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viernes, septiembre 16, 2011

HIDALGO


Eduardo Galeano
Memoria del Fuego

Todo el mundo sabía, en el pueblo de Dolores, que el cura Hidalgo tenía la mala costumbre de leer mientras caminaba por las calles, las grandes alas del sombrero entre el sol y las páginas, y que de puro milagro no lo atropellaban los caballos o la Inquisición, porque más peligroso que leer era leer lo que leía. A paso lento atravesaba el cura la neblina de polvo de las calles de Dolores, siempre con algún libro francés tapándole la cara, uno de esos libros que hablaban de contrato social y derechos del hombre y libertades del ciudadano; y si no saludaba era por sed de ilustración y no por bruto.

El cura Hidalgo se alzó, junto a los veinte indios que con él hacían cuencos y vasijas, y al cabo de una semana fueron cincuenta mil. Entonces lo embistió la Inquisición. El Santo Oficio de México lo ha declarado hereje, apóstata de la religión, negador de la virginidad de María, materialista, libertino, abogado de la fornicación, sedicioso cismático y sectario de la libertad francesa.

La Virgen de Guadalupe invade Guadalajara, a la cabeza del ejército insurgente. Miguel Hidalgo manda retirar de las paredes el retrato del rey Fernando y responde a la Inquisición decretando la abolición de la esclavitud, la confiscación de los bienes de los europeos, el fin de los tributos que pagan los indios y la devolución de las tierras de cultivo que les han usurpado.

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sábado, julio 16, 2011

La FUBA distinguió a Eduardo Galeano

Eduardo Hughes Galeano.



ANDigital
URUGUAY, Julio 15 El presidente de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), Ignacio Kostzer, entregó este jueves en el Café Brasilero de Montevideo la distinción “Deodoro Roca”  al escritor uruguayo Eduardo Galeano por ser “ejemplo para la juventud latinoamericana en la construcción de una cultura popular contrahegemónica”.

Además de entregarle esta distinción, desde la FUBA realizaron una entrevista con el autor de Las Venas Abiertas de América Latina que será publicada y difundida próximamente en diversos formatos. El secretario de Integración Latinoaméricana de la Federación Universitaria de Buenos Aires, Juan Manuel Karg, y el responsable del área de prensa de la organización, Santiago Mayor, también participaron del reconocimiento a uno de los intelectuales más lúcidos y comprometidos con las luchas populares del continente.

De esta manera, la Federación Universitaria de Buenos Aires sigue en la senda que se inició con la entrega de un diploma al vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera y que continuó con la reproducción de la charla que brindó en la Facultad de Derecho, cuando visitó nuestro país y fue reconocido con un Honoris Causa por la Universidad de Buenos Aires.

En este marco, Kostzer remarcó que “entregamos esta distinción a uno de los más grandes escritores de América Latina y ejemplo para todos los jóvenes que luchamos por un mundo mejor”.

Asimismo, aseguró que “es un honor poder homenajear, desde el movimiento estudiantil argentino, al autor de tantas obras que han sido un insumo para la lucha y resistencia de nuestros pueblos y que hoy vemos renacer en los procesos más avanzados de nuestro continente como son Venezuela, Bolivia y Ecuador”. (ANDigital)

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miércoles, julio 06, 2011

Eduardo Galeano apoya Matrimonio Igualitario en Uruguay...wmv



Con motivo de lanzarse la Campaña URUGUAY POR MATRIMONIO IGUALITARIO en torno al proyecto de Ley que lleva el mismo nombre, un significativo grupo de referentes sociales, culturales, religiosos, artísticos, sindicales han dado su apoyo al Movimiento de Diversidad Sexual en Uruguay.

Eduardo Galeano ha sido uno de ellos, pero no sólo en esta última hora, desde hace ya muchos años que su voz y su compromiso publico con la libertad y los derechos de .a Diversidad sexual son públicos.

Reproducimos en este video la carta que con motivos de la Semana del Otguloo de Ser (1998) Galeano hiciera llegar a las organizaciones LGBT duruguayas.


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jueves, marzo 31, 2011

“El único mesiánico de confianza es Messi” Eduardo Galeano

El escritor recibió el Doctorado Honoris Causa en la Universidad de Cuyo. En el discurso, repasó la situación de Libia, el papel de EE.UU. y los derechos humanos. Se entusiasmó con los actuales procesos de América latina. Y alertó sobre las industrias extractivas.


Al recibir el Doctorado Honoris Causa que le otorgó en Mendoza la Universidad Nacional de Cuyo, el escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano dijo que se sentía “orgulloso” de obtener tal distinción “en un país que está a la vanguardia de los derechos humanos en el mundo”. El autor de Espejos. Una historia casi universal participó en diversas actividades durante su estadía en la provincia cuyana y estuvo a la cabeza de la marcha que se realizó el jueves, en la ciudad de Mendoza, para repudiar el golpe militar del 24 de marzo de 1976. Galeano les dedicó el premio a “a los militantes del agua y de los recursos naturales” y repudió a las empresas que se dedican a la minería a cielo abierto y a la industria forestal. “Son vendedores de prosperidad y felicidad que un día desaparecen, dejando tras de sí sólo agujeros y fantasmas, espacios vacíos.”

El escritor se refirió a temas de la actualidad internacional, como el peligro nuclear en Japón y la invasión a Libia por la OTAN. Recordó que el presidente Harry Truman, luego del ataque nuclear a Hiroshima y Nagasaki en 1945, aseguró que “Dios había puesto en manos de Estados Unidos esas bombas para que fueran bien utilizadas”. Galeano condenó “la condición mesiánica de los países dominantes” que ahora “están ‘salvando’ a Libia, con Francia y Gran Bretaña, y se sienten guiados por una misión sagrada”.

Sobre el tema deslizó dos ironías. La primera fue decir que cada vez que llega a los Estados Unidos pide que no lo “salven”. La segunda fue luego de preguntarse “qué quedará de Libia después de ser ‘salvada’ por estos mesiánicos”, frase que remató con una humorada: “El único mesiánico digno de confianza es Lionel Messi”.

Desde que pisó Mendoza, el escritor uruguayo se identificó con los que luchan contra la deforestación y contra la minería a cielo abierto. Subrayó que esos vecinos, militantes ecologistas, “son capaces de enfrentar a las empresas mineras que envenenan el agua, o a la forestal que seca la tierra, a los que cometen una imperdonable traición de la naturaleza apoderándose del agua para convertirla en negocio de pocos”.

Galeano lamentó que en la historia de la humanidad se haya considerado que “la naturaleza era algo que estaba al servicio del hombre”. Sostuvo que “incluso desde la izquierda se tomó (el tema) casi como un obstáculo y por ese camino hemos llegado adonde estamos hoy. Habría que estudiar a qué planeta nos vamos a mudar si seguimos destruyendo el planeta a este ritmo”. Aclaró que hablaba “en plural”, pero “a sabiendas de que soy inocente. No creo en esas historias en las que somos todos responsables. Quien generaliza, absuelve, decía la brillante Concepción Arenal. Cuando se dice que todos somos culpables, nadie lo es”.

Sostuvo, en ese sentido, que “la reducción del mundo a una suerte de porquería que hay que tirar al tacho de basura ha sido obra de las grandes empresas químicas, automotrices, energéticas, militares, que son las que están haciendo este desastre”. El escritor opinó que el problema en América latina es que “el tema ecológico no es popular”, porque “una parte importante de la opinión pública cree el cuento de esas inversiones”. Agregó que “desde hace cinco siglos es así y eso tiene que enseñarnos. Defender nuestros recursos naturales es una parte sustancial de la defensa de nuestra identidad cultural”.

En sus reflexiones, Galeano dejó una cuota grande de optimismo respecto del futuro. “Se vienen tiempos de cambio, soplan vientos de esperanza, se ha desatado una energía creadora valiosa, digna de estímulo en América latina. Nos estamos despertando de una larga fiesta colonial.” Luego de asegurar que siempre “nos han entrenado para la impotencia, para convencernos de que no podemos”, hay en el presente “una recuperación de la dignidad colectiva” que “es difícil de ver desde afuera, porque los países dominantes tiene la mala costumbre de despreciar a los dominados y como los desprecian, los ignoran”.

Afirmó que eso sucede cuando los países dominados “quieren liberarse de esas ataduras que no son sólo económicas o políticas, sino también culturales, porque esa impotencia es herencia colonial”. Dijo que es necesario “recuperar una visión horizontal, la diferencia entre la solidaridad y la caridad. La caridad es vertical, por lo tanto es humillante. Un viejo proverbio africano dice que la mano que da está por encima de la que recibe”. En cambio, “la mirada horizontal es de igual a igual, nos enseña a respetar realidades diferentes y nos permite verlas en sus diversidades”.

Galeano habló también de Internet. Dijo que “nació al servicio de la muerte, fue articulada por el Pentágono para coordinar operaciones militares a escala global y después se fue convirtiendo en otra cosa. Contra la expectativa de sus papás, la criatura creció por su cuenta. Resulta que ahora ha abierto espacios de repercusión para voces que antes sonaban como campanas de palo. Eso ha sido muy interesante y lo reconozco, contra todos mis prejuicios”. El escritor dio varias charlas, firmó libros y asistió a la marcha contra el golpe del 24 de marzo de 1976.

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lunes, marzo 07, 2011

“A Vargas Llosa no hay que hacerle el favor de atacarlo ni de tirarle huevos podridos” Eduardo Galeano


Entrevista a Eduardo Galeano

6 de Marzo de 2011
Diario Tiempo

Por Tomás Forster

El escritor uruguayo opina sobre la polémica que surgió con el Premio Nobel de Literatura, analiza el surgimiento del kirchnerismo en la Argentina y critica la decisión de “Pepe” Mujica de seguir instalando pasteras en Uruguay.

A partir de las primeras décadas del siglo XIX, Occidente comenzó a engendrar uno de los parásitos indisolubles del capitalismo contemporáneo: la burocracia. La literatura rusa de esa centuria, con Nikolái Gógol y Fiódor Dostoievski como referentes esenciales, puso en el centro de la escena a ese hombre aparentemente anónimo, apático y gris que era el empleado administrativo. Pero fue, posteriormente, en la obra de Franz Kafka, cuando lo burocrático apareció como un elemento omnipresente, capaz de atravesar todas las esferas de la vida social. A los tres escritores, la historia del siglo XX les daría la razón con creces. Los tres, sin dejar de estar condicionados por las complejidades de las distintas épocas que transitaron, fueron capaces de desentrañar uno de los rasgos más trágicos e inevitables de la era moderna.

Sin que sus reflexiones apuntaran directamente a un horizonte político, vislumbraron el sombrío desenlace que le esperaba a la humanidad a lo largo del siglo XX. El poder burocrático, el saber técnico-racional que le otorgó razón de ser no sólo se puso al servicio de dos guerras mundiales, sino que desfiguró a revoluciones que emergieron llenas de potencialidad creadora.

