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domingo, septiembre 06, 2009

¿Regresando a la intolerancia?


Manifestante agredida, originalmente cargada por ojo_de_perro. (Flickr)

Jorge Gómez Naredo

La Jornada Jalisco

Parecería que regresamos a los años 60 o 70, cuando los diarios locales “ponían el dedo”, decían quiénes eran los malos y quiénes los buenos, a quiénes habría que perseguir y a quiénes habría que dejar libres. La lectura, el viernes pasado, de la nota principal de un diario local (que en los 60, 70 y 80 se caracterizó por su sumisión a los gobernadores en turno) provocó un déjà vu, un volver al pasado, un: “los comunistas se están apropiando de espacios en la ciudad: ¡a ellos!”

¿Cuál es la intención?

El reportaje en dicho diario argumentó que quienes se manifiestan en Jalisco siempre son los mismos. Además, hizo una especie de “perfil” de los marchantes contumaces: decir a todo no, haber cursado estudios superiores –en universidades públicas, recalca la nota clasista–, estar politizados, presumir ser lopezobradoristas, tener antecedentes penales, de violencia o incluso de fraude, etcétera. La intención del reportaje fue mostrar que, las manifestaciones, son producto no de la ciudadanía sino de líderes que son profesionales en movilizarse y en decir a todo no; líderes que aprovechan, como lobos, cualquier inconformidad verdaderamente ciudadana: y al aprovecharla, dicha inconformidad pierde su esencia.

¿Por qué, dicho diario, una semana después de una manifestación en contra del Macrobús, publica una nota donde desprestigia las marchas?, ¿cuáles son sus intenciones? Seguramente muchas, quizá económicas, quizá es que tiene algún negocio (la familia dueña de dicho medio) en la construcción del Macrobús e intenta desacreditar rápidamente las movilizaciones recientes contra ese medio de transporte. Pueden ser muchos motivos, muchos intereses. Pero algo queda claro: en el reportaje se observa cómo se busca vilipendiar cualquier movilización social.

Marchar, ¿válido o inválido?

En el reportaje se da a entender (usando las palabras de un académico de una universidad privada) que los movimientos u organizaciones sociales verdaderamente ciudadanos utilizan la marcha como última estrategia para lograr sus fines. Por ende, queda la imagen de que salir a las calles no es una mediad “ciudadana”, sino un acto realizado por los que se “montan” y se “aprovechan” de las inconformidades ciudadanas (como si los ciudadanos fueran todos tontos y cualquier persona se aprovechara de ellos).

Sí, en Guadalajara hay ciertos liderazgos que están ahora manifestándose acá y después manifestándose allá. Y es claro que la mayoría de quienes salen a las calles y marchan son los mismos. Esto es un problema, porque no se ha podido unir a más personas, porque las diversas luchas no se han relacionado con otras luchas, ni han apoyado (sin querer dominar) otras inconformidades. Eso los diversos actores sociales lo debe analizar y plantearlo críticamente. Igualmente se deben preguntar sobre el impacto de las marchas. Raúl Zibechi, en su magnífico libro Dispersar el poder, menciona que lo importante es la potencia de cambio de las personas; además, agrega: “no son las manifestaciones y las marchas rituales las que cambian a la gente, aunque es bien cierto que, en algunas ocasiones, las acciones de la calle pueden encarnar las potencias del cambio”. Se precisa una reflexión (dentro de quienes suelen manifestarse) de los impactos de las marchas y de las diversas formas de protestar. Ello, sin embargo, no invalida que quien quiera puede manifestarse por algún motivo y apoyar una causa, acompañarla. Y para mí, eso es sano. Quizá no tan efectivo como antes, pero ayuda a construir algo que me parece, en Guadalajara, aún no se ha construido: tolerancia y solidaridad.

Lo ciudadano versus lo político

Lo ciudadano es bueno, puro y límpido. Diáfano. Lo político es sucio, feo y despreciable. Oscuro. Esta idea es común en varios sectores de la sociedad. Parecería que ahora lo in es ser ciudadano. Acercarse a un partido político, pensar en “tomar el poder” o relacionarse con “políticos” es traicionar lo ciudadano. Esta idea, muy fuerte en ciertos círculos progresistas, me parece que ha sido utilizada por la derecha. Y el reportaje del diario local mencionado lo muestra nítidamente. A partir de dos entrevistas hechas a dos académicos (que podríamos llamar progresista), se utiliza esta idea de “pureza” ciudadana para desprestigiar cualquier lucha social.

