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miércoles, septiembre 07, 2011

Martí Batres conferencia de prensa ante remoción como Secretario del GDF


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2011::

domingo, octubre 10, 2010

Paco Ignacio Taibo II "El Estado de la Nación" Feria alternativa para leer en libertad

Paco Ignacio Taibo II y Ricardo Ruíz Tertulia El Estado de la Nación



Marti Batres y Diego Valadés Tertulia El Estado de la Nación 2



Manuel Oropeza y Hector Díaz Polanco Tertulia El Estado de la Nación 3



Sanjuana Martínez Tertulia El Estado de la Nación 4



Paco Ignacio Taibo II y Marti Batres Tertulia El Estado de la Nación 5



Manuel Oropeza y Hector Díaz Polanco Tertulia El Estado de la Nación 7



Marti Batres y Sanjuana Martínez Tertulia El Estado de la Nación 8



::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2010::

domingo, marzo 22, 2009

el despertar ::Claves::

José Agustín Ortiz Pinchetti
La Jornada

Martí Batres ha escrito un nuevo libro sobre Andrés Manuel (Las claves de AMLO. 2008). Altamente recomendable, sustancioso y bien escrito. Tiene la ventaja de reunir reflexiones de uno de los más cercanos y leales compañeros de lucha del líder tabasqueño, sobre quien se ha escrito un número sorprendente de libros (incluyendo uno mío que, curiosamente, lleva el mismo nombre que el de Martí y que no pudo distribuirse oportunamente). Centenares de ensayos y millares de artículos, muchos escritos por plumíferos para denostarlo. Ningún personaje contemporáneo ha despertado tanta admiración, rechazo, devoción, odio rabioso. De ahí el interés de explicar el fenómeno que implica, de encontrar la clave (la llave) para entrar en el personaje y en sus hechos.

Una realidad indiscutible: AMLO y su movimiento han sobrevivido. Sin más representación que su poder de convocatoria, sin recursos propios, sujeto a un duro cerco mediático, es hoy el líder más importante del país. Es el que pone la agenda al debate nacional. El único capaz de convocar al Zócalo y colmarlo. Lo ha hecho en 32 ocasiones, y lo hará esta misma mañana. Es el más importante líder progresista desde Lázaro Cárdenas. Tanto como presidente del PRD, jefe de Gobierno del Distrito Federal y candidato presidencial ha superado y duplicado los niveles electorales de la izquierda mexicana. Su movimiento tuvo la capacidad de bloquear e impedir la reforma petrolera y hoy, lejos de haberse debilitado, parece emerger con más fuerza, porque la recesión económica ha demostrado que tenía razón en proponer un proyecto alternativo.

A muchos les sorprende el optimismo y el buen humor de AMLO. Lejos de padecer la rabia y el revanchismo que se le atribuye, está bien y de buenas, como suele decir. Ha recorrido 2 mil 83 municipios en 430 días, trasladándose 150 mil kilómetros. Ha constatado que hay un despertar de la conciencia pública, que miles, millones de hombres y mujeres están inconformes y empiezan a entender que sin una nueva organización política no podrá transformarse México.

Ayer, miles de activistas integrantes de comités políticos constituidos ya en casi todos los municipios del país se reunieron en convención en el parque deportivo Reynosa, de Azcapotzalco. Pusieron las bases para fundar y organizar su movimiento. Rindieron protesta y van a iniciar una etapa de expansión y articulación. De seguro los adversarios seguirán diciendo que esta fuerza es un espejismo. Se trata en muchos casos de una ceguera malintencionada y en otros de incapacidad para entender que la política en México ya cambió para siempre.




