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viernes, febrero 29, 2008

Opinión - Jorge Rocha

Jalisco en ebullición

Mientras el líder de la FEU, César Barba Delgadillo, sigue recolectando firmas para elaborar un referéndum en contra del aumento a la tarifa de transporte público, el vicepresidente de la organización, César Iñiguez, organizó una marcha para denunciar que Barba provoca la violencia al interior de la Federación de Estudiantes; muestra de ello, dijo, es la detención de dos miembros de su grupo de trabajo que estaban armados Foto: HECTOR JESUS HERNANDEZ

JORGE ROCHA

En otros momentos de la coyuntura de Jalisco no teníamos presentes tantos conflictos al mismo tiempo y con tanta intensidad. Al final de 2007 varios estudiosos de la sociedad presagiaron que este año estaría plagado de conflictos sociales en México y en nuestro estado. Han transcurrido dos meses y la predicción se cumplió. Jalisco está en ebullición.

La lista de los conflictos es amplia y diversa: la resistencia del pueblo huichol en el norte del estado ante la construcción de una carretera que atraviesa un centro ceremonial wixárika, la lucha del pueblo coca de Mezcala que defiende su autonomía frente a las pretensiones de desarrollo turístico de esa zona de la ribera de Chapala y la recuperación de espacios comunales invadidos por un empresario de Guadalajara. En Ayotitlán, al sur de nuestra entidad, continúa la lucha de los nahuas por recuperar sus recursos naturales frente a los intereses de la empresa minera de Peña Colorada y los intereses de desarrolladores turísticos en la región. En la zona conurbada de Guadalajara los indígenas migrantes purépechas y mixtecos siguen siendo víctimas de la exclusión, la pobreza y la falta de reconocimiento de sus derechos y sus expresiones culturales. A pesar de esto sigue allí, resistiendo y sobreviviendo.

En la ciudad de Guadalajara también tenemos una fuerte presencia de conflictos sociales de diversa índole. En materia de movilidad urbana siguen las expresiones de resistencia frente a la implementación de obras viales que tienen como objetivo dar facilidades a los automóviles en detrimento de los peatones; además, los incrementos al transporte público también han suscitado reacciones de protesta social. Hay que recordar el problema que se dio con los bicitaxis en el municipio de Tlajomulco, que fueron suprimidos por la autoridad, a pesar de que la demanda social de este servicio era muy grande. Dicen que siguen circulando a pesar de todo.

La defensa del medio ambiente y de la salud también es un tema que ha provocado conflicto social. Tenemos el caso de la grave contaminación del río Santiago, que presumiblemente ha dejado como saldo un sinnúmero de enfermedades a los pobladores de los municipios de El Salto y Juanacatlán, un río sin vida y hasta la muerte de un menor. La resistencia social frente a la construcción de la presa de Arcediano es otro escenario de confrontación social, donde, por un lado, la clase política que se empeña en realizar este proyecto por considerar que es la solución de abastecimiento de agua para la ciudad de Guadalajara, y por otro lado, amplios sectores ciudadanos que desconfían de la calidad del agua que se almacenará en dicha presa (habrá de decir que uno de los afluentes de la presa es precisamente el río Santiago). En lo referente a la salud, un conflicto nuevo es el generado por el cierre de El Hospitalito de Zapopan, mientras la autoridad municipal pretende cerrar este centro de salud, trabajadores del nosocomio, pacientes y usuarios del mismo defienden su derecho a la salud y luchan por el mantenimiento de esta institución.

Los desarrollos inmobiliarios en la Zona Metropolitana de Guadalajara también son fuente de confrontación social: el proyecto de La Ciudadela que pretendía construir cientos de viviendas en zonas de riesgo o la construcción de la Villa Panamericana en los alrededores del parque Morelos ha enfrentado a ciudadanos y pobladores contra autoridades municipales y empresarios. Nuevamente la disputa por los espacios públicos y en la determinación de cómo crece la ciudad es la fuente de conflicto social. En ambos casos el problema radica en la imposición de los proyectos y la defensa de los espacios.

La imposibilidad del acceso a la justicia es otra de las razones que provocan la crispación social: los casos de Néstor Alán Rodríguez Licea, que fue victimado por dos juniors hijos de importantes personajes de la política del estado, que obtuvieron su libertad bajo fianza por la presunta manipulación del caso para minimizar los causales de este hecho; y el sonado caso de la existencia de delitos de prostitución infantil y corrupción de menores en la que se acusa al procurador del estado de estar implicado, y en la que el avance de la investigación ha estado plagada de irregularidades. En ambas situaciones el valor de denunciar estos hechos mantiene la esperanza de que se haga justicia, a pesar de que las cosas parecen no avanzar.

La violación de los derechos laborales es otra fuente de conflicto social, el caso de los despidos masivos en Hitachi, las prácticas de outsourcing en las empresas de la electrónica aunada a acciones de discriminación; el caso de la textilera Ocotlán, que cerró sus puertas sin indemnizar debidamente a sus trabajadores, o las demandas gremiales de los trabajadores del Ayuntamiento de Zapopan, nos muestran que este tema de agenda es origen de confrontación social. Unos niegan los derechos de los trabajadores, otros se organizan para que se hagan valer.

Finalmente tenemos los problemas con diversos sectores de la sociedad jalisciense: la violación sistemática de los derechos de las mujeres y la violencia intrafamiliar, la criminalización de las expresiones juveniles y la frecuente extorsión a la que son sometidos las y los jóvenes del estado, la imposibilidad de garantizar plenamente los derechos de las niñas y los niños, la persecución que sufren las sexoservidoras, la estigmatización social y en algunas ocasiones la agresión de las que son víctimas las personas con preferencias sexuales distintas a la heterosexual y la descalificación que sufren las y los defensores de derechos humanos.

El recuento no es menor, incluso parecería un parte de guerra. La crisis política, social y económica del capitalismo tiene claros ejemplos en Jalisco. La descomposición del sistema está presente de múltiples formas. Ante esta situación, hay dos posibilidades de mirada: la primera es la negación de los hechos, minimizar la crisis y seguir la vida a pesar de que los conflictos pueden aumentar e intensificarse; la otra es ver que en la crisis siempre está el germen del cambio, de la transformación. En todos estos conflictos hay personas que luchan y defienden sus derechos y que desde sus trincheras locales van gestando un Jalisco diferente. El momento es crucial para dejar atrás las fuentes del conflicto, tomar el futuro en las manos y construir un mundo diferente, más justo, equitativo, sustentable y donde los derechos de todas y todos sean reconocidos. Finalmente tenemos conflictos sociales porque hay injusticias, pero también existe alguien que lucha, resiste y se defiende.

jerqmex@hotmail.com

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