A veces tengo la idea que el discurso (político) de “lo ciudadano” es una forma de impedir, a los ciudadanos mismos, adentrarse a los puestos considerados “políticos”: si una persona con carisma dentro de un determinado grupo busca un puesto de elección popular, ha traicionado lo ciudadano y por lo tanto se ha alejado de ello y se ha colocado en la lógica del poder (como si abajo no existiera poder). Es decir, para los ciudadanos debe estar vetada la representación política. ¿Será? ¿Acaso es imposible ser ciudadano y poseer una curul y desde ahí luchar por los ciudadanos? Se supone que los partidos políticos son el instrumento de los ciudadanos para acceder al poder, ¿por qué los ciudadanos lo dejaron a merced de unos cuantos?, ¿por qué no se recuperan?, ¿por qué están ahí, siendo utilizados por una élite? Quizá sea un error pensar que lo ciudadano también es político y que desde la ciudadanía, o desde abajo, o desde el pueblo (como se quiera decir), pueden recuperarse espacios “políticos” para los muchos. Quizá sí: es un error. Y, sin embargo, así lo pienso.

¿Y cómo se llama ese delito de manifestarse?

El reportaje citado viene acompañado de una editorial, la cual concluye de la siguiente manera: “Si la autoridad conoce el perfil de esos ‘líderes’, a quienes se les ve en todo tipo de manifestación; si incluso cuenta con un padrón de ellos, es inexplicable que no proceda, haciendo uso de sus facultades legales, para ponerles un freno y evitar así que continúen dañando a la sociedad. Simplemente, la aplicación de la ley”. Es preocupante pensar que las autoridades estatales o municipales han elaborado un “padrón” de los manifestantes, que se les ha investigado. Y es también preocupante que un diario (el más longevo de la ciudad, por cierto), inste a reprimirlos y a encarcelarlos. ¿Bajo qué delitos?, ¿el manifestarse (se tenga o no razón)?, ¿el salir a las calles?, ¿el participar en una, dos, diez marchas? ¿Qué delito se comete? Ojalá las autoridades den una explicación. Y ojalá la den rápido, porque el futuro próximo se mira lleno de nubarrones (color pobreza, desempleo, iniquidad y carestía), y más y más personas saldrán a las calles (con o sin líderes). Y ya, desde las autoridades, parece ser, se prepara un camino lleno de toletes, escudos y “respeto al derecho de terceros”.

jorge_naredo@yahoo.com

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

Macrobús a palos

Foto: Público

Represión. Esa es la definición correcta de la acción de fuerza pública ordenada en el gobierno de Emilio González Márquez en contra de los opositores al Macrobús el sábado pasado.No fue un “enfrentamiento” como se ha dicho en algunos medios, y como han tratado de justificar las autoridades estatales. Enfrentamiento es cuando dos grupos o dos fuerzas se confrontan cara a cara.

¿Qué enfrentamiento va a existir entre un grupo de manifestantes donde participaban por igual adultos, niños y ancianos, de un lado, y del otro cientos de policías armados y entrenados para usar la fuerza?

Fue una acción represiva pensada y planeada, como lo revelan los siguientes hechos:


1) que se mandó a un inusitado número de policías estatales para vigilar y hostigar a los manifestantes;


2) la exagerada tarea de fotografiar y filmar a quienes protestaban;


3) que se fue conduciendo a los manifestantes hacia un punto (Juárez y Molina) donde se preparó la celada;


4) la rápida operación para detener a personas, ya decidido de antemano y no en flagrancia por delitos que eventualmente hubieran cometido ahí.


El pretexto para lanzar esta acción represiva es que los manifestantes violaron los derechos de libre tránsito de las personas, en concreto de los pasajeros del Macrobús, y el argumento de que hubo resistencia de algunos participantes a la autoridad. Sobre lo primero, ya se ha señalado la hipocresía del gobierno de Emilio González que toleró que un grupo de panistas de su grupo político permaneciera durante 45 días bloqueando u obstruyendo el tránsito por la calle Vidrio.


