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martes, agosto 25, 2009

Gobernador condiciona dinero para Villa Panamericana

El Gobierno del Estado reitera su disposición a apoyar al municipio de Guadalajara para edificar la Villa Panamericana. ARCHIVO

  • Los panamericanos se harán en Guadalajara y se harán de buena manera: Emilio

'El recurso no se irá a fondo perdido': Emilio González

GUADALAJARA, JALISCO.- El Gobierno del Estado reitera su disposición a apoyar al municipio de Guadalajara para edificar la Villa Panamericana en el parque Morelos; sin embargo, el mandatario estatal Emilio González Márquez advierte algunas condiciones para que se concrete esta ayuda.

En primer término, el titular del Poder Ejecutivo señala que la entrega del recurso no se irá a fondo perdido, dijo que el recurso que otorga el gobierno al Ayuntamiento tapatío debe regresar a las arcas estatales, aunque aclaró que aún no se define el esquema ni el monto a entregar para edificar la Villa Panamericana, adelanta que podría tratarse de un esquema en el que el Gobierno de Jalisco funja como aval del Ayuntamiento de Guadalajara.

“No podemos dar dinero para fondo perdido, el gobierno no puede apoyar así a la Villa Panamericana. Buscamos la recuperación del recurso a través de la venta de la villa, podemos apoyar e incluso financiar a través de un crédito puente, pero también analizamos otras propuestas, lo que tenemos completamente descartado es que el dinero se vaya a fondo perdido”.

González Márquez reconoció que en Guadalajara se trabaja bajo la presión del tiempo, pues en un mes debe comenzar la edificación del proyecto Alameda, no obstante, aseguró que la sede para los Juegos Panamericanos fue otorgada a Guadalajara y es seguro que la Perla Tapatía siga siendo quien lidere el proyecto.

Por otra parte, el gobernador confió en la madurez del presidente municipal, Alfonso Petersen Farah y del candidato electo, Aristóteles Sandoval para concretar este proyecto trascendental para Jalisco.

“Sé que ambos equipos están a la altura. Los Juegos Panamericanos se llevarán a cabo en Guadalajara y se harán de una buena manera. La Villa Panamericana se debe construir en el lugar que más convenga a la ciudad y coincido con el presidente Alfonso Petersen que este lugar es Guadalajara”.

Cuestionado en torno a la oposición reiterada de regidores del PRI y el PRD a que el Ayuntamiento contraiga una deuda, el gobernador justificó a los ediles argumentando que, “probablemente no tienen información para tomar una decisión tan importante como ésta”.

EL INFORMADOR/ ZAIRA RAMÍREZ

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

domingo, agosto 23, 2009

Juegos Panamericanos… ¿Y la gente?

Evento con empresarios para "vender" el proyecto de los Juegos Panamericanos Foto: César Huerta/Extensión Medios

Jorge Gómez Naredo

La Jornada Jalisco

La Villa, ¿se construirá?, ¿dónde?, ¿cuándo se concluirá? ¿O quizá todo se irá abajo y Guadalajara perderá la sede de los Juegos Panamericanos 2011? ¿Qué sucederá en esta novela de inversionistas y políticos enfurruñados, de errores y declaraciones grandilocuentes, de berrinches y lágrimas derramadas? ¿Qué será en realidad lo que pasará? Hasta ahora, nadie lo sabe: el cuento sigue y la trama de va complejizando, se hace más intrincada, más cargada de dosis de suspenso y asombro.

Guadalajara quería endeudarse. O mejor dicho: quienes gobiernan este municipio querían pedir un préstamo de mil millones de pesos para la construcción del inmueble que albergará a los atletas dentro de dos años (si es que se llegan a celebrar los Juegos Panamericanos en la capital de Jalisco). Alfonso Petersen Farah, alcalde de Guadalajara, trató de convencer a la oposición, de decirle: miren, miren, pongan atención, ganaremos dinero, perderemos nada y saldrá todo a la perfección. Pero los contrarios no le hicieron caso, no le creyeron. O más bien, no les convenía el negocio. Los tapatíos miraron nomás la discusión de lejos; algunos ni eso. Muchos ni la escucharon. Y es que arriba se pelean y se pelean, arriba se lanzan insultos, y abajo, nomás se ve u oye. O a veces ni eso.