Pasada una década del siglo XXI, un escritor nacido en orillas alejadas y sureñas, de importancia ineludible para los pueblos que luchan y no se resignan, resiste a esa forma de vida desapasionada y gélida. Lejos de sentir indiferencia por el orden desigual que impone el sistema, en su faceta neoliberal actual, alguna vez Eduardo Galeano expresó que “al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.

Caminante incansable a través de diversos géneros literarios, constructor de frases que se arraigaron en el imaginario militante, geólogo de la memoria olvidada de un continente debajo de capas cimentadas durante 500 años de opresión, Galeano mantiene una frescura y una sensibilidad extraordinarias. Llano y fraterno, simple y hondo, a la vez, de hablar pausado como buen oriental, el autor de El libro de los abrazos se entregó a una entrevista a fondo con Tiempo Argentino. Sin perder de vista el rumbo, se embarcó en un viaje con varias escalas: su relación con la escritura, la infancia, el exilio, la vida en Montevideo, la polémica que disparó la presencia del premio Nobel en la inauguración de la Feria del Libro, la actualidad política que vive Latinoamérica, los sucesos que conmueven a Medio Oriente y al Magreb e, incluso, motivado por su amor a la redonda, habló sobre el fútbol uruguayo, jugó para el lado de los que defienden la técnica y la fantasía, y les tiró un caño a los que sólo piensan en ganar a cualquier precio.

–En varias ocasiones afirmaste tener siempre el mismo pánico a la hoja en blanco, que escribir te cuesta tanto como la primera vez, ¿ese rasgo explica la vitalidad que mantiene tu escritura?

–Así parece. Siento el mismo pánico de la primera vez. Es la prueba de que no me jubilé ni me burocraticé. En el momento de ponerme a escribir me tiemblan las rodillas, transpiro y se me seca la boca como la primera vez. Es como no perder las ganas de hacer el amor e, incluso, sentir como sí fuera la primera vez. Al margen del paso del tiempo, de los muchos libros que escribí, cada página en blanco siempre va a ser la primera página, la primera vez, y así logro que mi escritura le escape a la rutina.

–¿Cuál es el recuerdo del botija que fuiste?

–Tuve una infancia muy mística. Tenía metida la certeza de una especie de deber espiritual. Estaba muy influenciado por la educación católica que recibí. Pero ya de adolescente tomé nota de que lo mío era el pecado (risas). También, como todos los uruguayos, quise ser jugador de fútbol pero era un patadura sin redención. Y ahí me quedé navegando sin agua, hasta que empecé a tratar de dibujar y escribir. Lo primero que publiqué fueron caricaturas políticas, a los 14 años, en el semanario socialista El Sol. Pero por ese lado no prosperaba mucho la cosa y empecé a escribir y a sentir ese pánico a la hoja en blanco que me persigue hasta hoy en día…

–¿Qué es lo que perduró de aquel niño y de aquella formación inicial en tu relación adulta con la escritura?

–Supongo que uno es la suma de todas esas búsquedas, que uno anda en la vida dando palos de ciego, hasta que encuentra algo que lo envuelve y lo apasiona. Lo que más me ha marcado son las ganas que tuve y sigo teniendo de pintar y dibujar. Eso lo pude resolver porque pinto escribiendo. Así sea narrar un hecho que ocurrió, una sensación o una idea, tengo que cerrar los ojos y verla como imagen. Si no consigo convertirla en imagen, no logro escribir sobre ella.

–¿Cuáles son los ejes y elementos más esenciales de tu obra?

–Ante todo, la libertad. Nunca me obligué a escribir nada, escribía y sigo escribiendo lo que voy sintiendo. Las pocas veces que cometí el imperdonable pecado de obligar a la mano a escribir lo que la conciencia dicta, nunca me sentí bien. El resultado no era espontáneo ni verdadero. Con los años fui adquiriendo ese derecho a escribir lo que siento de veras, y también la posibilidad material de hacerlo, porque tengo la suerte, el privilegio en este mundo, de que mi vocación coincide con mi trabajo. Vivo de lo que escribo. La mayoría de la gente vive a contracorazón, en actividades que no tienen nada que ver con lo que quisieran hacer.

–¿Cómo vas desarrollando el proceso de la escritura?

–Cada texto minúsculo, chiquito, de esos que me gustan escribir a mí, es el resultado de muchas tentativas. Escribo tachando. Eso me lo enseñó Juan Rulfo. El escritor admirado y el amigo fraterno. Nos conocimos hace muchos años, entre largas caminatas, charlas y silencios. Rulfo me mostraba los lápices que tienen la goma de borrar atrás y el grafo del otro lado, y señalando el culo del lápiz me decía: “Se escribe con este lado, y señalaba la goma, más que con este, y señalaba el grafo.” Luego, fui descubriendo un estilo propio. Construyo mosaicos en baldositas pequeñas, de diversos colores, que van armando una historia grande cuando se juntan entre ellas. 

–¿Estás preparando un nuevo libro?

–Sí, escribo sin cesar porque es lo único que sé hacer. Pero soy muy lento, como las vacas uruguayas que son de parición lenta. Cada libro me lleva cuatro años, cinco, a veces más. Y no me gusta hablar de lo que escribo, porque después pierdo las ganas de escribir y de contar historias sí las cuento demasiadas veces.

–¿Qué significó el exilio en tu vida?

–El exilio nació como una penitencia y terminó como una etapa de creación muy importante. “Gracias” a la dictadura militar de mi país pude escribir la trilogía Memoria del fuego. Los milicos fueron casi los coautores, porque me obligaron a desprenderme de mis ocupaciones diarias. Ocurre que cuando uno está tan enganchado en las urgencias de la tarea cotidiana y, en aquel entonces yo estaba muy ocupado por el oficio periodístico y por tareas militantes, cuesta encontrar los huecos para la escritura más libre. Y el exilio me permitió armar ese rompecabezas de la historia americana que es Memoria…

–¿Por qué volviste a elegir a Montevideo como tu lugar en el mundo?

–Me gusta vivir en Montevideo. Es la ciudad donde nací, aunque no es por eso porque nadie te pregunta donde querés nacer. Pero, en verdad, elegiría una y otra vez a mi ciudad porque se puede respirar y caminar, dos derechos que no existen en otras ciudades importantes.

–Grandes escritores, de diversas ideologías, lograron que sus prejuicios, su mirada individual del mundo e, incluso, su posición política se vieran superados por la profundidad y amplitud de su obra. En el caso de la llamada literatura comprometida, ¿cómo lograr que la palabra no quede aprisionada por la realidad inmediata?

–Yo hago literatura comprometida, es lo mío. Me siento muy comprometido con el oficio literario que, para mí, es un oficio solidario. El peligro está siempre en el discurso de cotillón, en convertir lo que uno escribe en una pancarta y eso es completamente inútil, porque uno terminaría escribiendo mensajes para los convencidos. Y nada más que eso. La literatura que llega realmente es la que transmite misterio, electricidad de vida, y las ideas están adentro pero no se tienen que notar de un modo implícito. Por eso siempre digo que trato de plasmar una literatura senti-pensante. Mi lenguaje quiere ser capaz de unir a la razón y el corazón porque la literatura, cuando es nada más que pensante, corre el riesgo de ser frígida, y cuando es sólo sentimental, corre el riesgo de volverse cursi.

–En los últimos días se desató una polémica, en el ámbito intelectual y cultural nacional, acerca de la presencia de Mario Vargas Llosa en la inauguración de la Feria del Libro de Buenos Aires, ¿cuál es tu mirada al respecto?

–Creo que, en todos los planos de la vida, las prohibiciones prestigian lo que prohíben. A este señor no hay que hacerle el favor de atacarlo ni de tirarle huevos podridos porque, probablemente, es lo que más le conviene. La mejor publicidad que puede tener algo o alguien, un producto o una persona, lo que sea, es la prohibición. Los ejemplos históricos abundan. La ley seca fue el origen de la fortuna de Al Capone. Recuerdo, en mi caso, lo que paso con Las venas abiertas de América Latina. Apenas se publicó, nadie le hizo caso, ni mi familia lo leyó (risas). Hasta que las dictaduras militares lo prohibieron y, a partir de ese momento, súbitamente el libro empezó a ser interesante, y eso ocurrió como un año y pico luego de salir la primera edición.

–En esta última década, en esta parte del mundo surgieron varias experiencias políticas novedosas y transformadoras. ¿Cómo creés que se insertó, en esta época, la Argentina gobernada por el kirchnerismo?

–Es parte de una ola existente que me parece muy positiva. Por suerte, esto está ocurriendo en muchos lugares de la región. Hay una energía de cambio que está dando resultado, con las formas y realidades propias de cada país.

–¿Y por dónde pasan las posibilidades de cambio estructural para Latinoamérica?

–Hay que recordar que el país más independiente, del siglo XIX, fue el Paraguay de los López, aniquilado por no estar atado a la banca británica, sin depender de esos préstamos que estrangulaban la libertad. Fue el primer país que tuvo un desarrollo hacia dentro, no orientado al mercado mundial dominado por el imperio de turno. Este es un momento muy importante, porque después de aquellos años, se está recuperando progresivamente esa tradición de dignidad. Hay numerosos signos de que este es el camino para seguir avanzando. Hay que decir, también, que el patriotismo parece un privilegio de los países ricos, que predican el librecambismo para afuera pero son ultraproteccionistas puertas adentro. Cada vez que empezamos a preocuparnos por nosotros mismos, a defendernos, nos acusan de populistas, demagogos, porque buscan desgastar estos procesos políticos.

–¿Cuál es tu balance de lo que viene siendo la presidencia de Pepe Mujica en Uruguay?

–El balance es positivo, sin duda. Pero Uruguay está teniendo la contradicción que más me preocupa y que se encuentra en todos estos gobiernos con ganas de cambiar la Historia. Es la contradicción entre búsqueda de más justicia social y la causa ecológica. Les cuesta reconocer que los derechos de la naturaleza y los Derechos Humanos son dos nombres de la misma dignidad. Entonces, uno se encuentra con gobiernos que están aliviando la pobreza pero, por otro lado, siguen incurriendo en el tradicional pecado latinoamericano de entregar sus recursos a cambio de nada. En Uruguay, el gobierno de izquierda sigue recibiendo, como si emanaran del cielo, a las plantas de celulosa que arrasan la tierra, que envenenan el aire y te secan el agua. Eso es pan para hoy y hambre para mañana. Es algo que debe cambiarse en toda la región. Por suerte, ahora, países como Bolivia y Ecuador establecieron constitucionalmente que la naturaleza tiene derechos.

–¿Cómo analizás lo que está ocurriendo en Medio Oriente y en el norte de África actualmente? ¿Cuál es la responsabilidad de Occidente en esos acontecimientos?

