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domingo, junio 21, 2009

Las sacrosantas instituciones y las campañas electorales


JORGE GÓMEZ NAREDO

La Jornada Jalisco

¿Por qué tanta guerra sucia electoral?; ¿por qué tanta ausencia de ideas y tanta presencia de insultos?; ¿por qué, mientras el país se cae a pedazos, el PAN y su elite política decide atacar y mentir?; ¿por qué el gobierno federal, que se supone debería mantenerse al margen de los procesos electorales, utiliza a las “sacrosantas” instituciones para atacar al contrincante, para mantener el poder, para desprestigiar? ¿Acaso en México no merecemos tan siquiera contiendas electorales limpias, sin tanta hipocresía y con un poco de ideas, con algo de cacumen?

El PAN ataca y el PRI contraataca, el PRD quiere entrar en la guerra sucia, por eso busca que sus oponentes lo agredan. El PAN se envalentona y decide hacer un debate solamente con el PRI. Este está de acuerdo. El PRD y los demás partidos políticos se inconforman. El debate no se da, pero seguramente se dará. Casi todos se atacan; sin embargo, el PAN lleva la delantera. Germán Martínez, presidente del Comité Ejecutivo panista, es un maestro del ataque y de la descalificación. Los del PRI se ponen dignos y apuestan a la “experiencia probada y nueva actitud” (aquí uno debe pensar, por ejemplo, en Ulises Ruiz ordenando a sus policías reprimir o matar a los inconformes con su gobierno, o a Mario Marín y sus decentes y pulcras conversaciones con el empresario Kamel Nacif: sí, mucha experiencia y un montón de nueva actitud). El PRD no sabe a dónde va. Estas son las campañas políticas, generadoras por excelencia de asco, repulsión y aversión en amplios sectores de la sociedad.

El PAN es el alumno más aventajado del viejo PRI. Y una de las enseñanzas que ha aprendido con más ahínco es el uso faccioso de las instituciones para perpetuarse en el poder. Antes se ordenaba a las diversas policías el encarcelamiento o la desaparición de los opositores. Hoy se pretende utilizar a las instituciones para erradicar a los opositores bajo un marco “legal” o para desprestigiarlos ante los medios de comunicación. Ejemplos hay muchos.

El caso Michoacán. Semanas antes de las elecciones, el gobierno federal apresa a varios alcaldes (del PRI, del PAN y del PRD) de Michoacán y también a funcionarios del gobierno estatal. No se sabe de qué se les acusa. Quince días antes de los comicios son trasladados a un penal en Nayarit para que se les investigue. En información filtrada a los medios de comunicación se asegura que Leonel Godoy, gobernador perredista de ese estado, contó en su campaña con el apoyo de la organización criminal La Familia: se dice que testigos protegidos de la Procuraduría Federal de la República afirmaron que Godoy recibió 300 mil dólares de los principales jefes de La Familia. Esto se da a conocer en plena campaña electoral para elegir diputados federales.

El caso Iztapalapa. La elección de candidato del PRD a la delegación Iztapalapa fue peleada. Ganó Clara Brugada (cercana a López Obrador) por más de 4 mil votos. Silvia Oliva, la perdedora (y esposa de René Arce, uno de los líderes de la corriente Nueva Izquierda), se quejó ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). A través de argumentos sin mucho sustento, la sacrosanta institución del TEPJF decidió, ya con boletas impresas, revocar el triunfo de Brugada y declarar vencedora a Oliva.

El caso Guadalajara. Jorge Aristóteles Sandoval es candidato a presidente municipal de Guadalajara por el PRI. Jorge Salinas es su contrincante panista. Ambos poseen pocas ideas para discutir y se han enfrascado en pleitos absurdos y denigrantes. Hace algunos días, un testigo, que no había declarado desde hace dos años en una averiguación sobre la muerte de un conocido de Aristóteles Sandoval, afirma que el actual candidato a la presidencia municipal de Guadalajara por el PRI recibió 100 mil pesos del narcotráfico.

¿Qué nos indican estos tres casos? El uso de las instituciones para atacar a los contrincantes. En Michoacán, la intención es golpear a Leonel Godoy (que nada más ganar las elecciones para gobernador, buscó encontrarse con Felipe Calderón y reconocer la legitimidad de éste como presidente de México: así le paga quien ahora habita en Los Pinos). En Iztapalapa, el objetivo a desprestigiar es Andrés Manuel López Obrador: evitar el triunfo de una lopezobradorista en una delegación que siempre ha estado bajo el dominio del PRD chucho, es decir, del PRD panista. Y en Guadalajara se usa a las “sacrosantas” instituciones para evitar el triunfo del PRI en la emblemática capital de Jalisco.

Sí, la elite panista se ha vuelto experta en la fabricación de pruebas, en los golpes mediáticos y en mantener el control de “instituciones autónomas”. Y todo para perpetuarse en el poder. No importa que el país se venga abajo, no importa que ahora mismo se esté cayendo en pedazos, que exista un desencanto profundo de la ciudadanía hacia los gobernantes. Eso no vale. Lo que importa es hacerse del poder, es estar ahí, arriba. Sí, no cabe duda, es la doctrina (tan panista) del “haiga sido como haiga sido”.

jorge_naredo@yahoo.com

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

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