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domingo, junio 28, 2009

El voto nulo, ¿hacia dónde?

Foto: César Huerta/Extensión Medios

JORGE GÓMEZ NAREDO

La Jornada Jalisco

¿A caso el voto nulo es un acto de protesta?, ¿un mensaje para que allá, en la elite política, se vuelvan más sensibles?, ¿es un movimiento que tiene futuro?, ¿esta postura podrá cambiar algo de lo que ahora parece tan mal, tan caótico, tan insoportable? El voto nulo es entendible: existe en diversos sectores de la sociedad un hartazgo hacia la “democracia representativa”, es decir, ante el hecho de que unos cuantos decidan qué se va a hacer, cómo se va a hacer, y lo peor: que lo hagan en “nombre de los ciudadanos”. Hay fastidio por la “insensibilidad” constante de “los gobernantes”: ése ni los veo ni los oigo cala hondo y enfada. La pretensión de los promotores del voto nulo es hacer “algo” para que “los políticos” entiendan que hay inconformidad. Sin embargo, vale la pena preguntarse ¿el voto nulo cambia algo la situación? Van algunos puntos al respecto.

No todos son los mismos. Aquí no se defiende a los partidos políticos, pero hay que decirlo: no todos los políticos son corruptos, no todos hacen política fantoche ni todos se corrompen. Me gusta pensar que no todo está perdido, que todavía hay diferencias, que hay ideologías, que todavía hay dignidad en algunos representantes populares. Muchos de los seguidores del voto nulo arguyen que todo está podrido, que están hartos de “los políticos” (y de los partidos políticos) y que lo que se necesita son más “ciudadanos”. Sin embargo, ni todos los ciudadanos son limpios, puros, incorruptibles e inteligentes, ni todos los políticos son malos, venales e insensibles. ¿Por qué en lugar de desacreditar la política, los ciudadanos no la dignifican? La denigración de la política es una idea que desmoviliza. El pensar: “yo no soy político”, indica: estoy despolitizado. Los niños bien (en su mayoría de universidades privadas) partidarios del voto nulo dicen: “fuchi con la política”, pero, ¿qué es en realidad lo que están haciendo? Simple: política.

Y ellos, ¿no saben que hay inconformidad? Es ingenuo pensar que los políticos fantoches, corruptos e insensibles no sepan que hay inconformidad. Lo saben y lo saben bien. Anular el voto sí, visibiliza en las urnas un enfado, pero ello, ¿qué provoca?: ¿acaso la sensibilidad de las nuevas autoridades elegidas? Por supuesto que no. En todo caso, valdría más el abstencionismo (si se quiere mandar al carajo a esta “democracia representativa”). Anular el voto legitima el proceso electoral. Siendo sinceros: a los candidatos a diputados del PRI, del PAN y algunos del PRD, el voto nulo no les preocupa. En 2006 alrededor de 3 millones de personas salieron a las calles pidiendo “voto por voto y casilla por casilla” y poniendo en duda la legitimidad de quien había obtenido, según las autoridades electorales, el mayor porcentaje de votos. ¿Qué pasó? Nada. ¿Acaso obtener (como si fuera un partido político) una buena cantidad de votos nulos cambiará algo? Parece que no. Es casi seguro que no. ¿Y formular una nueva Constitución (como han planteado los anulistas)? López Obrador fue declarado presidente legítimo por millones de personas. La tele lo denigró y lo borró de sus pantallas. ¿Qué pasaría con la propuesta de un Constituyente en 2010? Desde ya, me imagino las risotadas de los “intelectuales” (que ahora promueven el voto nulo) cuando algunos ciudadanos exijan una nueva Constitución.

¿Por qué tanta visibilidad? No cabe duda que la propuesta de anular el voto fue ciudadana, surgió del coraje, de la inconformidad y de la impotencia ante lo que sucede a nuestro alrededor. Pero, ¿quiénes se han sumado? Los medios de comunicación (siempre cercanos al poder) le han dado una insólita atención a los anulistas, ¿por qué? Muchos “intelectuales” de derecha y cercanos al panismo se han adherido (por arte de magia) a la propuesta de anular el voto. ¿Por qué? Porque el voto nulo, aunque moleste a los políticos tradicionales, en realidad los beneficia, en especial al PAN: se evita el voto de castigo. Calderón sonríe. En 2012 habrá elecciones presidenciales y seguramente esa contienda motivará más a la población y la propuesta del voto nulo quedará en el olvido.

¿Y la injusticia social?, ¿y la necesidad de cambiar el mundo? El voto nulo es un acto de protesta electoral. Pero, ¿dónde está la crítica a la injusticia, a la desigualdad social, a la pobreza? La perspectiva del voto nulo oculta esas cuitas sociales y todo lo reducen a una contienda electoral (la lógica de quién gana y quién pierde). En México se precisa mayor igualdad entre las personas, más seguridad social, médica y educación, mayores oportunidades para los jodidos, que son mayoría. Discutir el voto nulo evita analizar estos temas que deberían ser la agenda política del país. Se habla del voto nulo, ¿y de la pobreza?, ¿y de las injusticias?, ¿y de los cínicos ricos que siguen siendo ricos y los pobres que cada vez son más pobres? El voto nulo, sí, anula estos temas.

El abstencionismo muestra rechazo a la actual “democracia”. Pero dicho repudio no se ve reflejado más allá de los procesos electorales. Hay quienes piensan que el abstencionismo, en un futuro, cambiará lo que ahora tenemos. Quizá sí. Quizá no. Lo mejor hoy, pues, es votar. Y ayudar a dignificar la política, ya sea por fuera o por dentro de los partidos (¡hacer política no debe ser un delito!). No todo está perdido. Hay esperanza. Pero esa esperanza no se da con el triunfo de un candidato (por muy “ciudadano” que sea) o por una marcha (por muy concurrida que esté). Un país mejor se logra con el involucramiento constante de millones de silenciosos (la mayoría) a la política, sí, con la politización de la gente. Ojalá un día dejemos de ser “ciudadanos” y nos convirtamos en pueblo, y la solidaridad y la justicia sean los ejes que nos rijan y no solamente los intereses de unos poquitos, ya sean estos poquitos “políticos” o “ciudadanos”.

jorge_naredo@yahoo.com


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

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