::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

jueves, febrero 08, 2007

Opinión - Marti Batres Guadarrama

Calderón, las nacionalizaciones y la democracia

La Jornada

Para asombro de muchos, en los días recientes, el señor Felipe Calderón se ha dado tiempo para hablar a nombre de México de nacionalizaciones y democracia. Y, en efecto, México ha dado lecciones al mundo en materia de nacionalizaciones, pero no podría dar lecciones a nadie en el tema de la democracia. Sin embargo, paradójicamente, Calderón pretende olvidar la historia y se lanza contra los países de América Latina que recientemente han realizado nacionalizaciones para proteger sus industrias energéticas y estratégicas. Y simultáneamente defiende la democracia, condenando a los gobernantes que se religen indefinidamente. Suena raro, suena muy raro.


Resulta francamente incomprensible que a nombre de México se denosten las nacionalizaciones, pues México ha sido pionero en nacionalizaciones y expropiaciones, y a lo largo de su historia ha enseñado al resto de América Latina a utilizar estos instrumentos para potenciar su desarrollo económico y nacional.

Ya en 1859 el gobierno de Benito Juárez nacionalizó los bienes eclesiásticos, único camino para asegurar la fortaleza económica del Estado y el crecimiento de la pequeña propiedad. En 1938 se expropió la industria petrolera, que significó la principal base del desarrollo estabilizador que México vivió durante décadas, y sin la cual no se entendería el avance que se vivió en esa época. En 1961 se nacionalizó la industria eléctrica, acción que permitió bajar las tarifas a los usuarios, dar a los trabajadores electricistas los mejores contratos colectivos y tener a una empresa como la Comisión Federal de Electricidad, que se encuentra entre las 100 mejores empresas del mundo. En 1982 se nacionalizó la banca para detener la embestida de los llamados saca dólares, que pusieron en crisis el sistema financiero nacional. E incluso en el año 2001 el gobierno panista de Vicente Fox expropió los ingenios azucareros para poder rescatarlos de la quiebra. A todo ello deben agregarse los millones de hectáreas expropiadas a latifundistas en México a lo largo de más de 60 años para entregárselas a los campesinos.

Como puede observarse, nuestro país ha utilizado las herramientas de la nacionalización y la expropiación en toda su historia. Y los países de América Latina se inspiran en nuestro ejemplo. Que México se pronuncie contra las nacionalizaciones es como si Suecia se pronunciara contra el Estado de bienestar social y Gran Bretaña contra el parlamentarismo. Por eso, las palabras de Felipe Calderón suenan absurdas y, en el mejor de los casos, a ignorancia foxiana de la historia.

Peor aún, no obstante, se escucha, Calderón hablando de democracia. Por un lado, es extraño que quiera presentarse como el guardián de la democracia quien emergió de las elecciones más cuestionadas desde 1988; y quien tuvo pavor de aceptar un recuento de voto por voto y casilla por casilla para saber a ciencia cierta quién había ganado la elección presidencial de 2006 en México.

Resulta penoso que aquel que fuera declarado electo en el proceso más inequitativo de todo el continente quiera dar lecciones de democracia al conjunto de gobernantes latinoamericanos que ganaron las elecciones en sus países sin cuestionamientos, y en medio de una gran euforia popular que los acompañó y que, en cambio, estuvo ausente en México.

No puede dar lecciones de democracia a otros gobernantes quien no ganó la elección en su propio país. Y en ese contexto es completamente contradictorio que Calderón cuestione la relección de gobernantes en Sudamérica y proponga la relección inmediata e indefinida de legisladores en México. Es tan negativo enquistarse en el Poder Ejecutivo como en el Poder Legislativo. Es indignante que el gobierno de México teorice sobre la democracia cuando tenemos aquí asesinatos políticos, desaparecidos, violaciones a mujeres y hombres detenidos y censura televisiva.

