Páginas

::::

Mostrando las entradas con la etiqueta Rosario Ibarra. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Rosario Ibarra. Mostrar todas las entradas

jueves, junio 11, 2009

Foro Conferencia sobre la situación de los padres de hijos presos-políticos





::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

miércoles, octubre 08, 2008

La Belisario Domínguez y la protesta de Rosario Ibarra


Fortalecer las libertades públicas y emitir ley de amnistía, exige Granados Chapa

■ Demanda atender reclamos, no criminalizar la protesta e impedir que la sociedad se disuelva

Andrea Becerril y Víctor Ballinas

Una vez que recibió la medalla Belisario Domínguez en su edición 2008 y el reconocimiento de los tres poderes de la Unión, el periodista Miguel Ángel Granados Chapa advirtió sobre el crecimiento de “tendencias al autoritarismo, a la criminalización de la protesta social, a la guerra sucia enderezada no sólo contra los opositores al régimen, sino contra ciudadanos en reclamo de sus derechos”.

Ante el jefe del Ejecutivo federal, Felipe Calderón, que ayer asistió exclusivamente como testigo de honor, ya que fue el presidente de la mesa directiva, el panista Gustavo Madero, quien entregó la presea al galardonado, el maestro Granados Chapa reivindicó las movilizaciones sociales, demandó fortalecer las libertades públicas y emitir una ley de amnistía “que haga salir de las cárceles a los presos políticos que hoy mismo, como en los peores tiempos del autoritarismo, padecen prisión injusta”.

Durante la sesión solemne de la Cámara de Senadores, a la que asistieron los presidentes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de la Cámara de Diputados, Guillermo Ortiz Mayagoitia y César Duarte Jáquez, respectivamente; integrantes de la academia, como el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro; intelectuales, y miembros del gremio periodístico, la mayoría de los senadores del PRD decidió estar presente para acompañar a Granados Chapa.

Lo hicieron previo acuerdo con PAN y PRI de que Calderón asistiría, como indica el artículo 100 de la Ley Orgánica del Congreso, sólo como invitado, sin que los perredistas tuvieran que saludarlo, sin fotos, sin participar en las comisiones para recibirlo y sin que fuera él el encargado de entregar el diploma y la medalla Belisario Domínguez.

Protesta en solitario

En ese contexto, Calderón se presentó en el Senado por segunda vez, y si bien los perredistas no lo increparon, apenas ocupó su lugar se escuchó el grito: “¡Es un honor estar con Obrador!”, que lanzó la periodista Andrea Fernández, hija del fallecido cronista deportivo Ángel Fernández.

Ricardo Monreal, Rosalinda López y Salomón Jara no aceptaron estar en el mismo sitio “que el espurio”, como declararon más tarde, y la senadora Rosario Ibarra, quien sí asistió, colocó en su escaño un cartel de Andrés Manuel López Obrador con la leyenda: “presidente legítimo”, visible desde la tribuna donde Calderón escuchó la proclama que Belisario Domínguez leyó, también ante la tribuna del Senado, en 1913, antes de ser asesinado por órdenes de Victoriano Huerta.

Al hablar en nombre del Senado, la perredista María Rojo se dirigió a “los señores titulares de los poderes de la Unión” para no referirse a Calderón por su nombre.

Expresó que a lo largo de su carrera, como conocedor de la historia, periodista, profesor, expositor y analista de nuestra realidad, el maestro Granados Chapa ha demostrado su congruencia en busca de la verdad.

“Si existiera alguna duda al respecto, para despejarla habría que referirse a la masiva participación de la comunidad cultural y de la sociedad civil mexicana y a la unánime aceptación de la propuesta para ser reconocido por el Senado mexicano.”

Rojo resaltó también que Belisario Domínguez es hoy un símbolo, porque fue un hombre honesto, íntegro y consecuente con sus principios, como lo es Miguel Ángel Granados Chapa, “un ejemplo de que se puede vivir con honradez, con dignidad, con limpieza, comprometiéndose a un tiempo con las causas justas, sin alejarse de la verdad”.

En su turno, Granados Chapa recordó que el doctor Domínguez era miembro del Senado cuando “arrostró con plena conciencia su muerte, con tal de expresar sus convicciones, su condena al régimen usurpador y criminal de Victoriano Huerta”.