Si alguien viola el libre tránsito de las personas en esta ciudad son los eventos de gobierno y partidistas (desfiles, mítines, visitas de gobernantes) y las actividades de culto público llevadas a cabo por las distintas iglesias. Y sobre el argumento de que hubo agresión a policías, bastaría ver las fotos y videos de la marcha para concluir que unas pancartas o empujones de las personas que protestaban no pueden considerarse una agresión a la autoridad.


Si la explicación oficial no se sostiene, hay que buscar otra. Lo que ocurrió el sábado no es el uso “legítimo” de la fuerza pública en contra de un grupo de manifestantes que se salen de control y agraden a la autoridad, sino la aplicación de una estrategia represiva que pretendió intimidar, asustar e infundir miedo a quienes se han opuesto a la construcción del Macrobús.


Es la misma estrategia de todos los gobiernos represivos, tal como antes la usó Francisco Ramírez Acuña a lo largo de su sexenio y en particular en mayo de 2004. Con una diferencia: al menos Ramírez Acuña dio la cara por acción represiva, lo que no ocurrió ahora con Emilio González. Dado que quienes se han movilizado en contra del Macrobús al parecer han ganado la batalla de la opinión pública (al grado de poner en riesgo la continuidad de este proyecto), pareciera que, harto de estas movilizaciones, el gobierno de Emilio González pretendió dar un escarmiento y un hasta aquí a este grupo opositor.


Pero en este hecho represivo hay un agravante: parece motivado por un cobarde deseo de venganza dado que consideran que las movilizaciones en contra del Macrobús fueron un factor importante para que el PAN perdiera las elecciones el pasado 5 de julio. Más allá de este caso particular, la represión del sábado representa un giro en la política del gobierno de Emilio González hacia los movimientos y protestas sociales, como parece confirmarlo el trato hacia la manifestación de normalistas de varios estados el pasado lunes.


El fondo de este giro es que varios proyectos de obra e inversión empujados por el gobierno (Arcediano, Villa Panamericana, Macrobús, El Zapotillo) se han retrasado por las resistencias y movilizaciones de los grupos afectados. Y en lugar de tratar de convencer a las poblaciones afectadas, el gobierno de Emilio González ha decidido usar el palo, la amenaza y la represión para sacar estos proyectos que implican cuantiosas ganancias privadas, a la fuerza. Pero el éxito del giro represivo de Emilio González depende de la respuesta que den los grupos y movimientos sociales.


No parece que, por ejemplo, los opositores al Macrobús se hayan intimidado como pretendía el gobierno estatal. A menos que el actual grupo gobernante piense que sacará sus proyectos a macanazos y pasando la maquinaria por encima de las personas afectadas por estos proyectos.


Rubén Martín / Público, 3 septiembre 2009


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

Tirar la piedra…


Lic. Rodolfo Chávez Calderón

Subdirector de LA PRENSA JALISCO

Todos dieron la cara, arriesgaron su persona, su físico, su propia situación familiar y social, sin embargo ahí estuvieron, incluso fueron reprimidos, golpeados, agredidos y algunos hasta encarcelados. Todavía no están totalmente libres quienes acudieron ese día, hoy hace una semana, a la marcha contra la introducción de las dos líneas macrobuseras que a chaleco quiere introducir el Gobernador Emilio González Márquez, quien a pesar de la negativa evidente de ciudadanos y nótese que no decimos “de los ciudadanos” que sería englobarlos a todos, insiste en que “nosotros lo pedimos” y por eso nos quiere meter a la fuerza el Macrobús, a pesar de que nadie le dijo que entorpeciera la vialidad en la Calzada Independencia hasta hacerla imposible a determinadas horas del día, en fin. Tan es un capricho de Emilio eso del Macrobús que el sábado pasado él mandó a los “Antimotines” a “convencer” de modo que no se puede tachar más que de fascista, A PALOS, a los ciudadanos que se atrevieron a aparecer en la marcha y decirle que no estaban dispuestos a permitir otras dos líneas del Macrobús en sus respectivas colonias. A ellos y a cualquiera que tenga dos dedos de frente, les “huele” a negocio, un negocio millonario en el que después de su periodo de gestión, le vaya mal o bien en la política, seguramente permitirá a Emilio González vivir holgadamente el resto de sus días, puesto que todo lo que hemos visto en el caso del Macrobús se presta a considerar la posibilidad de que si no él, personas muy cercanas al titular del Poder Ejecutivo se beneficien con las ganancias que obtengan los camioneros metidos a “macrobuseros”.