–Es una sorpresa muy estimulante. Me parece estupendo ese reguero de fuego tan contagioso, que no hay quien lo pare. Nació de la paliza que recibió un vendedor ambulante de frutas y verduras en las calles de Túnez y se convirtió en un fuego popular que está quemando las estructuras de poder de un mundo muy despótico, enemigo de la libertad. Es un incendio emancipador que lleva adelante la gente que se hartó de ser nadie. Es una manera de decir que tienen derechos, que existen y que quieren terminar con esos regímenes absolutistas, absurdos. Dictaduras mimadas por los Estados Unidos y Europa por su riqueza petrolera.

–¿Cuáles son los mayores desafíos que atraviesa la izquierda contemporánea?

–La izquierda debe revitalizarse en la diversidad. Dejar atrás definitivamente los dogmas, la verdad única, los fundamentalismos y abrirse a la diversidad de la realidad. En eso me parece que se avanzó mucho. Se diluyeron ideas ridículas como aquella que sostenía que las mujeres se iban a liberar automáticamente cuando la clase obrera tomara el poder. Es una idea que ya no defiende nadie porque está claro que las mujeres se defienden por su cuenta. Otro dogma insostenible era el que profesaba que la única respuesta ante la omnipotencia del mercado era la omnipotencia del Estado. Esto derivó en la burocratización total de esos países. Por suerte, la Historia no dice adiós, dice hasta luego, y las experiencias resucitan y se transfiguran.

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martes, octubre 26, 2010

"El mundo entero está sometido a una dictadura del miedo"

Eduardo Galeano charló con periodistas tucumanos en la librería El Griego. Un análisis contundente de la realidad latinoamericana . 
Entrevista por Chipi Merino.

Es un hecho innegable que a lo largo de la carrera de un periodista serán mayoría las veces en las que éste se topará con la difícil tarea de estructurar una noticia, un relato o una entrevista que poco y nada tienen de sustancial en su contenido. Menuda labor la de contarle al lector sobre un relato carente de ideas o, en el mejor de los casos, escueto en su atractivo. Pero la supremacía de malos tragos en la labor no quita el placer de ser testigo de presencias y relatos periodísticos que por escasos no dejan de ser superlativos.

Este lunes 25 de octubre los periodistas tucumanos tuvimos la oportunidad de debatir, cuestionar, pero sobre todo, escuchar a quien es quizás una de las plumas mas sensatas que ha dado la literatura sudamericana en el siglo XX. Eduardo Germán María Hughes Galeano, tres nombres acompañados de dos apellidos que conforman la identidad del autor de obras literarias que han redefinido la noción del "Ser" latinoamericano. El autor, galardonado este 2010 con el prestigioso premio Stig Dagerman, llegó a nuestra provincia y charló con cronistas-admiradores en ese recinto de la cultura local que es la librearía El Griego (Muñecas 287).

Siendo Galeano el entrevistado la primera inquisitoria se imponía por peso propio:

-Eduardo, ¿que recorridos cree usted que está haciendo América Latina en estos momentos?

-Galeano: Es muy difícil definir los recorridos, que afortunadamente son diversos. Se escapan de las definiciones, de las etiquetas. Tenemos la suerte de habitar tierras muy diversas, y algunos creen que es un defecto, pero para mi es la mejor de las virtudes. Estas tierras contienen muchos mundos, eso hace que seamos capaces de abrir caminos sorprendentes. Se equivocan quienes nos miran desde afuera para simplificar el trabajo; resulta que aparecen profesores de la democracia desde otros mundos y nos dicen lo que tenemos que hacer para seguir el recto camino que nos conduce a la perdición total.

Y aquí queda de manifiesto el por qué del primer párrafo de esta reseña de la conferencia de Galeano. En una  respuesta a una pregunta compleja uno puede apreciar que más que una conferencia, uno está siendo testigo de un curso acelerado sobre nuestra realidad.

-¿Cual cree usted que es el principal problema de América latina?

Galeano: Es el que siempre tuvo, no es muy original la enfermedad. Yo soy un conversador con la realidad, no un analista. Soy un curioso, me gusta verla desde el lado rara veces visto. Es un tiemppo que pasé en las minas bolivianas aprendí mucho. Estaba en una asamblea de mineros en Cayagua, eran todos hombres como de costumbre y se alzó una mujer e hizo una pregunta "¿cual es nuestro enewmigo principal?" , y surgieron diversas respuestas y ella muy serena dijo, "YO QUIERO DECIRLES ESTO, NUESTRO PRINCIPAL ENEMIGO ES EL MIEDO Y LO LLEVAMOS ADENTRO", y está mujer tiene razón. El mundo entero esta sometido a una dictadura del miedo. Miedo de recordar, de ser, de vivir de cambiar, nuestro principal enemigo es el miedo.

Miedo. Uno se apodera de este concepto y analiza como la idea de una minera boliviana, caló hondo en Galeano y nos sacudió por dentro a los presentes en la conferencia.

-Muchas veces al referirse a los juegos de poder que aplican los grandes medios de comunicación usted emplea la frase "Nos mean y los diarios dicen que llueve", ¿que tan vigente cree que está esa frase actualmente?.

Galeano: Esa frase pertenece a un grafiti que vi en una pared de una calle de Buenos Aires, y las paredes son la imprenta de los pobres, y a mi me gusta leer las paredes. En la actualidad la frase define a la perfeccion la situación del lector común de los grandes medios. Hoy los medios intencionalmente confunden una cosa con otra, porque una cosa es ser llovido y otra es ser meado.

Por momentos uno se ve superado ante la simpleza de este hombre para expresar aquello que uno ve pero demora eternidades en comprender. Salen respuestas que nos llegan en forma de verdades, y uno agradece el momento en el que optó por este oficio.

-Actualmente en América latina ¿hay sólo dos posiciones? 

Galeano: No, las posiciones son múltiples, son diversas. Si hay dos posiciones hay una mentira. La realidad es multiple, lo mejor que el mundo tiene está en la cantidad que el mundo contiene. Los debates deben ser múltiples también. El gran desafío para el siglo XXI es que se reunan la justicia y la libertad, que fueron divorciadas durante el siglo XX. Para que eso sea posible es necesario reunir las muchas voces de la justicia y las voces de la libertad, condenadas a vivir a parte.

Me llamo a silencio mental. Sería una falta de respeto querer analizar lo que este señor dijo. Contundencia inapelable.

-¿Quienes considera usted que no están en "la foto" de la Argentina actual?

Galeano: Muchisimos, la mayoría por supuesto. Mi libro "Espejos", por ejemplo, intenta contar la historia, un libro muy modesto, pretende contar la historia de la humanidad, casi nada. Esto quiero hacerlo a través de historias. El mundo esta hecho mas de historias que de átomos. Y son las historias despreciadas por la versión oficial aquellas que cuentan la mejor historia de la humanidad. El problema no es que alguien no tenga voz, el problema es que les tapan la boca. Aqui se practica la libertad para quien puede contarla.

Se va Galeano, entre miradas de periodistas que han sido testigos de una de las exposiciones mas contundentes sobre cuestiones fundamentales de nuestra América latina. Uno mira a su alrededor y busca como cerrar el relato sobre lo aprendido, porque creamé amigo lector que uno fue testigo de una clase magistral. 

Un último sorbo del café que acompaña mi proceso de redacción me otorga la lucidez necesaria para entender que no soy yo quien debe cerrar esta reseña, es en todo caso éste hombre un poco taciturno y otro tanto rebelde quien debe presentarse en este relato una vez más para cerrar lo que ha sido un día particular en la historia de Tucumán, ya que este lunes nos contaron en nuestra tierra por que siguen abiertas las venas de América Latina.


¿Hasta cuándo los países latinoamericanos seguiremos aceptando las órdenes del mercado como si fueran una fatalidad del destino? ¿Hasta cuándo seguiremos implorando limosnas, a los codazos, en la cola de los suplicantes? ¿Hasta cuándo seguirá cada país apostando al sálvese quien pueda? ¿Cuándo terminaremos de convencernos de que la indignidad no paga? ¿Por qué no formamos un frente común para defender nuestros precios, si de sobra sabemos que se nos divide para reinar? ¿Por qué no hacemos frente, juntos, a la deuda usurera? ¿Qué poder tendría la soga si no encontrara pescuezo?

Eduardo Galeano.

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2010::

viernes, diciembre 25, 2009

Galeano: "Aún tenemos capacidad de locura"

Para Eduardo Galeano, la vida es una caja de sorpresas. Y aunque esté acostumbrado a ellas, quizás le hayan sorprendido la cantidad y variedad de interrogantes que los lectores de BBC Mundo le plantearon. 

Con qué sueña, para quién escribe, si es optimista o pesimista, si toma mate o fuma, qué piensa de la izquierda actual, qué opina del Premio Nobel a Barack Obama y si habrá una segunda parte de “Las venas abiertas de América Latina”. Con franqueza, Galeano respondió a estas y otras muchas preguntas personales e íntimas.
En sus respuestas es posible conocer un poco más al hombre y al escritor que durante más de 40 años ha hecho reflexionar a millones de personas sobre el estado del mundo.
“Escribo para quienes no pueden leerme, porque los libros están tan caros que de aquí a poco se venderán en las joyerías”, dijo con su habitual tono crítico.
El autor uruguayo se disculpó por no haber podido responder a más preguntas por motivos de tiempo. Sin embargo, hay mucho para leer y para descubrir sobre su pensamiento y su forma de ver la vida.

Del buen fútbol


¿Cuáles son los ingredientes que usa en su vida para mantener el entusiasmo y la felicidad? Deberíamos embotellarlos y distribuirlos, eso sí, sin patente. Esther, Zaragoza, España
Embotellarlos, no puedo, porque se evaporan fácil. Lo que tienen de bueno es que regresan siempre, aunque a veces parece que se fueron para siempre. Regresan no sé por qué. Supongo que por gentileza de Dios o del Diablo.
Escribo para quienes no pueden leerme, porque los libros están tan caros que de aquí a poco se venderán en las joyerías.
¿Para quién escribe? ¿Es posible pensar- al decir de Umberto Eco- en un lector modelo? Bettina Casale Cervini, Buenos Aires, Argentina
Escribo para los amigos que todavía no conozco. Los que conozco ya están hartos de escucharme.

Le cuento que no tengo dinero para comprar libros y tampoco hay librerías en donde los vendan. Por eso no sé que preguntarle. Sólo se me ocurre: ¿qué siente de tanto escribir y escribir, cuando al final el mundo sigue más o menos igual o peor? Jesús, Huancayo, Perú
La verdad, ni yo me entiendo. Escribo para quienes no pueden leerme, porque los libros están tan caros que de aquí a poco se venderán en las joyerías. Pero eso sí, créame, las palabras viajan caminos misteriosos, y andan por donde ellas quieren, sin pedir permiso.

¿De qué equipo(s) de fútbol es hincha? (En Uruguay y en el mundo) Camilo Rueda, Bogotá, Colombia
Todavía soy hincha de Nacional, aquí en el Uruguay, el club de mis amores desde mi más tierna infancia, pero sobre todo soy hincha del buen fútbol, y cuando ese milagro ocurre, lo agradezco sin mirar el color de la camiseta. Y si el buen fútbol proviene de un club chiquito, casi desconocido, pues mucho mejor todavía.