¿De quiénes son los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011? Y es que los Juegos tienen dueño. O tienen dueños. ¿Quién o quiénes los consiguieron?, ¿quiénes los buscaron?, ¿todo nació del interés popular?, ¿hubo festejos cuando se le concedió la sede a Guadalajara?, ¿juegos pirotécnicos, gente en las calles bailando, feliz del logro? No. Nada de eso existió. Fue un proyecto de unos cuantos, un proyecto que se pensó (pecando de ingenuidad) en beneficio de la sociedad; pero a ésta, no se le tomó en cuenta. Ahora nos dicen que habrá más infraestructura deportiva, que los estadios de atletismo y de natación (próximo a construirse), serán modernos y ayudarán al desarrollo del deporte, y que Jalisco seguirá siendo campeón de las Olimpiadas Nacionales hasta que el mundo estalle y el universo desaparezca. O hasta que el país se venga abajo y las Olimpiadas Nacionales ya no existan. Eso nos dicen y eso nos repiten: que los Juegos son de todos los tapatíos. Vale la pena preguntarse, ¿y esto, es cierto?

Los Juegos Panamericanos darán proyección a Guadalajara, de ello no cabe ninguna duda. Pero una proyección limitada (incluso marginal), no tan amplia como unos Juegos Olímpicos. Atraerán turismo, y consumo, y habrá hoteles llenos, pero no cambiará la faz de esta ciudad ni hará menos pobres a los pobres. Sí, habrá más infraestructura deportiva, pero, ¿acaso no es labor de los distintos gobiernos dotar de espacios para el esparcimiento y el acondicionamiento físico a la población? Parecería que en Guadalajara (y en Jalisco en general), se quieren tener muchos atletas de alto rendimiento y no a una ciudadanía (es decir, a los muchos), activos deportivamente: ¿cuántos espacios se tienen por colonia para practicar deporte?, ¿cuántas unidades deportivas son manejadas por el estado y cuántas por la iniciativa privada?, ¿cuántas están abandonadas?, ¿cuándo habrá mayor número de espacios para que niños, jóvenes, adultos y ancianos practiquen algún deporte? Ganar las Olimpiadas Nacionales y ser sede de unos Juegos Panamericanos no indican que la población en general haga más deporte y tenga mayor contacto con zonas de esparcimiento. Sí, son logros (10 años de ser primeros en las Olimpiadas Nacionales), pero esos logros no forzosamente se transforma en mayores beneficios para toda la sociedad, para el pueblo.

¿Dónde está la ciudadanía en los Juegos Panamericanos 2011?, ¿dónde la discusión con vecinos, con organizaciones civiles?, ¿por qué el Ayuntamiento de Guadalajara (el grupo encabezado por Alfonso Petersen) no ha logrado entusiasmar a los tapatíos (y a los jaliscienses en general) con este evento deportivo?, ¿qué ha faltado? La gente: sí, la gente ha faltado. Los Juegos Panamericanos se han discutido arriba, se han ideado arriba, se han peleado arriba, ¿y abajo? Nada más se ven los manoteos, sólo se escuchan las algazaras y los llantos. O a veces ni eso.

Si los Juegos Panamericanos (que se están pagando con dinero público) no se acercan a la gente, no se discuten con la gente, están destinados al fracaso. Parece que ahora ya es demasiado tarde para decirle al pueblo que hay Juegos, y para preguntarle a la ciudadanía, y consultarla, y hablar con ella, sondearla, hacer un diálogo, ejercer el espíritu democrático. Sí, es demasiado tarde. Seguramente varios empresarios invertirán en la Villa, y el gobierno estatal impedirá la debacle. Incluso el gobierno federal puede (ya en el paroxismo) llegar y evitar la catástrofe. Pero se seguirá sin la gente. Como suelen hacerlo los de arriba, sean del PAN o del PRI. Y también del PRD.