Pues bien, todas esas personas que acudieron a la marcha, además de haber sido fotografiadas por el personal de “Sigmas” de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, y de ser “fichadas” en los archivos de la dependencia, ahora son señaladas como “Agitadores profesionales”. Un maquinazo, publicado en un diario local que nunca se ha distinguido por su pasión ante los problemas sociales, a merced, según se aprecia, de una “filtración” del mismo gobierno, señala que los detenidos y otros participantes en la marcha son “agitadores profesionales”, llega a tal grado de mencionar a Gilberto Parra Rodríguez, ese mismo que consiguió que a los viejitos ex braceros, les diera una lanita, el gobierno de México, que durante años les habían escondido. Gracias a las gestiones del grupo activista fundado por Parra, ellos obtuvieron una considerable suma. Algunos de ellos, a los 80 y tantos años, o a los 90 y tantos, recibieron 50 mil pesos, o más, en algunos casos menos, pero tales cantidades las cobraron directamente en las oficinas de Telégrafos y la intervención de Parra y su gente, no representó para los ex braceros, tener que pagar un solo centavo ni dar comisión posterior. Esta es solamente una de las acciones de Parra, al que este insensible diario se atreve a llamar “agitador profesional”. ¿Será que los viejitos no importan?... Este columnista pudo observar la emoción de algunos de ellos al recibir su dinero, el giro en la oficina de Telégrafos, una felicidad que solamente le da a alguien la dicha de recuperar algo que es de él, no algo que le están entregando como si fuera una limosna. En fin, por eso ¿podremos llamar a Gilberto un agitador profesional?.

Y a Saúl Cotero Bernal, estudioso del derecho, un destacado estudioso del derecho a quien vergonzosamente los “Antimotines” ni siquiera podían subir a una camioneta. Esos señores que se pasan todo el día –se supone- preparándose físicamente para golpear sin dejar huella, para reprimir, y ejercitando su cuerpo, no podían con un civil de aspecto pícnico, sedentario, que ahora les resulta peligroso solamente porque piensa, porque sabe, porque es valiente y sale a la calle a expresar sus inconformidades.

Nuestras autoridades no entienden. Ya vieron la Marcha del Hartazgo, ya tuvieron la votación del 5 de julio, mejores muestras no puede presentárseles. La gente, y no digo todos los jaliscienses, porque mentiría, están hartos de que el gobierno se pretenda erigir en un régimen de autoritarismo, de totalitarismo, de dictadura.

La represión del sábado pasado no fue aislada y eso está demostrado con la publicación del citado diario, que llama agitadores a quienes tienen los tamaños suficientes para salir a la calle y dar la cara, no como precisamente quien anónimamente escribió y publicó la nota en la que se asegura que Cotero, Gilberto y otros, son agitadores profesionales que obedecen a los intereses de camioneros que ven afectados sus intereses por el Macrobús. Y si fuera así, si en realidad tras de Cotero estuviera Enrique Galván ¿sería delito?, se justificaría que lo hayan arrastrado, que le haya pegado, cuando es una persona –solamente por tratarse de un ser pensante- que merece respeto de la autoridad, al menos así lo dice la Constitución.

Lo cierto es que quienes estuvieron en la manifestación representaban intereses, unos que no quieren que pase por la calle de su casa, otros que creen que perjudicará su negocio, pero al fin y al cabo la Constitución les consagra el derecho de manifestarse respetuosamente. Bueno, en ocasiones no son tan respetuosos, pero ¿cómo exigirles que lo sean, si el gobernador mismo empezó a llevarse con aquello de la mentada?.



