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domingo, agosto 15, 2010

Reflexiones sabor a Cuba [Jorge Gómez Naredo]

Te quiero desaforadamente

Foto tomada de: Nahual/flickr


Lo dijo Fidel Castro, y lo dijo claro, bien clarito: “Se presentó a las elecciones y ganó la mayoría de los votos frente al candidato del PAN. Mas el imperio no le permitió asumir el mando”. El ex presidente cubano se refiere a Andrés Manuel López Obrador y a la contienda electoral que, en 2006, se vio marcada por un fraude electoral donde se benefició a Felipe Calderón y se perjudicó no solamente a López Obrador, sino a millones de personas que votaron por él. Sí, Fidel Castro reconoce, desde su aguda visión, lo que se ha dicho y repetido hasta el hartazgo en México: que Felipe Calderón no es un presidente legítimo, que las elecciones de 2006 fueron fraudulentas y que le robaron la presidencia a López Obrador.

En un sesudo texto intitulado “El gigante de las siete leguas”, Fidel Castro escribió sobre México, sobre Andrés Manuel López Obrador y sobre el más reciente libro de éste, La mafia que se adueñó de México… y el 2012. Dice el comandante cubano: “Andrés Manuel López Obrador, una persona con la que nunca hablé, ni sostuve con él relación de amistad, es el autor de un pequeño volumen que acaba de ser editado, a quien agradezco la brillante exposición que hace de lo que está sucediendo en ese hermano país”. Sí, Fidel Castro desmenuza lo dicho por López Obrador y agradece al tabasqueño el ejemplo dado de cómo el neoliberalismo impuesto desde los organismos económicos internacionales se aplica en un país. Menciona el líder cubano: “yo conocía, como otros dirigentes políticos, cómo Washington había elaborado las ideas del neoliberalismo que vendió a los países de América Latina y el resto de los países del Tercer Mundo como la quintaesencia de la democracia política y el desarrollo económico, pero nunca tuve una idea tan nítida de la forma con que el imperio utilizaba esa doctrina para destrozar y devorar las riquezas de un importantísimo país, rico en recursos naturales y hogar de un pueblo heroico que tuvo cultura propia desde antes de la era pre cristiana, hace más de dos mil años”. Sí, Fidel Castro lo dice claro, bien clarito.

En la segunda parte de su texto, Fidel Castro hace referencia a los famosos videoescándalos, que en 2004 pretendieron minar la candidatura de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República. Refiere que en los interrogatorios realizados en Cuba al empresario mexicano de origen argentino, Carlos Ahumada Kurtz (el poseedor de los videos que se repitieron una y otra vez en la televisión mexicana), éste contó que “[Carlos] Salinas de Gortari y [Diego] Fernández de Cevallos, vieron los videos previamente y organizaron, con el Secretario de Gobernación y el Procurador General de la República del gobierno del presidente Fox, Santiago Creel y Rafael Macedo de la Concha respectivamente, la ejecución de la denuncia y su divulgación posterior, ofreciéndole a cambio apoyo económico en sus negocios y protección judicial para él y su familia […] El objetivo fundamental, según declaró Ahumada, era dañar a López Obrador y al PRD, para debilitarlo como candidato a las elecciones presidenciales de 2006.” Castro no menciona más de lo que ya se sabía: que los potentados de México han intentado, por todos los medios posibles, impedir que Andrés Manuel López Obrador se haga de la presidencia de México. Han intentado destruirlo vía vídeos, vía acciones leguleyas, vía ataques mediáticos y vía fraudes. Y a pesar de ello, López Obrador sigue siendo una figura predominante en los ambientes político y social mexicanos.

Las reflexiones de Fidel Castro pronto causaron malestar en la actual administración federal mexicana; y es que dijo el cubano, sin mencionarlo explícitamente, que Felipe Calderón es un tramposo, un corrupto y un presidente ilegítimo, producto de un fraude electoral. La Secretaría de Relaciones Exteriores de México emitió, raudamente, un comunicado donde adujo que Castro “pretende descalificar a las instituciones mexicanas y se hace eco de afirmaciones sin sustento sobre el país y su desarrollo”. Y agregó: “el Gobierno de México hace votos para que pronto el pueblo de Cuba pueda acudir a elecciones libres para elegir a sus representantes y se respeten plenamente los derechos humanos en la isla”. Como si aquí, en México, se respetaran los resultados de las elecciones y los derechos humanos (en México hay periodistas asesinados y las autoridades andan inmóviles sobre el asunto, hay más de 28 mil muertos en una supuesta “guerra contra el narco”, hay mujeres encarceladas por abortar, sentenciadas a condenas injustísimas, y un largo etcétera). 

Fidel Castro, tomando como pretexto el reciente libro de López Obrador, abona por hacer de México el país que contenga, con un gobierno de izquierda, al neoliberalismo y sus seguidores. Y ese gobierno de izquierda, para Castro, deberá ser encabezado por el ex jefe de gobierno del Distrito Federal. Dice el líder cubano: “López Obrador será la persona de más autoridad moral y política de México cuando el sistema [neoliberal] se derrumbe y, con él, el imperio”. No cabe duda que es una tarea ingente, pero se puede, claro que se puede, y se puede a través de la unión y la solidaridad. Castro lo expone magistralmente con una frase de José Martí: “… ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”. Fidel Castro lo dice claro, bien clarito.

jorge_naredo@yahoo.com

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2010::

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