Se refirió a las movilizaciones sociales y pidió no demonizarlas, sino reconocer y valorar sus cualidades motrices. “La gente en la calle, las multitudes que clamaron contra la inseguridad, impulsaron la presentación de iniciativas de reforma legal, de creación de nuevos instrumentos contra el hampa”.

La calidad del proceso legislativo acerca de la reforma de Petróleos Mexicanos sería otra, señaló, de no haberla precedido el amplio debate nacional sobre un tema “que, como pocos, hoy no puede ser abordado sin la presencia de la sociedad”. Hoy, juntos, legisladores y la gente, dirán “lo que hay que hacer para poner al día, en estricto apego a la Constitución, la industria petrolera nacional”.

Granados Chapa insistió: “esas libertades públicas requieren un fortalecimiento que impida retrocesos dañinos para la convivencia nacional”.

El autor de la columna Plaza Pública instó a los senadores a mejorar la legislación contra la desaparición forzada de personas, “que afecta hoy a decenas, cientos quizá de mexicanos a quienes autoridades federales o locales levantaron como si fueran los captores delincuentes, es decir, los detuvieron pero no los sometieron a juicio, como deben proceder de acuerdo con la ley, y acaso los privaron de la vida, como lo hacen los matones profesionales”.

Se requiere, dijo, una legislación que haga al Estado “cumplidor de la ley y no su infractor en perjuicio de los ciudadanos”, que sería “admirablemente completada por una ley de amnistía”.

“Bravo”, gritó desde su escaño el senador Pablo Gómez, y todos los perredistas presentes se pusieron de pie para aplaudir a Granados Chapa, quien concluyó su discurso con la advertencia de que, pese a la situación actual y a la difusión de un ánimo de desesperanza, el desenlace no es inexorable.

“No nos deslicemos a la desgracia, menos aún caigamos de súbito en su abismo. Cada quien desde su sitio, sin perder sus convicciones, pero sin convertirlas en dogma que impida el diálogo, impidamos que la sociedad se disuelva.”

Granados Chapa recibió un gran aplauso por varios minutos que le tributaron de pie senadores de todas las fuerzas políticas e invitados especiales, desde el rector de la UNAM, el ex senador Javier Corral y dirigente de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información y la periodista Carmen Aristegui, hasta el actor Daniel Jiménez Cacho, José Agustín Ortiz Pinchetti, Francisco José Paoli y sus familiares.

Acompañado por Calderón y Madero, Granados Chapa salió del recinto para la develación de su nombre en el muro de honor de la medalla Belisario Domínguez y montar guardia frente a la estatua del senador sacrificado por Victoriano Huerta.

Una vez que Calderón y el Estado Mayor Presidencial abandonaron el recinto, Granados Chapa fue asediado por legisladores, comunicadores, ex alumnos y personal del Senado que lo abrazaron y felicitaron en reconocimiento a una vida dedicada al periodismo.



::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

martes, enero 08, 2008

Los sepultureros

Rosario Ibarra
8 de enero de 2008

Tanto el actual “gobierno” como sus tristemente célebres antecesores se volvieron especialistas en cuanto a cavar tumbas. Pensaron aquéllos (los plagiarios de los colores patrios), y lo siguen pensando los del signo de los llamados colores “marianos”, que las sepulturas son el remedio infalible para el olvido… ¡Pobres ilusos! (¿o debería usar otro calificativo más adecuado a sus capacidades mentales?).

Lo dejaré así, al fin y al cabo que el noble pueblo mexicano no es un retrasado mental y sabe lo que son, y además tiene muy buena memoria… y aparte, de su natural y prolífico ingenio brotan raudales de ideas, de expresiones que definen con agudeza la mala índole de los que nos han hecho tanto daño y que, ¡pobres ilusos!, piensan —repito— que con “echarle tierra al asunto”, todo se borra y se olvida y siguen en su empecinamiento fascistoide cava que te cava… pero… ¡su propia tumba!

—¿A quién se le ocurre (se preguntaba en la acera un vecino de por acá de la Sultana del Norte), a quién se le ocurre que los miles de mexicanos que escuchábamos a diario a la chaparrita simpática, valiente y entrona, que sabe oír a todos y darles su lugar y hacer valer sus puntos de vista y sus derechos, junto a los suyos, de informar con la verdad… ¿a quién se le ocurre, pues, que esos miles de mexicanos vamos a estar pegados a la radio para oír las sandeces “compatibles” o el veneno auditivo o la intención aviesa de quien ocupe el lugar de Carmen Aristegui en ese que fue su espacio?