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miércoles, septiembre 02, 2009

Sobre represión y “derechos esenciales”

El pasado sábado los policías arremetieron contra niños y ancianos FOTO ARTURO CAMPOS CEDILLO

Jorge Gómez Naredo

La Jornada Jalisco

Las palabras de Fernando Guzmán Pérez Peláez, secretario general de Gobierno del estado de Jalisco, fueron claras: “el estado de derecho exige también el respeto a derechos esenciales de las personas como es el derecho al tránsito y que la manifestación de las ideas sea sin perjuicios de los derechos de los demás”. Es decir, quien ose manifestarse e impedir el tránsito será reprimido; quien cometa el incivil delito de tener una cuita o inconformidad en la cabeza y la haga visible, la alce y le dé voz, se topará con el sacrosanto estado de derecho de los demás, y con los toletes y los antimotines que son entrenados para golpear y humillar. Los que se manifiestan deben tener muy claras las palabras de Guzmán Pérez Peláez: salir a las calles y exigir derechos o protestar por derechos violados, es, cosas de la vida, infringir el estado de derecho.

Surgen entonces demasiadas, un montón de preguntas. ¿Cuándo el gobierno de Jalisco reprimirá, golpeará y meterá a la cárcel a todos los que han impedido que en la entidad no exista, como lo exige la Constitución mexicana, sustento digno para todos los habitantes, educación para la población entera, trabajo digno para quien ha nacido en estas tierras?, ¿cuándo irán los policías de Jalisco, con sus macanas y sus escudos, con sus gestos malencarados y sus pomitos de gases lacrimógenos, por ellos?, ¿cuándo Guzmán Pérez Peláez ordenará la detención de quienes han violado esos derechos “esenciales”?

¿Cuándo Emilio González Márquez (que es el jefe de Guzmán Pérez Peláez y responsable del actuar de la policía en el estado de Jalisco), ordenará que todos los miembros de la Secretaría de Seguridad Jalisco se organicen y capturen a los que violan el artículo 1° (un derecho “esencial”, sin duda) de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que dice: “Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las capacidades diferentes, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”? ¿Cuándo?

¿Cuándo Fernando Guzmán Pérez Peláez se preocupará tanto por los “derechos esenciales” de las personas y montará un impresionante operativo para capturar a los culpables de infringir el artículo 123 de la Constitución mexicana, el cual, explica nítidamente: “toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil”?, ¿cuándo las autoridades estatales capturarán a los causantes del desempleo en la entidad, de la explotación de los trabajadores, de las jornadas mayores de ocho horas, de la casi esclavitud en la que viven muchos jaliscienses?, ¿cuándo Guzmán Pérez Peláez aplicará la ley a esos que impiden el cumplimiento de los derechos esenciales de los que habitamos en Jalisco?

¿Cuándo las fuerzas del orden en el estado capturarán (como lo hicieron el sábado pasado con quienes se manifestaban en contra de la construcción de las líneas 2 y 3 del Macrobús) a los culpables de que el artículo 52 de la Constitución Política del Estado de Jalisco (el cual dice: “Toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por tribunales que estarán expeditos para impartirla en los plazos y términos que fijen las leyes, los cuales deberán emitir sus resoluciones de manera pronta, completa e imparcial. Su servicio será gratuito, quedando en consecuencia prohibidas las costas judiciales) sea violado constantemente y no se cumpla a cabalidad en la entidad? ¿Cuándo lo veremos?

Cuándo se observará a los policías ir tras los delincuentes que contaminan las tierras y las aguas jaliscienses, que tiran fincas de valor artístico e histórico, que no promueven la cultura ni la formación de conciencia ecológica?, ¿cuándo el gobernador aplicará las leyes a quienes, desde su administración, no respetan el artículo 15 que obliga a las autoridades a proteger “el patrimonio ambiental y cultural de los jaliscienses”?, ¿cuándo se cumplirá ahí “el estado de derecho”?

Y por último, una pregunta que gran parte de los jaliscienses no se ha dejado de hacer: ¿cuándo, un gobernador que tuvo la desfachatez de mentarle la madre a sus gobernados, dejará su cargo?, ¿cuándo tendrá pundonor para dimitir?, ¿cuándo ese gobernador (que ha dado ya muestra de su veta represora), ayudará a los jaliscienses para que tengan ese derecho (sin duda “esencial”) de ser representados por un mandatario digno? ¿Cuándo?

jorge_naredo@yahoo.com


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Radio Podcast - Cosa Publica - 01 Septiembre 2009

Cosa Publica, espacio radiofonico que conduce Ruben Martin y Agustin del Castillo, se transmite de Lunes a Viernes en Radio Metropoli 1150 AM.