De todo lo anterior se desprende que México como nación ha enseñado a lo largo de su historia a ejercer los verbos nacionalizar y expropiar. En cambio, el gobierno mexicano no puede enseñar a los demás a contar voto por voto, es decir, no puede dar lecciones de democracia a la América Latina de nuestros días.

jueves, enero 11, 2007

Opinión - Marti Batres Guadarrama

Para eso se robaron la elección

La Jornada - 11 Enero 2007

Como si fuera una cruzada contra los pobres la administración espuria de Felipe Calderón ya realizó en cascada una serie de aumentos en los precios de la gasolina, el gas, la leche y la tortilla, mismos que están repercutiendo en cadena en muchos otros bienes y servicios. La escalada es verdaderamente criminal, es una puñalada trapera para toda la gente, una traición a las promesas de campaña de disminuir el costo de los energéticos, y una desilusión para los ilusos que votaron por quien portaba como lema "para vivir mejor". Es la confirmación lamentable de la naturaleza oligárquica y despectiva hacia el pueblo que encarna el señor de la casaca militar.

No hay sorpresa, pero sí hay enojo. Otra vez son los pobres los que pagan la manipulación económica, el fanatismo neoliberal de los gobernantes, la ineficacia económica de quienes gobiernan y el aferramiento del poder en no tocar a los poderosos.

En la Cámara de Diputados son flexibles para aprobar 60 mil millones de pesos para el subsidio a los bancos, pero incapaces de garantizarle un subsidio a la leche Liconsa que impida el aumento de su precio. Frente al escandaloso aumento del precio de la tortilla, el señor Eduardo Sojo ­con la tranquilidad de quien no se ve afectado por dicho aumento­ sólo atina decir que "no habrá ni control de precio ni subsidio" y que en todo caso "el precio de la tortilla puede bajar con productividad y competitividad". ¡Órale! Puro capitalismo salvaje, que cada quién se rasque con sus uñas y que Dios nos coja confesados. Más pobreza, más desigualdad, más injusticia.

¿¡Pues no que nos iban a "rebasar por la izquierda!? Primero el fraude, después la protección a un gobernador asesino a toda costa, más tarde las detenciones masivas como en la época de Díaz Ordaz, luego las torturas a los oaxaqueños presos, y en el mismo camino los acuerdos con el góber precioso; y así también la movilización militar, la disminución del presupuesto a la UNAM y a educación y el recorte al gasto social. Puros rebases por la derecha.

Teníamos razón. Nada bueno podía derivarse de la imposición. Quienes despachan en Los Pinos hoy ven al pueblo como algo ajeno, lejano y, peor aún, lo ven con odio. No les importa nada. Para ellos, simplemente la gente tendrá que aguantar. No les importa si viven con mayor dificultad o sufrimiento. Para ellos México son los de arriba y nada más. Es su visión, su concepción, descarnada y sin ropajes electorales. No sienten compromiso con el pueblo, porque saben bien que el pueblo no los puso donde están. Sí sienten mucho compromiso con los grandes intereses, porque tienen perfectamente claro que todo se lo deben a los grandes poderes económicos.

Los aumentos que hemos vivido en estos días nos regresan de alguna manera al principio del proceso electoral, al posicionamiento de los dos grandes proyectos y diluyen toda la idea de la campaña oficial poselectoral, la de que todos somos uno mismo y de que aquí no pasa nada. La realidad de estos días fortalece nuevamente el espíritu y la letra del proyecto social que han encarnado la izquierda mexicana, Andrés Manuel López Obrador en la contienda de 2006 y el Gobierno del Distrito Federal.

No es casual que en el Distrito Federal las cosas sucedan en el sentido inverso a la realidad nacional. Aquí no hubo alza del Metro ni de servicios públicos. Por el contrario, el gobierno de Marcelo Ebrard se dispone a implementar un nuevo programa social para dar uniformes gratuitos a un millón 200 mil niños de educación básica, y al mismo tiempo entrega un vale a todas las familias consumidoras de leche Liconsa, para reponerles el peso perdido por el aumento, lo cual demuestra que es posible, con un presupuesto justo, evitar nuevos costos para la gente.