La vida según Galeano

En alguna parte dijiste que te caes y te levantas varias veces al día. Yo, en cambio, no sé como levantarme cuando tropiezo. ¿Cómo lo haces? Alejandro, Quito, Ecuador
Te parecerá una tontería, pero de veras te juro que pienso: Si me caí, es porque estaba caminando. Y caminar vale la pena, aunque te caigas. Yo soy caminante, a la orilla del río que llamamos mar, aquí en Montevideo, camino horas de horas, y las palabras caminan dentro mio y conmigo. A veces se van, y me cuesta seguir solo, sin ellas.
Eduardo Galeano en la calle. Foto: Bernardo Pérez, 2008


¿Qué es la vida para usted, en una sola palabra? Rene Ramos, Lima, Perú
En cuatro palabras, no en una: Una caja de sorpresas.

¿Con que sueña? ¿Tiene un sueño recurrente? Rita Corbo, Montevideo, Uruguay
Mis sueños son de una mediocridad inconfesable. Los que más se repiten son los más estúpidos, pierdo un avión, discuto con un burócrata, cosas así. ¿Qué feo, no? Me consuelo recordando aquellos versos de Pedro Salinas que dicen que “los sueños son verdaderos sueños cuando se desensueñan, y en materia mortal encarnan”.

¿Escribís tomando mate? Camilo Melgar, Ciudad de Guatemala, Guatemala y Viena, Austria
No, ya no tomo mate. Tuve que dejar, hace años, como he dejado también el cigarrillo, que tanto me acompañó durante tanto tiempo. Ahora escribo con cerveza, o algún otro trago. Y mientras escribo, hablo solo, en voz alta. Quien me ve de lejos cree que soy un borracho perdido. Perdido soy, quizá, no sé; pero borracho no. Me gusta beber y por eso no me emborracho: el trago exige que no le falten el respeto.


¿Por qué la gente sigue creyendo aún en Dios? ¿Consideras que esta creencia retrasa al ser humano? Pedro Freire Alvarado, Guayaquil, Ecuador
Dios es el nombre que damos a la fe, y por eso es múltiple, aunque muchos crean que la diversidad de la fe es una herejía digna de castigo.

Política, globalización y América Latina

¿Qué opina del Premio Nobel recibido por Barack Obama? ¿Cómo se justifica recibir ese Premio? Martín, Gálvez, Argentina
Me pareció un chiste de mal gusto. Pero nada tiene de raro, teniendo en cuenta que hace un siglo el Premio Nóbel de la Paz fue concedido a Teddy Roosevelt, un enamorado de la guerra, que hasta escribió un libro proponiendo la guerra como remedio de la cobardía y la debilidad de los machos en el mundo.
Yo no creo en los optimistas full-time. Esos son farsantes o ciegos.
Nací en Estados Unidos de un padre uruguayo y una madre americana quien nació en Turquía. Entonces, sin duda, soy un producto de globalismo. ¿Qué piensas de nacionalismo y patriotismo? ¿Son buenos o crean más problemas? ¿Son partes inseparables de la identidad? Raúl Guizzo, Ft. Lauderdale, EE.UU.
Antes de que se inventara esa horrible palabra, globalización, que designa a la dictadura universal del dinero, existía otra, linda, generosa, la palabra internacionalismo. Yo la sigo prefiriendo. Para mí, sigue significando algo así como que podemos ser compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa ni del tiempo.

Nuestra América toda, ¿tiene posibilidades de sanar? María Gloria González Sánchez, Venezuela
Claro que sí. Tan enferma no está, si se compara. Todavía tenemos, por ejemplo, capacidad de locura, que es el síntoma infalible de la buena salud.

El mundo ¿al revés?

Me gustaría saber como ve usted este siglo veintiuno ¿con pesimismo? ¿Con optimismo? Javier, Brisbane, Australia
Yo no creo en los optimistas full-time. Esos son farsantes o ciegos. Yo soy optimista y pesimista también, según la hora y el día, creo y descreo, celebro y lamento este tiempo nuestro y este mundo que nos ha tocado. Cada tiempo tiene su contratiempo, es verdad, pero también es verdad que cada cara contiene su contracara. La contradicción es el motor de la vida: de la vida humana y de todas las otras vidas.
Asumir eso me ayuda a no arrepentirme de mis tristezas, de mis bajones, de mis malas músicas: ellas son partes inseparables de mí.
No tengo más talento que el que proviene de la experiencia: el mucho trabajo que cada día me tomo persiguiendo palabras que huyen.
¿Cómo ve el mundo y el estado de la sociedad actual? ¿Cree usted que puede llegar a ponerse de pie el mundo al revés? ¿Qué cree que hace falta para que se produzca un cambio trascendental en cada uno de los habitantes de este planeta? David Duarte, Bogotá, Colombia
No sé, no creo en las fórmulas mágicas. Simplemente sé, por experiencia, que vale la pena que la gente se una para pelear juntos por las cosas en las que vale la pena creer. De a uno, solitos, poco o nada podemos hacer. Y más, te digo: no hay que desalentarse tan fácilmente. Si las cosas no salen como uno quisiera, bueno, hay que aprender el arte de la paciencia, hay que aceptar que la realidad cambia al ritmo que ella quiere, y no al que uno decide que ella debe cambiar. “Si la realidad no me obedece, no me merece”, dicen, o al menos creen, algunos intelectuales. Yo no.

¿Qué hacer ante la desazón y la impotencia después de leer sus escritos? ¿Qué soluciones usted plantea a la dominación y explotación que hemos sufrido desde siempre? Alexandra, Colombia
Yo no vendo recetas de la felicidad, y te recomiendo que no creas en los bandidos que las venden. Tampoco creo en los dogmáticos religiosos o políticos que venden certezas. Para mí, las únicas certezas dignas de fe son las que desayunan dudas cada mañana.

Si hoy entrara en una máquina del tiempo, y ésta lo llevara cien años hacia el futuro, ¿qué cree que encontraría al salir de ella? Manuel Burgos, Albuquerque, EE.UU.
No tengo la menor idea, ni quiero tenerla. Cada vez que una gitana se me acerca, y me atrapa la mano para leerme el futuro, le pido que por favor no cometa esa crueldad. Lo mejor que tiene el futuro es que tiene mucho misterio.

La izquierda de Galeano

¿Qué es para usted la izquierda? Acaso esa dicotomía de izquierda versus derecha no caducó en la década del 70? ¿Hasta cuándo el mal de muchos será culpa de unos pocos “malvados”? ¿Hasta cuándo seguirá vendiendo la victimización cómo táctica para la transformación social? Jairo Zabala, Caracas
La culpa es de todos, nos dicen los culpables de que las relaciones humanas se hayan envenenado y los culpables de que nos estemos quedando sin planeta. Razón tenía doña Concepción Arenal, mujer luminosa, que se recibió de abogada disfrazada de hombre, con doble corsé, y tuvo el coraje de decir lo que los hombres decían, allá por los mediados del siglo XIX: “Si la culpa es de todos, es de nadie. Quien generaliza, absuelve”.
Uno sobrevive en los demás: en la memoria y en los actos de los demás.
Estoy de acuerdo con todos los males del capitalismo que el distinguido escritor desvela, pero, ¿qué hay de los males del socialismo? ¿Cuál sería la mejor vía para un desarrollo más humano? Liliana Lainfiesta, Guatemala
El siglo XX divorció la justicia y la libertad. La mitad del mundo sacrificó la justicia en nombre de la libertad, y la otra mitad sacrificó la libertad en nombre de la justicia. Esa fue la tragedia del siglo pasado. El desafío del siglo presente consiste, creo, en unir a esas hermanas siamesas que han sido obligadas a vivir separadas. La justicia y la libertad quieren vivir bien pegaditas.

¿Como hacer que el mundo entienda la diferencia entre la verdadera izquierda identificada con el pueblo, de la demagoga, como la burocracia soviética o cubana? Hugo Sosa Ferreyra, Playa del Carmen, México
Cada cual lo entiende a su modo y manera, y a su modo y manera actúa. Yo soy muy respetuoso de las ideas y de las vidas de los demás.
¿No cree usted que las palabras “pobre” y “gratis” han creado una mentalidad resignada en las gentes deprimidas puesto que, por esperar todo gratis de “papá gobierno” hacen muy poco o nada por superar sus condiciones de vida y prefieren seguir viviendo en la pobreza? Ricardo Miranda, Montreal, Canadá
La caridad puede producir, a veces, algo de eso. La caridad es vertical, da limosnas, siembra malas costumbres, como la holgazanería. Además, es humillante. Como dice un proverbio africano, la mano que da está siempre arriba de la mano que recibe. Pero las relaciones de solidaridad, que son horizontales, generan respuestas completamente diferentes.

Galeano, el escritor

Siempre me pregunté cómo hace para encontrar combinaciones tan felices de palabras, palabras que uno escuchó (y escribió) cientos de veces, y que cuando usted las junta parecen un idioma nuevo. Alejandra, Rosario, Argentina
Gracias mil por el piropo. Sólo puedo decirte que ninguna hada visitó mi cuna. No tengo más talento que el que proviene de la experiencia: el mucho trabajo que cada día me tomo persiguiendo palabras que huyen.

A casi 40 años de “Las Venas Abiertas de América Latina”, ¿ha pensado en escribir una segunda parte? Oscar González, Campeche, México
En realidad, todos escribimos un solo libro, que va cambiando y se va multiplicando a medida que la vida vive y el escritor escribe. Para mí, “Las venas” fue un puerto de partida, no un puerto de llegada. Desde ahí, creo, multipliqué mi visión del mundo.

¿Qué opinión le merece el libro “Manual del perfecto idiota latinoamericano” y su intento por refutar lo expuesto por usted en “Las venas abiertas de Ámerica Latina”? Juan Francisco De León, Tepoztlán, México
No tengo opinión, pero sólo puedo desear lo mejor a los autores de ese libro: que dentro de cuarenta años, su obra esté tan viva que otros autores escriban un libro para atacarla.

A lo largo de estos últimos años, ¿ha visto usted alguien (o un colectivo) que le siga la posta, que de algún modo continúe una obra como la suya? Ray Edson Hurtado Romero, Cochabamba, Bolivia
Somos todos gotitas de algún río, brisas de un viento que no acaba cuando la propia vida acaba, pedacitos nomás, momentitos apenas, y no más que eso: no creo en otra inmortalidad más que en esa. Uno sobrevive en los demás: en la memoria y en los actos de los demás. Y uno no conoce a esos anónimos autores de la continuidad más allá de la muerte.

Una sola mirada, diferentes visiones.

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

jueves, octubre 22, 2009

Eduardo Galeano: Palabras para las vísperas

Foto: Robi

Falta muy poquito para que el pueblo uruguayo elija nuevo gobierno. Al mismo tiempo, en las mismas urnas, se somete a plebiscito la posibilidad de liberarnos de dos palos metidos en la rueda de la democracia. Uno de esos palos es el que impide el voto por correo de los uruguayos que viven en el extranjero. La ley electoral, ciega de ceguera burocrática, confunde la identidad con el domicilio. Dime dónde vives y te diré quién eres.