jorge_naredo@yahoo.com

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

miércoles, agosto 19, 2009

Mensaje a las Redes: Sin condiciones (Villa Panamericana)

Foto: César Huerta/Extensión Medios


Sin Condiciones


A quien le pueda pesar. En la actual circunstancia en que nos encontramos —producto del imperio sistemático de la despiadada estrategia de la imposición mercantilista de la voluntad por hacer del deporte el triste rey de los payasos— algunos en Guadalajara buscan afanosamente aferrarse a la ilusión de unos juegos cuya urgencia innecesaria no es más que la expresión del alboroto y falta de visión de largo plazo que los atormenta y de paso amedrenta a quienes no compartimos sus mismas expectativas.

El discurso a favor de la realización de los Panamericanos es un hermoso sofisma que ronda el universo de los sueños que hemos sido incapaces de soñar. Se nos quiere hacer creer que su puesta en escena atraerá desbordados beneficios y que por fin alguien en el mundo sabrá de nuestra existencia. ¡Ajá!

El argumento falaz e impertinente es que los juegos son nuestros (si son de la Odepa) y que con ellos se detonarán las inversiones y el turismo, y así la economía —como el minilibramiento— llegará a Jauja…por fin saldremos de pobres y por añadidura devendrá el desarrollo cualitativo de la urbe en todos los órdenes: como por arte de magia y —como dijo el zorro del bajío— en conjunción con los astros, seremos testigos del vertiginoso incremento de la escasa calidad urbanística y espacial del entorno construido mediante la depredación de la naturaleza; tendremos la satisfacción de contar con los más eficientes y avanzados sistemas de inmovilidad a escala mundial; portaremos la insignia del orgullo paradigmático que le dirá a los habitantes del orbe cómo se debe hacer para planear el futuro y retroceder para quedar en el pasado; podremos estar seguros que la ciudad estará a la altura de la vanguardia cultural y deportiva que será ejemplo a no seguir; resolveremos con ineficacia las diferencias, los avatares y todos los bemoles y penurias que enfrentamos como sociedad a la hora de los acuerdos que —como los préstamos— jamás llegarán; nos colocaremos en el podio y nos colgarán la medalla de cobre por nuestra impericia e incapacidad para descifrar los códigos urbanos llenos de jeroglíficos.

Según el leal saber y entender de sus promotores, los juegos serían la solución que Jalisco necesita para comenzar a crecer de verdad, serían el pretexto para que la dinámica social gestione su propia riqueza y la cultura pudiera tener el escenario propicio para proyectar aportaciones valiosas, sobre todo en el ámbito deportivo... Y quizá no será así.

Lo que no queremos ver es que los Panamericanos son muestra fehaciente de la primacía del interés privado sobre la importancia de preservar el interés relativo a lo público; son un disfraz de cordero para la astucia y la sagacidad del mercado inmobiliario y del deporte con aportes del erario, sin riesgos para aquellos y sí con afectaciones a la salud de las finanzas municipales que comprometen los recursos de todos.

Tal parece que se cree que sin Panamericanos Guadalajara no tiene opciones. Más bien, lo que queda por decir, por ahora, es que el futuro de la metrópoli se ubica más allá de ellos y en las actuales circunstancias no existe un ambiente favorable y de ese modo los juegos no se pueden realizar sin condiciones.

Jorge Fernández

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

domingo, agosto 02, 2009

Juegos Panamericanos y fracaso

Foto:César Huerta/Extensión Medios

Jorge Gómez Naredo

La Jornada Jalisco

¿Acaso es tiempo de aceptar la derrota?, ¿de confesar el fracaso?, ¿de decir, con toda sinceridad: “no, no podemos organizar los Juegos Panamericanos”? ¿Es hora ya? ¿O acaso las autoridades locales, estatales y federales pueden y van por buen camino para que en 2011 todo salga bien y la justa deportiva a celebrarse en Guadalajara sea una de las mejores en toda la historia de América?

