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domingo, septiembre 20, 2009

Ni nos ven, ni nos oyen

Cande Ochoa

Un logro sin duda de la vida democrática en nuestro país es la manifestación de las ideas, por ello, en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se garantiza este derecho. En Jalisco como en todo el país, esta es ley y todos tenemos la obligación de respetarla y hacerla respetar, especialmente, el gobierno.

La protesta se puede hacer de muchas formas y maneras, pero no existe una “ruta crítica” especifica, es decir, no hay manual que explique “hazlo de esta manera” y por tanto, nadie puede atribuirse ninguna autoridad frente a “lo ciudadano”, porque ciudadanos y ciudadanas somos todos y todas: quienes participan en los partidos, quienes deciden hacerlo en otras organizaciones, quienes no participan en los partidos, quienes votan, quienes no votan, quienes se dicen de izquierda y quienes se dicen de derecha, quienes salen a la calle a protestar porque consideran que se violentan sus derechos y quienes los critican por salir, todos y todas somos ciudadanos de este país y de este estado.

Y en Jalisco, existimos y convivimos toda esta variedad de ciudadanos, algunos concebimos la protesta como un derecho, y nos manifestamos por el respeto a todos y cada uno de quienes deseen expresar sus ideas o inconformidades. Algunos otros consideran que salir a la calle a protestar, es una molestia.

Sin duda, cuando se sale a protestar, es porque hay una demanda que el o los gobiernos, no han cumplido o no han escuchado. Y tienen obligaciones para con sus gobernados, esa es una condición elemental y como ciudadanas y ciudadanos tenemos obligaciones frente al Estado y frente a nuestros congéneres.

Y en Jalisco hay protesta social porque tenemos un gobierno que viola nuestros derechos como ciudadanos, un gobernador que quiso aumentar el costo de las placas de los automóviles y se la ha pasado dando donativos al Santuario de los Mártires; que regaló dinero público a Televisa y Tv Azteca; al torneo de golf de Lorena Ochoa; porque utiliza el erario para su promoción personal gastando cientos de miles en promocionar su imagen en los medios de comunicación; porque quiere construir la Presa de Arcediano violando del derechos de Lupita Lara y de todos los tapatíos a quienes nos darán como agua de uso, agua sucia y altamente contaminada; porque quiere sacar a los habitantes de Temacapulín para construir la Presa El zapotillo y mandar el agua al rancho de los Fox; porque quieren o quisieron construir la Villa Panamericana en contra de sus habitantes; porque se han negado a otorgar a los migrantes su fondo de ahorro; porque se legisla en contra de los derechos de las mujeres y la salud reproductiva; porque no se ha castigado a los hijos de funcionarios públicos que mataron al joven Néstor Alan Rodríguez Licea; porque se apresó a Raúl Muñoz con el pretexto de comercializar marihuana, cuando es sólo un defensor de la gente que vive en El Salto y sufre la contaminación; porque han autorizado grandes consorcios de vivienda en contra de los derechos fundamentales a una vivienda digna; porque tenemos colonias como “La Huizachera”, que se inunda cada temporada de lluvias, pero como son pobres los que la habitan, no les importa; porque quieren construir el macrobús en contra de un alto y organizado rechazo ciudadano de los habitantes de esa zona de la ciudad; porque no mejoran el transporte público, pero sí les dan a los concesionarios camioneros grandes subsidios; porque tres años después de las denuncias de pederastia de Tomás Coronado sigue “procurando justicia” tan campante y no se le somete a investigación ni se le separa de su cargo; porque el gobernador se “ampara” para que a las mujeres víctimas de violación no les sea practicado un aborto, aunque tengan derecho al mismo, para resumir, porque se siguen violando los derechos humanos en nuestro Estado.

Y todavía nos dicen que para qué salimos a la calle a “estorbar”, “y que dizque violamos los sacrosantos derechos de los automovilistas y de terceros, porque les violamos su derecho al tránsito. Estos agravios y muchos más, son los que el gobierno no quiere ver ni en la calle ni en ningún lado, quiere que nos quedemos en nuestra casa y no protestemos, porque la protesta se “ve mal y ocasiona molestias”.

¿Por qué no tenemos derecho a exigir que el dinero público, que es de todos y todas las ciudadanas se gaste de manera planeada y para las necesidades de quienes habitamos este estado?

¿Por qué no tenemos derecho a exigir que quienes no pagan impuestos lo hagan, porque se hacen ricos, inmensamente ricos con los productos que les compramos?