Los uruguayos de la patria peregrina, en su mayoría jóvenes, no tienen derecho de voto si no pueden pagarse el pasaje. Nuestro país, país de viejos, no sólo castiga a los jóvenes negándoles trabajo y obligándolos al exilio, sino que además les niega el ejercicio del más elemental de los derechos democráticos. Nadie se va porque quiere. Los que se han ido, ¿son traidores? ¿Es traidor uno de cada cinco uruguayos? ¿Traidor o traicionado?

Ojalá los uruguayos acabemos de una vez con esta discriminación que nos mutila.

Y ojalá acabemos también con otra discriminación todavía peor, la ley de impunidad, Ley de caducidad de la pretensión punitiva del Estado, bautizada con ese nombre rocambolesco por los especialistas en el arte de no llamar a las cosas por su nombre.

La Corte Suprema de Justicia acaba de dictaminar que esa ley viola la Constitución. Desde mucho tiempo antes se sabía que también viola nuestra dignidad nacional y nuestra vocación democrática. Es una triste herencia de la dictadura militar, que nos ha condenado al pago de sus deudas y al olvido de sus crímenes.

Sin embargo, hace 20 años, esta ley infame fue confirmada por un plebiscito popular. Algunos de los impulsores de aquel plebiscito estamos reincidiendo ahora, y a mucha honra: perdimos, por muy poco pero perdimos, y no nos arrepentimos. Creemos que aquella derrota nuestra fue en gran medida dictada por el miedo, un bombardeo publicitario que identificaba a la justicia con la venganza y anunciaba el apocalipsis, larga sombra de la dictadura que no quería irse; y creemos que nuestro país ha demostrado, en estos primeros años de gobierno del Frente Amplio, que ya no es aquel país que el miedo paralizaba.

Eso creemos, digo, y ojalá no me equivoque.

Ojalá triunfe el sentido común. El sentido común nos dice que la impunidad estimula al delincuente. El golpe de Estado en Honduras no ha hecho más que confirmarlo. ¿Quién puede sorprenderse de que los militares hondureños hayan hecho lo que han venido haciendo desde hace muchos años, con el entrenamiento del Pentágono y el visto bueno de la Casa Blanca?

La lucha contra la impunidad, impunidad de los poderes y los poderitos, se está desarrollando en los cuatro puntos cardinales del mundo. Ojalá nosotros podamos contribuir a desenmascarar a los defensores de la impunidad, que hipócritamente ponen el grito en el cielo ante la inseguridad pública, aunque bien saben que los ladrones de gallinas y los navajeros de barrio son buenos alumnos de los banqueros y los generales recompensados por sus hazañas criminales.

Ojalá el próximo domingo confirme nuestra fe en una democracia sin coronitas, ni las coronitas del uniforme militar, ni las coronitas del dinero.

Ojalá podamos envolver esta ley en papel celofán, en un paquete bien atado, con moña y todo, para enviársela de regalo a Silvio Berlusconi. Este gran mago de la impunidad universal, que ha atravesado más de 60 procesos y no conoce la cárcel ni siquiera de visita, nos agradecerá el obsequio y seguramente sabrá encontrarle alguna utilidad.

Ojalá.
Lo único seguro es que pase lo que pase, la historia continuará, y continuará el incesante combate entre la libertad y el miedo.

Yo suelo invocar una palabra, una palabra mágica, una palabra abrepuertas, que es, quizá, la más universal de todas. Es la palabra abracadabra, que en hebreo antiguo significa: Envía tu fuego hasta el final. A modo de homenaje a todos los fuegos caminantes, que van abriendo puertas por los caminos del mundo, la repito ahora:

Caminantes de la justicia,

portadores del fuego sagrado,

¡abracadabra, compañeros!


(Versión del discurso pronunciado en el Obelisco de Montevideo, en el cierre de la campaña contra la ley de impunidad, la noche del 20 de octubre).

Escrito por: Eduardo Galeano

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

miércoles, octubre 07, 2009

“Las venas de América Latina todavía siguen abiertas”


JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid - 06/10/2009

Con cabeza de patricio romano y conciencia de tribuno de la plebe, Eduardo Galeano tiene siempre presente una frase de José Martí: “Todas las glorias del mundo caben en un grano de maíz”. Lo dice porque la semana pasada le dieron en Madrid la Medalla de oro del Círculo de Bellas Artes. “Es una alegría, claro. No practico la falsa humildad, pero tampoco me olvido de Martí y me digo: eh, tranquilo, despacito por las piedras”. Al día siguiente, además, recibió un premio de la ONG Save the Children.

A los 69 años, el escritor uruguayo es una piedra en el zapato de los vencedores de la historia, una especie de best seller furtivo de la izquierda. El año pasado, durante la gira española de presentación de su último libro, Espejos. Una historia casi universal (Siglo XXI), abarrotó cada salón de actos que pisó, llegando incluso a desbordar el Auditorio de Galicia, en Santiago de Compostela, con capacidad para 1.000 personas. El próximo día 14 cerrará esta nueva visita a España con una lectura de su obra en el Auditorio Marcelino Camacho de Comisiones Obreras, en Madrid.

Galeano ha conseguido levantar pasiones con libros sin género preciso, pero escritos con un estilo fragmentario y seco que él opone a “la tradición retórica del pecho inflado. Aprendí a disfrutar diciendo más con menos”, dice en su hotel madrileño de siempre, a un paso de la Puerta del Sol. Allí cuenta que su maestro, Juan Carlos Onetti, “que no daba consejos”, le dijo algo que no ha olvidado: “Como era bastante mentiroso, para dar prestigio a sus palabras solía decir que eran proverbios chinos. Un día me soltó: ‘Las únicas palabras dignas de existir son aquéllas mejores que el silencio”.

El autor de Días y noches de amor y guerra lleva años peleándose con el silencio. Ahora se pelea también con el miedo. Más que las elecciones presidenciales que se celebran en Uruguay el 25 de octubre, le interesan los dos plebiscitos que tendrán lugar ese día. Uno pretende derogar la ley que impide castigar a los militares de la dictadura: “El Estado no puede renunciar a hacer justicia porque la impunidad estimula el delito”. Hace 20 años se celebró un referéndum con igual objetivo. Y con mal resultado. “Lanzaron toneladas de bombas de miedo”, cuenta el escritor. “Se decía que si la ley se derogaba volvería la violencia, y la gente votó asustada”.

Aquel primer plebiscito de los años ochenta fue promovido por una comisión en la que, junto a Galeano estaba Mario Benedetti. Desde la muerte de éste, en mayo pasado, su amigo forma parte de la fundación que heredó el legado del poeta para promover la literatura joven: “Era un insólito caso de escritor generoso. El nuestro es un gremio egoísta que ocupa la jaula de los pavos reales. A cada uno le duele el éxito del otro. A Mario no”. Respecto a las reclamaciones del hermano de Be-nedetti, molesto con el testamento, Galeano es diplomático: “Eso está superado. De los líos de herencia no se salva nadie”.

El dinero mezclado con los líos lleva inevitablemente al fútbol, un asunto al que el escritor ha dedicado cientos de páginas, entre ellas, las que forman un clásico de la literatura deportiva: El fútbol a sol y sombra. ¿Es obsceno pagar millones de euros por un jugador? “El fútbol profesional es la industria de entretenimiento más importante del mundo. Además es un deporte que parece religión: la religión de todos los ateos. Lo que hay que tener claro es lo que decía Machado: ahora cualquier necio confunde valor y precio”.

Por otro lado, en el anecdotario diplomático internacional ha quedado grabado el hecho de que Hugo Chávez regalara a Obama el libro más popular (30 ediciones en inglés) del autor montevideano, Las venas abiertas de América Latina, un ensayo de 1971 que su propio autor describe como “una contrahistoria económica y política con fines de divulgación de datos desconocidos”. Y añade: “Lo que describía sigue siendo cierto. El sistema internacional de poder hace que la riqueza se siga alimentando de la pobreza ajena. Sí, las venas de América Latina todavía siguen abiertas”.

Galeano no cree que el presidente de Estados Unidos lo haya leído: “Lo dudo. Fue sólo un gesto. Además, la edición era en español”. La elección de Obama le pareció una victoria contra el racismo, pero le decepcionó que aumentara el presupuesto de Defensa: “Los políticos mejor intencionados terminan presos de una maquinaria que los devora”. ¿Y qué le parece su política hacia Latinoamérica? “Tiene buenas intenciones, pero hay problema de training. Los estadounidenses llevan siglo y medio fabricando dictaduras, y a la hora de entenderse con países democráticos, les cuesta. El desconcierto ante lo que ocurrió en Honduras es una muestra”.

El segundo plebiscito que espera al escritor al volver a casa busca otorgar el voto a los uruguayos que no viven allí, “¡una quinta parte de la población!”. Él mismo tuvo que exiliarse y sabe lo que es sobrevivir sin derechos: “No tenía documentos porque la dictadura me los negaba. Cuando vivía en Barcelona tenía que concurrir a la policía cada mes. Me hacían repetir los formularios y cambiar cien veces de ventanilla. Al final, en la casilla de la profesión yo ponía: escritor. Y entre paréntesis: de formularios”. Nadie se dio cuenta.


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viernes, octubre 02, 2009

El teatro del bien y el mal, por Eduardo Galeano.

El teatro del bien y el mal, por Eduardo Galeano.

El teatro del Bien y el Mal
Eduardo Galeano

27.Sep.09 :: LatinoAméricAhora
En la lucha del bien contra el mal, siempre es el pueblo quien pone los muertos. Los terroristas han matado a trabajadores de cincuenta países, en Nueva York y en Washington, en nombre del Bien contra el Mal. Y en nombre del Bien contra el Mal el presidente Bush jura venganza: ‘Vamos a eliminar el Mal de este mundo’, anuncia. ¿Eliminar el Mal? ¿Qué sería del Bien sin el Mal? No sólo los fanáticos religiosos necesitan enemigos para justificar su locura. También necesitan enemigos, para justificar su existencia, la industria de armamentos y el gigantesco aparato militar de Estados Unidos. Buenos y malos, malos y buenos: los actores cambian de máscaras, los héroes pasan a ser monstruos y los monstruos héroes, según exigen los que escriben el drama.