Hoy son tiempos de crisis. Crisis para todos. Hasta hace algunos meses, las autoridades, si bien no nadaban en la abundancia, tenían recursos. Emilio González Márquez se daba el gusto de dilapidar el erario público: donaciones a Televisa, donaciones a TV Azteca, donaciones a la Iglesia, donaciones aquí y allá, donaciones por doquier. Pero ahora la perspectiva ha variado, ha mutado. Claro, los jugosos sueldos de la alta burocracia no bajarán; en cambio, sí habrá recortes en ciertas áreas (en especial las sociales). Ejemplos abundan: ya no se realizarán algunas obras de infraestructura que se tenían planeadas. Esto no proviene directamente de una crisis económica mundial, sino, más bien, deriva de la incapacidad de las autoridades federales para idear un sistema tributario justo, donde los grandes empresarios paguen algo y dejen, ya, por fin, de evadir por todos los medios posibles sus obligaciones fiscales. Influyen también en esta crisis los bajos precios del petróleo y, claro, la necedad de la mayoría de los gobernantes para seguir gastando inmensas cantidades de dinero en comilonas, autos, celulares, viajes al extranjero, sueldos aberrantes y un largo etcétera.

Ante esta perspectiva, la pregunta que surge es: ¿acaso Guadalajara puede organizar los Juegos Panamericanos del año 2011? Emilio González Márquez dice que sí, que claro, que no puede ser que alguien se haya puesto a pensar en la posibilidad de un cambio de sede: “No entiendo cómo [y] de dónde surge ese rumor. No hay ninguna comunicación con la Presidencia de la Organización Deportiva Panamericana que pudiera presumirse que Guadalajara esté incumpliendo en su responsabilidad, por el contrario”. Pero las cosas parecen no ir muy bien: se mira oscuridad enfrente, obstáculos, inconvenientes y varios contratiempos.

El Ayuntamiento de Guadalajara aprobó, el viernes pasado, un crédito (sin saber aún el plazo del endeudamiento, la tasa de interés, la institución financiera a otorgar el empréstito o los pagos a realizar) por mil millones de pesos para la construcción de la Villa Panamericana. Edificar el edificio donde se alojarán los deportistas urge, porque si no se hace rápido, los Juegos Panamericanos se irán a otra sede y se olvidaría el ya famoso “Guadalajara 2011”: eso sería catastrófico para las autoridades panistas. Pero hay problemas, muchos problemas. Uno de ellos es económico. Bosco Gutiérrez Cortina, director general de Bosco Arquitectos, empresa contratada por el Ayuntamiento tapatío para edificar la Villa, declaró el jueves que sin la aprobación del crédito de mil millones de pesos no habría construcción: ellos quieren ganancias, no invertir. Y poco a poco lo van logrando.

La construcción de la Villa Panamericana se dirige al fracaso, a un fracaso costoso. Primero se eligió un lugar no idóneo, donde habría descontento vecinal y resistencia ante las autoridades. Después se compraron terrenos costosos. Más tarde, por carencias de dinero, se modificaron los proyectos originales. Ya, para ese entonces, se había gastado mucho y el Ayuntamiento se desgastaba mediáticamente: casi nadie piensa que la Villa, en el parque Morelos, será viable. Ahora se habla de “aumentar” el costo de los departamentos para después de pasados los Juegos Panamericanos. La inversión que hará el Ayuntamiento no será redituable y, muy probablemente, si se edifica la Villa como se tiene planeada, dichos departamentos se convertirán en un elefante blanco.

¿Cuánta corrupción cabe en la Villa Panamericana? Seguramente mucha. Habrá dinero a borbotones, Guadalajara quedará endeudada y no habrá recuperación de la inversión. Sí, unos Juegos como los que se pretenden celebrar en la ciudad en 2011 dan prestigio a las autoridades que los organizan. Y, ¡oh, cosas de la vida!, eso beneficiará al priísta Jorge Aristóteles Sandoval, alumno aventajado en Jalisco de Enrique Peña Nieto. Pero también existen peligros: si hay cambio de sede, podría ser un duro golpe a la carrera política del joven émulo del gobernador copetudo.

