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domingo, abril 04, 2010

Redes sociales: De espacio para la conspiración a trinchera de la revolución::: caso Venezuela



ABN

Concebidas, según sus creadores, como espacios para el “acercamiento” de las personas que se encuentran a distancia y el reencuentro entre quienes tienen tiempo sin verse, las redes sociales han pasado de sitios de entretenimiento para adoptar otros usos en Venezuela: una nueva forma de desestabilización y conspiración política contra el Gobierno Nacional, con la ayuda del imperio estadounidense que apuesta a las nuevas formas de comunicación en Internet como sistema de dominación aprovechando el control financiero y tecnológico que posee sobre esas herramientas.

Y es que la contrarrevolución venezolana se ha refugiado en Twitter, Facebook y My Space, entre otras, para hacer llamados frontales al golpe de Estado, incitaciones al magnicidio contra el presidente de la República, Hugo Chávez Frías, y rumores orientados a desestabilizar creando matrices de opinión y hacerlas lo suficientemente sustentables como para organizar a un colectivo (aunque minoritario) en torno a una idea, con el fin último de propiciar hechos violentos, supuestamente espontáneos, para obtener vendettas políticas.

Sin embargo, a pesar de las voces que aseguran que el Gobierno Nacional pretende limitar el acceso a Internet, recientemente, el presidente Chávez hizo un llamado que abre una nueva alternativa revolucionaria: Hay que dar la batalla en la red, pues “Internet es una trinchera de lucha porque por ahí viene corriendo una corriente conspirativa. Esto es como si tuvieran un fusil o un cañón”.

Las primeras manifestaciones de desestabilización política a través de las redes sociales de Internet en Venezuela se dieron poco después de que colombianos residentes en todo el mundo promovieran la marcha denominada No más Farc, cuando se intentó emprender una movilización similar a la que denominaron No más Chávez y que fue un fracaso tan rotundo que no movilizó ni a mil personas en todo el mundo.

Más tarde, el 2 de febrero de 2009, surgió en Twitter la etiqueta @FreeVenezuela con 300 participantes y en los primeros diez minutos se colocó en el puesto número ocho de los 10 temas más importantes; 20 minutos más tarde pasaba al cuarto lugar, y a una hora de “twitts” se posicionó en el tercer puesto.

Durante dos horas logró mantener ese posicionamiento, con lo que era la primera vez que un tema venezolano se ubicaba en esa red en un listado que supuestamente refleja a los que alcanzan altísimos índices de concurrencia. Sin embargo, hay un dato fácilmente detectable que ningún medio comentó: de aquellos 300 internautas iniciales, más del 65% emitía sus mensajes desde Estados Unidos, y otro 25% lo hacía desde Colombia. Esto deja al descubierto que la protesta no se gestó en Venezuela.

En este punto se devela además la mano imperial que facilita, a través de sus redes “sociales”, la propagación de contenidos favorables a sus intereses y los de sus aliados con la inmediatez que permite Internet.

El arma de guerra más popular

Internet nació en los laboratorios de guerra de Estados Unidos; fue durante muchos años un proyecto no comercial sino fundamentalmente militar. Su origen no está relacionado con el proceso de globalización, como se ha querido hacer ver, sino con la estrategia posterior a la Segunda Guerra Mundial, en particular con la Guerra Fría, refleja un trabajo publicado por la Agencia Latinoamericana de Información en su sitio web.

Ante el avance tecnológico-militar soviético, el Departamento de Estado norteamericano creó en 1958 una agencia de investigación para desarrollar tecnologías de avanzada para la seguridad y defensa, para lo cual contactaron académicos y científicos destacados, quienes comenzaron a pensar cómo comunicar a las autoridades militares en caso de una guerra nuclear.

De ocurrir un bombardeo atómico, las computadoras centrales de la defensa norteamericana serían las primeras en ser destruidas, razón por la cual era preciso generar un sistema de información descentralizado para que pudiera seguir funcionando a pesar de que alguno de sus núcleos fueran destruidos y donde cada uno de los núcleos tuviera el mismo valor para producir y recibir mensajes. La intención era poder acceder a la información militar desde cualquier computadora del sistema.

