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jueves, agosto 28, 2008

Opinión.- Germán Robles

Germán Robles
Código Político
28 de agosto de 2008

Estado de guerra en la UdeG.

Tuvieron que pasar casi veinte años de arraigo caciquil, tres rectores y un año con cinco meses de su propia rectoría para que Carlos Briseño - rector de la Universidad de Guadalajara- en una suerte de iluminado, de quién renace en sí mismo y se asume como converso, rompiese de forma definitiva con el tristemente célebre llamado “Grupo Universidad”. Y vaya forma de hacerlo, algunas frases son devastadoras, la estrategia mediática, política y hasta jurídica que el propio Briseño echó a andar en estos días son de “filigrana” exquisita.

No obstante nos preguntamos ¿…porque hasta ahora Carlos?... ¿Sí…porque ahora, veinte años después de compadrazgo político, de tus experiencias vividas de historias como traición y muerte que desterraron a los Ramírez Ladewig del poder de la universidad, de la componenda política con los gobiernos rojos y azules?; ¿porqué… si sabías muy bien del pragmatismo de grupo para hacer del presupuesto público –destinado en principio y teoría a la educación- la materia prima de negocios, arreglos turbios y cumplimiento de caprichos personalísimos?

¿De verdad te diste cuenta “demasiado tarde” de que descubriste el agua turbia y tibia… y a qué sabe la sal? ¿Qué no sabías de que se trataba el negocio?

Y es que tus argumentos quizás alcanzan y pueden prestarse y dar, si se quiere, para un asomo colectivo al deseado cambio democrático en la universidad. Pero no alcanzan para encubrirte con el velo de la ingenuidad y de arrepentimiento. La tuya es una estrategia política, de riesgo total, pero del tamaño del riesgo será el tamaño de la empresa conquistada: la universidad. Como si fuera poca cosa.

No, no es que aquí dudemos en lo más mínimo de la crítica, de las declaraciones, posturas, argumentos y de la política más dura que se recuerde en veinte años en contra de quién -aún así sin dos de sus doce cargos- sigue siendo el jefe y capo mayor del “maximato” en la universidad; quién a propósito ya no es tan innombrable, se llama Raúl, se apellida Padilla López y se le acusa, se le advierte y se le destituye a los oídos y vista de todos.

Resulta plausible, exigible y de esperar no pocas de las propuestas que anunció en últimos días el rector Carlos Briseño quién pretende para la UdeG su revaloración, democratización, gobierno y destino por y para la academia y hasta la “recuperación” de la universidad ídem por parte del pueblo de Jalisco. Parece demagógico, rentable, pero posible.

Sin embargo, resulta difícil de creer, nos ganan las dudas y nos preguntamos si la nueva y sorpresiva postura política de Briseño y su grupo no terminarán siendo mera retórica, que finalmente se pierda entre el recurso fácil del discurso y la realidad de la farsa. La duda por un lado por los antecedentes. La esperanza y confianza, porque, Carlos Briseño está en el arranque de su rectorado y tiene todo por ganar y muy poco que perder, porque ha mandado señales claras y contundentes de terminar con el maximato y es de esperar al menos la consistencia de los mismos. Claro siempre que se sostenga como rector, signe, ponga sus políticas en blanco y negro y establezca que va a pasar con él y los responsables del gobierno de la universidad si es que no cumplen.
Pues aún cuando en distintos círculos de la “opinocracia jalisquilla” y grupúsculos de poder en la UdeG se maneje el suyo como un “suicidio político”; atreverse a romper con un maximato resulta de beneficios apetecibles, locura que si se ejecuta con puntual estrategia puede resultar gananciosa.

Ni tan suicidio
Como plataforma política evocar la democratización en la universidad y la prioridad del gasto programable para más aulas, preparatorias y equipo puede ser una buena coartada.

Y si no es eso, sino acaso su destitución por medio de golpe de estado a manos de Raúl Padilla por medio de su nada democrático “consejo universitario”; ese sería también el motivo y pretexto ideal para catapultar a Carlos Briseño a cuanto cargo, puesto, aspiración o poder de convocatoria y legitimación esté dispuesto y pueda llegar un mártir. Como quiera que sea, si Briseño muestra congruencia, consistencia y llega a tomar medidas sólidas para el fortalecimiento de la universidad podríamos estar asistiendo al nacimiento de un liderazgo, de un líder.
Parecería que por tamañas pretensiones, habría que dejar al tiempo despejar algunas interrogantes y nos obliga por ello a establecer al menos el beneficio de la duda. Pero tiempo habrá que esperar, porque aunque a muchos no les guste esto es apenas el inicio de una guerra por el control económico y político de la universidad que advierte y amenaza con prolongarse, incluso bajarse al nivel de las aulas, la academia y en las estructuras de toda la administración universitaria. Y es que cada vez que hay reacomodos, tumbos, gritos y sombrerazos, más allá de lealtades y principios universitarios está en juego “la papa”, los puestos y privilegios de quienes dependen y tienen su asiento en la UdeG.
¿Será acaso por eso que para el año en curso en el presupuesto ampliado y retrasado que Briseño presentará no sólo se mantiene, sino que aumentan las prerrogativas para la industria ferial y “cultural”?. “Ahora no me los echo encima”, parecería este decir, si es que en efecto pretende reorientar el uso del dinero público para crecer la oferta y calidad educativa.