¿Acaso es tiempo de aceptar la derrota?, ¿de confesar el fracaso?, ¿de decir, con toda sinceridad: “no, no podemos organizar los Juegos Panamericanos”? Hoy, parece que todo se dirige al caos: unos Juegos caros, en tiempos de crisis; falta aún de infraestructura deportiva en la ciudad y una Villa Panamericana mal planeada, condenada pronto a convertirse en un gran elefante blanco. Pero algo salva todo desde la perspectiva de las autoridades y de los empresarios involucrados en la Villa: la corrupción que se dará, la posibilidad de hacer un “buen negocio”, de obtener pingües ganancias. Hay mucho dinero en juego. Dinero que, lastimosamente, pagarán los tapatíos de a pie. En fin, así se las gastan los de arriba.

jorge_naredo@yahoo.com


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

miércoles, enero 21, 2009

La villa panamericana el terror de un pasado llamado identidad

Cesar Huerta
Extensión Medios
Reportaje Especial


El panorama donde se construirá la villa panamericana es desolador. La gente vaga por las calles, algunas de las casas han pasado a “mejor vida”. Han sido derrumbadas para dar paso a obras arquitectónicas modernas.

Las calles son distintas, no hace algunos años la gente solía ir al parque Morelos, toda la familia se reunía, caminaba por las calles del centro histórico de Guadalajara y finalizaba su recorrido en las tradicionales nieves del parque, esas nieves de todos los sabores y colores, las nieves raspadas más famosas de la ciudad, las que degustan desde niños los tapatíos, las que han dejado un “estilo parque Morelos”. Hoy todo eso ha cambiado, los gobiernos han cambiado, las historias son diferentes, la gente también. Hoy en aras de la modernidad se derriban casas con muchas historias, casas que han pasado por generaciones, fachadas que se mantienen originales, intactas.

Es verdad que en la actualidad no es una de las mejores zonas para vivir. Pero cuál ha sido la respuesta de los gobiernos, ninguna. Han descuidado este tipo de viviendas, los problemas existen desde hace tiempo, no es un secreto para nadie. Pasan las administraciones y las banquetas siguen igual, nada de cambios, la zona no deja los malos pasos. Los olores se mantienen, ¿podrán convivir los atletas con ellos?

Todo esta pactado, la villa se tiene que construir ahí, no hay otro lugar y punto. Los números hablan, y por supuesto que mandan. Se prevén infinidad de ganancias, mucho dinero.

El gobierno promete que con las villas habrá una ciudad nueva, diferente. “más verde, más humana y más adecuada para las aspiraciones de sus habitantes”. La historia es la de siempre, se van los habitantes originales y regresan otros, distintos. Para los primeros no hay un lugar adecuado para sus aspiraciones, no hay mejoramiento de la zona. Para los que llegan esta preparada una ciudad feliz, con más aspiraciones, más humana, pero sin identidad.







::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

domingo, agosto 26, 2007

La importancia de decir “no”: el ejemplo de los vecinos del parque Morelos

JORGE GÓMEZ NAREDO

Los vecinos del parque Morelos han decidido decir “no” a la construcción de la Villa Panamericana en la zona donde habitan. Tienen sus razones y su decisión es respetable. Ya hacía falta que un grupo de personas en Jalisco, en Guadalajara, se uniera para decir “no”, para oponerse a los designios de los gobernantes, de quienes piensan y realizan proyectos siempre al margen de la sociedad que se supone representan. Por eso es bueno decir “no”: es sano alzar la voz y gritar “no”.

Los Juegos Panamericanos a celebrarse en 2011 en la ciudad de Guadalajara han traído ya, desde ahora, varios escándalos. Por ejemplo, el viaje a la ceremonia de clausura de los Juegos de Río de Janeiro fue un exceso, un verdadero dispendio, pues no solamente acudieron el alcalde tapatío y el gobernador, sino que en la comitiva iban también diputados y altos funcionarios del Ayuntamiento y del estado que no tenían motivo para asistir y que, sin embargo, lo hicieron: claro, con cargo al erario.