En la lucha del bien contra el mal, siempre es el pueblo quien pone los muertos.
Los terroristas han matado a trabajadores de cincuenta países, en Nueva York y en Washington, en nombre del Bien contra el Mal. Y en nombre del Bien contra el Mal el presidente Bush jura venganza: ‘Vamos a eliminar el Mal de este mundo’, anuncia.
¿Eliminar el Mal? ¿Qué sería del Bien sin el Mal? No sólo los fanáticos religiosos necesitan enemigos para justificar su locura. También necesitan enemigos, para justificar su existencia, la industria de armamentos y el gigantesco aparato militar de Estados Unidos. Buenos y malos, malos y buenos: los actores cambian de máscaras, los héroes pasan a ser monstruos y los monstruos héroes, según exigen los que escriben el drama.
Eso no tiene nada de nuevo. El científico alemán Werner von Braun fue malo cuando inventó los cohetes V-2, que Hitler descargó sobre Londres, pero se convirtió en bueno el día en que puso su talento al servicio de Estados Unidos. Stalin fue bueno durante la Segunda Guerra Mundial y malo después, cuando pasó a dirigir el Imperio del Mal. En los años de la guerra fría escribió John Steinbeck: «Quizá todo el mundo necesita rusos. Apuesto a que también en Rusia necesitan rusos. Quizá ellos los llaman americanos.» Después, los rusos se abuenaron. Ahora, también Putin dice: «El Mal debe ser castigado.»
Saddam Hussein era bueno, y buenas eran las armas químicas que empleó contra los iraníes y los kurdos. Después, se amaló. Ya se llamaba Satán Hussein cuando los Estados Unidos, que venían de invadir Panamá, invadieron Irak porque Irak había invadido Kuwait. Bush Padre tuvo a su cargo esta guerra contra el Mal. Con el espíritu humanitario y compasivo que caracteriza a su familia, mató a más de cien mil iraquíes, civiles en su gran mayoría.
Satán Hussein sigue estando donde estaba, pero este enemigo número uno de la humanidad ha caído a la categoría de enemigo número dos. El flagelo del mundo se llama ahora Osama Bin Laden. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) le había enseñado todo lo que sabe en materia de terrorismo: Bin Laden, amado y armado por el gobierno de Estados Unidos, era uno de los principales «guerreros de la libertad» contra el comunismo en Afganistán. Bush Padre ocupaba la vicepresidencia cuando el presidente Reagan dijo que estos héroes eran «el equivalente moral de los Padres Fundadores de América». Hollywood estaba de acuerdo con la Casa Blanca. “El desprecio por la voluntad popular es una de las muchas coincidencias entre el terrorismo de Estado y el terrorismo privado”. En estos tiempos, se filmó Rambo 3: los afganos musulmanes eran los buenos. Ahora son malos malísimos, en tiempos de Bush Hijo, trece años después.
Henry Kissinger fue de los primeros en reaccionar ante la reciente tragedia. «Tan culpable como los terroristas son quienes les brindan apoyo, financiación e inspiración», sentenció, con palabras que el presidente Bush repitió horas después.
Si eso es así, habría que empezar por bombardear a Kissinger. El resultaría culpable de muchos más crímenes que los cometidos por Bin Laden y por todos los terroristas que en el mundo son. Y en muchos más países: actuando al servicio de varios gobiernos estadunidenses, brindó «apoyo, financiación e inspiración» al terror de Estado en Indonesia, Camboya, Chipre, Irán, Africa del Sur, Bangladesh y en los países sudamericanos que sufrieron la guerra sucia del Plan Cóndor.
El 11 de septiembre de 1973, exactamente 28 años antes de los fuegos de ahora, había ardido el palacio presidencial en Chile. Kissinger había anticipado el epitafio de Salvador Allende y de la democracia chilena, al comentar el resultado de las elecciones: «No tenemos por qué aceptar que un país se haga marxista por la irresponsabilidad de su pueblo.»
El desprecio por la voluntad popular es una de las muchas coincidencias entre el terrorismo de Estado y el terrorismo privado. Por poner un ejemplo, la ETA, que mata gente en nombre de la independencia del País Vasco, dice a través de uno de sus voceros: «Los derechos no tienen nada que ver con mayorías y minorías.»
Mucho se parecen entre sí el terrorismo artesanal y el de alto nivel tecnológico, el de los fundamentalistas religiosos y el de los fundamentalistas del mercado, el de los desesperados y el de los poderosos, el de los locos sueltos y el de los profesionales de uniforme. Todos comparten el mismo desprecio por la vida humana: los asesinos de los cinco mil quinientos ciudadanos triturados bajo los escombros de las Torres Gemelas, que se desplomaron como castillos de arena seca, y los asesinos de los doscientos mil guatemaltecos, en su mayoría indígenas, que han sido exterminados sin que jamás la tele ni los diarios del mundo les prestaran la menor atención. Ellos, los guatemaltecos, no fueron sacrificados por ningún fanático musulmán, sino por los militares terroristas que recibieron «apoyo, financiación e inspiración» de los sucesivos gobiernos de Estados Unidos.
Todos los enamorados de la muerte coinciden también en su obsesión por reducir a términos militares las contradicciones sociales, culturales y nacionales. En nombre del Bien contra el Mal, en nombre de la Unica Verdad, todos resuelven todo matando primero y preguntando después. Y por ese camino, terminan alimentando al enemigo que combaten. Fueron las atrocidades de Sendero Luminoso las que en gran medida incubaron al presidente Fujimori, que con considerable apoyo popular implantó un régimen de terror y vendió el Perú a precio de banana. Fueron las atrocidades de Estados Unidos en Medio Oriente las que en gran medida incubaron la guerra santa del terrorismo de Alá.
Aunque ahora el líder de la Civilización esté exhortando a una nueva Cruzada, Alá es inocente de los crímenes que se cometen en su nombre. Al fin y al cabo, Dios no ordenó el holocausto nazi contra los fieles de Jehová, y no fue Jehová quien dictó la matanza de Sabra y Chatila ni quien mandó expulsar a los palestinos de su tierra. ¿Acaso Jehová, Alá y Dios a secas no son tres nombres de una misma divinidad?
Una tragedia de equívocos: ya no se sabe quién es quién. El humo de las explosiones forma parte de una mucho más enorme cortina de humo que nos impide ver. De venganza en venganza, los terrorismos nos obligan a caminar a los tumbos. Veo una foto, publicada recientemente: en una pared de Nueva York alguna mano escribió: «Ojo por ojo deja al mundo ciego».
La espiral de la violencia engendra violencia y también confusión: dolor, miedo, intolerancia, odio, locura. En Porto Alegre, a comienzos de este año, el argelino Ahmed Ben Bella advirtió: «Este sistema, que ya enloqueció a las vacas, está enloqueciendo a la gente.» Y los locos, locos de odio, actúan igual que el poder que los genera.
Un niño de tres años, llamado Luca, comentó en estos días: «El mundo no sabe dónde está su casa.» El estaba mirando un mapa. Podía haber estado mirando un noticiero.
http://www.dariovive.org/?p=257


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miércoles, septiembre 30, 2009

Eduardo Galeano: úselo y tírelo.

Eduardo Galeano: úselo y tírelo.

Lo que está en juego en el mundo es la vida. El modo de producción de este planeta que tenemos por hogar hace más pobres a los pobres. No sólo están muriendo las aguas y los árboles, sino el ser humano. Parece que nos hemos empeñado en destruirnos, en avanzar indetenibles y raudos hacia la nada. Para salvar y salvarnos no basta con pintar los carros de verde y usar gasolina verde y productos verdes, y hacer caridad, se trata más bien de tener conciencia de que es el modelo que Occidente ha impuesto a sangre y fuego el que nos borrará de la historia humana, porque no habrá historia que contar ni quién la cuente.

Y ese es precisamente el cuento que cuenta Eduardo Galeano en Úselo y tírelo, El mundo visto desde una ecología latinoamericana, publicado en su cuarta edición por Booket, en 2008, un libro que reúne textos desde Las venas abiertas de América Latina hasta Las palabras andantes, sumados a otros que fueron especialmente escritos para esta edición.

Galeano recoge la denuncia, muestra el dolor y llora las tristezas de todos, en estas páginas levanta los estandartes del mundo que necesariamente debe ser, ese que se merecen las hijas y los hijos por venir.


“Llevamos quinientos años aprendiendo a odiarnos entre nosotros y a trabajar con alma y vida por nuestra propia perdición, y en eso estamos; pero todavía no hemos podido corregir nuestra porfiada costumbre de abrazos, nuestra manía de andar soñando despiertos y chocándonos con todo y cierta tendencia a la resurrección inexplicable”.

Los más que menos tienen viven tratando de sobrevivir y los pocos que mucho ostentan viven para consumir más. Es el mundo patas arriba, absurdo, y cínico, injusto e inhumano, tanto que nos condena a la soledad. Mientras seguimos convencidos de comprar lo que las pantallas venden y el sistema abona, nos volvemos cada vez más indiferentes al dolor del otro, a su hambre y a su miseria de siglos y de penas.

“El precario equilibrio del mundo, que rueda al borde del abismo, depende de la perpetuación de la injusticia. Es necesaria la miseria de muchos para que sea posible el derroche de pocos. Para que pocos sigan consumiendo de más, muchos deben seguir consumiendo de menos. Y para evitar que nadie se pase de la raya, el sistema multiplica las armas de guerra”. (Ser como ellos, fragmento)

Así, Galeano va narrando lo que nos pasa, lo que hemos dejado que nos pase, porque diciendo y reconociendo nuestros miedos damos el primer paso hacia el futuro irrevocable, ese que hay que construir a punta de cantos, de sueños, de manos y de abrazos. Porque para ser tendremos necesariamente que soñar juntos el mismo sueño, esa es la utopía realizable, la que nacerá de los vientres de los pueblos.


“Los usurpadores se irán a los confines del agua… Ya no habrá devoradores de hombres… Al terminar la codicia, se desatará la cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo”. (Se desatará la cara del mundo, fragmento)

La farsa de este principio de siglo se pinta de verde, pero no aquel “verde que te quiero verde” del poeta español, sino este color que ha engendrado el comercio, el de las plantas de plástico, las aguas estancadas y los billetes del norte. Promueven la ecología quienes cometen los ecocidios y después nos culpan a todos y nos venden desodorantes que no afectan la capa de ozono y transgénicos. Y sí, nos venden productos verdes, especies verdes, pero no firman protocolos ambientales, y prefieren mudar las fábricas donde la mano de obra es más barata y la tierra se muere de sed.


“Este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo. Extirpación del comunismo, implantación del consumismo: la operación ha sido todo un éxito, pero el paciente se está muriendo”. (Cinco frases que hacen crecer la nariz de Pinocho, fragmento)


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martes, septiembre 29, 2009

Galeano habla de desmemoria, política y miedo al recibir la medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes


Madrid, 29 sep (EFE).- La desmemoria, la política y el miedo, algunos de los temas recurrentes en los libros del escritor y periodista Eduardo Galeano, también estuvieron presentes hoy en Madrid, en el acto de entrega de la Medalla de Oro que el Círculo de Bellas Artes (CBA) concedió al creador uruguayo.

Tras la entrega de la medalla por parte del presidente de esta entidad, Juan Miguel Hernández León, que destacó la "mirada crítica, lirismo, agudeza, compromiso y sensibilidad" de Galeano, el escritor agradeció, muy emocionado, el galardón y desgranó, en tres historias, lo que, para él, es "el desafío en el arte de narrar".

Pero fue después, en un coloquio con el periodista y escritor Juan Cruz, cuando el narrador montevideano paseó por algunos de esos temas tan habituales en sus obras.

