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miércoles, diciembre 26, 2007

Tumba económica

* La entrada en vigor del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio significará la tumba económica para millones de campesinos mexicanos, que serán avasallados por la omisión del gobierno espurio de Felipe Calderón Hinojosa y la desproporción de los subsidios otorgados a los productores de Estados Unidos y Canadá
* Desde que se puso en marcha el acuerdo comercial, México ya sufrió cinco consecuencias directas, denuncia cientos de organizaciones participantes de la Campaña Nacional en Defensa de la Soberanía Alimentaria y la Reactivación del Campo Mexicano Sin Maíz no hay País ¡Pon a México en tu boca!”
* La apertura total del país al TLC de América del Norte afectará al sector laboral con más desempleo, flexibilización de las condiciones de trabajo y propalación de prácticas violatorias de los derechos de los trabajadores, como la subcontratación, advierten sindicatos


“La política agraria del régimen panista apuesta al libre mercado y olvida que la economía nacional difiere sustancialmente de las acciones que en Estados Unidos benefician a los productores”, denunció el perredista Juan Guerra Ochoa.

MEXICO, DF., 25 de diciembre (LA JORNADA).- La entrada en vigor del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio (TLC) significará la tumba económica para millones de campesinos mexicanos, que serán avasallados por la omisión del gobierno espurio de Felipe Calderón Hinojosa y la desproporción de los subsidios otorgados a los productores de Estados Unidos y Canadá.
Diputados del PRD responsabilizaron a la administración de Felipe Calderón Hinojosa, “por no haber implementado las normas y prácticas que dieran una oportunidad comparativa a los campesinos mexicanos frente a la adversidad que enfrentarán a partir del primero de enero; la política agraria del régimen panista, inocentemente apuesta al libre mercado y olvida que la economía nacional difiere sustancialmente de las acciones que en Estados Unidos benefician a los productores de aquel país”, expuso Juan Guerra Ochoa.
Con dureza, el diputado del partido del Sol Azteca adujo que el juicio de la historia se enfocará a responsabilidad a Felipe Calderón y a Alberto Cárdenas Jiménez de omisión.
“En pocos días comenzaremos a observar que no sólo los productores resultarán afectados por la errática política agraria de la actual administración. Lo más grave es que además de las cadenas productivas, el consumidor final recibirá el impacto directo del incremento de alimentos, y sobre todo de la escasez, porque la entrada libre y sin control de los productos de Canadá y Estados Unidos a suelo mexicano propiciará, con el tiempo, la especulación”.
A tal postura se sumó su compañero de bancada Emilio Ulloa Pérez quien, de nueva cuenta, la emprendió contra “la absurda actitud política de Felipe Calderón, quien -dijo- se ha dedicado a apostar su legitimidad en las Fuerzas Armadas; es una paradoja que en lugar de atacar los problemas de fondo trate, por medio de la fuerza del Estado de responder a un problema que se ha generado no por el narcotráfico en sí, sino por la pobreza rampante que se vive en la mayoría de las comunidades campesinas de la República”.
La inminente entrada en vigor del citado apartado agrícola, dijo el diputado por Convergencia José Manuel del Río Virgen, “y la abierta y clara ausencia de políticas implementadas por las autoridades del país para enfrentar los retos que conlleva el libre comercio en el campo, deberá significar un argumento principal para acusar y posteriormente juzgar a las autoridades federales por la miopía con que se han conducido, no sólo en los últimos meses, sino desde el gobierno de Vicente Fox, quien obtuvo 700 mil millones de pesos, producto de los excedente petroleros, y ni un pozo extra mandó perforar en alguna parte de México”.
También Silvano Garay, diputado por el Partido del Trabajo, refirió que además de la justificación que habrán de dar las autoridades por su inmovilidad, estarán obligadas a responder “al fenómeno de escasez de alimentos que se nos avecina; también esperamos que a pesar de su fascinación por el uso del ejército, no se le vaya a ocurrir a Felipe Calderón echar mano de esas fuerzas contra las movilizaciones sociales y campesinas que implicarán este terrible golpe a la producción nacional”.