Se les va a acabar el auditorio, o el “amable auditorio”, como hipócritamente le llaman.

Y seguía mi vecino:

—Les quedarán las y los fodongos que se levantan tarde, los huevos tibios, usted sabe, como les dicen a los flojonazos por estos rumbos; los que almuerzan en la cama y lo único que saben hacer es inventar maneras de explotar a quienes les sirven, y no contentos con eso, les envidian su apetito ancestral sin entenderlo. No saben o no quieren saber que el hambre les viene de siglos de miseria, que sus antepasados sufrieron lo mismo que ellos.

—Recuerdo, doña (me dijo), a una señora a la que le daba envidia ver cómo se “comían” la salsa sus cocineras… “la chupan, la beben, se les escurre por la garganta y limpian el plato con muchas tortillas las bárbaras”… (y apoyaba su maltratado codo sobre la mesa… porque le dolía… por tacaña, por avariciosa, cicatera, ruin, escatimosa, avara, roñosa, sórdida, en fin, todo lo que tenga que ver con esa forma ruin de querer atesorar los bienes que le son hurtados a quienes pertenecen, porque ellos sí trabajan).

Se despidió el vecino y me quedé pensando en todo el bien que hacía Carmen Aristegui en su programa mañanero y en su apego a la verdad y en su deseo de servir a las causas a las que otros medios cerraban las puertas…

Y me vino a la memoria una noche en la que nos quedamos afuera de Televisa casi hasta el amanecer, porque íbamos a denunciar la desaparición de unos compañeros y después de muchas horas nos dijeron textualmente: “Esos asuntos no se tratan por televisión”. Era casi al final de aquel programa famoso, 24 Horas, y rodeamos el edificio de la calle Chapultepec hasta el amanecer. Nos retiramos tristes y cansados, pero seguimos luchando hasta recuperarlos… Como han dicho los compañeros: ¡ni muertos cerraremos el pico!

Ya pueden estos del malhadado poder espurio inventar o repetir las copias del pasado sanguinario del tricolor; ya pueden y podrán “rediseñar” estrategias para servir a sus amados vecinos del norte, pero nunca podrán doblegarnos.

Jamás este pueblo inteligente y noble caerá en las redes malévolas de los bandos siniestros que se han apoderado del gobierno con “malas mañas” y que de igual forma arrebatan al pueblo lo poco de bueno que dejaban existir por amor a su ansiado rating, o como llamen a la afluencia masiva de “escuchas” que día tras día se sentían representados por esa noble mujer, llena de amor al prójimo y aferrada a sus valiosos ideales que se llama Carmen Aristegui.

Ella está erguida, en el sitial honroso de sus convicciones, mientras que los otros, los que le querían imponer insultantes “compatibilidades”, mientras sigan “echando tierra a los asuntos”, cavan su tumba y serán conocidos como enterradores, como odiosos representantes del mal, serán llamados, no cabe duda, los sepultureros.

Dirigente del comité ¡Eureka!

viernes, octubre 19, 2007

Derechos humanos a la Constitución

sara lovera lópez - proceso

México, D.F., 15 de octubre (apro-cimac).- Una reforma profunda a la Constitución General de los Estados Unidos Mexicanos en materia de Derechos Humanos ha sido propuesta por la senadora Rosario Ibarra de Piedra, empezando por el artículo primero que sustituiría las garantías individuales por derechos humanos.

Se trata de un meticuloso examen de la Constitución para renovarla y ponerla al día en el concierto internacional, en el cual la jerarquía de los tratados internacionales esté por encima y se evite cualquier interpretación.

La reforma a 6 artículos de la Constitución y la adición a dos centrales como el 20 y 133, son, como propuesta, una verdadera revolución que pondrá frente al espejo a políticos que se llenan la boca de respetos y declaraciones vacías. Deja atrás parches inoperantes y revisa armonizando todos los detalles.

Si la propuesta se aprobara, en México la carta magna recogería y haría congruente al siglo XXI la exigencia de que cese el abuso, la tortura, la desaparición forzada, el genocidio y cualquier otro acto que atente contra la dignidad humana. Eso incluye el horrendo panorama de la violencia feminicida en México y combatiría desde la Constitución la impunidad.

Se trata de una reforma a 6 artículos fundamentales y la adición a dos centrales, como lo son el 20 y el 133 de nuestra Constitución.