El siguiente desafío fue masificar los ordenadores. Las computadoras eran grandes máquinas a las que sólo podían acceder sus fabricantes. Hubo que estandarizar el equipo, para poder materializar esa red de comunicación que fue creada en 1969, pero fue durante la guerra de Vietnam, cuando empezaron no sólo a buscar una tecnología de rutas de información, sino a desarrollar proyectos para evitar el combate directo para reducir las pérdidas humanas en sus tropas.

Desde entonces, el lenguaje y uso de Internet se han simplificado y masificado. La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), un organismo de Naciones Unidas, presentó un informe donde afirma que mil 700 millones de personas cuentan con conexión a la red, lo cual representa 26% de la población mundial, mientras que se contabilizan unos 4 mil 600 millones de cuentas de telefonía móvil en todo el planeta, lo que supone una penetración del 67%. Según las proyecciones del organismo, para el año 2035, el 70% de la población mundial tendrá acceso a Internet.

Venezuela en línea

Según las cifras de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), al final del cuarto trimestre de 2009, por cada 100 venezolanos había 99 líneas de telefonía celular activas y, hasta esa fecha, se habían enviado 16 mil 690 millones de mensajes de texto (SMS).

Además, la penetración de Internet en Venezuela es una de las mayores de América Latina, ya que 8 millones 846 mil 535 habitantes tiene acceso, es decir, el 31,2% de la población. Pero este logro puede resultar vacuo si no se concientiza el hecho de que en 1999, cuando llegó la Revolución, sólo el 2,1% de los habitantes de Venezuela podía acceder a Internet. Esto representa un crecimiento de 900% en el acceso en 10 años.

Por su parte, la estatal Compañía Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv) creó un plan que permite a los usuarios comprar a crédito computadoras con acceso a Internet, lo cual ha beneficiado a 253 mil hogares.

Pero el logro más contundente de conectividad del pueblo venezolano a Internet lo representa el Proyecto Infocentros, lugares que permiten conexiones gratuitas en 668 puntos del país, que lograron llegar a más de 10 millones de usuarios hasta 2009, e incluso existe una versión móvil en camiones que recorren distintas comunidades de difícil acceso.

Asimismo, el fabricante de teléfonos inteligentes Blackberry registra que el 70% de los equipos que se venden en Latinoamérica corresponden a Venezuela, cifra que duplica los comprados en Brasil y México juntos.

Esto demuestra que más allá de las matrices de opinión que intentan mostrar que en Venezuela se restringe la libertad de expresión y se ha propuesto la limitación del acceso a Internet, la realidad es que el Gobierno bolivariano ha logrado un importante avance en el acceso a las tecnologías y fomenta su uso.

Regulación no significa prohibición

Este libre acceso a las redes de Internet ha propiciado la difusión indiscriminada de rumores, falsas informaciones y llamados a la desestabilización, y el Gobierno nacional debe ser garante de que recibir información veraz, fidedigna y ajustada a los principios éticos se cumpla, pues forma parte de los derechos fundamentales de los ciudadanos, amparado por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Más allá de llamados (aislados o no) a la desestabilización, la contrarrevolución venezolana ha recurrido a la difusión de falsas informaciones sobre muertes de personas vinculadas a la revolución, supuestos alzamientos en el seno de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, renuncias de funcionarios y hasta se ha especulado sobre el estado de salud del presidente Chávez y su entorno familiar.

Uno de los casos más recientes fue la publicación en el portal de Noticiero Digital de una información sobre la supuesta muerte del ministro del Poder Popular para la Vivienda y Hábitat (Mopvi), Diosdado Cabello, y el conductor del programa de Venezolana de Televisión La Hojilla, Mario Silva.

Este hecho abrió el debate en torno a la responsabilidad de quienes administran sitios web sobre los contenidos que los usuarios publican en estos espacios, pues hasta ahora la libertad de expresión en Venezuela (aunque la oposición diga que no existe) se ha prestado para generar desinformación y alarma en la población.

Es por ello que distintos funcionarios del Gobierno, incluido el presidente Chávez, han insistido en que Internet debe responder a estándares de responsabilidad social, tal y como se le exige a la radio, la televisión y la prensa escrita (para lo cual existe la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión), lo que no constituye una invención de la Revolución bolivariana, pues la mayoría de los países desarrollados han tipificado en sus legislaciones los delitos informáticos.