Mientras, de acuerdo con las 300 organizaciones participantes de la Campaña Nacional en Defensa de la Soberanía Alimentaria y la Reactivación del Campo Mexicano “Sin Maíz no hay País ¡Pon a México en tu boca!”, desde que se puso en marcha el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994, México ha sufrido las siguientes consecuencias directas:
1.- La pérdida de dos millones de empleos agropecuarios y cada año migran a los Estados Unidos 300 mil personas originarias del sector rural. Instituciones han mostrado que de 1980 a 2002 la migración rural de México hacia EU creció un 500 por ciento.
2.- La producción de alimentos se estancó y la dependencia alimentaria aumenta cada año imponiéndose una lógica perversa: emigran los campesinos y se importan alimentos producidos en los campos estadounidenses, pagando por ellos más de 100 mil millones de pesos anuales en divisas.
3.- México importa más de 10 mil millones de dólares en alimentos que podrían ser abastecidos por productores nacionales si hubiera el apoyo adecuado.
4.- En Sonora, la falta de créditos obligó al 70 por ciento de los agricultores comunitarios a vender sus tierras a las grandes empresas comerciales. En el sur del país se redujo a la mitad el número de pequeños agricultores con acceso a crédito, además aumentó demasiado la tasa de interés.
5.- Las importaciones de maíz de EU se duplicaron en dos años y el maíz se paga a precios inferiores, al menos en un 30 por ciento del costo de producción debido en parte al mayor rendimiento del producto, pero también a los elevados subsidios estadounidenses.
Por su lado, sindicatos del sector azucarero y textil, señalaron que la apertura total del país al Tratado de Libre Comercio (TLC), de América del Norte que se dará a partir del primer día del próximo año, afectará al sector laboral con más desempleo, flexibilización de las condiciones de trabajo y propalación de prácticas violatorias de los derechos de los trabajadores, como el outsourcing o la subcontratación.
Información de estos sindicatos plantea que la apertura vendrá a provocar cierre de empresas y por tanto, es previsible una pérdida masiva de empleos, lo que afectará gravemente al país.
En un documento del Sindicato de la Industria Textil “Francisco Villa”, Similares y Conexos de la República Mexicana, el Comité Ejecutivo de esta organización plantea que el TLC obligará al país a abrir las puertas de la economía mexicana de par en par y ante la competencia, empezarán a padecer industrias básicas para el país.
“El problema del desempleo se puede agravar aún más, que sectores intensivos en mano de obra como el textil, tendrán problemas de sobrevivencia si llegan los productos extranjeros al país”, señaló esta organización y sostuvo que el reto es salvar lo que queda de esta industria, la cual ha sido abatida por el contrabando, las importaciones chinas y la apertura.
El sector, ni el país, puede perder más empleos, pues “desde el año 2000 la industria textil mexicana ha perdido más de 80 mil empleos director y entre 110 mil y 120 mil indirectos”, pero además en el sector del vestido y la confección el número de plazas pérdidas supera las 220 mil, advirtió.
Por su parte el Sindicato Nacional de la Industria Azucarera, planteó en este sentido que uno de los problemas de la liberalización total del sector, es que puede “triangularse” las importaciones con graves efectos sobre la industria nacional y por ende sobre el empleo.
Esto es, porque comercializadores de Estados Unidos o de Canadá, podrían comprar azúcar en Brasil o en cualquier parte del mundo más barata e introducirla a México a precios muy castigados.
Es decir, no hay ninguna garantía de que no se cometan prácticas comerciales depredatorias, por lo que peligra el mercado nacional.
De hecho, ya se comete este tipo de operaciones amañadas e incluso hay “contrabando” de azúcar y ante ello, la industria nacional se verá afectada y si no se paran o detectan estas operaciones, pronto la operación nacional decaerá con la consecuencia pérdida de empleos en el sector, denunció esta organización.
En ambos casos plantearon que los gobiernos que ha tenido el país desde la firma del TLC, nunca establecieron programas para que las industrias se prepararan para la apertura y ahora se les lanza al mar en una balsa de tablas y sin remos, pero lo peor es que podría haber más desempleo, lo que la economía ni los mexicanos podrían soportar más, sin que hubiera problemas sociales.
Tomado de "Por esto!"

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