La propuesta de la senadora Ibarra de Piedra, atiende, como dice la exposición de motivos el nuevo contexto político y social y evidencia la urgencia de decir desde el artículo 1 que en este país se aseguran los Derechos Humanos, más allá de algunos de sus aspectos como la discriminación o la prohibición de la esclavitud.

El artículo 1 diría: “En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales ratificados por el Estado mexicano, así como de las garantías establecidas para su protección.

“Las normas protectoras de las personas contenidas en los tratados internacionales tienen jerarquía constitucional y prevalecen sobre el derecho interno en la medida en que confieran una mayor protección a las personas en el goce y ejercicio de sus derechos humanos.”

Para las mujeres la reforma propuesta sería una garantía central para hacer efectivas leyes generales que por falta de un asidero constitucional son por ahora inaplicables en tanto que se contradicen con leyes secundarias, vericuetos en códigos penales y confusión respecto de la doctrina de 1857 relativa a una imperfecta visión, entonces sólo liberal y denominada como garantías individuales.

La riqueza de la propuesta incluye desaparecer del artículo 13 el “fuero de guerra”, para evitar que los militares no sean juzgados por la justicia civil; garantizará mediante una adición al artículo 20, la protección efectiva de las víctimas; evitará que los delitos de genocidio, desaparición forzada y tortura sean prescriptibles.

Adelantamos desde ahora que esta propuesta que pone a prueba al Congreso de la Unión, inicia un litigio en cuanto a reforma de Estado se refiere y recoge, de la coyuntura y del pasado todas las contradicciones de un sistema que llamándose democrático, sistemáticamente viola los derechos fundamentales y la dignidad humana. Es como decir basta.

La reforma aparece en un momento en que se ha reanudado en México la persecución por movilizaciones sociales y la tortura sexual que para las mujeres ha constituido una amenaza latente.

Y aun cuando no es una iniciativa con perspectiva de género, al elevar claramente las obligaciones del Estado respecto a la firma de convenciones y tratados internacionales, nos incluye.

La propuesta que apenas se presentó la semana pasada requiere de una amplia discusión, dentro de la Reforma del Estado que tan pomposamente se ha puesto en el tapete de las discusiones y pretende tener diversas paternidades.

En su exposición de motivos la iniciativa define claramente qué es genocidio y queda claro que ello es congruente con una ley tan importante y abarcadora como la General de Acceso a una Vida Libre de Violencia para las Mujeres o la relativa a la igualdad entre mujeres y hombres.

La desaparición de niñas y mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua; la violación de las indígenas tlapanecas que están ahora en discusión en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH); el cúmulo de denuncias que a diario se reciben en las comisiones o procuradurías de derechos humanos, encontrarían una referencia en la Constitución que sería inapelable.

La propuesta para que desaparezca el “fuero de guerra” y la que se prepara en la Cámara de Diputados relativa al Código Militar serían congruentes. Lo trascendente es que ambas son propuestas de legisladoras que hacen evidente la importancia de tenerlas en el Congreso, congruentes con sus principios y sus luchas. Rosario Ibarra, también impulsora del Frente Nacional contra la Represión, deja en claro que tiene sentido y profundidad llegar al Congreso fuera de toda duda y clientelismo.

Es el artículo II de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio del 9 de diciembre de 1948, donde se precisa que por ese delito debía entenderse cualquiera de los actos perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, describiéndose como tal la matanza de miembros del grupo, lesionar gravemente la integridad física o mental de los miembros del grupo, sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial, las medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo y el traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo; esta es la esencia que recoge nuestro derecho al tipificar tales conductas como genocidio

De dicha descripción, se desprende que el bien jurídico tutelado por tal delito es la preservación de la existencia de determinados grupos humanos considerados como estables, mientras que el elemento subjetivo del tipo es la intención de destruir total o parcialmente al grupo humano, debiendo distinguirse que esa intención de destrucción no es el móvil del delito, sino elemento subjetivo del injusto, lo que se traduce en que el móvil con el que se actúa es irrelevante para la existencia del delito, en razón de que se puede actuar con el propósito de destruir al grupo por motivos políticos, económicos, por venganza u otros, sin que ello sea relevante para la configuración del delito, porque lo que interesa es la intención de destruir total o parcialmente al grupo humano, con independencia de los motivos o razones que se tengan para ello.