"Cuando (la memoria) está artificialmente borrada, el caso está condenado al fracaso. Esa basura no puede ser ocultada bajo la alfombra", explicó Galeano, al referirse a las dictaduras latinoamericanas, que escribieron una "historia oficial" para esconder la real.

El escritor uruguayo calificó de "peligrosa" la impunidad "porque estimula el delito", por lo que, una vez más, reclamó el voto contra la Ley de Caducidad en su país y recordó la importancia de "la herencia" que los republicanos españoles dejaron en su recuerdo.

La ausencia de democracia ("los países que hacen el negocio de la guerra son los mismos que gestionan la paz en este mundo al revés") y el racismo ("hay exclusión de ciudadanos que no están en categorías altas a la hora de repartir los premios y los castigos") fueron algunos asuntos políticos de los que habló Eduardo Galeano.

El escritor montevideano comentó que "es importante" que Barack Obama sea el presidente de Estados Unidos y calificó de "ofensivo a la inteligencia el bombardeo" contra Manuel Zelaya, dirigente derrocado en Honduras, "por querer reformar la constitución".

"Si en Estados Unidos no se hubiera reformado, Obama no sería hoy presidente, porque en la primera del país, decía que un negro era las tres quintas partes de un blanco y un país, obviamente, no puede ser gobernado por las 3/5 partes de una persona", ironizó.

El miedo, otro tema recurrente en su literatura, también apareció en el diálogo. Galeano destacó que, en la actualidad, la gente está sometida "a la dictadura universal del miedo", que "prohíbe decir y recordar" y también "decir no". "Nos obliga a la obediencia, pero hay que tener el coraje de decir no", aseveró.

La Medalla de Oro del CBA se entrega, desde 1996, a creadores e intelectuales, cuya obra ha contribuido a la renovación de las artes y la cultura contemporáneas. En la lista de premiados, figuran los españoles Francisco Ayala o Ana María Matute, el mexicano Carlos Fuentes y el italiano Umberto Eco, último galardonado.



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lunes, septiembre 28, 2009

"Internet ha reducido el colonialismo cultural"

Eduardo Galeano. Escritor. El autor visita España para recibir la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes, que premia su tratyectoria intelectual

El escritor Eduardo Galeano, en el hotel Apsis de Madrid. - MARTA JARA


ANTONIO J. RODRÍGUEZ - MADRID

Público.es

Bromea sobre Sarah Palin y relata cómo tomaba el pelo a los fotógrafos norteamericanos: "Siempre les digo que aprieten el botón H[air] (pelo), ya sabes, ese invento uruguayo high-tech. ¿Vuestras cámaras no tienen el botón de pelo?, les digo. Les cuesta entender la broma". Y aunque articula su discurso con la calma de la edad adulta, Eduardo Galeano (Montevideo, 1940) sigue manteniendo ese halo de enfant terrible, alguien que en ningún momento ha dejado de creer en el discurso crítico. Y es precisamente por ello por lo que el autor visita España: para recibir mañana la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes, galardón que ya han obtenido Jean Baudrillard, Umberto Eco o Günter Grass.

¿Puede la literatura llegar a ser incompatible con la responsabilidad social?

La literatura es un movimiento social. Proviene de la sociedad y a la sociedad se dirige. Alguna vez Juan Carlos Onettise enojó conmigo porque no le creí cuando dijo que escribía para él mismo. Le propuse que me entregase su material y yo se lo envié por correo a su nombre y dirección. Eso le cayó muy mal.

¿Para quién escribe?

Tengo una suerte enorme y es que cuando en lecturas o charlas me encuentro con el público, confirmo que es cada vez más joven. Mi mujer bromea diciendo que pronto llegarán en cochecitos de bebé.

¿Qué recuerda de su experiencia con Onetti?

Era un falso puercoespín. Un hombre por dentro, aunque se hacía el ogro. Me enseñó que las únicas palabras que merecen existir son aquellas mejores que el silencio y por eso a mí me cuesta mucho escribir y reescribo tantas veces.

Mao habló de lo importante de definir al enemigo. ¿Cuál es el de la izquierda actual?

Desconfío mucho de este tipo de razonamientos porque conducen a una división del mundo entre buenos y malos. El bien y el mal: lo mismo que proponía Reagan o Bush, pero desde la izquierda.

¿Qué le dice la palabra socialismo?

Me hace pensar que podemos llegar a creer que tenía razón aquel viejo proverbio latino: Ítaca no existe, lo que existe es el camino hacia Ítaca. Lo que existe es la búsqueda. Yo creo que nuestro mundo está embarazado de otro mundo.

¿Ha reportado la globalización algún bien en América Latina?

Internet, por ejemplo. Aquello que nació al servicio de las programaciones de las operaciones internacionales en EEUU está siendo ahora un instrumento de vida. Sirve para dar voz a quienes antes estaban condenados a la soledad. Por mi parte, confieso que al principio desconfiaba de todo esto: pensaba que las máquinas beben de noche. Que cuando nadie las ve se emborrachan y por eso durante el día hacen cosas inexplicables. No hay que olvidar, sin embargo, que la globalización implica concebir la codicia como motor de la vida, el arréglate como puedas, y quien no, que se joda.

¿Qué le dicen los filántropos de Forbes como Gates o Soros?

A mí eso me suena a caridad, no a solidaridad. Yo me siento identificado con los movimientos solidarios, pero no con las obras de caridad. Participé dos veces en los foros de Porto Alegre y me siento muy identificado esa suerte de gran familia que se puede encontrar más allá de todo límite geográfico.

¿Seguimos sometidos al colonialismo de la industria cultural?

Es verdad que Internet lo ha reducido. Pero aún persiste la organización colonial. Y es ahí donde entran en juego los agentes culturales del mundo independiente, sometido y humillado, y que a veces llegan a hacer suya la mirada del amo. Una tradición de autodesprecio. La cultura de la impotencia con la que los países del Sur han sido entrenados por el Norte.

¿Y qué hay de la democracia mediática?

Bueno, no depende de que a Italia la dirija Berlusconi o San Francisco de Asís. Depende de un desarrollo de la industria de la comunicación que se orienta hacia el consumo y no hacia la multiplicación del conocimiento y de la sensibilidad. Hacemos nuestro el criterio según el cual solo es bueno lo rentable. Eso te enseña a aplastar al prójimo, no a reconocerlo como promesa. Es una parte sustancial de lo que hoy día podríamos llamar la dictadura del miedo. Ya ni se salvan los animalitos, pues hasta los cerditos te transmiten la gripe y las vacas la locura. Y yo que pensaba que la locura era un privilegio humano.

Bibliografía esencial

‘Las venas abiertas de américa latina’
Aborda la historia de América Latina desde la colonización europea. Casi cuarenta años después de su primera publicación, el libro se ha convertido en una referencia indispensable a la hora de estudiar el continente. Hugo Chávez fue responsable de dar un nuevo espaldarazo al texto cuando se lo entregó a Obama.

‘El libro de los abrazos’
Tomando de nuevo a Latinoamérica como protagonista, el escritor hace gala de su habilidad a la hora de desarrollar ficciones breves, caracterizadas por el registro lírico.

‘Espejos’
Publicado en 2008, el último libro del uruguayo supone una recreación de la historia de la humanidad en donde se prescinde de fronteras geográficas y temporales.

‘Patas arriba’
La relación entre países desarrollados y subdesarrollados, el libre mercado, el imperialismo y la cultural (colonial) de consumo protagonizan ‘Patas arriba: la escuela del mundo al revés’ que edita Siglo XXI.


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viernes, agosto 21, 2009

Entrevista con Eduardo Galeano sobre las bases militares de Usa en Colombia y otras cosas más.

Foto tomada de: Ricardo Pizana


“Presencia norteamericana en bases militares de Colombia no solo ofende dignidad de América Latina sino también la inteligencia”


Fernando Arellano Ortiz
Cronicon.net

En la quiteña Avenida Amazonas, a pocos pasos del hotel donde se aloja, encontramos como cualquier transeúnte en la noche del domingo 9 de agosto a Eduardo Galeano, quien ha llegado a la capital ecuatoriana para asistir como invitado especial al acto de posesión del presidente Rafael Correa, ceremonia que se cumplió el pasado 10 de agosto. Lo paramos y nos identificamos para solicitarle una entrevista, a la cual accede con gusto.

“Ahora no puede ser, pero veámonos mañana después de la ceremonia de posesión de Correa”, nos dice el autor de Las venas abiertas de América Latina y de Espejos.

Como siempre, Galeano responde a las preguntas con ironía y no poco humor, por eso es que sus reflexiones se salen de lo común. Como latinoamericanista consumado, el escritor uruguayo en diálogo con CRONICON.NEThace un peculiar análisis de la realidad sociopolítica de nuestro hemisferio.

Tiempo abierto de esperanza

- ¿Después de 200 años de la emancipación de América Latina, se puede hablar de una reconfiguración del sujeto político en esta región, habida cuenta los avances políticos que se traducen en gobiernos progresistas y de izquierda en varios países latinoamericanos?

- Sí, hay un tiempo abierto de esperanza, una suerte de renacimiento que es digno de celebración en países que no han terminado de ser independientes, apenas si han empezado un poquito. La independencia es una tarea pendiente para casi toda América Latina.

- ¿Con toda la irrupción social que se viene dando a lo largo del hemisferio se puede señalar que hay una acentuación de la identidad cultural de América Latina?

- Sí, yo creo que sí y eso pasa por cierto por las reformas constitucionales. A mí me ofendió la inteligencia, aparte de otras cosas que sentí, el horror de este golpe de Estado en Honduras que invocó como causa el pecado cometido por un Presidente que quiso consultar al pueblo sobre la posibilidad de reformar la Constitución, porque lo que quería Zelaya era consultar sobre la consulta, ni siquiera una era reforma directa. Suponiendo que fuera una reforma a la Constitución bienvenida sea, porque las constituciones no son eternas y para que los países puedan realizarse plenamente tienen que reformarlas. Yo me pregunto: ¿qué sería de los Estados Unidos si sus habitantes siguieran obedeciendo a su primera Constitución? La primera Constitución de Estados Unidos establecía que un negro equivalía a las tres quintas partes de una persona. Obama no podría ser Presidente porque ningún país puede tener de mandatario a las tres quintas partes de una persona.

- Usted reivindica la figura del presidente Barack Obama por su condición racial, ¿pero el hecho de mantener o ampliar la presencia norteamericana mediante bases militares en América Latina, como está ocurriendo ahora en Colombia con la instalación de siete plataformas de control y espionaje, no desdice de las verdaderas intenciones de este mandatario del partido demócrata, y simplemente sigue al pie de la letra los planes expansionistas y de amenaza de una potencia hegemónica como Estados Unidos?

