiones territoriales, donde a la fecha gobiernan las FARC, los paramilitares y los cárteles de la droga, hoy México vive algo que día a día se parece más a la prolongada tragedia colombiana. Aunque ninguna guerrilla le disputa el poder, el Estado mexicano se disuelve entre la corrupción de los últimos gobiernos, la falta de salidas viables para la población y la pérdida del monopolio de la violencia legítima en no pocas ciudades, especialmente del norte.

¿Cómo pasó en Colombia lo que ahora está pasando en México?, se preguntan cada día más y más mexicanos ansiosos por anticipar hasta cuándo persistirán la inseguridad pública, los secuestros, los asesinatos, las decapitaciones, los combates entre bandas de narcos o entre narcos y Ejército, y los frecuentes abusos de militares; en suma, esta violencia nueva que gira en torno de la droga, la corrupción y la miseria.

Muchas respuestas a esas preguntas están disponibles en Marcando calavera, la extraordinaria investigación de Eliana Cárdenas Méndez (Plaza y Valdés, 2009) que se presentó antenoche en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y que, de manera clara, precisa y didáctica, nos explica, con peras y manzanas podridas, que el origen de la violencia de allá puede ser el mismo de la violencia de acá y tener dos componentes: la miseria y la corrupción. O que violencia, miseria y corrupción giran en círculo como un perro que persigue su cola hasta el infinito.

Pese a que se trata de una rigurosa investigación antropológica, desarrollada durante años en una ciudad del interior de Colombia llamada Guadalajara de Buga, Marcando calavera se lee como una novela escrita en lenguaje coloquial, con un continuo derroche de riqueza expresiva, que se nutre del habla popular de allá, y estremece y fascina al contarnos la vida de una persona 100 por ciento real, cuyo nombre, la Negra Valentina, como el de casi todos los personajes, es lo único falso de la trama.

A una mujer idéntica a ella, que todavía existe en Buga, Eliana Cárdenas la entrevistó muchas veces y grabó sus palabras para vaciarlas en un relato lineal, dividido en capítulos cortos, sin notas a pie de página, que avanza arrastrando historias de otros desgraciados, como la de aquel muchacho que participó en el secuestro de una niña. Sus cómplices, después de cobrar el rescate, mataron a la menor e incineraron su cuerpo para desaparecerlo. El padre de la criatura buscó por todas partes a los asesinos de su hija, hasta que dio con el tipo que la Negra encontró muchos años después en una cárcel, desfigurado, porque al interrogarlo le quemaron la cara con una plancha para que delatara al resto de la banda.

Marcial Alejandro en la hacienda Coahuxtla, donde se filmó en septiembre de 2003 la película Zapata, dirigida por Alfonso ArauFoto Carlos Ramos Mamahua

A los 16 años, cuando escapa de su casa, la Negra se mete a trabajar de puta. Un año más tarde aprende un oficio que le permitirá vivir un poco mejor: la distribución de cocaína. Como bien observa Abilio Vergara Figueroa en su prólogo a Marcando calavera, la Negra quería ser una gran narcotraficante, pero su falta de estudios y de contactos de alto nivel le impidieron convertirse en exportadora y, por lo mismo, en millonaria. Sus limitaciones la mantienen toda la vida en un nivel intermedio (...) entre los grandes capos de la droga, la policía y los consumidores. Y en ese estrato social, madre desde muy joven de un niño y una niña que antes de entrar en la pubertad dominarán el oficio de pesar, empacar, distribuir la droga y llevar las cuentas, nunca saldrá de la pobreza y sufrirá tres períodos de cárcel.

Si todo en este libro de Eliana Cárdenas es sobrecogedor y deslumbrante, la parte más intensa principia cuando conoce al sicario Oswaldo Melgar, un muchachito silencioso, de apenas 21 años, que no es adicto a la coca y mata con frialdad profesional, y se enamora de él para siempre, atestiguando al paso de los años cómo su amante se hunde en una locura macbethiana, alucinando pesadillas por las noches, cuando sueña que sus víctimas regresan de la muerte para ahorcarlo, y llenándose de ansiedad cuando no mata, y sufriendo por ello a tal grado que debe salir a liquidar a alguien, a quien sea, para curarse del síndrome de abstinencia.