Por ejemplo, la legislación europea sanciona como delito informático las violaciones a la intimidad, que se traducen en la recolección, almacenamiento, modificación, revelación de datos personales; la publicación de pornografía (especialmente la infantil) o declaraciones racistas o discriminatorias; delitos económicos o violación de accesos no autorizados y sabotaje, así como también la violación de la propiedad intelectual. En Europa también se castiga como delito informático la difusión de información que incita a la violencia.

Mientras, en Estados Unidos, la unidad del Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), especializado en delitos informáticos, se ha convertido en una de las estructuras mundiales más activas en la materia.

Esto ocurre fuera de nuestras fronteras, pero aquí existe un grupo de Facebook denominado Venezuela Libre: Golpe de Estado 2010, que tiene más de mil 500 miembros y revela hasta la hora del inicio y el final del evento que comenzará el domingo 6 de junio de 2010 a las 13:00 horas y finalizará el domingo 20 de junio de 2010 a las 16:00 horas.

@Revolución

Ciertamente, Internet se ha convertido en una potente arma de guerra para atacar a la Revolución bolivariana, por lo que ahora el reto es, precisamente, tomar estos espacios y revolucionar la red.

Unos días después de creada la etiqueta @FreVenezuela en Twitter, los usuarios se encontraron de forma inesperada con mensajes que provenían de la cuenta @4febrero, en respaldo al presidente Chávez.

Este inusual personaje reproducía en vivo las palabras del discurso del mandatario venezolano, por lo que fue amenazado y apenas pudo twittear en el “democrático” ciberespacio durante una hora. Su último mensaje decía: “Los próximos 30 años serán de grandes batallas y victorias, dice Chávez en el Patio de Honor de la Academia Militar”. Segundos después la cuenta @4febrero fue cancelada por Twitter de forma definitiva, a pesar de que se había identificado como exigen las normas.

El propio Chávez anunció recientemente que creará un blog para dar la batalla ideológica en Internet y llamó a los revolucionarios a convertir la red y otras herramientas informáticas en poderosas armas para defender la revolución.

Para ello, exhortó a la población a utilizar los infocentros instalados en todo el país, donde las organizaciones sociales, consejos comunales y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) pueden crear redes de información en sitios como Facebook y Twitter que permitan combatir la desinformación de los medios de comunicación privados.

“No basta con ir a las marchas y concentraciones o votar, hay que aprender a usar la computadora, apropiarse del conocimiento, de Internet y de todas esas maravillosas herramientas para incorporarse a la lucha por la liberación cultural, ética y económica”, dijo Chávez, al tiempo que aseguró que “los venezolanos tienen que incursionar en las modernas tecnologías para neutralizar las campañas por Internet, blogs y Twitter”.

Los pioneros

A pesar de que Internet es un espacio con presencia mayoritaria de la oposición venezolana, apoyada siempre en los medios de comunicación tradicionales, la Revolución bolivariana también tiene presencia en la web, con importantes espacios donde la batalla de las ideas y la guerrilla mediática han ido construyendo esa trinchera socialista “on line”.

Uno de estos sitios es el de Aporrea, nacido en mayo de 2002 como medio para contrarrestar la dictadura mediática y la desinformación con la que los medios de oposición apoyaron el golpe de Estado del 11 de abril de ese año.

Se autodefine como “agencia popular alternativa de noticias” y la producción de contenidos no obedece a intereses comerciales, con un equipo voluntario que toma esta labor como un servicio social.

Con respecto al Twitter, la presencia de “twitteros” revolucionarios es cada vez mayor. Los más destacados son el conductor de La Hojilla, Mario Silva, con 20 mil 167 seguidores; la abogada Eva Golinger, con 6 mil 822; el periodista de Ávila TV Jorge Amorín, con 9 mil 592 seguidores; mientras que Venezolana de Televisión (VTV) cuenta con 16 mil 117, y la cuenta no oficial de la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN) con 3 mil 138.

La batalla está comenzando aún y los venezolanos más humildes, que en el pasado fueron excluidos del sistema educativo, hoy cuentan con un Gobierno que pone en sus manos, de forma gratuita, las herramientas para que a través del conocimiento puedan ejercer cada día más el poder popular para derrotar al sistema capitalista imperial.
imperial.

Fuente: http://www.abn.info.ve/noticia.php?articulo=227721&lee=4

tomado de Rebelion.org

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