Después de todo, quedó perfectamente claro para qué se robaron la elección, qué era lo que querían defender, a quién no están dispuestos a proteger en ningún caso y de lo que son capaces. Pero también quedó claro cuánto necesitamos a nivel federal un gobierno como el que tuvo la ciudad de México en los últimos seis años.

Por cierto, ésos son momentos en los que uno se pregunta: ¿quién defiende a la gente? Muchos de los medios de comunicación que se desgarran las vestiduras cuando hay marchas y plantones, indignados por las afectaciones a los ciudadanos, no han levantado su voz para indignarse por las afectaciones materiales y concretas que está viviendo la mayoría de los mexicanos.

Ampliación de la deuda nacional, alza a los alimentos básicos, oleada inflacionaria en cascada, y eso que apenas empieza el sexenio. Entonces, ¿quién es el peligro para México?

sábado, enero 06, 2007

Las manos sucias del pan

Navegando en la red me encontré el siguiente artículo de Martí Batrés, ya tiene tiempo, pero creo que vale la pena, leerlo y releerlo e incluso estaría bien implirmirlo y sacarle fotocopias,para que no se nos olviden las manos sucias del pan.

Por cierto les recomiendo: el libro del mismo nombre (Las manos sucias del PAN, Ed,Planeta) de José Reveles.


Martí batres Guadarrama


Como parte de su campaña electoral, Felipe Calderón difundió desde un principio el lema "manos limpias". En algunas fotos de su propaganda aparece levantando sus manos. Y en algunos actos invita a la gente a levantar las manos limpias. No obstante, Acción Nacional y su candidato están muy lejos de tener las manos limpias. Por el contrario, el gobierno panista, que tuvo a Vicente Fox como Presidente y a Felipe Calderón co-mo secretario de Estado, se ha caracterizado por ser uno de los más corruptos y el más impune de los últimos 30 años.

Fox comenzó su sexenio sellado por el escándalo de Amigos de Fox, organismo que financió ilegalmente su campaña, triangulando recursos de empresas mercantiles e incluso inyectando dólares provenientes del extranjero.

Una vez triunfador, antes de tomar posesión de la Presidencia, aceptó financiamiento ilegal del gobierno de Zedillo para pagar salarios de secretarios de Estado a los integrantes de su equipo de transición. Ya en funciones de primer mandatario, invitó a George W. Bush, presidente de Estados Unidos, a una visita no oficial en su rancho particular de San Cristóbal, que, sin embargo, fue remodelado con recursos públicos. Y apenas un poco después estalló el famoso escándalo del toallagate, que puso a flote la frivolidad y el derroche de Fox. Ese comienzo se extendió prácticamente a todo su sexenio y a todo su gobierno.

¿A qué manos limpias se refiere entonces Calderón?:

A las de los hijos de Marta, que compraron viviendas al IPAB en unos cuantos miles de pesos, para venderlas en cientos de miles de pesos cada una.

A las hijas de Fox que se convirtieron en dueñas de un zoológico de animales exóticos, cuyo valor y mantenimiento es incalculable.

A Vamos México, que se benefició de la triangulación de recursos de la Lotería Nacional, de la impresión de libros de texto gratuito y del material incautado en las aduanas.

Al oneroso y ofensivo guardarropa de Marta Sahagún.

Al Fobaproa, condenado por Fox en campaña, y defendido por la Presidencia panista, incluso hasta con controversias ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación para evitar que fueran descontados a Banamex y Bancomer 7 mil y 10 mil millones de pesos, respectivamente.

A las devoluciones de la Secretaría de Hacienda de más de 10 mil millones de pesos de impuestos a Jugos Del Valle.

A la venta de Banamex al City Bank que no dejó al erario un solo centavo de ese impuesto.

Al alcalde panista de Ecatepec, Agustín Hernández Pastrana, y su salario de 420 mil pesos mensuales.

A la sobrina del canciller Luis Ernesto Derbez que cobraba 3 mil 500 dólares en el consulado de Phoenix, en Estados Unidos.