Pero lo asombroso de esa historia se produce cuando al caer preso, acusado de tantos crímenes, Oswaldo se pone a estudiar leyes, escribe oficios de apelación a los tribunales, denuncia la corrupción de las autoridades carcelarias, presiona de todas formas hasta que el director de la prisión lo contrata para que salga a matar a alguien y lo condiciona a que si regresa y deja de joder con eso de los derechos humanos pronto recobrará su libertad.

Las historias de vida que Eliana Cárdenas recogió en Marcando calavera ocurrieron en los años 80 y 90, pero sin duda se repiten en nuestros días y en nuestro suelo. Pero, me pregunto, si un productor de cine o de televisión quisiera llevar a la pantalla la historia de la Negra Valentina, situándola en Tijuana, Torreón, Chihuahua, Juárez, Culiacán o Matamoros, ¿encontraría a los mismos personajes de este libro repetidos en los barrios más calientes? ¿Descubriría que los sicarios de acá matan como los de allá nomás por tener buena moto, buena ropa, buena loción, buen reloj, buenos tenis y buena mariguanita? Sospecho que sí, pero no me consta. El trabajo de Eliana Cárdenas servirá seguramente de modelo a los nuevos antropólogos mexicanos que investiguen los fenómenos sociales contemporáneos vinculados con la cultura de la droga en nuestro país.

Adiós, Marcial Alejandro

Silvio Rodríguez estuvo antenoche en el homenaje que la Universidad Veracruzana rindió a Eduardo Galeano al entregarle el doctorado honoris causa. Después me tocó estar con ambos y con Helena Villagra, y otros amigos, en una cena en la que Silvio habló con admiración y dolor acerca de Marcial Alejandro, y de la Maru, y de Luz. Y luego la ruleta de las conversaciones siguió girando y surgió el tema del diálogo telefónico entre Fidel Castro y Vicente Fox, y recordé que hay por ahí una salsa titulada precisamente Comes y te vas, que Silvio no conoce y me comprometí a conseguírsela. ¿Alguien podría decirme dónde encontrarla, escribiéndome al buzón de esta columna sabatina?



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viernes, marzo 27, 2009

Advierte Galeano ocupación militar

Jueves, 26 de Marzo de 2009

El narcotráfico es el mejor pretexto que utilizan potencias, como Estados Unidos, para invadir países y someterlos a su control militar, denunció el escritor Eduardo Galeano, autor de "Las Venas Abiertas de América Latina
Eduardo Galeano considera que no es casualidad que el negocio de las drogas en Latinoamérica parezca incrementarse durante los gobiernos de derecha política

XALAPA.- Desde esa perspectiva, agregó el escritor uruguayo, no es casualidad que el negocio de las drogas en Latinoamérica parezca incrementarse durante los gobiernos de derecha política.

"El tráfico de drogas y la producción de drogas es el pretexto más conveniente para invadir países o para someterlos a controles militares, imperiales, a veces casi secretos, pero que son reales", afirmó.

Un ejemplo de esto es el caso de Colombia, dijo, donde con el pretexto de la lucha contra las drogas hay una ocupación militar, apuntó.

"Es en regímenes en general de derecha o gobiernos de derecha los que hacen posible que esto prospere hasta convertir los estados en narco estados, y los países en narco países", añadió durante su participación en el Segundo Encuentro de Escritores por la Tierra , en la Universidad Veracruzana , y el primer de diversos actos públicos que realizará en esta visita al País.

El dos veces ganador del Premio Casa de las Américas consideró que la mejor manera de acabar con el problema de las drogas es legalizarlas, algo poco probable porque el narcotráfico representa el mejor negocio de los grandes bancos.

Galeano llamó la atención sobre la relación entre la producción de la heroína y Afganistán, un aspecto sobre el que poco se repara, según dijo.

"El 90 por ciento de la heroína que el mundo consume, se produce en Afganistán, un país ocupado por los Estados Unidos, como todo el mundo sabe, o sea que el negocio es un ciclo perfecto ¡La víbora se muerde la cola! Porque los Estados Unidos lo consumen y lo producen y ¿qué le falta, además de cobrarlo?", argumentó.

"Han invadido Afganistán en nombre de la democracia. que se sepa, democracia ahí, mucho no he visto".

Galeano, quien recibirá este jueves el doctorado Honoris Causa por la UV , presentó también su más reciente libro, Espejo: una Historia casi Universal (Siglo XXI), una obra con 600 relatos breves recogidos por todo el mundo y en los que perduran temas como la memoria colectiva, la justicia, la libertad, la dignidad o la discriminación.