- Lo que pasa es que Obama hasta ahora no ha definido muy bien que es lo que quiere hacer ni en relación con América Latina, las relaciones nuestras, tradicionalmente dudosas, ni en otros temas tampoco. En algunos espacios hay una voluntad de cambio expresa por ejemplo en lo que tiene que ver con el sistema de salud que es escandaloso en Estados Unidos, te rompes una pierna y pagás hasta el fin de tus días la deuda por ese accidente. Pero en otros espacios no, él continúa hablando de ‘nuestro liderazgo’, ‘nuestro estilo de vida’ en un lenguaje demasiado parecido al de los anteriores. A mí me parece muy positivo que un país tan racista como ese y con episodios de un racismo colosal, descomunal, escandaloso, ocurridos hace quince minutos en términos históricos tenga un presidente seminegro. En 1942, o sea medio siglo, nada, el Pentágono prohibió las transfusiones de sangre negra y ahí el director de la Cruz Roja renunció o fue renunciado porque se negó aceptar la orden diciendo que toda sangre era roja y que era un disparate hablar de sangre negra, y él era negro, era un gran científico, el que hizo posible la aplicación del plasma a escala universal, Charles Drew. Entonces un país que hiciera un disparate como prohibir la sangre negra tenga a Obama de presidente es un gran avance. Pero por otro lado, hasta ahora yo no veo un cambio sustancial, ahí está por ejemplo el modo como su gobierno enfrentó la crisis financiera, pobrecito yo no quisiera estar en sus zapatos, pero la verdad es que terminaron recompensando a los especuladores, los piratas de Wall Strett que son muchísimo más peligrosos que los de Somalia porque éstos asaltan nada más que los barquitos en la costa, en cambio los de la Bolsa de Nueva York asaltan al mundo. Ellos fueron finalmente recompensados; yo quería iniciar una campaña al principio conmovido por la crisis de los banqueros con el lema: “adopte un banquero”, pero la abandoné porque vi que el Estado se hizo cargo de la tarea. (Risas). Y lo mismo con América Latina, como que no tiene muy claro qué hacer. Han estado más de un siglo los Estados Unidos consagrados a la fabricación de dictaduras militares en América Latina, entonces a la hora de defender una democracia como en el caso de Honduras, ante un clarísimo golpe de Estado, vacilan, tienen respuesta ambiguas, no saben qué hacer, porque no tienen práctica, les falta experiencia, llevan más de un siglo trabajando en el sentido contrario, entonces comprendo que la tarea no es fácil. En el caso de las bases militares en Colombia no solo ofende la dignidad colectiva de América Latina sino también la inteligencia de cualquiera, porque que se diga que su función va ser combatir las drogas, ¡por favor, hasta cuando! Casi toda la heroína que se consume en el mundo proviene de Afganistán, casi toda, datos oficiales de Naciones Unidas que cualquiera puede ver en Internet. Y Afganistán es un país ocupado por Estados Unidos y como se sabe los países ocupantes tiene la responsabilidad de lo que ocurre en los países ocupados, por lo tanto, tienen algo que ver con este narcotráfico en escala universal y son dignos herederos de la reina Victoria que era narcotraficante.

No se puede ser tan hipócrita

- La reina británica que introdujo por todos los medios en el siglo XIX el opio a China a través de comerciantes de Inglaterra y Estados Unidos…

- Sí, la celebérrima reina Victoria de Inglaterra impuso el opio en China a lo largo de dos guerras de treinta años, matando una cantidad inmensa de chinos, porque el imperio chino se negaba a aceptar esa sustancia dentro de sus fronteras que estaba prohibida. Y el opio es el papá de la heroína y de la morfina, justamente. Entonces a los chinos les costó todo, porque China era una gran potencia que podía haber competido con Inglaterra en los comienzos de la revolución industrial, era el taller del mundo, y la guerra del opio los arrasó, los convirtió en una piltrafa, de ahí entraron los japoneses como perico por su casa, en quince minutos. Victoria era una reina narcotraficante y los Estados Unidos que tanto usan la droga como coartada para justificar sus invasiones militares, porque de eso se trata, son dignos herederos de esa fea tradición. A mí me parece que es hora que nos despertemos un poquito, que no se puede ser tan hipócrita. Si van a ser hipócritas que lo sean con más cuidado. En América Latina tenemos buenos profesores de hipocresía, si quieren podemos en un convenio de ayuda tecnológica mutua prestarles algunos hipócritas propios.

- Hace nueve años exactamente, usted le dijo en una entrevista en Bogotá concedida a este reportero la siguiente frase: “Dios guarde a Colombia del Plan Colombia”. ¿Cuál es ahora su reflexión respecto de este país andino que enfrenta un gobierno autoritario entregado a los intereses de los Estados Unidos, con una alarmante situación de violación de derechos humanos y con un conflicto interno que lo sigue desangrando?

- Además con problemas gravísimos que se han ido agudizando con el paso del tiempo. Yo no sé, te digo, no soy quien para darle consejos a Colombia ni a los colombianos, además siempre estuve contra esa mala costumbre de algunos que se sienten en condiciones de decir qué es lo que cada país tiene que hacer. Yo nunca cometí ese imperdonable pecado y no lo voy a cometer ahora con Colombia, solo puede decir que ojalá los colombianos encuentren su camino, ojalá lo encuentren, nadie se lo pueden imponer desde afuera, ni por la izquierda, ni por la derecha, ni por el centro, ni por nada, serán los colombianos quienes lo encontrarán. Y yo lo que puedo es decir que doy testimonio. Si hay un tribunal mundial que alguna vez va a juzgar a Colombia por lo que de Colombia se dice: país violento, narcotraficante, condenado a violencia perpetua, yo voy a dar testimonio de que no, de que ese es un país cariñoso, alegre y que merece mejor destino.

Reivindicando memoria de Raúl Sendic

- Hace muchos años, siquiera unas cuatro décadas, había un personaje en Montevideo que se reunía con un joven dibujante llamado Eduardo Hughes Galeano con el propósito de darle ideas para la elaboración de sus caricaturas, llamado Raúl Sendic, el inspirador del Frente Amplio del Uruguay…

- Y jefe guerrillero de los Tupamaros, aunque en aquella época todavía no lo era. Es verdad, cuando yo era un niño, casi de catorce años, y empecé a dibujar caricaturas, él se sentaba a mirar y me daba ideas, era un hombre bastante mayor que yo, con cierta experiencia, y todavía no era lo que después fue: el fundador, organizador y jefe de los Tupamaros. Recuerdo que le dijo a don Emilio Frugoni que por entonces era el jefe del Partido Socialista y director del semanario donde yo publicaba unas caricaturas tempranas, señalándome: “Este va a ser o presidente o gran delincuente”. Fue una buena profecía y terminé siendo gran delincuente… (Risas).

- ¿El hecho de que hoy el Frente Amplio esté gobernando el Uruguay y que un ex guerrillero como Pepe Mujica tenga posibilidades de ganar las elecciones presidenciales constituye una reivindicación a la memoria de Sendic?

- Sí, y de todos los que participaron en una lucha muy larga para romper el monopolio de dos, el bipolio ejercido por el Partido Colorado y el Partido Nacional durante casi toda la vida independiente del país. El Frente Amplio irrumpe hace muy poquito en el escenario político nacional y me parece muy positivo que esté gobernando ahora, aparte de que yo no coincido con todo lo que se hace y además creo que no se hace todo lo que se debería hacer. Pero eso no tiene nada que ver porque al fin y al cabo la victoria del Frente Amplio fue también una victoria de la diversidad política que yo creo que es la base de la democracia. En el Frente coexisten muchos partidos y movimientos diferentes, unidos por supuesto en una causa común pero con sus diversidades y diferencias, y yo las reivindico, para mí eso es fundamental.

- ¿Qué representa para usted como uruguayo el hecho de que un dirigente emblemático de la izquierda como Pepe Mujica, ex guerrillero tupamaro, tenga amplias posibilidades de llegar a la Presidencia de la República de su país?

- Con algún chance, no va a ser es fácil, vamos a ver qué pasa, pero creo que es un proceso de recuperación, la gente se reconoce justamente en el Pepe Mujica porque es radicalmente diferente de los políticos nuestros tradicionales, en su lenguaje, hasta en su aspecto y todo, por más que él ha tratado de vestirse de fino caballero no le sale bien, y expresa muy bien una necesidad y una voluntad popular de cambio. Creo que sería bueno que él llegara a la Presidencia, vamos a ver si ocurre o no, de todos modos el drama del Uruguay como el del Ecuador, por cierto, país en el que estamos conversando este momento, es la hemorragia de su población joven. O sea, la nuestra es una patria peregrina; en su discurso de posesión el presidente Rafael Correa habló de los exiliados de la pobreza y la verdad es que hay una enorme cantidad de uruguayos mucho más de lo que se dice, porque no son oficiales las cifras, pero no menos de 700 mil, 800 mil uruguayos en una población pequeñísima porque nosotros en el Uruguay somos 3 millones y medio, esa es una cantidad inmensa de gente afuera, todos o casi todos jóvenes, entonces han quedado los viejos o la gente que ya ha cumplido esa etapa de la vida en la que uno quiere que todo cambie para resignarse a que no cambie nada o que cambie muy poquito.

Baldositas de colores para armar mosaicos

- ¿Tras sus reputados libros Las venas abiertas de América Latina publicado en 1970, y Espejos, editado en 2008, que relatan historias de la infamia, el primero sobre nuestro continente y el otro de buena parte del mundo, hay espacio para seguir creyendo en la utopía?

- Espejos lo que hace es recuperar la historia universal en todas sus dimensiones, en sus horrores pero también en sus fiestas, es muy diferente a Las venas abiertas de América Latina, que fue el comienzo de un camino. Las venas abiertas es un ensayo casi de economía política, escrito en un lenguaje no muy tradicional en el género, por eso perdió el concurso de Casa de las Américas, porque el jurado no lo considero serio. Era una época en que la izquierda solo creía que lo serio era lo aburrido, y como el libro no era aburrido, no era serio, pero es un libro muy concentrado en la historia política económica y en las barbaridades que esa historia implicó para nosotros, como nos deformó y nos estranguló. En cambio, Espejos, intenta asomarse al mundo entero recogiendo todo, las noches y los días, las luces y las sombras, son todas historias muy cortitas, y hay una diferencia también de estilo, Las venas abiertas tiene una estructura tradicional, y a partir de ahí yo intenté encontrar un lenguaje mío, propio, que es el del relato corto, baldositas de colores para armar los grandes mosaicos, un estilo como el de los muralistas, y cada relato es una pequeña baldosita que incorpora un color, y uno de los últimos relatos de Espejos evoca un recuerdo de infancia mío que es verdadero y es que cuando yo era chiquito creía que todo lo que se perdía en la tierra iba a parar en la luna, estaba convencido de eso y me sorprendió cuando llegaron los astronautas a la luna porque no encontraron ni promesas traicionadas, ni ilusiones perdidas, ni esperanzas rotas, y entonces yo me pregunté: ¿si no están en la luna, dónde están? ¿No será que están aquí en la tierra, esperándonos?

- Fernando Arellano Ortiz
Cronicon.net

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