¿Por qué quienes pagamos impuestos, que sólo somos el 30% de la población, no tenemos derecho a exigir en qué se gastan?

¿Por qué les molesta que salgamos a la calle?

En México son mucho más caros todos los servicios bancarios, de luz, de agua, de teléfono fijo y móvil. Hemos tenido un “rescate bancario” que desde hace diez años pagamos todos, pero que a ninguno de nosotros benefició. Tenemos una deuda altísima por la que pagamos altos intereses y países como Brasil o Argentina han salido de la crisis modificando su plan económico, pero en México, con la reciente propuesta fiscal presentada por Agustín Carstens, nos quieren incrementar todos los impuestos: al consumo, al teléfono, al depósito en efectivo, ya nos quieren cobrar como Santa Ana, por el número de ventanas y de perros que tenemos en nuestras casas.

Yo soy parte de un movimiento ciudadano que se ha propuesto luchar para defender el petróleo, los recursos naturales que son patrimonio de la nación y en defensa de la economía popular. De un movimiento que se propone que nos organicemos desde abajo, para que los grandes y poderosos no nos aplasten.

Es absurdo decir que hay que “agotar” los trámites oficiales antes de salir a la calle. Díganme quienes estamos aquí, si no ha sido por la protesta, este barrio –del parque Morelos- hubiera sido destruido hace dos años.

No existe eso de “auténticamente ciudadano”. Una manifestación pública es el último recurso, no porque no existan otros mecanismos de presión, de diálogo o de negociación, sino porque los manifestantes saben que las autoridades no escuchan ni ven. Quizá digan los de arriba: “lo analizaremos”, “estamos trabajando en ello”, “estamos actuando”, pero abajo, los que salen a las calles con sol con lluvia, con granizo, se sabe que no se solucionará nada, que hablar y “transmitir inquietudes”, no tiene efectividad, al menos hasta ahora, eso nos han demostrado los funcionarios públicos.

Sí, la protesta social es necesaria, es algo que nos hace más fuertes y más solidarios como ciudadanas y ciudadanos.

No creo en eso de las lógicas partidarias opuestas a la de la sociedad civil, deberíamos apostar porque en todas las marchas, vayan los políticos partidarios y los políticos de la sociedad civil, porque cuando un problema nos afecte de manera pública, se convierte en un problema político. Porque cuando se reprima a quienes participan en las marchas, expresen su reprobación política y social.

Las marchas y plantones, no son un gesto desesperado de personas inconformes, son una forma de lucha, no podemos permitirnos pensar que se nos escamotee un derecho fundamental, porque ello sería darle argumentos al gobierno –que ostenta la violencia- a volver a reprimir cualquier manifestación pública, como la del pasado 29 de agosto, en donde golpearon a mujeres, hombres, niños y personas de la tercera edad, que protestaban por la construcción de la ruta 2 del macrobús, sin olvidar el 28 de mayo de 2004 y otras formas de intimidación que son comunes, como la amenaza y el seguimiento puntual de acciones de quienes participan en los movimientos sociales.

Ojalá hubiera un gesto de participación y solidaridad de quienes habitamos el estado y la ciudad, que cuando se defiende un problema público, nos sintamos parte de él, porque todos y todas ganamos cuando conseguimos agua limpia, casa digna, respeto, solidaridad, trabajo, eliminar la contaminación, disminuir los índices de violencia y pobreza y todos los etcétera posibles.

Y sin duda, uno de los derechos constitucionales es la libertad de expresión y no se puede ni debe restringir, por ello, este sábado 26 de septiembre a las 4:00 de la tarde, marchemos del Parque de la Revolución a la Plaza de Armas a manifestar nuestro rechazo al aumento de impuestos: luchemos en la calle por modificar el modelo económico.

Que este mes de septiembre haya un grito de esperanza para transformar el país en uno más justo, equitativo, de respeto y solidario.

Texto leido en el Foro sobre la Criminalización de la Protesta Social, realizado este domingo 20 de septiembre en el Parque Morelos y en donde estuvieron presentes vecinos de Jardines de La Paz afectados por la construcción del macrobús y vecinos del Parque Morelos, afectados por las Villas Panamericanas.

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

1 comentario:

CEPAD dijo...

Con relación al caso del joven Néstor Alan Rodríguez, les sugiero consultar el blog del CEPAD (cepadorg.blogspot.com), ya que apenas hace unos momentos subimos un boletín que da cuenta del inicio de una investigación admministrativa por parte del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.

Francisco Macías
Cepad@cepad.org.mx

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