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sábado, octubre 03, 2009

2 de octubre...








Parecía que la tarde sería tranquila, estaba soleada y hacía calor. El contingente empezaba a llegar a la glorieta de La normal
Un grupo de estudiantes -que no podían faltar- se encontraba ya en el pasto recargando las pilas para la marcha que se había convocado para defender Atenco y en conmemoración del 2 de octubre.
Pocos minutos después llegaban las mujeres y hombres de Atenco con sus machetes que rezaban: ¡Atenco vive! ¡La tierra no se vende! ¡Atenco no se vende ni se rinde! Y dos de ellas iniciaron con las consignas que salían de sus entrañas: ¡Atenco vive, la lucha sigue! y ¡2 de octubre no se olvida, es de lucha combativa!
Y este día como muchos otros, es de lucha combativa porque la marcha fue un acto simbólico más, de denuncia a los agravios sufridos: la represión por defender la tierra que le pertenece a las y los campesinos de Atenco y de la cual viven; la libertad de expresión como las y los estudiantes que el 2 de octubre marcharon a la Plaza de las Tres culturas y de las y los estudiantes que demandan educación de calidad y democracia en sus órganos directivos, así como la ampliación de recursos para la educación; la libertad a la forma de organización y participación social; la libertad de quienes luchan y se encuentran presos porque el Estado los considera de "alta peligrosidad" cuando sólo han defendido su terruño.
Y así inició la marcha y el día soleado siguió, pero el cielo descargó sus lágrimas, lloraba por los muertos que han quedado en esta lucha por un México justo, lloró por los 12 presos de Atenco, lloró porque hay 60 millones de mexicanos pobres -muchos de los cuales estaban ahí-, lloró porque un país con tanta riqueza, sigue manteniendo en la miseria a miles, lloró porque a un gobierno espurio ineficiente e ineficaz no le interesa resolver las demandas de justicia, igualdad y paz, lloró porque tenemos un gobierno estatal que dice que salir a la calle es un "crimen", pero la gente salió en demanda de justicia y gritaba y gritaba. Porque además para toda ocasión hay consignas como aquella de ¡Ni lluvia, ni sol ni viento, detiene al movimiento!
Y aunque la lluvia parecía no parar, también se convirtió en felicidad, porque salir a la calle a expresar las demandas de un movimiento que se considera justo, y volver a ver a tus compañeras y compañeros que marchan junto a ti es importante, ya que se genera un sentimiento de solidaridad y en la ocasión más, porque todos se veían con agua escurriendo por el rostro, empapados, mojados por todos lados, pero ahí, dando muestras de que hay pendientes por resolver y que sólo en la calle nos escucharán.
Este 2 de octubre en Guadalajara no se olvidó, tampoco se olvidó Atenco y los presos que permanecen y por los que hay que luchar todos los días.
Los agravios no se olvidan.
¡Libertad, libertad a los presos por luchar...!!!

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

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