A Carlos Flores, el famoso embajador dormimundo, quien se compró una residencia millonaria en Europa y colchones carísimos, emulando el episodio del toallagate.

A los casinos que Santiago Creel entregó a una empresa televisora para ganar su apoyo en favor de su partido.

A los dólares que el gobierno dio a Dolores Creel para sus viajes y proyectos.

A Carmen Segura y el desvío de recursos del Fondo de Desastres Naturales por mil 200 millones de pesos que fueron a dar a actividades políticas en zonas donde no ocurrieron desastres naturales.

Al trafico de influencias del señor Guido Belsasso, quien se presentaba ante las trasnacionales como gestor del gobierno federal para facilitarles la entrega de licitaciones de parte del sector público.

A los cuartos del hotel Niko que Reyes Tamez alquilaba como oficinas a costa del erario.

¿A qué manos limpias se refiere Felipe Calderón?:

A Sergio Estrada Cajigal, gobernador de Morelos, y sus vínculos con el narcotraficante El Azul.

A las asesorías de Diego Fernán-dez de Cevallos al cártel de Juárez por las que cobró más de 5 millones de pesos.

A la presencia del diputado del PAN, Saúl Rubio Ayala, en el sepelio del narcotraficante Miguel Angel Beltrán Leyva, alias El Ceja Güera.

¿A qué manos limpias se refiere Felipe Calderón?:

Al autopréstamo de 3 millones y medio de pesos que se otorgó apenas llegó a la dirección de Banobras.

A la desviación de recursos públicos destinados a combatir el VIH-sida, para la compra de las tangas de Pro Vida.

A las cirugías plásticas de la esposa del ex director de Pemex, Raúl Muñoz Leos.

A las tinas de masaje en las oficinas del PAN de la Cámara de Diputados cuando Felipe Calderón era el coordinador de esa bancada.

A la toma de agua que se instaló en el rancho San José de los suegros de Felipe Calderón, ubicado en el municipio Ayapango, y se pagó con recursos del municipio de Tlalneplantla.

Ya sé que me van a decir que Ponce, que Ahumada y que no sé qué. Sin embargo, la pregunta es: ¿por qué ninguno de los funcionarios panistas involucrados en actos de corrupción pisó la cárcel o fue sometido a un proceso penal?

http://www.jornada.unam.mx/2006/05/18/026a2pol.php


jueves, diciembre 28, 2006

Política social del DF: paradigma para el país

Martí Batres
El Gobierno del Distrito Federal (GDF) transformó radicalmente la forma de ver la política social. Transformó en los hechos la política social y modificó el debate nacional sobre la misma.

Durante los largos años del neoliberalismo fuimos testigos de una política social, con determinadas características, orientada en esencia a resarcir los costos más virulentos de la propia política económica neoliberal. Con una naturaleza profundamente antisocial la política económica neoliberal, de 1982 al 2000, generó masivos damnificados, derivados de recortes presupuestales, privatizaciones, destrucción de contratos colectivos de trabajo, quiebra masiva de empresas nacionales, contención premeditada del salario mínimo, aumento a los impuestos al consumo popular, transferencias de subsidios al gran capital privado, entre otras. La política social de los gobiernos neoliberales no estaba orientada a generar nuevos derechos, disminuir la desigualdad, ampliar las bases sociales del Estado o reconstruir el Estado social sino a mitigar los efectos de su propia política económica. En todo caso la política social neoliberal tenía apenas como alcance beneficiar a sus propios damnificados. No se proponía disminuir la desigualdad social sino atender a los extremos más evidentes de la pobreza. No buscaba transformar las condiciones de vida de la gente sino evitar la transformación de la extrema pobreza en estallidos sociales o políticos.