El también periodista leyó algunos textos ante más de 500 personas y aprovechó para referirse a temas del orden político.

"Aunque no coincido con muchas de las cosas que está diciendo y haciendo el Presidente (Barack) Obama, me parece que (su elección) es un paso muy importante en el camino de la lucha contra la discriminación racial en el mundo, y especialmente en Estados Unidos".

Sin embargo, el autor de La Canción de Nosotros y Días y Noches de Amor y de Guerra rechazó las intenciones que tiene el actual presidente estadounidense para que su país recupere su liderazgo en América Latina.

"¡Por favor, no se moleste, por favor, si hay algo que no necesitamos son salvadores, mesías, líderes, no, de eso tenemos una cantidad enorme!", pidió Galeano.

Identificado con los movimientos sociales de izquierda en Latinoamérica, el autor de 30 obras, varias de ellas convertidas en best sellers, rechazó ser condescendiente.

"No quiero escribir libros de autoayuda para la izquierda", dijo y recibió los aplausos más prolongados de la tarde.

En su opinión, los políticos de todos los partidos en Latinoamérica son los responsables de la poca participación de los jóvenes en esta materia.

"Los políticos de centro, de izquierda y de derecha desprestigian, con excesiva frecuencia, a la democracia haciendo desde el poder todo lo contrario de lo que prometen desde el llano y después se quejan de que los jóvenes no les creen", comentó.

El 1 de abril Eduardo Galeano presentará su nueva obra en el Palacio de Bellas Artes y al día siguiente en la Sala Nezahualcóyotl.

(Jorge Ricardo/

Agencia Reforma)



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Clinton: "México no puede tener éxito si no le ayudamos"

La secretaria de Estado de EE UU ha recalcado de nuevo la necesidad de una colaboración conjunta

AGENCIAS - México - 27/03/2009

Clinton, de visita oficial en México

La secretaria de Estado Hillary Clinton, junto al secretario de Seguridad Pública mexicano Gerardo García Luna, durante una visita a la sede de la Policía Federal de México.- AP

La secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, ha recalcado esta madrugada (hora española) que México no podrá tener éxito en su lucha contra el narcotráfico si no cuenta con la ayuda de Washington. "Me parece muy bien la estrategia que México está empleando (contra el narcotráfico), pero no pueden tener éxito si no les ayudamos", ha apuntado Clinton en una rueda de prensa tras un encuentro con estudiantes en la norteña metrópoli de Monterrey, capital del estado de Nuevo León, fronterizo con EE UU.

    Hillary Diane Rodham Clinton

    Hillary Clinton

    A FONDO

    Nacimiento:
    26-10-1947
    Lugar:
    Chicago
    Estados Unidos

    Estados Unidos

    A FONDO

    Capital:
    Washington.
    Gobierno:
    República Federal.
    Población:
    303,824,640 (est. 2008)
    México

    México

    A FONDO

    Capital:
    Ciudad de México.
    Gobierno:
    República Federal.
    Población:
    109,955,400 (est. 2008)

En su primer viaje de estas características a un país latinoamericano, Clinton se ha reunido con el presidente Felipe Calderón y la canciller Patricia Espinosa. La ex primera dama ha hecho énfasis durante los dos días en la "coincidencia" de ambos países en el problema de la violencia de los cárteles y ha vuelto a mencionar la idea de un plan conjunto de acción contra el tráfico de armas hacia México y el lavado de dinero.

La secretaria de Estado ha vuelto a negar que la Administración Obama crea que su vecino es un "Estado fallido". En su lugar, ha planteado que el país vive "un desafío a la seguridad pública" y lo ha comparado con el aumento de los niveles de delincuencia en EE UU.

La alta funcionaria estadounidense -cuyo país es el primer consumidor de drogas del mundo- anunció el jueves la creación de una oficina bilateral para luchar contra el narcotráfico y respaldó los esfuerzos de la Administación mexicana para frenar a los cárteles.

El Congreso estadounidense ha aprobado ya la mitad de los 1.400 millones de dólares que destinará a la Iniciativa Mérida, un mecanismo que proporcionará ayuda económica a México a lo largo de tres años para romper la estructura de los capos de la droga. "Nosotros vamos a ocuparnos de nuestro lado de la frontera y los oficiales mexicanos de lo que suceda en su país, pero la cooperación y el compartir la información nos harán a cada uno más efectivo", ha enfatizado Clinton.



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