Los programas pueden descargarlos en esta pagina

- Los periodistas, entrevistaron a Salvador Lugo 'Don Chava', quien participó en las manifestaciones del Sabado pasado y junto con otros asistentes a la manifestacion, fueron reprimidos.



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lunes, agosto 31, 2009

A golpes, disuelven protesta vs Macrobús

La policía tapó el paso al centro, donde el gobernador veía un desfile.

Agentes antimotines de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSP) disolvieron ayer a golpes una manifestación contra el Macrobús. Entre los asistentes había familias, niños, mujeres, ancianos e incluso una persona en silla de ruedas. El enfrentamiento, en pleno centro de la ciudad, dejó como saldo seis detenidos, además de una docena de heridos, entre ellos un policía.

Como cada sábado, ciudadanos se manifestaron contra la construcción de la línea 2 del Macrobús. La tarde de ayer fue diferente. El gobernador Emilio González Márquez presenciaba el desfile del Festival Internacional del Mariachi, por lo que la consigna de los uniformados fue impedir que los manifestantes llegaran al centro de la ciudad.

Dos contingentes salieron al filo de las 16:00 horas: uno, desde el Parque Morelos; el otro, desde La Paz y la calzada Independencia. Mientras se congregaban los manifestantes, personal del gobierno del estado fotografiaba y videogrababa a los participantes. El ambiente se calentaba. El tráfico era un caos. Algunos conductores se molestaban, pero la mayoría los apoyaba con los claxon.

En punto de las 14:30 horas, los manifestantes tomaron el carril del Macrobús de sur a norte. La tensión creció. Las unidades del Macrobús comenzaron a juntarse detrás de la estación. Una unidad decidió avanzar y los manifestantes reaccionaron plantándose de frente para gritar consignas: “No al Macrobús, no al Macrobús”. La unidad tuvo que dar marcha atrás. Al frente de la manifestación, tres adolescentes lideraban con tambores. A un costado, los antimotines los seguían.

En la estación Bicentenario, cerca de la avenida Revolución, se dio el primer altercado. Los antimotines bloquearon el paso. Los manifestantes simple y sencillamente los rodearon, libraron el obstáculo y volvieron a ocupar el carril exclusivo. Los antimotines se pararon de nuevo frente al contingente, ahora ocupando los otros dos carriles, incluso la banqueta. Los opositores al Macrobús exigieron el derecho a manifestarse, consagrado en la Constitución: “Les pedimos, por favor, que nos dejen pasar. Están violando la Constitución”. Los empujones comenzaron hasta que una persona del gobierno del estado, más prudente, los dejó pasar, pero sin utilizar el carril exclusivo.

A partir de allí, los antimotines escoltaron a los manifestantes hasta Juárez, donde otro grupo de agentes tenía bloqueado el paso. Volvieron los empujones. Por el carril de norte a sur llegó el contingente que venía del parque Morelos. El número de manifestantes creció; la tensión también.

Como si fuera el destino, la primera unidad del Macrobús que llegó fue la TM-001. Los manifestantes bloquearon su paso, por lo que los antimotines le abrieron camino. Fueron las primeras muestras de violencia contra los quejosos. Después, los manifestantes, cientos de ellos, enfilaron rumbo al centro. Los antimotines no los dejaron...

Una barrera de antimotines bloqueó el paso en Juárez y Molina, encerrando a los manifestantes, literalmente, entre los policías y el paso a desnivel. La gente, sin poder moverse, se sintió acorralada, y comenzaron los golpes y empujones. También los arrestos. Primero fue un manifestante, al que los elementos de la SSP arrastraron a una patrulla; llevaba el rostro cubierto de sangre. Menos de un minuto después arrestaron a Saúl Cotero Bernal, dirigente de la Coordinadora Ciudadana de Opositores al Macrobús. Lo arrojaron a una patrulla y se le pusieron encima para inmovilizarlo. Luego detuvieron a Salvador Lugo, conocido como el Hombre Araña, el anciano que trepó a Palacio de Gobierno en una protesta contra el placazo. Las camionetas de la SSP salieron a toda velocidad.

