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miércoles, septiembre 23, 2009

"En mi país..." Un recuerdo de Alfredo Zitarrosa

Jorge Gómez Naredo
El Occidental
21 de septiembre de 2009

"En mi país, ¡qué tristeza!: la pobreza y el rencor. Dice mi padre que ya llegará, desde el fondo del tiempo otro tiempo; y me dice que el sol brillará sobre un pueblo que él sueña labrando su verde solar". Son palabras de Alfredo Zitarrosa, poeta y músico uruguayo. Son palabras de él, que hoy, se aplican a estas tierras, a estos lugares, donde parece que la esperanza se cae, que la lucha se viene abajo, que la búsqueda de la justicia y del bien común son imágenes idas, idilios escondidos, sueños desaparecidos, ocultos. Sí, palabras de Zitarrosa, y también de nosotros, de los que pisamos estos suelos mexicanos.

En el Centro de la ciudad de Guadalajara: Andrés no tiene nada y vive donde puede, hoy quizá en una casona semidestruida que ha sido tomada por sus amigos; mañana no sabe. Todo es incierto para él. Pide algunas monedas a los viandantes. Unos se asustan: "ha de ser de los que roban", piensan no pocos transeúntes de las calles céntricas de la capital jalisciense. No muy lejos de ahí, en una recién construida plaza comercial en la ciudad de Zapopan, un auto rojo, muy limpio, muy nuevo, muy equipado, se estaciona. De él se apea Rosario: hará unas compras. Entra a las tiendas de ropa "de marca" y se hace de camisas, pantalones y zapatos. Lo gastado por Rosario sería considerado por Andrés una fortuna: con ese dinero él sería millonario.

¿Cuándo nos olvidamos de ser un país más igualitario, más equitativo, con más oportunidades para todos? ¿Cuándo se vencieron los sueños, las utopías, la necesidad de luchar por el otro, para que el de allá no sufriera injusticias, para que el de acá pudiera tener los mismos derechos que el de adelante? ¿Cuándo se borró de nuestra solidaridad el dolor del otro? Alfredo Zitarrosa, en "Adagio de mi país", menciona: "Dice mi padre que un solo traidor puede con mil valientes. Él siente que el pueblo en su inmenso dolor hoy se niega a beber de la fuente clara del honor".

Un Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene casi todo: auto, viajes a donde quiera y por el medio que quiera, asesores, comilonas, intervenciones quirúrgicas en cualquier hospital del orbe, casas con jardines, los implementos tecnológicos necesarios para "su buen desenvolvimiento". Todo. Los magistrados que viven bien y con todo confort, son los encargados de impartir justicia en el país. Y claro, ellos, los "jueces imparciales", no se fijan en las decenas de Andrés que pululan en las calles de las ciudades mexicanas. Los ínclitos miembros de la Suprema Corte tienen cosas "más importantes" en qué entretenerse.

El Gobierno federal quiere cobrar más impuestos para que los pobres en México sean menos: tratan de convencer a los diputados (o más bien, de pactar con ellos para que todos los "representantes populares" tengan beneficios en la aprobación del Paquete Fiscal) que un gravamen de 2% al consumo significará programas de ayuda a los marginados, mayores sonrisas, más felicidades para ese México (el los pobres) que ya supera la mitad de la población total nacional. El cinismo es mucho: ese 2% no impedirá a Rosario acudir a esa plaza para comprar, cada mes, sus ropas de "marca". Pero sí afectará los bolsillos de Andrés: adquirirá menos de lo poco que ahora compra.

La canción "Adagio de mi país", de Alfredo Zitarrosa, termina así: "En mi país somos duros: ¡el futuro lo dirá! En mi país qué tibieza cuando empieza a amanecer. Dice mi pueblo que puede leer en su mano de pueblo el destino, y que no hay adivino ni rey que le pueda marcar el camino que va a recorrer". Hay una pregunta que vuela en el aire: ¿cuándo, pueblo de México, comenzarás a caminar con tus gritos que exijan justicia?

jgnaredo@hotmail.com

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

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