La pretensión del Ayuntamiento de Guadalajara de realizar la Villa Panamericana en las proximidades del parque Morelos se ha topado con el rechazo de los vecinos que habitan la zona: están en su derecho de manifestarse y de oponerse. Sin embargo, en ciertos círculos de poder se les ha reputado de testarudos y tozudos. Incluso, el mismísimo Emilio González Márquez hizo un llamado a los empresarios para “aislar” y “evidenciar” a “los poquitos que buscan solamente sacar las cosas negativas para desde ahí lucrar con el no avance de nuestra ciudad”. Es decir, según la perspectiva del gobernador, quien está en contra de algo debe ser “aislado”, excluido, confinado.

Pero no solamente el Ejecutivo local ha denostado a los vecinos que alzaron la voz y dijeron “no”. También parte del empresariado lo ha hecho. Javier Gutiérrez Treviño, coordinador del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco, al argumentar que existen otros proyectos para la construcción de la Villa Panamericana, espetó que a los vecinos del parque Morelos les va a pasar como “aquellos ‘amigos’ de los machetes con el aeropuerto, que quisieron presionar tanto al gobierno que al último se quedaron sin miel y sin jícara”. Esto es, ¿está Gutiérrez Treviño llamando al uso de la fuerza para que los vecinos, que tienen el derecho de oponerse a un proyecto, sean reprimidos tan brutalmente como lo fueron los pobladores de San Salvador Atenco?

Alfonso Petersen Farah no se ha quedado atrás: ha repetido varias veces que existen ciudadanos entre los vecinos del parque Morelos que pretenden politizar el conflicto: “pudimos identificar personas que no son vecinos del parque Morelos [y] que han estado involucrados en otro tipo de movimientos, con intereses estrictamente políticos”. El estigma es claro: “politizar” como delito, la solidaridad como afrenta: auxiliar como desobediencia.

Los Juegos Panamericanos de Guadalajara se han visto y catalogado como la solución a los problemas de la ciudad, como la única panacea para el desarrollo citadino. Alfonso Petersen Farah, en entrevista con Raúl Torres, jefe de información de La Jornada Jalisco, adujo: “los Panamericanos representan la necesidad de cubrir una serie de infraestructura tanto deportiva como de alojamiento que nos permitirá avanzar en muchos proyectos que están rezagados, como la revitalización del Centro Histórico con la Villa Panamericana, el transporte público, la infraestructura urbana, limpieza, entre otras cosas”. Entonces, ¿si no se hubiera conseguido la sede de los Juegos Panamericanos no habría la necesidad de trabajar para remozar el Centro Histórico, para cubrir los rezagos de vivienda y para ordenar el caótico transporte público? ¡Vaya forma de gobernar!

La labor de los funcionarios públicos es trabajar por el bien de la ciudadanía: para eso se les eligió. Sin embargo, parecería que las autoridades tanto municipales como estatales solamente actúan cuando hay un evento que les pueda dar proyección mediática. Así sucede con los Juegos Panamericanos: se tendrán espacios en televisión, los ojos de México y de América estarán puestos en Guadalajara, y eso, simplemente no se puede desaprovechar.

La zona del parque Morelos está descuidada. Es necesario que el Ayuntamiento y el gobierno del estado actúen para revitalizarla. Pero, ¿por qué el gobierno precisa unos Juegos Panamericanos para intervenir, para modernizar, para restaurar el Centro Histórico? Esa es su responsabilidad y la deben cumplir, con Juegos o sin Juegos, y siempre respetando a quienes habitan la zona.

Los vecinos del parque Morelos han decidido decir “no”, han actuado con dignidad. No han cometido ningún delito y es una irresponsabilidad de parte del alcalde tapatío, del gobernador y de la elite empresarial querer estigmatizarlos y lincharlos. No es justo que se les pretenda echar de sus casas: tienen derecho a oponerse, a protestar, a alzar la voz y decir y gritar y demandar un “no” categórico.

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Peje en 2007::

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