Los gritos de las mujeres y el llanto de los niños eran la constante. Los negocios cerraron. En segundos, otro conato de bronca, y otros detenidos. Seis en total. Además, se reportaron doce heridos. Hasta el cierre de esta edición, la Procuraduría de Justicia no había informado, ni siquiera a sus familiares, el motivo de las detenciones y, por la noche, los parientes fueron sacados del edificio de la dependencia, en la calle 14 de la Zona Industrial, porque, les dijeron, hay sicarios dentro del edificio y podrían correr peligro.

El miedo a los uniformados terminó por tronar la manifestación. Eso bastó para que la gente se retirara del lugar, a sólo tres cuadras de donde Emilio González disfrutaba un desfile de mariachis.

Golpes antes de llegar al Centro de la ciudad


Familiares de los detenidos se quejaron por la reacción policiaca. Al menos un agente resultó, también, lesionado.


De blanco, al frente, Saúl Cotero Bernal, líder de los opositores. Hasta anoche, seguía detenido en la calle 14.


No fue calculado el número de participantes en la protesta, que llegaron a ocupar dos carriles, a lo largo de dos cuadras de ave



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domingo, agosto 30, 2009

Reprimen a opositores del Macrobús


¿Por qué nos golpean?, sólo queremos expresarnos, increpó Saúl Cotero Bernal

Los policías disolvieron el grupo que impedía el tránsito del sistema de transporte articulado

Mauricio Ferrer

Unos seis civiles heridos y dos policías lesionados fue el saldo del enfrentamiento entre 500 opositores a la línea 2 del Macrobús y 250 elementos antimotines de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado la tarde de ayer en el primer cuadro de la capital de Jalisco.

Con una consigna común, “¡No al Macrobús!”, el contingente se dividió en dos y salió de dos puntos diferentes para unirse en uno solo en el cruce de la calzada Independencia –sobre la que transita la línea 1 del sistema de transporte urbano al que le ha apostado la administración de Emilio González Márquez y la avenida Juárez. Ahí, el grupo bloqueó el paso del Macrobús lo que generó un caos vial, ante lo cual la policía decidió usar la fuerza pública frente a un grupo diverso compuesto por hombres, mujeres, niños y ancianos.

“Estamos en nuestro libre derecho de expresarnos, de caminar por las calles, ¿por qué abusan? ¿por qué nos golpean?”, expresó el dirigente de la Coordinadora Ciudadana Opositora al Macrobús, Saúl Cotero Bernal.

El titular de Seguridad Pública, Luis Carlos Nájera Gutiérrez, señaló que los policías estatales fueron agredidos “a golpes” porque “no traían el equipo” para “evitar alguna reacción de agresividad”.

Pero del otro lado, del grupo ciudadano, se pudo apreciar un hombre que sangraba de la nuca y otros más que traían sangre en el rostro. Asimismo, denunciaron que hay seis detenidos y que son por lo menos 10 personas las que resultaron heridas, mientras que la autoridad policiaca sólo reconoce ocho, entre civiles y uniformados.



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sábado, agosto 01, 2009

Aumenta la resistencia ciudadana contra la expansión del Macrobús

Los rayos del sol no menguaron el ánimo de los ciudadanos inconformes Foto: ARTURO CAMPOS CEDILLO

Aproximadamente 2 mil personas marcharon para expresar su desacuerdo

Los inconformes sugirieron que Barack Obama compruebe la efectividad del transporte

MAURICIO FERRER

La Jornada Jalisco

“Emilio y Monraz, suban a Obama a su Macrobús”, se leyó en una de las miles de pancartas que se postraron ayer, a las puertas de Palacio de Gobierno y sobre la Plaza de Armas, en clara referencia al gobernador Emilio González Márquez, su subordinado, Diego Monraz Villaseñor –uno de los responsables de la movilidad urbana de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG)–, y las políticas públicas en materia de tránsito proyectadas las líneas 2 y 3 de este sistema articulado de transporte.

La frase, en la que piden a los panistas que inviten al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama –quien visitará Guadalajara el 9 de agosto próximo-, se fusionó con otras, originales como “Nos vemos en las elecciones de 2012 Emilio, pídeme tu voto”. O comunes ya, luego del trágico suceso de marzo de 2008 cuando al mandatario estatal, al calor de unos tragos de alcohol, se le ocurrió mentar la madre a unos “poquitos” que no estaban de acuerdo con sus millonarios donativos a la iglesia católica y empresas televisoras. Las mentadas son ya gritos de protesta de toda expresión social que esté asociada con alguna decisión del Ejecutivo estatal.