Por eso, la política social neoliberal era focalista, temporal y desintegrada. Los neoliberales inventaron ese concepto de beneficiar sólo a pequeños grupos en extrema pobreza, por medio de listas y padrones que excluían en los hechos a la inmensa mayoría de pobres de la sociedad. Dichos programas podían desaparecer rápidamente, pues al no constituir derechos de la población quedaban al arbitrio caprichoso de la autoridad en turno.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador planteó una nueva visión de la política social, que fue implementada inmediatamente. El primer rasgo y más importante de su política social es la universalidad, es decir, se trata de políticas destinadas a todos los que forman parte de un mismo segmento social y no sólo a los extremadamente pobres. Se retoma así el principio histórico de la educación pública, derecho universal por excelencia, del que no se excluye a nadie. Con esa inspiración se establece el derecho a una pensión a todos los adultos mayores de 70 años, y no sólo a los extremadamente pobres, pues se parte del hecho de que la condición de vejez ya constituye por sí misma una realidad social que amerita la implementación de este derecho universal. El carácter universal de la política social está orientado a disminuir las desigualdades, a establecer las bases de igualdad entre todos los ciudadanos y habitantes de la sociedad. La universalidad es el principio que se opone al focalismo, pues la política focalizada es para grupos pequeños y las políticas universales son para todos. Las políticas universales protegen a los extremadamente pobres, a los pobres y a quienes se encuentran en riesgo de caer en pobreza. La política focalista en cambio sólo busca resarcir los costos más virulentos de la política económica entre los extremadamente pobres. Los pobres, que constituyen la mayoría del país, no encuentran beneficio alguno en las políticas focalistas.

La segunda característica fundamental de la política social del GDF es la constitución de derechos permanentes. No se trata de políticas temporales que se puedan poner o quitar al gusto del gobernante, sino de derechos plasmados en leyes que son exigibles por los ciudadanos. No son, pues, concesiones altruistas del gobernante sino obligaciones sociales del Estado. Así, por ejemplo, la pensión para adultos mayores, los útiles escolares gratuitos, los medicamentos gratuitos, se encuentran ya consagrados en las leyes del DF y tienen un espacio obligado en el presupuesto.

En tercer lugar los derechos sociales universales en el DF están orientados a buscar la igualdad. Se parte del reconocimiento de que hay una gran desigualdad en el país y del rechazo ca esta desigualdad, y se busca construir a partir de este reconocimiento un piso social muy amplio que disminuya la desigualdad y genere condiciones para aproximarnos paulatinamente a una sociedad igualitaria. En cambio la política social neoliberal no cuestiona la desigualdad; parte de mantener a la gran mayoría en la pobreza, diseñando políticas dirigidas sólo a los extremadamente pobres, mientras se conservan las condiciones de pobreza de la mayoría.

El discurso ideológico del GDF se tradujo en realidades específicas. Eso modificó las percepciones de la gente en el DF y en el interior de la República, y obligó a todos, en mayor o menor medida, a modificar, o por lo menos ampliar, sus políticas sociales. El propio gobierno federal fustigó virulentamente el programa de pensión universal para adultos mayores del Distrito Federal como populista y terminó tratando de copiar dicho programa. Después de condenar ácidamente al gobierno de la ciudad ha tratado de emular, sin llegar a hacerlo bien, sus políticas.

Para este momento el GDF ha ganado ya el debate de los derechos sociales universales y se apresta a construir un segundo piso de la política social. En un momento dado la pensión universal a adultos mayores, la construcción masiva de vivienda popular en lote familiar, la entrega general de microcréditos y la creación de la Universidad de la Ciudad de México constituyeron un primer gran capítulo de la política social; ahora están a debate temas como la beca universal para estudiantes de bachillerato, los uniformes escolares gratuitos, los turnos completos en educación básica, entre otras políticas que tendrán que agregarse a las ya existentes, en el marco progresivo de la construcción de un Estado de bienestar social. La ciudad de México demuestra así que continúa y se mantiene a la vanguardia de los grandes cambios positivos para la nación y constituye el paradigma en torno al cual toman postura todos los actores del país.

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