Por lo pronto, habría que esperar si el próximo sábado, en el pleno del consejo universitario, claro el controlado por el capo máximo, no se echa a andar ese golpe de estado en contra de Briseño para destituirlo por la contundente y bien definida “causa grave” “establecida” en la ley orgánica de dicho instituto. Cosa que llevaría a la universidad a un caos de ingobernabilidad, duplicidad de funciones, confusión, a una crisis de legitimidad de gobierno que pondría en jaque toda la operación y curso normal de la vida académica y la enseñanza, incluyendo las absurdas ferias y negocios culturales.

Y cierto que al propio Raúl Padilla, si algo le significa kriptonita pura, son tres cosas: que desde arriba y desde casa, uno de los suyos lo enfrente, desenmascaré y le ponga el dedo en la llaga; le llame por su nombre y exhiban frente a toda la prensa. Que pretendan o pasen por encima de él. Y la otra que le corten los principales y millonarios tentáculos financieros que hasta anteayer estuvieron a su cargo desde el mismo día que los fundó. En el orgullo y bolsillo, los golpes contra uno de los personajes más acabados del autoritarismo priísta, figura de la camaleónica y pragmática cultura política jalisciense.

Cierto, y por increíble que parezca Raúl Padilla, como no hacía bastante tiempo, se vio presionado, esta vez no pudo mandar a sus personeros, ni a su corte de títeres, ni a la claque a responder por él. Tuvo por el contrario que tragar sapos, alacranes y víboras para responder por sí mismo a través de una misiva signada por él ídem enviada a los medios de comunicación.

Y tal como nos convidó en su misiva enviada anteayer a uno de sus últimos y más efectivo salvavidas mediáticos que es la televisión, es que sí, le tomamos la palabra, con la fuerza de la opinión pública, desde la sociedad civil no seremos pocos los que juzgaremos su papel con argumentos que no se limiten a la justificación de lo frívolo y megalómano de sus obras, señalando en su justa dimensión el tamaño de daño y desastre que el señor “la UdeG ya no debe construir más preparatorias...” y sus lacayos han causado a la universidad.

La demanda y juicio de valor a la que está obligada la sociedad debe basarse en la base económica y capricho personal que dieron origen a sus negocios culturales, a sus pifias disfrazadas, al presunto peculado cometido por sus títeres ex rectores, la malversación o desvío de fondos para áreas, tareas y actividades que no son prioridad, ni causa por las cuales se funda y sirve por principio una universidad pública en democracia, ¿y qué son?... mayor y mejor cobertura de la educación y la matrícula.

Y no sabemos si en su ánimo renovador Carlos Briseño pretenda engañarnos con la verdad, pero preferible esa retórica, esos posibles eufemismos que la defensa y comprensión de los argumentos del capo máximo, en esto que es más que grilla, acusaciones mutuas allá en lo alto. Se trata del futuro, mejor funcionamiento y concepción democrática de la universidad cosa que incumbe a todos. Y es que indigna sobremanera la equidistancia entre comunidad académica y sus órganos de gobierno como clase política, y claro que la podredumbre no sólo se halla en la “partidocracia”, ni en los niveles de gobierno, ni en los poderes de la unión, quienes son el puerquito favorito, sino que está en sindicatos y universidades también.

¿Puede usted creer que la historia de la administración de la UdeG se resume a la historia de los golpes de mano y traiciones?... ¿que la propia comunidad académica es ajena a la discusión y decisión de sus principales órganos de gobierno como la rectoría?, Créalo… sus últimos tres rectores -incluido Briseño- han sido impuestos por un hombre que a nombre de un grupo, reunidos en domicilios privados y dirimiendo como la mafia en una casucha conocida como la “menudería” deciden en nombre de la segunda universidad más grande del país ...De ahí sale "el humo blanco". ¡Hombre, que bárbaro, que democracia; que universidad!

En el tintero.

Por cierto, de engañabobos los llamados a misa del diputado local panista Jorge Salinas, quién al igual que el secretario de gobierno de Jalisco se asumen como protectores del conformismo social, la inmovilidad y el estado actual de cosas. Sí, desde luego, a eso le llaman buscar la “conciliación” y hasta le pusieron mesa, mes y plazo. Sí... cuando ustedes quieran, la clase política con su calidad moral dice cómo, dónde y cuándo van a reconciliar a todos.


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando a Andrés Manuel López Obrador en 2008::

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