La megamarcha, anunciada días atrás, terminó en manifestación. De 20 mil asistentes que preveían los organizadores, alrededor del 10 por ciento se dio el lujo de empaparse en sudor ante el sol de las 4 de la tarde de ayer.

Pero los rayos del sol no impidieron que, los que ayer despotricaron contra el camionzote azul que pasa por la calzada Independencia desde marzo pasado, se pusieran la camiseta, y no literalmente: “No al Macrobús, tu ciudad se muere en grande”, rezaban las playeras blancas que parodiaban al eslogan publicitario del Macrobús, “tu ciudad se mueve en grande”.

Las mismas telas de algodón dejaban ver en la parte trasera de qué rincones de la ciudad acudían quienes las portaban: Miravalle, Jardines de la Paz, Ávila Camacho, Revolución… decenas de colonias que, a decir de sus habitantes, serán afectadas con las líneas 2 y 3 del Macrobús.

En el oriente, por ejemplo, una de las colonias que más se ha opuesto al proyecto es Jardines de la Paz. Con ella, más de 40 colonias de la avenida Río Nilo han movido la cabeza de arriba hacia abajo en una negativa a que el camión azul pase afuera de sus casas, sus comercios, sus carriles por donde ellos transitan en sus autos a la escuela, sus trabajos, sus comercios, sus casas.

“Yo voté por Emilio, porque el PRI estaba muy quemado, pero salió lo mismo: es un gobernador nefasto que no escucha al pueblo, sus necesidades”, lamentó Georgina Ocegueda, quien mostró con orgullo su camiseta: Jardines de la Paz.

Cuando Georgina decía esas palabras, sus amigas, otras amas de casa, movían la cabeza como quien comprende al que habla. De fondo, un invidente tocaba con su trompeta la clásica “sacaremos a ese buey de la barranca”, mientras otros coreaban la canción, otros bailaban y otros más… seguían mentando madres.

Sobre Alcalde, de acuerdo con José Luis Arceo Chávez, del Consejo Estatal de Comerciantes Establecidos y Prestadores de Servicios de Jalisco, si el Macrobús entra por ahí, más de 500 negocios se verán afectados.

Mencionó que preparan una serie de amparos en contra de la línea macrobusera que el gobernador asegura viajará por Alcalde hacia Zapopan, decisión que calificó como de una “dictadura”.

Más, según el hombre: el paso del Macrobús por Alcalde podría afectar los cimientos de edificios históricos como la Catedral.

Por Ávila Camacho, las lonas en contra del Macrobús ya se ven desde hace rato, según Luis García, propietario de una rosticería y su compañero, Apolinar García, dueño de un puesto de periódicos y revistas ubicado sobre la misma avenida en su cruce con Federalismo.

Sobre la misma arteria, más de 500 establecimientos se verán afectados, dicen. Y comentan que hay más de 30 mil firmas recabadas de quienes se perjudicarán con el paso del Macrobús en esa parte de la ciudad.

“Yo creo que si el gobierno sigue haciendo eso, el PAN ya perdió la gubernatura en 2012”, aseguró Luis.

“El gobernador dijo que ya habían hablado con los vecinos y comerciantes (de Ávila Camacho. Si me lo pones enfrente, enfrente de él le digo que es mentira”, expresó Apolinar.

Las percepciones sobre la movilidad urbana por parte de la gente común y corriente que ayer se manifestó, coinciden en dos puntos: que el Macrobús no soluciona el problema, y que lo mejor es el Tren Ligero.

Acusaciones hacia Monraz

Por su parte, Saúl Cotero Bernal, dirigente de la Coordinadora Ciudadana opositora al Macrobús, recalcó la necesidad de que las autoridades, junto con especialistas y ciudadanos, delimiten el proyecto de movilidad que la ciudad necesita. Pero antes, dijo, el gobierno debe detener todo indicio de llevar a cabo las obras de las líneas 2 y 3 del Macrobús.

Estas peticiones, fueron entregadas en un documento a funcionarios del gobierno estatal, a quienes, los manifestantes les recordaron con consignas: “¡No queremos a los gatos, queremos a la rata! ¡No queremos a los gatos, queremos a la rata!”.


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