La presente iniciativa busca no sólo fortalecer normativamente los derechos humanos desde el aspecto sustantivo, sino también el aspecto adjetivo o procesal de tutela de los derechos humanos. En este sentido, se modifica el supuesto de procedencia de nuestro juicio de amparo, modificando la categoría “garantías individuales” por la de “derechos humanos”; esto último amplía el ámbito protector del juicio de amparo, no sólo a las libertades públicas reconocidas por la Ley Suprema, sino a las que reconocen los propios tratados internacionales, los cuales también se establecen en la modificación propuesta.


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Peje en 2007::

miércoles, abril 18, 2007

Opinión - Rosario Ibarra

A 30 años, ¿cuál justicia?

El Universal
17 de abril de 2007

No se puede menos que hacerse las preguntas en los tiempos actuales, al igual que nos las hemos hecho a lo largo de muchos años. Sí, los años han ido pasando y los daños graves, los atropellos a la dignidad y los crímenes han ido quedando en la impunidad, sea del bando que sea quien esté en el poder. Cómo no haberse preguntado, ¿cuál justicia... cuál democracia? Hoy hemos repetido estas preguntas muchas veces, hoy, sí, porque hoy martes 17 de abril de 2007 se cumplen 30 años de la fundación del comité de familiares de los desaparecidos políticos, y mañana se cumplirán 32 del día en que se llevaron a mi hijo, Jesús Piedra Ibarra, a las cárceles clandestinas del mal gobierno, en los campos militares, en las bases navales y en otros lugares igualmente inexpugnables.

Jamás será desperdicio repetir que esos espacios destinados a la reclusión están totalmente fuera de la ley, y que las "detenciones" son secuestros ordenados desde los más altos escaños del poder. Tampoco sobrará en ningún momento repetir que los secuestradores tienen y han tenido facultades para torturar, maltratar y hasta asesinar a quienes mantienen en la más absoluta indefensión.

Esto no podemos menos que calificarlo como terrorismo de Estado, y no será estéril recalcar que los responsables en más alto grado de todas estas violaciones a la Constitución y a los derechos humanos son los presidentes de la República, los titulares del Poder Ejecutivo federal, cada uno de los que ha fungido como comandante supremo de las Fuerzas Armadas, sin cuya aquiescencia o, más bien, sin su mandato, nada de ello se podría hacer.

Hoy, para los pobres de este país, para la mayoría de los mexicanos y para nosotros, ayunos de justicia, se ensombrece aún más el presente, cuando quien detenta el poder ha querido comprar la lealtad del Ejército anunciando el aumento de sus haberes.

Hoy los agraviados por las llamadas Fuerzas Armadas que condujeron a nuestros hijos y compañeros a sus cuarteles transformados en cárceles y cámaras de tortura vemos más negro el horizonte, cuando desde la tribuna de la Escuela Superior de Guerra se agradece el incremento y al mismo tiempo se hace patente la lealtad. Para nosotros, agraviados, la lealtad no tiene precio, no se paga por ella... y ésta, la lealtad, no lleva implícitos crímenes ni tortura, ni prisión injusta, ni desapariciones, como sucedió en Oaxaca y como ha ocurrido en tantos lugares del país desde hace muchísimos años y como sigue pasando en el presente.

Asumo la responsabilidad entera de lo que afirmo; es lo que pienso y lo que he observado. De igual manera puedo decir que creo que no todas las mentes militares piensan lo mismo y que la disciplina suele ser mal entendida y pésimamente impuesta, en contraposición frontal con los mandatos constitucionales, lo que ha hecho que el pueblo, otrora respetuoso y hasta lleno de orgullo por sus soldados, hoy les haya negado su confianza. ¿Cuál justicia... cuál democracia? Se preguntarán los familiares de las víctimas del 68 y del "Jueves de Corpus".

¿Y los de Acteal y los de Aguas Blancas? ¿Y las madres de las mujeres asesinadas en Juárez? ¿Y Atenco y Oaxaca? ¿Y todos los crímenes del pasado reciente y los del pretérito remoto? ¿Y los salarios injustos, y el "olvido" del campo, y el éxodo interminable hacia el norte porque la miseria lo empuja? ¿Y la sumisión del poder a los designios de los vecinos de "allende el Bravo"? ¿Y las negras intenciones de robarnos la patria, de vender el petróleo, la electricidad y de hacer día a día más ricos a los agiotistas de los bancos y a las empresas extranjeras, aunque éstas envenenen pueblos, como la Minera San Xavier, en San Luis Potosí? Cómo no preguntar airados: ¿cuál justicia... cuál democracia?

Dirigente del Comité ¡Eureka!

radioamloTV